¿Por qué los bebés tienen cólicos?

▷¿Qué son los cólicos? | Causas, Síntomas y Tratamientos

¿Por qué los bebés tienen cólicos?

Todos los bebés lloran, recordá que es la única opción que tienen cuando necesitan relajarse. Por otro lado, casi todos los bebés -ya desde las dos semanas de nacidos- tienen un período de malestar en algún momento del día sin motivo aparente.

Sin embargo, a veces la irritabilidad normal de un bebé se convierte en períodos prolongados de llanto que parecen no tener final y nada de lo que intentés hacer parece calmar al bebé. Estos episodios podrían indicar que el bebé tiene un cólico.

Sigue leyendo y descubrí lo que podés hacer para tratar de ayudar a consolar a tu pequeño.

Los cólicos se pueden definir como episodios de llanto intenso, fuerte e inconsolable, sin motivo aparente, que suceden por tres horas o más al día; tres o más días a la semana, durante tres o más semanas seguidas. Estos probablemente comiencen entre la segunda y la cuarta semana después del nacimiento del bebé, y pueden ocurrir a cualquier hora del día o de la noche, a menudo entre las 6 de la tarde y la medianoche.

Alrededor de uno de cada 5 bebés experimenta cólicos.

Independientemente del sexo del bebé, tanto niños como niñas los padecen en igual número, y los bebés amamantados y alimentados con fórmula también se ven afectados de manera similar.

Este intenso llanto suele ser peor en el segundo y el tercer mes de un bebé, pero la duración del cólico generalmente varía de un bebé a otro. Los cólicos suelen detenerse cuando el bebé tiene aproximadamente 6 meses de edad.

¿Cuáles son las Causas de los Cólicos?

Los expertos no están seguros de la causa exacta, pero aquí hay algunas explicaciones posibles:

  • El sistema digestivo del bebé aún se está desarrollando, lo que provocá molestias que el bebé comunica llorando.
  • Si el bebé sufre de reflujo gástrico, este puede hacer que el bebé se sienta incómodo.
  • El bebé tiene gases y todo ese aire adicional le causa molestia.
  • Algunas investigaciones sugieren que las alergias alimentarias (los alérgenos a los que el bebé está expuesto en la leche materna o en la fórmula) o la exposición al humo del tabaco pueden causar cólicos.

¿Cuáles son los Síntomas?

Es natural estar ansiosa por el desarrollo de tu recién nacido y preguntarse sobre la diferencia entre estos episodios de llanto intenso y el llanto normal. Si sospechás que tenés un bebé con cólicos, revisá las siguientes señales de cólico:

  • Extiende sus piernas o las estira hacia su barriga
  • Arquea la espalda mientras llora
  • Agita sus brazos y piernas cuando llora
  • Tiene la cara enrojecida mientras llora
  • Aprieta los puños al llorar
  • A veces puede parecer sentir algún tipo de dolor
  • Tiene el estómago distendido y tiene muchos gases (pedos). Este síntoma podría deberse a que los bebés que lloran tragan mucho aire extra o porque el gas no sale del todo con los eructos después de comer.

Ideas para Ayudar a Prevenir los Cólicos

Muchos padres se sienten indefensos y confundidos sobre qué hacer para ayudar a su bebé; aquí hay algunas recomendaciones que podés probar y que podrían ayudar a limitar o prevenir el llanto antes de que comience:

  • Los estudios han demostrado que cargar al bebé y proporcionarle un buen contacto piel a piel en las primeras semanas de vida puede ayudar a limitar la duración de los episodios de llanto a medida que va creciendo.
  • Alimentá a tu bebé cada vez que parezca hambriento, no necesariamente en un horario de alimentación fijo.
  • Hacé eructar a tu bebé después de cada toma. Para esto, sostené a tu bebé sobre tu hombro y dale golpecitos suaves en su espalda.
  • Dale un chupete para ayudar a calmarlo antes de que se produzca el llanto.
  • Durante la lactancia o la alimentación con biberón, colocá a tu bebé lo más derecho posible para evitar que trague aire.
  • Si estás alimentando con biberón y tu bebé tiene cólicos, usá un tipo de biberón o tetina especial anti cólicos, esto puede ayudar a reducir la cantidad de aire que traga tu bebé.

¿Cómo Calmar a un Bebé con Cólicos?

Una vez que se produce el llanto, estos trucos a veces pueden ayudar a aliviarlo:

  • Mecé a tu bebé para calmarlo.
  • Ofrécele un chupón: succionar puede ayudar a calmarlo.
  • Probá usar un columpio o moisés que se meza, ya que este movimiento puede ser reconfortante.
  • Caminá con tu bebé en un portabebés o sostenélo contra tu pecho. Tanto el movimiento como el contacto pueden aliviarlo.
  • Colocá a tu bebé sobre tu regazo, boca abajo y frótale la espalda.
  • Poné la radio a un volumen bajo o encendé un ventilador o la aspiradora para crear un «ruido monótono». Esto también le puede ayudar.
  • Llévalo a dar un paseo en auto. El movimiento y el ruido pueden tener un efecto apaciguador.
  • Dale un baño tibio.
  • Dale un poco de espacio, ya que puede sentirse abrumado o sobre estimulado por luces o ruidos.

Recordá que a veces tu bebé llorará sin importar lo que hagas. Experimentá con diferentes técnicas; si un método no funciona dentro de una semana, probá algo más en la lista. Es posible que, para cuando hayás probado la mayoría de las cosas, tu bebé haya superado esta fase cólica.

Cómo manejar los Cólicos como Padres

Cuando tu bebé tiene cólicos es importante prestar atención a tu estado emocional. Cuidar a un bebé con cólicos puede ser difícil y hace que muchos padres se sientan ansiosos e inadecuados, por no mencionar que están llenos de estrés. Nota: no importa cuán frustrado te sientas, nunca sacudás a un bebé.

Sacudir a un bebé puede causar sangrado en el cerebro, lo que puede ocasionar daños permanentes e incluso la muerte. Si te sentís fuera de control y no podés lidiar con el llanto de tu bebé, pedile a un adulto de confianza que cuide a tu bebé mientras recuperás la calma.

Si estás a solas con tu pequeño, ponelo en la cuna u otro lugar seguro y salí de la habitación para tomar un descanso por unos pocos minutos.

Otros consejos para lidiar con la ansiedad son:

  • Solicitá y aceptá la ayuda de tus familiares y amigos que pueden cuidar al bebé durante breves períodos de tiempo, dándote un poco de tiempo libre, que además es muy necesario.
  • Hablá con tu médico sobre formas de ayudar a lidiar con la frustración que produce un bebé que llora constantemente.
  • Buscá grupos locales de madres o foros en línea para obtener más consejos y sugerencias de otros que estén pasando por lo mismo. Intentá descansar lo suficiente y dormí cuando tu bebé duerme.
  • No te sientas culpable por no poder calmar a tu bebé. Al abrazarlo y consolarlo, intentás hacer que se sienta mejor.
  • Mantente positiva. Este período pasará y tener un bebé con estos episodios no significa que tendrás un niño difícil en el futuro.

¿Cuándo Consultar al Pediatra?

Después de probar algunas de las técnicas mencionadas anteriormente, es probable que sepás cuál de estas ideas es la más efectiva para tu pequeño. Sin embargo, si su llanto persiste y nada parece ayudar, podría ser momento de optar por atención médica. Tu especialista podrá confirmar los cólicos o proporcionar información sobre qué más podría estar causando un llanto excesivo.

Buscá ayuda médica si:

  • Los gritos son más agudos o suenan anormales
  • Los labios o la piel de tu bebé tienen un color azulado durante el llanto
  • Tu bebé está vomitando repetidamente o está perdiendo peso
  • Tu bebé tiene diarrea o sangre en las heces
  • Tu bebé está tomando menos leche o hay menos pañales mojados de lo habitual

Mamá y papá, a pesar de cómo se pueden sentir cuando su bebé está llorando, recuerden que están haciendo un gran trabajo. Muy pronto, esta fase de llanto pasará, así que ¡ánimo, lo están haciendo muy bien!

Cuando estén listos, lean sobre qué otra cosa podría ser útil saber sobre el cuidado del bebé recién nacido.

Источник: https://www.pampers.com.ar/recien-nacido/cuidado-del-bebe/art%C3%ADculo/que-es-colico-causas-sintomos-y-remedios

Cólico del lactante: cómo identificarlo y qué hacer

¿Por qué los bebés tienen cólicos?

Cuando un bebé llora puede hacerlo por infinitas causas: gases, frío, hambre, dolor, soledad… Al principio, y como madre primeriza, me costaba identificar qué tipo de llanto tenía Martín, pero poco a poco aprendimos a conocernos.

Sin embargo, existe una clase de llanto incontrolable e irritable que puede ser algo más y que desespera a todos los padres. Son los llantos provocados por los cólicos del lactante y para identificarlos suele ayudar conocer sus principales características.

Se considera cólico del lactante cuando el que llora es un bebé de menos de tres meses de vida (suele comenzar entre la segunda y la tercera semana de vida y el pico ocurre hacia la sexta) y berrea hasta tres horas seguidas al menos tres días en semana.

Esta es la famosa “regla de los tres de Wessel”, y aunque ayuda a identificar y orientar a los padres a la hora de identificar un cólico, no tiene por qué ser estrictamente así.

Aproximadamente un 6-20% de los lactantes menores de cinco meses presentan cólicos del lactante

“Efectivamente, los cólicos del lactante son episodios de llanto excesivo y persistente, en lactantes sin ningún problema de salud aparente. Son más frecuentes durante la tarde-noche y no se encuentra ningún factor desencadenante, considerándose dentro del desarrollo normal del bebé.

Los cólicos del lactante pueden ir acompañados de enrojecimiento facial, flexión de las piernas, barriga algo más hinchada, puños apretados, pataleo… A pesar de ser una entidad benigna y autolimitada, genera una importante situación de estrés en los progenitores repercutiendo en la calidad de vida de toda la familia”, añade Gemma Pujol Muncunill, doctora adjunta de la sección de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica, Hospital Sant Joan de Déu.

El cólico del lactante es muy frecuente en todo el mundo. No hay diferencias entre sexos y parece ser algo más habitual en niños alimentados con fórmula que en niños alimentados con lactancia materna.

Aproximadamente un 6-20% de los lactantes menores de cinco meses presentan cólicos del lactante.

“Estos episodios suelen desaparecer de forma completa y espontánea entre los cuatro y los seis meses de vida”, añade la experta.

Lo recomendable es que sea un pediatra, un fisioterapeuta o una matrona el que lo diagnostique, pero tú también puedes fijarte en si el llanto no cesa aunque le cojas en brazos, le des de comer o le tapes… o si tu bebé se mueve como si tuviera retortijones y quisiera encogerse para mejorarlos.

Si el bebé continúa llorando desconsoladamente probablemente sufre un cólico, aunque, evidentemente, cada caso habrá que estudiarlo al detalle.

Por ejemplo, es muy importante saber cómo fue el parto, los primeros días del bebé y la lactancia; esto nos dará información para abordar de manera profesional el tratamiento del bebé.

«Para realizar el diagnóstico de cólico del lactante, no es necesaria la realización de ninguna prueba ya que su diagnóstico se basa en criterios clínicos. Está considerado como normal dentro del desarrollo del bebé y se define como un trastorno de adaptación entre el medio interno y externo.

No se conoce exactamente la causa de esta entidad, pero en los últimos estudios, se cree que la microbiota intestinal, junto con la inmadurez del sistema digestivo y la inmadurez del sistema nervioso central del bebé, generan una respuesta anómala al estrés, produciendo estos cuadros de llanto e irritabilidad», agrega la doctora Pujol.

A pesar de ser una entidad benigna y autolimitada, genera una importante situación de estrés en los progenitores

«En algunas ocasiones se han relacionado los alérgenos de la dieta con el cólico del lactante, aunque es difícil determinar si esto desempeña un papel en todos los pacientes.

Algunos de los lactantes, sobre todo si existe algún signo de alarma (escasa ganancia de peso, rechazo de las tomas, sangre en las heces, etc.

) se pueden beneficiar de una dieta hipoalergénica materna (en el caso de los niños amamantados al pecho) o bien de un cambio de fórmula adaptada (fórmula confort, fórmula extensamente hidrolizada)», explica la doctora.

Es muy importante el seguimiento del bebé para asegurarnos que el cambio de dieta ha sido eficaz y merece la pena continuar con el tratamiento.

Modos de paliar los cólicos del lactante

Actualmente, existen varias estrategias que pueden aportar un beneficio extra en el tratamiento del cólico y que tras una valoración por parte del pediatra de atención primaria se pueden iniciar.

«De las que se dispone de mayor evidencia», continúa la doctora, «es de la utilización de probióticos, siendo el Lactobacillus reuteri el más utilizado y eficaz».

«Se ha visto en varios estudios que el uso de este probiótico disminuye la duración de las horas del llanto y la duración total del cólico.

Recientemente, se ha investigado un nuevo producto que combina la eficacia de microorganismos saludables tindalizados (inactivados por calor) con el efecto de una sustancia mucoprotectora denominada xiloglucano, que supone una nueva opción terapéutica con un futuro esperanzador», agrega Pujol.

«Y en cuanto al tratamiento farmacológico, hoy por hoy, hay escasa evidencia que demuestre su eficacia, siendo así necesarios estudios más amplios para recomendar su uso de forma general», añade la doctora.

Sin embargo, en otros niños el mecanismo de succión que facilita el chupete, puede ayudar a calmarlos

Hay varias estrategias que pueden ayudar al bebé a estar más confortable y que van a depender de cada niño. «Es importante establecer rutinas diarias y tener apoyo para poder compartir las situaciones de estrés», continúa la experta.

El uso del chupete es controvertido «ya que por un lado puede interferir en el establecimiento de la lactancia materna en las primeras semanas de vida y por otro lado puede favorecer la ingesta de aire que puede empeorar la sensación de cólico.

Sin embargo, en otros niños el mecanismo de succión que facilita el chupete, puede ayudar a calmarlos. No existen recomendaciones universales al respecto y va a depender de cada niño», explica Pujol.

Tratamiento con los padres

Según explica la doctora Pujol, disponer de buena información de forma anticipada antes de la aparición de los cólicos, ayuda a que los padres y cuidadores tengan mejor manejo de la situación si esta se presenta: «Es bueno poder compartir experiencias con otros padres que han pasado por situaciones similares, y sobre todo reforzar que es una situación benigna en un niño que está sano y que con el tiempo se va a resolver». «Los padres son los que conviven con el niño las 24 horas del día y los que tienen que aportar la información al personal sanitario de la forma más objetiva posible. Tener apoyo familiar, estar tranquilos y tener confianza en el equipo médico que trata al niño es vital para que el proceso sea más llevadero. Es importante ser paciente y si es preciso iniciar algún tratamiento, dar tiempo suficiente para que se pueda valorar la respuesta a dicho tratamiento» reitera.

Uno de los pilares fundamentales del tratamiento es la educación sanitaria y el soporte a la familia.

Poder disponer de información sobre qué es el cólico del lactante, saber que el bebé está sano y que es un trastorno pasajero, disminuye la ansiedad frente esta situación y ayuda a sobrellevarla.

«Es importante valorar la interacción familia-bebé, valorar la posibilidad de una depresión materna asociada, así como asegurar que la técnica alimentaria sea la correcta y que no trague demasiado aire durante la comida ya que podría ser un factor agravante del cólico.

En un primer momento se pueden dar recomendaciones para intentar calmar al bebé: cogerlo en brazos, cantarle, hacerle eructar… A pesar de este soporte, en ocasiones no es suficiente para poder mejorar la situación del lactante y la familia y se precisa valorar el riesgo-beneficio de otras intervenciones», concluye Pujol.

FISIO MUM! / Flor María Trujillo

En este post quiero explicar cómo podemos aliviar un cólico al uso, que representa más del 90% de los casos que vienen a mi consulta. Como sabrás, el bebé tiene un sistema digestivo inmaduro y eso le hace tener ciertos dolores y ante ellos, se pone nervioso. El bebé no sabe qué le ocurre, solo experimenta el dolor y se inquieta y llora.

En estos casos, aunque sea difícil o nos cueste mantener la paciencia ante ese llanto incontrolable que parece que perfora el tímpano, es muy importante tratar de estar tranquilos y transmitir esa templanza a nuestro bebé cogiéndolo con seguridad en los brazos. Dicho esto, voy a recomendar tres ejercicios muy sencillos que puedes hacer con tu bebé y pueden aliviar un poco sus cólicos.

El primero de los ejercicios busca contribuir a su peristaltismo o movilidad intestinal.

Para ello vamos a jugar con las piernas de nuestro bebé flexionándolas hasta casi su pecho y después vamos a estirarlas, así que ponle cómodo, muy levemente incorporado como en un cojín de lactancia, y doblamos y estiramos suavemente sus piernas al menos durante 4 series de 15 estiramientos; después lo hacemos alternando una y otra pierna durante 4 series de 15 ejercicios. Cuando hacemos la flexión es muy común que el bebé se tire algún pedito, eso quiere decir que lo estamos haciendo bien.

El segundo ejercicio que recomiendo es muy sencillo y consiste en hacer masajes suaves en su abdomen. Hay que seguir la dirección de las agujas de reloj y masajear durante un ratito. Muchas mamás me dicen que notan que la zona “cruje”, es una sensación parecida a los papeles de embalar cuando se explotan las burbujas de aire, pero evidentemente más tenue.

Si eso ocurre puede ser porque el bebé ha tragado aire.

Por último, recomiendo hacerle ligeras presiones en el abdomen dibujando sobre su tripita una U invertida.

Para ello colocamos al bebé boca arriba y comenzaremos a recorrer el lado derecho del bebé desde su cadera derecha y vamos subiendo hasta el reborde costal (por supuesto no llegamos a las costillas) pasamos de un reborde al costal al contrario, y luego bajamos en dirección hacia la ingle izquierda. Podremos repetir este masaje varias veces.

Aliviar el cólico de un bebé no es sencillo y puede ser agotador, por eso espero que a través de estos ejercicios de fisioterapia para bebés puedas mitigar y calmar sus molestias y dolencias, pero no descartes acudir al fisioterapeuta o pediatra ante cualquier duda, para aliviar su sintomatología o si la situación te sobrepasa.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2017/09/13/mamas_papas/1505301708_086397.html

El cólico del lactante: cómo ayudarle a dejar de llorar

¿Por qué los bebés tienen cólicos?

El cólico del lactante es uno de los motivos de consulta pediátrica más frecuente por el sufrimiento que genera en un bebé de pocos días o semanas y el que provoca a los padres, que en muchos casos llegan a desesperar por no saber qué hacer para ayudarle.

Es un llanto que no cesa, que los padres interpretamos como un momento de dolor, rabia y malestar de los niños, que nos hace intentar actuar de algún modo y en muchos casos nos lleva a perder los nervios, por la impotencia y el agotamiento de ver que a pesar de nuestros esfuerzos, el bebé sigue llorando.

Si estás en esta situación y te gustaría saber cuáles son las posibles causas e intentar ayudar a tu bebé a dejar de llorar, a continuación te explicamos qué es el cólico del lactante y cuáles son las posibles soluciones para tratarlo.

Qué es el cólico del lactante

En medicina hay un diagnóstico muy útil pero muy poco específico para esas situaciones en las que una persona explica que no se encuentra bien, pero no se halla la causa: malestar general. Es algo así como decir «esta persona se encuentra mal, pero no sabemos aún por qué», y ese diagnóstico perdura hasta que se encuentra el definitivo que por fin lo sustituye.

Pues en pediatría pasa algo parecido cuando un bebé de pocos días llora y los padres no encuentran el modo de calmarle: cólicos del lactante o cólicos del bebé. De hecho, es tan inespecífico que en muchas publicaciones ya no se le llama cólico, sino llanto inconsolable del bebé, que es lo mismo que no decir nada:

– Señora, su bebé tiene un episodio de llanto inconsolable del bebé.
– No me diga, no me había dado cuenta… menos mal que he venido (responde irónicamente la madre).

Así que como es lo mismo que no decir nada, pues parece que coloquialmente queda mejor «cólico del lactante» o «cólico del bebé», que sí suena un poco más a enfermedad:

– Señora, su bebé tiene cólicos.
– Vaya, lo imaginaba. Ya decía yo que tanto llorar no podía ser normal.

El problema es que podría ser algo, o no ser nada, porque como digo hay que ahondar un poco para saber si podría solucionarse.

Síntomas de los bebés con cólicos

Lo primero de todo, antes de empezar a buscar causas y soluciones es saber si de verdad el bebé padece cólicos del lactante, porque todos los bebés lloran y hay padres que piensan que son cólicos cuando lo único que tienen es un bebé que les está comunicando algo. Por ejemplo, dejar al bebé en la cuna y esperar que se duerma solo es absurdo en muchas ocasiones, y solo provocará el llanto. No tiene cólicos, le has dejado solo.

Por otro lado, que hayan pasado dos o tres horas después de la última toma y llore cada vez más, no es cólico, sino hambre.

De igual modo, un bebé puede llorar por sueño, porque tiene un «pedete atravesado» (gases), o ganas de hacer caca y no le sale, y entonces eso tampoco son cólicos (a esto se le conoce como disquecia del lactante).

Incluso hay padres que dicen: «tiene cólicos, llora un montón, pero le cogemos y se le pasa». No, esto tampoco es cólico, esto es soledad.

Se considera cólicos del lactante cuando el llanto sucede en un bebé de menos de tres meses de vida, que se da por las tardes, normalmente a partir de las seis, que suele iniciarse hacia la segunda o tercera semana de vida alcanzando el pico más alto sobre la sexta semana, cuando puede llegar a llorar hasta tres horas seguidas, al menos tres días a la semana. Además, es un llanto que no cesa si se le alimenta, si se le coge en brazos o si se le tapa (por frío).

Posibles causas del llanto inconsolable del bebé

Este llanto tan molesto, que se soluciona solo a partir de que el bebé cumple los tres meses, cuando ya es más maduro y llora cada vez menos, puede deberse a diversas causas que van acompañadas de las consiguientes soluciones (o intento de solución).

Alergia a la leche, intolerancia a la lactosa,..

La primera de las posibles causas de llanto en el bebé es que algo de lo que está comiendo no le esté sentando bien. Puede ser la lactosa o la proteína de la leche de vaca de las fórmulas infantiles que sustituyen a la lactancia materna, o puede ser algo que come la madre que pasa a la leche y le molesta.

Si es por esto, el llanto del bebé suele escapar de la definición de cólico, porque un bebé con alergia o intolerancia no llora solo por las tardes, sino también por la noche y la mañana; pero como llora tanto y los padres dicen que «serán cólicos» (y a veces algún profesional), vale la pena tenerlo en cuenta.

En caso de que el bebé sea amamantado lo habitual es que el llanto sea provocado por algún tipo de sustancia excitante (bebidas con cafeína) o que sean los lácteos. La solución pasa entonces por quitar las bebidas con cafeína y esperar dos o tres días para ver si hay cambio.

Si lo hay, volver a tomarlas para confirmar (si al volver a tomarlas vuelve a llorar, la causa del llanto está clara).

Si esto no es, entonces se hace la prueba con la leche y derivados (o primero con esto, y si falla se pasa a la cafeína), eliminando cualquier producto que pueda contener leche, esperando unos días y luego volviéndolos a introducir si ha dejado de llorar.

En caso de que tome biberón, la recomendación es cambiar la leche artificial por una fórmula hipoalergénica, para ver si con ello se reduce el llanto.

Alimentar al bebé después de haber llorado

La lactancia materna se da a demanda, y la alimentación con leche artificial también. Esto quiere decir que en cuanto el bebé empieza a gemir, y antes de que llore, hay que darle ya de comer, sin tener en cuenta si han pasado una, dos, tres o cuatro horas.

Si el bebé llora, y si llega a hacerlo de manera fuerte, empieza a tragar aire, empieza a sufrir estrés y ansiedad, y todo esto repercute en dos cosas: que al final del día esté saturado y sobrepasado por haberlo pasado mal durante el día y que tenga aire que deberá echar mediante eructos.

De las dos cosas lo peor es lo primero, porque el aire se va con un simple eructo. Pero si come con aire, con malestar porque quiere echarlo y no puede, también puede ponerse nervioso y comer a disgusto.

Lo recomendable en este sentido es llegar a tiempo y no tarde, si es posible, (cuando llora es tarde), y en caso de alimentar al bebé con biberón hacerlo con algún biberón anticólico o con válvula de aire que permita que el aire entre, eliminando el vacío que provoca la succión en el mismo. Los biberones sin válvula van haciendo vacío a medida que el bebé saca la leche y llega un punto en el que tiene que parar para que entre aire y le pueda seguir cayendo la leche, y a algunos bebés esto no les gusta demasiado.

Por otro lado, hay que respetar la demanda del bebé y no intentar que se acabe los biberones a nuestro antojo. Si se le preparan 60 y deja 20, no ir insistiendo para que se los tome, porque lo llenaremos demasiado y lo incomodaremos, a riesgo de que eche leche, o aún peor, que no la eche y se pase una o dos horas haciendo una digestión pesada y molesta.

Alteración de la flora intestinal

Es ahora, en los últimos años, cuando se está descubriendo que la flora intestinal de los bebés es totalmente diferente si nacen por parto vaginal o cesárea, y totalmente diferente según el alimento que reciban. Esto hace que las digestiones sean muy diferentes entre unos y otros, y que los haya que fermenten los alimentos de un modo más molesto, generando más gases, mayor distensión abdominal y más llantos.

Para estos casos el cambio de leche puede ser útil (cuando toman artificial), pues la flora de estos bebés no alcanza el nivel de aquellos que son amamantados, o la administración de probióticos que puedan pasar a formar parte de la flora del bebé para ayudarle en sus digestiones, aunque no está demostrado todavía que sea una solución del todo útil.

También se usa desde hace tiempo preparados para bebés con algunas hierbas como manzanilla y tila. Por lo general contienen más azúcar que hierbas, así que no son nada recomendables. Es mejor, en todo caso, y siempre que el pediatra lo indique así, hacer una manzanilla normal y dar una o dos cucharaditas por si mejora.

Siendo la barriga, además, funciona muy bien la postura anticólico, que es toda aquella en que se coge al bebé sujetando su abdomen, ejerciendo una mínima presión. Siempre que le sujetemos un poco la barriguita se encontrará algo mejor y estará más cerca de relajarse que si lo cogemos de otro modo.

Además, los masajes pueden ser útiles para ayudar al bebé a soltar los gases intestinales y hacer caca. Una visita a un fisioterapeuta que trata a bebés puede ser muy útil como terapia y para que enseñe a los padres qué tipo de intervención pueden llevar a cabo en casa para seguir con ello.

Reflujo gastro-esofágico

Otra de las causas de llanto es el reflujo gastro-esofágico del bebé, que es el paso del ácido del estómago hacia arriba, hacia el esófago, que produce llanto en el bebé por el dolor. En este caso el llanto no es solo por la tarde, sino que sucede a cualquier hora, y al ser imposible de calmar mucha gente lo confunde con cólicos.

Sin embargo, al ser tan repetido, al ser tanta la irritabilidad, debe acudirse al pediatra para que se realicen las pruebas pertinentes que descarten o confirmen el diagnóstico, puesto que el reflujo tiene tratamiento.

Que no sea nada de esto, sino un «no puedo más»

Finalmente, cabe la posibilidad de que no sea nada de lo que hemos comentado y que el llanto por las tardes responda a un «no puedo más» del bebé. Una suma de todos los estímulos que va recibiendo a lo largo del día que, al llegar la tarde-noche, le hacen reventar a llorar como única válvula de escape al estrés o ansiedad que ha sentido.

¿Que por qué ansiedad? Por cualquier cosa: es un bebé y no es capaz de razonar, así que no puede entender cuáles son sus malestares, el por qué, ni saber que enseguida serán calmados. Un bebé solo llora cuando se encuentra mal y si la ayuda tarda, el estrés le hace llorar cada vez más para que la solución no se demore más.

Ante esto se recomienda hacer uso de una mochila porta-bebés durante el día, para que lo paseemos ahí, tanto para que vaya en vertical y pueda soltar los gases que quiera como para que esté en movimiento y en contacto con el cuerpo de mamá o papá. O bien en brazos: muchos brazos como prevención de los cólicos, para evitar que aparezcan más tarde.

Otras soluciones, por si acaso

A cada causa le hemos dado la posible solución, pero todas sirven para todo, porque como decimos no se conoce la causa, y porque en realidad puede ser más de una a la vez: un bebé puede llorar porque le molesta la barriga, pero también porque a la tarde está muy agobiado.

Como un bebé puede llorar además por otras cosas que no hemos mencionado, o como hay otras cosas que pueden ayudar en los casos anteriores, os dejamos con algunas de las soluciones que la Academia Americana de Pediatría recomienda, además de las que ya hemos comentado:

  • Envolver al bebé en una manta para que se sienta caliente y seguro.
  • En caso de que la mamá o el papá fuman, procurar dejar de fumar o hacerlo fuera de la casa.
  • No fumar si se vuelve a quedar embarazada.
  • Cuando la persona que está con el bebé sienta que está en tensión y con ansiedad por el llanto que no cesa debería pedir a otra persona que se haga cargo del bebé y salir de casa un rato. Si no hay nadie con quien compartir el cuidado del bebé en esa situación y la persona que lo tiene en brazos empieza a perder los nervios es mejor dejarlo en la cuna llorando que perder los estribos y sacudir al bebé. Esto podría ocasionarle ceguera, lesiones cerebrales o incluso la muerte.

Foto | Harald Groven, Raúl Hernández González en Flickr, iStock
En Bebés y más | Cólicos del lactante: qué son, 7 ideas prácticas para calmar a un bebé con cólicos, Cómo aliviar los cólicos del lactante

Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/el-colico-del-lactante-como-ayudarle-a-dejar-de-llorar

El cólico del lactante

¿Por qué los bebés tienen cólicos?

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Su bebé llora todas las tardes durante varias horas seguidas, y sus llantos le agotan hasta el punto de tener ganas de unírsele. ¿Qué puede estar alterando a su hijo?

Todos los recién nacidos lloran y se ponen inquietos a veces. Durante sus tres primeros meses de vida, los bebés lloran más que en ningún otro momento. Pero, cuando un bebé, que por lo demás está sano, tiene varios períodos a la semana de inquietud, llanto agudo y dificultad para que lo tranquilicen, es un signo de una afección conocida como «cólico del lactante».

El cólico se define como llorar durante más de tres horas al día, durante más de tres días a la semana durante por lo menos tres semanas. Pero los médicos le pueden diagnosticar esta afección a un bebé antes de llegar a ese punto. El cólico del lactante no suele tener importancia médica y acaba desapareciendo por sí solo.

Sobre el cólico del lactante

Se estima que hasta el 40% de todos los lactantes tienen cólicos. Suelen empezar entre la tercera y la sexta semana de vida y acaban cuando el bebé tiene entre tres y cuatro meses de edad. Si el bebé sigue llorando excesivamente después de esta edad, la causa de sus llantos podría ser otro problema de salud.

He aquí una serie de datos importantes sobre el cólico del lactante:

  • Los bebés con cólico del lactante tienen un reflejo de succión normal y buen apetito, se ven sanos (a pesar de los cólicos) y están creciendo bien. Llame al médico si su bebé no se está alimentando bien, no está ganando peso o no tiene un reflejo de succión lo bastante fuerte.
  • Los bebés con cólico del lactante pueden regurgitar de tanto en tanto, al igual que los bebés que no lo padecen. Pero si su bebé está vomitando y/o perdiendo peso, llame al médico. (El vómito consiste en expulsar el contenido estomacal con fuerza por la boca, mientras que regurgitar es un flujo suave en que el contenido estomacal sale de la boca.) Vomitar repetidamente no es un signo de cólico del lactante.
  • Los bebés con cólico suelen hacer heces normales (movimientos de vientre). Si su bebé tiene diarrea o sangre en las heces, llame a su médico.

¿Cuál es la causa del cólico del lactante?

Los médicos no están seguros de cuál es la causa del cólico del lactante. Se ha sugerido la intolerancia a la leche de vaca como posible causa, pero ahora los médicos creen que esta causa solo permite explicar un número muy reducido de casos.

Los bebés amamantados también tienen cólicos; en estos casos, los cambios en la dieta de la madre pueden ayudar a aliviar los cólicos.

Algunas madres que dan el pecho a sus bebés descubren que les ayuda eliminar la cafeína de su dieta, mientras que otras observan mejorías cuando eliminan los lácteos, la soja, los huevos o los productos que contienen trigo.

Algunos bebés con cólico del lactante también tienen gases, pero no está claro si los gases causan el cólico o si los bebés tienen gases porque tragan demasiado aire mientras lloran.

Algunas teorías sugieren que el cólico ocurre cuando el alimento avanza demasiado deprisa por el sistema digestivo del bebé o cuando se digiere de forma incompleta.

Otras teorías sugieren que el cólico se debe al temperamento del bebé, a que algunos bebés tardan un poco más de tiempo en adaptarse al mundo, o a que algunos de ellos padecen un reflujo gastroesofágico no diagnosticado.

Otras investigaciones sugieren que el cólico puede ser una forma precoz de la migraña. También se ha constatado que los hijos de madres que fuman son más proclives al cólico del lactante.

Cómo tratar el cólico del lactante

No hay ningún tratamiento que, aplicado de forma aislada, se haya demostrado que haga remitir los cólicos. Pero hay formas de hacer que la vida sea más fácil, tanto para usted como para su bebé.

En primer lugar, si su bebé no tiene hambre, no intente seguir alimentándolo. En lugar de eso, trate de consolarlo: no estará «malcriando» o «mimando» al bebé por dedicarle su atención. También puede:

  • Mecerse en una mecedora con el bebé, pasearse llevando en brazos al bebé, probando diferentes posturas.
  • Intentar hacer eructar al bebé más a menudo durante las tomas.
  • Colocarse al bebé en el regazo, estirado boca abajo, y frotarle suavemente la espalda.
  • Colocar al bebé en un columpio o en una sillita provista de vibrador. El movimiento podría tener un efecto reconfortante sobre él.
  • Colocar al bebé en su sillita de seguridad en los asientos posteriores del coche y darle una vuelta en coche. La vibración y el movimiento del coche suelen tranquilizar a los bebés.
  • Ponerle música al bebé; algunos bebés responden positivamente al sonido, aparte de al movimiento.
  • Llevar a bebé a una habitación donde esté funcionando una secadora de ropa, una máquina de ruido blanco o una aspiradora. A algunos bebés les reconforta un ruido de fondo constante y a bajo volumen.
  • Algunos bebés necesitan una reducción de la estimulación ambiental. A los bebés de dos meses o menos, les puede ir bien que los envuelvan en una manta y los lleven a una habitación que esté en penumbra.

Cuidar de un bebé con cólicos puede ser sumamente frustrante, así que asegúrese de cuidar también de sí mismo. No se culpe a usted ni al bebé por el llanto constante: el cólico no es culpa de nadie. Intente relajarse, y recuerde que su bebé acabará superando esta fase.

Mientras tanto, si necesita desconectar de los llantos del bebé, hágalo. Probablemente sus amigos o familiares estarán encantados de cuidar del bebé cuando usted necesite tomarse un respiro.

Si no puede contar inmediatamente con la ayuda de otra persona, no pasa nada si deja un rato al bebé solo en su cuna mientras usted se toma ese descanso antes de intentar consolarlo de nuevo.

Si en algún momento tiene la sensación de que se quiere autolesionar o de que podría hacer daño al bebé, deje al pequeño en su cuna y pida ayuda de inmediato. No agite ni sacuda nunca a un bebé.

Si su bebé tiene fiebre igual o superior a 100,4 ºF.

(38 ºC), llora durante más de dos horas seguidas, no hay forma de consolarlo, parece no encontrarse bien, tiene diarrea o vómitos persistentes o está menos despierto o alerta que de costumbre, llame al médico de inmediato. También debería llamarlo si no está seguro de si los llantos de su hijo se deben al cólico del lactante o son el síntoma de otra enfermedad.

Revisado por: Rupal Christine Gupta, MD

Fecha de revisión: abril de 2016

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/colic-esp.html

¿Por qué se producen los cólicos del lactante?

¿Por qué los bebés tienen cólicos?

Se habla de cólico del lactante cuando un bebé sano y bien alimentado padece episodios repetidos de llanto intenso al menos 3 horas al día, 3 días a la semana durante al menos 3 semanas (la llamada regla del tres de Wessel).

Suele aparecer a partir de los 15 días de vida, es especialmente frecuente en torno al mes y medio, y desaparece hacia los 4 meses de edad. Se trata de un trastorno benigno que no tiene trascendencia médica –no se trata de una enfermedad- y el cuadro suele desaparecer por sí solo, de manera espontánea y sin dejar secuelas.

Los episodios de llanto pueden producirse a cualquier hora, aunque a menudo suceden desde la tarde hasta entrada la madrugada. En ocasiones, pueden comenzar tras las tomas de leche, lo que puede llevar a los padres a confusión sobre la causa de los lloros.

¿A quién afectan?

Se trata de un cuadro bastante frecuente, pues afecta, según la Asociación Española de Pediatría, a 1 de cada 4 niños en sus primeros tres o cuatro meses de vida. No existen diferencias de género y tampoco influye el hecho de que hayan nacido prematuros o el que sean alimentados con leche materna o fórmulas artificiales.

No obstante, según la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria, Castilla y León, parece que los bebés con antecedentes familiares de enfermedades gastrointestinales y enfermedades atópicas sufren cólicos con mayor frecuencia. Así mismo, estos niños sufren más a menudo trastornos del comportamiento y del sueño en edades posteriores, así como episodios de dolor abdominal recurrente y problemas alérgicos.

¿Cuáles son sus síntomas?

Además de llorar de manera inconsolable durante varias horas –especialmente durante la tarde y la noche- el lactante puede:

  • Sufrir un llanto de inicio repentino.
  • Encoger las piernas repetidamente sobre el abdomen.
  • Mostrar el vientre algo abombado y aparentemente lleno de gases (lo que ha llevado a pensar con frecuencia que se trata de espasmos en el tubo digestivo).
  • Cerrar los puños con fuerza.
  • Enrojecer por el esfuerzo.
  • Cuando el llanto cede, se vuelve a encontrar con un aspecto normal.

¿Por qué se producen los cólicos?

No existe una causa clara ni tampoco una evidencia médica que demuestre la relación del cólico con una dolencia física o un malestar del intestino o estómago. Las asociaciones de pediatría barajan distintas teorías respecto a la etiología de los cólicos:

  • Causas psicológicas o sociales. El cólico del lactante podría deberse a una excesiva estimulación del bebé; cambios constantes en la rutina diaria del lactante; una mala interpretación de la conducta de los niños por parte de los padres, que responden con exageración ante su llanto-; cansancio e inexperiencia de los padres; mayor estrés sufrido por algunas familias; ansiedad de la madre, que puede haber sufrido problemas durante el embarazo o un parto traumático; o, incluso, a hábitos fumadores por parte de los progenitores. Por parte del bebé puede existir una hipersensibilidad a ciertos estímulos.
  • Causas gastrointestinales. Por ejemplo, reflujos gasoesofágicos, la inmadurez propia del aparato digestiva del bebé, el estreñimiento o alteraciones de la flora intestinal podrían, en algunas ocasiones, motivar los lloros, aunque estos niños, como aclara la Asociación Española de Pediatría no padecerían un auténtico cólico, sino un proceso que se confunde con él.
  • Causas dietéticas.  Existen pocas diferencias entre el tipo de lactancia que siga el bebé, aunque con leche materna los cólicos son algo menos frecuentes, ya que la alergia a las proteínas de la leche de vaca puede ser un desencadenante en algunos casos. Estos podrían mejorar usando una fórmula láctea especial o retirando los lácteos de la dieta de la madre en el caso de que reciba leche materna.
  • Inmadurez neurológica. En esta etapa, el lactante tiene que adaptarse al ritmo de sueño-vigilia y, sobre todo, a un ritmo de actividad en la vigilia; en otras palabras, el bebé requiere de tiempo para terminar su proceso de autorregulación, todavía incompleto.

¿Qué peligros pueden conllevar?

Los cólicos no implican un riesgo médico directo para los bebés. Sin embargo, dado el nerviosismo que estos llantos constantes puede generar en los padres o cuidadores, sí pueden darse situaciones de peligro por estrés.

Para evitarlas, en fundamental mantener la calma y evitar mantener al bebé en brazos durante posibles discusiones provocadas por el cansancio, ya que si en un momento de pérdida de control se agita al niño, esto sí puede provocarle lesiones graves.

Es lo que se conoce como el síndrome del bebé sacudido.

Por este motivo, si hay momentos en que el llanto se siente intolerable para los adultos, lo mejor es poner al bebé en un lugar seguro (por ejemplo, su cuna), tomarse algunos minutos y pedir ayuda.

¿Cómo puede distinguirse el cólico del lactante de otra dolencia?

Por lo general, el llanto constituye una conducta de apego, necesaria para la supervivencia o una manera del bebé de expresar sus diferentes emociones  y necesidades. Por eso, debe ser considerado normal que un bebé llore.

Sin embargo, cuando el llanto dura más de tres horas por día, más de tres veces en la semana y durante más de tres semanas, es necesario investigar su causa. Normalmente no es necesaria ninguna prueba diagnóstica, pues el diagnóstico viene dado por el llanto característico unido a una exploración normal del bebé.

El pediatra será el encargado de descartar otras posibles causas del llanto, que pueden tener que ver con estas señales:

  • Si el bebé presenta malestar general o mal color.
  • Si ha perdido el apetito o el reflejo de succión no es fuerte.
  • Si el niño parece incómodo cuando se lo coge en brazos.
  • Si vomita repetidamente.
  • Si pierde peso o no gana el suficiente.
  • Si padece diarrea o tiene heces con sangre.
  • Si sufre pausas respiratorias.
  • Si padece convulsiones o somnolencia.

¿Cómo se diagnostican los cólicos del lactante?

El llanto de bebé característico del cólico y una exploración física del niño –en la que se descartarán otras posibles causas de los lloros- suelen ser suficientes para confirmar el diagnóstico.

En algunos casos, puede ser útil registrar su comportamiento anotando en una tabla horaria la hora y el tiempo que duran las tomas, los periodos de sueño-vigilia y los cuadros de llanto (duración e intensidad).

¿Cómo se superan los cólicos del lactante?

Como afirma la Asociación Española de Pediatría (AEP) en su “Guía práctica para padres”, no existe ningún remedio con eficacia demostra­da para los cólicos del lactante, simplemente se debe ser paciente y esperar a que las crisis acaben desapareciendo por sí solas, alrededor de los cuatro meses de edad. En cualquier caso, esta asociación apunta las siguientes posibles medidas de actuación:

  • Mantener la lactancia materna, al tiempo que la madre evitar ingerir sustancias excitantes. Si se opta por la lactancia artificial, las tomas deben ser muy regulares, tanto en horario como en frecuencia. Al finalizar, se debe ayudar al bebé a expulsar el aire.
  • Coger al bebé y abrazarlo contra el pecho para que sienta nuestro calor. También se le puede arrullar en una mantita, cambiarle de postura, darle un baño o realizarle un masaje relajante.
  • Suplementos a base de probióticos. Podrían mejorar un poco los síntomas en algunos niños, pero no existe suficiente evidencia científica que lo demuestre.

En definitiva, es importante entender que es un trastorno benigno ante el que la familia debe armarse de paciencia. Así mismo, el pediatra ayudará a descartar que el llanto se deba a otro tipo de problemas o a alguna enfermedad.

Aunque no existe ningún tratamiento con eficacia demostrada para el cólico del lactante, seguir algunas recomendaciones puede hacerlo más llevadero tanto para el bebé como para sus padres:

  • 1. Ármate de paciencia.
    No hay que ponerse excesivamente nerviosos si nuestro bebé llora, ya que el llanto es un proceso normal que constituye su manera de expresar emociones  y necesidades. Siempre que no presente otros síntomas, es normal que un bebé llore.
  • 2. Descarta otras causas.
    Cuando el niño esté llorando, comprueba primero que no tiene hambre y que no necesita un cambio de pañal. Tras esto, puedes cogerlo en brazos y mantenerlo en la posición en la que se encuentre más cómodo (boca arriba o abajo, horizontal o vertical, con los brazos o sobre su pecho, etc.) intentando transmitirle tranquilidad.
  • 3. Recurre a los masajes.
    Una vez que lo tienes en brazos, puedes mecerlo e incluso darle un masaje relajante en el abdomen o la espalda mientras lo tienes en tu regazo, ya que eso le ayudará a calmarse. Los lactantes que sufren cólicos a menudo buscan y piden consuelo de sus padres o cuidadores por lo que estos no deben sentirse culpables por cogerlos.
  • 4. Reduce los estímulos y busca su relax.
    El llanto agudo tensa al bebé, por lo que es importante que intentes relajarle, por ejemplo poniéndole un poco de música o un ruido sordo como el secador de pelo o la lavadora. El chupete también puede ayudar, ya que el reflejo de succión es instintivo. Además, algunos bebés necesitan oscuridad o sentirse protegidos para tranquilizarse, por lo que acostarlos o arrullarlos en una mantita puede resultar útil en estos episodios.
  • 5. Llévale de paseo.
    En ocasiones, también el movimiento reconforta a los bebés que sufren cólicos. Por eso, puede resultar efectivo llevarlo a pasear en el coche, en su carrito o, incluso, sentarlo en un asiento vibrador.
  • 6. Claves de la lactancia.
    Si el bebé toma la leche con mucha avidez es posible que trague demasiado aire. En caso de tomar la leche materna, hay que asegurase de que vacíe bien un pecho antes de cambiarlo al otro, pues la leche que sale al vaciar por completo el pecho es más rica en grasa y energía, y sacia mejor el hambre. Además, prescindir de estimulantes como la cafeína o la teína en la dieta de la madre podría ayudar a que el bebé se mantenga un poco más sereno. Al menos, es conveniente hacer la prueba.
  • 7. Establece una rutina para las tomas.
    Sobre todo, si el bebé toma el biberón, las tomas deben ser regulares tanto en horario como en frecuencia, y conviene seguir siempre los mismos pasos al hacerlo. También en el momento del baño debe seguirse una rutina, pues repetir secuencias permite al niño saber qué va a suceder y, por tanto, sentirse más seguro.
  • 8. Ayúdale a eliminar los gases.
    Tanto si se le ha dado el pecho como si ha tomado biberón, es necesario ayudar al bebé a eructar. En el primer caso, hay que sujetarlo unos minutos después de la toma en posición vertical para que pueda expulsar los gases. Y si se le da biberón, se debe elegir una tetina con el orificio del tamaño adecuado y asegurar que esté siempre llena de leche, para evitar que le entre aire.
  • 9. Tu descanso también cuenta.
    El llanto frecuente y prolongado de un bebé puede alterar la vida familiar, pues el cansancio y la preocupación se van acumulando. Por eso, padres y madres deben dar prioridad a su descanso, relevándose en su cuidado, buscando ayuda de personas del entorno. Es muy importante que ambos progenitores se impliquen en la crianza de su hijo.
  • 10. Acude al pediatra siempre que sea necesario.
    El médico nos ayudará a descartar problemas de salud si tenemos dudas o si vemos que el bebé  presenta algún otro signo de malestar. También debemos consultarle si queremos cambiar la dieta del lactante, ya que algunos casos de cólicos pueden deberse a una intolerancia a las proteínas de la leche de vaca, en cuyo caso mejoran retirando los lácteos de la dieta de la madre (si le da el pecho) o utilizando fórmulas lácteas especiales.

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*Esta información en ningún momento sustituye la consulta o diagnóstico de un profesional médico o farmacéutico.

Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/colicos-del-lactante/

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