¿Por qué los recién nacidos respiran agitados?

¿Cómo puedo saber si a mi hijo le cuesta respirar?

¿Por qué los recién nacidos respiran agitados?

Las infecciones respiratorias son uno de los motivos más frecuentes de consulta en pediatría.

Cada día los centros de salud se llenan de niños que presentan tos y mucosidad, ya sea por un catarro, una laringitis, una bronquitis o una neumonía.

Tras una exploración física adecuada, los pediatras somos capaces de establecer un diagnóstico y plantear qué tratamiento necesita cada niño. La gran mayoría de los casos evolucionarán de forma adecuada resolviéndose en unos pocos días.

Sin embargo, durante estos procesos uno de los signos de alarma que debéis vigilar es la dificultad respiratoria, ya que aparece cuando los mecanismos que pone el cuerpo humano en marcha para sobrellevar una enfermedad respiratoria no son suficientes. Por ello, es muy importante que los padres aprendáis a reconocer cuándo a vuestros hijos les cuesta respirar para que solicitéis atención médica en ese momento.

En este post os enseñamos qué debéis vigilar para apreciar la dificultad respiratoria de un niño.

La velocidad a la que respira un niño

La dinámica respiratoria de un niño y un adulto es muy diferente. Mientras una persona mayor respira en reposo unas 12 veces por minuto, un recién nacido puede hacerlo hasta 45 veces.

A medida que crece, la frecuencia respiratoria disminuye hasta asemejarse en la adolescencia a la de los adultos.

A lo largo del día puede variar en función de los esfuerzos que hagamos ya que, cuando el cuerpo necesita más oxígeno, la respiración se acelera para cubrir esa demanda, volviendo a la normalidad al volver al reposo.

Por otro lado, cuando al aire le cuesta entrar a los pulmones (por ejemplo por una bronquitis) o hay alguna zona pulmonar afectada por una infección (como en una neumonía), lo que hace el cuerpo para compensar la dificultad para hacer llegar el oxígeno a la sangre es respirando más deprisa. Por ello, el aumento de frecuencia respiratoria se considera un signo precoz de dificultad respiratoria en la infancia.

A pesar de ello, no es necesario que los padres cuenten con un reloj cuántas veces respiran sus hijos cada minuto si sufren alguna enfermedad respiratoria.

Basta con que os deis cuenta de que respiran más deprisa de lo que lo hacen habitualmente para apreciar que la dificultad respiratoria ha hecho acto de presencia.

En ocasiones esta situación la describís como que el niño jadea o presenta fatiga a pesar de estar en reposo o no haber realizado esfuerzo.

También es importante que sepáis que cuando un niño tiene fiebre, por cada grado de temperatura “extra” respira diez veces más por minuto. De esta forma, un niño de uno o dos años cuya frecuencia respiratoria en reposo es de 20-25 por minuto, si tiene 39ºC es normal que pase a respirar unas 40-50 veces por minuto.

Tras ceder la fiebre, la frecuencia respiratoria volverá a su estado habitual, lo que os permite diferenciar cuando un niño respira más deprisa porque le cuesta respirar o es simplemente por la fiebre.

Este pequeño detalle es muy importante ya que la fiebre es otro de los síntomas frecuentes en el caso de una infección respiratoria.

El “tiraje”

Hasta ahora sabemos que cuando al aire le cuesta entrar a los pulmones, lo que hace el cuerpo de un niño para compensarlo es respirar más deprisa. Pero ¿qué pasa si no es suficiente?

La respiración normal se realiza gracias a la contracción del diafragma, ese músculo invisible a simple vista que está situado debajo de los pulmones. Cuando se contrae genera un cambio de presión dentro de la caja torácica que hace que el aire fluya hacia los pulmones y cuando se relaja que salga.

Como os podéis imaginar, ante una enfermedad respiratoria que impide la correcta llegada del aire a los pulmones, el diafragma se contrae más fuerte en un intento de meter más aire, lo que normalmente va acompañado de un aumento de frecuencia respiratoria que vimos en el apartado anterior.

Cuando ese esfuerzo adicional no es suficiente se ponen en marcha otros músculos para sobrellevar lo que el diafragma ya no es capaz de hacer.

Básicamente son tres grupos musculares: los musculosos del abdomen, los que existen entre las costillas y los del cuello. Estos músculos no se utilizan habitualmente para respirar, aunque sí que lo hacen cuando existe dificultad respiratoria.

Con su contracción “tiran” de la caja torácica para meter más aire, motivo por el que cuando esta situación aparece decimos que el niño tiene “tiraje”, aunque también podemos decir algo más técnico como distrés respiratorio.

Esa contracción extraordinaria de estos grupos musculares es visible a simple vista por lo que no os debería resultar difícil identificar a qué niño le cuesta respirar si es que presenta tiraje. Con unos videos lo entenderéis mejor.

En este de aquí abajo podéis ver a un lactante con Bronquiolitis en la que se aprecia como al bebé le cuesta respirar y utiliza los músculos de la tripa:

En este otro de aquí abajo se observa a un niño pequeño que esta utilizando las costillas para respirar; como se puede ver las costillas se marcan en cada respiración.

En este último, aunque corresponde a un adulto, se aprecia muy bien como los músculos del cuello se contraen, dando la sensación de que “el cuello se hunde”, uno de los signos habituales de dificultad respiratoria. Este tipo de tiraje es difícil de apreciar en niños pequeños porque tienen el cuello muy corto.

Los ruidos al respirar

Por último, cuando el camino hacia los pulmones se estrecha mucho, el aire en su recorrido puede sufrir alguna turbulencia que podemos identificar con ruidos al respirar.

De esta forma, puede aparecer estridor en el caso de las laringitis o pitos/sibilancias en el caso de las bronquitis. Incluso también es frecuente en el caso de que un niño tenga muchos mocos en la nariz.

Lo habitual es escuchar estos ruidos solo con el fonendo, pero cuando a un niño le cuesta respirar de forma llamativa se pueden oír sin ningún tipo de aparato médico.

Estos ruidos no aparecen de forma aislada ya que acompañan a los otros signos de dificultad respiratoria (el tiraje y el aumento de la frecuencia respiratoria). Además, a la los médicos nos ayudan a localizar en qué lugar de la vía aérea está la estrechez para realizar un diagnóstico más preciso y así establecer un diagnóstico.

El caso es que observéis que vuestros hijos hacen ruido en reposo al respirar y este no parece que se deba a los mocos que tiene en la nariz (esos ruidos mejorarían al hacer un lavado nasal), debéis consultar con un médico.

¿Y la saturación de oxígeno?

Es cierto que cuando a un niño le cuesta respirar, el oxigeno en sangre le puede disminuir. Para detectarlo podemos utilizar un pulsioxímetro, el cual nos informa de forma indirecta de la cantidad de oxígeno que circula por la sangre.

Sin embargo, ese dato debe valorarse en conjunto con los demás signos de dificultad respiratoria que os hemos contado. De hecho, un niño puede tener el oxígeno en cantidades perfectas en sangre sin que esto sea una garantía de que no le cueste respirar.

Por todo ello, nos creemos que los padres debáis tener en casa uno de estos aparatos y, en todo caso, no deben suplantar nunca a la valoración clínica de la dificultad respiratoria (frecuencia respiratoria, tiraje y ruidos al respirar).

En resumen, la observación de cómo respira un niño es fundamental para establecer si presenta dificultad respiratoria o no. Los padres deben aprender cuáles son estos signos para que puedan tomar la decisión de cuándo acudir al pediatra.

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Источник: https://blogs.20minutos.es/dos-pediatras-en-casa/2020/03/31/como-puedo-saber-si-a-mi-hijo-le-cuesta-respirar/

Neumonía En Niños Care Guide Information En Espanol

¿Por qué los recién nacidos respiran agitados?

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¿Qué es la neumonía?

La neumonía es una infección que se presenta en uno o en ambos pulmones. La causa de la neumonía puede ser una bacteria, un virus, un hongo o parásitos. Los virus son usualmente la causa de la neumonía en los niños. Los niños afectados por una neumonía viral también pueden desarrollar neumonía bacteriana.

Con frecuencia, la neumonía comienza después de haber tenido una infección en el tracto respiratorio superior (nariz y garganta). Esto causa que fluido se acumule en los pulmones y a su vez cause dificultad al respirar.

La neumonía también puede ocurrir si algo como los alimentos o el ácido estomacal es inhalado en los pulmones.

¿Qué puede aumentar el riesgo de neumonía para mi niño?

  • Nacimiento prematuro
  • Inhalar humo de segunda mano
  • Asma o ciertos trastornos genéticos como anemia de células falciformes
  • Defectos cardíacos, como el defecto del tabique ventricular (DTV), comunicación interauricular (CIA), o el conducto arterioso permeable (CAP)
  • Nutrición deficiente
  • Un sistema inmunitario débil
  • Estadía en un sitio atestado de personas, como en una guardería infantil

¿Cuáles son los signos y síntomas de la neumonía?

Los signos y síntomas dependen de la edad de su hijo y la causa de su neumonía. Los signos y síntomas de la neumonía bacteriana suelen comenzar más rápidamente que los de la neumonía viral. Su hijo podría tener cualquiera de los siguientes:

  • Fiebre o escalofríos
  • Tos
  • Falta de aliento o dificultad al respirar
  • Dolor de pecho cuando el niño tose o respira profundamente
  • Dolor abdominal cerca de las costillas
  • Falta de apetito
  • Más lloriqueo de lo usual o más irritable o inquieto de lo normal
  • Labios o uñas de las manos y pies color pálido o azulado

¿Cómo se si mi niño está teniendo dificultad para respirar?

  • Las fosas nasales del niño se expanden más cuando respira.
  • La piel entre las costillas y alrededor del cuello de su hijo se hunde con cada respiración.
  • Su hijo tiene sibilancias; esto significa que usted escucha un sonido agudo cuando exhala.
  • Su hijo tiene respiración agitada:
    • Más de 60 respiraciones en un minuto para bebés recién nacidos hasta los 2 meses de edad
    • Más de 50 respiraciones en un minuto para bebés de entre 2 y 12 meses de edad
    • Más de 40 respiraciones en un minuto para niños de entre 1 y 5 años de edad
    • Más de 20 respiraciones en un minuto para niños mayores de 5 años de edad

¿Cómo se diagnostica la neumonía?

El médico de su hijo lo examinará y escuchará sus pulmones. Infórmele al médico si su hijo tiene otros problemas médicos. Su hijo también podría necesitar cualquiera de los siguientes:

  • Una radiografía de tórax puede mostrar signos de una infección en los pulmones de su hijo.
  • Los análisis de sangre pueden mostrar signos de infección o de la bacteria que está causando la neumonía en su hijo.
  • Una muestra de mucosidad se recoge y analiza para detectar la presencia de gérmenes que estén causando la enfermedad de su hijo. Le sirve al médico de su hijo para escoger el mejor medicamento para tratar la infección.
  • La oximetría de pulso mide la cantidad de oxígeno en la sangre de su niño.

¿Cómo se trata la neumonía?

Si la neumonía de su hijo es severa, podría necesitar quedarse en el hospital para el tratamiento. La dificultad para respirar, la deshidratación, la fiebre alta y la necesidad de oxígeno son motivos para permanecer hospitalizado.

  • Los antibióticos se pueden dar si su niño tiene neumonía bacteriana.
  • Los AINE, como el ibuprofeno, ayudan a disminuir la inflamación, el dolor y la fiebre. Este medicamento está disponible con o sin una receta médica. Los AINE pueden causar sangrado estomacal o problemas renales en ciertas personas. Si su niño está tomando un anticoagulante, siempre pregunte si los AINE son seguros para él. Siempre lea la etiqueta de este medicamento y siga las instrucciones. No administre este medicamento a niños menores de 6 meses de vida sin antes obtener la autorización de su médico.
  • Acetaminofén alivia el dolor y baja la fiebre. Está disponible sin receta médica. Pregunte qué cantidad debe darle a su niño y con qué frecuencia. Siga las indicaciones. Lea las etiquetas de todos los demás medicamentos que esté tomando su hijo para saber si también contienen acetaminofén, o pregunte a su médico o farmacéutico. El acetaminofén puede causar daño en el hígado cuando no se toma de forma correcta.
  • Su niño podría necesitar oxígeno adicional si el nivel de oxígeno en su sangre esta más bajo de lo que debería estar. Su niño puede recibir oxígeno mediante una máscara colocada sobre su nariz y boca o por unos tubos pequeños que se colocan en sus fosas nasales. Pregunte al médico de su niño antes de retirarle la máscara o los tubos de oxígeno.

¿Cómo puedo controlar los síntomas de mi hijo?

  • Deje que su niño descanse y duerma lo más posible. Puede que su niño esté más cansado de lo usual. El descanso y el sueño le ayudan al cuerpo de su niño a sanar.
  • De a su niño líquidos según indicaciones. Los líquidos le ayudan a su niño a aflojar las flemas y evitar la deshidratación. Pregunte cuánto líquido debe tomar el niño a diario y qué líquidos le recomiendan. El médico de su hijo puede recomendar agua, jugo de manzana, gelatina, caldo y paletas.
  • Use un humidificador de rocío frío para aumentar el nivel de humedad en el aire de su hogar. Esto podría facilitar que su niño respire y ayudarlo a disminuir su tos.

¿Cómo se puede prevenir la neumonía?

  • Indique a su hijo que se lave las manos con frecuencia. Enséñele a su hijo a usar siempre agua y jabón. Muéstrele cómo frotarse las manos enjabonadas, entrelazando los dedos. Los dedos de una mano pueden restregar debajo de las uñas de la otra mano. Lávese durante al menos 20 segundos. Puede usar un temporizador o cantar una canción, como cantar la canción del alfabeto 2 veces. Enséñele a su hijo a enjuagarse las manos con agua caliente y corriente durante varios segundos. Luego que se seque con una toalla limpia o una toalla de papel. Su hijo puede utilizar un desinfectante de manos si no tiene agua y jabón disponibles. Recuérdele a su hijo que no se toque los ojos, la nariz o la boca sin lavarse las manos primero.
  • Enséñele a su hijo a cubrirse al toser o estornudar. Haga que su hijo use un pañuelo que cubra su boca y nariz. Haga que arroje el pañuelo a la basura de inmediato. Muéstrele cómo usar el ángulo del codo si no tiene un pañuelo de papel disponible. Luego haga que su hijo se lave bien las manos con agua y jabón o use un desinfectante de manos.
  • Su hijo debe recibir las vacunas que necesita. Vacune a su niño contra los virus o bacterias que causan infecciones como la gripe, la tos ferina y la neumonía. La vacuna contra la gripe se puede administrar todos los años, a partir de los 6 meses de edad. Los virus de la gripe cambian todos los años, por lo que es importante vacunarse contra la gripe cada año. La vacuna suele estar disponible a partir de septiembre u octubre.
  • Evite la propagación de gérmenes. No permita que su niño comparta alimentos, bebidas o utensilios con otros.
  • Mantenga a su niño alejado de otras personas siempre que sea necesario. Esto incluye a cualquier persona que tenga síntomas de una infección respiratoria, como dolor de garganta o tos. Si su hijo está enfermo, no lo deje ir a la escuela o a otras actividades. Espere hasta que su hijo esté bien o hasta que su médico lo autorice a hacerlo.
  • No permita que nadie fume cerca de su hijo. El humo puede empeorar la tos y la respiración de su niño.

¿Cuándo debo buscar atención inmediata?

  • Su hijo es menor de 3 meses de edad y tiene fiebre.
  • A su hijo le cuesta mucho respirar o tiene sibilancia.
  • Los labios o uñas de su niño están azulados o grises.
  • La piel entre las costillas y alrededor del cuello de su niño se retracta con cada respiro.
  • Su hijo tiene cualquiera de los siguientes signos de deshidratación:
    • Llora sin lágrimas
    • Mareos
    • Sequedad de la boca o labios partidos
    • Más irritable o inquieto que lo normal
    • Más soñoliento que de costumbre
    • Orina menos que lo usual o no orina
    • Parte hundida y suave en la parte superior de la cabeza, si el niño tiene menos de 1 año de edad

¿Cuándo debo llamar al médico de mi hijo?

  • Su hijo tiene una fiebre de 102 °F (38,9 °C), o por encima de 100.4 °F (38 °C) si su hijo es menor de 6 meses.
  • Su hijo no puede parar de toser.
  • Su hijo está vomitando.
  • Usted tiene preguntas o inquietudes sobre la condición o el cuidado de su hijo.

ACUERDOS SOBRE SU CUIDADO:

Usted tiene el derecho de participar en la planificación del cuidado de su hijo. Infórmese sobre la condición de salud de su niño y cómo puede ser tratada.

Discuta las opciones de tratamiento con los médicos de su niño para decidir el cuidado que usted desea para él.Esta información es sólo para uso en educación. Su intención no es darle un consejo médico sobre enfermedades o tratamientos.

Colsulte con su médico, enfermera o farmacéutico antes de seguir cualquier régimen médico para saber si es seguro y efectivo para usted.

Associated drugs

  • Pleuropulmonary Infection

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Medical Disclaimer

Источник: https://www.drugs.com/cg_esp/neumon%C3%ADa-en-ni%C3%B1os.html

Respiración irregular y apnea del sueño en bebés

¿Por qué los recién nacidos respiran agitados?

⌚ 4 Min de lectura | Cuando nace un bebé y durante los primeros meses de vida, es normal que las mamás se despierten por la noche para ver si el bebé respira. Conociendo estos patrones de respiración podemos resolver nuestras dudas.

Los recién nacidos, sobre todo los prematuros, respiran de manera irregular. De hecho, pueden combinar respiraciones rápidas y profundas con otras más lentas y superficiales, incluso pueden suspirar de vez en cuando.

Es lo que se denomina respiración periódica y es debido a la inmadurez del aparato respiratorio, por lo que el ritmo de sus respiraciones se regulará a medida que madure su sistema respiratorio.

Aunque este tipo de respiración es algo normal en los recién nacidos, hay que estar atentos a las pausas o apneas del sueño.

Respiración periódica

La respiración periódica o cíclica del recién nacido aparece normalmente durante el sueño y consiste en episodios en los que la respiraciónes irregular, hace pausas y no sigue el ritmo inspiración-espiración habitual.

Esto se produce debido a que, durante el sueño, la presión sanguínea, el ritmo cardiaco y la respiración se ralentizan.

No obstante, se trata de un patrón respiratorio normal en los recién nacidos, sobre todo en los prematuros, sin repercusión cardiocirculatoria y con recuperación espontánea.

Es muy importante saber que es una característica normal de la respiración del neonato, que no tiene importancia, no pone en riesgo su salud y que desaparecerá con el tiempo. El bebé presenta buen aspecto, buen color y el episodio se normaliza sin realizar ninguna maniobra especial.

Apnea y otras respiraciones anormales

Durante la respiración periódica, el bebé realiza pequeñas pausas en la respiración llamadas apneas. Son de corta duración, no más de 15 segundos, seguidas de una serie de respiraciones muy seguidas y a un ritmo muy rápido durante otros 10 o 15 segundos.

En principio, son algo normal, pero hay que estar atentos a su duración.

Una pausa en su respiración de más de 20 segundos es patológica y debes reaccionar rápidamente, moviéndolo para estimular el centro respiratorio o, si no responde, iniciar maniobras de reanimación y llamar al 112.

Otras señales de alarma que te deben preocupar y justificarán ir a urgencias son detectar cianosis en el bebé, esto ocurre cuando los labios, piel y lengua se vuelven de color azulado.

Lo mismo ocurre si detectas que tiene dificultad para respirar, por ejemplo, si oyes en su respiración jadeos, ruedos anormales o detectas que tiene dificultad para coger aire, esto último se denomina aleto nasal o retracción costal.

Por último, si descubres que respira a más de 60 respiraciones por minuto debes acudir al médico por si pudiera sufrir taquipnea.

Los bebés respiran más rápido

La frecuencia respiratoria de un bebé está sobre las 40-60 respiraciones por minuto en condiciones basales, por lo que si llora o está irritable pueden aumentar.

Pero esta respiración rápida irá disminuyendo con los años, bajando a 20-40 respiraciones por minuto entre los 12 meses y los 3 años hasta llegar a las 20 respiraciones por minutos que produce un adulto.

Los bebés respiras solo por la nariz

Hasta los 6 meses los bebés respiran sólo por la nariz. La causa es anatómica, ya que el paladar blando se encuentra muy cerca de la epiglotis limitando la entrada de aire por la boca. Es una respiración normal que se ve dificultada cuando el bebé presenta obstrucción nasal por infecciones respiratorias de vías altas.

Pero, a su vez, es muy beneficiosa porque la nariz regula la humedad y temperatura del aire inspirado y lo filtra o limpia de partículas en suspensión.

Alrededor de los 6 meses la cavidad bucal crece junto con la cara y la lengua, haciendo que la epiglotis baje, se separe del paladar blando y deje paso a la posibilidad de la respiración bucal.

Los bebés pueden roncar

Los ronquidos están muy relacionados con la mucosidad en vías altas, otro aspecto muy frecuente en los bebés. El mejor aliado para aliviarlos son los lavados nasales con suero fisiológico o agua de mar.

Pero si los ronquidos no se acompañan de un catarro, un 20% de los niños que los presentan pueden padecer el síndrome de apnea-hipoapnea del sueño, donde los ronquidos van acompañados de otros síntomas como dejar de respirar durante 20 segundos o más, inquietud durante el sueño e irritabilidad durante el día debida a la mala calidad del sueño.

Estornudos frecuentes

Son frecuentes en los recién nacidos y funcionan como un mecanismo para limpiar las vías respiratorias.

Lo que debes saber…

  • El bebé realiza apneas de corta duración (no más de 15 segundos) seguidas de respiraciones muy continuas un ritmo muy rápido otros 10 o 15 segundos.
  • Una pausa de la respiración de más de 20 segundos es patológica y debes reaccionar rápidamente.

Dra. Esther Martínez García Especialista en pediatría

Médico colaborador de Advance Medical

Источник: https://www.salud.mapfre.es/salud-familiar/bebe/enfermedades-bebe/apnea-sueno-y-respiracion-periodica/

Embarazo y niños
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