¿Por qué los bebés pegan?

¿Qué hago si mi hijo me pega?

¿Por qué los bebés pegan?

¿Se atrevió a golpearte y estás a nada de regresársela? ¡Detente! Checa las recomendaciones que te pueden salvar de un impulso

Cuando tu hijo te pega, puedes sentir mucha frustración, vergüenza, enojo, desesperación… A muchas mamás les preocupa que la agresión de su hijo hacia ellas significa que, de alguna manera, están fallando como madres.

Existen diversas razones por las cuales un niño golpea:

  • Frustración, porque no encuentra las palabras para comunicarse
  • Porque no obtiene lo que desea
  • Porque está muy cansado
  • Porque siente que no lo comprenden.
  • Cuando se siente enojado y no sabe cómo expresar sus sentimientos de una manera más aceptable
  • Porque carece de control de impulsos – golpea sin pensar en las consecuencias
  • Porque no conoce otras formas más adecuadas de satisfacer sus necesidades.
  • Golpear también se puede usar como una herramienta de manipulación – a veces los niños golpean en un intento de obtener algo, como un juguete o un permiso

Revisa: Cosas que debes hacer antes de pegarle a tu hijo

Ahora bien: en la mayoría de los casos, la primera vez que un niño golpea lo hace de manera espontánea, accidental – tal vez por frustración o cansancio; pero la forma en que tú respondas ante el golpe puede determinar, en gran mediad, el que el niño lo vuelva a hacer o deje de hacerlo.

¿Qué puedes hacer para evitar esta conducta?

En el momento en que te pega:

En mi consulta, muchas mamás me han pedido que les diga cómo pueden mantener la calma cuando su hijo les pega. Y la realidad es que es muy difícil mantenerte calmada cuando te están pegando…

En el momento en que la conducta se presenta, es muy poco lo que puedes hacer; seguramente no puedes aleccionar en ese momento a tu hijo, ni enseñarle las conductas apropiadas; pero tampoco puedes golpearlo, gritarle o castigarlo, pues eso solamente agravaría la situación. Además, si tú también gritas o pegas, le estarás enseñando a tu hijo que éstas son conductas aceptables…

Entonces:

  • Lo más importante que puedes hacer es impedir que te siga pegando – puedes, por ejemplo, detener su mano – de forma firme pero sin hacerle daño
  • Hacerle saber que te dolió.
  • Date un tiempo fuera – puedes ir a tu cuarto, tranquilizarte, sobarte – curarte, si fuera necesario – date un momento para cuidar tu cuerpo
  • Cuando estés tranquila, puedes salir e intentar hablar con tu hijo, señala que te dolió, que es una conducta inapropiada, valida sus sentimientos: puedes decirle que entiendes que está enojado (o molesto, o frustrado), pero que esa no es la manera de resolverlo
  • Invítalo a encontrar una conducta más adaptativa – por ejemplo hablar

¿Cómo evito que se repita?

  • Establecer reglas claras en el hogar

Crea reglas para lograr un clima de respeto; deja claro que golpear, patear, morder o cualquier otro tipo de  agresión física no están permitidos.

  • Recuerda usar un lenguaje positivo – es decir, céntrate en lo que se puede hacer más que en lo que no se debe hacer.

Por ejemplo: en lugar de decir «en esta casa no se debe  golpear»,  puedes decir  «en esta casa resolvemos los problemas hablando».

Además: Primeros pasos para disciplinar

  • Habla con tu hijo sobre las reglas para asegurarte de que las comprenda. Y más que establecer consecuencias negativas en caso de romper las reglas, encuentren juntos las acciones que les ayudarían a cumplirlas.

Cuando los niños participan en la definición y el establecimiento de las normas, es mucho más sencillo lograr su colaboración en su cumplimiento.

  • Invítalo a encontrar una conducta más adaptativa

Puedes enseñarle que, cuando está muy enojado, puede irse a su cuarto y leer, o hacer un dibujo que represente sus sentimientos. También puede tomar algunas respiraciones lentas y profundas, hablar; o bien puede golpear una almohada, o salir al jardín a gritar.

  • Ayúdale a reconocer sus sentimientos

Ayúdale a reconocer las consecuencias que sus acciones tienen sobre los demás; puedes decir, por ejemplo: “cuando tú me pegas a mí me duele” o bien “te has dado cuenta que cuando tú le pegas a tus compañeros, ellos no quieren jugar contigo?”

Cuando el problema es muy frecuente, muy severo, o cuando tú sientes que te ha rebasado, puedes buscar ayuda de un profesionista.

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Источник: https://bbmundo.com/ninos-toddlers/cuatro-anios/que-hago-si-mi-hijo-me-pega/

Mi hijo muerde o pega a otros niños: ¿qué puedo hacer?

¿Por qué los bebés pegan?

Los bebés exploran con la boca todo su entorno y no es infrecuente que, desde muy pequeños, mordisqueen aquello que se pone a su alcance. Pero es alrededor de los dos o tres años cuando los niños muerden de otra manera, es decir, no con el afán de explorar sino como manifestación de sus sentimientos o deseos.

Las razones por las que los niños muerden son distintas en cada caso. Algunos pequeños muerden por frustración, otros lo hacen para proteger aquello que consideran que es de su propiedad, y otros cuando se sienten amenazados, agobiados o inferiores en términos de fuerza o de capacidad verbal.

Si tu hijo muerde o pega a otros niños, te explicamos qué se puede hacer (y que no) para corregir su conducta.

Entendiendo por qué muerden los niños

Antes de analizar qué podemos hacer para evitar que nuestro hijo pegue o muerda, es importante conocer las causas que le llevan a actuar de esa manera, pues solo así lograremos ayudarle a responder de otra forma ante los estímulos desencadenantes de la agresión.

  • Pueden morder o pegar para llamar la atención: en el aula de la escuela infantil o el colegio, el niño deja de ser el centro de atención y debe compartir espacio con otros compañeros. Los maestros ya no tienen ojos solo para él, por lo que la forma más eficaz que encuentra el pequeño de llamar la atención del adulto es mediante la agresión a otro niño.
  • Pueden morder o pegar por imitación: a veces también puede ocurrir que el niño se relacione con otros peques que muerden y pegan, por lo que simplemente acaba imitando dicho comportamiento. Esta imitación también ocurre en el caso de niños que, desgraciadamente, son «educados» con azotes.
  • Porque se sienten frustrados: hay situaciones cotidianas que pueden vivir los niños pequeños en las escuelas que llegan a resultar realmente frustrantes para ellos. Al no poder verbalizarlo, encuentran en la agresión la forma de canalizar esa frustración.
  • Para expresar otros sentimientos que no saben verbalizar, como los celos, la ansiedad, el enfado, el nerviosismo…

Cuando los niños adquieren pleno desarrollo del lenguaje este tipo de conductas suele desaparecer, pues poder expresar con palabras lo que sienten, piensan o quieren, les permite mejorar la convivencia con sus iguales y solucionar los conflictos de manera respetuosa.

Es importante que entendamos que cuando un niño pequeño agrede a otro no lo hace con la maldad que en muchas ocasiones los adultos presuponemos. Por ello, debemos e dejar a un lado nuestros prejuicios y ver el comportamiento del niño como la punta de un iceberg que esconde una serie de motivos que nos darán las pistas para poder corregir esa forma de actuar.

¿Qué podemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

Pero el hecho de que se trate de un comportamiento habitual y propio de algunos niños en edad preescolar no quiere decir que no debamos hacer nada por corregirlo, sino todo lo contrario.

El niño necesita entender que su forma de actuar no es la adecuada, que puede llegar a lastimar a otras personas y que hay otras vías respetuosas para canalizar sus sentimientos o deseos.

1) Ayúdale a entender que cuando agrede, otro niño sufre

Lo primero y principal es que el niño entienda que morder o pegar está mal, que hace daño y que es un comportamiento no tolerable. Es importante hacer ver al niño que cuando agrede está haciendo daño, y que su actitud no debe ser permitida jamás.

Por ejemplo

Enfatiza tu mensaje ayudándote de la expresión corporal y tu tono de voz, para que el niño lo entienda mejor: «Cuando pegas duele mucho. Estoy segura de que a ti no te gusta que otros te peguen. ¿Recuerdas cómo te sienten cuándo algún niño lo hace? Te sientes triste, enfadado, dolorido… No es agradable sentirse así»

2) Anímale a reparar lo que ha hecho

A continuación podemos pedirle al niño que tenga una actitud reparadora con el amigo al que ha agredido, interesándose por él, pidiéndole perdón, dándole un abrazo… Pero es preferible no forzar este momento, y si nuestro hijo no quisiera hacerlo podemos hacerlo nosotros para darle ejemplo (al tiempo que consolamos al pequeño agredido).

En caso de que los niños sean un poco más mayores, cuando ambas partes se hayan calmado, podemos animarles a solucionar el conflicto que hayan tenido de manera respetuosa, invitándoles a dialogar y a encontrar soluciones que reparen lo ocurrido.

3) Valida sus sentimientos

Sentir ira, venganza, miedo, nerviosismo, inseguridad, celos… está permitido, pero no así la forma de canalizarlos cuando se atenta contra los demás. En este sentido, desde la calma debemos arropar y sostener también al niño que agrede, pues dejándolo solo en su sentir no le estaremos enseñando a gestionar correctamente sus emociones.

Por ejemplo

Si el niño que ha agredido se muestra nervioso, asustado, enfadado, confuso… podemos abrazarle y consolarle sin juzgar y sin hablar. Tan solo reconfortándolo con un abrazo y logrando que se calme. Cuando hayamos conseguido que se tranquilice será el momento de hablar con él de lo ocurrido.

4) Ayúdale a expresar lo que siente

Los niños no suelen empezar a jugar juntos y relacionarse con sus iguales hasta los tres años, momento en el que también comienzan a conocer ampliamente el mundo de las emociones. Además a esa edad ya cuentan con un vocabulario cada vez más extenso, y son capaces de entender lo que les decimos y de empezar a poner palabras a lo que sienten.

Hasta ese momento pueden empujar, pegar o morder simplemente porque no saben expresar su enfado de otro modo, por lo que los adultos debemos intervenir en esos momentos para mostrarles otra manera respetuosa de hacerlo.

Por ejemplo

Vamos a poner palabras a lo que el niño siente o piensa en el momento en el agrede, y a continuación le mostraremos la forma de solucionar el problema de manera respetuosa: «veo que estás enfadado porque te han quitado el juguete. Entiendo que quieras recuperarlo, pero esta no es la mejor forma de hacerlo. Vamos los dos juntos a pedirle que te lo devuelva»

En el caso de que el niño pegue para defenderse de la agresión de otro niño, debemos enseñarle que esa no es la mejor forma de solucionar los conflictos, y que además de recurrir a la ayuda de un adulto debe aprender a decir «no» con firmeza, ayudándose incluso de la comunicación no verbal para enfatizar su mensaje.

¿Qué NO debemos hacer si nuestro hijo muerde o pega?

  • Expulsar al niño de la guardería/colegio al que asiste: en ocasiones nos hemos hecho eco de esta drástica medida adoptada por algunos centros, que ante este tipo de problemas, optan por expulsar al niño agresor, demostrando tener pocos recursos educativos para tratar el caso.
  • No hacer nada, pensando que 'son cosas de niños' o que 'ya madurará y se le pasará' es una actitud que toman algunos padres, pero no se debería dejar a los niños que se autogestionaran solos ante este tipo de situaciones.

En primer lugar, porque si no intervenimos habrá un niño que esté sufriendo las consecuencias de esa agresión, y en segundo lugar porque el niño que agrede necesita saber que esa forma de relacionarse con los demás no es la correcta, y las pautas para solucionar los problemas deben aportárselas los adultos de referencia.

  • Hacerle lo mismo al niño para que vea lo que duele: si queremos educar a nuestro hijo en la no violencia, jamás deberíamos utilizar la violencia, porque a parte de no ser un método de crianza respetuoso, los niños pequeños no tienen la capacidad de entender por qué sus padres le pegan o muerden «para que aprenda lo que se siente». Por el contrario, el mensaje que le estará llegando es que esa es la forma correcta de relacionarse con los demás.

En definitiva, es normal que los niños pequeños peguen o muerdan a otros niños como una forma de canalizar su frustración y/o expresar sus emociones.

A medida que vayan madurando, verbalizando lo que sienten y aprendiendo a gestionar sus emociones esta conducta mejorará.

Pero mientras tanto, es fundamental el acompañamiento respetuoso del adulto, para que le ayude y le guíe con empatía y amor en las relaciones y convivencia con sus iguales.

Fotos | iStock

En Bebés y Más | ¿Les enseñamos a pegar sin darnos cuenta?, Por qué debemos educar a nuestros hijos para que no peguen a sus hijos, Las siete grandes diferencias entre el cerebro del niño y del adulto, y por qué debemos tenerlas en cuenta a la hora de educar

Источник: https://www.bebesymas.com/educacion-infantil/mi-hijo-muerde-pega-a-otros-ninos-que-puedo-hacer

¿Por qué los bebés pegan?

¿Por qué los bebés pegan?

Los bebés y los niños pequeños tienen pocas armas para hacernos entender lo que les ocurre. Cuando nacen, recurren sobre todo al llanto, pero a medida que crecen van desarrollando nuevas formas de comunicación como la risa, los gestos, los balbuceos, las primeras palabras, etc.

Una forma de hacer ver que están enfadados es pegar, empujar, morder o arañar, algo que hacen sobre todo a otros bebés o niños de su edad cuando estos les quitan un juguete o les hacen algo que consideran un agravio. También usan los golpes o empujones para expresar alegría y euforia. En general, las emociones fuertes les desbordan y no las saben controlar, por lo que recurren a los golpes.

Es muy común que, en la guardería, al recoger a tu hijo, te cuenten que ha pegado o mordido a un niño, o que sea él el agredido.

Esto es algo habitual y no debe preocuparte de primeras, pero si se convierte en el pan nuestro de cada día sí debes tratar de averiguar por qué tu hijo pega tanto y ponerle remedio para evitar que se convierta en su forma normal de comportarse con los demás ya que eso puede causarle a la larga muchos problemas en clase y de relaciones sociales.

¿Por qué pega el bebé?

Para averiguar por qué tu hijo se porta así debes fijarte en cuándo pega, en qué lugares y ante qué situaciones. Generalmente, las formas agresivas de comportamiento están motivadas por la forma de comportarse de los padres o cuidadores.

Es decir, si sus padres, abuelos o niñera son agresivos y gritan, pegan e insultan, es normal que el niño también se porte así. Puede ser también una respuesta a la violencia física experimentada por el propio niño en casa o en el colegio o a traumas pasados.

En estos casos, será necesario acudir a un psicólogo que ayude a averiguar las causas y a tratar al niño.

También hay que tener en cuenta la edad ya que los niños de 12 a 18 meses no tienen intención de hacer daño, solo pegan para hacer uso de sus habilidades físicas.

Entre los 18 y los 24 meses empiezan a experimentar las luchas de poder; entre los 2 y los 3 años empiezan a ser conscientes de que hacen daño al pegar y lo usan para expresar su rabia o su frustración; y desde los 3 años son plenamente conscientes de lo que significa pegar, por lo que es el momento de hacerles ver las consecuencias de sus actos.

En definitiva, los niños pegan porque no tienen otra forma de expresar ciertas emociones ni resolver sus conflictos, por eso debemos enseñarles desde pequeños a escuchar, perdonar, pedir perdón, mostrar empatía, arreglar los problemas de forma pacífica, etc.

¿Cómo conseguir que el bebé no pegue?

1- Edúcale con el ejemplo. No debes recurrir nunca a los golpes, ni siquiera los cachetes. Si pegas a tu hijo, aunque sea un golpe flojo en el culo, entenderá que es la forma normal de comportarse. Pegar no es forma de educar, así que nada de pegar a tu hijo ni a otras personas.

2- Debes enseñarle a expresar sus emociones de otra forma, pero nunca cohibirlas. Explícale que en lugar de pegar o empujar puede explicar a la otra persona por qué está molesto. Si todavía es muy pequeño y apenas sabe hablar, hazle ver que las manos sirven para dar abrazos, no solo para pegar.

3- Cuando pegue a alguien, muestra tu enfado y quítale el juguete o apártale de la situación que lo ha hecho enfadar para que se dé cuenta de que no es una buena forma de comportarse.

Si es suficientemente mayor como para pedir perdón, dile que debe pedir perdón a alguien cuando le hace daño, pero no le obligues. El perdón debe aprenderse, no forzarse.

A medida que viva situaciones así, irá desarrollando la empatía y entendiendo que, al pegar, hace daño, igual que le hacen daño a él cuando le pegan.

4- Repítele todas las veces que haga falta “no se pega” y enséñale otras formas de resolver sus conflictos de forma pacífica. Cuando lo haga, alábale y dale una pequeña recompensa.

Ten paciencia porque puede parecer que no funciona y sigue pegando, pero si sigues insistiendo en ello, gradualmente irá pegando menos y actuando más de otra forma.

Debes darle tiempo a que lo interiorice y madure.

5- Nunca digas frases como “eres muy pegón” o “eres muy malo”. Las etiquetas son muy contraproducentes en la educación y favorecen el comportamiento que se quiere evitar.

6- No dejes tampoco que se porte de forma violenta con sus juguetes o muñecos. La agresividad conlleva más agresividad y si dejas que pegue a los juguetes, acabará pensando que es la forma normal de actuar y lo trasladará a las personas. Pegar es malo siempre, aunque sea a objetos inanimados.

7- Anticipante a él y evita las situaciones de peligro. Si sabes que pega cuando está cansado o cuando le quitan cierto muñeco, iros del parque en cuanto notes las primeras señales de cansancio o no lleves ese juguete al parque para que no lo tenga que compartir. Aprender a compartir es complicado y es mejor que empiece con juguetes menos “queridos”.

8- El comportamiento violento debe tener unas consecuencias negativas. Puede ser irse antes del parque o no quitarle el juguete. Consecuencias inmediatas para que las relacione y adaptadas a su edad. Los castigos horas después no valen porque el niño no lo relaciona.
 

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Embarazo y niños
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