Otra forma de ver la educación. Disciplina positiva

Opinión | Disciplina positiva o cómo educar con afecto y firmeza

Otra forma de ver la educación. Disciplina positiva

Abordar en pocas palabras qué es disciplina positiva es un gran desafío para mí. Lo intento y quedo a disposición en comentarios para seguir conversando.

Las historias de los niños, relatadas por los adultos, pasan de los tintes más tiernos a los más abrumadores. No hay educador que no vea empañadas sus relaciones con la infancia, de manera más o menos asidua.

En ocasiones, incluso, nos vemos en el centro de un remolino sin saber cómo vamos a salir del enredo. Educar no es fácil.

La disciplina positiva tampoco es sencilla, sin embargo, es cautivadora. El inmenso valor que posee es que no asegura que los niños vayan a hacer siempre lo adecuado, pero sí que nosotros, los educadores, estaremos trabajando de tal manera que los chicos puedan tomar las mejores de sus decisiones.

Echar la vista atrás nos da raíces, la disciplina positiva se gesta a partir de la Psicología Individual (Adler y Dreikurs). Jane Nelsen y Lynn Lott releyeron la obra de estos hombres, transformaron y dieron vida a esta mirada distinta de la educación que ya hace muchos años acuñaba Dreikurs como democrática.

Se trata de un paradigma que descarta el miedo a la hora de manejar el poder en las relaciones, que descarta los métodos punitivos y que pone el acento en dos grandes fuerzas generativas, inmensas e inagotables en beneficios: la confianza y el afecto.

Tenemos miedo cuando los niños desobedecen, cuando se llenan de furia, cuando no saben, cuando no pueden… y abordamos la inseguridad natural de los niños con herramientas muy eficaces a corto plazo (castigamos, humillamos, avergonzamos, chantajeamos), ilusoriamente pensamos que también son capacitadoras.

¡Niños listos para moverse en este mundo!

A la furia de los chicos (lógica porque solo son niños y sus mentes inmaduras) se suma la del educador; y esta es la gran trampa en las relaciones humanas.

Los niños empiezan a experimentar desde su primera infancia una gran cantidad de furia. Es nuestra reacción inmediata a los problemas de convivencia.

Y acaban concluyendo que los entrenadores de vida, esos que se supone que tienen la ciencia para mostrar cómo funcionar en el mundo, son poco o nada confiables.

Se valoran las actuaciones infantiles en función de las consecuencias y se anula la voluntad del chiquillo, bien con castigos, bien con premios, para asegurar que no vuelva a suceder. Esto es lo que está estandarizado, tanto que hasta algunos especialistas también se apoyan en estos fundamentos de la mera corrección y el control a través de la amenaza, el miedo, la culpa y el soborno.

La disciplina positiva muestra una manera de organizar la vida y de mejorar el trato humano

Las alternativas con que cuentan los niños para seguir logrando la irrenunciable conexión con el adulto (que es sinónimo de supervivencia), se decantarán por lucha, evitación o inhibición de las conductas. Así van apareciendo los efectos devastadores de la etiqueta, de la revancha, de la rebeldía, del retraimiento, de la insuficiencia…

El problema que tiene el niño es el adulto, con lo que sus respuestas de estrés a las situaciones conflictivas de la vida cotidiana se dejan sin abordar eficazmente, de una manera humanizada.

El problema (mal comportamiento), que nosotros vemos, es la solución que busca el niño a otro problema (que no vemos). Los niños no están haciendo las cosas a propósito, están resolviendo un problema de conexión, un problema de estrés. ¿Cómo respondemos a la solicitud de ayuda que es el mal comportamiento?

¡Solo soy un niño!

Niños inseguros relacionándose a través del miedo.

Un nuevo enfoque:

La disciplina positiva muestra una manera de organizar la vida y de mejorar el trato humano. Nos ayuda a entender la naturaleza infantil, nos prepara para esa revisión íntima y profunda de qué educador estamos siendo. Con la conciencia, cada cual decidirá si necesita cambiar algo y cómo lo quiere modificar.

Conexión y entornos libres de miedo o culpa. Este es el elixir en educación

Entendemos que el respeto, la cooperación, la resolución de problemas a través de procesos afectivos y efectivos son capacidades imprescindibles como equipaje para transitar los caminos de la vida personal e interpersonal.

Y también podemos asegurar que es menos probable que todas estas habilidades se desarrollen sin experiencias vitales en las que los progenitores y maestros no sean modelo de aquello que se les exige a los niños.

¿Cómo podrán saber cómo se hace? ¿Cómo se aplica en la vida real la comprensión, la escucha, llegar a acuerdos, respetar pautas, responsabilizarse de las decisiones?

Lo que dice nuestra lengua no es lo mismo que lo que dicen nuestras actuaciones; lo que hacemos es casi determinante en la plantilla de vida que construye la infancia formándose a nuestro lado. Más allá del impulso de la mera corrección y el control nuestra propuesta es decidir cómo queremos usar el poder de educador.

El autoritarismo tiene como base el temor del adulto por controlar el mal comportamiento. A la larga no funciona, los chicos acaban con patrones de rebeldía o sumisión. Personas competitivas que imponen el poder de uno sobre el de los otros. Interacciones desequilibradas que resultan inestables y que invitan a la permanente lucha de poder.

La permisividad ha supuesto la reacción, el salto en el vacío en las relaciones educativas para huir del autoritarismo. Igualmente no resuelve y sin embargo deja una huella profunda en la autoestima infantil, en el desarrollo de su responsabilidad. Niños confusos, desorientados, que creen merecer todo sin hacer nada a cambio. A largo plazo, personas con sentimientos de incapacidad.

¿Cuál es tu estilo?

  • Los adultos tenemos mucho que ver en los problemas de conducta de los niños, no es cuestión de culpabilidad, se trata de responsabilidad.
  • Cualquier escenario imaginable de convivencia necesita de firmeza, sí, y de amabilidad también ¡Al mismo tiempo!
  • Eliminar el loco malabarismo, esta polaridad. Es posible cuando el educador toma conciencia de que la autoridad no se logra imponiendo la fuerza, dominando al otro y que la dignidad infantil debe quedar salvaguardada siempre ¡Cuándo se portan mal, también!
  • ¡Crear entornos de respeto mutuo!

Así, sí se asegura la conexión con la infancia, así sí es más probable la receptividad, que quieran escuchar, que puedan participar e involucrarse en los procesos de manejo de los errores, en las inseguridades, en la creación de límites…

Tu calma educadora es la que evita estados hipervigilantes en los niños y a partir de ella podrán ir desarrollando sus propias habilidades de regulación del estrés. Sin autorregulación no se aprende bien y los problemas de comportamiento disruptivo no disminuyen.

Si no quieres ordenar, pregunta; si quieres obtener colaboración, pídela con respeto

Conexión y entornos libres de miedo o culpa. Este es el elixir en educación.

La dificultad está, no en los niños, sino en nosotros mismos que como educadores tenemos que mostrar y modelar lo que no aprendimos.

La disciplina positiva no es esencialmente un listado de tips para esta educación respetuosa.

El inicio del proceso de acercamiento a esta filosofía es ese cambio del “foco”, es la revisión de la actitud con la que vemos, sentimos y hacemos educación.

Es trabajar en nosotros mismos para llegar de una forma más compasiva a los niños. Y con esta base sólida de principios y valores crear estrategias y poner en funcionamiento herramientas, a veces tan sencillas como:

Si no quieres ordenar, pregunta. Si quieres obtener colaboración, pídela con respeto. Si quieres alentar, pon tus frases en positivo, en negativo el cerebro las entiende peor y predisponen al enfrentamiento. Si quieres ser escuchado, cierra tu boca, no tengas la necesidad de que tu voz sea siempre la última que se escuche…

Así sí, tú puedes, es el momento de…

A educar también se aprende, mejorar las habilidades es posible.

Alienta, confía, orienta ¡Somos la oportunidad de una sociedad que promueva relaciones respetuosas!

*Marisa Moya. Maestra, Psicóloga y entrenadora en Disciplina Positiva.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/09/26/mamas_papas/1506424357_975671.html

Aplicando la Disciplina Positiva en el Aula Disciplina Positiva

Otra forma de ver la educación. Disciplina positiva

La Disciplina Positiva es una metodología educativa basada en el respeto mutuo, la conexión y las relaciones horizontales entre adultos y niños. Por qué y cómo aplicarla en un entorno de aula. 

La disciplina positiva, es una manera de relacionarnos con los niños, haciendo uso del respeto pero sin perder la firmeza; es una filosofía que busca que los adultos pasemos de tener un papel de “policías” a tener un papel de “guías” este cambio de paradigma en la relación con los niños conlleva una serie de beneficios :

  • REDUCCIÓN DE LAS CONDUCTAS DISRUPTIVAS. ¿Por qué? “ Un niño no se porta mal si se siente bien” Rebeca Wild.  Ayuda a los niños a sentir PERTENECIA e IMPORTANCIA (conexión). Decía A.Adler que el objetivo último de todos nuestros actos/decisiones es obtener sentido de pertenencia, en otras palabras sentirnos significados, queridos. La disciplina positiva basa sus técnicas en esta máxima.
  • AUMENTA LA AUTOESTIMA .  ¿Por qué?  Invita a los niños a descubrir sus propias CAPACIDADES. Fomenta de manera clara la autonomía y esto a la vez revierte en la autoestima ( Soy Capaz) esencial en los procesos de aprendizaje.
  • TRANSMITE HABILIDADES PARA LA VIDA. ¿Por qué? Busca desarrollar habilidades propias del niño a través del fomento de la autonomía invitándolos a descubrir sus propias capacidades.

 

10 herramientas de Disciplina Positiva para resolver conflictos en el aula.

¿Cómo podemos aplicar Disciplina Positiva? 

La mayor parte de las técnicas de disciplina Positiva son aplicables al entorno de aula, en este post os hacemos un resumen de las que pensamos que son aplicables a situaciones más comunes, para más información y técnicas os recomendamos el curso online Disciplina Positiva 

1. Aprender a Calmarse delante de un conflicto ó un momento de estrés: TIEMPO FUERA EN POSITIVO

El “tiempo fuera positivo” del cual hablamos en Disciplina Positiva NO es el mismo “tiempo fuera” considerado en otros métodos de crianza donde se le pide al niño que se retire a “pensar” para reflexionar lo que hizo.

Eso en realidad es una forma de castigo pasiva, porque lo que estamos diciéndole al niño es: “vete a tu cuarto solo y castigado” y no estamos brindando ninguna enseñanza ni habilidad de vida, sino por el contrario, estamos dando el mensaje al niño que cada vez que se equivoque, será rechazado y que le toca hacerse cargo de sus emociones solito.

Por el contrario, el “tiempo fuera positivo”  es un tiempo que hemos de usar (grandes y pequeños) para calmarnos y volver a resolver la situación desde la cordura y la razón, no desde el enojo o la ira. 

¿Cómo?

Deberemos construir conjuntamente con los niños un lugar en el aula de confort y sosiego al que el niños y adultos podamos acudir (cuando lo deseen) a calmarse. Con los mas pequeños los adultos quizás debemos quedarnos con ellos en silencio mientras se desahogan . Podemos aportar música, muñecos, manualidades, cuentos todo lo que queramos que nos ayude a sentirnos bien y a calmarnos. 

A tener en cuenta

  •  El Tiempo Fuera Positivo está diseñado para hacer sentir mejor y no peor a los niños, no para pagar por lo que han hecho. En vez de hablar de rincón de pensar, ¿por qué no hablar del rincón de sentirse tranquilo o feliz? Si a nosotros nos mandaran a pensar sobre lo que hemos hecho, ¿cómo nos sentiríamos?
  •  Al TFP jamás se manda al niño, se le invita a ir. Ellos deben saber que tienen la opción de marcharse a relajarse antes de hablar sobre lo ocurrido: “veo que estás muy enfadado, quizás quieras ir a tu rincón tranquilo (o como lo hayáis llamado)”.
  •  Para poder usar el TFP el niño ha de entender que su cerebro (y el nuestro, por supuesto) “se ha vuelto loco”, “no funciona estando enfadado” y que en el momento en que se tranquilice y vuelta a estar contento volverá a funcionar correctamente. Esto es posible (depende del niño, por supuesto) entre los 3 y 4 años.
  •  El TFP muchas veces es suficiente para parar la mala conducta y redirigirla.

Para más información puedes consultar este post

2. Para controlar los enfados. Rueda de las opciones.

La rueda de las opciones es una técnica que nos permite ANTES del enfado REFLEXIONAR sobre cómo podemos calmarnos, para una vez enfadado podamos tener OPCIONES para volver a la calma.

Lo interesante de esta técnica es por una parte que la parte de reflexión (que necesita del cerebro racional la hacemos en un estado de calma) y  por tanto no en el enfado y por otra parte que las opciones parten del propio niñ@ y van a ser ellos quienes decidan qué opción tomar en cada momento.

Cómo lo hacemos.

La mecánica es muy simple. Para hacer la rueda de las opciones. Os recomendamos seguir los siguientes pasos.

  1. Nos ponemos en situación. Es decir pensaremos (importante en una situación de calma) en cuando nos sentimos enfadados, estresados etc. (podéis hacer varias ruedas de las opciones) , podéis si queréis compartir una lectura antes.
  2. Pensamos opciones para salir de esta emoción. Pensamos opciones conjuntamente las anotamos todas, sin descartar ninguna (brainstorm) aunque digan cosas que penséis no son adecuadas todas las ideas tienen que tener su espacio.
  3. Evaluamos opciones. Pensamos de todas las que hemos escrito cuáles son las más efectivas, las que nos ayudarán a salir de la situación de manera más rápida, más saludable etc.
  4. Una vez hemos decidido unas cuántas opciones es el momento de construir la rueda de las opciones en una cartulina ,la cortaremos en forma de círculo y dividiremos el círculo en tantos quesitos como opciones tenemos. Después los niños escribirán ó dibujaran sus opciones. Plastificaremos y listo para usar.

Podéis descubrir esta técnica en detalle en este post. 

3. Para motivar a nuestros alumnos. Tablas de Rutinas

Las tablas de rutinas son una fantástica opción para empezar a desarrollar autonomía y la responsabilidad con los más pequeños.

Cómo lo hacemos:

  • Realizaremos CONJUNTAMENTE un cuadro de actividades con los niños, podemos hacerlo usando dibujos etc. Podéis escoger un momento del día por ejemplo ” al entrar en el aula por la mañana” ” volver al aula después del patio” etc.
  • Haremos una lluvia de ideas conjuntamente de las tareas a realizar en el momento que hemos escogido.
  • Tomaremos fotografías ó haremos dibujos de los pasos acordados. Plastificamos y colgamos.
  • Alentaremos a los niños a usar la tabla de rutinas de manera autónoma, no quitemos el sentimiento de logro añadiendo recompensas. La verdadera motivación, la intrínseca, (la que libera dopamina el cerebro) es la que conseguimos al alcanzar nuestros objetivos.

4. Resolver Conflictos. Juntas de Aula. 

El objetivo es fortalecer la cercanía y la cooperación entre todos los miembros del aula. Crear un espacio en el que conjuntamente somos capaces de resolver conflictos y mucho más.

Cómo lo hacemos? Las juntas tienen el siguiente formato (evidentemente podéis adaptarlo a lo que os resulte mejor)

  • Empezaremos con agradecimientos y felicitaciones a TODOS los miembros (en una junta familiar la idea es que todos los miembros den las gracias al resto, os proponemos que en la junta de aula sea sólo el tutor quien lo haga).
  • Repasaremos las ideas/conclusiones de la anterior junta para ver si han funcionando correctamente (importantísimo este punto para hacer seguimiento).
  • Repasaremos la agenda. La agenda será una libreta en la que TODOS los miembros del aula podrán APUNTAR conflictos ideas que quieran tratar durante la reunión semanal.
    • Repasaremos los puntos de la agenda
    • Generaremos discusión con lluvia de ideas de posibles soluciones.
    • Propondremos una posible solución (que revisaremos la semana siguiente).
  • Acabaremos planificando una actividad divertida para realizar entre TODOS.
  • Para cerrar la junta haremos algo lúdico y divertido todos juntos: cantar una canción que les gusten bailar, jugar a un juego.

Estas son sólo algunas de las técnicas que podéis aplicar en el aula más información en el curso online de Disciplina Positiva 

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  • Este curso te dará herramientas para relacionarte con tus hijos/ alumnos adolescentes de manera efectiva.
  • Este curso da todas las claves para aprender a educar desde el respeto y la firmeza.

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Источник: https://cuentosparacrecer.org/blog/aplicando-la-disciplina-positiva-en-el-aula/

Los secretos de la Disciplina Positiva

Otra forma de ver la educación. Disciplina positiva

La Disciplina Positiva es un método de educación y crianza basada en el respeto a la infancia. Se trata de educar con firmeza y amabilidad a partes iguales y tiene resultados sorprendentes. ¿Quieres conocer sus secretos? ¡Adelante!

Seguramente durante tu niñez o adolescencia ,cuando hacías alguna «trastada» o te portabas un poco mal, alguno de tus padres te regañaba o castigaba de alguna manera. También es posible que alguna que otra vez te dieran un grito o, en el peor de los casos, un azote o un bofetón.

Esta manera de educar a los hijos ha sido durante muchísimos años la más utilizada. Sin embargo, déjame hacerte una pregunta: ¿cómo te hacían sentir los gritos, las riñas y los castigos? Es posible que en ese momento sintieras tristeza, frustración, incomprensión o rabia. También es posible que pensaras que se estaba cometiendo una injusticia contigo en ese momento.

Y de nuevo te pregunto: ¿quieres que tus hijos se sientan así? Si la respuesta es «no», la Disciplina Positiva es la herramienta que necesitas.

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¿Qué es la Disciplina Positiva?

Se trata de un método educativo creado por Jane Nelsen y Lynn Lott basado en las teorías de dos psiquiatras austriacos de principios del S.XX (Alfred Adler y Rudolf Dreikurs). Su fundamento principal es comprender el comportamiento del niño para poder reconducirlo de manera respetuosa pero firme.

Para la Disciplina Positiva , la relación entre los niños y sus educadores debe ser horizontal. Esto significa que no existen jerarquías ni luchas de poder (el tantas veces escuchado «porque lo digo yo, que soy tu madre/padre»), sino que debe existir una colaboración y respeto entre los padres y los hijos.

El objetivo es que los niños se comporten bien porque entiendan que es la manera correcta y quieran hacerlo así, no porque tengan miedo a los castigos o porque su madre o padre se lo haya impuesto.

Como educadores de nuestros hijos, es fundamental que los padres encontremos el equilibrio entre amabilidad y firmeza. Si este equilibrio se rompe, bien con una permisividad excesiva o bien con un control asfixiante, aprecen problemas de comportamiento en los más pequeños.

Así, la Disciplina Positiva nos aporta una serie de herramientas para que podamos abordar la conducta de los niños con empatía y cariño, pero que a su vez nos permitan enseñar a nuestros hijos a vivir y convivir en sociedad de manera correcta.

Se podría resumir como educar sin gritos, castigos ni amenazas, desde el cariño y el entendimiento para que se transformen en adultos competentes y felices. Suena bien ¿no crees?.

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¿Es la Disciplina Positiva una opción para ti?

Quizá estés pensando que este tipo de crianza no es para ti, que parece muy difícil o que requiere mucho esfuerzo. Puede que la estructura de tu familia, tu situación laboral o cualquier otra circunstancia te lleve a creer que la Disciplina Positiva no va a funcionar en tu caso concreto.

Desde luego que cambiar nuestra mirada hacia la infancia supone una implicación, un aprendizaje, pero te aseguro que vale mucho la pena. Y cualquier familia, por muy complicada que sea su situación puede hacer pequeños cambios que se van a traducir en resultados asombrosos.

Aun así, hay algunas carcterísticas de la Disciplina Positiva que debemos conocer para no tener unas falsas expectativas. Mirando esta tabla puedes saber si la Disciplina Positiva se ajusta a ti o no.

  • Crees que tus hijos merecen ser respetados
  • Quieres darles tu mejor versión
  • No te gusta gritar ni estar siempre enfadada
  • Tienes ganas de aprender nuevas herramientas
  • Quieres que tus hijos tengán más autonomía
  • Estas dispuesta a hacer cambios en tu manera de actuar
  • Quieres que tus hijos participen activamente en su educación.
  • Quieres resultados inmediatos
  • No te apetece cambiar tu manera de pensar y dirigirte a tus hijos
  • Quieres que tus hijos piensen y actuen como si fueran adultos
  • No quieres poner límites a tus hijos
  • Estás satisfecha con tu manera de educar a tus pequeños
  • Estas buscando una «receta mágica» para solucionar los conflictos
  • Quieres que te obedezcan y no estás dispuesta a negociar

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¿Cómo funciona la Disciplina Positiva? Los 5 pilares

El objetivo primordial de la disciplina Positiva es preparar a los niños para la vida. Buscamos que aprendan a reflexionar, a identificar sus emociones y saber gestionarlas.

Nuestra misión como padres es ayudarles a desarrollar sus habilidades, entrenarles para que puedan enfrentarse a los problemas que les irán apareciendo a lo largo de sus vidas y aprender de sus errores.

Para lograrlo, nos basamos en los 5 pilares básicos de este sistema:

Conexión

Los niños necesitan que exista una conexión con sus cuidadores. Es lo que llamamos el sentimiento de pertenencia.

Se trata de una necesidad emocial de los niños de sentirse valorados, queridos y necesarios dentro de su grupo social (en este caso, de su familia). Cuando no existe esa sensación de pertenencia, los niños tienden a buscar la manera de integrarse y en muchas ocasiones lo hace a través de malas conductas.

Si queremos modular el comportamiento de nuestros hijos, el primer paso que debemos dar es asegurarnos que tienen esa sensación de pertenencia. Debemos, antes que cualquier otra medida, garantizar que se sienten útiles y apreciados por nosotros.

Firmeza y amabilidad a partes iguales

Para educar a los niños, es necesario encontrar el equilibrio entre estos dos conceptos, que están íntimamente relacionados con el respeto. Si este equilibrio se rompe podemos caer en situaciones de demasiado autoritarismo o una permisividad que no le aporta nada bueno a nuestros hijos.

La amabilidad hace referencia al respeto hacia el niño, a tratarle con empatía y cariño, sin insultos ni malos modos. Porque aunque son pequeños, son personas que se merecen el mismo respeto que cualquier otro ser humano.

La firmeza se refiere al respeto hacia nosotros mismos y hacia nuestro entorno. Los niños necesitan que les expliquemos que existen normas y límites que deben cumplirse. Y es nuestra tarea actuar con claridad y consistencia con respecto a esos límites.

Eficacia a largo plazo

La educación y crianza es una carrera de fondo, como una maratón. Y los resultados no van a verse inmediatamente, sino que podremos observar cómo aparecen gradualmente.

La Disciplina Positiva consiste en un cambio de mirada hacia la infancia, un cambio en nuestra forma de pensar y de actuar que va a necesitar de un entrenamiento y una práctica. Pero si estamos convencidos en lo que hacemos, vamos a encontrarnos con un cambio en el comportamiento de los niños que nos va a dejar impresionados.

En la forma tradicional de crianza, los castigos o los gritos tienen un efecto inmediato, pero no aportan ninguna enseñanza al niño, y la situación que ha provocado el enfado se repetirá mil veces más. Mediante la Disciplina Positiva, el niño comprende lo que se espera de él, lo interioriza y le resulta más fácil actuar correctamente.

¿De dónde hemos sacado la idea loca de que, para que los niños lo hagan mejor, antes tienen que sentirse peor?

Jane Nelsen

Habilidades para la vida

Cuando sean adultos, tus hijos se van a tener que enfrentar a un montón de situaciones problemáticas o desagradables que tendrán que solucionar. La infancia es el campo de entrenamiento para la vida adulta y nosotros debemos enseñarles a resolver problemas, ser responsables de sus actos y actuar en colaboración con los demás, entre otros valores.

Si entendemos que la mala conducta de un niño no es más que una decisión mal tomada, podemos aprovechar ese error como una valiosa oportunidad para aprender.

Desarrollo consciente

Con nuestra ayuda, los niños van desarrollando habilidades, cada vez se sienten más capaces y eso mejora su autoestima.

A través de la Disciplina Positiva, alentamos a los niños a experimentar y aprender. Sólo así terminan por ser conscientes de todo su potencial.

Pexels

Ejemplos prácticos: aplicando Disciplina Positiva en situaciones concretas

«La teoría está muy bien y sobre el papel todo es muy fácil». Seguro que a estas alturas esta idea ha asomado ya por tu mente.

Así que te voy a describir 2 situaciones de lo más cotidianas y la diferencia que existe si las abordamos mediante la manera tradicional o a través de la Disciplina Positiva. ¡Vamos allá!

Situación #1

La habitación de los niños está hecha un desastre, hay juguetes por todos lados y una mancha viscosa en el suelo que prefieres no saber lo que es. Es hora de irse a dormir y, aunque les has pedido que recojan sus juguetes, no te hacen ni caso.-

Abordaje tradicional: les repites 30 veces que recojan sus cosas, pero no solo no lo hacen sino que tienen cada vez más descontrol.

Cuando se lo has pedido de buenas maneras millones de veces pero siguen sin escucharte, te pones a gritar y a amenazarles con castigarles sin tele una semana. Hay más gritos y puede que algún berrinche.

Finalmente recogen, se van a la cama enfadados contigo y tu te sientes mal y culpable por haberte puesto hecha una furia.

Abordaje mediante Disciplina Positiva: manteniendo la calma, con voz tranquila y poniéndote a su altura les explicas que entiendes que se lo están pasando muy bien jugando, pero que hay que descansar para poder estar bien al día siguiente y les propones un juego como por ejemplo, hacer una competición para ver quien recoge más deprisa y que incluso, si quieren, tu puedes ayudarles con esa tarea.

En esta situación concreta, si empleamos la forma de educar «tradicional» el niño no está sacando ningún aprendizaje.

Tan sólo obedece por miedo a las consecuencias (el castigo) y se genera en él un sentimiento de injusticia y resentimiento hacia el adulto.

Aunque obtenemos un resultado inmediato, la próxima vez la situación va a volver a repetirse, porque el niño no ha aprendido nada de ese conflicto.

Por el contrario, si empleamos herramientas de Disciplina Positiva, el niño va a comprender:

  • que el adulto le entiende y valida sus sentimientos, el importantísimo sentimiento de pertenencia : «se que lo estáis pasando muy bien jugando»
  • los motivos por los que debe hacer lo que le pides: «hay que descansar, si no duermes bien mañana estarás muy cansado»
  • a encontrar soluciones tomando decisiones: «¿queréis que hagamos una competición para ver quién recoge más rápido o lo hacéis vosotros solos?»
  • y sobre todo, que los problemas no se solucionan a través de gritos ni amenazas

Situación #2

-Estás con tu hijo/a en un establecimiento donde hay objetos que son frágiles. Al entrar le has dicho «no toques nada», pero aun así el niño ha cogido un objeto de cristal y se le ha caído al suelo. La dependienta del establecimiento te pone mala cara mientras recoge los millones de trocitos de cristal del suelo.-

Abordaje tradicional: Te enfadas y utilizas frases como : «te he dicho que no tocaras nada, pero nunca me haces caso, pareces tonto, siempre estás igual, eres muy torpe, no se te puede llevar a ningún lado» o cualquier otra en el mismo tono. El niño seguramente se pone a llorar y cada vez os mira más gente dentro del establecimiento.

Abordaje mediante Disciplina Positiva: en este caso podrían utilizarse palabras que hagan al niño darse cuenta de lo que ha pasado y sus consecuencias, algo así como:( » no has tenido cuidado con ese objeto que era frágil y por eso se ha roto.

Cuando las cosas son de cristal hay que tener especial cuidado porque se rompen con facilidad») También es interesante hacerle reflexionar («¿cómo crees que podemos solucionar este problema?) y hacer que asuma su responsabilidad: («¿qué te parece si le pides disculpas a la dependienta por haberle roto ese jarrón?»)

En este caso, la forma tradicional deja al niño en una situación de desconcierto (seguramente no entiende qué ha hecho mal ni el enfado de su madre) y de inferioridad con una autoestima en serio peligro de verse dañada.

Sin embargo, empleando técnicas de Disciplina Positiva el niño aprende de su error (las cosas frágiles se rompen) y además comprende que sus actos tienen consecuencias y que debe asumir la responsabilidad de las mismas.

Pexels

En definitiva, la Disciplina Positiva se propone educar para la vida, dar herramientas a nuestros hijos para que puedan ser adultos felices y capaces de resolver los problemas que se les presenten.

Si somos capaces de hacer un cambio de mirada hacia la infancia, podremos disfrutar de una relación más estrecha y cariñosa con nuestros hijos y observar, con orgullo, como se convierten en adultos maravillosos .

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Mil gracias por leerme

Publicado inicialmente el26 diciembre, 2019 @ 11:09 pm

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Источник: https://mamahacemagia.com/los-secretos-de-la-disciplina-positiva/

11 Libros sobre Disciplina Positiva: cómo y por qué practicar la Educación Positiva

Otra forma de ver la educación. Disciplina positiva

Este libro te ayudará a entender las fases del desarrollo por el que pasa el bebé en sus dos primeros años de vida. El autor se centra en la alimentación, el sueño y las relaciones del bebé, y en cómo actuar ante las necesidades del niño o la niña.

El autor de este libro es el pediatra Jesús Garrido.

2. El gran libro de Lucía, mi pediatra

Lucía Galán es una de las pediatras más mediáticas de nuestro país. En este libro, Lucía Galán da respuesta a la mayoría de las preguntas de cualquier padre o madre.

Lo que más nos gusta de este libro es que pone de manifiesta que la salud emocional es tan importante como la salud física.

3. La crianza feliz: cómo cuidar y entender a tu hijo de 0 a 6 años

Rosa Jové posee un extensa formación y experiencia en el ámbito de la educación y la crianza. Entre otros estudios, es psicóloga y está especializada en psicología clínica infantil y juvenil y en psicopediatría.

Este libro nos presenta de una forma sencilla pero efectiva la información necesaria para entender el desarrollo de nuestro/a hijo/a desde su nacimiento hasta los seis años.

Si estás buscando un regalo para padres primerizos, este libro sobre crianza respetuosa será todo un acierto.

Si quieres ver más libros sobre el desarrollo emocional de tu hijo/a te recomiendo el artículo Libros y cuentos sobre educación emocional.

Un básico en la colección de libros sobre disciplina positiva

Este es uno de los libros sobre disciplina positiva más vendidos en nuestro país (y también en otros países).

La lectura de este libro sobre disciplina positiva te proporcionará los recursos que necesitarás para redirigir las emociones de tu hijo/a y afrontar las rabietas y enfados sin recurrir a los gritos ni los castigos.

Si vais a ser o sois padres, este libro sobre educación en positivo no puede faltar en vuestro hogar. Tenedlo a mano, seguro que lo necesitaréis en más de una ocasión.

Daniel J. Siegel es psiquiatra. Tina Payne Bryson es pediatra y psicoterapeuta de adolescentes, especializada en desarrollo infantil.

Cómo cumplir los objetivos de la disciplina positiva

Tania García, autora de este práctico libro para educar en positivo, es especialista en educación basada en la evidencia científica. Es pedagoga y asesora a familias sobre educación respetuosa desde 2012.

Este libro puede ser el regalo para padres primerizos que estabais buscando.

Si eres padre o madre y quieres aplicar la disciplina positiva en casa, este libro no te defraudará.

6. Niños sin etiquetas

Concepción Roger y Alberto Soler son los psicólogos autores de este libro.

Lo más interesante de este libro es que los autores nos muestran las etiquetas más comunes que solemos adjudicar a los niños/as y nos enseñan a evitar el “etiquetado”.

Las ideas y consejos que encontramos en este libro nos serán muy útiles para educar en positivo a nuestros/as hijos/as. Además, puede ser un buen regalo para padres y madres que quieran mejorar su forma de educar.

El libro sobre disciplina positiva que no te puede faltar

Si hay una protagonista en la formación en disciplina positiva, esa es, sin duda, Jane Nelsen. Esta doctora en psicología educativa nos da las claves para educar en positivo.

En este libro encontrarás teoría sobre el desarrollo del cerebro y pautas para educar a tus hijos/as con respeto y amabilidad, sin olvidar, por supuesto, los límites y las normas.

Si te interesan las bases y las herramientas de la disciplina positiva, este libro debe estar en tu casa.

8. Disciplina positiva para preescolares

Otro libro de la psicóloga Jane Nelsen, experta en disciplina positiva. En este libro sobre disciplina positiva hallarás las claves para que tu hijo/a adquiera hábitos saludables y desarrolle sus habilidades sociales. Y, por supuesto, todo siguiendo las directrices de la educación respetuosa.

Mejora la convivencia con este libro sobre disciplina positiva

Este es el segundo libro de Rosa Jové que incluimos en nuestra selección de libros para padres y madres que quieren educar en positivo a sus hijos/as.

Rosa Jové es psicóloga, experta en psicología clínica infantojuvenil y en psicopediatría.

La lectura de este libro sobre disciplina positiva te permitirá entender el comportamiento de tu hijo/a en sus “peores” momentos. Así, sabrás cómo afrontar la situación para ayudarle a gestionar sus emociones.

Herramientas de disciplina positiva

Guillermo Ballenato, autor de este libro, es experto en Psicología Educativa.

Si quieres aprender a educar en positivo a tus hijos/as, este libro no puede faltar en tu biblioteca. Aprenderás a prevenir y gestionar los conflictos con tus hijos/as evitando los gritos y los castigos. Además, mejorará vuestra comunicación y sabrás cómo actuar ante situaciones complicadas, como las mentiras o las rabietas.

11. Cómo hablar para que sus hijos le escuchen y escuchar para que sus hijos le hablen

Muchos padres y madres se quejan de que sus hijos/as no les escuchan cuando les piden que hagan algo. También es muy común escuchar “mi hijo/a no me cuenta nada” de boca de padres y madres preocupados por la falta de comunicación con sus hijos/as.

Si este es tu caso, no dudes en leer este libro.

Adele Faber cursó estudios de Educación y es experta en comunicación entre niños/as y adultos.

A modo de Conclusión

Educar en positivo, evitando los gritos y los castigos, no es una tarea sencilla. De hecho, suele ser un camino largo y lleno de obstáculos. Por otro lado, ejercer una Parentalidad Positiva beneficiará tanto a nuestros/as hijos/as como a nosotros/as mismos/as, por lo que todo esfuerzo valdrá la pena.

Sin duda, estos libros sobre disciplina positiva te serán de gran ayuda. Pero es posible que, en algún momento, sientas que no consigues ser el padre o la madre que quieres ser. En esos casos, la mejor opción para lograr el bienestar de tu familia, es pedir ayuda.

“Si quieres apoyar a otros/as, primero debes mantenerte en pie”

Peter Hoeg

Los fundamentos de la parentalidad positiva están avalados por psicólogos/as, pediatras y educadores. Puedes leer más información sobre recursos para familias sobre parentalidad positiva en este enlace del Ministerio de Sanidad.

Источник: https://psicopolis.es/libros-sobre-disciplina-positiva/

Embarazo y niños
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