¿Por qué los bebés dejan de comer?

¿Por qué los bebés dejan de comer?

¿Por qué los bebés dejan de comer?

Indice

  • Causas de que un bebé no coma
  • ¿Qué hacer en estos casos?

Causas de que un bebé no coma

Entre los motivos que pueden hacer que un bebé lactante o no deje de comer encontramos los siguientes:

1- Huelga de lactancia. Las huelgas de lactancia son periodos con una duración media de 3 o 5 días en los que el bebé deja de mamar y rechaza el pecho sin causa evidente.

A primera vista, al bebé no le pasa nada ni está enfermo, pero no hay forma de conseguir que coma o se enganche al peco. Estas huelgas suelen darse entre los 4 y los 10 meses y suelen estar relacionadas con cambios en el entorno del pequeño.

Los bebés son muy sensibles y cualquier pequeño cambio puede afectar a su alimentación.

Entre las posibles causas que pueden provocar esta huelga de lactancia encontramos:

Cambios en el entorno: mucho frío o calor, mucho ruido, viajes, etc.

Enfermedades que dificulten la succión, como mucosidad, otitis, etc.

Cambios en el sabor de la leche por haber ingerido alimentos diferentes o por un nuevo embarazo (los cambios hormonales de la nueva gestación pueden afectar al sabor de la leche).

Uso prematuro de tetinas de biberón o chupetes que afecten a la succión (succionar de estas tetinas es más sencillo, y el bebé puede ya no querer comer del pecho porque le cuesta más).

Disminución de la producción de leche por saltarse alguna toma, seguir con lactancia mixta, etc. Si el bebé no consigue que salga la leche rápido, puede ponerse nervioso.

Sabor distinto del pecho: algunas cremas pueden provocar un olor o sabor demasiado fuerte del pecho que no guste al bebé.

Cambios en la vida del bebé: problemas en casa, mudanzas, vuelta de la madre al trabajo tras la baja de maternidad, incorporación a la guardería, etc.

Introducción de la alimentación complementaria. Al cambiar los hábitos del bebé puede que rechace el pecho.

Erupción de los dientes de leche. La salida de los dientes de leche puede causar molestias en las encías al pequeño. Si además te muerde con ellos y le regañas, puede que le dé “miedo” volver a mamar.

2- Crisis de lactancia.

Las crisis de lactancia o de crecimiento son ciclos naturales en el desarrollo del bebé que hacen que se ponga nervioso al mamar y la madre piense que no tiene leche o hay algún problema con su elche, por lo que muchas veces abandonan la lactancia materna sin saber que con cambios adaptativos que se pasan en unos días. A lo largo de los 2 primeros años de vida pueden darse hasta 4 crisis diferentes en momentos distintos del desarrollo del bebé que es importante conocer:

A las tres semanas el bebé necesita un aumento de la cantidad de leche para saciarse ya que se produce un pico de crecimiento. Para conseguirlo, mama de una forma más o menos ansiosa para estimular las glándulas lactantes de la madre y que produzcan más leche. En cuanto aumenta la producción, vuelve a mamar de forma normal

Al mes y medio o los dos meses la leche del bebé se vuelve más salada para que el pequeño se acostumbre a nuevos sabores. Algunos niños rechazan este cambio al principio, pero si sigues dándole el pecho se acostumbrará enseguida.

A los 3 meses se produce la crisis más delicada, causante de que muchas mamás abandonen la lactancia.

El cerebro del bebé despierta a la influencia de los estímulos externos y cualquier ruido o sonido puede hacer que deje de mamar. Al mamar menos, se produce menos leche, pero más rápidamente.

La madre puede pensar que el bebé se queda con hambre y le mete biberón, por lo que produce aún menos y gradualmente va dejando el pecho.

Al año y a los dos años se producen sendas crisis que son más bien psicológicas. El niño quiere afirmar su independencia y alejarse de su madre, pero a la vez quiere seguir con el pecho, lo que hace que a veces lo rechace.

3- Empacho u otros problemas digestivos. Si el bebé ha comido mucho y se ha llenado es posible que sienta empacho, la tripa llena, tenga gases o indigestión y no tenga ganas de comer. También el estreñimiento crónico puede afectar al apetito del bebé ya que si no expulsa las heces estas se acumulan y hacen que el pequeño no tenga hambre.

4- Enfermedades víricas. Cualquier tipo de enfermedad o infección puede afectar al apetito del bebé. Resfriados, gripe, otitis, bronquitis… si tu bebé está malo, no le obligues a comer, en cuanto mejore querrá comer otra vez.

5- Intolerancias alimentarias. Es posible que tu bebé tenga una intolerancia alimentaria no reconocida (al gluten, a la leche de vaca…) que le provoca molestias digestivas que hacen que rechace los alimentos. Si presenta otros síntomas como dolor abdominal, náuseas, vómitos, tripa hinchada o gases debes consultar al pediatra.

6- Problemas emocionales. Los bebés también pueden sufrir estrés, estar preocupados, tener miedo o sentirse mal. Todas estas sensaciones pueden hacer que no tenga hambre o que coma mucho menos de lo habitual.

¿Qué hacer en estos casos?

Como has visto, son muchas las causas distintas que pueden afectar al apetito del bebé y hacer que deje de comer, por lo que lo primero es averiguar la causa para buscar la mejor solución. Si el rechazo se debe a una enfermedad, pasará en cuanto esta se cure.

Si tiene una intolerancia, es necesario hacer las pruebas pertinentes para saber qué alimentos no debe comer y eliminarlos de su dieta.

Y en todos los casos es importante tener mucha paciencia y esperar a que pasen unos días ya que lo normal es que en 3 o 5 días el bebé recupere el apetito.

Mientras este momento llega debes intentar ofrecerle el pecho más a menudo, pero nunca forzarle. Busca un sitio tranquilo para darle de mamar y prueba todas las veces que haga falta.

Si come otros alimentos ya, prueba a darle otras comidas mientras, aunque no dejes el pecho para que la producción no baje (puedes sacarte leche si no mama nada de nada en todo el día).

Es importante que esté hidratado, así que puedes ofrecerle agua, zumos si tiene más de 6 meses, sopas, etc.

No te agobies ni te preocupes ya que es peor. Procura estar tranquila y esperar unos días hasta que el rechazo pase. Nadie se muere de hambre teniendo comida a mano, así que seguro que pronto tu bebé vuelve a comer como antes.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/por-que-los-bebes-dejan-de-comer-9672

Qué hacer si tu recién nacido no come

¿Por qué los bebés dejan de comer?

Esta es una de las principales preocupaciones de las madres: si el recién nacido no come (o no come lo suficiente) significa que algo va mal.

Sin embargo, no debes alarmarte: la falta de apetito de los niños recién nacidos es muy común.

En cualquier caso, siempre es recomendable conocer las razones por las que nuestros pequeños no quieren comer y saber cómo debemos proceder en los casos más complejos.

El organismo de un recién nacido es perfectamente capaz de regularse por eso, si no come lo suficiente, no debes preocuparte en exceso.

De hecho, a menudo, los bebés que comen poco sólo están experimentando una fase de cambio como, por ejemplo, la transición de la leche a los alimentos para bebés, que al haber alterado sus hábitos, puede provocar en tu bebé un rechazo temporal de los alimentos.

Las fases más delicadas tienen lugar durante los primeros días y semanas de vida de tu pequeño, más concretamente durante la fase de destete, cuando se da cuenta de nuevos sabores y texturas.

Por supuesto, no debemos olvidar que la falta de apetito puede estar relacionada con una molestia física, pero estos casos son menos frecuentes y pueden tener origen en, por ejemplo, una intolerancia alimentaria, febrícula o diarrea.

Es común que esto asuste a madres y padres primerizos, que se preguntan qué hacer, pero no debes alarmarte. Para poder responder a esta pregunta primero debes saber identificar la causa (siempre y cuando exista una razón específica) y, después, actuar en consecuencia. Aun así, debes tener siempre en ente que jamás debes forzar a un niño a que coma, incluso aunque, aparentemente, coma poco, ya que solo su cuerpo sabe cuál es la cantidad correcta de alimento que necesita para crecer.

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Video por Patricia Álvarez

En los primeros tres meses un niño que no come puede suponer una gran preocupación para sus padres, que pueden pensar que no va a crecer lo suficiente. En relación con este temor, debes tener en cuenta que lo único que importa en las primeras etapas es que el aumento de peso sea constante y no tanto la velocidad a la que lo haga.

Sobre todo, debes vigilar que los valores no disminuyan. Durante el primer trimestre, lo que se considera adecuado es un aumento de entre 130 y 200 gramos por semana (con las excepciones necesarias). Por otro lado, no debes preocuparte si después de los dos primeros meses el crecimiento del peso se vuelve significativamente menos regular.

Son varios factores pueden contribuir a la falta de apetito del bebé durante el primer trimestre. Uno de ellos es la adaptación a la nueva situación ambiental, completamente diferente a la que estaba acostumbrado en el vientre de su madre. Otro de ellos puede ser un cambio de hábitos rutinario.

Aunque parezca insignificante, un movimiento brusco mientras amamantas a tu bebé o, incluso, un timbre inoportuno, puede asustarle y desorientarle cortándole el apetito de golpe.

En estos casos, no hay nada de qué preocuparse: sólo tenemos que esperar a que nuestro hijo recupere la posesión de su querida rutina.

Si la negativa a tomar leche se debe a alguna enfermedad o patología es diferente, pero lo discutiremos con más detalle más adelante.

Destete: qué hacer si tu recién nacido no quiere comer alimentos para bebés

A la edad de 6 meses, el recién nacido comienza la fase de destete, es decir, el momento en que deja gradualmente de tomar leche materna para empezar a beber del biberón y a tomar sus primeras comidas. Este es un paso natural en el crecimiento del bebé, que normalmente no tiene por qué ocasionar ningún 'trauma' en particular.

Sin embargo, puede ser difícil para ellos acostumbrarse al cambio y también pueden negarse a comer al principio. Pero recuerda, ¡nada de dramas! Si su bebé no toma leche del biberón, trata de intercalarla con el pecho al principio, aumentando el número de tomas artificiales día a día.

De esta manera, le será más sentillo empezar a percibir como natural la tetina del biberón y, a la larga, la preferirá.

Si el problema es que tu bebé se niega a comer su comida, la cosa cambia. en este caso entran en juego los nuevos sabores, nuevos olores y nuevas texturas, que son completamente diferentes a la leche a la que estaba acostumbrado.

Por eso, es normal que el niño al principio muestre un poco de desconfianza. Si a los 6 meses el bebé no quiere comer alimentos, lo más importante es mantener la calma: no olvidemos que hasta que cumple un año, la leche sigue siendo un elemento fundamental en la nutrición del bebé y que los alimentos para bebés sólo se utilizan como complemento.

Así que, no lo olvides: ¡tu bebé no morirá de hambre aunque al principio le sea difícil aceptar la comida para bebés!

Dicho esto, te animamos a que pruebes métodos diferentes Por ejemplo, si tu recién nacido no quiere comida para bebés por su sabor, puedes intentar endulzarla añadiendo algún ingrediente. Otro buen recurso es dejar que el niño interactúe con la comida, permitiéndole tocarla y jugar con ella: te aseguramos que al final querrá probarla.

Ante todo, nunca debemos perder la paciencia y tratarle siempre con suavidad ya que, de lo contrario, percibirá e nerviosismo y lo transformará en ansiedad. Debes intentar que esté tranquilo durante el momento de la comida, por ejemplo, hablándole con carió o cantándole una canción infantil. Esto le ayudará a relajarse y no sentirse forzado.

¿Qué pasa si el bebé no come porque está enfermo? Causas y soluciones

Hemos dicho repetidamente que la falta de apetito de tu niño no debería causar una alarma particular porque es a menudo un fenómeno natural. Sin embargo, no se puede excluir la posibilidad de que el rechazo sea causado por una enfermedad o molestia física.

En la mayoría de los casos se trata de enfermedades rutinarias y leves, como resfriados, gripe, bronquitis, otitis, gastroenteritis, alergias o posibles intolerancias alimentarias. Estas patologías tienen entre sus posibles efectos la falta de apetito.

¿Qué debemos hacer si neustro bebé recién nacido no come porque está enfermo?

En primer lugar, nunca debes forzarle a que coma, incluso si no lo ha hecho en las últimas 24 horas. Sin embargo, si es recomendable que les animes a beber: si se trata de fiebre, una infección respiratoria o un trastorno gastrointestinal con diarrea, es aconsejable darle mucha agua a para prevenir la deshidratación.

Cuando se sientan mejor, ellos mismos reclamarán la comida. Esto compensará en poco tiempo la pérdida de peso causada por la enfermedad. Ni que decir tiene que si la pérdida de apetito dura varios días, siempre es mejor ponerse en contacto con el pediatra.

Источник: https://www.enfemenino.com/bebes/que-hacer-recien-nacido-no-come-s4004989.html

Anorexia en el bebé: ¿Qué hago cuando no quiere comer?

¿Por qué los bebés dejan de comer?

Dra. Dª. Cristina Campoy Folgoso, Profesora del Departamento de Pediatría de la Universidad de Granada, Miembro del Comité de Nutrición (CoN) de la Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátricas (ESPGHAN).

Cuando el bebé no quiere comer (anorexia) ser por causa orgánica o funcional. El conocimiento de los tipos de rechazo a la comida en esta etapa de la vida del bebé y del comportamiento que deben tener los padres facilita la actitud ante este problema.

Normalmente, La anorexia en el lactante se debe a las infecciones

La anorexia en el lactante pequeño suele ser por causa orgánica, predominando las infecciones. Por tanto, el rechazo de la comida del niño pequeño sólo raras veces revela algún conflicto en su relación con la madre.

En las enfermedades febriles, la inapetencia suele acompañar a la fiebre. En las gastroenteritis, el niño se muestra negativo para la ingestión de alimentos mientras dura la enfermedad.

 Cuanto mayor es el bebé, las causas funcionales son más frecuentes.

Para casi todos los padres, el niño que come poco y sin ganas representa una gran contrariedad. Parece como si el pequeño, al rechazar la papilla preparada con tanto amor y cuidado, también rechazará a la madre y/o padre. «¡Mi niño no come!», dicen despechados o alarmados, como si el niño les estuviese jugando una mala pasada.

El niño no quiere comer

El niño, que durante 9 meses de gestación ha gozado de bienestar y equilibrio perfecto entre sí mismo y el espacio interior de la madre, tras el nacimiento, debe adaptarse a un ambiente nuevo temporalmente hostil. Para tranquilizarse, quiere sentirse unido a la madre igual que antes, teniéndola siempre a su lado.

Para el lactante, la comida no es simplemente nutrición, también tiene un profundo significado afectivo. Desde sus primeros días de vida, mientras es amamantado o chupa la leche infantil del biberón, el niño establece con la madre una profunda relación.

Da y recibe amor a través del contacto físico y psicológico establecido con ella.

La madre querría estar en condiciones de dárselo todo, pero no debe dejarse poseer totalmente y debe fijar algunos límites al deseo exclusivista -y a veces tiránico- de su hijo.

Esta recuperación de sí misma a veces puede crear en la madre un sentimiento de culpabilidad.

Está ansiosa y tensa e incluso pierde las cualidades indispensables en una madre: la calma y la serenidad.

Si el niño, que es muy sensible a los estados anímicos de la madre, percibe su ansiedad, se sentirá confuso e inseguro, se volverá a su vez ansioso y manifestará su ansiedad rechazando el pecho o el biberón, incluso tragando aire. Ante estas reacciones la madre se preocupa, creándose así un círculo vicioso del que le será difícil escapar.

El apetito del bebé, cuando no quiere comer

Normalmente, los bebés comen bien. Algunos comen más que otros, pero lo importante es que la cantidad que tome cada niño sea suficiente, cosa que se va a reflejar en el peso. En los primeros meses de vida, los incrementos de peso son bastante fijos y regulares.

Llegados los 14-16 meses, el apetito baja sensiblemente, ya que la aceleración del crecimiento disminuye y, por tanto, también las necesidades energéticas.

Además, a esta edad, el niño ya es capaz de desplazarse caminando y descubre así un fantástico y excitante mundo por explorar que le hace cambiar su escala de valores, por lo que la comida pasa a segundo término.

Posteriormente, el tener buen o mal apetito depende de los hábitos y constitución del niño. Debemos intentar que coma con los miembros de la casa, de forma relajada y distendida. Sentirse integrado en la familia, darse cuenta de que todos escuchan y contestan a sus peroratas reforzará su autoestima.

Casos especiales en la alimentación de los bebés

Caso especial es el de los llamados «lactantes neuropáticos», bebés que van a mostrar dificultades en el amamantamiento y en el reflejo de succión desde el primer mes de vida, con continuas interrupciones de la tetada por llanto sin motivo aparente, eructos, regurgitaciones, y reflejo gastrocólico exaltado. Estos niños tienen una mirada vivaz e inquieta y con el llanto suelen llevar la cabeza hacia atrás en hiperextensión.

El papel de los padres en la alimentación del niño

Errores dietéticos durante los primeros meses de vida también pueden conducir a una anorexia pertinaz. A veces, tras el destete, la modificación de la consistencia y sabor de los alimentos, así como la introducción de la fruta, verduras o papillas, son motivo de nuevas dificultades, comenzando de nuevo la resistencia del niño a la alimentación.

Además, el niño también puede manifestar cierto malestar por la interrupción de la relación íntima que durante la lactancia mantenía con la madre. La pérdida de apetito también se ha observado en niños con abandono físico por carencia afectiva y privación emocional.

Los padres no deben preocuparse demasiado por la cantidad de comida que ingieren sus hijos. No debe existir motivo de preocupación si el niño, a pesar de su aparente desgana, se manifiesta normalmente despierto, vivaz y activo fuera de horas de comida.

Si el niño no pierde peso y su aspecto es saludable, la postura más sabia es tomar las cosas con tranquilidad y dejarle en paz, pero sobre todo no hacer de la comida el parámetro o la medida para valorar la actitud general de niño, ni hacer que el momento de la comida sea un tiempo de «confrontación o enfrentamiento». Si persiste el enfrentamiento, los mecanismos de rechazo pueden reforzarse por ambas partes y lo que inicialmente era un rechazo de un tipo determinado de alimento, se puede generalizar. La ansiedad de muchos padres es determinante en la persistencia de una falta de apetito en sus hijos.

Tipos de rechazo a la alimentación del bebé

a) Los que hacen un «rechazo activo» (llanto, desvío de la boca al intentar aproximar el biberón o la cuchara, escupen el alimento o lo expulsan inconscientemente y vomitan si se les obliga a tragarlo).

b) Los que manifiestan un «rechazo pasivo» (permanecen quietos, dejan que introduzcan el alimento en su boca, sin tragarlo, y posteriormente cuando ya está llena entreabren la boca lo expulsan) consecuencia de un trastorno reactivo más marcado.

Источник: https://www.lechepuleva.es/bebe/no-quiere-comer

Niños de mal comer: bebés y niños de 0 a 36 meses

¿Por qué los bebés dejan de comer?

Muchos niños pasan por fases en las que rechazan ciertos alimentos o incluso cualquier tipo de comida, es decir, que tienen mal comer.

Este fenómeno es especialmente común en los niños hasta la edad de 5 años, pero puede ocurrir a cualquier edad. A veces, tener un mal comer, es una manera de mostrar su deseo de independencia y forma parte de su proceso de maduración y crecimiento normal.

Aunque puede preocupar mucho a los padres, los niños no suelen sufrir complicaciones si no comen lo suficiente durante un tiempo corto. Pueden necesitar menos de lo que se cree.

Comentar el problema con otros padres que han pasado por la misma situación con su hijo puede ayudarte.

Si el problema no mejora y estáis preocupados por el crecimiento del niño tanto en la talla como en peso, podéis comentarlo con vuestro pediatra o dietista.

¿Qué puedo hacer?

  • Ofrecer comidas y snacks o refrigerios de forma regular. Esto es mejor que dejar que el niño vaya «picando» todo el día.
  • Si es posible, comer al mismo tiempo que el niño, ya que así aprenderá de vosotros.
  • Intentar que las comidas sean agradables y sociables.

Que sean divertidas

  • Intentar comer en un sitio tranquilo y relajado, sin televisión ya que los niños se distraen fácilmente.
  • Sentarse en la mesa y utilizar platos y tazas atractivos y coloreados.
  • No hay que tener prisa en las comidas ya que algunos niños van un poco lentos, sin embargo la comida no debe eternizarse, media hora sería una duración correcta para comer.

Guía para las familias

Nunca fuerces al niño para que coma

El niño indica que ha comido lo suficiente:

  • Cuando gira la cabeza.
  • Cuando empuja el plato o el bol lejos, ¡incluso al suelo!
  • Cuando grita.
  • Cuando escupe constantemente la comida.
  • Cuando mantiene la comida en la boca y se niega a tragar.

Intenta no demostrar que estás preocupada o molesta por el hecho que el niño no coma. Aunque sea difícil hacerlo, porque no come, es aconsejable quitar la comida de la mesa sin hacer ningún comentario.

Es una buena idea que los niños utilicen los dedos para jugar con la comida, no te preocupes que se ensucien.

Si el niño deja comer durante una comida, intenta animarle una vez más a tomar algo. Si esto tiene éxito, demuéstrale que estás contenta (dile «buen chico, bien hecho») y sonríele.

Ofrecerle un premio como un paseo o un tiempo de juego especial juntos. No le des un premio que sea alimentario.

¿Qué alimentos le debo dar y cuándo?

Ofrécele porciones pequeñas de alimentos en las comidas. Si las acaba, ofrecerle más. No debes retirar la comida y ofrecer otra diferente si el niño rechaza la primera que le has ofrecido.

Las bebidas refrescantes, batidos y leche, pueden llenar al niño, de la misma manera que las patatas fritas, galletas, pastas, etc. Es mejor evitar darle estos alimentos al niño cerca de las horas de comer o cenar.

Cuando el niño pasa una temporada y se muestra caprichoso con la comida o rechaza los alimentos, es mejor no ofrecerle alimentos nuevos. Hay que dejar que intente comer solo, proporcionándole trozos pequeños que pueda coger.

Prueba a darle bocadillos pequeños, sándwich, salchichas, trozos de queso blando, patatas, tiras de verduras y trozos de fruta.

La leche es una bebida nutritiva, el niño debe tomar medio litro al día. Pero la leche no debe sustituir las comidas. Debes vigilar que el niño no tome demasiado leche durante el día o la noche.

Leche y alimentos lácteos

  • Intenta que el niño tome medio litro de leche al día.
  • Prueba quesos, yogures, flanes, natillas arroz con leche o batidos de leche como otras fuentes de calcio.

Carnes o alternativos

  • Puede tomar toda clase de carne, vigilando el consumo de grasa.
  • También puede tomar distintos tipos de pescado.
  • Los niños disfrutan de la carne fácil de masticar, como la picada, salchichas, pollo, palitos de pescado y pescado en salsa.
  • También las legumbres (lentejas, garbanzos, etc.) son buenos sustitutos de la carne y el pescado.

Las féculas

  • Los niños deben comer estos alimentos en cada comida. A la mayoría de los niños les gustan los cereales de desayuno y el pan o tostadas. Incluye también patatas, arroz, pasta italiana y otros productos derivados de los cereales.

Desayuno

  • Un bol pequeño de cereales con leche o una tostada con mantequilla/margarina y mermelada.

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Источник: https://www.dodot.es/bebes-de-1-3-anos/nutricion/articulo/mal-comer-en-bebes-y-ninos-de-0-a-36-meses

Cuando su hijo pequeño no quiere comer

¿Por qué los bebés dejan de comer?

Cuando se trata de hábitos alimenticios, los niños pequeños pueden ser difíciles de predecir. Algunos días pueden no comer mucho. Otros días puede parecer que están comiendo todo el día.

Es posible que quieran un alimento todos los días durante semanas y, de repente, no les guste. Y cuánto come su hijo puede ser diferente de cuánto come otro niño. Pero no se preocupe.

Los hábitos alimenticios extraños de su hijo no representan un comportamiento fuera de lo común.

Comer selectivamente es un comportamiento típico de los niños pequeños. Esta es un área de sus vidas donde pueden ejercer cierto control. Al negarse a comer, su hijo está practicando su independencia. Aquí hay algunas reacciones comunes que pueden tener a la comida.

  • Rechazar un alimento por su color o textura.
  • Elegir algunos alimentos y comer nada más que esos.
  • No estar dispuesto a probar nada nuevo.
  • Perder el interés en un alimento que les encantaba.
  • Solo querer alimentarse con una cuchara o un tenedor.

No fuerce a su hijo a comer. Sin embargo, puede proporcionar alimentos nutritivos, demostrar hábitos alimenticios saludables y preparar el escenario para comidas agradables.

Hábitos alimenticios saludables

  • Sirva la cantidad correcta. Ofrezca a su hijo una cucharada de cada alimento por cada año de edad. Por ejemplo, si tiene tres años, sirva tres cucharadas de cada comida. Las porciones pequeñas le dan la oportunidad de pedir más.
  • Sea paciente. Ofrezca nuevos alimentos muchas veces.

    Es posible que deba ofrecer un alimento de diez a quince veces antes de que su hijo lo pruebe.

  • Deje que su hijo lo ayude. Deje que elija alimentos en la tienda de comestibles. Luego, encuentre una forma en que pueda ayudarlo a usted a preparar la comida o poner la mesa.

    Participar en las diferentes partes de la hora de comer puede hacer que sea más propenso a comer.

  • Haga las cosas divertidas. Corte los alimentos en formas con moldes para galletas. Exhiba la comida de manera creativa en el plato de su hijo. Haga que su hijo invente nombres especiales para sus alimentos favoritos.
  • Ofrezca opciones.

    En lugar de servirle una verdura a su hijo pequeño, permítale elegir entre dos opciones. «¿Quieres brócoli o coliflor para la cena?»

  • Mezcle lo nuevo con lo viejo. Sirva alimentos nuevos junto con los favoritos. Esto puede hacer que probar algo nuevo sea más fácil.
  • Permita que sumerja los alimentos.

    Proporcione salsas saludables para alentar a su hijo a probar nuevas frutas o verduras. Estos pueden incluir hummus, yogur o aderezos para ensaladas bajos en grasa.

  • Sea un buen ejemplo. Si su hijo lo ve comiendo una variedad de alimentos saludables, será más probable que los pruebe.

Haga una lista de alimentos saludables que le gusten a su hijo para asegurarse de que coma una dieta equilibrada. ChooseMyPlate.gov, el sitio web del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), ofrece buena información sobre nutrición para niños y adultos.

Comidas agradables

  • Avísele a su hijo con anterioridad. Diez a quince minutos antes de la hora de comer, dígale a su hijo que pronto será hora de comer. A veces los niños están tan cansados o entusiasmados con las actividades de juego que no quieren comer.

    Decirles que se acerca la hora de comer les permitirá pasar de la hora de jugar a la hora de comer.

  • Establezca una rutina. A los niños les gusta cuando las cosas son iguales. Establezca horarios regulares de comida. Siéntese en el mismo lugar para cada comida.

  • Reserve el momento de las comidas para comer y pasar tiempo con la familia. No permita que su hijo juegue con juguetes o dispositivos electrónicos en la mesa. Tampoco le deje leer un libro o mirar televisión. Explíquele a su hijo lo bueno que es comer juntos.

    Pídale que se quede en la mesa hasta que todos terminen de comer.

  • Haga que las comidas sean agradables. Si las comidas son agradables, es más probable que su hijo tenga ganas de comer. Trate de evitar discusiones o conversaciones negativas en la mesa.
  • Controle sus expectativas.

    No espere modales demasiado difíciles para su hijo. Por ejemplo, no espere que un niño de 3 años coma con el utensilio adecuado. Para muchos niños, una cuchara es mucho más fácil de manejar que un tenedor.

¿Qué hay de los refrigerios?

Cada día, su hijo debe tener tres comidas y dos refrigerios. Los niños pequeños por lo general no comen lo suficiente en una comida como para mantenerse satisfechos hasta la próxima comida. Ofrezca a su hijo refrigerios pequeños y saludables entre comidas. Los refrigerios saludables incluyen:

  • queso en tiras bajo en grasa;
  • yogur;
  • rodajas de manzana o mitades de fresa;
  • rebanadas de pavo magro; y
  • galletas integrales con mantequilla de maní.

Solo ofrezca un refrigerio si faltan varias horas para la próxima comida. Si la comida fuese dentro de la próxima hora, omita el refrigerio. Si su hijo llega a la mesa con hambre, es más probable que coma.

Si su hijo no come en la comida, ofrézcale un refrigerio nutritivo unas horas más tarde. Si su hijo no come el refrigerio, ofrézcale comida nuevamente en la próxima comida. Un niño por lo general come en la segunda comida. Con este enfoque, puede ayudar a garantizar que su hijo no tenga problemas con una dieta pobre.

Hay muchas cosas que puede hacer para alentar a su hijo a comer, pero también hay cosas que no debe hacer.

  • No obligue a su hijo a dejar el plato limpio. Una vez que ya no tenga hambre, permítale a su hijo que deje de comer. Hacerlos comer cuando no tienen hambre puede interferir con sus señales naturales que les indican cuándo están satisfechos. Permitirles elegir cuándo dejar de comer les enseña cómo escuchar a su cuerpo y elegir alimentos saludables.
  • No negocie ni soborne a su hijo. Las amenazas, los castigos y las recompensas tampoco son buenas ideas. Pueden conducir a luchas de poder. Evite hacer tratos. Por ejemplo, no le diga que si come tres bocados más, podrá comer postre. Esto le enseña a hacer tratos para obtener recompensas por otras cosas. Además, hacer del postre una recompensa le otorga un mayor valor en la mente del niño. Esto puede conducir a actitudes poco saludables hacia los dulces.

Si le preocupa que su hijo se niegue a comer, no lo demuestre. Su hijo puede estar buscando atención, y su desaprobación llena esa necesidad. Eso puede llevar a que ocurra lo mismo una y otra vez.

Hable con su médico si le preocupa cómo está creciendo su hijo o si le preocupa que una alimentación selectiva esté frenando el crecimiento de su hijo.

  • ¿Cuánto debe comer mi hijo pequeño cada día?
  • ¿Hay ciertos alimentos que debería intentar que coma todos los días?
  • ¿Debería preocuparme si mi hijo no come mucho durante varios días seguidos?
  • ¿Debo darle suplementos a mi hijo, como bebidas proteínicas, para asegurarme de que esté recibiendo suficientes nutrientes?
  • ¿Cuándo superará mi hijo pequeño este tipo de «capricho»?

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Esta información proporciona una visión general y puede que no se aplique a todos. Hable con su médico de familia para averiguar si esta información se aplica a usted y para obtener más información sobre este tema.

Источник: https://es.familydoctor.org/cuando-su-nino-que-comienza-a-caminar-no-quiere-comer/

Embarazo y niños
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