Parto con pelvis estrecha

Pelvis estrecha ¿Qué es y cómo puede afectar en el parto?

Parto con pelvis estrecha

Hasta el siglo XVI, se creía que los huesos de la pelvis divergían durante el parto y que el bebé nacía apoyando las piernas en la parte inferior del útero. En 1543, Vesalius, el anatomista, demostró que los huesos de la pelvis todavía están conectados, y los médicos prestaron atención al problema de una pelvis estrecha.

Qué es la pelvis estrecha

Una pelvis estrecha anatómicamente se considera cuando al menos una de las dimensiones principales es de 1.5 a 2 cm o más por debajo del tamaño normal. 

Las complicaciones en el parto se producen cuando la cabeza del bebé es más grande que el anillo pélvico, que a veces se observa con tamaños normales de la pelvis.

En tales casos, el avance de la cabeza a través del canal de parto se suspende porque la pelvis es prácticamente estrecha y funcionalmente insuficiente.

Si la cabeza del feto es pequeña, incluso con un poco de estrechamiento de la pelvis, es posible que no haya discrepancia entre ella y la cabeza del recién nacido, y el parto se realiza de forma natural sin complicaciones.

En tales casos, la pelvis estrecha anatómicamente es funcionalmente suficiente. Por lo tanto, existe un concepto de pelvis funcional o clínicamente estrecha. Pelvis clínicamente estrecha: la indicación es cesárea en el parto.

Anomalías de la pelvis

Las anomalías de la pelvis ósea (pelvis estrecha) se encuentran entre las causas más comunes de alteraciones en el curso normal del parto. 

A pesar del hecho de que últimamente se encuentran raramente grandes deformaciones de la pelvis y un alto grado de estrechamiento, el problema de la pelvis estrecha no ha perdido relevancia en la actualidad debido a la aceleración y al aumento del peso corporal de los recién nacidos.

El diagnóstico de una pelvis clínicamente estrecha se encuentra en el 5-7 por ciento de las mujeres y se establece solo en el parto en la totalidad de los signos, lo que permite revelar la desproporción de la pelvis y la cabeza.

Causas de la pelvis estrecha

Existen anomalías congénitas de la pelvis. Además, la malnutrición en la infancia y las enfermedades sufridas en la infancia: raquitismo, poliomielitis y otros pueden ser las causas de la pelvis estrecha.

Las anomalías o causas de la pelvis estrecha también se producen como resultado de deformidades de la columna (cifosis, escoliosis, deformación del coxis). Uno de los factores para la formación de la pelvis transversa es la aceleración, que en la pubertad conduce a un rápido crecimiento del cuerpo en longitud con un retraso del crecimiento de las dimensiones transversales.

El efecto de una pelvis estrecha en el curso del embarazo y el parto

El efecto adverso de la pelvis contraída en el curso del embarazo afecta solo en sus últimos meses. La cabeza del feto no desciende a la pelvis, el crecimiento del útero aumenta y dificulta la respiración.

Por lo tanto, al final del embarazo, la falta de aliento aparece temprano, es más pronunciado que durante el embarazo con una pelvis normal. El útero en tales mujeres embarazadas es más móvil.

Debido a su gravedad, su parte inferior responde fácilmente a los movimientos de una mujer embarazada, lo que, junto con la alta ubicación de la cabeza, conduce a la formación de posiciones fetales incorrectas, transversales y oblicuas.

En el 25 por ciento de las mujeres en trabajo de parto con una posición transversa u oblicua del feto, suele haber un estrechamiento más o menos pronunciado de la pelvis. La presentación pélvica del feto en mujeres con pelvis estrechada es tres veces más probable que en mujeres con pelvis normal.

Conducir el embarazo y el parto con una pelvis estrecha

Las mujeres embarazadas con una pelvis estrecha corren un alto riesgo de desarrollar complicaciones y deben permanecer en la clínica de mujeres en una clínica especial. La detección oportuna de anomalías fetales y otras complicaciones es necesaria.

Es importante determinar con precisión el término del nacimiento, para evitar el aplazamiento del embarazo, que es especialmente desfavorable para una pelvis estrecha. 1-2 semanas antes del parto, se recomienda que las mujeres embarazadas con pelvis estrecha sean hospitalizadas para aclarar el diagnóstico y elegir un método racional de parto.

El curso del parto en una pelvis estrecha

Depende del grado de estrechamiento de la pelvis. Con un ligero estrechamiento, los tamaños medio y pequeño del feto pueden nacer a través del canal de parto.

Durante el parto, el médico supervisa cuidadosamente la función de los órganos más importantes, la naturaleza de las fuerzas genéricas, el estado del feto y el grado de cumplimiento de la cabeza y la pelvis del feto de la mujer y, si es necesario, resuelve rápidamente el problema con una cesárea.

La indicación absoluta de cesárea es una pelvis anatómicamente estrecha de grado de constricción III-IV; la presencia de tumores óseos en la pelvis, que impiden el paso del feto; deformaciones agudas de la pelvis como consecuencia de un traumatismo; presencia en partos anteriores rotura de la articulación púbica u otro daño a la pelvis.

¿Cómo medir la pelvis?

En obstetricia, el estudio de la pelvis es muy importante, ya que su estructura y dimensiones son cruciales para el curso y el resultado del parto. La presencia de una pelvis normal es una de las condiciones principales para el curso correcto del parto. Ahora bien, ¿cómo podemos medir le pelvis y saber si tenemos alguna anomalía?

Las desviaciones en la estructura de la pelvis, especialmente la reducción de su tamaño, impiden el curso del parto natural y, en ocasiones, representan obstáculos insuperables para ellos.

Por lo tanto, cuando se registra a una mujer embarazada en la clínica de atención prenatal y al ingresar al hospital, además de otros exámenes, es necesario medir la pelvis; es decir, las dimensiones externas de la pelvis.

Conociendo la forma y el tamaño de la pelvis, es posible predecir el curso del parto, las posibles complicaciones, y decidir sobre la admisibilidad del parto espontáneo.

El examen pélvico

Un examen pélvico consiste en inspeccionar, palpar los huesos y determinar el tamaño de la pelvis. En la posición de pie, inspecciona el llamado rombo lumbosacro o rombo de Michaelis.

Normalmente, el tamaño vertical de un rombo es en promedio de 11 cm, transversal – 10 cm. Cuando se altera la estructura pélvica, el rombo lumbosacro no se expresa claramente, su forma y tamaño cambian.

 Después de palpar los huesos pélvicos, se mide con un tazómero

Las principales dimensiones de la pelvis:

  • Tamaño interóseo. La distancia entre las espinas ilíacas anteriores superiores, es normalmente de 25 a 26 cm.
  • La distancia entre los puntos más distantes de las crestas es de 28 a 29 cm, entre el trocánter mayor de los fémures – 30-31 cm.Conjugado Outer – distancia entre fosa suprasacral (esquina superior del rombo de Michaelis) y el borde superior de la sínfisis púbica – 20-21 cm.

Las dos primeras dimensiones se miden a una mujer posición acostada sobre su espalda con los brazos y las piernas pegadas; La tercera dimensión se mide con las piernas dobladas y ligeramente dobladas.

El conjugado externo se mide en la posición de una mujer acostada de lado con la pierna doblada en las articulaciones de la cadera y la rodilla con la pierna subyacente y la parte superior alargada.

Algunas dimensiones de la pelvis se determinan durante el examen vaginal.

Источник: https://www.facemama.com/embarazo/pelvis-estrecha.html

Parto con pelvis estrecha

Parto con pelvis estrecha

La pelvis es un hueso que forma una cavidad. Es como un embudo osteomuscular que se estrecha hacia abajo, limitado por el hueso sacro, el cóccix y los coxales y los músculos de la pared abdominal inferior y del perineo. Algunas mujeres creen que tener la pelvis estrecha puede dificultar el parto natural, obligando a realizar una cesárea, pero ¿es esto cierto?

Índice

¿Cómo influye el tipo de pelvis en el parto?

– La pelvis no es una estructura rígida y fija, tiene una gran capacidad de adaptación. El niño es capaz de adaptarse a la pelvis materna por medio de rotaciones y contorneos, con el fin de deslizarse mejor por el interior de la pelvis y el canal del parto.

– La posición en la que se da a luz tiene mucha importancia. En muchos casos, dar a luz en cuclillas favorece el paso de la cabeza del niño por el interior de la pelvis.

– Si se tienen en cuenta las características físicas del padre, se puede hacer una valoración preventiva.

– Otro factor que se debe considerar es el peso estimado que el bebé tendrá al nacer. Este dato suele calcular con un 10% de error.
 

¿Es posible que la pelvis de la mujer sea tan estrecha que dificulte el embarazo o el parto? 

Lo cierto es que, la mayoría de las veces, no se puede saber si el tamaño de la pelvis dificultará o no la salida del bebé por el canal de parto, puesto que la pelvis no es una estructura rígida, sino que tiene la capacidad de adaptarse al crecimiento del útero y el tamaño del bebé. Asimismo, también el bebé es capaz de irse adaptando al tamaño y la forma de la pelvis mediante diversos movimientos y torsiones para deslizarse por su interior y poder descender por el canal de parto, por lo que, hasta el momento del parto, no se podrá saber con seguridad en la mayoría de los casos.

Por eso, tener una pelvis estrecha no es justificación para realizar una cesárea, puesto que, en la mayoría de los casos, la mujer podrá dar a luz por vía vaginal sin problemas.

No obstante, la postura al dar a luz y el tamaño del bebé y de su cabeza influirán en que el parto se pueda llevar a cabo por vía vaginal o no.

Por ejemplo, dar a luz en cuclillas favorece la expulsión del bebé y el paso del mismo por el interior de la pelvis. 

En cuanto al tamaño y peso del bebé, lo que más influye para que pueda salir sin problemas por la pelvis es la desproporción feto-pélvica, también llamada desproporción pélvico-fetal o cefalopélvica.

Esto implicaría que el bebé es mucho más grande que la pelvis, por lo que no podría pasar a través de ella.

No obstante, en estos casos lo importante es si el bebé es muy grande o sobre macrosomía, más que la pelvis más estrecha de lo normal, algo que solo se produce en 1 de cada 250 mujeres. 

Además, no es lo mismo estar delgada o no tener la cadera muy ancha que tener la pelvis estrecha. Una mujer puede estar delgadita y no tener muchas caderas, pero tener el tamaño de la pelvis perfectamente normal. 

¿La pelvis estrecha puede dificultar el crecimiento del bebé?

También hay mujeres que se preguntan si una pelvis estrecha puede limitar el crecimiento del bebé, ya que este se encuentra alojado en la pelvis durante estos 9 meses, causando un bebé de bajo peso al nacer.

Pero, como decíamos, esto no tiene por qué ocurrir, ya que la pelvis se va adaptando al crecimiento del bebé y se va dilatando a medida que este aumenta su tamaño, a la vez que el bebé se adapta a la forma de la pelvis de su madre.

Tampoco la altura de la madre tiene por qué dificultar el parto. Muchas mujeres creen que si mides menos de 150 cm no podrás dar a luz de manera natural, pero a lo largo de la historia las mujeres han sido más bajitas que ahora y han podido tener bebés sin problemas, por lo que pueden dar a luz por vía vaginal. 

¿Y durante el parto?

Como decíamos, cuando llega la dilatación los huesos de la pelvis también se dilatan, formando el canal del parto por donde descenderá el bebé. Por eso, en la mayoría de los casos de pelvis estrecha, este hueso se ha ido adaptando al tamaño del bebé y se dilata en la fase de dilatación, por lo que el bebé puede salir sin problemas sin tener que recurrir a una cesárea.

Solo si el bebé se queda estancado y no hay manera de que avance sería necesario realizar la cesárea. 

Y, como veíamos, en la mayoría de los casos el problema viene por una desproporción entre el tamaño del bebé y la pelvis, es decir, la pelvis es muy estrecha para lo grande que es el bebé, lo cual puede pasar cuando los padres -pero no las madres- son muy altos y grandes, puesto que el tamaño del feto depende, en gran parte, de la genética.
 

¿Se puede aumentar la flexibilidad de la pelvis?

Algunos ejercicios pueden ayudar a flexibilizar y dilatar la pelvis, como el yoga, la natación, la danza árabe, ejercicios con la pelota de pilates, etc.

Asimismo, en el momento del parto es mejor dar a luz en cuclillas, puesto que esta postura favorece el descenso y la salida del bebé, sobre todo si la pelvis es un poco más estrecha. 

Por lo tanto, nada de hacer caso a la gente que te diga que eres muy bajita o delgada, o que tus caderas son estrechas, y te van a tener que hacer una cesárea, puesto que es perfectamente posible que las mujeres delgadas o de pelvis menos ancha tengan bebés de manera natural. 

Macrosomía

Definición:

El término es usado para describir el desarrollo o tamaño excesivo del cuerpo, como en el caso de un recién nacido con un peso por arriba del normal. Esta condición está fuertemente relacionada con la diabetes gestacional, en general cuando está mal controlada, así como en casos de obesidad en la madre y/o un aumento excesivo de peso en la madre.

Síntomas:

Hiperglucemia, peso excesivo, diabetes…

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/parto-con-pelvis-estrecha-10326

¿Eres de pelvis estrecha o quizá todavía hay profesionales estrechos/as de mente?

Parto con pelvis estrecha

Frases del tipo “es que soy estrecha de pelvis, ya me lo dijo –algún profesional sanitario- y por eso no pude parir vaginal”, “es que tu pelvis no vale para parir, por ahí no puede caber un bebé”… y otras más chirriantes si cabe, todavía se pueden escuchar a ginecólogos/as, médicos/as, matronas… Una cosa es que la pelvis estrecha sea un mito que todavía circule en nuestra cultura, pero que se siga sosteniendo y actuando con mala praxis en la atención al parto aludiendo ese motivo… es inconcebible.

¿Qué es la pelvis?

La pelvis es un conjunto de huesos, concretamente: dos huesos iliacos, el sacro y el coxis; están unidos por articulaciones que se considera que no tienen ningún movimiento (sinartrosis) y se le ha calificado como un “túnel” óseo rígido a nivel de la estructura humana.

Nada más lejos de la realidad: este pasadizo tiene una movilidad potencial increíble, sobre todo durante el parto, porque hay una hormona llamada relaxina que se encarga precisamente de relajar y suavizar las articulaciones aumentado aún más la movilidad de la pelvis.

Es cierto que hay diferentes tipos de pelvis.

Por ejemplo, la de un hombre tiene una estructura que no favorecería el parto; en las mujeres la pelvis está preparada para que quepa un bebé a término, incluso aquellas formas de pelvis que, a nivel anatómico, podrían no ser favorecedoras (hay cuatro formas descritas), con movimientos libres o con movimientos concretos podrían permitir el paso de un bebé.

¿Cómo se mueve?

Siéntate en una silla, con los pies apoyados totalmente en el suelo y paralelos el uno al otro. Ahora mete cada mano debajo del culo con las palmas hacia arriba, buscando unos huesos del tamaño de un huevo (esos que cuando llevas mucho rato sentada en una silla dura te molestan).

Estas tocando los isquiones, mantén las manos ahí percibiendo qué pasa con ellos mientras mueves los pies; desliza los talones hacia afuera y hacia dentro… Hazlo varias veces: talones hacia fuera y los dedos de los pies hacia dentro y al revés, dedos mirando hacia fuera y talones juntos.

¿Notas ese movimientos en tus isquiones? ¡Y tan solo has realizado un pequeño cambio de posición de los pies! Imagina lo que se puede modificar ese canal moviendo las piernas, o bailando, o subiendo escaleras, etc. Todo profesional sanitario que atiende partos debe saber al dedillo cómo se mueve la pelvis, porque ese potencial de movilidad puede determinar que el nacimiento de un bebé culmine en vaginal o no.

¿Cómo vamos a saber si el bebé va a pasar o no?

Lo sabremos en el momento del parto, porque influyen los movimientos de la mamá y su pelvis y los del bebé y su cabecita, que también se va a modelando según va bajando.

Así, en función de cómo esto se vaya produciendo, las pelvis aparentemente poco favorables (o mal llamadas «estrechas») pueden modelarse, el bebé adaptarse y tener un parto vaginal normal.

El movimiento libre es básico, cada parturienta debe poder disfrutar del libre albedrío para moverse a su antojo (es un derecho).

Además, hay ocasiones en las que la matrona, con ese conocimiento de la movilidad pélvica, puede sugerir posturas concretas a la mujer para mejorar las condiciones del parto.

Un ejemplo claro es la maniobra de Gaskin (una sabia matrona norteamericana), que se usa en situaciones de urgencia, para propiciar una apertura máxima de la parte inferior de la pelvis.

Estrechez mental

Si alguien sugiere que tu pelvis es estrecha… plantéate la falta de actualización de ese profesional.

Antaño se ideó una forma de medir: la pelvimetría, siguiendo en la línea de que la pelvis es un canal rígido.

Desafortunadamente, aún se usa a veces, aunque se ha demostrado que no es para nada determinante para valorar si el parto vaginal es posible o no.

Por otro lado, si un parto se asiste en base a las recomendaciones internacionales de la OMS y por matronas, la tasa de partos normales es mucho más alta que la de las últimas décadas, cuando el parto se medicalizó cada vez más: mujeres tumbadas “atadas” a un monitor, medicación para acelerar el parto, y un largo etcétera que prodigó partos largos, fórceps y ventosas y altas tasas cesáreas… aludiendo después un “es que este bebé no cabe por esa pelvis”.

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La culpabilidad

No solo me molesta que se pierda salud de mujeres y niños/as por intervenciones obsoletas, lo que más me entristece es que queda un poso de culpabilidad en las mujeres, más o menos intenso, pero ahí está.

Algunas son capaces de poder hablar de ello y encontrar quien escuche su duelo por ese parto que no han tenido; pero otras son incluso menospreciadas con frases del tipo “pero lo importante es que tu bebé está bien”, que no hacen más que agrandar esa herida.

Sí, una herida emocional que se hace al no haber tenido el parto que estaba grabado en tu instinto, que, involuntariamente, desea la mayoría de mujeres y cuando no se produce deja una herida que tarda más en curar que la propia cicatriz del abdomen o el periné, incluso aunque la intervención estuviera plenamente justificada, así que imagina si además se intuye violencia obstétrica en la atención…

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La información es poder

Lo sé, no solo es necesario que las familias estén informadas, todavía quedan muchas cosas por cambiar en la atención del parto. Lo que propicia la información es poder, capacidad para tomar decisiones basadas en la evidencia.

Ahora si oyes algo de “pelvis estrecha”, ya tienes datos para refutarlo y buscar otras opciones. Y, por supuesto, si esta información te llega a posteriori… puede que haya una herida para curar, pero hay profesionales que pueden ayudarte con ello.

Como los que te esperamos en la Tribu CSC.

Autor/a

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/pelvis-estrecha/

Embarazo y niños
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