Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Contents
  1. El niño comedor selectivo, ¿cómo se soluciona? – El Blog del Pediatra
  2. ¿Por qué el niño comedor selectivo?
  3. De lo anterior se deduce que lo importante es prevenir
  4. Una vez ya tenemos al niño que sólo come 2 ó 3 cosas,… ¿Qué se puede hacer al respecto?
  5. Los padres hacéis las cosas lo mejor posible, y por desgracia, alrededor de la comida de los niños hay demasiados mitos, conceptos erróneos, un miedo ancestral al hambre, y un miedo más «moderno» a no hacerlo bien como padres.
  6. Los siguientes son los consejos básicos para empezar:
  7. Cada niño y su familia son diferentes y van a necesitar una estrategia distinta. Y a veces se puede requerir la ayuda de un psicólogo.
  8. Niños malcomedores ¿Qué hacer?
  9. Consecuencias a corto y a largo plazo derivadas de los malos hábitos alimenticios
  10. La irritabilidad de las familias
  11. Diez claves que ayudan a poner fin a los problemas de alimentación de tu hijo
  12. «Doctora, mi niño no me come». Analizando al niño mal comedor
  13. Primera pregunta: ¿Qué es un niño mal comedor?
  14. Otra pregunta muy importante: ¿Cuánto debe comer un niño en función de su edad?
  15. ¿Conoces el estudio ALADINO?
  16. ¿Te cuento lo que comía la niña a lo largo del día? Así tendrás oportunidad de analizar la historia tú mismo
  17. Entonces, ¿qué nos debe preocupar de la alimentación de nuestro hijo?
  18. ¿Dónde quedan las medicinas para las ganas de comer y las vitaminas para el niño mal comedor?
  19. Conclusión: Invierte tiempo en tu hijo, come tú sano, sé su ejemplo, no te fijes en las cantidades y así le enseñarás a comer. Si no quiere comer lo que hay no pasa nada, pero no le des alimentos poco saludables a cambio porque coma algo
  20. Posts relacionados
  21. Inapetencia infantil: Qué hacer si el niño come mal
  22. Consejos para niños mal comedores
  23. La inapetencia verdadera.
  24. Alimentos aconsejables para evitar el adelgazamiento y las crisis de cetona.
  25. Los niños malos comedores
  26. Pregunta. Parece que cada vez hay más niños que comen mal o familias que presentan verdaderos problemas para darles de comer, ¿hay tantos niños malos comedores?
  27. P. ¿ Todos los niños malos comedores son iguales?
  28. P. ¿El ser mal comedor es genético?
  29. P. ¿Qué quiere decir con «respetar la autonomía del niño»?, ¿Dónde están los límites?
  30. P. ¿El poco apetito, la inapetencia puede ser una señal de alarma de que estamos ante una posible enfermedad?, ¿Cuando sabemos que hay que acudir al médico por esta causa?
  31. P. Entonces, ¿una vez que el pediatra ha descartado una enfermedad, finaliza el estudio y el tratamiento?
  32. P. A la gente nos cuesta aceptar que tenemos un hijo que come mal…
  33.  P. Los padres llevamos muy mal esta situación…
  34. P. La verdad es que con niños malos comedores se tira mucha comida y las familias, hoy en día, no están para eso…
  35. P: Pero, ¿qué podemos hacer para conseguir que nuestros hijos coman bien y de todo?
  36. Dr. Ignacio Ros Arnal

El niño comedor selectivo, ¿cómo se soluciona? – El Blog del Pediatra

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Artículo actualizado: enero 2021

Para empezar hay que ver si es un verdadero comedor selectivo, que sería aquel que se niega a comer muchas cosas en cualquier ámbito: en casa, en el colegio, con los abuelos,…

Y el falso «comedor selectivo»: que sólo come de 2 ó 3 cosas con la madre (o el padre), pero come de todo en la guardería o el cole (para desesperación de los padres). En este caso suele haber un problema de la respuesta de los padres a ciertas actitudes del hijo respecto a la comida.

Ideas clave:

  • Alrededor del el 50 % de los niños pueden ser comedores selectivos en algún momento de la infancia.
  • Para la mayoría es una fase normal y transitoria, y no hay motivo para preocuparse.
  • En algunos puede que haya que hacer algo al respecto, pero sobre todo NO hacer algunas cosas que pueden empeorar el problema.

Que un niño pequeño (alrededor de los 2-3 años) sea bastante selectivo para comer es normal. Es una fase normal del desarrollo.

Se suelen aunar un menor interés por la comida en general, con una fase de desarrollo de la autonomía y afirmación del yo: el adolescente en miniatura.

Pero si el niño se hace cada vez más selectivo y la situación se prolonga en el tiempo, puede llegar a ser un problema, tanto de conducta como de nutrición.

Anecdota personal:

«Hace unos años, tuve en la consulta una niña de 7 años que sólo comía la «happy meal» de McDonald’s y leche en biberón (!!!). Los padres cada día le presentaban un plato de lo que sea, y dado que se negaba a comer (a pesar de todo tipo de estrategias de premios, amenazas, castigos,…) el padre salía corriendo al McDonald’s.

A la hora de la cena, se repetía la cosa: 2ª «happy meal» del día. Y para que estuviera «mejor alimentada» le embutían un par de biberones de leche por la noche mientras dormía.

Averiguando su historia alimentaria, de pequeña «no comía nada» (a pesar de lo cual su crecimiento era normal), y tenían que meterle la comida a la fuerza, cada comida era una especie de batalla,… Hasta que alguien les dijo que mejor que castigar o forzar, era usar «refuerzo positivo»; entonces la niña era premiada en cada comida con un chuche, un pastelito, una muñequita,… Con esto empezó a comer algo más por «propia voluntad», pero vio que su «nuevo poder» estaba en elegir lo que comía, que se fue restringiendo hasta terminar en la happy meal,…»

Bueno, este es un caso bastante extremo, pero sin llegar hasta ahí, no es raro encontrarse bastantes niños que se le acercan.

¿Por qué el niño comedor selectivo?

La causas por las que un niño es muy selectivo comiendo, o se hace selectivo son:

  1. El bebé que empieza a ser selectivo pronto, alrededor del año, casi siempre es porque la fase de alimentación complementaria se ha hecho de forma inadecuada: no se ha respetado que el bebé acepte los diferentes sabores y texturas a su ritmo. Si se fuerza la aceptación de ciertos alimentos, es más probable que el bebé genere adversión a los mismos.
  2. El bebé que se hace comedor selectivo en el segundo año: casi siempre refleja la respuesta inadecuada de los padres al desarrollo de autonomía y afirmación de la personalidad del niño, típicos del segundo y tercer año.

En cualquier caso, el niño no desarrolla una relación natural con el acto de comer.

Las actitudes erróneas alrededor del acto de comer pueden conducir al niño comedor selectivo, que en principio puede que lo sea sólo en casa, pero que a la larga puede serlo en cualquier ámbito.

Si la situación se prolonga mucho tiempo, en el niño que es un verdadero comedor selectivo habrá que valorar otras conductas o aspectos, ya que puede ser sólo un síntoma de algo más.

Para saber más del porque los niños «comen mal», pinchad aquí.

De lo anterior se deduce que lo importante es prevenir

La gran mayoría de los niños tienen su sentido del apetito y de la saciedad funcionando correctamente. Un niño sano sabe la cantidad que tiene que comer, y es muy posible que hasta lo que tiene que comer.

Lo más importante es respetar sus tiempos, sus gustos, y sus cantidades. Si realmente come menos de lo que necesita, habrá que ver la causa, no embutirle la comida con cualquier método (sea de castigo o de premio).

En la fase de alimentación complementaria hay que dejar que el niño vaya aceptando con naturalidad los diferentes alimentos y texturas.

En la alimentación del segundo año se debe favorecer variedad sobre cantidad, y que las comidas en familia sean un momento agradable, no una lucha para que coma.

Para saber sobre el niño «malcomedor» en general podéis leer los artículos de: el niño que no come, y qué hacer para que coma mejor,…

Una vez ya tenemos al niño que sólo come 2 ó 3 cosas,… ¿Qué se puede hacer al respecto?

Para empezar, tranquilidad, no hagáis un drama de ello, y sobre todo no os culpéis.

Los padres hacéis las cosas lo mejor posible, y por desgracia, alrededor de la comida de los niños hay demasiados mitos, conceptos erróneos, un miedo ancestral al hambre, y un miedo más «moderno» a no hacerlo bien como padres.

En el niño de alrededor de 2 años que ahora se ha hecho más selectivo comiendo, posiblemente no hay que hacer nada, o poca cosa: ofrecerle comida saludable, variada, en cantidades adecuadas para su edad (cantidades pequeñas), y no generar demasiadas expectativas alrededor de la comida. Algunos de los consejos que doy más abajo también son aplicables.

Hay estudios que demuestran que cuando un niño pasa por esta fase de comedor selectivo, si los padres se preocupan mucho por ello, el problema suele empeorar y persistir en el tiempo.

En el niño comedor selectivo de larga duración, corregir los hábitos es un planteamiento a largo plazo. Tened claro que todo cambio educativo y de hábitos requiere paciencia y perseverancia. Si vuestro hijo lleva 5 años de su vida «comiendo mal», no se arregla en 5 días, va a requerir meses.

Los siguientes son los consejos básicos para empezar:

  • Primero y más importante, dejad cualquier método de coacción, premios, o sobornos, y menos aún condicionar el cariño hacia vuestro hijo a que coma o no. A vuestro hijo lo queréis igual, coma bien o coma «mal».
  • No hablar de si come poco o mucho, o de si come de esto o aquello, delante de vuestro hijo.
  • Evitad toda expectación en relación a la comida. Nada de miradas expectantes. No alabar tampoco cuándo come, la comida debe ser algo natural, no un deber o una tarea a cumplir.
  • Sentaos la familia a comer todos juntos, aprovechad para charlar, cread un ambiente agradable. La comida es un acto social también
  • Si son alimentos saludables, se pueden respetar sus gustos, aunque coma muy poco y de muy pocas cosas. Esto es especialmente importante en el niño pequeño. Ya irá comiendo más…
  • Poned una cantidad muy muy pequeña de algo nuevo, o que «no le gusta» junto con algo que le gusta en cantidad moderada (por ejemplo, si le gusta la pasta pero no la tortilla, poned en el plato un poco de pasta y trozo muy pequeño de tortilla…). No haced ningún comentario, ni ninguna mirada ansiosa o expectante a ver si se lo come o no. A veces se requieren muchos intentos (10, 15, 20, los que sean, para que acepte algo nuevo).
  • Presentad la comida de forma agradable. Los niños comen mucho por la vista, una presentación colorida y atractiva puede picar su curiosidad.
  • Mejor que coma de forma autónoma, con sus manos si quiere, con el tenedor, para fomentar que use sus habilidades.
  • No acabar dándole lo que sea, o lo que sabéis que le gusta, para que así coma algo. No le va a pasar nada porque se salte 2 ó 3 comidas, o coma muy poco (y muy poco puede ser muy poco).
  • Que participe: dejad que en lo posible os ayude a preparar la comida.
  • Los padres debéis dar ejemplo. Parece una obviedad, pero veo padres que pretenden que sus hijos coman ensalada y ellos ni la prueban,…

En el niño que es selectivo en todos los ámbitos, habrá que ponerse de acuerdo en unas pautas comunes, con los abuelos y con el colegio. Es increíble que con más de un 30 % de sobrepeso infantil haya aún colegios que castiguen a los niños por no terminarse el plato!

Desde el punto de vista nutricionalla mayoría de niños comedores selectivos no suele tener ningún problema, ya que suele ir mejorando con el tiempo.

Pero si el problema se prolonga, sí que puede repercutir en su desarrollo y tener algún déficit de hierro, zinc,… La verdad es que los pediatras encontramos menos déficits nutricionales por este motivo de lo que podría parecer.

Pero Poner una cantidad muy muy pequeña de algo nuevo, o que «no le gusta»

En cualquier caso, si vuestro hijo es un comedor selectivo, revisad con vuestro pediatra su desarrollo y su estado nutricional.

Cada niño y su familia son diferentes y van a necesitar una estrategia distinta. Y a veces se puede requerir la ayuda de un psicólogo.

Artículo actualizado: enero 2021

Algunas referencias:

Taylor CM, Emmett PM. Picky eating in children: causes and consequencesProc Nutr Soc. 2019;78(2):161-169. doi:10.1017/S0029665118002586

The Normal Child, RS Illingworth; 9th Ed

Pediatric Nutrition. Chapter7,  2019, 8 th Edition. American Academy of  Pediatrics

Horas y horas de hablar con las familias sobre este tema.

Источник: https://pediatragabiruiz.com/el-nino-comedor-selectivo/

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Un estudio publicado en The Open Nutrition Journal, analiza por primera vez la relación existente entre la conducta malcomedora, los niveles de atención, el nivel de irritabilidad de la familia y la ingesta nutricional en niños españoles. El estudio, realizado con la colaboración de Abbott, se ha llevado a cabo en siete colegios de Madrid con 1.101 niños en edades comprendidas entre los 3 y los 6 años.

El otoño además de la bajada de temperaturas y un par de puentes bastante atractivos, trae consigo lluvias. Las tormentas y el frío pueden estropearnos los planes, pero sobre todo puede acabar con nuestra paciencia si no sabemos qué hacer con los niños cuando está lloviendo. Aquí ponemos algunos ejemplos para pasar un rato divertido con los más pequeños.

Y tambien:

La investigación ha determinado que los niños entre 4 y 6 años considerados malcomedores (el 70% de la muestra), tenían un nivel de atención significativamente bajo respecto a aquellos niños que comían de manera saludable.

Según el Dr. Luis Ros, coordinador del estudio y jefe de la unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, “La evidencia científica vincula la malnutrición a un déficit del desarrollo cognitivo. Incluso en niños de países desarrollados existe una relación entre los malos hábitos alimentarios y un rendimiento escolar pobre”, añade el Dr. Ros.

Los niños malcomedores fueron definidos como aquellos que ingerían menos de un 65% de las cantidades diarias recomendadas de entre 4 y 6 grupos de alimentos. Los grupos eran carnes (que incluye huevos y pescado), verduras, frutas, lácteos, carbohidratos y legumbres.

En cuanto a los hábitos alimenticios de los niños malcomedores se extrae que son quisquillosos con la comida, no disfrutan probando nuevos alimentos, y es probable que los rechacen y que decidan que no les gustan sin haberlos probado siquiera; no les gusta comer; prefieren beber a comer; y se sienten llenos rápidamente.

Consecuencias a corto y a largo plazo derivadas de los malos hábitos alimenticios

La posibilidad de que haya consecuencias a corto y a largo plazo derivadas de los malos hábitos alimentarios es real.

A corto plazo pueden producirse deficiencias nutricionales, como niveles bajos de energía y proteínas o micronutrientes; ingesta de frutas, verduras y carnes inferiores a las recomendadas; o menos vitaminas y minerales de los recomendados.

Además puede producirse un menor crecimiento, ya que algunas investigaciones demuestran que los niños malcomedores tienen una estatura más baja y un menor peso corporal.

Una posible consecuencia a largo plazo de la conducta malcomedora es un menor rendimiento cognitivo (dificultades para realizar pruebas que requieran atención, dificultades de memoria, percepción visual, comprensión verbal y otros importantes procesos cognitivos).

La irritabilidad de las familias

El estudio muestra que existe una estrecha relación entre malos hábitos alimentarios de los niños y el estrés de la familia a la hora de las comidas. Unos niveles altos de irritabilidad en los padres pueden tener consecuencias negativas a largo plazo en el comportamiento de los niños ya que podrían empeorar sus hábitos alimentarios en el futuro.

Este estudio demuestra asimismo la importancia que tiene trabajar con los niños malcomedores y sus familias para ayudar a prevenir futuros problemas con las comidas. Gestionar las dificultades de forma sosegada y comprensiva animará a los padres a desarrollar estrategias para conseguir que sus hijos tengan buenos hábitos alimentarios.

Diez claves que ayudan a poner fin a los problemas de alimentación de tu hijo

1. A medida que el niño vaya siendo capaz, hacerle partícipe de todos los preparativos de la comida. Por ejemplo que ayude a hacer la lista de la compra, a comprar, a preparar la comida, a diseñar el menú, a poner la mesa,…

2. Crear un hábito de alimentación: esto es comer en el mismo momento, en el mismo lugar y de la misma manera. Esto no es sinónimo de rigidez, cuando el niño haya adquirido ya este hábito, es un buen momento para que existan excepciones.

3. Fortalecer la autonomía del niño, dejándole que sea él quien coma solo, comerá mucho más rápido si se lo dan sus padres, pero no aprenderá a hacerlo.

4.  Intentar comer al menos tres o cuatro veces en semana todos en familia. El niño aprenderá imitando y no solo lo que comen los demás sino también como se comportan y relacionan en la mesa.

5. Hacer de la comida un momento de relajación, en el que los temas de comida no sean el tema central de las conversaciones. Dedicar, por ejemplo, este rato para hablar de todo lo divertido que cada uno ha hecho durante el día, o a planear las actividades de la tarde, o del fin de semana.

6. Evitar llevar a la mesa juegos o ver la tele, actividades que le despistarán del principal objetivo en ese momento: comer.

7. Si el niño decide no comer el menú de hoy, no hacerle uno nuevo. Comerá su comida habitual en la próxima comida, hasta entonces tomará únicamente toda el agua que quiera.

8. Reconocerle cualquier avance a la hora de la comida, si prueba algo nuevo, si tarda menos, si ayuda en la mesa, si esta toda la comida sentado sin levantarse,… por mínimo que parezca el progreso. De esta manera querrá repetirlo para obtener la atención de los padres.

9. No atender su comportamiento cuando su actitud en la mesa no sea la que se espera, seguir con la conversación o la comida y no alentarlo a finalizar con su comportamiento. Cuando de nuevo vuelva a comer o a sentarse, es el momento de decirle lo bien que lo está haciendo.

10. Ser paciente, firme y constante. Estás enseñando a comer al niño, y esto no se consigue en un día. El aprendizaje ha de ser progresivo, plantear primero un objetivo y cuando este conseguido, otro. Plantearse muchos objetivos de golpe, o un objetivo muy amplio, dificulta el conseguir llegar a la meta.

Malnutrición

Definición:

Cualquier trastorno de la alimentación tanto por exceso como por defecto en la misma.La calidad de los nutrientes debe ser balanceada de acuerdo a los requerimientos fisiológicos de cada persona.

Síntomas:

Dependerá de si la malnutrición es por exceso o por defecto. En el primer caso, la obesidad es el principal síntoma. En el segundo, la excesiva delgadez, cansancio, falta de energía…

Tratamiento:

Llevar una dieta equilibrada.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/alimentacion-infantil/ninos-malcomedores-que-hacer-5571

«Doctora, mi niño no me come». Analizando al niño mal comedor

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Acuden a consulta unos padres con su hija de 6 años y medio por un cuadro febril. Al final de la consulta la madre me comenta. «¿Me podría decir algunas vitaminas que le de? Es que no me come nada». ¿Qué hacemos con un niño mal comedor? Es cierto que, como padre, pueden resultar desesperantes. Pero vamos a ver qué hacemos y, sobre todo, qué NO debemos hacer nunca.

Primera pregunta: ¿Qué es un niño mal comedor?

Pues es algo bastante difícil y subjetivo de definir. Lo que para mí puede ser que un niño coma bien, para ti puede ser un niño mal comedor. Lo principal que a un padre le suele preocupar de su hijo no es tanto la calidad de lo que coma, sino la cantidad.

  Algún padre consulta porque su hijo no come fruta y verdura, pero son los menos. Suele haber una diferencia entre lo que el niño come y lo que el padre espera que debería de comer. Es entonces cuando la mayoría consultan porque el niño en cuestión come poco.

¿No debería ser al contrario? ¿Por qué nos importa más la cantidad que la calidad?

Otra pregunta muy importante: ¿Cuánto debe comer un niño en función de su edad?

Pues es bastante sencillo. Lo que quiera. El apetito es algo bastante errático. Hay niños de 8 meses que comen triturado y se comen un bol de 250 ml de puré y otros de la misma edad que comen con la técnica de baby led-weaning y se toman unos cuantos trocitos y su pecho.

En los niños más mayores tenemos la misma cuestión. ¡Depende de tantos factores! De todas maneras, hay una web inglesa bastante interesante, se llama http://www.firststepsnutrition.org y tiene un documento sobre raciones recomendables para niños de 1-4 años.

Habrá niños que coman más y otros que menos pero, de manera orientativa, creo que te puede resultar de interés.

¿Conoces el estudio ALADINO?

El estudio ALADINO 2015 estudió 10.899 niños españoles de 6 a 9 años de todaEspaña, desde noviembre de 2015 a marzo de 2016. Conclusiones: Un 23.2% de los niños estudiados tenían sobrepeso (22.4% niños y 23.9 % niñas). Mientras que el 18.

1% de los niños españoles estudiados sufría obesidad (20.4% niños y 15.8 % niñas). Todo ello si seguimos las gráficas de crecimiento de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Con respecto al mismo estudio del 2013, el sobrepeso ha disminuido y la obesidad se ha estabilizado, pero siguen siendo tasas demasiado elevadas. ¿Nadie se preocupa por esto?

No sabes la cantidad de niños obesos y con sobrepeso que pasan cada día por la consulta por otros motivos. Pocos padres de esos niños están preocupados por su peso porque como comen bien… A esos niños los tengo que «captar» yo, para indagar en lo que comen y lo que hacen, para intentar «reconducirlos» hacia la salud.

Esos padres no suelen tener conciencia de que sus niños tienen un problema, de que están enfermos. ¡Ahí sí que tenemos un grave problema! ¿¡Cómo puede ser que los padres de niños delgaditos no paren de consultar!? Los padres de un niño mal comedor se preocupan tremendamente por este tema y consideran que sus hijos estarán débiles o tendrán más probabilidades de enfermar.

Te remito al post anterior sobre la «percentilitis».

¿Te cuento lo que comía la niña a lo largo del día? Así tendrás oportunidad de analizar la historia tú mismo

La niña desayuna un vaso de leche con cacao azucarado y galletas. Almuerza lo que la madre le pone (galletas o bollería), que en ocasiones la niña se deja. Si no toma eso a media mañana es un bocadillo de crema de cacao, aceite o miel (porque es lo único que la niña consiente en tomar).

Llega la hora de la comida, en el comedor escolar han detectado las monitoras que la niña chantajea a otros niños para que se coman su comida y el plato esté vacío. Por la tarde sale del colegio con un hambre que se muere.

La recogen los abuelos que, como les da pena, le compran para merendar una mona con chocolate, un huevo de chocolate o un pastel de carne (te adjunto una explicación de en qué consiste para los no murcianos) del que se come únicamente la masa.

¿Entiendes algo por ahora? Porque yo poco. A la hora de cenar la niña llega sin hambre, la madre la obliga a tomarse una tortilla, un filete de pavo, un sandwich o un vaso de leche, nada de verdura ni fruta.

Después de ver un día en la vida de esta niña, la madre sigue: «Para que se tome la fruta, se la tengo que triturar como los bebés, con 2-3 galletas y perseguirla por la casa, los fines de semana a la hora de la merienda, para que se la coma». «Mire el plan de ayer domingo, le trituré un yogur blanco con unas fresas y unos trozos de piña, después de decirle que era un yogur de sabores y mucho luchar se lo comió, pero detectó un trozo de fresa y lo escupió. ¡No hay forma!».

Entonces, ¿qué nos debe preocupar de la alimentación de nuestro hijo?

¡Olvídate de la cantidad! ¡No persigas a tu hijo por el pasillo con comida! Sentaos todos a la mesa y que tu hijo coma lo mismo que tú. Enséñale a comer con el ejemplo.

Olvídate de la pirámide de los alimentos (aquí te pongo una imagen de la estrategia NAOS), está obsoleta.

Desde que, hace años, expertos en nutrición de la Escuela de Salud Pública de Harvard lo publicaran, se ha visto que es mucho mejor el plato para comer saludable. Te resumo:

  • La mayoría de comidad vegetales y frutas (1/2 de plato). Con mucho color y variedad. Las patatas no cuentan como vegetal.
  • Las harinas, cereales y demás granos integrales (1/4 de plato).
  • Proteínas 1/4 de plato. Limita carnes rojas, embutidos y carnes procesadas.
  • Aceites vegetales saludables con moderación.
  • Bebe agua, té o café. Limita leche y lácteos 1-2 al día. Zumo no más de un vaso pequeño al día, nada de zumos industriales.

¿Dónde quedan las medicinas para las ganas de comer y las vitaminas para el niño mal comedor?

En ningún sitio. ¿Tú crees que si yo le mandase algo a esta niña se le abrirían las ganas de comer fruta, verdura, legumbres y pescado? ¡Pues claro que no! Si comiese algo más serían marranerías.

Conclusión: Invierte tiempo en tu hijo, come tú sano, sé su ejemplo, no te fijes en las cantidades y así le enseñarás a comer. Si no quiere comer lo que hay no pasa nada, pero no le des alimentos poco saludables a cambio porque coma algo

Te recomiendo dos libros geniales: «Tú eliges lo que comes» de Carlos Casabona y «Se me hace bola» de Julio Basulto. Si tienes un niño mal comedor no debes perdértelos.

Hasta la próxima,

Dra. Matilde Zornoza Moreno (Pediatra2punto0).

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Источник: https://pediatra2punto0.com/analizando-al-nino-mal-comedor/

Inapetencia infantil: Qué hacer si el niño come mal

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

«No me gusta, no quiero, no tengo hambre…» la inapetencia infantil trae de cabeza a los padres. Sin embargo es importante diferenciar entre la inapetencia infantil verdadera y la que no lo es.

A veces simplemente, el niño se resiste a probar nuevos alimentos o  algunos que antes le gustaban ahora son un verdadero problema. Esto es normal.

Es una etapa que suele empezar sobre los dos años, hasta más o menos los cinco. A esta edad el ritmo de crecimiento es más lento y necesitan menos calorías (suelen ganar 1 ó 2 kg por año).

En este caso, lo mejor es seguir ofreciendo los alimentos (verduras, pescado…) sin forzar a que se los coma.

Si el desarrollo del niño es normal no hay de qué preocuparse. Puede deberse a  la llegada de un hermanito, cambio de casa, colegio… es decir, a una manera de llamar la atención, aunque no tiene porqué haber una causa.

Vamos a ver qué podemos hacer para distinguir la inapetencia infantil y os daremos también unos consejos para niños que comen mal

Consejos para niños mal comedores

  • Es buena idea ir cambiando los platos, a veces se pueden cansar de comer siempre lo mismo (aunque muchos niños quieren comer siempre igual), y sobre todo es importante que a la hora de comer haya un ambiente tranquilo y no prestarle más atención de la normal a la alimentación del niño.
  • Los niños necesitan rutinas y horarios. Deben comer cuatro o cinco veces al día, si se les ofrece algo a media mañana y para merendar y no quieren comer, esperad a la comida o cena, pero no les deis nada fuera de horario.
  • Los niños pequeños suelen comer lo que necesitan, no hagáis que coman más cantidad. Es frecuente que los padres den a los hijos demasiada comida.
  • Es importante que el momento de la comida y la cena no se transforme en una lucha para que el niño se lo coma todo y coma de todo. De esta manera solo conseguiremos que coja aversión a la comida.
  • Vosotros debéis elegir que comen vuestros hijos, no al revés. No debéis preguntarles qué quieren cenar o comer. Si queréis darles la oportunidad de elegir, les podéis dar dos alternativas nutritivas. «¿Qué prefieres, macarrones y pollo rebozado, o una pizza de atún y queso (casera)?»… En las pizzas podemos poner hidratos (la masa podemos hacerla con pan de barra o de molde), proteína (atún, queso, carne, palitos de cangrejo…), verdura (calabacín, salsa de tomate, cebolla…) y lo mismo con la salsa de los macarrones. ¡En Pequerecetas tenéis recetas estupendas para abrir el apetito de vuestros peques, por ejemplo esta pizza casera!
  • Debéis evitar los zumos comerciales, bollería, patatas fritas de bolsa y chucherías, ya que estos productos no los alimentan en absoluto, lo que hacen es saciarlos y de esta manera estaremos provocando que no coman los alimentos que si son beneficiosos.
  • Debéis mostrar alegría cuando se lo coman todo o prueben un alimento nuevo,» ¡Qué contenta está mama!»» ¡Qué mayor, te has comido toda la verdura!»  Pero intentad no premiarlos, «si te lo comes todo iremos al parque» o peor aún, «como no has comido no iremos al parque».

La inapetencia verdadera.

Cuando el niño está decaído, no come nada y no gana peso se convierte en un problema de salud.

Hay niños que por su inapetencia, pierden peso con facilidad y tienen crisis cetónicas frecuentes.

El hígado tiene una reserva de glucosa, cuando se ayuna, se utiliza esta glucosa para no movilizar la grasa corporal, así hay un nivel constante de azúcar en sangre. Los niños tienen muy poca glucosa en la reserva hepática, y para asegurar un buen nivel de azúcar en la sangre tienen que ir comiendo varias veces al día.

Los niños con inapetencia y que ingieren poco alimento pueden estar más cansados de lo normal, con molestias abdominales o náuseas y adelgazan con facilidad (cuando se moviliza la grasa corporal siempre se produce un estado de cetosis  en el que se eliminan los cuerpos cetónicos por la orina).

Alimentos aconsejables para evitar el adelgazamiento y las crisis de cetona.

  • Zumo de naranja y/o polen media hora antes de comer abre el apetito, no hace falta mucho, unos 50ml.
  • Pan como acompañamiento en las comidas principales (pan tostado, de barra, bastoncitos…).
  • Hidratos de carbono de absorción lenta (patatas, arroz, pasta, maíz, legumbres…).
  • Levadura de cerveza, en cada comida. Se puede poner en los yogures, leche, caldos, zumos…La levadura de cerveza contiene todos los aminoácidos esenciales, un alto contenido en hierro, vitamina B, cromo, zinc y ácido fólico. La falta de hierro y zinc a menudo provoca inapetencia.
  • Postres dulces, yogur casero con miel o mermelada, macedonia de frutas y azúcar, fruta en almíbar

Por último, recordad que no sirve de nada intentar inculcar buenos hábitos de alimentación a nuestros hijos si luego ven que nosotros mismos no los seguimos.

La paciencia, constancia, firmeza y creatividad son la clave para que poco a poco vaya aceptando la comida.

Imágenes: Howard Dickins y Symic.

Источник: https://www.pequerecetas.com/alimentacion/infantil/inapetencia-infantil-nino-come-mal/

Los niños malos comedores

Niños malcomedores ¿Qué hacer?

Resulta una ironía que en estos tiempos en los que millones de personas en el planeta sortean una crisis económica sin precedentes, cientos de miles de niños se mueren de hambre cada día y miles de niños en España sobreviven a una dieta alimentaria de pobreza técnica; a mi bebé, a mi niña/o no le da la gana de abrir la boca y me paso el día tirando comida a la basura.

Además, nos da miedo que se resienta su salud. Los niños malos comedores generan mucha ansiedad en sus familias. ¿Qué puedo hacer?, ¿por qué pasa esto?

El Dr.

Ignacio Ros, pediatraexperto en nutrición infantil y miembro de la tercera generación de reconocidos pediatras aragoneses, reflexiona sobre los niños que comen mal y qué hacer con ellos.

Es especialista en el Servicio de Pediatría del Hospital Universitario Miguel Servet, de Zaragoza, en la Unidad de Gastroenterología y Nutrición Infantil y miembro de la consulta pediátrica Dres. Ros de Zaragoza.

Ha trabajado esta especialidad en centros sanitarios tan prestigiosos como el Hospital Universitario Miguel Servet de Zaragoza, Hospital La Paz en Madrid y el Great Ormond Street Hospital (GOSH) de Londres. Aporta una larga experiencia clínica y de investigación en temas de nutrición infantil.

Pregunta. Parece que cada vez hay más niños que comen mal o familias que presentan verdaderos problemas para darles de comer, ¿hay tantos niños malos comedores?

Dr.

Ros: Es totalmente cierto que en los últimos años existen un mayor número niños de los que los padres perciben una dificultad de alimentación. Probablemente los cambios sociales, culturales y familiares han contribuido a que aparezcan con más frecuencia.

Por otro lado, hasta hace bien poco, únicamente se diagnosticaban y trataban los niños con verdaderos trastornos de la conducta alimentaria como la anorexia infantil o la aversión sensorial a alimentos, que conllevan importantes consecuencias médicas o psicológicas a corto plazo, y que aparecen en un 2% de los niños.

En el momento actual, se ha forjado el termino de dificultades de alimentación, que recoge los niños en los que los padres perciben un problema en la alimentación, y que aparece en una tercera parte de los niños.

P. ¿ Todos los niños malos comedores son iguales?

Dr.

R: Desde luego que no. Es muy importante diferenciar el tipo de dificultad de alimentación que presenta cada niño.

Dentro de estos, hay que diferenciar al niño que come poca cantidad, ya sea porque no para quieto, por poca empatía con los padres o el que para los padres existe la falsa percepción de que come poco.

Otros niños comen poco variado, por una verdadera fobia a probar alimentos nuevos o porque son selectivos o “melindrosos”.

También existen niños que tienen miedo a comer porque se le ha forzado a comer o por atragantamientos previos. Es muy importante diferenciar que tipo de dificultad de alimentación presenta cada niño, pues el abordaje es completamente diferente.

Hay niños que comen poco variado, por una verdadera fobia a probar alimentos nuevos o porque son selectivos o “melindrosos”

P. ¿El ser mal comedor es genético?

Dr.

R.: Existe un claro componente genético en el apetito. Los padres que han tenido poco apetito cuando eran pequeños, tienen niños que también lo tienen.

Esto es normal y no tiene que preocuparnos cuánto come, siempre y cuando no afecte a su situación nutricional.

En cambio, lo que es adquirido y, generalmente más importante, son los hábitos nutricionales, es decir, qué come, dónde come y cuando come el niño.

Este aspecto va a depender del tipo de enfoque que realicen los padres.

Es totalmente cierto que en los tiempos que corren, con padres con muy poco tiempo, donde la alimentación recae en muchas ocasiones en los abuelos, y la alimentación adecuada es complicada de elegir, es dificultoso y es muy pesado para las familias. El trabajo conjunto con el médico y buenas dosis de paciencia proporcionan buenos resultados.

Es muy importante respetar la autonomía del niño y atender las recomendaciones de los pediatras.

P. ¿Qué quiere decir con «respetar la autonomía del niño»?, ¿Dónde están los límites?

Dr.

R.: Cuando hablo de respetar su autonomía, quiero decir que son los propios niños los que deben decidir cuando están saciados. No todas las personas necesitan la misma cantidad de comida.

Es un error muy común forzar a comer a los niños, es decir padres o cuidadores con una actitud excesivamente controladora, que deciden de antemano cuanto debe comer un niño, independientemente de las señales de hambre y saciedad que presente el niño, creyendo que no es suficiente lo que el niño ha comido. La ingesta no la han de marcar los padres o las recomendaciones de los botes de alimentación infantil. Cada niño necesita una cantidad y nos lo hará saber.

Hay un principio general, «ningún niño sano va a tener ningún problema por no comer con comida delante». Su ausencia de apetito requerirá acudir al pediatra y realizar una valoración nutricional completa. A partir de los resultados, el médico indicará normas claras de cómo actuar.

Tampoco es adecuado una actitud excesivamente indulgente, con padres o cuidadores que no marcan los limites en las comidas, permitiendo que el niño elija lo que come, haciendo comidas especiales u ofreciendo varias comidas.

P. ¿El poco apetito, la inapetencia puede ser una señal de alarma de que estamos ante una posible enfermedad?, ¿Cuando sabemos que hay que acudir al médico por esta causa?

Dr.

R.: Si bien la mayoría de los casos no transmiten una enfermedad orgánica, es fundamental siempre descartar una enfermedad que provoque los problemas de alimentación. Hay enfermedades que pueden generar la pérdida del apetito, por ejemplo la enfermedad celiaca o un problema de tiroides, y que puede ser la causa de que coman poco.

Por eso es muy importante conocer si la alimentación de cada niño cubre sus necesidades en función de su desarrollo, su actividad o de su edad y, realizar una adecuada valoración nutricional, no solo del peso o de la talla, si no de la cantidad de grasa o musculo que tiene el niño.

Por lo tanto, se debe realizar siempre una valoración específica que va a permitir diferenciar que niños tienen una enfermedad y plantear un tratamiento específico.

P. Entonces, ¿una vez que el pediatra ha descartado una enfermedad, finaliza el estudio y el tratamiento?

Dr.

R.: A pesar de que no exista una enfermedad que provoque las dificultades de alimentación, es muy importante realizar un diagnóstico adecuado, una clasificación correcta, una valoración nutricional completa y, posteriormente, establecer pautas de alimentación correctas. No hay que aceptar que los niños no coman verdura, o frutas como algo normal.

Las pautas de alimentación se establecen en los primeros años de vida, por lo que si no realizamos un adecuado enfoque, estos niños serán adultos con una mala alimentación.

Además, una inadecuada distribución de los nutrientes en la infancia temprana, repercutirá en la salud futura del niño. Es decir, un niño que no coma bien, sin cubrir sus necesidades de micronutrientes, va a tener más probabilidades de padecer enfermedades como la obesidad o las enfermedadescardiovasculares.

El “enseñar a comer” no es un trabajo fácil, y debe de ser apoyado por especialistas, para evitar el desarrollo de déficits nutricionales durante esta fase.

P. A la gente nos cuesta aceptar que tenemos un hijo que come mal…

Dr.

R.: En este sentido se deben tomar medidas para evitar que esos problemas de alimentación se conviertan en verdaderos trastornos.

Siempre que los padres o los cuidadores perciban un problema con la alimentación, es que hay un problema. Se deben tomar medidas lo más pronto posible, para que niños con problemas menores o con, simplemente escaso apetito sin patología desarrollen verdaderos trastornos de la conducta.

Por ejemplo, el rechazo de los alimentos nuevos forma parte del desarrollo del niño de año y medio, pero si no se gestiona correctamente va a dar lugar a cuadros patológicos donde los niños no quieren probar pero tampoco ni ver ni tocar más allá de una decena de alimentos. Por el contrario, con un adecuado asesoramiento, estos cuadros leves, van a ser transitorios y sin repercusiones.

Es muy importante seguir las recomendaciones que nos ira dando el pediatra, y no obsesionarse con los standars y medias de percentiles. Las personas somos variadas, hay niños flacos y gordos, glotones e inapetentes, que duermen bien y mal. Es el pediatra el que irá dando recomendaciones de hábitos nutricionales y realizando el seguimiento.

 P. Los padres llevamos muy mal esta situación…

Dr.

R.: Vamos a empezar por diferenciar que es muy diferente la problemática de un niño con bajo peso y la de un niño malnutrido, son cuestiones muy distintas que la gente confunde a menudo.

Es cierto que en nuestra cultura genera mucha culpabilidad el que nuestro niño coma poco o mal; pero hay veces que nosotros mismos hacemos muchas cosas mal.

Acostumbramos nuestros hijos a comer dormidos, o a comer viendo la tele o los perseguimos para que coman cuando no quieren.

Otras veces, como comen mal, sólo les damos las cuatro cosas que comen medianamente bien, con lo que provocamos que no conozcan nuevos alimentos y desconfíen de las novedades. Como regla general la gente no aceptamos tener un niño que come mal, pero muchas veces por una mala información en la que se relaciona cantidad de comida con salud, y no con una realidad.

Resulta mucho más barato y atractivo comer mal que comer bien.

P. La verdad es que con niños malos comedores se tira mucha comida y las familias, hoy en día, no están para eso…

Dr.

R.: Lo que es irrefutable es que resulta mucho más barato y atractivo comer malque comer bien.

Gastas menos dinero, menos tiempo; los niños se alimentan de productos, muchas veces, muy insanos pero irresistibles, porque contienen productos específicos para que el sabor les encante, además no les cuesta trabajo la ingesta y encima les regalan premios; y ¡se sacian!.

Es un problema sobre el que los padres tendremos que reflexionar, porque aunque comer sano sea más caro, más difícil y conlleve mucho esfuerzo, es una clara inversión en la salud de los niños.

Debemos esforzarnos en que aunque un niño tenga poco apetito, coma la verdura, la fruta, o las legumbres, y la carne o el pescado a la plancha, y no la hamburguesa, los snacks o los rebozados.

En España tenemos la suerte de poder practicar la famosa «Dieta mediterránea», y ello nos da la opción de poder elegir entre muchos productos sanos, a un buen precio, y ofrecer a los niños menús muy variados.

Comer sano es más caro, más aburrido para los niños; y más para los «malos comedores».

P: Pero, ¿qué podemos hacer para conseguir que nuestros hijos coman bien y de todo?

Dr.

R: En primer lugar debemos realizar menús sanos y variados, y no cambiar la comida en función de presuponer que nuestro hijo va a tomar una cantidad determinada de comida, y una vez ofrecido un determinado alimento, no dar otro en su lugar, aunque el niño no lo quiera. Igualmente hay que establecer claras normas ante la comida, como la duración y la actitud en la mesa, y evitar los enfados, los premios y los castigos pues son contraproducentes.

Como mensaje importante, no forzar a comer y respetar el hambre de los niños.

Dr. Ignacio Ros Arnal

Especialista en Pediatría y Puericultura.

Es experto en:

  • Seguimiento del niño y adolescente
  • Alimentación del 0 a los 18 años
  • Tratamiento nutricional (Bajo peso, obesidad, …)
  • Patología digestiva (celiaca, alergia alimentaria, …)
  • Alteración motilidad digestiva (Vómitos, estreñimiento, …)
  • Trastornos alimentarios (Mal comedor, malos hábitos, …)

Источник: https://www.doctologia.es/pediatria/ninos-malos-comedores/

Embarazo y niños
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