Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

Placentofagia: no tiene ningún beneficio comer o beber la placenta después del parto (y hacerlo podría ser peligroso)

Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

La placentofagia, o comer la placenta después del parto, es una práctica que se ha puesto de moda en los últimos años, promovido en parte por algunas mujeres famosas tras dar a luz a sus bebés.

Celebrities como Kim Kardashian, Alicia Silverstone, Jennifer Lopez y recientemente la modelo española Sheila Márquez confesaron haber ingerido un trozo de su placenta después del parto y hablan de los beneficios de esta práctica para aumentar la energía, favorecer la producción de leche y evitar la depresión postparto, entre otros.

Debido al auge de esta práctica, la ciencia ha querido investigar un poco más sobre la placentofagia y tras una revisión de estudios se ha demostrado que no hay ninguna evidencia científica que avale que comer o beber la placenta después del parto sea beneficioso para la madre o el bebé… Y añade más, podría ser peligroso.

La placenta es un órgano muy importante durante el embarazo. Es un órgano temporal que se crea específicamente para cumplir una función determinada y vital para la gestación: la de hacer llegar nutrientes y oxígeno al bebé.

Una vez se produce la salida del bebé del útero materno, sucede también el alumbramiento, que es la salida de la placenta.

Al haber cumplido su función, suele ser desechada la mayoría de las veces, excepto en el nacimiento lotus (en el que la placenta queda unida al bebé hasta que se desprende naturalmente), cuando los padres deciden conservarla para luego enterrarla o realizar algún ritual con ella, o lo más habitual, para comerla cocinada o cruda, encapsularla o beberla en un batido.

Uno de los argumentos más habituales entre los defensores de la placentofagia es que los mamíferos se comen la placenta de sus crías después de nacer.

Pero el motivo por el que lo hacen es un comportamiento de supervivencia.

Lo hacen principalmente para no dejar rastros a los depredadores de que hay una nueva cría indefensa, una función que no tiene sentido entre los humanos en la actualidad.

Los supuestos beneficios de comerse la placenta

Se le atribuyen beneficios debido a su alto contenido en hierro y en vitaminas, especialmente la K, que interviene en la contracción del músculo uterino y es un poderoso anti-hemorrágico.

También se la considera reguladora de hormonas y debido a ello, como protector frente a la depresión postparto.

Por estas supuestas virtudes surgió la tendencia de cocinar placenta humana para ingerirla, beberla o encapsularla después del parto, y beneficiarse así de sus propiedades.

¿Qué dice la ciencia sobre la placentofagia?

Sin embargo, no hay estudios o artículos científicos que demuestren que comerse la placenta tenga efectos positivos sobre el organismo humano. Todos estos supuestos beneficios han sido echados por tierra por el Centro Northwestern Medicine de Chicago, que realizó una revisión de diez estudios recientes (seis en animales y cuatro en humanos) sobre placentofagia.

Los resultados no arrojaron ningún dato para respaldar las afirmaciones comunes de que comer placenta, ya sea cruda, cocida o encapsulada, ofrezca protección contra la depresión postparto, reduzca el dolor postparto, aumente la energía, ayude con la lactancia, promueva la elasticidad de la piel, mejore la unión materna o reponga el hierro en el cuerpo.

Según la doctora Crystal Clark, una de las autoras del estudio publicado en Archives of Women's Mental Health:

«Existe gran cantidad de informes subjetivos de mujeres que han percibido beneficios, pero no hay ninguna investigación sistemática sobre los beneficios o riesgos de ingerir la placenta.»

«No existen datos que respalden las afirmaciones de que la placentofagia ayuda a mejorar la lactancia, facilitar la contracción uterina o modular los niveles de hormonas (es decir, prolactina, estrógeno, progesterona, oxitocina) en humanos».

Una revisión de estudios no encontró ningún dato que demuestre que haya beneficios al comerse la placenta.

Comer la placenta podría ser peligroso

Más preocupante es aún la posibilidad de que existan riesgos asociados con la placentofagia. «Lo más preocupante es que tampoco hay estudios que examinen los potenciales riesgos de la ingestión de placenta», apuntan los expertos, quienes advierten además que la placenta no es estéril y puede contener virus y bacterias.

Precisamente, el año pasado los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) advirtieron sobre los riesgos de esta práctica al publicar un informe sobre un bebé que enfermó porque su madre había tomado pastillas que contenían su propia placenta deshidratada.

Después de nacer, el bebé presentó problemas respiratorios, y al realizarle las pruebas médicas le detectaron una infección en la sangre causada por el estreptococo del grupo B, una bacteria que puede ser mortal para un recién nacido. El niño fue tratado con antibióticos y dado de alta. Días después volvió a ser ingresado porque no mejoraba y fue ahí cuando descubrieron que la madre había consumido pastillas con su placenta (dos cápsulas, tres veces al día).

Al analizarlas, encontraron en ellas la misma bacteria que había infectado al bebé transmitida a través de la leche materna.

Por ello, la CDC recomienda no ingerir la placenta después del parto, ya que no existen estándares para procesar la placenta para el consumo y el proceso de deshidratarla y convertirla en pastillas no elimina los patógenos infecciosos.

En Bebés y más | El nacimiento lotus: dejar que la placenta se separe espontáneamente del bebé días después del parto, , La preciosa foto de un bebé, su placenta y el cordón diciendo «Love»

Источник: https://www.bebesymas.com/parto/placentofagia-no-tiene-ningun-beneficio-comer-beber-placenta-despues-parto-hacerlo-podri-ser-peligroso

Los peligros de comer placenta humana

Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

Aunque nos pueda resultar “repugnante” o increíble de creer, en los últimos años ha aumentado de forma considerable el número de mujeres que optan por comer placenta humana, concretamente la suya después de dar a luz.

Esa acción, que responde al nombre de placentofagia, se lleva a cabo por féminas utilizando como argumentos que es beneficiosa porque se considera que evita las hemorragias postparto, reduce los riesgos de sufrir una depresión tras dar a luz o favorece la lactancia materna.

No obstante, ahora se ha procedido a comunicar que comerla trae consigo una serie de peligros. En concreto, los han dado a conocer las autoridades sanitarias de Canadá después de varias investigaciones.

En concreto, estos son los principales perjuicios de comer placenta humana:

Se pueden contraer enfermedades bacterianas

Sin lugar a dudas, uno de los motivos más importantes para no tomarla es que su consumo puede llevar a que la mujer contraiga una enfermedad o infección de tipo bacteriano.

Eso es debido, entre otras muchas cosas, a que durante el parto la mujer puede defecar y eso llevará a que su placenta esté en contacto con las citadas heces.

No obstante, también se puede dar la circunstancia de que eso suceda porque no se lleven a cabo las medidas adecuadas a nivel sanitario para certificar y avalar que aquella sea un alimento seguro.

Y es que es imprescindible mantenerla refrigerada, por ejemplo.

Se puede contagiar al bebé de una infección

Por supuesto, no hay que pasar por alto que otro riesgo de comerla es que se puede contagiar al bebé una infección. Eso se producirá, por ejemplo, si la mamá está tomando la placenta, ya sea cocinada o mediante cápsulas, y le da el pecho a su hijo. Sí, porque a través de la leche puede transmitirle la enfermedad en cuestión.

Eso se ha podido demostrar con casos reales que han tenido lugar en los últimos años. Uno de esos, por ejemplo, hizo descubrir a unos doctores que un bebé de Oregón comenzó a tener serias dificultades respiratorias a los pocos días de nacer.

¿El motivo? Que su madre, quien le daba el pecho, le había transmitido una infección de Streptococcus a través de la leche. Y todo porque la fémina había estado consumiendo cápsulas elaboradas con su propia placenta en la que existía la bacteria de dicha patología.

Y ese no ha sido el único caso registrado.

Puede suponer transmitirle infecciones al bebé

Tiene un sabor nada agradable

Por supuesto, otro motivo que se argumenta en contra de la placentofagia es que el sabor de la placenta no es nada agradable, todo lo contrario. Es más, no todas las mujeres pueden ser capaces de tomarla, sabiendo qué es, de ahí que puedan llegar a experimentar náuseas y vómitos.

No aporta todos los beneficios que se exponen

De la misma manera, podemos resaltar el hecho de que otro peligro de comer placenta humana es creerse realmente que resulta tan beneficiosa. En este caso, los estudios del tema vienen a dejar constancia que, en la actualidad, no existe ninguna investigación que venga a demostrar con datos científicos que trae consigo todas las ventajas que se exponen.

Además, se viene a indicar que quienes la llegan a comer cocinada e incluso deshidratada ya están haciendo que esa placenta pierda los nutrientes que se pueden considerar beneficiosos.

Otros datos de interés sobre la placentofagia

Jennifer López ha reconocido haberla tomado

Aunque te hemos venido a exponer los principales aspectos reseñables de comer placenta humana, hay otros interesantes como estos:

  • Entre las recetas más frecuentes que se llevan a cabo con esa están el batido de placenta y el estofado con esa como ingrediente principal.
  • No hay un consenso respecto al sabor que tiene ese “alimento”. Así, hay mujeres que dicen que les recuerda, en cierta medida, al pollo; otras que exponen que se asemeja al sabor del hígado, las que afirman que no hay sabor comparable al de esa…
  • Entre las celebrities que no han dudado en reconocer que la han consumido se encuentran la cantante Jennifer López, la televisiva Kim Kardashian, la modelo Sheila Márquez o la actriz Alicia Silverstone.
  • Hay quienes optan por congelarla y luego, meses después, proceden a consumirla.
  • Quienes respaldan esa medida lo hacen sustentándose en que muchos son los animales que consumen la suya propia, concretamente la mayoría de los mamíferos.

Источник: https://okdiario.com/bebes/peligros-comer-placenta-humana-3465437

Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

Comerse la propia placenta después del parto es una práctica común en animales mamíferos y que se viene realizando en algunas comunidades desde hace siglos. Los defensores de la placentofagia destacan que al contener oxitocina ayuda a evitar la depresión posparto. Sus detractores explican que no existe ningún estudio que evidencie tales afirmaciones.

Indice

¿Que es la placenta?

La placenta es un órgano efímero presente en los mamíferos placentarios y que conecta a la mujer embarazada y al feto durante el desarrollo de este, satisfaciendo sus necesidades de respiración y de nutrición. Su ingesta tras el parto es una práctica habitual en algunas comunidades de Europa, Estados Unidos y Australia.

Los defensores de esta experiencia aseguran que por sus niveles de oxitocina y de una molécula modificadora de la actividad opioide endógena, comer placenta protege contra la depresión posparto, reduce el dolor, aumenta la energía, ayuda con la lactancia, promueve la elasticidad de la piel, mejora la vinculación materna y repone las reservas de hierro en el cuerpo.

Sin embargo, es difícil encontrar estudios que demuestren estas aseveraciones.

“No se ha demostrado que la ingesta de placenta, ya sea cruda, cocinada, nitrogenada o encapsulada, sea beneficiosa para el organismo”, aseguran desde el instituto de reproducción asistida La Cigüeña.

Otros estudios destacan su alta concentración de toxinas al tratarse de un órgano que no solo transporta las sustancias provechosas para el feto sino que lo protege de las perjudiciales.

 

¿Existen riesgos de comerse la placenta?

Hay que resaltar que no hay evidencias científica de ningún beneficio clínico de la placentofagia humana, y no hay nutrientes planetarios y hormonas retenidos en cantidades suficientes para ser potencialmente útiles.

El Centro para el Control y la Prevención de Enfermedades ha recomendado que la ingesta de cápsulas de placenta debe evitarse debido a la erradicación inadecuada de patógenos infecciosos como la bacteria Streptococcus agalactia asociados a la sepsis o infecciones severas de la criatura al nacer la que puede persistir con esta práctica.

Por otra parte, la placenta es un órgano que contiene el genoma fetal y puede actuar como un injerto.

En consecuencia, la ingestión de la placenta podría desencadenar la inmunización y daño en los futuros embarazos, así como teóricamente, puede inmunizar a la mujer contra las células placentarias que permanecen en el útero después del parto, lo que puede ser un riesgo para el desarrollo de coriocarcinoma, un tipo de cáncer derivado de las células placentarias.

Como hemos dicho, otra de las preocupaciones sobre los efectos nocivos de la placenta es la ingesta de sustancias que se han acumulado en esta. En consecuencia, los componentes tóxicos también pueden haberse acumulado (como el alcohol, el tabaco o las sustancias controladas). Esto puede dañar a la madre o al bebé a través del consumo.

Recetas de placenta

Quienes han probado la placenta explican que su sabor es similar al de la carne de vacuno y su textura elástica. Lo normal es comer una parte y congelar el resto para irle dando uso más adelante, aunque también hay quien organiza celebraciones después del alumbramiento para compartir esta sustancia con familiares y amigos.

Existen diferentes tipos de preparación para la placenta, desde guisada -en internet se pueden encontrar numerosas recetas para prepararla, como en revuelto con brécol o la placenta picante australiana-, hasta licuada y tomada en batido o encapsulada.

En España se ha oído hablar más de la placentofagia en los últimos meses a raíz de la popularización de un servicio que ha ganado adeptos en los últimos años, el de las doulas, mujeres que acompañan a la embarazada sobre todo cuando ésta opta por el parto natural en casa. Pero muchas voces desde el sector sanitario se han levantado en contra de esta figura, a la que acusan incluso de promover “prácticas de canibalismo”, al incitar a consumir la propia placenta.

Las doulas y la placentofagia

La doula se define a sí misma como una acompañante en el parto, no una asistente. Su labor es estar junto a la mujer antes, durante y después del nacimiento del bebé, ayudándola en lo que necesite y aconsejándola como experta. Sus servicios concretos los pacta con la mujer, así como su tarifa.

En los últimos meses se ha generado una gran polémica en torno a la figura de las doulas. Aunque no existe ninguna titulación oficial al respecto, ya que se trata de una figura no reconocida oficialmente, hay cursos que forman para este servicio.

Y mientras que en algunos países los gobiernos han tomado medidas regulando estas prácticas, no ocurre así en España ni en la Unión Europea, por lo que el Consejo General de Enfermería ha presentado un informe alertando del peligro de la situación al Ministerio de Sanidad.

Hablan del intrusismo por el que las doulas suplen los servicios de una matrona y vulneran las competencias reales de una enfermera y, lo que es más grave, de que las prácticas que llevan a cabo ponen en peligro la salud de la mujer y del bebé.

La profesión de matrona está regulada por la Comunidad Europea desde 1985.

Se trata de una enfermera que tras cursar esta carrera universitaria se forma durante dos años en obstetricia.

Frente a esto, la figura de la doula está contemplada en la Estrategia de Atención al Parto Normal en el Sistema Nacional de Salud, pero no establece sus funciones ni su formación.

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Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/placentofagia-es-beneficioso-comerse-su-propia-placenta-6560

Placentofagia: ¿Es realmente beneficioso ingerir tu propia placenta?

Placentofagia: ¿es beneficioso comerse su propia placenta?

Hay poco apoyo clínico para mujeres que ingieren su propia placenta tras dar a luz, pero parece que está ganando popularidad. Sarah McClymont investiga la causa y qué evidencia hay de que existan beneficios.

La placenta es un órgano complejo que actúa como interfaz entre la madre y el feto. Rica en hormonas y nutrientes, la placenta tiene funciones respiratorias, nutricionales, excretoras, protectora y hormonales que el feto en desarrollo no puede desarrollar por sí mismo (Wylie, 2005).

Aunque la placentofagia es un instinto maternal bastante común entre los mamíferos no humanos (Adanu y Boama, 2011), la placentofagia humana, comer la placenta para ingerir hormonas es más polémico. (Winson y McDonald, 2005).

Muchos obstetras del oeste no recomiendan la placentofagia, defendiendo la teoría de que no aporta beneficios.  Por ejemplo, la consultora obstétrica Maggie Blott dice que no hay necesidad de placentofagia dado que la gente está  hoy en día bien nutrida, no como los animales que comen su propia placenta para nutrirse (Peck, 2013).

(Farr et al 2017) dice que los “supuestos nutrientes” que se hallan en la placenta no presentan la suficiente concentración para ser potencialmente beneficiosos para la madre tras el parto y no se ha encontrado evidencia científica de ningún beneficio clínico.

Se ha expresado preocupación por el riesgo de contagio de enfermedades tales como SIDA, hepatitis y otras enfermedades transmitidas por la sangre (Hayes, 2016). Entonces por qué la placentofagia humana está siendo cada vez más popular en Reino Unido,  con un número estimado de 4000 mujeres participando en esta práctica entre los años 2009 y 2014 (Maxted, 2014).

El protagonismo entre los medios de comunicación ha aumentado y el apoyo de las celebridades parece que está influyendo en la percepción de la gente sobre la placentofagia, y los profesionales entrenados en encapsulación destacan un aumento de demanda por el servicio (Codd, 2012).

Por ejemplo, la estrella de la serie Mad Men, January Jones admitió haber ingerido su placenta por medio de la encapsulación como método contra la depresión y fatiga (Peck, 2013), y lo mismo hizo Coleen Rooney tras el nacimiento de su tercer hijo (BBC, 2016).

Estos actos por parte de las celebridades pueden repercutir en la práctica de la placentofagia, con algunas mujeres fácilmente siguiendo este tipo de acciones de sus ídolos favoritos.

Otro indicador de la subida de la placentofagia es el aumento de información disponible en internet.

Por ejemplo, una búsqueda llevada a cabo en junio 2012 en utilizando la frase “encapsulación placenta” dio lugar a 97 resultados (Selander et al, 2013). La misma búsqueda llevada a cabo en octubre de 2017 dio 5.

340 resultados (, 2017). El número de páginas web ofreciendo servicios relacionados con la placenta también está creciendo.

Evidencia de la investigación

La investigación ha reportado beneficios potenciales para la placentofagia en mamíferos no humanos, tales como mejora en la unión entre la madre y la cría, aumento neuroquímico del umbral dolor  y mejora del comportamiento maternal (Kristal et al. 2012). Pero la investigación de los beneficios al ser humano empieza a ser más complicado de alcanzar: Hay una falta de investigación en este campo que involucre a seres humanos, posiblemente debido a los complejos principios étnicos.

Ninguna investigación médica de esta naturaleza debe adherirse a la Declaración de Helsinki (World Medical Association, 2013), la cual dicta que toda investigación médica involucrando sujetos humanos debe basarse en experimentos animales si fuera necesario. La mayoría de las investigaciones relacionadas con la placentofagia han sido llevadas a cabo en animales, particularmente en ratas.

Aunque la investigación animal ha proporcionado conocimientos nuevos sobre la placentofagia, no es representativa de seres humanos.

Por ejemplo, en el caso de depresión post parto no hay un modelo animal adecuado para un post parto humano (Beacock, 2012).

Para conseguir un mejor entendimiento de los beneficios en los humanos en relación a la placentofagia, no hay ninguna necesidad de más investigaciones que involucren a personas.

La placentofagia humana es un campo que se está empezando a estudiar. Investigadores que han estado estudiando placentas desde 2008 añade el médico antropólogo Daniel Benyshek, la estudiante de doctorado Sharon Young y la asistente de profesor graduada Allison Cantor.

Con Jodi Selander, fundador de la organización Placenta Benefits, la cual publicó el primer estudio de placentofagia humana que examinó la motivación  y experiencias de las mujeres al consumir placenta (Selander et al, 2013). El estudio fue llevado a cabo utilizando los resultados de una encuesta hecha a 189 mujeres mayores de 18 que ingirieron su placenta después de dar a luz.

Los resultados sobre la información reportada por las propias mujeres sobre una mejoría del ánimo eran del 40%.

Anemia prevenida o curada, recuperación acelerada, apego con el bebé, mejoría de la duración y calidad del sueño. reducción de dolor y facilidad de cicatrización – todos fueron reportados como los beneficios agrupados en el colectivo de “otros”.

Limitaciones de la investigación

La mayoría de mujeres han declarado la ausencia de efectos negativos al consumir su placenta.

Sin embargo, algunas experimentaron un aumento de calambres uterinos y sangrado vaginal, problemas digestivos, sofocos, lactación excesiva, aumento de acidez, manchas en la piel y náuseas.

Es difícil determinar si estos problemas surgen debido al consumo de placenta o si habrían ocurrido igualmente, al no haber grupo comparativo.

Incluso con los efectos negativos sufridos por algunas, 98% de los participantes indicaron que volverían a ingerir la placenta.

Con la mayoría de las mujeres informando de los beneficios y pocas sobre los efectos negativos, el estudio indica que esas mujeres  habían tenido una experiencia positiva consumiendo su placenta.

La metodología del estudio tiene limitaciones y es irrelevante que las experiencias sean subjetivas, es un hecho aceptado por los autores del estudio.

En consecuencia, no es posible determinar si los beneficios reportados fueron debido al consumo de la placenta o un efecto placebo causado por la creencia de la mujer en que los beneficios ocurrirían. El tamaño del ejemplo y la falta de comparación del grupo también dificulta sacar conclusiones claras. Son necesarios más estudios, especialmente uno que utilice un elemento de control de placebo.

Un estudio piloto aleatorio, controlado con placebo, que examinó los efectos de la placentofagia en el estado de hierro en el posparto encontró que la suplementación con placenta encapsulada no mejora significativamente ni deteriora el estado de hierro materno posparto en comparación con el placebo de carne de vaca (Gryder et al, 2016).

Otro estudio piloto aleatorio controlado que recogió diferencias en los niveles de saliva hormonal, estado de ánimo, apego y fatiga: en 27 mujeres que ingirieron cápsulas de placenta tras el parto contra un placebo no encontraron diferencias relevantes entre los grupos (Young et al, 2017a: 2017b).

Aunque aún falta la evidencia científica en el campo de la placentofagia, muchos afirman que la ingesta de placenta puede prevenir la depresión posnatal.

Si esta afirmación es apoyada por evidencia de investigación, los servicios de encapsulación podrían llegar a estar más aceptados y reducir parte del coste del tratamiento de depresión posnatal.

Sería necesario considerar un análisis de costes en próximos estudios.

Riesgos potenciales

A pesar del hecho de que muchos apoyan los beneficios de la placentofagia, no está claro que su consumo sea una ventaja.

La placenta no es estéril y hay elementos como el selenio, cadmio, mercurio y plomo, que junto con bacterias, han sido identificados en tejidos de placenta tras el parto.

Se desconocen los posibles efectos adversos de estos elementos en las mujeres que consumen la placenta. (Coyle et al, 2015).

Además, un riesgo que no se ha considerado es la seguridad de la placentofagia para los fumadores. ¿Los productos químicos dañinos, como el monóxido de carbono, que cruzan la placenta durante el embarazo (Wylie, 2005) aún permanecen en la placenta después del nacimiento?

Una investigación que examina la cantidad de benzopireno, el cual puede causar cáncer (National Cancer Institute, 2018), dentro de las placentas, descubrió que estaba presente en las placentas de las mujeres que fumaban y no se detectaba en las de los no fumadores (Welch et al, 1968).

Aunque esta investigación está anticuada, todavía indica un peligro potencial para los fumadores que participan en placentofagia.

Dada la posible presencia de químicos peligrosos, no sería ético probar los efectos de consumir la placenta de un fumador en un participante humano y cualquier investigación emprendida en este campo tendría que realizarse en animales.

Mientras tanto, las matronas deben asegurarse de que los fumadores que deseen participar en placentofagia sean conscientes de los peligros potenciales hasta que la investigación demuestre evidencia de lo contrario.

Otro riesgo que se ha identificado es la propagación de enfermedades transmitidas por la sangre como el VIH (Hayes, 2016) por lo que la placentofagia no se recomienda para mujeres con estas enfermedades.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los EE. UU. Identificaron el riesgo de erradicación inadecuada de patógenos infecciosos durante el proceso de encapsulación.

Se emitió una advertencia para evitar la ingesta de cápsulas de placenta tras un caso en el que un recién nacido desarrolló estreptococo sepsis del grupo B neonatal después de que la madre ingiriera cápsulas de placenta contaminadas (Farr et al, 2017).

Conclusión

Ninguno de los beneficios reportados de placentofagia está respaldado por evidencia científica.

Sin embargo, algunos hallazgos de investigaciones tempranas sobre las experiencias de las mujeres sugieren que puede haber algunos beneficios al ingerir su propia placenta, y existe la necesidad de realizar estudios de investigación controlados para confirmar o refutar las opiniones de estas mujeres. Los efectos negativos y los riesgos asociados con la placentofagia necesitan una investigación más profunda así como la exploración de las implicaciones de costes.

Sarah McClymont es partera en la Unidad de partería de Lagan Valley en Lisburn, Irlanda del Norte.

rcm.org.uk/midwives

Источник: https://www.helenaeyimi.com/placentofagia-es-realmente-beneficioso-ingerir-tu-propia-placenta/

Embarazo y niños
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