Mitos y verdades del posparto

Contents
  1. El suelo pélvico en parto y posparto: mitos y realidades
  2. ¿Facilita el parto tener un suelo pélvico ejercitado?
  3. ¿Tiene ventajas tener un suelo pélvico con buena tonicidad a la hora de recuperarse del posparto?
  4. ¿El parto vaginal siempre provoca daños en el suelo pélvico?
  5. ¿Cómo podemos ejercitar el suelo pélvico?
  6. ¿A qué edad deberíamos empezar a prestar atención a este conjunto de órganos?
  7. ¿Cuántos más partos, más deteriorado queda el suelo pélvico?
  8. ¿Es conveniente realizar una cesárea para evitar este daño potencial?
  9. ¿Un parto inducido o con epidural tiene más riesgos para los músculos pélvicos?
  10. ¿Una episiotomía afecta al suelo pélvico para siempre?
  11. ¿Es importante recuperar el suelo pélvico tras el parto?
  12. ¿Pero, es bueno empezar a ejercitar el suelo pélvico tras el parto?
  13. ¿Hay algún ejercicios que sea mejor para empezar?
  14. 13 mitos que no debes creer sobre la cuarentena y el postparto
  15. 2. La subida de la leche da fiebre
  16. 3. Nada de cremas en los pechos cuando se da de mamar
  17. 4. La leche materna es de mala calidad y por eso el bebé no gana peso
  18. 5. Hay que usar una faja tras el parto
  19. 6. Abstenerse de relaciones sexuales
  20. 7. Si das el pecho no te quedas embarazada
  21. 8. No hay que hacer ejercicio hasta superar la cuarentena
  22. 9. La madre no se puede bañar en un mes
  23. 10. No salir a la calle con sol en el postparto
  24. 11. Debes abrigarte de los pies a la cabeza
  25. 12. Lavarse y teñirse el pelo, ¡prohibido!
  26. 13. Tras la lactancia disminuye la talla del sujetador
  27. Mitos en torno al posparto
  28. Después de una cesárea se retrasa la lactancia
  29. Sin relaciones sexuales hasta después de la cuarentena
  30. Nada de ejercicio hasta meses después
  31. Faja ¿sí o no?

El suelo pélvico en parto y posparto: mitos y realidades

Mitos y verdades del posparto

Los huesos de la pelvis, en la mujer, dejan el espacio suficiente para que pase la cabeza de un feto en el parto. Los músculos que sostienen los órganos pélvicos, son claves para su buen funcionamiento y permiten una vida sexual satisfactoria. Pero, ¿qué sucede tras el parto con el suelo pélvico? Nos lo cuenta Oriol Porta, responsable clínico de Ginecología en el Hospital de Sant Pau.

¿Facilita el parto tener un suelo pélvico ejercitado?

El embarazo, más que el parto, supone una oportunidad para descubrir nuestro suelo pélvico, aprender a conocerlo y a ejercitarlo.

Durante esta etapa empezamos a ser conscientes de que es importante tener el suelo pélvico en cuenta, e incluso pueden empezar a aparecer los primeros síntomas en forma de pequeñas pérdidas de orina. Es buen momento para empezar a cuidarlo e introducir estos ejercicios en nuestros hábitos.

En general, es bueno llegar al parto con el suelo pélvico en buena forma. Que esté bien tonificado no significa que luego estos músculos no se vayan a relajar y distender durante el parto y condicionar un mayor riesgo de desgarro.

¿Tiene ventajas tener un suelo pélvico con buena tonicidad a la hora de recuperarse del posparto?

Sí. Todo el aprendizaje realizado durante el embarazo facilitará enormemente la rehabilitación del posparto, un momento en el que deberemos atender otras múltiples actividades. Durante los 40 días del puerperio será muy importante trabajar activamente para rehabilitar nuestros músculos pélvicos.

¿El parto vaginal siempre provoca daños en el suelo pélvico?

No, la mayoría de las veces no, aunque sí supone un riesgo. Está claro que el paso de la cabeza del feto debe distender de manera muy notable estos músculos. Observa tu vagina y vulva: parece imposible que por su abertura pueda caber la cabeza de un feto sin que se produzcan daños.

Imagina la vagina como un tubo elástico hacia el interior de la pelvis con músculos alrededor que le dan forma y función. La misma distensión debe producirse en ella para permitir el paso de la cabeza.

Si este paso se produce de forma progresiva, permitiendo un estiramiento paulatino de las fibras musculares –hay factores hormonales en este momento que favorecen este estiramiento–, las estructuras “dan de sí” y el parto de desarrolla sin lesiones importantes ni permanentes.

Es importante, pues, dejar que el parto y el expulsivo se desarrollen a su ritmo, sin prisas innecesarias.

¿Cómo podemos ejercitar el suelo pélvico?

En primer lugar, sabiendo dónde está. La escasa educación sexual en la que hemos crecido y que todavía perdura ha privado a muchas mujeres de un adecuado conocimiento de sus genitales. Este autoconocimiento es imprescindible para poder ejercitar los músculos pélvicos, de modo que a menudo hay que empezar a trabajar por este aspecto.

Y es por eso que se aconseja que estos ejercicios sean supervisados por un/a profesional. Si introducimos uno o dos dedos en la vagina, al contraer los músculos debemos notar que la vagina “se cierra” sobre nuestros dedos, apretándolos.

Otra manera de saber que estamos contrayendo es cortando el chorro de la orina o “pipi-stop”, aunque no recomendamos hacerlo de manera sistemática para no afectar negativamente el reflejo miccional.

Una vez que sabemos que estamos contrayendo y relajando bien los músculos que queremos, podemos empezar el trabajo específico. ¿Objetivo? Aumentar la fuerza y la resistencia de estos músculos.

Existen diversos ejercicios que se conocen, genéricamente, como ejercicios de Kegel.

Aunque los ejercicios hipopresivos son muy populares, la base del tratamiento la constituyen los ejercicios de Kegel.

¿A qué edad deberíamos empezar a prestar atención a este conjunto de órganos?

Cuanto antes, mejor. No hay que esperar a que aparezcan síntomas para empezar a preocuparse por el suelo pélvico. La prevención es nuestra mejor aliada.

Además, unos músculos pélvicos en forma y un buen autoconocimiento nos pueden ayudar a gozar de unas relaciones sexuales más placenteras. Así pues, deberíamos empezar educando a las adolescentes para que lleguen a la edad adulta en buena forma.

En cualquier caso, el embarazo –ya desde las primeras etapas– constituye otro buen momento para continuar con la educación y el ejercicio.

¿Cuántos más partos, más deteriorado queda el suelo pélvico?

Efectivamente, existe un efecto sumativo, pero lo que ocurra durante el primer parto es fundamental. La primiparidad (el primer parto) es un factor de riesgo para sufrir lesiones en estas estructuras. Lo importante es recuperar el suelo pélvico después de cada parto.

¿Es conveniente realizar una cesárea para evitar este daño potencial?

No. La cesárea tiene riesgos y no es una estrategia preventiva válida con carácter general, aunque puede realizarse con esta indicación en casos muy seleccionados.

¿Un parto inducido o con epidural tiene más riesgos para los músculos pélvicos?

No necesariamente.

Un parto inducido o con epidural pueden suponer un parto más largo, o una vivencia del parto más larga, con lo que se puede llegar más fatigada a la fase de expulsivo, que es cuando los músculos pélvicos son más vulnerables.

Por lo tanto, aunque al final haya ganas de ver al bebé, es importante no tener prisa durante el expulsivo (tampoco alargarlo innecesariamente), respetar sus tiempos y favorecer en todo lo posible una salida espontánea de la cabeza del feto.

¿Una episiotomía afecta al suelo pélvico para siempre?

Una episiotomía deja una cicatriz en el periné (¡y, a veces, en el alma!) que es para siempre. Algunas veces esta cicatriz puede generar dolor, sobretodo durante la actividad sexual coital, y otras no.

Por lo tanto, es muy importante que esta intervención se realice sólo cuando es necesario.

Como siempre, todos los extremos son malos: ni la episiotomía debe efectuarse de manera rutinaria, ni no realizarse nunca; cuando se realiza adecuadamente, puede contribuir a evitar un desgarro de alto grado.

¿Es importante recuperar el suelo pélvico tras el parto?

Por supuesto. Recuerda que después del parto los músculos han quedado algo flácidos. Esto puede conducir a algunas disfunciones como la incontinencia de orina y/o de gases.

Si ejercitamos estos músculos para que recuperen su tono, estas disfunciones serán transitorias.

La recuperación se produce de forma espontánea en la mayoría de casos, pero si trabajamos activamente, la recuperación del suelo pélvico tras el parto es más rápida y mejor.

¿Pero, es bueno empezar a ejercitar el suelo pélvico tras el parto?

Sí, pero cada mujer a su ritmo. La primera limitación es el dolor: si te duele, espera. Otras veces la falta de sensibilidad: quiero contraer los músculos, pero no puedo, no los siento. Si esperas, la irás recuperando poco a poco y ya podrás empezar a ejercitar más activamente.

Por regla general, no te preocupes en exceso durante la cuarentena, probablemente tendrás otras prioridades antes que tu suelo pélvico. Pero cuando tengas todo bajo control, no olvides esta parte de tu cuerpo, dale la importancia que merece y, por tanto, dedícale un tiempo de tu día.

Es una buena inversión.

¿Hay algún ejercicios que sea mejor para empezar?

En general, los ejercicios consisten en contraer y relajar de forma repetida los músculos pélvicos según pautas diferentes.

La primera pregunta que surge es: ¿lo hago bien? ¿Cuántas veces tengo que repetirlo? Aunque se pueden encontrar pautas en internet, no nos cansaremos de insistir en que es muy importante que una profesional nos supervise, por lo menos al principio, para, una vez hecha una valoración inicial y comprobado que hacemos los ejercicios de forma correcta, aconsejarnos sobre la pauta a realizar. Una vez hayamos hecho esto, podemos plantearnos el uso de dispositivos como bolas chinas, balas vibradoras/pelvic trainers o similares, que siempre serán una ayuda, pero no la base del tratamiento.

Источник: https://inatal.org/noticias/el-articulo-del-especialista/585-el-suelo-pelvico-en-parto-y-posparto-mitos-y-realidades.html

13 mitos que no debes creer sobre la cuarentena y el postparto

Mitos y verdades del posparto

El nombre en sí, 'cuarentena' es el primer mito. La mujer necesita un año al menos, y no cuarenta días, para asimilar su nuevo papel de madre y recuperarse tanto física como emocionalmente. Y a esto hay que añadir todas las dudas que surgen en torno a la lactancia o la higiene íntima.

Y a partir de ahí…¿quién ha dicho que hay que comer por dos durante la lactancia? ¿O que no te puedes bañar durante el primer mes? Te revelamos 13 mitos que circulan acerca del postparto y que no son ciertos.

Existe una leyenda acerca de las primeras horas tras una cesárea: no se recomendaría la lactancia debido a que los fármacos que se han empleado para la anestesia pueden ser perjudiciales para el recién nacido si se inicia la lactancia.

Esto es totalmente falso. La mayoría de las cesáreas se realizan o bien bajo la anestesia epidural o bajo raquianestesia, fármacos locales compatibles y seguros para el futuro bebé y no perjudican su salud.

Y aún en casos de anestesia general o sedación asociada a o no a la analgesia epidural, las dosis de fármacos excretados por la leche materna son muy bajas, por lo que apenas afectan al estado del bebé y habitualmente no se contraindica la lactancia.

Es más, se recomienda dar el pecho al recién nacido de inmediato, en cuanto los protocolos médicos lo permitan: en algunos hospitales aún separan a la madre y al hijo durante las primeras horas de vida. Porque esa separación sí puede dificultar el inicio de la lactancia.

Tampoco la cesárea altera la composición de la leche (otro mito sin fundamento) sino que puede que la técnica cueste un poco más que tras un parto natural (porque la madre se encuentra dolorida).

Pero los beneficios de comenzar la lactancia en cuanto nace el bebé, compensa: el útero recupera antes su tamaño y el bebé se siente reconfortado en el pecho materno.

Para evitar que el bebé toque la cicatriz con sus pies, se puede poner un cojín sobre el vientre para apoyarle.

2. La subida de la leche da fiebre

La subida de leche es el proceso fisiológico que experimentan las mamas tras el parto debido a la disminución brusca de los estrógenos y lactógeno placentario que se produce en el parto. Esta disminución hormonal conlleva un aumento de la hormona prolactina que estimula la producción de leche materna.

Se produce generalmente unos tres días después del parto, aunque anteriormente las mamas han estado produciendo calostro (la leche de los primero días) con valor nutritivo e inmunológico incalculable para el recién nacido.

Según El parto es nuestro esta actividad intensa de la glándula mamaria puede producir cierta inflamación y edema en la zona, lo que se traduce en sensación de tensión y plenitud en los pechos unido a calor, sensibilidad extrema, y en ocasiones dolor.

No todas las subidas de leche asocian aumento de la temperatura. Hay mujeres que experimentan una subida de leche más progresiva que no conlleva una ingurgitación mamaria tan importante, ni tampoco un aumento de la vascularización, por lo que no se produce ese aumento de temperatura.

Además, hay que terminar con otro mito: que la transición entre el calostro y la leche madura sea gradual y suave y no cause síntomas, no significa que la madre no tiene leche. Si el pequeñín mama bien, sube de peso sin problemas.

En casos de 'subidas de leche' muy molestas o dolorosas, se puede bajar la inflamación aplicando frío después de las tomas y calor húmedo justo antes en los pechos.

Pero lo que más rebaja la tensión es, según El parto es nuestro, realizar masaje de drenaje linfático: consiste en presionar con los dedos alrededor de la areola hacia el tórax de forma que se empuja el líquido edematoso hacia el interior de la mama y así se consigue ablandar la zona lo suficiente como para facilitar un buen agarre y una correcta succión del bebé.

3. Nada de cremas en los pechos cuando se da de mamar

Hay que cuidar las mamas durante el postparto y la lactancia para evitar la aparición de grietas, estrías, dolor o posibilidad de mastitis.

Una de las medidas básicas es mantener la piel hidratada y mantener seca la zona de la areola, para evitar la aparición de heridas y grietas. Por suerte hay multitud de cremas que pueden aplicarse en el pecho sin riesgo ni para la madre ni para el bebé.

Las cremas de lanolina se emplean muy frecuentemente para su aplicación en la areola y pezón por su capacidad para favorecer la cicatrización. Además pueden ser ingeridas por el bebé sin perjuicio alguno, por lo que no es necesario retirarlas antes de dar el pecho.

También son útiles las cremas antiestrías o específicas para el cuidado del pecho, que son inocuas.

Si se aconseja aplicarse las cremas después de alimentar al bebé es porque algunas pueden provocar un sabor desagradable a la leche y hacer que el pequeñín rechace el pecho. O que si hay mucha crema, sus labios resbalen y no logre agarrarse bien.

4. La leche materna es de mala calidad y por eso el bebé no gana peso

La composición de la leche va variando a lo largo de la toma: al principio sale más aguada y luego es más grasa. Si un bebé solo toma la leche del principio, pero no la del final, puede que la composición total de la toma no sea completa.

Pero ese problema está provocado por una mala técnica de lactancia: porque el bebé está mal colocado y no se agarra bien, porque la mamá le retira a los diez minutos para cambiarle al otro pecho y no le deja acabar…

5. Hay que usar una faja tras el parto

El objetivo del uso de la faja suele ser recuperar la figura más rápidamente. Pero lograr el objetivo depende de varios factores.

Los cambios normales tras el parto hace que el útero recupere su aspecto anterior al embarazo, lo que favorecerá la expulsión de líquidos retenidos, y el aumento progresivo del tono abdominal.

Y este fortalecimiento se logra con ejercicio físico, sobre todo con tablas de abdominales, algo que no se puede realizar hasta que el suelo pélvico no está bien fortalecido (a las seis u ocho semanas del parto). Así que nada de pretender recuperar la pared abdominal en la 'cuarentena'.

Eso sí, una faja con velcro (una banda que rodea la tripa) puede ayudar a que las mujeres se sientan más cómodas por tener su abdomen más sujeto.

Dos consejos:

  • Evitar las de tipo braga o pantalón, porque impiden la transpiración y dificultan la cicatrización de la episiotomía.
  • Tras un parto por cesárea hay que esperar a que la incisión haya cicatrizado por completo para ponerse faja.

6. Abstenerse de relaciones sexuales

En el postparto hay cambios que pueden dificultar las relaciones sexuales:

  • El sangrado (los loquios), que presentan un color y un olor especial, puede hacer que la mujer se sienta incómoda para mantener relaciones sexuales hasta que desaparece.
  • Los cambios hormonales (como la bajada de estrógenos que puede disminuir la lubricación vaginal) y físicos que se producen tras dar a luz pueden dar lugar a sensibilidad en la zona vaginal e incluso dolor durante las relaciones sexuales, sobre todo en caso de episiotomía.
  • También un descenso de la libido por los cambios de rol familiar (de pareja a familia de tres), el cansancio de los primeros días por el cuidado del recién nacido o la lactancia materna pueden.

Y, explicadas las razones, cabe decir que no hay periodo estipulado para reiniciar las relaciones sexuales tras el nacimiento del bebé, ya que depende de cada mujer y de cómo haya transcurrido el parto.

La mayoría de los ginecólogos recomiendan no mantener relaciones en la cuarentena para prevenir el riesgo de infecciones o lesiones, especialmente si ha habido puntos. Además de las molestias que pueda provocar.

Pero debes tener en cuenta también que se pueden mantener relaciones sexuales sin penetración, hasta que te sientas preparada. Puede ser más fácil que empecéis solo con caricias y te vayas acostumbrando poco a poco de nuevo al contacto sexual.

7. Si das el pecho no te quedas embarazada

Tradicionalmente la lactancia materna se ha empleado como un método anticonceptivo natural.

Esto es así porque la hormona prolactina (que aumenta durante la lactancia) inhibe el proceso de ovulación sobre el ovario. Esa es la razón por la que muchas mujeres durante la lactancia no tienen menstruación.

Para que funcione como anticonceptivo, la lactancia debe ser exclusiva y realizarse a demanda, sin realizar ningún tipo de parón nocturno. Aun así la efectividad es menor que otros métodos anticonceptivos.

¿Por qué razón no sirve? Porque la hormona prolactina no funciona siempre de la misma forma ni afecta a todas las madres por igual. Así que la mujer no sabe cuándo le va a volver la menstruación y como la ovulación se produce 14 días antes de la aparición del periodo, es posible quedarse embarazada si no se usa un método anticonceptivo.

8. No hay que hacer ejercicio hasta superar la cuarentena

En absoluto. De hecho se recomienda que la mujer comience a ejercitar su periné tan pronto como tenga fuerzas.

Así que si pasados los 15 días del parto te sientes bien, puedes retomar la actividad física. Eso sí, de manera tranquila: caminatas, estiramiento, yoga…

Y un consejo: mejor abstenerse de los deportes de alto impacto, porque pueden debilitar aún más el suelo pélvico.

9. La madre no se puede bañar en un mes

De igual forma que antiguamente se creía que ducharse durante las menstruaciones podría traer problemas de salud, se extendió la idea de que una mujer no debe de bañarse mientras manche en el postparto.

Está claro que esto es completamente falso. De hecho, la higiene es básica para evitar la infección de la cicatriz de la cesárea o de los puntos en el canal de parto si existieran. Las heridas deben de mantenerse limpias y secas. Por eso, se aconseja que la mujer se duche cuanto antes, incluso antes de recibir el alta del hospital.

Eso sí, ducharse. Porque es conveniente evitar los baños de inmersión, tanto en la bañera como en la piscina, durante al menos un mes, que es el tiempo que tardan en cicatrizar las heridas, ya que la humedad dificulta que se cierren.

10. No salir a la calle con sol en el postparto

No se trata de que no te asomes a la calle, sino que tengas cuidados básicos con tu piel respecto al sol; aplicarte protector solar (en verano y en invierno) ya que aún están presentes las hormonas que producen manchas en la cara.

Pero puedes (y debes, si te sientes con fuerzas) salir con tu bebé a pasear todos los días, desde que llegas del hospital. El paseo diario es un estímulo para tu recuperación y para el desarrollo del niño.

Tan solo unas precauciones: en verano, hay que sacar al bebé en las horas menos calurosas, ligero de ropa y con sombrilla para evitar golpes de calor. Y debes protegerte del sol con una gorra o sombrero y aplicarte una crema de protección solar alta media hora antes del paseo.

11. Debes abrigarte de los pies a la cabeza

Es otra de esas creencias de las abuelas que aseguraban que la mujer que terminaba de ser madre no podía recibir corrientes de aire.

Los investigadores no han encontrado nada que justifique esto, así que mejor abrígate solo lo que necesites. Piensa sino en las mujeres de Canadá y el frío que hace allí: no tienen problema alguno y siguen con su rutina habitual tras dar a luz, también fuera de casa.

Tampoco está probado que andar descalza haga daño o que las corrientes de aire disminuyan la producción de leche materna.

12. Lavarse y teñirse el pelo, ¡prohibido!

Se decía que lavarse el pelo era contraproducente durante el postparto inmediato porque la sangre podía revertirse y llegar a la cabeza. Además, podía cortar la leche e interrumpir el inicio de la lactancia materna.

Estas creencias no tienen base científica alguna. Igual que teñirse el pelo o pintarse las uñas: los productos químicos que llegan al torrente sanguíneo a través del cuero cabelludo (menos aún desde las extremidades) no son suficientes para causar daño a tu pequeño.

13. Tras la lactancia disminuye la talla del sujetador

Este mito se sustenta en que la mama femenina está formada por el tejido glandular propiamente dicho que es aquel que se encarga de la secreción de la leche y por tejido de sostén y de transporte de la leche producida (los conductos).

Durante la lactancia materna aumenta la cantidad de tejido glandular manteniéndose estables el tejido de sostén y el número de conductos. El tejido glandular aumenta además en volumen ya que acumula leche en su interior.

Pero tras la lactancia los conductos y las glándulas se colapsan de nuevo, manteniendo la estructura previa al embarazo. No se produce ninguna destrucción de tejido, por lo que no hay disminución de tamaño respecto al que se tenía antes.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | La realidad de la falta de atención y cuidado a las madres en el postparto, en un post que se ha hecho viral, «Esto es el postparto», el movimiento puesto en marcha por una madre para dar visibilidad a los cuerpos después de dar a luz

Источник: https://www.bebesymas.com/postparto/13-mitos-que-no-debes-creer-cuarentena-postparto

Mitos en torno al posparto

Mitos y verdades del posparto

Después de dar a luz, casi siempre con la mejor intención, las madres recientes reciben todo tipo de consejos acerca de lo que pueden o no hacer, tanto con su bebé como con ellas mismas para recuperarse del parto. Algunos de los más habituales no tienen fundamento científico o están basados en creencias obsoletas.

Después de una cesárea se retrasa la lactancia

Esta recomendación ha quedado obsoleta. Hace años se hacía ante la duda de que los medicamentos empleados en la anestesia pudieran afectar al bebé a la hora de mamar.

No obstante, la mayoría de las cesáreas se practican con anestesia epidural o raquianestesia.

Estos procedimientos emplean fármacos que actúan solo a nivel local y, además, son seguros tanto para el bebé como para la madre.

Incluso en los pocos casos en los que se requiere anestesia general para llevar a cabo una cesárea, se ha comprobado que la cantidad de medicación que posteriormente se excreta en la leche materna es muy pequeña e insuficiente para dañar al pequeño.

Tampoco es cierto que la realización de una cesárea per se retrase la subida de la leche.

Actualmente, y dada la enorme lista de beneficios de la lactancia materna, la realización de una cesárea no es impedimento para tratar de implantarla desde el inicio del posparto.

Sin relaciones sexuales hasta después de la cuarentena

Aunque el útero y la zona genital tardan entre seis y ocho semanas en recuperar su tamaño y dejar de sangrar, lo cierto es que el plazo para retomar las relaciones íntimas puede ser mayor o menor en función del estado físico de la madre y de los deseos de ambos miembros de la pareja.

Es frecuente que, independientemente de que la recuperación física vaya bien, cualquiera de los integrantes de la pareja albergue dudas o tenga temores acerca de cuándo es el mejor momento, de si dolerá, de si puede producirse un nuevo embarazo demasiado pronto…

Estas cuestiones son completamente normales; los expertos recomiendan, no obstante, retomar las relaciones una vez cumplida la cuarentena para disminuir el riesgo de infección del útero (endometritis), ya que durante este tiempo se produce la regeneración o cicatrización del tejido que conforma la cavidad uterina, expresión de la cual son los loquios que se producen durante los 40 días postparto.

Nada de ejercicio hasta meses después

Uno de los grandes errores que aún persisten en torno al posparto es el de desaconsejar sistemáticamente el ejercicio físico después de dar a luz. Según los especialistas, esta recomendación debe variar en función de cómo haya sido el parto de cada mujer, cuál era su estado de forma anterior y de si después de tener el bebé ha experimentado alguna complicación.

También es cierto que en las primeras semanas algunas actividades pueden resultar demasiado intensas o perjudiciales para el suelo pélvico, en cuyo caso hay que adaptar el ejercicio a esta circunstancia, pero no dejar de hacerlo, máxime si antes de dar a luz la mujer practicaba deporte de manera más o menos habitual.

Lo cierto es que el ejercicio físico contribuye a que la recuperación después del parto sea más rápida y mejor para la madre. Además, mejora el estado de ánimo y contribuye a mejorar la autoestima y la salud general en un momento tan delicado.

Faja ¿sí o no?

Muchas mujeres se plantean usar fajas posparto para acelerar la recuperación de la silueta. Sin embargo, los especialistas sostienen que estas prendas no deben ser utilizadas inmediatamente después del parto para no entorpecer el trabajo de la musculatura abdominal.

Las matronas y obstetras son más partidarios de recuperar el tono muscular y el suelo pélvico con Pilates, ejercicios de Kegel y gimnasia hipopresiva.

Por su parte, estos especialistas también avisan de que las fajas con forma de braga o pantalón obstaculizan la transpiración y, por lo tanto, pueden perjudicar la cicatrización después de una episiotomía o una cesárea.

No obstante, algunas madres prefieren llevar alguna prenda de sujeción para aliviar la sensación de descolgamiento que sienten en la tripa después de dar a luz o para mitigar molestias lumbares. En esos casos, lo mejor es usar una faja tubular en ocasiones puntuales (que en realidad es una banda reforzada que se ajusta con velcro).

Dar a luz, sobre todo por primera vez, es una montaña rusa de sensaciones y cambios físicos y emocionales y es normal sentir miedos y dudas. Por este motivo, lo mejor es resolverlas recurriendo a especialistas (matronas, pediatras, ginecólogos…) para que recomienden lo que es mejor para la mamá y para el bebé.

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/padres/embarazo/mitos-en-torno-al-posparto/

Embarazo y niños
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