Parto con walking epidural

Eliminar los dolores del parto mediante una inyección de anestesia epidural en la columna vertebral no es una nueva técnica: se ha utilizado con éxito durante 20 años.

Sin embargo, aunque alivia el dolor de una madre durante el parto, su inconveniente es que entumece las piernas, obligando a la embarazada a permanecer en la cama.

Nadie te asegura un parto fácil, pero la «walking« epidural -o epidural ambulante- puede hacer que el proceso sea más cómodo, ya que duerme los nervios del abdomen de la mujer y, además de reducir el dolor, permite que se mueva por la sala de partos.

«El comienzo del efecto analgésico es variable de una parturienta a otra: la media está unos 20 o 30 minutos. A partir de la media hora ya se puede caminar, y el efecto dura mientras se mantenga la perfusión epidural.

A veces al final de la dilatación hay que aumentar la concentración del fármaco y la paciente debe tumbarse», dice la Dra.

Amparo Urbina, jefa del Servicio de Anestesiología y Reanimación Obstétrico-Ginecológica del Hospital Doce de Octubre de Madrid.

La anestesia «walking» epidural elimina completamente el dolor de la dilatación durante las primeras tres horas después de ser suministrada, a menudo las horas más dolorosas, y sin ninguna sensación de adormecimiento del cuerpo como sucede con la epidural convencional.

«El efecto es parecido en todas las mujeres. No es tan eficaz cuando se administra con una dilatación avanzada», explica la doctora Urbina. La walking epidural es segura.

«Las posibles complicaciones que afortunadamente son muy raras, son las mismas que con la convencional», asegura la doctora Urbina.

Este tipo de anestesia existe desde hace más de una década, pero ahora se ha hecho más popular porque se ha perfeccionado con el tiempo, gracias a los avances en los medicamentos, un efecto más rápido y la mejora de las agujas con punta redondeada. 

Un estudio del Dr. Birnbach, presentado en la reunión anual de la Sociedad Americana de Anestesiólogos y elaborado con 1.

080 mujeres (704 con epidural convencional), concluye que someterse a este tipo de anestesia no supone un mayor riesgo de efectos secundarios tales como sufrimiento fetal, el alivio inadecuado del dolor, o «dolor de cabeza espinal» asociados con la anestesia epidural.

«Los datos sugieren que la ‘walking' epidural es tan segura como la anestesia epidural para el alivio del dolor en pacientes con trabajo de parto», concluyó Birnbach. «No hubo complicaciones en ninguno de los grupos», subraya este especialista.

Cómo dilatar y deambular a la vez sin dolor

El parto no tiene por qué ser una experiencia dolorosa. Con la epidural ambulante, el anestesista inyecta una pequeña cantidad de una potente anestesia en el líquido cefalorraquídeo, que se encuentra en una zona por debajo de la médula espinal.

 A continuación, coloca un catéter en el espacio epidural de la columna vertebral -también llamado espacio extradural o peridural- y le inyecta a la mujer  una solución diluida de anestésico local (bupivacaína, levobupivacaína y ropivacaína) y opioides (fentanilo o sufentanilo).

El medicamento se puede administrar a la paciente nada más llegar al hospital con dolor. Con la epidural ambulante se alivia el dolor, al tiempo que la embarazada siente las piernas y puede moverse en la cama, andar, sentarse en una silla o ir al baño en lugar de tener que utilizar una cuña.

 Algunos médicos creen que caminar ayuda en el parto, ya que permite actuar a la fuerza de la gravedad. Además, no afecta negativamente a la madre o al bebé. La mujer puede experimentar picazón y algunas (una de cada cien) puede tener dolor de cabeza espinal.

Ambos efectos son temporales y de fácil tratamiento.

¿Cómo se administra la «walking» epidural?

«La  técnica de administración es la misma que para la analgesia epidural convencional. Solo varía  la concentración del fármaco», explica la doctora Amparo Urbina. Al igual que con la epidural tradicional, el anestesiólogo adormece a la mujer de la espalda para abajo con un anestésico local.

 La madre se sienta en la cama con la espalda curvada en una «posición C».

Algunos anestesiólogos inyectan el analgésico en el líquido cefalorraquídeo, mientras que en las nuevas técnicas el medicamento se suministra en el espacio epidural (el área entre las vértebras de la de la columna, en el espacio que recubre la médula espinal), la misma zona en la que se administra la epidural tradicional.

¿Cuándo está contraindicada la epidural ambulante?

«En todas las contraindicaciones de la anestesia epidural (coagulopatías, infecciones locales…).

No está contraindicada pero sí no indicada en partos avanzados, ya que se requieren concentraciones más altas de fármacos que pueden producir bloqueo motor», señala la citada especialista.

La epidural ambulante adormece el dolor de la madre en el trabajo de parto utilizando fármacos opioides, en lugar de utilizar los anestésicos típicos que además de eliminar el dolor  también  suprimen las habilidades sensoriales.

¿Por qué la «walking» epidural se ofrece solo en algunos hospitales?

Este tipo de anestesia epidural requiere de personal adicional, especialmente capacitado. Por ejemplo, antes de que pueda salir de la cama y caminar con la epidural, los médicos tienen que asegurarse de que tiene suficiente sensibilidad en las piernas.

Los hospitales que sí ofrecen estas anestesias han establecido unos procedimientos para garantizar que el movimiento de las piernas es seguro para la mujer y su bebé.

«No se puede dar a elegir en todos los casos, solo en aquellos que esté indicado.

Por ejemplo, si el parto está avanzado, hay que administrar la analgesia epidural convencional», advierte la jefa del Servicio de Anestesiología y Reanimación Obstétrico-Ginecológica del Hospital Doce de Octubre de Madrid.

Ventajas de la epidural ambulante frente a la tradicional

Efecto más rápido

La parturienta siente antes sus efectos. Es decir, que actúa más rápido que la epidural convencional. Durante los primeros 20 minutos después de administrar este tipo de anestesia es necesario controlar las constantes vitales de la madre y el feto.

Movilidad de la madre

Ésta varía en cada madre. La mayoría de las embarazadas son capaces de caminar desde la cama hasta el baño, evitando así la utilización de la cuña. Una de cada cuatro mujeres camina a la media hora de ser administrada.

La parturienta tiende a sentirse más «normal» porque mantiene el control de sus piernas.

Para comprobar la movilidad (flexión de las rodillas y la conservación de la posición erecta sin pérdida de equilibrio) a la gestante se le practica el llamado Test de Bromage.

Si la puntuación de este test es correcta, la madre puede empezar a deambular alrededor de la cama o por la habitación, o incluso por fuera de ella si se ve capaz o va acompañada.

Cuando a la vez se le está administrando oxitocina (sustancia para provocar el parto), la mujer puede andar para ir al baño y quedarse sentada en un sillón junto a la cama. No obstante, hay mamás que se sienten inseguras y prefieren no caminar para evitar una caída.

La decisión -excepto cuando lo desaconseja el médico por contraindicaciones- es de la madre.

Los estudios indican que casi el 40 por ciento de las mujeres a las que se les ha realizado esta técnica optan por no caminar. El porcentaje de las que deambulan en la segunda fase del parto (expulsión) es de solo el 11 por ciento.

Empujar

La epidural ambulante no interfiere en la fase dos del parto (periodo expulsivo). Los estudios muestran que ésta puede ayudar a la madre a empujar con más eficacia que la tradicional anestesia epidural.

«No está demostrado que la ‘walking' epidural acorte el tiempo del parto, pero la dilatación suele ser más fácil y aumenta la confortabilidad de la parturienta, ya que no necesita ser sondada (puede ir al baño), es capaz de deambular o sentarse en un sillón, y en general se siente más autónoma», explica la Amparo Urbina. Las investigaciones muestran que las madres que utilizaron anestesia epidural ambulante tuvieron significativamente menos nacimientos que requerían ayuda instrumental.

Источник: https://www.natalben.com/parto/walking-epidural-tan-segura-como-la-anestesia-convencional

La walking epidural y su influencia en el parto

Parto con walking epidural

Conseguir una anestesia intermedia para ser utilizada en los partos ha sido un objetivo de muchos estudios e investigaciones. Uno de los grandes logros en este sentido ha sido la anestesia walking epidural, cuya principal ventaja es disminuir el dolor sin paralizar a la madre. De esta manera, se puede colaborar en el proceso del parto con mayor tranquilidad.

Esta anestesia también es conocida como la epidural ambulante. Entre otras cosas, porque la parturienta puede moverse, y lo que se inhibe es el dolor abdominal.

El cuerpo no se adormece como sucede con otro tipo de anestesias, y esto puede ser sumamente útil en las primeras tres horas de trabajo de parto.

Los médicos aseguran que la wanking epidural es tan segura como las más convencionales o conocidas popularmente. La gran ventaja es que la madre puede adoptar la posición más cómoda para empujar.

Psicológicamente también es muy positiva, ya que la mujer se siente partícipe y posee autonomía en ese momento inolvidable.

Técnica de aplicación

Es un procedimiento similar al llevado a cabo en la epidural tradicional. La diferencia es el medicamento y la dosis administrada; la paciente se sienta y forma una “C” con su espalda, y la inyección se aplica entre las vértebras, donde la aguja coloca el catéter por el que pasará el anestésico.

Ventajas de la walking epidural en el parto

  • Capacidad para moverse. Una vez aplicada, la mujer no pierde sensibilidad de sus miembros inferiores. El hecho de trasladarse sin sentir los dolores que ocasionan las contracciones, ayuda a una dilatación más rápida.
  • Mayor comodidad. Al tener dominio de sus zonas inferiores, la madre puede acomodarse como lo desee. De esa forma, participa del parto de la forma que la haga sentir más segura.
  • Mayor facilidad en el empuje. Una de las fases más duras y bellas a la vez es la fuerza a realizar para ayudar al bebé a salir. Está comprobado que con la walking epidural este momento es más sencillo para la madre.
  • Efecto rápido. Una vez colocada, la walking epidural tiene impacto en menor cantidad de minutos que la tradicional.
  • Menor retención urinaria. El hecho de que se inhiban menos estimulantes musculares no genera dificultades para orinar.
  • Aplicación en diferentes fases. Esta anestesia se puede aplicar en cualquier momento del parto. Será el personal sanitario especialista, en combinación con la madre, quienes decidirán cuándo utilizarla.

Inconvenientes de la walking epidural

  • El catéter no puede recolocarse.
  • Provoca más náuseas que la epidural tradicional.
  • Hay quien considera que puede haber una mínima incidencia en las piernas que provoquen algún golpe indeseado.
  • Los opiáceos administrados causan picazón en la piel.
  • Cefaleas.

Aunque parece milagrosa, lo cierto es que no siempre este tipo de anestesia puede administrarse.

Como todo lo relacionado a la salud, hay que realizar evaluaciones para determinar qué anestesia aplicar.

Además, cuando el parto ya está en un estado avanzado, no se recomienda administrar la walking epidural; en esos casos es preferible utilizar la tradicional.

¿La aplican en todos los centros médicos?

Algunos hospitales aún no incorporan este tipo de anestesia, en muchos casos porque se requiere de un protocolo especial; los centros necesitan de mayor personal y recursos para partos con walking epidural.

La anestesia se aplica y se espera a que haga efecto. Antes de permitir a la paciente levantarse, hay que comprobar que tiene pleno dominio de sus piernas. Esto se realiza mediante técnicas específicas que no en todos los lugares pueden ser realizadas.

Siempre es necesario que la madre esté acompañada por una persona adulta de su confianza. Más allá del apoyo psicológico tan necesario para ese día, será de gran ayuda en los traslados. Cualquier efecto imprevisto de la anestesia puede ocasionar un malestar o accidente no favorable. La seguridad de tener a alguien al lado puede ser fundamental.

Como en todos los partos, es vital un control fetal. Mientras todas las circunstancias estén bajo supervisión, los riesgos pueden inhibirse y los médicos serán siempre los que garanticen lo mejor para la madre y el niño.

Pero estar informados y preparados es un compromiso que los padres deben asumir; su participación en todo lo que rodea al parto debe ser un acto de amor y de responsabilidad.

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Источник: https://eresmama.com/la-walking-epidural-influencia-parto/

La tendencia hacia la walking epidural en el parto y sus ventajas

Parto con walking epidural

A principios del siglo XX, el único acceso al canal espinal se realizaba a través del hiatosacro. A partir de los años 20, se desarrolló la técnica de abordaje lumbar (Pagés, 1921), que se completó con la técnica continua (Martínez Curbelo, 1947) mediante un catéter ureteral de 3,5Fr introducido por una aguja de Tuohy.

Estos avances técnicos sublimaron el trabajo de los anestesistas regionales, y desde entonces, no ha habido grandes novedades en la técnica de punción, sino que los cambios más importantes en la anestesia epidural de las últimas décadas están relacionados con la mejora de los materiales utilizados, las drogas y las dosis suministradas.

Lo que se ha mantenido inamovible a pesar del paso de los años, son los efectos beneficiosos de esta técnica, que permite un gran control del dolor en diversas cirugías, tanto generales como obstétricas, pasando por las unidades del dolor y el control del dolor agudo postoperatorio. Por todas estas razones, hoy en día, el abordaje lumbar del espacio epidural es el primero que se enseña a los médicos residentes en anestesiología en muchos hospitales.

La anestesia epidural en el parto

La analgesia epidural permite el alivio de la sensación de dolor durante el parto y rebaja el nivel de ansiedad de la madre.

También posibilita la técnica sin instrumentales (fórceps o ventosa) y sin necesidad de aplicar otro tipo de anestesia.

La parturienta deja de sentir el dolor que generan las contracciones del útero – que se perciben como estímulos no dolorosos – en el periodo de expulsión del feto.

La principal ventaja de la epidural durante el trabajo de parto es que consigue controlar el dolor sin que la madre pierda en ningún momento la consciencia y pueda estar lúcida a lo largo de todo el proceso, colaborando en el parto y disfrutando también de ese momento único.

Ventajas y desventajas de los distintos tipos de anestesia regional

Gracias al uso de un catéter, el nivel de la analgesia se puede mantener o aumentar en caso de necesidad e incluso, pasar a una dosis anestésica quirúrgica si fuera necesario practicar una cesárea. Además, se reduce el esfuerzo espiratorio al que se someten los pulmones durante el trabajo de parto.

La walking epidural, tendencia en anestesia obstétrica

Dentro de la tendencia creciente a la humanización del parto, la walking epidural ha supuesto un gran avance en el ámbito de la analgesia obstétrica.

Consiste en el mismo abordaje anestésico –aguja y catéter– que se emplea en la técnica clásica de anestesia epidural, pero se diferencia de ella en los fármacos empleados y concentraciones de los mismos.

En la walking epidural el objetivo es emplear la menor dosis posible de anestésico local, y elegir el que menos bloqueo motor produzca. Va orientada a las mujeres que demandan más participación y autonomía en el parto.

Esto se consigue disminuyendo la dosis de anestesia y aumentando la dosis de opiáceos, de manera que sólo las fibras sensitivas se queden dormidas y las motoras permanezcan despiertas.

Esta técnica apareció por primera vez en los años noventa respondiendo a la creciente necesidad de ofrecer un parto efectivo y seguro pero que evitara que la madre estuviera confinada en su cama durante horas.

Inicialmente, la técnica se realizaba con una epidural-espinal combinada, suministrando una dosis inicial por vía intratecal seguida de una infusión epidural continua.

Después, se realizaron muchos estudios sobre la analgesia del parto que dieron lugar a cambios significativos tanto en la técnica como en las estrategias de dosificación, y condujeron a una comprensión más profunda de la forma en que los anestésicos locales y los opiáceos funcionan solos y de forma combinada.[1]

Así, la posibilidad de deambular durante el parto con una epidural in situ ha proporcionado enormes beneficios a las mujeres en trabajo de parto; ha cambiado la forma en que los anestesiólogos proporcionan la analgesia epidural obstétrica y ha aumentado el conjunto de la literatura para convencer a los escépticos. El resultado final de esta actividad científica es la analgesia epidural para el parto controlada por el paciente con soluciones de baja dosis.[2] [3] [4] [5]

Las ventajas de la walking epidural

Durante años, la lógica de “un parto indoloro es un buen parto” había sido preponderante entre los profesionales sanitarios, aunque cada vez más se cuestiona esta tesis. ¿Creemos que varias horas de reposo en cama en posición supina – algo incómoda – tras la colocación de la epidural preservarán la fisiología normal del parto y aumentarán la probabilidad de un parto vaginal espontáneo?

La posición erguida en la primera etapa del parto se asocia con[6] [7]:

  • Menos dolor.
  • Mejores contracciones uterinas.
  • Una menor duración del trabajo de parto. Como la mujer tiene fuerza, pero no dolor, siente mejor las contracciones uterinas y empuja con más efectividad, facilitando el proceso de parto, reduciendo el tiempo que cuesta dar a luz
  • La deambulación en el trabajo de parto con una epidural permite a las mujeres evacuar espontáneamente y reduce la necesidad de un cateterismo urinario. Al permitir la movilidad de los miembros inferiores, la parturienta puede moverse, caminar, ir al baño (en lugar de tener que utilizar una cuña) y ayude en la expulsión del bebé.
  • Y, por supuesto, está el impacto psicológico para la madre de poder participar en el parto, tener más movilidad y más autonomía.
  • Además de deambular, puede adoptar diferentes posiciones más verticales o erguidas. Así, se pueden aprovechar las ventajas que estas posturas suponen para el desarrollo del parto.
  • La analgesia epidural con bajas dosis disminuye el porcentaje de partos vaginales instrumentales, sin comprometer la calidad de la analgesia, y reduce la necesidad de practicar episiotomías.

Las implicaciones de la walking epidural para el anestesiólogo

¿Qué significa esto para el anestesiólogo medio que presta servicios de analgesia epidural en el trabajo?

  1. En primer lugar, los servicios de anestesiología deberían tener protocolos y políticas actualizadas que permitan a las mujeres la movilidad tras recibir la epidural y, de hecho, caminar si así lo desean.[8]
  2. En segundo lugar, se debería utilizar la información científica generada por la “moda” de la walking epidural y utilizar soluciones diluidas de anestésico local y opiáceos como norma asistencial, preferiblemente en un modo controlado por la paciente, lo que lleva a un consumo aún menor de anestesia local y, por tanto, a un menor bloqueo motor durante el parto.[9]
  3. Por último, los anestesiólogos deberían apoyar al equipo de enfermería y las matronas, quienes defienden de forma colectiva la humanización de los partos y los “partos naturales” pero supervisados y con medicación suministrada por un anestesiólogo.

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Источник: https://campusvygon.com/ventajas-walking-epidural/

Mi parto con o sin epidural

Parto con walking epidural

Puede que la palabra dolor, sea probablemente la sensación que asocian las mujeres cuando se habla del parto. La mayoría tiene un temor arraigado en su mentalidad y es que parir duele, ya sea por experiencias de familiares o propias, las mujeres piensan en dolor cuando se habla de dar a luz.

En la etapa final del embarazo se produce un cambio hormonal que aumenta el umbral del dolor, es decir la mujer podrá soportar mejor ese dolor a la hora de dar a luz, aunque este sigue siendo muy superior al que produce, por ejemplo, al de una fractura ósea.

Con el paso de los años y numerosos estudios, la medicina ha conseguido poner al alcance de las futuras madres opciones, como la epidural que reducen ese dolor en el momento del parto.

Aunque la mayoría de mujeres sabe de la existencia de la epidural, las dudas invaden la mente de muchas embarazadas.

Es frecuente que busquen por internet, pregunten a amigas que ya han sido madres y han pasado por eso, y también es una consulta frecuente a sus doctores en el momento de hablar sobre el parto.

No obstante, son muchas las mujeres llegan con dudas al paritorio y desconocen todo lo que rodea a este tipo de anestesia.

¿Qué es y cómo funciona la epidural?

Es una técnica para controlar el dolor de la zona de útero y vagina. Este tipo de anestesia consiste en inyectar anestésicos locales o analgésicos a través de un catéter muy fino introduciéndolo en la columna vertebral lumbar, concretamente en una zona conocida como espacio epidural.

Una vez colocado el catéter, se administra la medicación necesaria a la embarazada a medida que avance el trabajo de parto. Esta técnica se puede usar incluso si finalmente el parto es con cesárea.

El dolor es algo subjetivo y cada mujer lo siente en diferentes grados por ello, a la hora de administrar la epidural siempre se intenta que la dosis sea la justa para permitir aliviar el dolor más intenso pero permitiendo que la madre note las contracciones y que pueda colaborar en el trabajo de parto y los pujos, en lo que ya denominamos ‘walking epidural’ o ‘epidural ambulante’, dado que la movilidad de las piernas y mitad inferior del cuerpo no se limita totalmente, aunque está dificultada.

El momento idóneo de la colocación del catéter es cuando el trabajo de parto ya está iniciado y se han alcanzado al menos 3-4cm de dilatación. Es por ello que, durante el parto, la ginecóloga o anestesióloga estudiaran el avance de cada parto y serán quienes decidan cuándo es el mejor momento de suministrar la dosis a la futura madre.

¿El parto con epidural duele?

El dolor es probablemente la palabra asociada más frecuentemente al parto.

Sin embargo, cada mujer vive el dolor de manera diferente dependiendo de sus expectativas respecto al proceso de parto, de su grado de tolerancia o ‘umbral’ del dolor que ella tenga, del momento en el que se encuentre dentro del proceso de parto, de la experiencia de partos anteriores en caso de que no sea primeriza y otros muchos y diversos condicionantes, añade.

La analgesia epidural, y sus variantes, como la analgesia intradural o la intradural-epidural combinada, es la técnica más utilizada actualmente por los ginecólogos a la hora del parto, pues es la que ofrece un mejor equilibrio entre eficacia y seguridad durante todo el proceso tanto para la madre como para el bebé.

¿Qué se siente en un parto con epidural?

La analgesia epidural disminuye las sensaciones de la zona inferior del cuerpo, pero no las elimina totalmente, de manera que la madre está despierta en todo momento y puede colaborar en el proceso de parto.

La futura madre nota el alivio del dolor de manera gradual, pasados entre 10 y 20 minutos de la inyección de la primera dosis. Una vez suministrado, se puede producir un cierto grado de debilidad, pesadez o adormecimiento de las piernas, que variará en función de la mujer y de la dosis administrada.

Una vez la analgesia hace efecto, el dolor por las contracciones se aligera bastante o desaparece, aunque se puede continuar notando sensación de presión o una leve molestia. En un 5% de los casos ocurre que la anestesia no se completa, de manera que hay que repetir la técnica.

Una vez se ha terminado el parto se retira el catéter peridural y los efectos analgésicos sobre la madre desaparecen en pocos minutos/horas.

¿Es recomendable la epidural en madres primerizas?

Muchas madres primerizas consultan a sus ginecólogos sobre si es recomendable o no el uso de la epidural en el momento del parto, ya que tienen inquietudes sobre si puede afectar al bebé o a ellas durante el alumbramiento.

La principal ventaja de la analgesia epidural es el alivio del dolor, sin afectar sustancialmente a la madre ni al feto,, al mismo tiempo se disminuye la ansiedad asociada a todo el proceso, por lo que es altamente recomendable para madres primerizas.

Actualmente existen alternativas a esta anestesia.Como terapias alternativas se contempla el parto en el agua, diversas técnicas de relajación o el uso de óxido nitroso inhalado, pero sólo algunas de estas han demostrado algo de eficacia, a pesar de estar muy lejos de la calidad analgésica proporcionada por la analgesia epidural.

¿Es recomendable la epidural en el parto?

Como ocurre con cualquier otra técnica, hay algunas situaciones en las que la analgesia epidural está contraindicada:

  • Alergia a los anestésicos locales.
  • Alteraciones de la coagulación.
  • Infección generalizada o del punto de punción.

En el caso de otras enfermedades neurológicas o hematológicas, alteraciones anatómicas o la presencia de tatuajes en la espalda se realizará una valoración individual de la indicación.

Aunque se esté en la fase final de la dilatación la analgesia epidural puede ponerse. Sin embargo, dado que tarda unos 15-20 minutos en hacer efecto, si el parto progresa rápidamente puede ser que el bebé nazca antes de notar plenamente el efecto, por lo que, en fases avanzadas del parto, será necesario evaluar adecuadamente los riesgos de la técnica ante los beneficios que pueda aportar.

¿Tiene efectos secundarios la epidural?

Como recomendación general, ante cualquier intervención médica, hay que leer muy bien el consentimiento informado, y preguntar todas las dudas al respecto de la técnica a emplear.

Hay una proporción de efectos secundarios asociados a esta técnica, habitualmente en las mujeres que la han usado durante su parto, si estos se dan son efectos leves. Es importante que las mujeres conozcan estos posibles efectos secundarios de la técnica previamente a la toma de decisiones.

Estas son las complicaciones más frecuentes, y menos graves de la epidural:

  • Disminución de la presión arterial de la madre que sólo en algunos casos esto puede provocar un descenso de la frecuencia cardíaca fetal de forma transitoria.
  • Disminución de la contractilidad uterina, esto puede requerir el uso de oxitocina intravenosa y una mayor incidencia de parto instrumentado.
  • Punción accidental de la duramadre, una membrana que envuelve la médula espinal. Puede provocar dolor de cabeza intenso y requerir tratamiento específico con colocación de la madre en posición horizontal y necesidad de antiinflamatorios, lo cual puede dificultar el posterior amamantamiento del bebé.
  • Dolor en la zona de punción posterior al parto, lo cual se relaciona también con la punción de la duramadre.
  • Picor, temblores, sensación de calor, dificultad para orinar después del parto o torpeza motora en miembros inferiores durante las siguientes horas.

A parte de estos leves efectos que pueden aparecer tras el uso de la epidural durante el parto, existen otros que son más graves pero en muy raros casos se dan como son las neurológicas, hemorrágicas, es decir, aparición de un hematoma epidural, una Infección en el lugar de punción que puede llegar a producir meningitis, o dificultades cardio-respiratorias.

En relación con la lactancia, la epidural no afecta directamente a la misma, pero indirectamente hay que tener en cuenta que puede favorecer el edema de las mamas (por los líquidos infundidos intravenosos) y con ello dificultar el ‘agarre’ del pezón, así como la limitación de movilidad de la madre referida previamente.

Texto elaborado por la doctora Elia García, ginecóloga y obstetra de la Unidad de Partos del Hospital Quirónsalud Valencia

Источник: https://www.quironsalud.es/blogs/es/aventura-madre/parto-epidural

Embarazo y niños
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