Preadolescencia y riesgos que debes conocer

Contents
  1. Criar preadolescentes: Todo lo que debe saber
  2. Cambios físicos
  3. Cambios cognitivos
  4. Cambios sociales
  5. Desarrollo emocional
  6. La preadolescencia, cómo afrontarla
  7. La preadolescencia y todo lo que viene después: ¿es un problema?, ¿un desafío?; o, por el contrario, ¿un descubrimiento?
  8. Los 3 momentos cruciales
  9. Los cambios físicos y psicológicos
  10. La importancia del grupo de amigos
  11. Hablando de normas…
  12. Niños y redes sociales en internet
  13. Los chicos deben publicar sólo aquello que no les moleste que sea visto por otras personas.
  14. Recuérdeles a sus hijos que la información que publican en línea no se puede eliminar.
  15. Dígales a sus hijos que no finjan ser otra persona.
  16. Ayude a sus hijos a comprender cuáles datos personales deben permanecer privados.
  17. Hable con sus hijos sobre evitar las conversaciones de contenido sexual en internet.
  18. La buena educación es importante.
  19. Bajando el tono.
  20. Usar Cc: y “Reply all” con cuidado.
  21. Use las funciones de privacidad.
  22. Pídales a sus chicos que creen un nombre de pantalla seguro.
  23. Revise la lista de amigos de su hijo.
  24. Entérese de lo que están haciendo sus hijos.
  25. Pregúnteles a sus chicos con quién se comunican en internet.
  26. Anime a sus chicos a confiar en sus instintos cuando tengan alguna sospecha.
  27. Adolescentes: estos son los mayores riesgos para su salud, según la OMS
  28. Embarazos y partos precoces
  29. VIH
  30. Otras enfermedades infecciosas
  31. Salud mental
  32. Violencia
  33. Alcohol y drogas
  34. Traumatismos
  35. Malnutrición y obesidad
  36. Actividad física y nutrición
  37. Consumo de tabaco
  38. Preadolescencia y redes sociales: peligros y consejos
  39. La preadolescencia
  40. Redes sociales en la preadolescencia

Criar preadolescentes: Todo lo que debe saber

Preadolescencia y riesgos que debes conocer

A medida que nuestros hijos crecen, solemos pasar mucho tiempo pensando en lo que podría salir mal durante la adolescencia.

Nos preocupamos porque puedan ser conductores imprudentes, por el sexo sin protección, por el alcohol y las drogas, sin mencionar todo el proceso de solicitud para ir a la universidad.

Estamos tan enfocados en los desafíos de la adolescencia y en cómo responder a ellos, que tendemos a pasar por alto la etapa crucial que la precede.

La preadolescencia, a menudo conocida como los años de “transición” (definidos vagamente como el periodo entre los ocho o nueve años y los doce), es un momento de cambios monumentales en el desarrollo físico, cognitivo, emocional y social de su hijo. Es un tiempo en el que aumenta la independencia, pero que también puede ser aterrador para los niños.

Entonces, si bien es completamente normal que su hijo comience a alejarse de usted y dependa más de sus amigos, los niños a esta edad siguen necesitando mucho apoyo y orientación de sus padres, incluso cuando le dicen lo contrario. Para poder ayudar, es importante comprender de qué manera están cambiando sus preadolescentes, tanto por dentro como por fuera.

Cambios físicos

Especialmente las niñas, están entrando a la pubertad a una edad más temprana de lo que solían hacerlo. No es de extrañar que comience a los 9, 10 u 11 años, y los niños tienden a ir un poco atrás de ellas.

Algunos padres sienten que sus hijos pequeños se han transformado en seres nuevos prácticamente de la noche a la mañana. “Mi hijo creció seis pulgadas y su voz cambió por completo cuando tenía once años”, dice Michael Levine, profesor de la Universidad de Rutgers.

“Guardé mensajes de su voz de niño pequeño en mi teléfono durante un año porque todo sucedió muy rápido. No estaba muy preparado para eso”.

La Dra. Laura Kirmayer, psicóloga clínica, dice que ese tipo de cambios físicos pueden provocar incomodidad, torpeza y dolores físicos reales por un crecimiento repentino extremo.

También pueden hacer que los niños se vuelvan realmente conscientes de sus cuerpos.

Y, aun así, pese a lo importantes que pueden parecer los cambios externos, no son tan fundamentales como lo que está sucediendo en el interior.

Cambios cognitivos

El principal cambio según la Dra. Kirmayer es una transformación total en la forma de pensar de su preadolescente.

A esta edad,  los niños pasan de la perspectiva más literal y ensimismada que han utilizado durante los primeros 8 años de sus vidas para ver el mundo, a lo que la Dra. Kirmayer llama un “estado metacognitivo”.

Es decir, que “empiezan a desarrollar la capacidad de ser conscientes de sus propios pensamientos, así como de los pensamientos de los demás”, explica.

Esto significa que, de repente, pueden pasar de estar completamente desinhibidos, a preocuparse por lo que otros niños piensan acerca de ellos, a querer encajar, a sentirse excluidos y compararse con sus compañeros.

“Están comenzando a darse cuenta de que hay otras opiniones, valores y puntos de vista distintos a los suyos”, dice la Dra.

Kirmayer, “y ese es un mundo completamente nuevo al que han estado expuestos hasta ahora, y que tienen que aprender a regular y tolerar”.

Cambios sociales

Dado que el sello distintivo a esta edad es que se adquiere una mayor conciencia de los demás, especialmente de los compañeros, el panorama social de la vida de su hijo cambia profundamente durante este período de maneras buenas y malas. Los principales factores sociales que surgen durante la preadolescencia incluyen:

Independencia: Debido al cambio en la forma en que se ven a sí mismos y a los demás, los preadolescentes están cada vez más en sintonía con sus compañeros y menos identificados con sus familias y sus padres. Luke Hruska cumplirá 10 años en agosto y este verano, cuando la familia se fue a sus vacaciones anuales a Watch Hill, Rhode Island, su madre, Flossie Crisp, dice que vieron un cambio dramático.

“Solía ​​ser el tipo de niño que en una fiesta de cumpleaños se quedaba al margen”, explica. “Este verano vi una gran transformación en él, parecía estar como borracho con esta recién descubierta nueva confianza en sí mismo, y salía en su bicicleta con sus amigos a las 6:30 de la mañana sin avisarnos.

Así que, sí tiene mucha más autoconfianza, pero de buenas y malas maneras, porque hay algo de arrogancia y pose”. A los 12 años, la hermana de Luke, Bea, ya está en la etapa de poner los ojos en blanco a sus padres.

“Definitivamente ha alcanzado la edad en la que se siente avergonzada de nosotros y cree que no la entendemos”, dice Crisp.

Jerarquía social y grupitos: “Los preadolescentes buscan más consejos y orientación de parte de su grupo de compañeros”, dice la Dra. Kirmayer.

“Al mismo tiempo, todos están pasando por grandes cambios físicos y cognitivos, y están sintiendo la incomodidad y la timidez que genera todo eso, y ahí es donde se puede caer en algunas de las dinámicas sociales que son realmente difíciles”.

Esta es la edad en que el acoso escolar realmente puede convertirse en un gran problema.

De hecho, la familia de Molly Cobhern se mudó a una ciudad diferente debido a su experiencia en la escuela media (middle school). “¡Mis años de preadolescencia fueron terribles!” dice Molly, quien ahora está en la preparatoria (high school).

En ese momento, su madre, Tina, admite que pensaba que el problema con la escuela era principalmente académico. No se dio cuenta de que Molly era el blanco de ataques de las “chicas malas” de su salón.

Por su personalidad, Molly no le tomaba el peso a lo malo que era, porque ella pensaba: “No me gustan estas chicas de todas maneras, yo estoy bien, estoy bien”.

Resulta que Molly no estaba bien. “Estaba molesta, enojada y frustrada, y esto impactó en su rendimiento académico. Y entonces hubo tensión en la casa por eso”, dice Tina.

“La estábamos culpando por las malas calificaciones, pero ella simplemente no estaba contenta. Le estaban llegando críticas de todos lados”. La familia se mudó después de que Molly terminó el sexto grado y su madre vio un gran cambio.

“Tenía 13 años cuando finalmente admitió que esto realmente la había afectado a un nivel más profundo”.

El código de género: El código de género es el aluvión de mensajes culturales que reciben las niñas y los niños todos los días, de parte de los medios de comunicación, de los padres y maestros, así como de los comerciales y las revistas de moda e Internet, diciéndoles lo que “significa” ser una niña o un niño: cómo deberían lucir, actuar, pensar y sentirse. “El código de género es claro y fuerte en este momento, al tiempo que sus cuerpos están cambiando”, dice la psicóloga de Harvard y consultora escolar Catherine Steiner-Adair, “y eso trae consigo todo tipo de problemas sobre lo que significa ser un niño y una niña que son perjudiciales para ambos géneros”.

Para las niñas, esta es la edad en que comienzan a surgir problemas de imagen corporal. Los estudios muestran que la autoestima en las niñas alcanza su punto máximo a los 9 años y en muchos casos disminuye drásticamente a los 12 años.

Las niñas son objetivadas y sexualizadas a una edad cada vez más temprana (solo eche un vistazo a una muñeca Bratz).

El problema y sus consecuencias se han generalizado tanto en la última década que en 2007, la American Psychological Association formó un Grupo de trabajo sobre la sexualización de las niñas. “Si creces como una niña que es objetivizada tempranamente, dice el Dr.

Douglas Bunnell, psicólogo clínico, “eso comienza a crear una representación interna de ti mismo. No se trata solo de que las personas sean susceptibles a la cultura, sino que en realidad se convierte en una parte central de la manera en que te ves a ti mismo”.

A los niños no les va mucho mejor cuando se trata de las señales culturales que reciben.

“Una de las cosas realmente difíciles para los niños a esta edad —dice la Dra.

Steiner-Adair— es que los mensajes de la cultura dominante son tan perjudiciales para ellos sobre su capacidad de amar, de tener amistades reales, de tener relaciones.

Estos mensajes les dicen que cualquier cosa que tenga que ver con sentimientos reales (amor, tristeza, vulnerabilidad) es femenino, y por lo tanto malo”.

Identidad propia: no se sorprenda si ve a su hijo probando una nueva personalidad cada dos semanas durante los años de la preadolescencia.

Si bien los niños sienten cierta presión para encajar, también están experimentando quiénes quieren ser, cómo quieren vestirse y hablar y qué tipo de humor piensan que es divertido. Pueden asumir el papel de líder una semana, del que se deja llevar a la siguiente y rebelarse la semana después de esa.

“Todavía están tratando de definir quiénes son”, dice la Dra. Kirmayer. “Entonces los ves probando diferentes tendencias. En realidad todavía están midiendo el terreno”.

Desarrollo emocional

Solo para agregar un poco más de dramatismo a los cambios que están teniendo lugar, el cerebro del preadolescente también está evolucionando con respecto al desarrollo emocional de formas que hacen que los niños sean más sensibles a sus propias emociones y a las de los demás. Desarrollan una mayor reactividad a las emociones, pero su desarrollo cerebral se retrasa en las regiones que son activas en la regulación de las emociones.

“Están jugando con la capacidad de interpretar las emociones de otras personas e incluso sus propias emociones”, dice la Dra. Kirmayer. “Es una etapa difícil, y muchos padres hablarán sobre cómo su hijo se pone repentinamente de mal humor.

Es normal que los niños de esta edad tengan estos cambios realmente intensos de emociones y de dinámicas interpersonales. Pero es histriónico. Un día es “eres mi mejor amigo” y al día siguiente es “ya no eres mi amigo”.

Puede ser realmente difícil para los padres”.

Imagínese mirar el mundo de una manera durante toda su vida y luego cambiar en el transcurso de unos cuantos meses la forma en que percibe las cosas, incluidos sus propios sentimientos y pensamientos y su lugar en el mundo. Es un nuevo territorio emocionante, a veces aterrador, en el que su preadolescente navega todos los días.

No es el mismo niño que era hace solo unos meses, pero aún necesita el apoyo y la orientación de sus padres.

Para preparar el escenario para una buena relación con su hijo a medida que avanza hacia la adolescencia, usted debe cambiar la forma en que se relaciona con él o con ella de acuerdo con los cambios sísmicos que ocurren en ellos.

Leer más:

¿Cuándo debería darle un teléfono a su hijo?

Источник: https://childmind.org/article/criar-preadolescentes-todo-lo-que-debe-saber/

La preadolescencia, cómo afrontarla

Preadolescencia y riesgos que debes conocer

Me ha parecido buena idea empezar el post con esta cita porque hace referencia al futuro. Y la idea de futuro es maravillosa, ya que engloba todo lo que es posible que ocurra.

Greene hace alusión a ese momento en la infancia en el que se abre una etapa, que bien podría ser la preadolescencia y todo lo que vendrá después, caracterizada por un proceso de constante cambio, de posibilidades, que pueden ser de lo más
emocionantes.

Y es que una cuestión importante, que no se debe perder de vista, tiene que ver con cómo los padres y las madres, interpretan y se enfrentan a esta etapa de la vida de sus hijos. La forma en que unos padres interpretan este período marca inevitablemente la manera de experimentarla en los niños.

La preadolescencia y todo lo que viene después: ¿es un problema?, ¿un desafío?; o, por el contrario, ¿un descubrimiento?

Voy a intentar dar algunas ideas para entender mejor este momento en la vida de cualquier niño.

Para empezar creo que existe una confusión bastante extendida sobre las etapas que conforman el periodo entre la infancia y la etapa adulta.

Es importante saber distinguir entre 3 momentos cruciales en esta transición ya que ese conocimiento ayudará a los padres a guiar a sus hijos por este proceso.

Los 3 momentos cruciales

  1. La infancia se abandona relativamente pronto. Sobre los 8 años pueden comenzar a experimentar los cambios que la preadolescencia, la primera etapa, demanda.

    Son, sobre todo, cambios musculo-esquelético, es decir, comienzan a crecer y hacerse más fuertes pero, psicológicamente, siguen siendo niños con intereses y actitudes de niños. Algunos experimentan modificaciones en su cuerpo propias de edades más tardías, antes de los 8 años, como el desarrollo de los pechos y la aparición del vello púbico.

    Cuando esto ocurre estamos hablando de una condición llamada “pubertad precoz” que requiere consejo médico.

  2. La segunda etapa es la pubertad, repleta de cambios físicos que van conformando el cuerpo del niño o niña que se convertirá en adulto.

  3. La pubertad no debe confundirse con la adolescencia, última etapa antes de la adultez, donde el niño tiene que ir aceptando psicológicamente lo que significan esos cambios corporales, es decir: cómo ser hombre o mujer en sociedad, enfrentarte a cambios internos en la forma de pensar, sentir, ver el mundo y, por supuesto, también afrontar la tarea de construir una identidad propia, entre otras. Con tantos hitos importantes que cumplir no debe extrañarnos que estén todo el día en tensión, lidiando con conflictos internos y externos. Vamos, insoportables.

Los cambios físicos y psicológicos

No sabe que va a experimentar cambios físicos y psicológicos cruciales y, ni mucho menos, qué hacer con ellos. Cuando comienzan a darse el grado de incertidumbre que puede sentir es máximo. Un día se levanta y ha crecido medio metro, otro día tienen granos en la cara, una mañana se encuentran con que les sale un pelo no sé dónde. Es un caos.

Lo primero que recomiendo a las madres y a los padres para ayudarles a afrontar esta etapa es hablar con ellos, contarles acerca de los cambios físicos que están experimentando en esta etapa preadolescente y los que están por venir. Y es que relaja mucho que alguien te diga lo que va a pasar.

Especialmente importante es esta información para las niñas, cuyos cambios corporales pueden ser poco aceptados por ellas y, como resultado de esa falta de aceptación, intentar cambiar su cuerpo a través de restricciones en la comida o por medio de cualquier otro método rápido que les lleva a situaciones perjudiciales.

La importancia del grupo de amigos

Otro asunto importante a tener en cuenta en la preadolescencia es que comienza a tener mucha importancia y, cada vez la tendrá más, el grupo de amigos. Las madres y padres se preocupan cuando ven a sus hijos iniciar una separación del grupo familiar a favor del grupo de amigos porque dejan de tener tanta comunicación con ellos.

¿Dé que hablan los jóvenes?

  • Para que cuenten sus secretillos a las madres y padres, sus miedos, los planes que el grupo propone y que no saben bien como valorar, la confianza en que sus padres son personas a las que recurrir en caso de necesidad es esencial. Esto se consigue, y lo comento cada vez que tengo ocasión, trabajando la escucha activa ante todo lo que el niño quiera comunicar: sus miedos, sus deseos, sus ilusiones o simplemente compartiendo cómo vive su día a día, sin asustarnos por lo que cuenta o censurarle determinados temas.
  • El niño tiene que tener la certeza de que puede contar cualquier cosa a sus padres que, de entrada, le prestaran su atención y le ayudaran a entender y valorar lo que les dice. La confianza es una expectativa que se va gestando con el paso del tiempo y para crearla, requiere cuidados, mimos y mucha atención a esos momentos donde el niño busca a sus padres para recabar información, estar apoyado, contar su día a día, etc. Vamos, estar ahí para ellos y ellas.

Hablando de normas…

Su flexibilización en la etapa preadolescente y en las siguientes es un asunto a tener en cuenta. Las normas en casa no pueden ser las mismas para un niño de 7 años que para uno de 11, en plena preadolescencia.

Ambas edades no conllevan las mismas necesidades y, por lo tanto, mantener unos límites demasiado estrictos y obsoletos en relación a su edad solo puede provocar conflictos innecesarios en casa.

Para no pasarse de permisivos será útil, entre otras cosas, hablar con algunas madres y padres de niños de edades similares pasa saber qué normas y límites hay establecidos en otras casas.

A veces los adultos nos olvidamos que fuimos preadolescentes y adolescentes y, que esa vivencia proporciona una información que es muy valiosa a la hora de ayudar a un niño a entender y gestionar todos los cambios que tiene por delante. Ahora como adulto volviendo la vista atrás, ¿qué te dirías si pudieras volver a la adolescencia y hablarte a ti mismo? ¿Qué te hubiera ayudado o sido útil para llevarla mejor?

Desde una confianza hacia los hijos e hijas cultivada muy tempranamente por las madres y padres, estos pueden acompañarlos en esta etapa, transmitiéndoles que, aunque tiene sus dificultades, es de lo más, si no lo más emocionante que van a vivir nunca.

Y vosotras Malasmadres, ¿estáis viviendo esta etapa?, ¿tenéis alguna duda?

Источник: https://clubdemalasmadres.com/afrontar-preadolescencia/

Niños y redes sociales en internet

Preadolescencia y riesgos que debes conocer

Los adolescentes y preadolescentes socializan en línea a través de sitios de redes sociales, salas de chateo, mundos virtuales y blogs; es importante que ayude a su hijo a aprender a navegar por estos lugares de manera segura.

Entre los peligros que acarrea socializar en internet se pueden mencionar el hecho de compartir demasiada información, o publicar comentarios, fotos o videos que pueden dañar la reputación o herir los sentimientos de otra persona.

Aplicar el mismo criterio que se aplica en la vida real puede ayudar a minimizar esos riesgos.

Las palabras que escriben los niños y las imágenes que suben a los sitios tienen consecuencias fuera de internet.

Los chicos deben publicar sólo aquello que no les moleste que sea visto por otras personas.

Una parte del perfil de su hijo puede ser vista por un público más numeroso de lo que usted o él desean, incluso si las funciones de seguridad están en nivel alto.

Aliente a su hijo a reflexionar sobre el tipo de lenguaje que usa en internet y a pensar antes de subir fotografías y videos a su página o alterar fotos subidas por otra persona.

Los empleadores, encargados de admisiones de las universidades, entrenadores deportivos, maestros, y la policía pueden ver lo que su hijo coloca en internet.

Recuérdeles a sus hijos que la información que publican en línea no se puede eliminar.

Aunque elimine la información de un sitio, tendrá muy poco control sobre las antiguas versiones que quedan registradas en las computadoras de otras personas que pueden circularlas en línea.

Dígales a sus hijos que no finjan ser otra persona.

Explíqueles a sus hijos que es inapropiado crear sitios, páginas o subir material que aparenta pertenecer a otra persona, como por ejemplo un maestro, un compañero de clase o un personaje inventado.

Ayude a sus hijos a comprender cuáles datos personales deben permanecer privados.

Explíqueles a sus hijos la importancia de no dar a conocer datos sobre sí mismos, sus familiares y sus amigos. El número de Seguro Social, domicilio, número de teléfono e información financiera familiar —números de las cuentas bancarias o de las tarjetas de crédito — son algunos ejemplos de información privada y así debe seguir.

Hable con sus hijos sobre evitar las conversaciones de contenido sexual en internet.

Los resultados de las investigaciones demuestran que los adolescentes que no hablan de sexo con extraños tienen menos probabilidades de entrar en contacto con acosadores o abusadores.

De hecho, los investigadores han descubierto que por lo general, los acosadores no se hacen pasar por niños o adolescentes, y que la mayoría de los adolescentes que son contactados por adultos desconocidos lo ven como una situación escalofriante.

Los adolescentes deben ignorar o bloquear a este tipo de individuos sin dudarlo.

La buena educación es importante.

Usted les enseña a sus hijos a actuar con educación en el mundo real; hable con ellos sobre la importancia de ser amables y bien educados también en internet. El intercambio de mensajes de texto puede parecer algo rápido e impersonal, pero aún así, en los mensajes de texto se usan comúnmente cumplidos como «porfi” o «grcs” (para abreviar por favor y gracias).

Bajando el tono.

Escribir mensajes de texto llenos de letras mayúsculas, o largas filas de signos de exclamación, o usar unas letras grandes y destacadas equivale a gritar. A la mayoría de las personas no le gusta que le hablen a los gritos.

Usar Cc: y “Reply all” con cuidado.

Recomiéndeles a sus hijos que resistan la tentación de enviar un mensaje a todos y cada uno de los contactos de su lista.

Use las funciones de privacidad.

Varios sitios web de redes sociales y salas de chateo ofrecen funciones de privacidad ajustables, esto le permite restringir el acceso a los perfiles de sus hijos. Hable con sus hijos sobre la importancia de estas funciones de privacidad y sus expectativas con respecto a las personas que deberían tener permiso para ver sus perfiles.

Configure las opciones de privacidad de las cuentas de chat y video de sus hijos a un nivel alto.

Muchos de los programas para chatear ofrecen una función para que los padres decidan si las personas que figuran en la lista de contactos de su hijo pueden ver su estatus, incluso si pueden saber si están conectados.

Algunas cuentas de chateo y de email permiten que los padres determinen quién puede enviar mensajes a sus hijos y pueden bloquear a cualquier persona que no esté en la lista.

Pídales a sus chicos que creen un nombre de pantalla seguro.

Aliente a sus hijos a pensar en la impresión que pueden causar los nombres de pantalla. Un buen nombre de pantalla no debería revelar demasiada información sobre su edad, su lugar de residencia o su género. Por razones de seguridad, los nombres que sus hijos utilicen para el chat no deberían ser iguales a sus domicilios de correo electrónico.

Revise la lista de amigos de su hijo.

Posiblemente desee limitar la lista de “amigos” en línea a aquellas personas que su hijo realmente conoce.

Entérese de lo que están haciendo sus hijos.

Familiarícese con los sitios de redes sociales que usan sus hijos para entender sus actividades.

Si usted está preocupado porque piensa que su hijo se está comportando riesgosamente cuando está en línea, puede explorar los sitios de redes sociales que frecuenta para ver qué tipo de información está colocando.

¿Se están haciendo pasar por otro? Intente buscar por el nombre o apodo de su hijo, escuela, pasatiempos favoritos, grado que cursa o vecindario.

Pregúnteles a sus chicos con quién se comunican en internet.

Del mismo modo que usted quiere saber quiénes son los amigos de sus hijos en el mundo real, es buena idea que se entere con quién están hablando en línea.

Anime a sus chicos a confiar en sus instintos cuando tengan alguna sospecha.

Aliéntelos a que le cuenten si se sienten amenazados por alguna persona o se sienten incómodos con algo que ven en internet. Puede ayudarlos a reportar sus inquietudes a la policía y al sitio de redes sociales. La mayoría de estos sitios incluyen enlaces para que los usuarios puedan reportar inmediatamente los comportamientos abusivos, sospechosos o inapropiados.

Источник: https://www.consumidor.ftc.gov/articulos/s0012-ninos-y-redes-sociales-en-internet

Adolescentes: estos son los mayores riesgos para su salud, según la OMS

Preadolescencia y riesgos que debes conocer

La adolescencia es una etapa de desarrollo y crecimiento humano que, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), se produce entre los 10 y 19 años, después de la niñez y antes de la edad adulta. Es una etapa de grandes cambios para el ser humano y es una de las transiciones más importantes que tendremos a lo largo de nuestra vida, caracterizada por un ritmo acelerado de crecimiento.

Durante esta etapa, tienen lugar un gran desarrollo físico, pero también, muchas oportunidades de crecimiento personal y emocional. Sin embargo, así como existen éstas, pueden aparecer algunas situaciones que no son tan positivas. Te compartimos los mayores riesgos para la salud de los adolescentes, de acuerdo con la OMS.

De acuerdo con un informe publicado por la OMS en 2017, cada día mueren más de 3.000 adolescentes por causas que, en su mayor parte, podrían evitarse.

Aunque las causas de muerte y riesgos a su salud varían por distintos factores como el país de residencia, su género o su rango de edad, se ha definido una serie de principales problemas para la salud de los adolescentes. Te compartimos cuáles son y qué podemos hacer como padres para prevenirlos.

Embarazos y partos precoces

Durante la adolescencia, es cuando el cuerpo comienza a fabricar las hormonas sexuales que son las responsables de toda la transformación física por la que pasarán nuestros hijos. En esta etapa es muy importante hablar con ellos no solo sobre todos estos cambios, sino también, de sexualidad, para prevenir así el embarazo adolescente.

De acuerdo con cifras de la OMS, las complicaciones relacionadas con el embarazo y parto son la principal causa de mortalidad entre las adolescentes de 15 a 19 años en el mundo. El 11% de todos los nacimientos a nivel mundial corresponde a mujeres de 15 a 19 años, registrándose la mayor parte de ellos en países de ingresos bajos y medianos.

VIH

Otra razón para hablar de sexualidad y medidas anticonceptivas con nuestros hijos, es porque el VIH es también uno de los riesgos para la salud de los adolescentes, pues a pesar de que el número de muertes relacionadas con esta enfermedad ha disminuido en la población en general, más de dos millones de adolescentes viven con VIH.

Aunque las defunciones por VIH en la adolescencia se registran principalmente en la región de África, debemos asegurarnos de educar a nuestros hijos con la información necesaria y suficiente para protegerse y prevenir la transmisión de esta y otras enfermedades.

Otras enfermedades infecciosas

Según cifras de la OMS, la diarrea y las infecciones de las vías respiratorias inferiores están entre las cinco primeras causas de muerte en el grupo de 10 a 19 años. Además, junto a la meningitis, son las tres primeras causas de muerte de adolescentes en países de ingresos bajos y medios.

Salud mental

Un aspecto muy importante que debemos cuidar durante la adolescencia de nuestros hijos es su salud mental, pues como sabemos, la mitad de los trastornos mentales comienzan antes de los 14 años.

Una de ellas, la depresión, es la tercera causa principal de morbilidad y discapacidad entre los adolescentes, mientras que el suicidio es la tercera causa de defunción entre adolescentes mayores (entre 15 y 19 años).

Existen ciertos factores como la pobreza, la violencia y la humillación, que pueden aumentar el riesgo de que los adolescentes presenten algún problema de salud mental, pero es importante que como padres cuidemos siempre este aspecto y estemos atentos, acompañando a nuestros hijos, ofreciéndoles el apoyo emocional que necesiten, haciéndoles saber que son queridos y valen mucho, y fortalecer lo más que podamos el lazo con ellos.

Si notamos cambios muy repentinos en su personalidad y salud, como dejar de hacer cosas que antes le hacían feliz, estar todo el día triste o enojado, aislarse de familia y amigos, presentar trastornos del sueño o alimentación o quejarse frecuentemente de achaques o dolores, hagamos lo posible por acercarnos y hablar con ellos para saber qué es lo que sucede y así saber cómo actuar lo antes posible.

Violencia

A nivel mundial, una de cada diez mujeres menores de 20 años ha sufrido violencia sexual. En el caso de los hombres, la violencia interpersonal representa un 43% de las muertes de adolescentes en países bajos y medianos de la región de las Américas de la OMS.

Referente a este punto y también al anterior acerca de la salud mental, la infancia es un momento clave para prevenir ambos. Como padres debemos educar a nuestros hijos en un ambiente de amor, respeto, tolerancia y comprensión, en el que además podamos formar con ellos vínculos fuertes y de confianza.

Alcohol y drogas

A pesar de que en la mayoría de los países existen leyes que prohíben la compra y el consumo de alcohol antes de la mayoría de edad, durante la adolescencia es cuando usualmente suelen expuestos a él por primera vez nuestros hijos.

El consumo nocivo de éste entre los adolescentes es preocupante, ya que aumenta la aparición de comportamientos de riesgo mencionados en puntos anteriores, como relaciones sexuales sin protección o violencia, así como accidentes de tránsito.

Por otro lado, también es preocupante el consumo de drogas entre adolescentes de 15 a 19 años. En ambas situaciones, como padres nos corresponde hablar con nuestro hijos antes de que estén expuestos a ambos, para hablarles del riesgo y peligro que representan para su salud, y sobre todo, para que sepan que no tienen que ceder ante la presión de otros para consumirlos.

Traumatismos

De acuerdo con la OMS, las lesiones involuntarias son la principal causa de mortalidad y discapacidad entre los adolescentes. Según sus cifras, en 2015 murieron más de 115.000 adolescentes en accidentes de tránsito, principalmente por la falta de información sobre seguridad vial y por conducir bajo los efectos del alcohol y las drogas.

Pero no sólo los accidente en coche son preocupantes. Aproximadamente 57.000 adolescentes murieron ahogados en 2015, de los cuales dos terceras partes eran hombres. Esto puede prevenirse enseñándoles a nadar a niños y adolescentes, pues los ahogamientos también son una de las principales causas de mortalidad.

Malnutrición y obesidad

En cuanto a sus hábitos alimenticios, los extremos nunca son buenos. La desnutrición los hace más propensos a contraer enfermedades y morir a edad temprana, mientras que la obesidad o el exceso de peso propicia que aparezcan enfermedades graves como diabetes, enfermedades cardiovasculares y de las articulaciones, cáncer y problemas de salud mental.

Actividad física y nutrición

De la mano con el punto anterior, la OMS enlista también la actividad física y una correcta nutrición, ambos puntos claves para el sano desarrollo de todas las personas, desde niños hasta adultos. Pero establecerlos desde la adolescencia marcará la diferencia entre una buena salud o una salud precaria en la edad adulta.

En casa, pongamos el ejemplo. Ofrezcamos alimentos saludables y una alimentación equilibrada, haciendo también de la actividad física algo más de nuestra rutina.

Hace un tiempo compartíamos que el 80% de las niñas no realizan la actividad física recomendada por la OMS y en el caso de los adolescentes, menos de uno de cada cuatro cumple con los 60 minutos diarios de actividad física moderada o intensa que se recomiendan.

Consumo de tabaco

Finalmente, el consumo de tabaco es otro de los riesgos para la salud de los adolescentes, pues es la edad en la que la mayoría de las personas que consumen tabaco hoy en día comenzaron a hacerlo. De acuerdo con la OMS, al menos uno de cada diez adolescentes de entre 13 y 15 años consume tabaco.

Recordemos que aunque los adolescentes ya no sean niños, nos siguen necesitando como padres, incluso más que nunca en esta etapa, en la que deberemos continuar acompañándolos, educándolos, guiándolos e informándolos, para que sean capaces de tomar buenas decisiones para su vida y su salud.

Más información | Organización Mundial de la Salud
Fotos | iStock, Pexels

Источник: https://www.bebesymas.com/ser-padres/adolescentes-estos-mayores-riesgos-para-su-salud-oms

Preadolescencia y redes sociales: peligros y consejos

Preadolescencia y riesgos que debes conocer

Indice

  • La preadolescencia
  • Redes sociales en la preadolescencia

La preadolescencia

Tu hijo tiene que pasar por varias etapas a lo largo de toda su vida, etapas por las que tú ya pasaste, lo que te puede ayudar con tu hijo cuando experimente un problema que tú también tuviste.

La preadolescencia es una etapa en la vida de todas las personas en la que se experimentan muchos cambios físicos y emocionales, una combinación que puede ser muy drástica y hacer sentir incómodo o confundido a tu hijo.

Probablemente recuerdes cómo te la pasaste durante esta etapa, lo que te puede ser de mucha ayuda a la hora de explicarle a tu hijo por lo que está pasando, ya que es normal que tenga muchas dudas al respecto.

La preadolescencia es una etapa que ocurre con distinto ritmo en todas las personas, pero usualmente se da entre los 9 y los 12 años de edad, así que debes prestar atención a las señales que da tu hijo cuando comienza esta etapa.

Durante esta fase comienzan cambios que hacen que los niños comiencen a sentir de una manera más propia, por lo que ahora se pueden sentir diferentes y tener un pensamiento más avanzado, aunque todavía tienen rasgos de niño y no son completamente unos adolescentes.

Cuando tu hijo entra a la preadolescencia puede sentir que no pertenece a ningún grupo, ya que está en esa transición de convertirse en adolescente y su pensamiento madura de cierta forma, pero es probable que sus amigos todavía no hayan pasado por esto.

Lo anterior es una de las razones por las que a veces los niños de 9 años se pueden llevar mejor con un grupo de niños de 12 años, o viceversa, ya que su pensamiento y rasgos físicos se comparte más con esos amigos.

Esta etapa es muy importante para el descubrimiento personal de tu hijo, por lo que debes tener mucho cuidado ya que se vuelve muy sensible ante las influencias y puede cambiar drásticamente según lo que vaya experimentando o con quién se junte.

Si ves que tu hijo ha comenzado a alejarse poco a poco es totalmente normal, ya que el niño necesita más espacio para conocerse.

Redes sociales en la preadolescencia

Las redes sociales son un tema muy sonado hoy en día ya que es algo que forma parte de nuestras vidas desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir, por lo que debe haber mucho control, especialmente con los niños preadolescentes.

Esta herramienta digital es utilizada para distintas causas, pero la principal es para mantener un contacto a larga distancia y seguir el día a día de otros usuarios, ya que pueden compartir prácticamente todo lo que hacen cada minuto.

Ciertamente las redes sociales pueden ser una ventaja en este mundo con un gran avance tecnológico, pero también es necesario que sepas que todavía no existe un control adecuado para grupos de personas como tu hijo.

Muchos de los peligros que corre un preadolescente en las redes sociales se deben a la inmadurez personal y social que todavía tiene, ya que está en una etapa de conocimiento de nuevos pensamientos y gustos.

Debes saber que prácticamente cualquier persona puede acceder a las redes sociales y utilizar algún perfil falso, por lo que tu hijo puede tener contacto con alguien que cree conocer o que es de su edad, cuando no es así.

Recuerda que tu hijo es muy influenciable durante esta etapa y puede dejarse guiar por cualquier persona con la que se sienta identificado, pero el problema es que a esta edad el niño tiene una confusión tan grande que puede ser manipulado fácilmente.

En las redes sociales existen muchos tipos de acoso, la mayoría de los cuales se dan en preadolescentes y adolescentes, ya que a esta edad todavía no se es tan consciente de la inmensidad de la herramienta.

Es necesario que te involucres también en este aspecto de la vida de tu hijo para evitar que ocurra algún problema que lo afecte profundamente:

– No le permitas crear un perfil hasta que cumpla cierta edad (mínimo 16 años como marcan muchas redes sociales)

– Explícale con claridad las formas en las que trabajan los manipuladores y acosadores dentro de las redes sociales

– Muéstrale tus perfiles para que sepa cómo funciona esta herramienta

– Cuéntale algún caso en el que un preadolescente haya corrido riesgos por las redes sociales

– No le facilites herramientas que todavía no sean adecuadas para su edad

– Pon controles parentales en su móvil o el ordenador para que no pueda acceder a las redes si no estás

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Embarazo y niños
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