Posparto sin ganas de orinar

Secuelas tras el parto, el suelo pélvico

Posparto sin ganas de orinar

Hoy contamos con una nueva colaboradora en nuestro blog, Elena Valiente Díez, malamadre de dos buenoshijos de 3 años y 18 meses y fisioterapeuta especialista en patologías del suelo pélvico, y viene a indagar hoy en lo que ocurre durante el embarazo y tras el parto con la musculatura de esta zona. Muchas de vosotras nos habéis pedido que toquemos este tema. Yo no conocí el suelo pélvico ni había oído hablar de ello hasta que me quedé embarazada de la primera buenahija y reconozco lo importante que es cuidar esta zona para que no queden secuelas después. Ahora en mi segundo embarazo estoy retomando todo los consejos importantes en torno a su cuidado gracias al post que hoy ofrecemos a todas vosotras porque falta me hacía o sino iba a ser la reencarnación de Concha Velasco en versión joven y lozana.

Seguro que en algún momento del embarazo o postparto vosotras, las malasmadres habréis escuchado hablar del suelo pélvico, de la reeducación perineal, de las bolas chinas, de la gimnasia abdominal hipopresiva, etc. Pues bien yo voy a tratar de hablar un poco de la importancia que tiene esta musculatura en la mujer sobre todo después del nacimiento de nuestros buenoshijos.

Aun en la consulta sigo escuchando a señoras que intenta excusar sus problemas perineales con frases del tipo: “no tengo incontinencia urinaria, se me escapa lo normal: al toser, reír, saltar”; “no es que vaya con mucha frecuencia al baño, es que bebo mucha agua”; “me duele la zona de la episiotomía durante las relaciones sexuales, pero bueno me aguanto”.

Esto me hace pensar porque las mujeres dan por hecho que al tener un niño además de renunciar a tantas cosas (como ya muchas habéis comentado en diferentes entradas) tenemos que asumir ciertas dolencias tipo incontinencias urinarias y/o fecales, dispareunias (dolor durante la penetración), prolapsos genitales (caída de órganos), diástasis abdominal (cuando se separan las bandas musculares que hay a cada lado de la línea alba, pudiendo provocar en los casos más graves hernias abdominales), dolores pélvicos crónicos, etc.

Pues bien, simplemente quiero creer que es por la falta de información y no por los tabúes que aun existe en nuestra sociedad. El suelo pélvico es un conjunto de músculos, ligamentos y fascias que cierran la pelvis en su parte inferior.

Este tiene como objetivos: sostener los órganos dentro de la pelvis (útero, vejiga y recto), mantener la competencia del esfínter uretral y anal(evitar los escapes de orina, gases y/o heces) y juega un papel muy importante en la sexualidad ya que esta musculatura tapiza las paredes vaginales.

Muchas son las causas que intervienen en la debilidad de la musculatura perineal como: determinadas practicas deportivas (correr, saltar, abdominales), obesidad, tabaquismo, etc.; pero sin duda las más frecuentes y que tienen especial impacto e interés para nosotras, las malasmadres son: el embarazo, el parto y la menopausia.

¿Pero podemos hacer algo para evitar los problemas de suelo pélvico durante el embarazo, parto y postparto?

Durante el embarazo el valor del tono perineal que es la contracción mínima permanente de la musculatura al margen de cualquier acción voluntaria, varía sensiblemente en función de varios parámetros: El aumento excesivo de peso materno durante la gestación hace que el periné se vea muy comprometido y ayude a la pérdida del tono muscular.

A esto hay que añadirle los cambios hormonales que sufrimos desde el primer momento de la fecundación. El aumento de estrógenos y progesterona además de ser la responsable de los cambios morfológicos en la gestante, también es la encargada de la relajación de la musculatura lisa (o involuntaria) y estriada (o voluntaria).

Dicha musculatura involuntaria, la encontramos en diferentes zonas del cuerpo como son: el interior de los órganos, de los vasos sanguíneos (favoreciendo con su contracción el retorno venoso; por ello es que en las embarazadas es más frecuente encontrar además de miembros inferiores), y también en el interior del aparato reproductor y excretor.

La incontinencia urinaria de esfuerzo en la embarazada es muy elevada (alrededor del 40%, según diferentes estudios) ya que se asocian dos factores muy importantes como son: el aumento de peso y la disminución del tono de la musculatura uretral.

Si practicamos ejercicios de fortalecimiento muscular o lo que es lo mismo, los famosos ejercicios de kegel todos los días y varias veces, conseguiremos contrarrestar estos aspectos negativos y mantener en mejor estado el suelo pélvico.

También es muy importante preparar el periné para el día del parto mediante masajes perineales (lo ideal es que lo realice la pareja). Gracias a estos, se mejora la elasticidad de los tejidos y podemos reducir hasta un 30% el riesgo de desgarro perineal.

Durante la gestación la musculatura además de perder fuerza se contractura. Esto es debido por una parte: al sobrepeso que tiene que soportar el periné, y por otra a la disminución de riego sanguíneo y como consecuencia menor aporte de O2 a los tejidos en la zona vulvar (de ahí el aspecto cianótico e inflamación que adquiere la vulva en la fase final del embarazo).

Durante la consulta siempre suelo poner el mismo ejemplo al ver las caras de asombro cuando digo que tienen la musculatura perineal contracturada: “Imaginad que un día os cuelgan una mochila en la espalda vacía y todas las semanas le añaden peso, y además no te la puedes quitar en ningún momento. Después de nueve meses cargándola, ¿como crees que tendrías tu espalda?”.

La preparación al parto y no la preparación a la maternidad, (tema que me gustaría matizar en otro momento) es muy importante realizarla de manera adecuada ya que esta nos ayudará a mantener firme el suelo pélvico hasta el final del embarazo.

Además nos darán pautas para que la fase de dilatación sea lo más corta posible y así las estructuras que están en el interior de la pelvis (nervios, vasos sanguíneos, órganos etc) no tenga que verse comprometidos con la presión de la cabeza del feto durante mucho tiempo.

El parto podríamos decir que es el momento más crítico para el suelo pélvico.

El expulsivo es la fase en la que más se distiende esta musculatura, por ello es muy importante el haber realizado los masajes perineales y tener buen control muscular (abdominal y perineal) para ayudar a que el expulsivo sea lento y controlado y así se reduzca el riesgo de tener un desgarro perineal y un parto instrumentado.

La postura del parto también influye y mucho en el estado del periné. La postura de litotomía (postura ginecológica) hace que los huesos que forman la pelvis tengan menos libertad de movimiento y que el estrecho inferior este más limitado en la apertura.

Sin embargo, existen otras posturas como tumbada de lado (tengo que decir que esta es mi postura favorita), de cuclillas o a cuatro patas apoyada sobre el respaldo de la cama, en las que sucede todo lo contrario.

El estrecho inferior aumenta su tamaño facilitando la salida del bebé y provocando menos daños al suelo pélvico.

En el postparto no hay que deducir que el cuerpo vuelve al estado original sin más, un suelo pélvico no recuperado deriva en una peor calidad de vida, dolores de espalda, dolores en las relaciones sexuales, posibilidad de pérdida de orina, gases y/o heces, descenso o caída de órganos (prolapsos genitales), etc.

Según diferentes estudios el 80 % de las mujeres sufren algún tipo de alteración después del parto

En otros países vecinos como es el caso de Francia, la seguridad social les cubre a todas las mujeres que han dado a luz una rehabilitación perineal y abdominal.

Ya que aquí no tenemos ese privilegio, yo aconsejo a todas las mujeres que busquen una matrona o fisioterapeuta especializado en suelo pélvico que les realice una revisión pasado dos meses del parto o cesárea para valorar el estado no solo del periné, sino de todas las estructuras que se ven afectadas durante el embarazo y parto (abdomen, pelvis, diafragma, etc.)

Actualmente solo alrededor del 18% de las mujeres visitan un especialista para dicha valoración.

Tras la anamnesis, a cada mujer se le aconsejará (en el caso de que fuera necesario) el tratamiento rehabilitador más oportuno. Para ello nos ayudaremos de las diferentes técnicas con las que contamos en rehabilitación como por ejemplo: la electroterapia, terapia manual, biofeedback o Gimnasia abdominal Hipopresiva, entre otras.

Y vosotras, ¿habéis tenido problemas con el suelo pélvico? ¿os ha quedado alguna secuela tras el parto? Si tenéis duda nuestra colaboradora os contestará encantada.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/secuelas-tras-el-parto-el-suelo-pelvico/

El posparto | Dexeus Mujer

Posparto sin ganas de orinar

Los 9 meses de embarazo quedan muy lejos en la vuelta a casa.

El parto ahora se recuerda como un momento de gran emoción que dejó una profunda huella.

Nuestro hijo ya está aquí, es el centro de todo y todo gira a su alrededor.

Se deben tener en cuenta algunos aspectos importantes sobre la vuelta progresiva a la normalidad.

Señales de alerta

Este periodo se caracteriza por la predisposición a cualquier infección (mastitis, cistitis, endometritis, etc.). Al esfuerzo del parto se sumarán la anemia y la bajada de hierro que ocurre a lo largo del embarazo.

Si aparece cualquiera de estos síntomas hay que ponerse en contacto con el equipo médico:

  • Fiebre superior 38º C.
  • Náuseas y vómitos.
  • Dolor al orinar y/o quemazón.
  • Dolor en piernas.
  • Dolor torácico y tos.
  • Dolor en episiotomía, herida de la cesárea o hemorroides.

Cambios corporales

El útero, que pesa al final del embarazo casi 1 kilogramo, va a recuperar en 10 días su tamaño y peso habitual (70 gramos). Los loquios son las pérdidas que provienen de la cicatriz de la placenta y duran de 3 a 6 semanas.

Debido a la posibilidad de que ello suponga una vía de entrada de infecciones, se extremará la higiene diaria (ducha y bidet) y se evitarán los baños, las relaciones sexuales y el uso de tampones hasta que las pérdidas cesen.

Si no hay lactancia materna, la menstruación reaparecerá alrededor del mes del parto.

Durante la primera semana se perderán de 6 a 8 kilogramos. Las hemorroides, varices de las piernas y el dolor de espalda irán mejorando poco a poco.

Nutrición y dieta

La alimentación ha de seguir siendo lo más equilibrada que se pueda. Tras la primera menstruación se producirá una pérdida más acentuada de peso.

Si la madre no lacta, se puede empezar un régimen progresivo de adelgazamiento. Si la madre lacta, necesita unas 600 kcal extras diarias y las necesidades de vitaminas y minerales van a ser similares a las del embarazo.

Cambios emocionales

Los cambios hormonales y sobre todo el cambio psicológico hacen que las nuevas madres tengan un estado anímico variable e incluso decaído.

Las madres adoptivas también sufren la depresión del tercer día y las madres de prematuros cuando el bebé ya está en casa. La depresión del tercer día es la más frecuente, y el 80% de las mujeres la presentan. Si esa depresión se acentúa y empeora, puede sobrevenir la llamada depresión puerperal, que suele precisar tratamiento.

En algunas ocasiones el nivel de estrés es tan elevado que podría aparecer, en personas predispuestas, una psicosis puerperal.

Ejercicio y deporte

Antes de iniciar el fortalecimiento de los abdominales ha de haberse fortalecido la musculatura del suelo pélvico.

Iniciada precozmente, la rehabilitación en el posparto puede prevenir la aparición de trastornos más importantes en el suelo pélvico.

Esta recuperación consiste en que la mujer integre la musculatura del suelo pélvico dentro de su esquema corporal e intente percibir sus esfínteres y músculos perineales volviendo a adquirir, poco a poco, la tonicidad de sus músculos.

Cuando cesen los “loquios”, nadar o caminar ayudarán a mejorar la circulación muy pronto. Para volver a practicar la mayoría de deportes, se aconseja esperar a finalizar la lactancia y si no se lacta, esperar unos 3 meses para que el suelo pélvico y la espalda estén algo recuperados y fortalecidos.

No hay que tener nunca prisa para recuperar la figura; es normal que los primeros días la madre se sienta gorda, con senos hinchados y vientre blando y abultado. El cuerpo necesitará de 3 a 6 meses para estar de nuevo en forma.

Trabajo. Baja maternal

Es normal en este periodo no poder con todo el trabajo de una casa sola. Habrá que organizar previamente las cosas y contar con ayuda como mínimo el primer mes.

En el propio hospital el padre recibirá un informe del parto para tramitar la baja maternal.

La baja maternal hace referencia al período de descanso al que tienen derecho los trabajadores que van a ser padres. En España pueden disfrutar de 16 semanas de baja, ampliables en caso de parto múltiple a 2 semanas más por cada hijo a partir del segundo.

La madre es quien elige cómo distribuir ese período, antes o después del parto, pero como mínimo 6 de las 16 semanas de descanso las ha de disfrutar obligatoriamente ella después del parto. Las otras 10 pueden repartirse, si se desea, entre la madre y el padre de forma simultánea o consecutiva, sin olvidar que no son 10 semanas para cada uno sino 10 entre los dos.

Los períodos citados pueden disfrutarse en régimen de jornada completa, pero también a tiempo parcial, siempre que el empresario esté de acuerdo o el trabajador tenga derecho a ello porque así lo establece el convenio de su sector.

Después de la baja materna, en España, los trabajadores con niños pequeños gozan de algunas ventajas (reducción de jornada, excedencias…) que les ayudan a hacer compatibles la vida familiar y laboral.

La mayoría de estos derechos figuran en el Estatuto de los Trabajadores y sus sucesivas modificaciones como, por ejemplo, la Ley de Igualdad de marzo de 2007, pero también conviene consultar el convenio colectivo de la empresa o el sector laboral al que pertenece la empresa, porque a veces incluyen mejoras.

La sexualidad

Las dificultades al reanudar las relaciones sexuales son frecuentes pero transitorias. Hay que darse tiempo; el bebé tan sólo ha de ser un obstáculo en términos de disponibilidad horaria.

Puede existir mayor sequedad y dolor en el coito por falta hormonal durante la lactancia. Se le conoce con el nombre de “vulvitis de la nodriza”. Esta dispareunia o “dolor al coito” desaparece con el uso de cremas hormonales y por supuesto al dejar la lactancia.

Nuestra cultura occidental crea estereotipos, que llegan a hacer pensar que la sexualidad sólo tiene un ritmo durante toda la vida y una sola forma de satisfacción (genital) y que vamos a ser evaluados según estos criterios.

La vida tiene muchas dimensiones y la sexualidad se puede expresar y disfrutar de muchas maneras. Nunca se tendría que vivir la maternidad como una época que deba ser sexualmente inactiva.

Источник: https://www.dexeus.com/informacion-de-salud/enciclopedia-ginecologica/obstetricia/el-posparto

Embarazo, parto y control de la vejiga

Posparto sin ganas de orinar

Durante el embarazo o después de haber dado a luz, muchas mujeres tendrán escape de orina, que también se llama incontinencia.

La vejiga es un órgano muscular redondo que se encuentra encima de los huesos pélvicos. Está sujeta por los músculos pélvicos. Un tubo llamado uretra permite que la orina fluya fuera de la vejiga. El músculo de la vejiga se relaja a medida que la vejiga se lleva de orina, mientras que los músculos del esfínter ayudan a mantener la vejiga cerrada hasta que estés listo para orinar.

Otros sistemas del cuerpo también ayudan a controlar la vejiga. Los nervios de la vejiga mandan señales al cerebro cuando la vejiga está llena; los nervios del cerebro mandan una señal a la vejiga cuando necesita vaciarse. Todos estos nervios y músculos deben de trabajar juntos para que la vejiga funcione de manera normal.

¿Cómo afectan el embarazo y el parto al control de la vejiga?

Durante el embarazo, puede que se te escape un poco de orina entre los viajes que hagas al baño.

Esto puede ser debido a la incontinencia por estrés, que ocurre cuando toses, te ríes, o haces otras actividades físicas, y puede empeorar debido a la presión que el feto pone en las estructuras pélvicas.

La presión adicional también puede hacer que sientas la necesidad de orinar más a menudo. Estos síntomas pueden ser solo temporales, y a menudo terminan unas cuantas semanas después de que el bebé haya nacido.

El embarazo, el tipo de parto, y el número de hijos que haya tenido una mujer, puede aumentar el riesgo de incontinencia. Las mujeres que han dado a luz (bien sea de forma vaginal o mediante cesárea) tienen probabilidades más altas de tener incontinencia por estrés que aquellas que nunca han tenido un bebé.

La pérdida del control de la vejiga puede causarlo el prolapso (se escurre hacia abajo) de un órgano pélvico, lo que a veces ocurre después del parto.

Los músculo pélvicos se pueden estirar y debilitar durante el embarazo o el parto vaginal. Si los músculos pélvicos no proporcionan el soporte suficiente, tu vejiga puede hundirse o caerse. Esta condición se llama cistocele.

Cuando la vejiga se hunde, puede causar que la apertura de la uretra se estire.

Otras causas de los problemas del control de la vejiga incluyen los siguientes:

  • Los nervios pélvicos que controlan la función de la vejiga pueden lesionarse durante un parto vaginal largo o difícil.
  • El parto donde se usa el fórceps puede resultar en lesiones a los músculos del suelo pélvico y del esfínter anal.
  • Empujar durante un tiempo prolongado en un parto vaginal también aumenta el riesgo de lesiones a los nervios pélvicos y a continuación pueden surgir problemas con el control de la vejiga.

¿Cómo se diagnostican los problemas de control de la vejiga?

Aunque la mayoría de los problemas del control de la vejiga durante o después del embarazo desaparecen con el tiempo, debes de ir a ver al médico si los problemas continúan durante más de seis semanas después de haber dado a luz. Es una buena idea mantener un registro de tus visitas al baño, cómo de a menudo tienes escapes de orina, y cuando ocurren.

El médico hará un examen físico para descartar otra variedad de condiciones médicas y ver cómo de bien funciona tu vejiga. Tu médico puede pedir que te hagan varias pruebas, que pueden incluir:

  • Análisis de orina: tendrás que dar una muestra de orina, que se analizará para ver si hay infecciones que puedan estar causando la incontinencia.
  • Escáner de la vejiga: imágenes tomadas por ultrasonido en las que se puede ver si la vejiga se está vaciando por completo.
  • Prueba de estrés de la vejiga: tu médico buscará señales de escape de orina cuando toses con fuerza o cuando haces presión hacia abajo.

¿Cómo se tratan los problemas de control de la vejiga?

Hay varias técnicas para tratar los problemas de control de la vejiga. Practicar los ejercicios Kegel puede ayudar a mejorar el control de la vejiga y reducir los escapes de orina. Además, cambiar tu dieta, perder peso, y medir los viajes al baño también puede ser de ayuda.

Aquí tienes algunas sugerencias para tratar los problemas de control de la vejiga:

  • Tomar bebidas como por ejemplo los refrescos con gas, café y té pueden hacerte sentir necesidad de orinar más a menudo. Cambia a las bebidas sin cafeína y agua para prevenir el escape de orina.
  • Limita la cantidad de líquido que bebes después de la cena para reducir el número de viajes al baño durante la noche.
  • Come alimentos altos en fibra para evitar el estreñimiento, ya que el estreñimiento también puede causar escapes de orina.
  • Tener sobrepeso puede poner más presión en la vejiga. Perder peso después de que haya nacido tu bebé puede ayudarte a aliviar parte de esta presión.
  • Lleva un registro de los momentos del día en que es más probable que tengas escapes. Puede que seas capaz de evitar los escapes si planeas viajes al baño antes de que ocurran.

Después de establecer un patrón regular, puede que seas capaz de alargar el tiempo entre viajes al baño. Al forzarte a aguantarte durante más tiempo, fortalecerás tus músculos pélvicos y aumentarás el control sobre tu vejiga.

¿Cómo se puede prevenir la pérdida de control de la vejiga debido al embarazo o parto?

El parto, especialmente el vaginal , tiene un impacto en los músculos y nervios del suelo pélvico que afectan el control de la vejiga, así que debes de hablar sobre tus opciones con tu proveedor de cuidados de salud.

Las cesáreas se han asociado con un riesgo menor de incontinencia o prolapso pélvico que los partos vaginales, pero pueden presentar otros riesgos. Los bebés grandes que pesan más de 9 libras en el momento del nacimiento pueden suponer un aumento del riesgo de daño a los nervios durante el parto.

Hacer ejercicio con los músculos del suelo pélvico, como los ejercicios Kegel, puede ayudar a prevenir los problemas de control de la vejiga.

Los problemas de control de la vejiga pueden aparecer meses e incluso años después del parto. Habla con tu equipo de cuidados de salud si te ocurre esto.

¿Cómo hago los ejercicios Kegel?

Los ejercicios Kegel, también llamados ejercicios del suelo pélvico, ayudan a fortalecer los músculos que soportan la vejiga, el útero, y los intestinos. Al fortalecer estos músculos durante el embarazo, puedes desarrollar la capacidad de relajar y controlar los músculos en preparación para el parto.

Los ejercicios Kegel se recomiendan mucho durante el periodo de postparto (después de dar a luz) para promover que se curen los tejidos perineos, se aumente la fortaleza de los músculos del suelo pélvico, y se ayude a estos músculos a volver a su estado sano (incluyendo un mejor control de la orina).

Para hacer los ejercicios Kegel, imagina que intentas aguantar algo en tu vagina o parar el flujo de la orina, o que intentas auguantarte los gases/flatulencias.

Cuando haces esto, estás contrayendo (apretando) los músculos del suelo pélvico, y practicando los ejercicios Kegel. Mientras haces estos ejercicios, intenta no mover tu pierna, nalgas, o músculos abdominales.

De hecho, nadie debe de poder notar que estás haciendo ejercicios Kegel.

Los ejercicios Kegel se deben de hacer todos los días. Recomendamos hacer cinco tandas de ejercicios Kegel al día. Cada vez que contraigas los músculos del suelo pélvico, sujétalo durante 10 segundos y luego relájalos. Repite 15 veces y será una tanda de ejercicios Kegel.

Referencias:

Esta información proviene de la Cleveland Clinic y no es su intención reemplazar el consejo de su médico o proveedor de servicios de salud. Por favor consulte a su proveedor de salud par información acerca de una condición médica específica. ©The Cleveland Clinic 1995-2021

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Источник: http://www.clevelandclinic.org/health/sHIC/html/s5745.asp

Posparto sin ganas de orinar

Posparto sin ganas de orinar

Ya has dado a luz y ahora lo único que necesitas es descansar porque lo más normal es que te sientas dolorida, agotada y también, por supuesto, algo emocionada.

¡Acabas de ser madre! Y sí, aunque las clases de preparación para el parto te ayudan algo, no es lo mismo cuando una llega a casa y está sola sin médico ni matrona.

¿Qué es normal sentir en el posparto? ¿Es frecuente no tener ganas de orinar en este periodo del posparto?

Índice

¿Qué es la incontinencia urinaria?

El posparto es ese periodo al que con frecuencia se presta poca atención en el embarazo, pero se trata a su vez de una etapa importante de recuperación física y es normal también que aparezcan dolores o molestias tras el parto que habitualmente solo piden tiempo, descanso y algunos cuidados.

De hecho, lo normal desde un punto de vista físico es que las mujeres noten cómo sus pechos se notan sensibles e incluso dolorosos al tacto, sufrir algo de estreñimiento, la aparición de hemorroides y entuertos, pero también los sofocos o escalofríos y, en muchos casos, la incontinencia urinaria y/o fecal, todo lo contrario, efectivamente, a esas pocas ganas de orinar.

La incontinencia urinaria está causada por la distensión de los músculos del periné durante el parto, aunque existen tres tipos principales de incontinencia urinaria en medicina que deberíamos conocer:

– incontinencia urinaria de esfuerzo. Puede hacer que se le escape un poco de orina al toser, reír o hacer esfuerzos como levantar pesos o estornudar.

– incontinencia imperiosa. Ocurre como resultado de una necesidad urgente y repentina de orinar inmediatamente. Luego la vejiga se contrae y la orina se escapa. Además, no se cuenta con tiempo suficiente y tras sentir dicha necesidad, y llegar hasta el baño.

– incontinencia por rebosamiento. Ocurre cuando la vejiga no se vacía por completo y el volumen de orina excede de su capacidad.

– incontinencia mixta. Ocurre cuando se padece incontinencia urinaria imperiosa y a la vez estrés.

– incontinencia intestinal. Incapacidad para controlar el paso de las heces.

Sin embargo, a muchas mujeres en el posparto no les pasa eso, sino que dejan de tener ganas de hacer pis. ¿Por qué sucede esto? Pues bien, a veces la vejiga no se vacía por completo.

A esto se le conoce como retención urinaria o retención de orina.

Esta, de hecho, puede quedar retenida si existe obstrucción o estenosis, es decir, un estrechamiento bien en o alrededor de la vejiga, aunque también cuando los músculos en o alrededor de la vejiga son débiles (los músculos de la pelvis).

 

Dificultad con el flujo urinario ¿por qué sucede esto?

La dificultad para iniciar o mantener el chorro de orina se denomina dificultad para iniciar la micción (o disuria inicial). Esta dificultad, además, afecta a personas de todas las edades y ocurre en ambos sexos por lo que es probable que le suceda a una mujer embarazada independientemente su edad.

No obstante, se debe tener en cuenta al respecto de esto que la dificultad para iniciar la micción casi siempre se presenta de forma lenta con el tiempo. De hecho, es posible que haya gente que no lo note hasta que sea incapaz de orinar, algo que además causa hinchazón y molestia en la vejiga.

Muchas veces las ganas de no hacer pis vienen por la sonda de la cesárea en caso de que tu parto haya sido así.

La cesárea, de hecho, se ha convertido en la cirugía obstétrica más frecuente, pero el uso de las sondas urinarias durante y después de la cesárea tan habitual en dichos partos por cesárea podría provocar después en el posparto estas “no ganas de hacer pis”.

De hecho, se ha demostrado que el uso de estas sondas podría asociarse con una mayor incidencia de infección urinaria, dolor uretral, dificultades con la evacuación después de la extracción de la sonda, un retraso en la deambulación e incluso mayor estancia hospitalaria.

No obstante, tienen también efectos beneficiosos que sin duda vamos a destacar como que mantiene el drenaje vesical que puede mejorar la visualización durante la cirugía y disminuir las lesiones vesicales, y una menor retención de orina.

Eso sí, cuando se ha pasado por una cesárea y esa falta de ganas de orinar se expande en el tiempo lo mejor en este caso es estar siempre lo suficientemente hidratada y tratar de ir seguido al baño, aunque no sientas ganas. Irá despareciendo con el tiempo, pero si no es así lo mejor es que acudas a tu médico o ginecólogo.

También puede aparecer esa falta de orinar tras una episiotomía, normalmente por miedo a que duelan los puntos o escuezan al salir la orina. Este miedo se irá pasando a medida que los puntos cicatricen y el dolor se pase, pero, tengas miedo o no, recuerda que es necesario orinar a las pocas horas del parto para ayudar a eliminar la anestesia y evitar infecciones urinarias. 

Entuertos

Definición:

El útero vuelve al tamaño que tenía durante el cuarto mes de gestación justo después del parto. Harán falta unas seis semanas para que recupere el tamaño original previo al embarazo.

Pero a medida que el útero se reduce a su tamaño anterior, puede que sufras algunos calambres bastante fuertes, parecidos a los de la regla, sobre todo al dar de mamar. Se debe a la acción de la hormona oxitocina, liberada con la succión del niño.

Esta hormona controla la subida de leche a los pechos, provoca la contracción de los músculos del útero y el cierre de las venas que nutrían la placenta.

Síntomas:

Estos dolores suelen durar más o menos una semana; el primer día son más frecuentes, después irán disminuyendo hasta desaparecer. Y son más dolorosos con el segundo hijo y posteriores.

Tratamiento:

Si los dolores son muy intensos, el médico puede recetar algún analgésico que sea competible con la lactancia.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/posparto-sin-ganas-de-orinar-11819

Embarazo y niños
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