Parto con hernia inguinal

Parto con hernia inguinal

Parto con hernia inguinal

La pared del abdomen tiene áreas naturales de debilidad. Las hernias pueden desarrollarse en estas u otras áreas debido a un gran esfuerzo sobre la pared abdominal, al envejecimiento, una lesión, una cirugía anterior o una debilidad presente desde el nacimiento. Una hernia no mejora ni desaparece con el paso del tiempo.

La hernia inguinal es la más frecuente durante el embarazo, que muchas veces se manifiesta o diagnostica por primera vez en este periodo, sobre todo en la segunda mitad de la gestación, como consecuencia del crecimiento uterino.

Algunas otras causas de las hernias son:

– Esfuerzos excesivos, levantar pesos muy pesados.

– Retención de líquido en el abdomen.

– Presión aumentada en el abdomen.

– Esfuerzo al ir al baño por estreñimiento.

– Sobrepeso.

– Estornudo o tos crónica.
 

¿Cuáles son los síntomas de las hernias?

No todas las mujeres experimentarán síntomas o señales de una hernia durante el embarazo, sin embargo, en otras, las señales se pueden sentir como un bulto cuando se acuesta o presiona el área. En ocasiones se puede ver un abultamiento debajo de la piel en el sitio de la hernia, pero algunos no son tan evidentes.

El principal síntoma en medicina, aparte de poder observar directamente la hernia, es el dolor intenso que puede llegar a producir, ya que en ocasiones algunas de las estructuras dentro del abdomen, como pueden ser  los intestinos, pueden llegar a atorarse o torcerse dentro de la hernia y cortar su propio flujo sanguíneo. Se nota a veces molestia abdominal en la zona inguinal, que aumenta al hacer esfuerzos como toser, estornudar, ir al baño o  levantarse de la cama. Estas molestias en una mujer embarazada pueden acarrear dificultad para moverse a medida que avanza el embarazo y el vientre aumenta.
 

¿Las hernias pueden llegar a ser peligrosas?

Las hernias no son peligrosas a no ser que estén dañando partes del intestino, pero para evitar cualquier complicación se recomienda que, si estás embarazada, subas un poco de peso durante este periodo y evites los grandes esfuerzos o ejercicios abdominales.

Si no puedes empujar la hernia hacia adentro, sus contenidos pueden quedar atrapados en la pared abdominal. Una hernia encarcelada se puede estrangular, lo que interrumpe el flujo sanguíneo hacia el tejido que está atrapado. Una hernia estrangulada es potencialmente mortal si no se trata.

Los signos y síntomas de una hernia estrangulada incluyen:

– Náuseas, vómitos o ambos

– Fiebre

– Dolor repentino que se intensifica con rapidez

– El bulto de la hernia se pone rojo, violáceo o de color oscuro

– Incapacidad para evacuar el intestino o eliminar gases
 

¿Cuál es el tratamiento de las hernias?

La cirugía es realmente la única manera efectiva de solucionar una hernia. La pared del músculo debe repararse quirúrgicamente para evitar que el órgano se atraviese. Sin embargo, no se recomienda tener esta cirugía durante el embarazo, a menos que implique un riesgo para la mamá o su bebé.

No hay ninguna alternativa de tratamiento. La intervención quirúrgica es necesaria para evitar el riesgo de estrangulación herniaria y lesión intestinal.

Las posibles consecuencias de esta intervención pueden ser la aparición de dolor y de un pequeño edema transitorio en la zona de la incisión.

La recuperación suele ser rápida y sin mayores complicaciones, aunque existe la posibilidad de que aparezca otra hernia más tarde en alguna zona próxima.

En un número significativo de pacientes las hernias producidas por el embarazo prácticamente desaparecen en el periodo posparto y no requieren tratamiento posterior.

Si finalmente se requiere cirugía, esta debe posponerse hasta después del nacimiento y de una recuperación completa, que puede durar entre tres y seis meses. Para los casos que requieren cirugía durante el embarazo, se sugiere esperar hasta el segundo trimestre.

Es normal que a la hora del parto se recomiende hacer una cesárea, no por el dolor ocasionado, el cual la epidural se encarga de eliminar por completo, sino porque a la hora de empujar en el momento de la expulsión la hernia puede hacer que no sea posible por el riesgo que supone.
 

¿Cuándo debo consultar con el médico?

Debes buscar atención médica de inmediato si el bulto se pone rojo, violáceo o de color oscuro, o si presentas alguno de los otros síntomas de la hernia estrangulada.

Visita a tu médico si tienes un bulto doloroso o evidente en la ingle, al costado del hueso púbico. Este bulto será probablemente más obvio cuando estás de pie y, generalmente, lo puedes sentir si pones la manos sobre esta zona.
 

Cómo puedo prevenir una hernia

Hay poco que se pueda hacer para prevenir una hernia. Lo bueno es que el embarazo no causa que una hernia aumente. Sin embargo, proporcionar un buen soporte físico en el sitio de la hernia al estornudar, toser o reír puede evitar agravamiento y molestias. Para proporcionar este apoyo, simplemente puedes utilizar tu mano y empujar la hernia durante estos momentos.

También puede ser necesario reducir al mínimo la actividad física extrema que puede empeorar la hernia. Si existe un dolor importante se suele recomendar el uso de una faja maternal, que se coloca en la parte del abdomen, para hacer presión sobre la hernia. Debes evitar también el levantamiento de objetos pesados, vigilar el sobrepeso e intentar evitar el estreñimiento.

Hernia inguinal

Definición:

Bulto que aparece en la ingle o que se produce dentro del escroto. Se produce cuando parte de un órgano (normalmente los intestinos) sobresalen a través de un punto débil de la pared muscular.

Síntomas:

Bulto que aparece de repente en la zona de la ingle.

Tratamiento:

Operación quirúrgica.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/parto-con-hernia-inguinal-9886

¿Cómo detectar una hernia abdominal?

Parto con hernia inguinal

La cavidad abdominal está cubierta por una capa de músculos que normalmente mantiene a los órganos en su lugar. Si un segmento de esa pared muscular se debilita, puede asomar por ella una porción de algún órgano intracavitario.

La hernia abdominal es la protrusión o salida, ocasional o permanente, de un órgano o contenido de la cavidad abdominal, a través de un orificio anatómicamente constituido.

Esta protrusión se exterioriza cuando, por diversas razones, congénitas o adquiridas, los orificios anatómicos mencionados se debilitan y se vuelven incompetentes para contener las vísceras abdominales sometidas a una presión intracavitaria constante.

Las hernias abdominales más frecuentes se localizan en la parte anterior del abdomen  desde el apéndice xifoides (parte baja del torax) hasta ambas regiones inguinales e inmediatamente por debajo de éstas. Se las denomina según su ubicación:

  • Hernia Epigástrica: se encuentra en la línea media (línea blanca) entre la apófisis xifoides y el ombligo.
  • Hernia Umbilical: sobre la región de la cicatriz umbilical.
  • Hernia Inguinal: por sobre el pliegue inguinal y por fuera del pubis.
  • Hernia Crural: se sitúa por debajo del pliegue inguinal en la raíz del muslo.

Casi el 10% de la población padece algún tipo de hernia a lo largo de su vida.

Aproximadamente el 85% se presentan como hernias de la región Inguinal (Inguino-crurales) y 10% como umbilicales. Las inguinales son más frecuentes en hombres y las umbilicales y crurales más frecuentes en la mujer y relacionadas, las primeras, al embarazo y la obesidad.

¿Cuáles son sus síntomas?

Por lo general el paciente que presenta una hernia inguinal refiere un bulto o tumefacción en la región afectada que aparece durante los esfuerzos o la actividad diaria y puede desaparecer durante el reposo en posición acostado.

También es muy frecuente la aparición de hernias inguinales que no se manifiestan como bultos a dicho nivel sino tan sólo con molestias vagas e imprecisas sobre todo al caminar o al hacer esfuerzos.

La mayoría de las hernias no representan un riesgo grave, pero si se obstruye un segmento de intestino o se corta el suministro de sangre a este como consecuencia de un atascamiento o estrangulación, puede desencadenar una emergencia.

El diagnóstico se realiza en el consultorio a través del examen físico y, en ocasiones  el estudio complemetario que debe indicarse y confirma la hernia es la ecografía.

¿Cuál es su tratamiento?

La cirugía es el único tratamiento con el que se puede reparar una hernia abdominal de manera permanente y va dirigido a impedir su evolución natural manifestada frecuentemente por agrandamiento de la misma o atascamiento (su complicación más temida) y que obliga a indicar una cirugía de urgencia.

El procedimiento quirúrgico permite reintroducir el contenido herniario a la cavidad abdominal y realizar una plástica o reparación del defecto utilizando una prótesis o malla fijada a los tejidos profundos con una técnica libre de tensión.

Estos procedimientos se realizan en forma ambulatoria o con internación de corta estancia institucional debido a que disminuyen el dolor post operatorio, se logra un menor uso de drogas analgésicas y permiten una rápida deambulación y reinserción a las actividades habituales.

Otra opción para el tratamiento de las Hernias Abdominales en la actualidad, es el abordaje mínimamente invasivo Videolaparoscópico que se realiza a través de la imágenes brindadas por una pequeña óptica introducida en la cavidad abdominal. El cirujano opera a través de tres punciones y, al no requerir incisión quirúrgica, se consigue un  mayor confort post operatorio con escaso dolor, buen resultado cosmético, inmediata deambulación y rápida reinserción al trabajo y actividades deportivas.

¿Cómo detectar una hernia abdominal? ultima modificacion: 2013-01-02T17:01:41-03:00 de Grupo Gamma Pedir un turno Enviar CV Consultas y sugerencias

Para solicitar un turno online hace clic en el botón o comunicate al (0341) 489 3535 o 440 8000

PEDIR UN TURNO

Si te interesa formar parte de nuestro equipo, registrate y cargá tu curriculum en la sección:

Trabajá con Nosotros

Para poder dejarnos una consulta, por favor ingresá a la siguiente sección:

Contacto

Alentamos su participación a través de los comentarios en nuestro blog. De todos modos, no podemos brindar una opinión médica de un caso en particular, sin una consulta personal con un profesional que analice al paciente. Si usted tiene preguntas relacionadas con síntomas específicos, le recomendamos solicitar un turno con un especialista.

Источник: https://www.grupogamma.com/como-detectar-una-hernia-abdominal/

Hernias

Parto con hernia inguinal

  • Tamaño de texto más grande

Mucha gente se sorprende al enterarse de que las hernias son bastante frecuentes en los niños. Los bebés (sobre todo los prematuros) hasta pueden nacer con ellas.

Las hernias que tienen los niños se pueden tratar (la corrección de una hernia es una de las operaciones más frecuentes en los niños), pero es importante que usted sepa reconocer sus síntomas para que su hijo pueda recibir los cuidados médicos apropiados.

Sobre las hernias

Cuando una parte de un órgano o tejido corporal (como un asa intestinal) se cuela por una abertura o punto débil en una pared muscular, puede sobresalir en un lugar donde no debería estar. Esta protuberancia es una hernia, que puede verse como un bultito o un nódulo.

Algunos bebés nacen con varias aberturas de calibre reducido dentro del cuerpo que se van cerrando con el paso del tiempo. Los tejidos adyacentes se pueden colar dentro de esas aberturas, convirtiéndose en hernias.

A diferencia de las hernias propias de los adultos, estas áreas no siempre se consideran indicativas de debilidad o de falta de tono en la pared muscular, sino aberturas normales que todavía no se han acabado de cerrar.

A veces, un tejido se cuela a través de una abertura en una pared muscular por donde debería pasar una arteria u otro tipo de tejido. En otros casos, un esfuerzo excesivo o una lesión crea un punto débil en una pared muscular, y parte de un órgano adyacente se puede colar en su interior, sobresaliendo y convirtiéndose en una hernia.

Tipos de hernias

Hay varios tipos distintos de hernias, y cada uno de ellos requiere cuidados médicos diferentes.

En las hernias de muchos bebés y niños, los tejidos herniados sobresalen solo cuando se ejerce presión sobre la zona afectada o cuando se hace un esfuerzo físico.

Es posible que solo se note el bultito cuando su hijo llore, tosa o apriete para defecar, mientras que la hernia puede parecer que se retrae o que desaparece durante el resto del tiempo.

Este tipo de hernias se conocen como reducibles y no son perjudiciales de forma inmediata.

A veces el tejido herniado puede quedar atrapado dentro de una abertura u orificio, sin poderse retraer o reducir.

Esto se conoce como “hernias encarceladas o incarceradas”, y son un problema grave que requiere atención médica inmediata.

Por ejemplo, cuando un asa del intestino se cuela por un orificio del área inguinal y queda bloqueada, puede quedar obstruido el paso de los alimentos lo largo del tubo digestivo.

Los síntomas de una hernia encarcelada incluyen dolor, vómitos e irritabilidad. Cuando se palpa el bultito, puede notarse duro al tacto.

Un médico puede liberar el tejido herniado apretando suavemente el bultito e intentando que el tejido vuelva a entrar por la abertura en que se había colado.

Puesto que las hernias encarceladas pueden ser dolorosas, lo más probable es que el médico recete medicamentos analgésicos (para aliviar el dolor) durante la manipulación.

Suele ser necesario operar pocos días después de la manipulación para impedir el desarrollo de otra hernia encarcelada.

El tipo más grave de hernia es una hernia estrangulada, en la cual el tejido herniado deja de recibir sangre. Sin riego sanguíneo, no puede recibir el oxígeno que necesita y muere. En estos casos, se debe intervenir de inmediato para liberar el tejido estrangulado a fin de que le vuelva a llegar sangre y oxígeno.

Los dos tipos más frecuentes de hernias en los niños son las hernias inguinales (en la zona de la ingle) y las hernias umbilicales (en la zona del ombligo).

Hernias inguinales

En los bebés, una hernia inguinal se suele formar cuando un asa o porción del intestino o un pliegue de la membrana abdominal (o, en las niñas, de un ovario o de una trompa de Falopio) se cuela en una abertura inguinal (la ingle es el área comprendida entre el abdomen y la parte superior del muslo). La abertura se debe a la presencia de un pliegue en la membrana peritoneal, que crea una especie de saco. Dentro del saco, se puede colar un asa intestinal.

La hernia se puede ver como un bultito en la zona de la ingle, sobre todo cuando el niño llora, tose o se pone de pie.

A veces, en los niños varones, la hernia inguinal se extiende más allá de la ingle hasta el escroto (el saco que contiene los testículos). En las niñas, se puede extender hasta uno de los labios mayores (los labios más externos que rodean la abertura vaginal). En estos casos, es posible que se vea un agrandamiento o hinchazón que abarca desde la ingle hasta el escroto o el labio afectado.

Más frecuentes en el lado derecho que en el izquierdo, las hernias inguinales ocurren más en los niños que en las niñas, así como en los bebés prematuros, en los bebés a quienes todavía no les han descendido los testículos y en los niños con fibrosis quística. Los niños con antecedentes familiares de hernias también tienen más probabilidades de desarrollar una.

Entre otras afecciones que pueden parecer hernias inguinales pero no lo son, figuran las siguientes:

  • Un hidrocele comunicante se parece a una hernia, con la salvedad de que lo que provoca el bultito es una acumulación de líquido, en vez de un tejido que sobresale. Dependiendo de su ubicación, el hidrocele se puede dejar sin tratar esperando a que desparezca por si solo al cabo de un año o dos, o bien se debe operar. En los lactantes, muchos hidroceles no se han de operar, ya que suelen desparecer en torno al segundo cumpleaños. Algunos pueden cambiar de tamaño en función de la cantidad de líquido que entre y salga, y algunos pueden ser de color azulado porque la membrana que causa el hidrocele es de color azul.
  • A veces, un testículo retráctil (que se retrae del escroto de vez en cuando) provoca un bultito en el área inguinal. Es posible que esto no requiera tratamiento alguno pero debería ser evaluado por un pediatra especializado.
  • Las hernias femorales son muy poco frecuentes en los niños, pero se pueden confundir con una hernia inguinal. Este tipo de hernias se producen cuando se cuelan tejidos en la zona por donde pasa una arteria en la parte superior del muslo. Se ven como un bultito en la parte alta del mulso, justo debajo de la ingle.

Hernias umbilicales

Algunos bebés nacen con una debilidad o pequeña abertura en los músculos abdominales que rodean el ombligo (debajo de la piel) a través del cual se puede colar una porción de membrana abdominal o de intestino delgado.

El bultito blando que así se crea es una hernia umbilical. Es más visible cuando el niño llora, tose, o hace esfuerzos. Las hernias umbilicales son más frecuentes en las mujeres, las personas de ascendencia africana y los bebés de bajo peso natal. Su tamaño puede oscilar de menos de una pulgada (unos 2 cm) a más de 2 pulgadas (unos 6 cm).

En la mayoría de los casos, las hernias umbilicales no provocan ninguna molestia. Los médicos las suelen poder corregir fácilmente, presionándolas con una sencilla manipulación.

Las hernias umbilicales de los bebés (a diferencia de las de los adultos) se obstruyen o se estrangulan muy raramente. De hecho, la mayoría de las hernias umbilicales, incluso las de mayor tamaño, suelen cerrarse por sí solas cuando el niño tiene unos dos años.

Por eso, los médicos suelen aconsejar esperar y observar este tipo de hernias en los lactantes en vez de operarlas.

Las operaciones solo son necesarias cuando la hernia sea muy grande; aumente de tamaño después de que el niño cumpla uno o dos años; todavía no se haya curado en torno a los cuatro o cinco años de edad; o el niño desarrolle síntomas de obstrucción o estrangulamiento, como hinchazón, abultamiento, vómitos, fiebre y dolor. Si su hijo presenta este tipo de síntomas, llame a su médico de inmediato.

Signos y síntomas

Si cree que su hijo puede tener una hernia, llame a su médico inmediatamente. Y pregúntese lo siguiente:

  • ¿El bultito aparece solo cuando el niño aprieta para defecar, llora, tose o se pone de pie, pero desaparece cuando duerme o descansa? Esto podría indicar una hernia reducible.
  • ¿El bultito está presente constantemente, pero el niño no presenta ningún otro síntoma? Podría tratarse de un hidrocele o de otra cosa.
  • ¿Al niño se le ha empezado a hinchar súbitamente el área inguinal? ¿El área del bultito presenta algún cambio de coloración? ¿Tiene su hijo el abdomen «hinchado»? ¿Está irritable, se queja de dolor, está estreñido o tiene vómitos? Estos son signos de una hernia encarcelada, que requiere atención médica inmediata. Lleve a su hijo al médico o a un servicio de urgencias médicas inmediatamente.
  • ¿Está el área hinchada, roja y/o inflamada y el niño se queja de que le duele mucho? ¿Tiene fiebre? Estos podrían ser signos de una hernia estrangulada. Llame al médico de su hijo y llévelo directamente a un servicio de urgencias médicas.

Tratamiento

Cuando se diagnostica una hernia inguinal, se opera para evitar que se convierta en una hernia encarcelada. Durante la operación, el tejido herniado se vuelve a empujar hacia el lugar que le corresponde, y la abertura o punto débil que permitió que se formara se cierra o se corrige.

Las hernias inguinales se operan en niños de todas las edades, a veces incluso en bebés prematuros.

La operación para corregir una hernia inguinal se suele hacer en régimen ambulatorio sin que el niño tenga que pasar la noche en el hospital, aunque algunos pacientes, sobre todo cuando se trata de lactantes de pocos meses, deben pasar la noche en el hospital para estar bajo observación.

El período de recuperación de una operación de este tipo en un niño es bastante corto. La mayoría de los pacientes puede reanudar sus actividades normales unos siete días después de que los operen, contando siempre con el visto bueno de sus médicos.

Hasta entonces, los niños deberán evitar los esfuerzos físicos, como montar en bicicleta o trepar árboles.

Por descontado, si usted observa algún signo de posibles problemas en su hijo después de la operación, como sangrado, inflamación o fiebre, llame a su médico.

Revisado por: T. Ernesto Figueroa, MD

Fecha de revisión: septiembre de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/hernia-esp.html

Cinco cosas que quizás se desconocen de las cesáreas

Parto con hernia inguinal

Hay una frase que siempre termina alcanzando, de una forma u otra, a una mujer a la que se le ha practicado una cesárea: “Lo importante es que el bebé está bien”. Y, claro, lo es.

Sin embargo, son menos las veces en las que alguien se detiene a pensar en cómo se ha vivido ese proceso o los daños colaterales –físicos y emocionales– que puede ocasionar esta intervención para la madre. Hoy sabemos más acerca de la experiencia corporal del parto –y de sus consecuencias– gracias a los generosos relatos de las mujeres que han pasado por ello.

Relatos que encontramos en la literatura. En Sigo aquí (Libros del Asteroide), la escritora irlandesa Maggie O'Farrell narra cómo estuvo a punto de morir mientras le practicaban una cesárea de urgencia y cómo el shock la acompañó varios meses después. «¿Qué tal el parto?, me preguntan con interés, con una mirada amable, y no sé qué decirles».

En Las madres no (Tránsito editorial), de Katixa Agirre, Alice sueña que se le abre la cicatriz de la cesárea: “Lo primero que sintió es que algo la arañaba por dentro, un leve cosquilleo que se fue tornando en escozor insistente”. También integra en la historia los detalles de una intervención de este tipo y sus efectos.

La escritora Laura Freixas habla en A mí no me iba a pasar (Ediciones B) de su propia experiencia: “Me abren, me rajan, me desatornillan. Hay que forzar la ostra para apoderarse de la perla. Por eso me habrán puesto el trapo verde entre los ojos y la barriga, para que no vea cómo me sierran, lo noto perfectamente, sí, con un serrucho”.

También encontramos relatos en blogs, en medios y en redes sociales. Ada Colau, alcaldesa de Barcelona, publicaba el pasado mes de diciembre en un post a través del cual daba visibilidad al problema que arrastraba desde el nacimiento de su hijo hace dos años y medio.

“Tras mi cesárea, el equipo médico estaba satisfecho con la operación y el buen estado de salud del bebé. Yo también, feliz con mi pequeño y agradecida con la sanidad pública. Pero según la ginecología clásica, la hernia que me quedó no era “nada grave”, así que no hicieron nada en el momento.

Y así he pasado dos años y medio con una hernia que dolía, que era incómoda, que hacía que no tuviera ombligo. No era grave, no era cuestión de vida o muerte, pero a mí me ha condicionado mi vida y mi autoestima.

Y hoy, cuando tras la operación veo mi cuerpo en el espejo, con moratones, con grapas, pero finalmente con ombligo, río de alegría y de rabia”, contaba.

Con este relato, Colau se convertía en el espejo de muchas mujeres, pero también en un excelente altavoz para denunciar lo infravalorado y lo silenciado de la experiencia materna. “Se habla mucho (y se ridiculiza) de los síntomas del embarazo como las náuseas o los vómitos.

Pero es mucho más que eso.

Son las estrías, la baja autoestima, los miedos e inseguridades, el peso de la responsabilidad, las muchas cosas que no debes comer o beber, que se niegue nuestra deseabilidad y sexualidad durante el embarazo y en los meses posteriores, y un largo etcétera.

Un elemento común a esas muchas cosas que te pasan o te pueden pasar a raíz del embarazo es que son TU problema. No son problema de la familia, ni de la sociedad, ni del sistema de salud… si no hay riesgo para tu vida, todo lo que te pase es TU problema”, denunciaba.

Lo que quizás no se sabe de una cesárea

Cuenta Ibone Olza en Parir (Ediciones B), un ensayo sobre la experiencia vital del parto, que una cesárea es como si te operaran de apendicitis, pero nada más salir del quirófano te dieran un recién nacido para cuidarlo. “¡Estrenar así la maternidad es muy difícil!”, dice.

Pocas frases resumen mejor lo abrumador que puede ser el comienzo de esta etapa. Y es que, son muchos los condicionantes que van a influir en la experiencia como, por ejemplo, si hay consecuencias físicas y/o emocionales o si se necesita y se tiene el apoyo del entorno.

Una cesárea es –o puede ser– un plus de complejidad a una vivencia ya compleja per se. Caótica. Aquí algunas cosas aún poco conocidas sobre las cesáreas.

La recuperación física de una cesárea

Explica Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga y autora del libro Hablemos de vaginas (OBERON), que la recuperación de la madre dependerá de muchos factores: si hay o no complicaciones derivadas de la cirugía, del estado de salud de base de la mujer y si existe obesidad o enfermedades debilitantes acompañantes. “En general, si no hay complicaciones y el estado de salud es bueno, la recuperación física suele oscilar entre unos días a algunas semanas, dependiendo del ritmo de cada mujer”, señala.

Eventración: una de las complicaciones físicas

“La cesárea, cuando hay alguna complicación, puede salvar vidas, pero hay que tener en cuenta que es una operación y por tanto tiene sus indicaciones precisas, pues como toda cirugía mayor también tiene sus riesgos”, cuenta Miriam Al Adib Mendiri. Entre las complicaciones la ginecóloga destaca algunas como hemorragia, infección, efectos secundarios derivados de la anestesia, tromboembolismos, hematomas, seromas o lesiones de órganos adyacentes.

La cicatrización varía mucho de unas mujeres a otras. Algunas sufren un crecimiento exagerado de la cicatriz, formándose lo que se denominan queloides. Vuelvo a Sigo aquí de Maggie O'Farrell: “La cicatriz que cruza el abdomen parece, según mi hermana, una mordedura de tiburón».

Otra de las consecuencias, como en el caso de Ada Colau, puede ser la aparición de una hernia que cuando se produce en el lugar de una incisión quirúrgica recibe el nombre de eventración. “Esto consiste en que una de las capas de la pared abdominal no cicatriza bien.

En este caso queda un hueco por el que sale contenido abdominal, quedando así ese contenido de la hernia justo por debajo de la piel de la cicatriz formando un bulto”, explica Miriam Al Adib Mendiri.

Una complicación grave que puede tener la eventración es que esas vísceras que salen a través de ese defecto de la pared abdominal se estrangulen y no les llegue bien la vascularización, lo que sería un cuadro muy grave que requiere cirugía de urgencia.

Según la ginecóloga existen factores de riesgo que aumentan la frecuencia de la eventración como son la obesidad, la diabetes, las enfermedades que debilitan el sistema inmune, la infección de la incisión quirúrgica y la mala técnica.

La herida emocional

Para Sabina del Río, psicóloga perinatal y directora del centro de psicología especializado en maternidad Calma, aunque es importante no generalizar, hay cambios en el cuerpo de la mujer tras el embarazo y el parto que pueden vivirse muy mal (estrías, diástasis de rectos, incontinencia urinaria y/o fecal, suelo pélvico dañado) y que pueden afectar en menor o mayor grado la autoestima de la mujer, su vida de pareja (muy importante también la vida sexual puede quedar afectada) y su vida social.

Entre las consecuencias a nivel emocional de una cesárea destaca el trauma (“Si se ha sentido miedo a la propia muerte o del bebé o ha sido una cesárea de urgencia, o ha habido mucho dolor porque no se ha podido esperar a que haga efecto la anestesia”); la depresión postparto (“Se puede vivir la cesárea como un fracaso como mujer, sensación de parto robado ante las expectativas que se tenían…”); la tocofobia (“Se desarrolla miedo al parto y muchas mujeres no quieren tener más hijos”); y dificultades en la vinculación con el bebé y en la instauración de la lactancia (“En muchos hospitales todavía se separa a la madre del bebé tras la cesárea, cuando está demostradísimo que las dos primeras horas tras el nacimiento deben ser sagradas y madre y recién nacido deben estar en contacto piel con piel”).

Un problema individual

Lamentaba Ada Colau en el texto que todo lo que tiene que ver con el cuerpo de la mujer tras el embarazo se entiende como un problema individual.

¿Debemos darle más visibilidad? ¿Es urgente más atención al cuerpo de la mujer? Para Sabina del Río lo mejor que podemos hacer para ayudar a las mujeres en este tema concreto –y en general en referencia a todo lo relacionado con su salud ginecológica-obstétrica­–, es visibilizar y no minimizar, estigmatizar o incluso humillar. “El cuerpo de la mujer y todo lo relacionado con su funcionamiento, durante siglos ha estado oculto. Una gran parte de las mujeres no conocen su cuerpo ni se relacionan con él con normalidad, no saben de las fases del ciclo menstrual, no han observado nunca sus genitales ni saben nombrar sus diferentes partes. El desconocimiento, por tanto, lleva también al no cuidado y a «asumir» todo lo relacionado con lo femenino como algo a ocultar”.

Para la psicóloga se trata de un tema familiar, social, educativo y sanitario; sobre este último pilar considera que se están dando pasos porque son cada vez más los profesionales preocupados en formarse en el cuidado integral de la mujer: “Hay especialistas y centros sanitarios que ya incluyen unidades de la mujer donde se tratan específicamente todos estos problemas y donde se comienza a visibilizar, nombrar y normalizar su cuerpo y su funcionamiento”.

Negar sentimientos y restar importancia

Algo que se dice habitualmente es que se tiende a restar importancia –a nivel social y familiar– y a negar los sentimientos negativos que puede provocar una cesárea.

¿Qué no se debería decir nunca en estos casos? Responde Sabina del Río que, aunque sean comentarios con la mejor intención, no se debe negar la importancia que puede tener para la mujer, minimizar el daño causado en su cuerpo y decir que eso no es grave o importante, que lo importante es que los dos están bien.

“No se trata de que hagamos un drama, se puede desdramatizar lo que está viviendo la mujer sin quitarle su importancia”, señala. Un ejercicio tan complejo como necesario.

Puedes seguir De mamas & de papas en , o suscribirte aquí a la Newsletter.

Источник: https://elpais.com/elpais/2020/01/14/mamas_papas/1579011212_684560.html

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: