Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

Placenta previa, envejecida y otras complicaciones de la placenta en el embarazo

Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

La placenta es un órgano de vital importancia en el embarazo. Se forma desde el momento de la implantación del embrión en el útero y es la encargada de transmitir al bebé el oxígeno y los nutrientes necesarios para su crecimiento, así como de segregar hormonas esenciales durante la gestación y de proteger al feto en el seno materno filtrando las sustancias nocivas.

Pueden presentarse complicaciones de la placenta al existir diferentes tipos de anomalías o provocar alteraciones que complican el embarazo, el parto y el puerperio.

Puede haber alteraciones en el sitio de implantación, en el grado de madurez y en la forma de la placenta, o puede ocurrir un desprendimiento prematuro o presentar problemas en el alumbramiento.

A continuación detallaremos cuatro de las complicaciones de la placenta más frecuentes: placenta previa, desprendimiento de placenta, placenta envejecida y placenta adherida.

Placenta previa

Normalmente la placenta se implanta hacia el fondo de la cavidad uterina, generalmente hacia alguna de las paredes del útero (anterior, posterior o laterales). Sin embargo, cuando se implanta sobre el orificio cervical interno, en la parte baja del útero, se la llama placenta previa.

Hay dos tipos de placenta previa: oclusiva o completa, cuando la placenta obstruye el orificio cervical, y no oclusiva o parcial, cuando no lo obstruye. Dependiendo del tipo de placenta previa, el parto será vaginal o por cesárea.

De todas formas, es recién en el tercer trimestre cuando se diagnostica, ya que su crecimiento es proporcionalmente menor al tamaño de la cavidad uterina. O sea, que puede suceder que hacia el final del embarazo, a medida que el útero se extiende, la placenta pueda alejarse del orificio cervical y permitir la salida del bebé.

El síntoma que hace sospechar de la presencia de placenta previa es una hemorragia sin dolor ni otros síntomas hacia la segunda mitad del embarazo. En caso de sangrado, se debe acudir inmediatamente al médico quien si diagnostica placenta previa indicará reposo, evitar las relaciones sexuales y cualquier tipo de esfuerzo.

La ecografía es la forma de diagnosticarla, por eso es indispensable al menos un ultrasonido en el tercer trimestre de embarazo, ya que llegar al parto sin conocer que existe placenta previa expone a la madre y al bebé a un riesgo grave de muerte por hemorragia.

La hemorragia es una de las principales causas de muerte postparto y la placenta previa es una de las más importantes.

Las mujeres con mayor predisposición a placenta previa son las mayores de 35 años, las multíparas, las que han tenido más de una cesárea y antecedentes de placenta previa.

Desprendimiento prematuro de placenta

Normalmente, la placenta se separa de las paredes del útero después de la expulsión del bebé en el parto. Al disminuir bruscamente el volumen del útero, la placenta comienza a desprenderse hasta que es expulsada, constituyendo la última fase del parto conocida como alumbramiento.

En ocasiones, ocurren desprendimientos parciales o totales de la placenta antes de dar a luz, de forma prematura durante el embarazo o en el trabajo de parto.

Entre los síntomas más frecuentes se encuentran: dolor y endurecimiento abdominal (aún entre contracciones), sangrado vaginal de color oscuro y dolor de espalda.

Es una complicación que pone en grave riesgo al bebé, ya que se ve afectado el órgano que le aporta nutrientes y oxígeno al feto. Dependiendo del grado de desprendimiento puede haber desde un sufrimiento fetal leve, grave o incluso la muerte si el desprendimiento es muy severo.

Es un problema que no puede prevenirse, sólo detectarlo lo antes posible a través del monitoreo fetal y la ecografía.

Las mujeres con mayor predisposición a sufrir un desprendimiento de placenta son las embarazadas con presión alta o preeclampsia, con diabetes, edad avanzada, fumadoras, con alto número de partos anteriores y aquellas con antecedentes de separación de placenta o que hayan sufrido un traumatismo abdominal.

En caso de desprendimiento de placenta, se debe extraer al bebé de forma inmediata, ya sea por parto vaginal, si este está ya avanzado, o por cesárea urgente en el caso de no haberse iniciado el trabajo de parto.

Placenta envejecida

En condiciones normales, el envejecimiento de la placenta se produce hacia el final del embarazo. Su función es la de nutrir al bebé durante todo el embarazo hasta el momento del parto.

Sin embargo, en ocasiones, cuando se supera la fecha de parto o por otras causas como hipertensión arterial o preeclampsia de la madre, se produce un envejecimiento de la placenta, disminuyendo su funcionamiento normal y poniendo en riesgo la vida del bebé.

Hay distintos grados de madurez o envejecimiento de la placenta. Es importante llevar un adecuado control prenatal para controlar el nivel de madurez de la placenta a través de ecografías. En ocasiones se pueden apreciar calcificaciones en su morfología, pero su presencia no siempre significa que la placenta no esté cumpliendo su función.

Cuando una placenta se presenta en el grado II o III antes de la semana 34 puede decirse que está envejecida prematuramente.

Esta insuficiencia determina malnutrición uterina pudiendo provocar un parto prematuro, crecimiento intrauterino retardado o un bebé de bajo peso al nacer.

Hay mayor riesgo de placenta envejecida en mujeres mayores de 35 años, multíparas, con preeclampsia, tabaquismo y déficits nutricionales

Placenta adherida o placenta acreta

La placenta acreta es la que está anormalmente adherida al útero. Sucede cuando se produce una penetración de la placenta más allá de la superficie endometrial del útero pudiendo llegar a invadir el músculo uterino u órganos vecinos.

Puede provocar sangrado en el último trimestre de embarazo, pero generalmente no se detecta hasta el parto cuando aparecen dificultades para desprender la placenta después del nacimiento del bebé, pudiendo provocar una inversión uterina.

Según el grado de penetración o adherencia de la placenta (acreta, percreta o increta) y de la extensión de placenta que esté adherida, el médico evaluará la necesidad de extirpar el útero pues intentar despegar la placenta podría agravar el problema.

Es una de las complicaciones de la placenta menos frecuente, que se presenta principalmente en los casos de placenta previa.

En Bebés y más | Qué es la placenta, Los grados de madurez de la placenta

Источник: https://www.bebesymas.com/embarazo/placenta-previa-envejecida-otras-complicaciones-placenta-embarazo

Placenta previa y desprendimiento placentario, riesgo vital

Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

La placenta previa y el desprendimiento prematuro de placenta son las complicaciones más comunes de este órgano, imprescindible para la vida intrauterina del bebé. Por eso es tan importante prevenir y controlar estas enfermedades del embarazo, que pueden desembocar en un parto prematuro.

Qué es la placenta previa

Entendemos por placenta previa el hecho de que la placenta esté insertada en la parte baja del útero, lejos de su lugar habitual, que es el fondo del útero. Según la relación entre la situación de la placenta y el  cuello del útero podemos distinguir varios tipos de placenta previa:

  • Oclusiva total: si ocluye todo el orificio cervical interno.
  • Oclusiva parcial: el cuello está en parte cubierto por la placenta y en parte por las membranas amnióticas.
  • Previa marginal: la placenta llega a los márgenes del cuello pero no lo ocluye.
  • Previa lateral: la placenta está cercana al cuello, pero no llega a sus márgenes.

A nivel práctico, lo importante es diferenciar entre las placentas  oclusivas (tipo 1) de las no oclusivas (tipos 2, 3, 4), porque nos van a determinar la vía del parto.

Esta anomalía de la inserción placentaria se presenta entre un 0,4-0,5% de los embarazos. Las gestantes multíparas (con más de dos embarazos previos) o las añosas (mayores de 40 años), parecen tener más predisposición a padecer esta patología, aunque no hay estudios concluyentes.

Otros factores predisponentes son el retraso en la fecundación y en la posterior implantación.

Las alteraciones en las paredes del útero (endometrio) como la presencia de miomas, tabiques uterinos o las producidas por legrados o cesáreas previas, también pueden predisponer a que la placenta no se inserte adecuadamente en su lugar propicio y lo haga en otra zona del útero.

Si sufres hemorragia en el tercer trimestre..

La complicación más frecuente de la placenta previa es la hemorragia en el tercer trimestre. De hecho, toda hemorragia vaginal al final del embarazo nos debe hacer pensar en una placenta previa.

Son hemorragias espontáneas, no relacionadas con ningún esfuerzo y no se acompañan de dolor. Son de sangre roja y se presentan de forma intermitente, a intervalos, pero tienden a ser cada vez más frecuentes y más graves.

Todo sangrado durante el embarazo es motivo para acudir a urgencias.

Mediante una exploración vaginal con valvas por parte del ginecólogo se puede apreciar la salida de sangre a través del cuello uterino. Mediante la ecografía se podrá determinar si la placenta previa es oclusiva o no.

Ante una hemorragia por placenta previa debe recomendarse reposo. Si las hemorragias son muy repetidas se deberá ingresar a la paciente. En un 35-40% de los casos, este sangrado se acompaña de contracciones y parto prematuro. En caso de hemorragia incoercible se finalizará la gestación mediante cesárea.

Si la placenta es oclusiva total el parto vaginal es imposible y hay que realizar una cesárea. En los casos de placenta previa oclusiva parcial, puede considerarse el parto vaginal, aunque los riesgos son considerables y en la mayoría de los casos se opta por la cesárea. Con placentas marginales o laterales el parto es factible por vía vaginal.

Lo peor, el desprendimiento prematuro de placenta

El desprendimiento prematuro de la placenta (DPP) es un accidente agudo del embarazo, ya que la placenta se desprende total o parcialmente de su lugar de implantación antes del parto, causando graves daños para el feto al quedarse sin el oxígeno sanguíneo que le pasa la madre a través de la placenta.

La frecuencia de este grave cuadro oscila entre el 0,5-1% de todos los partos.  Factores que predisponen al desprendimiento de placenta son los siguientes:

  • Traumatismos: Caídas, golpes u accidentes de tráfico que afectan sobre el abdomen.
  • Nutrición deficiente: Déficit de ácido fólico en el embarazo, por lo que actualmente se recomienda la ingesta de ácido fólico durante toda la gestación.
  • Tabaco y drogas: La nicotina y también la cocaína actúan sobre los vasos placentarios favoreciendo su desprendimiento.
  • Maniobras médicas:  Como la amniocentesis cuando se atraviesa la placenta.
  • Alteraciones uterinas: Si la placenta se asienta sobre un mioma o el útero es unicorne o tabicado.
  • Rotura prematura de membranas: En gestantes con mucho líquido amniótico. Si la rotura es brusca, se produce una descompresión que puede provocar el despegamiento de la placenta.
  • Hipertensión arterial: El DPP suele acompañarse de hipertensión arterial materna.

El DPP se manifiesta como una hemorragia uterina, con gran cantidad de coágulos que salen de forma brusca a través de la vagina, llegando a calar la ropa de la embarazada.

Pero a veces esta hemorragia puede quedarse retenida en el interior del útero e ir saliendo a través de los genitales en forma de pequeñas cantidades como sangre negruzca.

Lo más frecuente es que ambas formas de sangrado coexistan.

Este sangrado se acompaña de dolor a nivel abdominal, que aparece bruscamente y puede llegar a ser muy intenso haciendo que la paciente no se pueda mover. Puede irradiarse este dolor a los muslos o la espalda. Este dolor se debe a la hipertonía del útero que se pone muy duro.

Asimismo, también aparece hipertensión arterial en la mayoría de los casos. Y en las formas muy graves de DPP, aparece anemia intensa y la paciente puede llegar a chocarse.

Ante esta situación, la gestante debe acudir inmediatamente a urgencias, donde, tras ser explorada por un ginecólogo, se realizará una cesárea urgente con el fin de salvar la vida del feto, a no ser que la paciente llegue en dilatación completa o en periodo de expulsivo, donde se intentará un parto vaginal. Aún así, la mortalidad fetal es muy elevada y viene determinada por la falta de oxígeno (anoxia) provocada por el desprendimiento de la placenta.

A continuación se expone un cuadro resumen para saber diferenciar las dos patologías expuestas

Diagnostico diferencial entre la placenta previa y el desprendimiento prematuro de placenta (DDP)

  PLACENTA PREVIA DDPCOMIENZOHEMORRAGIAESTADO GENERALSÍNTOMASEXPLORACIÓNFETO
LentoBrusco
Roja, intermitenteOscura, coágulos
BuenoMalo
No hay dolorDolor abdominal
Útero blandoÚtero duro
Casi siempre bienRápido sufrimiento

Источник: https://www.natalben.com/embarazo-riesgo/complicaciones-placenta

Placenta previa: mantén los riesgos bajo control

Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

Normalmente, la placenta se coloca en el fondo o en las paredes laterales del útero, a una distancia adecuada del orificio uterino.

Sin embargo, en un embarazo de cada 200, puede ocurrir que la placenta se inserte de forma anómala en la parte baja del útero, demasiado cerca de la cérvix o incluso encima de ella. En estos casos, se habla de placenta previa.

Si esto sucede, la placenta obstruye parcial o totalmente la salida del canal del parto.

Sin embargo, la placenta previa es una anomalía que no debe asustarnos. Y es que suele diagnosticarse con bastante antelación y no perjudica el avance del embarazo. Eso sí, hay que tomar algunas precauciones y, en la mayoría de los casos, el parto es por cesárea.

Causas de la placenta previa

La placenta previa se presenta cuando, después de la concepción, el embrión se anida en un el segmento inferior del útero. Esto es algo imprevisible e inevitable.

Sin embargo, existen algunos factores que aumentan la probabilidad de que este problema se presente.

La edad avanzada de la madre puede ser causa de que se presente placenta previa.

– Otro factor determinantes es el número de embarazo anteriores.

– El hecho de haber tenido una cesárea o de haber sufrido endometriosis también influye en la aparición de esta anomalía.

La presencia de fibromas e incluso el hecho de fumar también pueden ser otros factores desencadenantes de placenta previa.

Quienes ya han tenido este problema, además, tienen mayores probabilidades de volver a tenerlo: el riesgo de recurrencia varía entre el 4 y el 8%.

Cuándo se puede hacer el diagnóstico

Es importante recordar que, en los primeros meses de embarazo, una posición baja del útero es bastante común, tanto que afecta al 30% de las mujeres.

En la mayoría de casos, en las semanas siguientes, la placenta se va desplazando. E el tercer trimestre, su posición se corrige. Por eso, si la ecografía del segundo trimestre evidencia esta anomalía, no hay que preocuparse demasiado. La patología se determina solo si la placenta se queda en la misma posición a pesar de que el embarazo haya avanzado.

Es entonces cuando puede hablarse de placenta previa, solo después de la semana 28-30 de embarazo. Antes, es más correcto hablar de “inserción baja de placenta”.

Si el embarazo avanza bien, no es necesario hacerse controles frecuentes, a menos que no haya un retraso de crecimiento intrauterino.

Sin embargo, a veces, la placenta previa no funciona como la normal. En estos casos, las ecografías deben hacerse más a menudo.

Asimismo, si hubiera una pérdida de sangre vaginal, la futura mamá tendrá que ir de inmediato a urgencias o llamar al 112. 

Síntomas típicos de la placenta previa

En el tercer trimestre y durante el trabajo de parto, el segmento inferior del útero se expande. Sin embargo, el tejido de la placenta no es elástico y no puede adaptarse a los cambios del útero.

Esto hace que haya un desprendimiento del área de inserción de la placenta y que tenga lugar una hemorragia vaginal.

Si esto sucede, la sangre es de color rojo brillante y la mamá no siente ningún dolor.

Normalmente, el primer sangrado se presenta en el tercer trimestre de embarazo, entre la semana 28 y 34, es decir, cuando tiene lugar el estiramiento del segmento inferior del útero. Es bastante insólito que haya sangrado antes de este período y, si ocurre, suele ser porque la placenta previa es completa.

La cantidad de la pérdida de sangre es variable. La primera hemorragia no suele ser peligrosa para la mujer y a menudo se resuelve sola. A veces, sin embargo, los sangrados se repiten y pueden llegar a ser verdaderas hemorragias.

Estrategias de intervención

En caso de hemorragia por placenta previa, lafutura mamá debe ir inmediatamente al hospital, donde el personal médico decidirá las intervenciones necesarias.

Si la mujer todavía no ha llegado a la semana 34 de embarazo, la pérdida de sangre es escasa y no hay sufrimiento fetal, el médico puede decidir esperar. En este caso, suele recomendar a la mujer que esté en reposo absoluto en su domicilio. También puede proponer una hospitalización para tener a mamá y bebé bajo control monitorizándolos con frecuencia.

Solo en las situaciones más graves, podría ser necesaria una transfusión. Por ejemplo, si las pérdidas de sangre son muchas y la futura mamá corre el riesgo de volverse anémica.

Cuando el sangrado es abundante y no termina, podría ser indispensable hacer una cesárea de urgencia.

¿Y si durante el embarazo no hubiera ninguna complicación? En este caso, normalmente, se suele evitar el parto vaginal.

Tres tipologías de placenta previa

La placenta previa puede ser de tres tipos, que difieren entre ellos por la distancia que hay entre el borde inferior de la placenta y la abertura del canal cervical.

Placenta previa completa si recubre el orificio uterino.

Placenta previa periférica si el margen de la placenta tiene una distancia menor de 2,5 del orificio.

Placenta previa lateral cuando se instala en el segmento uterino inferior, pero con una distancia de al menos 2,5 cm del cuello del útero. Ésta es la forma menos grave.

Qué precauciones hay que tomar

Si te diagnostican placenta previa, es oportuno seguir unas sencillas reglas.

Hay que evitar los esfuerzos físicos. A pesar de que no sea necesario estar en reposo absoluto, es importante tener una vida tranquila y sin estrés.

– Está aconsejado abstenerse de tener relaciones sexuales.

– Es mejor no hacer viajes demasiado largos y agotadores, sobre todo al extranjero o a lugares que no posean infraestructuras hospitalarias adecuadas.

– Si tienes pérdidas de sangre vaginales, debes ir inmediatamente al hospital o llamar al 112.

Algunas palabras clave

Te explicamos el significado de algunas palabras que debes conocer para saber más sobre el tema de la placenta previa.

Placenta

Es el órgano de intercambio entre la mamá y el bebé durante el embarazo. Asegura al bebé la comida y el oxígeno, elimina sus productos de deshecho y es responsable de la producción de las hormonas necesarias para el avance correcto del embarazo de la semana 12 hasta el parto.

Placenta humana

Segmento uterino inferior (istmo)

Es el tercio inferior del útero, es decir, la parte más baja de este órgano hueco con forma de pera donde se desarrolla el feto.

Cérvix del útero

También llamado cuello del útero, es la parte inferior de este órgano. Mide 2-3 centímetros y conecta el útero con la vagina. Durante el parto, se convierte en el canal de parto por el que el bebé pasa para nacer.

Margen placentario

Es la parte periférica de la placenta. Se mide considerando la distancia del orificio uterino interior, para diagnosticar una posible placenta previa y descubrir si se trata de posición previa completa, marginal o lateral.

Ecografía transvaginal

La ecografía transvaginal es una ecografía interior que se hace insertando una sonda del diámetro de un dedo en la vagina lubricada con gel. Esta maniobra no causa dolor, es inocua y suele ser menos molesta que un control ginecológico.

Placenta previa marginal

En el caso de la placenta previa se encuentre justo sobre el borde del cuello uterino, recibe el nombre de placenta previa marginal.

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/embarazo/salud/placenta-previa-bajo-control

4 alteraciones de la placenta y su tratamiento

Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

Es uno de los problemas de la placenta más conocidos –aunque su incidencia, que afecta a uno cada 200 nacimientos, no es muy alta– es el que tiene que ver con su ubicación en el útero. La placenta previa se sitúa en el segmento uterino inferior, colocándose en muchos casos por delante del feto en su camino de salida por el canal del parto. 

No todas las placentas previas se posicionan igual dentro del útero, por lo que sus posibles complicaciones y su abordaje médico tampoco será el mismo.

Así, la total u oclusiva, que tapa completamente el canal de parto, siempre obliga a hacer una cesárea, pero la parcial, que lo cubre parcialmente, o la marginal, que se sitúa al lado pero sin llegar a taparlo, suele permitir el parto normal. 

Al principio de la gestación muchas embarazadas tienen una placenta de inserción baja en el útero, pero a medida que éste crece, va “ascendiendo” y se aleja del orificio cervical interno.

Por eso, la placenta previa, como tal, no se diagnostica antes de la semana 20, salvo que se haya producido un sangrado, que es el principal síntoma de esta alteración y que debe llevar a la gestante a Urgencias inmediatamente.

¿Cómo se trata la placenta previa? Depende del tipo de placenta y de los síntomas que presente la mujer. Si ha sido diagnosticada mediante ecografía y no hay  sangrado, no es necesario ingresarla.

Eso sí, es importante que guarde reposo y que evite el coito y las actividades que requieran esfuerzo.

Además, tendrá un control médico riguroso, con más monitorizaciones fetales, ecografías, perfiles biofísicos y analíticas, para ver si tiene anemia y en ese caso, administrar hierro.

Si tiene sangrado, el tratamiento puede incluir un reposo más acentuado y el ingreso hospitalario.

El sangrado puede ocurrir en cualquier momento de la gestación, pero suele darse entre las semanas 27 y 33, y aumenta a medida que se acerca el parto y llegan las contracciones.

Si la placenta previa es total o parcial, normalmente se planifica una cesárea, pero si es marginal o baja, se intenta un parto vaginal.

2. Placenta envejecida

Otro tipo de alteraciones placentarias son las causadas por su mal funcionamiento. En ocasiones –afortunadamente, muy raras–, la placenta deja de funcionar adecuadamente y no permite el paso de oxígeno y nutrientes al bebé. Es lo que se conoce como insuficiencia placentaria o placenta envejecida, que da lugar a problemas de crecimiento del feto.

Dicha anomalía es más frecuente en mujeres con enfermedades previas, como hipertensión o diabetes, y que ya han tenido alguna cesárea. También puede ocurrir en un embarazo prolongado. El único síntoma es que la tripa aumenta poco, pero no se puede diagnosticar hasta la ecografía del tercer trimestre que se hace para ver si el feto crece correctamente.

¿Cómo se trata? Con reposo, ya que éste aumenta la cantidad de sangre que llega al útero y, por tanto, que puede atravesar la placenta, lo que mejora la perfusión del feto. Las recomendaciones también contemplan una vigilancia médica exhaustiva, el tratamiento de la patología de base y la monitorización del bebé para controlar su bienestar y valorar el adelanto del parto.

3. Acretismo

El acretismo es un problema de inserción placentaria, que ocurre cuando la placenta penetra en el músculo uterino. Se habla entonces de placenta accreta.

Es una patología más grave que la placenta envejecida, pero muy poco frecuente.

No da síntomas y, a menos que se diagnostique en la ecografía del tercer trimestre –lo que en muchas ocasiones no se logra–, los médicos la descubren en el momento del parto, cuando la placenta no se desprende de la pared uterina o lo hace con dificultad.  

¿Cómo se trata? Al ser una complicación asociada a las mujeres con cesáreas anteriores y placentas previas, los médicos suelen planificar con antelación la intervención. El objetivo es prevenir la hemorragia durante el parto, que es el riesgo principal de la placenta envejecida.

4. Desprendimiento de placenta

Ante un sangrado o una excesiva secreción vaginal, la embarazada debe ir a Urgencias. Y con mucho más motivo si las hemorragias aumentan su frecuencia o se acompañan de dolor abdominal, porque entonces podemos estar ante un desprendimiento de placenta.

¿Y qué provoca esta alteración? La causa más común es una lesión en este órgano o en sus vasos, y algunos factores de riesgo son la hipertensión, un traumatismo –como un accidente de tráfico– o el consumo de alcohol.

Aunque puede aparecer en cualquier momento de la gestación es más frecuente en el tercer trimestre.

¿Cómo se trata? Ante un desprendimiento, a la gestante se la ingresa en el hospital para someterla a un estrecho control, y si existen signos de sufrimiento fetal o riesgo de hemorragia para la madre, se realizará una cesárea de urgencia.

Gema Martín

Источник: https://www.guiadelnino.com/embarazo/pruebas-en-el-embarazo/4-alteraciones-de-la-placenta-y-su-tratamiento

Muerte fetal por problemas en la placenta

Problemas de la placenta a lo largo del embarazo

Por Neus Ferrando (embrióloga).Actualizado el 04/01/2012

La muerte fetal es una causa frecuente de aborto que se produce después de la semana 20 de gestación y en la que el feto nace sin vida.Estas trágicas muertes ocurren en aproximadamente 1 de cada 160 embarazos en la mayoría de los casos antes de que comience el parto.

Hasta ahora se conocía poco sobre este tipo de muertes, pero un reciente estudio realizado por investigadores estadounidenses y publicado en la revista científica Journal of the American Medical Association, ha aclarado muchas de las causas y los posibles síntomas causantes de este tipo de aborto.

Entre las causas señaladas por estos investigadores, las complicaciones durante el embarazo tales como problemas en la placenta e infecciones, podrían ser las causantes de estas muertes.

Así, tras analizar los datos de 500 mujeres embarazadas de cinco estados diferentes se observó que en el 26% de los casos, las muertes fetales fueron debidas a problemas en la placenta y entre un 14-19% por algún tipo de infección sufrida durante el periodo de gestación.

Alteraciones en la placenta

Sin embargo, en muchos casos no se pudo determinar la causa de la muerte del feto ya que muchas familias no autorizaron a los investigadores a realizar la autopsia.

¿Qué es?

La muerte fetal es uno de los accidentes obstétricos más difíciles de enfrentar ya que es un desencanto que desvanece todas las expectativas forjadas en el futuro niño.

Tanto la mujer embarazada como el feto, están expuestos a una serie de riesgos que amenaza su salud y vidas. Entre las probables complicaciones se encuentra la muerte fetal intrauterina.

Este problema alcanza frecuencias comprendidas entre el 7 a 10 por 1000 nacidos vivos en la mayoría de los países americanos. Aunque algunos autores la definen como «el cese de la vida fetal a partir de las 20 semanas de gestación y con un peso mayor a 500 gramos» no hay una definición aceptada internacionalmente.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se define muerte fetal como «la muerte acaecida antes de la expulsión o extracción completa de la madre, del producto de la concepción, cualquiera haya sido la duración de la gestación. La muerte esta indicada cuando el feto no respira o no da evidencia de la vida como ser la ausencia de latidos cardiacos, pulsación del cordón umbilical o movimientos musculares voluntarios».

Principales causas de la muerte fetal

Tradicionalmente la causa de muerte fetal se ha diferenciado en: causas maternas, causa fetal y causa placentaria.

Superar la muerte fetal

Las causas son múltiples y se pueden atribuir a diversos orígenes como ambientales, maternos, fetales y ovulares, y en parte a factores desconocidos. Es por ello por lo que durante el embarazo el feto puede morir por:

  • Reducción o supresión de la perfusión sanguínea útero-placentaria: originada por hipertensión arterial, inducida o preexistente a la gestación, cardiopatía materna, hipotensión arterial materna por anemia aguda o por otra causa.
  • Reducción o supresión del aporte de oxígeno al feto: puede estar causada por alteraciones de la membrana del sinciotrofoblasto, infarto y calcificaciones de la placenta, nudos, torsión exagerada y procidencia o prolapso del cordón umbilical, o por otros factores.
  • Aporte calórico insuficiente: por desnutrición materna grave.
  • Desequilibrio del metabolismo de los glúcidos y acidosis: por diabetes grave o descompensada.
  • Hipertermia, toxinas bacterianas y parasitosis: Intervienen las virosis graves, las infecciones bacterianas y parasitarias de la madre, de las membranas ovulares, del feto y de la placenta.
  • Intoxicaciones maternas: la ingesta accidental de mercurio, plomo, DDT, etc.
  • Traumatismo: pueden ser directo (el feto) o indirectos, a través de la madre. El que más importancia está adquiriendo es el directo por mala técnica en la aplicación de métodos invasivos como la cordocentesis.
  • Malformaciones congénitas: siendo incompatible con el crecimiento y desarrollo fetal (cardíacas, del encéfalo, etc.)
  • Alteraciones de la hemodinámica fetal: como en los gemelos univitelinos.
  • Causas desconocidas: se lo ha denominado a este cuadro muerte habitual del feto.

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Licenciada en Biología por la Universidad de Valencia (UV). Postgrado en Biotecnología de la Reproducción Humana Asistida por la Universidad Miguel Hernández de Elche (UHM) con experiencia como responsable de laboratorio de Embriología y Andrología en el Centro Médico Manzanera. Más sobre Neus Ferrando

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Источник: https://www.reproduccionasistida.org/muerte-fetal-por-problemas-en-la-placenta/

Embarazo y niños
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