¿Para qué sirve en el embarazo el sulfato ferroso?

La Importancia de Hierro y Calcio en el Embarazo

¿Para qué sirve en el embarazo el sulfato ferroso?

Llevar una dieta equilibrada y saludable durante el embarazo es importante tanto para tu bebé como para ti. Cuando estás gestando un bebé, es importante que prestes especial atención a tu ingesta de hierro y calcio. En este artículo, te explicamos cómo obtener el hierro y el calcio que necesitas, tanto a partir de los propios alimentos como de suplementos nutricionales.

¿Por qué el hierro y el calcio son tan importantes durante el embarazo?

Tu cuerpo necesita hierro para producir hemoglobina, la sustancia que contienen tus glóbulos rojos y que te ayuda a transportar el oxígeno hasta los órganos y tejidos de tu cuerpo.

Durante el embarazo, tu cuerpo produce más sangre para suministrar oxígeno al bebé y por eso necesitas el doble de hierro. Si no tomas suficiente, o si ya tienes el hierro bajo, podrías desarrollar una anemia ferropénica.

Esto no sólo te haría sentirte más cansada durante el embarazo, sino que, en los casos más graves, aumenta el riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y depresión posparto.

Tomar suficiente calcio te ayuda a mantener sanos tus dientes y tus huesos, y también ayudará a tu bebé a que los suyos crezcan sanos. Además, el calcio permite el buen funcionamiento del sistema circulatorio, el sistema nervioso y los músculos.

¿Cuánto hierro y calcio necesito durante el embarazo?

Durante el embarazo, necesitarás 27 miligramos de hierro al día. Las mujeres menores de 19 años necesitan 1.300 miligramos de calcio al día y las que ya tienen 19 años o más deben tomar 1.000 miligramos diarios.

Alimentos ricos en calcio y hierro para el embarazo

La carne de ave, el pescado y la carne roja magra son buenas fuente de hierro, pero también puedes encontrarlo en cereales de desayuno enriquecidos, alubias, guisantes y algunas verduras como las espinacas.

Los lácteos son la fuente de calcio que se absorbe con más facilidad, pero también podrás encontrar calcio en otros alimentos, como la col rizada, las sardinas y el brécol. Además, hay algunos zumos y cereales enriquecidos con calcio.

Para que te hagas una idea de los alimentos ricos en calcio y hierro, echa un vistazo a la siguiente tabla. Puedes utilizarla para planificar tu dieta de modo que te aporte todos los nutrientes que tu bebé y tú necesitáis.

¿Es posible obtener suficiente hierro y calcio sólo de los alimentos durante el embarazo?

No todos los alimentos ricos en hierro se absorben igual. El hierro «hemo», que se encuentra en los alimentos de origen animal, como la carne, se absorbe más fácilmente.

Si solamente obtienes el hierro de alimentos vegetales, es posible que no estés absorbiendo lo suficiente. Si crees que estás en riesgo de sufrir una deficiencia de hierro durante el embarazo, no dudes en hablar con tu médico.

Puedes mejorar la absorción del hierro de origen vegetal combinándolo con un comprimido de vitamina C o acompañando la comida de algunas frutas, como las naranjas o las fresas.

La deficiencia de hierro durante el embarazo se ha relacionado con algunos antojos poco habituales de cosas que no son alimentos, como hielo o tierra. Si tienes antojos de este tipo, pide cita con el médico.

En cuanto al calcio, es más fácil de encontrar que el hierro si llevas una dieta equilibrada, incluso si eres vegetariana.

Sin embargo, ten en cuenta que cuando tomas alimentos ricos en hierro o suplementos de hierro, es posible que estos interfieran con la absorción del calcio.

Por ejemplo, si te bebes un zumo de naranja porque tiene vitamina C y quieres mejorar la absorción del hierro de origen vegetal, asegúrate de que no esté enriquecido con calcio o distribuye bien tu ingesta de hierro y calcio en las distintas comidas del día.

¿Podría desarrollar una deficiencia de hierro o una deficiencia de calcio durante el embarazo?

Incluso si llevas una dieta equilibrada, es posible que tengas alguna deficiencia de los nutrientes esenciales, como el hierro, el calcio o el ácido fólico. Para saber si necesitas aumentar tu ingesta de alguno de estos nutrientes, pídele a tu médico que te haga un análisis y te aconseje un suplemento de vitaminas para el embarazo si lo necesitas.

Si estás tomando algún suplemento de vitaminas para el embarazo, este debería incluir la cantidad recomendada de hierro. Sin embargo, si los resultados de tu análisis revelan que tienes una deficiencia de hierro, es posible que tu médico te recete un suplemento de hierro adicional.

En cuanto al calcio, es posible que sólo con la dieta tengas suficiente. Si tienes problemas para digerir los lácteos, puedes aumentar tu ingesta de calcio a través de otros alimentos o preguntarle a tu médico si es posible tomar algún suplemento.

¿Cuándo debería empezar a tomar los suplementos?

Si estás tratando de quedarte embarazada, pregunta a tu médico si deberías empezar a tomar ya un suplemento de vitaminas para el embarazo.

Algunos expertos recomiendan empezar a tomarlos al menos tres meses antes de la concepción. También puedes comenzar a tomarlos en cuanto descubras que estás embarazada, durante el primer trimestre.

Eso sí, es importante que el médico te dé el visto bueno antes de empezar a tomar cualquier suplemento nutricional.

¿Qué tengo que saber sobre los suplementos de hierro y de calcio?

Si tu médico cree que te convendría tomar algún suplemento, él mismo te explicará la mejor manera de tomarlo.

Tu médico podrá sugerirte que tomes los suplementos de hierro con el estómago vacío o con un comprimido de vitamina C. Si después de tomar el hierro observas que tus heces son de color negro, eso significa que tu cuerpo está absorbiendo bien el hierro.

Sigue atentamente las instrucciones del médico acerca de la dosis de hierro que debes tomar.Si te olvidas de una dosis, no tomes el doble en la siguiente toma para compensar, ya que podrías sufrir una sobredosis de hierro. Si sigues las instrucciones del médico, no tienes de qué preocuparte.

Los suplementos de hierro pueden producirte algunos efectos adversos, como los siguientes:

  • Diarrea
  • Estreñimiento
  • Náuseas
  • Vómitos
  • Calambres en las piernas

Otros síntomas menos comunes podrían ser:

  • Orina de color oscuro
  • Acidez de estómago
  • Manchas en los dientes.

En cuanto a los suplementos de calcio, todo depende del tipo que te receten. Algunos pueden tomarse con la comida y otros deben tomarse con el estómago vacío, así que es importante que preguntes al médico cómo debes hacerlo. Además, algunos suplementos de calcio podrían interferir con otros medicamentos, así que es importante comprobar con tu médico o farmacéutico si pueden afectarte.

Durante el embarazo, es importante tomar el hierro y el calcio necesarios. Tu médico podrá ayudarte a conseguir todos los nutrientes que tu bebé y tú necesitáis. Para más información sobre la salud en el embarazo, sigue leyendo sobre cómo llevar una dieta saludable y equilibrada durante el embarazo.

Источник: https://www.dodot.es/embarazo/embarazo-saludable/articulo/la-importancia-de-hierro-y-calcio-en-el-embarazo

Lo que debemos saber sobre los suplementos de hierro y ácido fólico en el embarazo

¿Para qué sirve en el embarazo el sulfato ferroso?

Si estás buscando el embarazo o ya estás esperando un bebé, tu ginecólogo te habrá recomendado unos suplementos alimenticios para garantizar todos los aportes necesarios al organismo y que el bebé crezca sano. Pero no siempre es sencillo saber por qué necesitamos estos suplementos (si es que lo necesitamos), las cantidades recomendadas, si hay casos especiales…

Para despejar estas y otras muchas dudas, en 2014 la Organización Mundial de la Salud estableció una directriz titulada «Administración diaria de suplementos de hierro y ácido fólico en el embarazo», donde se informa de todo lo relativo a estos nutrientes y los distintos casos.

Esta directriz ofrece recomendaciones de ámbito mundial, fundamentadas en pruebas científicas, sobre la administración diaria de suplementos de hierro y ácido fólico como intervención de salud pública destinada a mejorar los resultados del embarazo y reducir la anemia materna durante la gestación.

La unión de esfuerzos para poder aplicar esta directriz en el mundo contribuirá a la consecución de ciertos Objetivos de Desarrollo del Milenio, en concreto, la reducción de la mortalidad infantil y la mejora de la salud materna. Se trata de un documento muy interesante y esperamos que tenga el efecto deseado.

En resumen, podemos decir que los estudios más recientes han demostrado que la administración de suplementos de hierro y ácido fólico está asociada con un menor riesgo de carencia de hierro y de anemia en la mujer embarazada.

La OMS recomienda la administración diaria de hierro y ácido fólico por vía oral como parte de la atención prenatal para reducir los riesgos de bajo peso al nacer, de anemia materna y de carencia de hierro.

Lo que debemos saber sobre el ácido fólico en el embarazo

El ácido fólico es importante para un embarazo saludable. En el embarazo las necesidades de ácido fólico aumentan debido a la rápida división celular que tiene lugar en el feto y al mayor nivel de pérdidas por la orina.

En concreto, la utilización de los folatos antes de la concepción y en los primeros meses de embarazo puede disminuir el riesgo de defectos del tubo neuronal en el recién nacido, defectos del tabique ventricular cardiaco, defectos conotruncales cardiacos, malformaciones urinarias fetales, hidranencefalia y labio leporino.

La OMS recomienda 400 μg (0,4 mg) al día de ácido fólico desde 1998, tras la publicación de varios estudios que avalaban el uso de este nutriente en el periodo periconcepcional para prevenir defectos del tubo neural. Se recuerda que si este suplemento se empieza a administrar después del primer trimestre de embarazo, no ayudará a prevenir anomalías congénitas.

Esto es así porque el tubo neural se cierra antes del día 28 de gestación (cuando a veces aún no se ha detectado el embarazo). Aunque sí contribuirá, en cambio, a otros aspectos de la salud materna y fetal.

Las mujeres que hayan gestado un feto o dado a luz un niño diagnosticado de algún defecto del tubo neural deben recibir información acerca del riesgo de recurrencia, así como asesoramiento sobre el riesgo que conlleva la administración periconceptiva de suplementos de ácido fólico, y hay que ofrecerles suplementos en dosis elevadas (5 mg ácido fólico al día).

Pero, en resumen, todas las mujeres, desde el momento en que comienzan a intentar quedarse embarazadas hasta las 12 semanas de la gestación, deben tomar suplementos de ácido fólico (400 μg ácido fólico al día).

¿Qué sucede en los países en vías de desarrollo? Aquí puede ser difícil implementar esta intervención de manera generalizada, por lo que habría que concentrarse en la administración de comprimidos de folato y hierro a las recién casadas en poblaciones de alto riesgo y a aquellas con nacimientos previos con defectos del tubo neural.

El hierro en el embarazo

Por su parte, el hierro es importante para garantizar el aporte de oxígeno que requiere el bebé para crecer sano y mantener la anemia a raya durante el embarazo, una enfermedad que puede causar complicaciones.

La OMS calcula que el 41,8% de las embarazadas en todo el mundo padecen anemia. Se supone que al menos la mitad de los casos son de anemia ferropénica.

Las mujeres que reciben suplementación diaria de hierro presentan menos probabilidad de dar a luz a niños con bajo peso al nacer. No se han observado ningún efecto significativo sobre el nacimiento prematuro ni sobre la mortalidad neonatal. Pero la administración diaria de suplementos de hierro reduce en un 70% el riesgo de anemia materna al término del embarazo.

A algunas mujeres los suplementos de hierro pueden provocarle determinados trastornos digestivos. En mujeres que consumen suplementos de hierro en gran cantidad, sobre todo con el estómago vacío, es frecuente observar trastornos gastrointestinales. Estos efectos han de ser decisivos para fijar el máximo nivel tolerable de ingestión de hierro en cada caso.

El uso de suplementos con dosis altas de hierro se acompaña generalmente de estreñimiento y otros efectos gastrointestinales, como náuseas, vómitos y diarrea, cuya frecuencia y gravedad dependen de la cantidad de hierro elemental liberado al estómago.

Las cantidades de hierro recomendadas son de 30–60 mg de hierro elemental (30 mg de hierro elemental equivalen a 150 mg de sulfato ferroso heptahidratado, 90 mg de fumarato ferroso ó 250 mg de gluconato ferroso).

En entornos donde la anemia en embarazadas constituya un grave problema de salud pública (con un porcentaje del 40% o más), una dosis diaria de hierro elemental de 60 mg es preferible a una dosis inferior.

Cuando se diagnostique anemia a una mujer en un centro clínico, se le deberá administrar diariamente suplementos de hierro (120 mg de hierro elemental) y ácido fólico (400 μg, o 0,4 mg) hasta que la concentración de hemoglobina ascienda a un valor normal (2, 21). A partir de ahí puede pasar a recibir la dosis prenatal recomendada para prevenir una recaída.

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Dentro de las observaciones, la OMS señala que cabe la posibilidad de formular suplementos para el embarazo que, además de hierro y ácido fólico, incluyan otras vitaminas y minerales conforme a la formulación sugerida como suplemento con micronutrientes múltiples de Naciones Unidas, con el fin de corregir otras carencias de micronutrientes que pueda padecer la madre. Para evitar estas carencias es indispensable una alimentación sana y variada.

En definitiva, las embarazadas deben consumir cantidades extra de hierro y ácido fólico para satisfacer sus propias necesidades y además las del feto en crecimiento. La carencia de hierro y de ácido fólico durante el embarazo puede afectar negativamente a la salud de la madre, a la gestación y al desarrollo del feto.

Vía | OMSFotos | Thinkstock, iStock

En Bebés y más | Ácido fólico en el embarazo: ¿por qué es importante?, Consejos para prevenir defectos del nacimiento en el bebé, ¿Embarazada? Consume alimentos ricos en hierro

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/lo-que-debemos-saber-sobre-los-suplementos-de-hierro-y-acido-folico-en-el-embarazo

¿Embarazada o amamantando? Los nutrientes necesarios

¿Para qué sirve en el embarazo el sulfato ferroso?

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Una mujer sana embarazada o amamantando tiene que consumir unas 300 calorías más por día para obtener la energía necesaria para vivir y permitir el crecimiento adecuado de su bebé.

Durante el embarazo, o mientras amamanta al bebé, es fundamental comer una variedad de alimentos sanos. A continuación encontrará una lista de los nutrientes esenciales que necesita para que tanto usted como su bebé estén sanos. Estos nutrientes se encuentran en las frutas frescas y los vegetales, los granos enteros, los frutos secos, los frijoles, los productos lácteos y las carnes magras.

Calcio

El calcio ayuda a desarrollar huesos y dientes fuertes, y cumple un papel importante en el buen funcionamiento del sistema circulatorio, muscular y nervioso.

Las mujeres embarazadas y las que están amamantando deben tomar unos 1.000 mg de calcio diariamente.

Algunas fuentes saludables de calcio son los productos lácteos descremados, el jugo de naranja los cereales fortificados con calcio, y la espinaca.

Hidratos de carbono

Comer hidratos de carbono ayuda a generar la energía necesaria para el desarrollo del bebé y su amamantamiento, una vez que el niño haya nacido. Las mejores fuentes de hidratos de carbono son los granos enteros, las frutas y las verduras, las cuales también son una buena fuente de fibra.

Fibra

La fibra es un nutriente que ayuda a mejorar el estreñimiento comúnmente asociado con el embarazo. Los granos enteros (como el pan integral, los cereales de grano entero y el arroz integral) y las frutas, vegetales y legumbres (frijoles, arvejas y lentejas) son buenas fuentes de fibra.

Ácido fólico

El ácido fólico ayuda a que el cerebro y la médula espinal se desarrollen normalmente. También es necesario para generar glóbulos blancos y glóbulos rojos. Los cereales, los vegetales de hojas verdes oscuras, los cítricos, los frijoles y los frutos secos son buenas fuentes de ácido fólico.

Las mujeres que consumen 400 microgramos (0,4 miligramos) de ácido fólico antes de la gestación y durante los primeros meses de la gestación pueden reducir el riesgo de dar a luz a un bebé con defectos del tubo neural (un defecto de nacimiento donde el cerebro y la médula espinal no están desarrollados completamente).

Grasas saludables

Las grasas saludables (grasas no saturadas) se utilizan para impulsar el crecimiento y el desarrollo. Tienen una importancia especial en el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso.

Las grasas saludables se encuentran en el aceite de oliva, aceite de maní, guacamole y el salmón.

Si bien la grasa debe ser parte de una dieta sana, es importante limitar su consumo a un 30% o menos de las calorías consumidas diariamente.

Hierro

Consumir una dieta rica en hierro y tomar un suplemento de hierro todos los días, mientras está embarazada o amamantando ayuda a evitar anemia por deficiencia de hierro.

Las mujeres que no ingieren suficiente hierro suelen sentirse cansadas y tienen más posibilidades de sufrir infecciones.

Las carnes magras, los cereales fortificados, las legumbres (frijoles, arvejas y lentejas) y los vegetales de hoja verde son buenas fuentes de hierro.

Proteínas

Las proteínas ayudan a desarrollar los músculos, huesos y otros tejidos del bebé, especialmente en el segundo y tercer trimestre del embarazo. Durante la segunda mitad del embarazo, se recomienda consumir 71 gramos de proteína por día. La carne magra, las aves, el pescado, los frijoles, la mantequilla de maní, los huevos y el tofu son buenas fuentes de proteína.

Vitamina A

La vitamina A ayuda al desarrollo del corazón, los ojos y el sistema inmunológico del bebé.

La leche, las frutas y las verduras de color naranja (como el melón, las zanahorias y el zapallo) y las verduras de hojas verdes son buenas fuentes de vitamina A.

Las vitaminas prenatales no deben contener más de 1500 microgramos (5000 IU) de vitamina A y las mujeres embarazadas no deben tomar suplementos de vitamina A. Tomar mucha vitamina A, o muy poca, puede afectar al feto en desarrollo.

Vitamina B6

La vitamina B6 ayuda en la formación de glóbulos rojos del bebé; procesa las proteínas, las grasas y los hidratos de carbono; además, es necesaria para el desarrollo y funcionamiento normal del cerebro. Las aves, el pescado, los granos enteros, los cereales fortificados y las bananas son una buena fuente de vitamina B6.

Vitamina B12 

La vitamina B12 juega un papel importante en la formación de los glóbulos rojos del bebé y en el desarrollo y el funcionamiento del cerebro.

La vitamina B12 sólo se encuentra en los productos de origen animal, como la carne y los huevos; por lo tanto, si es vegetariana y no planea comer alimentos de origen animal es importante que hable con su médico sobre tomar un suplemento de vitamina B12 durante el embarazo y mientras amamanta. Las carnes magras, las aves, el pescado y la leche descremada son buenas fuentes de vitamina B12.

Vitamina C

La vitamina C cumple un papel importante en el crecimiento y la reparación de tejido, y en el crecimiento de los huesos y los dientes. La vitamina C también ayuda al cuerpo a absorber hierro. Los cítricos, el brócoli, los tomates y los jugos de fruta fortificados son buenas fuentes de vitamina C.

Vitamina D

La vitamina D ayuda al cuerpo a absorber calcio para mantener huesos y dientes sanos. La leche descremada fortificada, el jugo de naranja fortificado, las yemas de huevo y el salmón son buenas fuentes de vitamina D.

Revisado por: Mary L. Gavin, MD

Fecha de revisión: diciembre de 2013

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/moms-nutrients-esp.html

Embarazo y niños
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