Perder a un pariente durante el embarazo puede afectar a la salud mental del niño

Muerte perinatal: el dolor de perder a un hijo durante el embarazo

Perder a un pariente durante el embarazo puede afectar a la salud mental del niño

El deseo de cualquier padre es que su hijo nazca sano y pueda tener una vida plena, pero en algunas ocasiones esto no es posible. Las complicaciones que pueden presentarse a lo largo del proceso a veces terminan con un desenlace inesperado. La muerte de un hijo durante el embarazo es lo que se conoce como muerte perinatal.

Cuando esto sucede, los padres necesitan recorrer un camino de recuperación emocional hasta llegar a restablecer futuras ilusiones, ya que es una experiencia que deja una profunda huella en el alma.

Aunque el recuerdo de esta vivencia estará siempre en los corazones de los padres, existe la posibilidad de salir del dolor y construir nuevas posibilidades.

“Solo las personas capaces de amar intensamente pueden sufrir un gran dolor, pero esta misma necesidad de amar sirve para contrarrestar sus duelos y las cura”.

-Leo Tolstoy-

Cambios físicos de la madre y muerte perinatal

El embarazo supone un camino de preparación física y emocional. Durante este periodo, se ha comprobado que hay cambios cerebrales en la pareja: el cuerpo se prepara para atender y cubrir las necesidades del niño. Según un estudio publicado en 2010, durante la gestación la madre genera nuevas conexiones neuronales en áreas especificas del cerebro.

Entre ellas el hipocampo, una estructura cerebral que regula las emociones. Asimismo, aumenta la producción de algunas hormonas como la prolactina, para favorecer la producción de leche. Y la oxitocina, para relajar el sistema parasimpático reduciendo la ansiedad de la madre y favoreciendo las contracciones durante el parto.

Diferentes investigaciones han tenido como objetivo determinar cómo repercute el estrés en la madre y el feto. En este sentido, se ha llegado a determinar que el estrés materno durante el período fetal puede condicionar el desarrollo emocional y conductual del niño -incluso hasta el inicio de la edad adulta-.

Los acontecimientos vitales estresantes en el primer trimestre del embarazo aumentan el riesgo de muerte perinatal (Nepomnaschy et al., 2006) o sufrir alteraciones congénitas (Izquierdo y Ximenez, 2019).

Un estado de ansiedad prolongado durante el embarazo provoca cambios físicos en el hijo, de manera concreta en el circuito cerebral encargado de controlar las respuestas de estrés.

El estrés materno puede tener diferentes orígenes: carencias psicosociales, complicaciones detectadas durante el embarazo, enfermedades psiquiátricas, desajustes emocionales, etc., pudiendo responder el feto de forma adaptativa o, por el contrario, desarrollando algún tipo de vulnerabilidad.

Teniendo en cuenta lo expuesto, lo mejor es que la madre, contexto principal del embarazo, se mueva en un ambiente en el que se sienta respaldada y protegida. Un contexto seguro y estructurado favorece el proceso de gestación, actuando de protector frente a futuras complicaciones físicas y psicológicas. 

¿Afecta el embarazo a la salud mental materna?

Contrariando a la comunidad científica del siglo pasado, la maternidad no tiene factor protector sobre la salud psíquica de la mujer, según señalan Izquierdo y Ximenez (2019).

De hecho, la evidencia científica más actualizada resalta que el proceso de embarazo, y lo que la maternidad supone, puede convertirse en caldo de cultivo para desarrollar desajustes psicopatológicos.

Ser madre implica desde el inicio fuertes cambios físicos, cognitivos, emocionales y sociales.

Normalmente, la maternidad se presenta como una experiencia de absoluta felicidad y plenitud. Este enfoque sesgado puede dejar muy aisladas a aquellas mujeres que no viven el proceso de esa manera. La maternidad es estresante en muchas ocasiones, y mostrar únicamente la cara bondadosa no ayuda.

Según las circunstancias de cada mujer, el camino puede ser complejo. La falta de apoyos socioeconómicos, padecer alguna enfermedad, presentar problemas relacionales con la pareja o experimentar emociones de inseguridad, culpa o tristeza, pueden ser alguno de los motivos que oscurezcan la maternidad.

Según informa Navarro y sus colaboradores (2008) las patologías mentales más presentes en las madres durante la etapa perinatal son los trastornos afectivos, la depresión y los trastornos de ansiedad.

A este respecto, el Consejo General de la Psicología de España publicaba recientemente que una de cada cinco mujeres padece trastornos mentales durante el periodo perinatal.

Por otro lado, existe falta de atención psicológica especializada en el sistema público para tratar y prevenir el desarrollo de estos trastornos, por lo que es una necesidad imperante aumentar la inversión en la salud mental materna.

Impacto psicológico de la muerte perinatal

Dentro de las múltiples complicaciones que pueden producirse durante el embarazo, la muerte perinatal es una de ellas.

Según las estadísticas, la tasa de aborto espontáneoaumenta conforme lo hace la edad de la madre, siendo de menos del 15% por debajo de los 35 años, de un 25% entre los 35 y los 40 años y de más del 50% en mujeres por encima de 40 años.

Más del 80% de los abortos ocurren antes de las 12 semanas y en más del 60% de los casos se debe a alteraciones en los cromosomas del embrión. El proceso de duelo psicológico por la muerte perinatal se describe por etapas:

  • Shock: se caracteriza por la confusión y el abatimiento ante lo sucedido. Es frecuente que se produzca la negación de la pérdida y se mezclen sensaciones de irrealidad.
  • Anhelo: intensos sentimientos de pena y ansiedad salen a la luz. Una fuerte rabia brota desde dentro, acompañada por la inseguridad y el dolor que causa la separación.
  • Desorganización: en esta etapa la mente se ve invadida por pensamientos constantes acerca de la pérdida. Hay una rumiación desesperada, la falta de esperanza y visión de futuro se apodera de la persona.
  • Reorganización y Recuperación: en estos momentos comienza la reconstrucción de la realidad con un significado nuevo ante la ausencia. La pérdida se integra a nivel emocional y los sentimientos se apaciguan. La mente se abre a la proyección de futuro, y si bien no implica que la persona olvide, ésta es capaz de iniciar una vida más funcional.

“Para algunos momentos de la vida no hay palabras”

-David Seltzer-

Cabe añadir que, una vez superado el proceso de duelo, es habitual que se produzca el “efecto aniversario”, es decir, el empeoramiento emocional transitorio coincidiendo con fechas especiales, como el día en que se produjo la pérdida o las fechas estimadas para el nacimiento del bebé.

Igualmente es importante remarcar que cada persona vive de forma única e íntima su proceso de duelo después de una muerte perinatal. No es esperable la misma respuesta en todos aquellos que sufren este tipo de experiencias tan dolorosas.

Cada padre y madre necesita su ritmo para afrontar la pérdida. No hay reglas escritas sobre el tiempo estimado para superar la muerte de un hijo, por lo que el proceso emocional de curación tomará en cada uno su propia forma y camino.

“El duelo nos desafía a amar una vez más”.

-Terry Tempest Williams-

Psicoterapia: la llave que abre la puerta hacia la recuperación

Según apunta la evidencia empírica, la ausencia de un abordaje psicológico cuando la madre padece alguna dificultad puede traer consecuencias negativas en el desarrollo físico y neurológico del bebé. Por ejemplo, un trastorno de depresión en la madre se ha asociado con interrupciones espontáneas del embarazo, prematuridad, bajo peso, partos instrumentalizados y/o hemorragias.

Una vez nacido el bebé, la bibliografía identifica varias consecuencias: muerte súbita, retraso en el crecimiento, empeoramiento físico, cólicos, irritabilidad, déficit de atención, trastornos de conducta o retraso en el lenguaje, entre otros aspectos.

Teniendo en cuenta que la salud mental de la madre repercute directamente en el desarrollo del feto es incuestionable la importancia que tiene la intervención psicológica.

La psicoterapia puede ayudar a: superar el duelo por la pérdida de un hijo, afrontar una depresión postparto o durante el embarazo, abordar trastornos de ansiedad y estrés postraumático, abandonar el consumo de sustancias/drogas, prevenir complicaciones durante el embarazo, etc.

La terapia aporta estrategias psicológicas para que la persona afronte el sufrimiento.

Así mismo, es una importante vía de prevención que puede evitar el desarrollo de trastornos mentales perinatales, identificando con antelación los factores de riesgo y actuando sobre ellos.

Pero ante todo, la psicoterapia es la puerta que arroja esperanza cuando creemos que ya no hay salida. 

“La esperanza es la virtud más indispensable e inherente a la condición de estar vivo”.

-E. Erikson-

Источник: https://lamenteesmaravillosa.com/muerte-perinatal-el-dolor-de-perder-a-un-hijo-durante-el-embarazo/

Perder a un pariente durante el embarazo puede afectar a la salud mental del niño

Perder a un pariente durante el embarazo puede afectar a la salud mental del niño

Indice

  • Estrés durante el embarazo
  • Consecuencias de largo alcance

Estrés durante el embarazo

Cuando un pariente cercano muere, el estrés puede ser abrumador. Pero para muchos adultos y niños, el duelo y el dolor a menudo dan paso a la curación. Pero ¿qué hay de los bebés nonatos? ¿Puede afectarles este hecho?

Para descubrirlo, dos investigadores de la Universidad de Stanford, Petra Persson y Maya Rossin-Slater, decidieron realizar una serie de estudios.

«Encontramos que la exposición prenatal a la muerte de un familiar materno aumenta el consumo de medicamentos para el TDAH durante la infancia y los medicamentos contra la ansiedad y la depresión en la edad adulta», explican sobre sus conclusiones.

«Por supuesto, no puedes evitar que algún miembro de tu familia muera, y ciertamente no queremos que nuestros hallazgos constituyan otra fuente de estrés para las futuras mamás, que ya se enfrentan a una presión bastante intensa para comer los alimentos correctos, evitar actividades consideradas dañinas y escuchar a la gran avalancha de consejos de salud que reciben en estos meses. Pero nuestros hallazgos apuntan potencialmente a la importancia de, en general, reducir el estrés durante el embarazo”.

Su investigación se centró específicamente en chicos o chicas solteros en Suecia nacidos entre 1973 y 2011, cuya madre perdió un pariente cercano durante su embarazo. Utilizaron registros de población para construir árboles genealógicos que abarcaban cuatro generaciones, desde los niños hasta sus bisabuelos maternos.

Su muestra incluyó a todos los niños cuya madre perdió a un pariente cercano, hermano, padre, abuelo materno, padre del niño o su propio hijo mayor, en los nueve meses posteriores a la fecha de concepción del niño o un año después del nacimiento del niño. El estudio no tuvo en cuenta la calidad de esas relaciones.

Su análisis comparó los resultados de los niños cuyas madres experimentaron la muerte de un pariente mientras estaban embarazadas con aquellos cuyos parientes maternos murieron en el año después del nacimiento.

Así pudieron aislar los impactos de la exposición fetal al estrés materno por el duelo de todas las demás consecuencias asociadas con el fallecimiento de un miembro de la familia, como cambios en los recursos familiares o la composición del hogar, que afectan a todos los niños.

Además, al considerar las muertes de diferentes parientes, su enfoque presentó una nueva medida de la intensidad de la exposición al estrés: la cercanía entre la madre y el pariente.

Después de esto, Rossin-Slater explicó: «Nuestra investigación sugiere que las políticas que pueden reducir el estrés durante el embarazo pueden tener beneficios sustanciales para la próxima generación.

Además, dado que es más probable que las familias pobres experimenten estrés que las más favorecidas, nuestros resultados implican que las políticas para reducir el estrés dirigidas a mujeres embarazadas de bajos ingresos podrían contribuir a mitigar la persistencia de la desigualdad socioeconómica a través de las generaciones».

Además, ambos autores dijeron que inicialmente se inspiraron en dos recientes estudios económicos que utilizaron datos de Uganda e Iraq, que encontraron que la exposición fetal a la desnutrición tiene consecuencias adversas para la enfermedad mental en adultos.

«Nuestro estudio ofrece evidencia complementaria que relaciona las circunstancias de la vida temprana con la salud mental adulta, pero abre nuevos caminos al centrarse en el estrés», escribieron los autores, «que puede ser más pertinente que la desnutrición en los países desarrollados modernos como Estados Unidos y Suecia, y al rastrear los resultados de salud durante el período de tiempo entre el shock fetal y la edad adulta».

En 2013, uno de cada siete niños estadounidenses en edad escolar recibió tratamiento con medicamentos recetados para el trastorno por déficit de atención e hiperactividad, alimentando un mercado de $ 9.

000 millones, cinco veces más grande que el mercado de $ 1.700 millones tan solo una década antes.

Los autores señalan que las estimaciones también sugieren que las enfermedades mentales representan más de la mitad del aumento en los costos de discapacidad entre los hombres en las últimas dos décadas.

Además, en Suecia, el escenario de su trabajo, las enfermedades mentales representan una mayor proporción de los gastos de salud en medicamentos recetados que cualquier otra clase terapéutica.

Sus hallazgos sugieren grandes ganancias de bienestar al prevenir la exposición fetal al estrés severo: por ejemplo, según la cifra de 2008 para el mercado de EE UU, la disminución del 8% en el consumo de medicamentos recetados que tratan solo la depresión puede valorarse en alrededor de $ 800 millones anuales.

Consecuencias de largo alcance

Los expertos también afirmaron que su estudio contribuye a la investigación en esta área al documentar un vínculo causal entre la exposición al estrés fetal y la salud mental más adelante en la vida. Además, al seguir a los mismos niños desde el nacimiento hasta la edad adulta, pudieron observar el inicio de los efectos adversos de la exposición al duelo materno en el útero.

«En resumen, nuestros resultados muestran que la muerte de un familiar de hasta tres generaciones de diferencia durante el embarazo tiene consecuencias de gran alcance para la salud mental durante la infancia y la edad adulta«.

«Nuestro cálculo sugiere que la exposición intrauterina al estrés por desempleo puede llevar a un aumento del 17,3% en la probabilidad de comprar un medicamento para tratar el TDAH en la infancia media», concluyeron, «y un aumento del 9 y del 5,5% en las probabilidades de comprar medicamentos para tratar la ansiedad y la depresión en la adultez, respectivamente”.

Por lo tanto, ayudar a que el embarazo sea más fácil de manejar desde todos los ámbitos es bueno no solo para la salud de la madre y del feto, tanto ahora como cuando crezca, sino también para la economía de un país.

El cálculo de fecha de parto se realiza añadiendo 280 días al primer día de la última regla de la mujer. Se trata de un dato importante para poder calcular el tiempo que se lleva de embarazo así como la fecha prevista del nacimiento.

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Embarazo y niños
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