Problemas que pueden causar las dietas vegetarianas en niños

Los graves riesgos para la salud de suprimir la carne en la dieta infantil

Problemas que pueden causar las dietas vegetarianas en niños

Según diferentes estudios de los que se hace eco la plataforma sectorial Carne y Salud, la restricción de alimentos de origen animal conlleva que el organismo deje de recibir diferentes nutrientes esenciales, cuyas carencias tienen efectos muy negativos para el crecimiento o desarrollo del organismo en la edad infantil o pediátrica (hasta los 14 años). Carencias como déficits nutricionales, que derivan en raquitismo, deficiencias neurológicas o baja densidad mineral ósea

Una dieta vegana, por los riesgos que comporta para la salud de los más pequeños, debe estar suplementada, cuando menos, por vitamina B12, vitamina D y yodo.

Otros nutrientes, caso del hierro, el calcio, el ácido docosahexaenoico (ácido graso esencial poliinsaturado de la serie omega 3 presente en el pescado) y el zinc deben valorarse de forma individual en cada persona.

Durante el crecimiento y desarrollo la alimentación, afirman los nutricionistas, debe ser variada y equilibrada e incluir todos los grupos de alimentos.

Bulos informativos

La creciente preocupación por la salud y el impacto que sobre ella tiene la nutrición, unido a una, muchas veces «indigerible» y no siempre veraz, cantidad de información, ahora más con las redes sociales, hace que cada vez haya más personas pendientes de lo que comen.

En este contexto, han cobrado una gran popularidad tendencias en alimentación como el vegetarianismo (que suprime la carne y el pescado) y el veganismo (que a la restricción anterior une la eliminación de huevos, lácteos y miel).

Sin embargo, las restricciones de productos de origen animal, ya sean parciales o totales, pueden comprometer el aporte de nutrientes imprescindibles, tanto en niños como en adolescentes.

Pese a ello, cada vez son más los infantes y jóvenes que se alejan, debido sobre todo a la influencia paterna, de «los patrones dietéticos variados y equilibrados», subrayan en Carne y Salud, donde precisan que «existe una variedad de evidencia científica que apoya que la restricción de la carne de la dieta no es recomendable para la población infantil».

La plataforma sectorial se hace eco de un reciente estudio, Vegan diet children and adolescents. Recomendations from the French-speaking Pediatric Hepatology, Gastroenterology and Nutrition Group, que concluye que los niños sometidos a este tipo de dietas deben ser remitidos a los profesionales de la salud, ya que pueden causar en ellos inevitables e importantes deficiencias nutricionales».

Problemas óseos

Las mismas fuentes apuntan que otro estudio de 2019 ha demostrado que «las dietas vegetarianas y veganas suelen estar asociadas con una densidad mineral ósea más baja en comparación con las dietas omnívoras, toda vez que la restricción de ciertos alimentos en la dieta puede llegar a presentar una deficiencia de nutrientes, y, como consecuencia, una peor densidad en los huesos con el consiguiente aumento de fracturas».

Daños en el feto

Adicionalmente, un estudio publicado hace unos meses en Critical Reviews in Food Science and Nutricion defiende que las dietas veganas y vegetarianas pueden estar asociadas a riesgos graves en el crecimiento de fetos y niños y pone en entredicho que las dietas veganas o vegetarianas «adecuadamente planificadas» sean tan apropiadas como las dietas omnívoras.

Al margen de las evidencias científicas, Francisco Javier Martín, responsable del Servicio de Gastroenterología del Hospital Sant Joan de Déu, señala que «existen casos reales en los que un patrón dietético restrictivo en la población infantil ha tenido daños graves, como hospitalizaciones por desnutrición y déficits neurológicos por un déficit importante de vitamina D, e incluso la muerte».

Ley Savino

Para evitar estas situaciones, comentan en Carne y Salud, en Italia se ha llegado a presentar un proyecto de ley al parlamento, Ley Savino, donde se propone hasta un año de cárcel en caso de imponerle una dieta vegana a un menor.

La Sociedad Europea de Gastroenterología Pediátrica, Hepatológica y Nutrición (Espghan), junto con muchos especialistas, no recomiendan este tipo de dietas en esta etapa, mientras que otras sociedades, caso de la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), indican que, «como cualquier otro tipo de alimentación desequilibrada, pueden tener consecuencias negativas sobre la salud y crecimiento de los niños y adolescentes».

Nutrientes comprometidos

En las dietas veganas es esencial el monitoreo dietético regular por parte de profesionales de la salud, ya que, por ejemplo, en el caso de los bebés que siguen estas pautas de alimentación, las deficiencias de hierro y vitamina B12 son inevitables.

Además, aquellas personas que opten por una dieta vegana como estilo de vida deberán suplementar su dieta, en el mejor de los casos, con las ya citadas vitaminas B12 y D.

El imprescindible hierro

Asimismo, deberán hacerse análisis periódicos para determinar en qué medida precisan de un aporte adicional de calcio, omega 3 o determinados minerales, sobre todo hierro. En Carne y Salud explican que existen una serie de nutrientes esenciales que pueden presentar deficiencias en una dieta vegana en comparación con una omnívora.

Uno de los principales inconvenientes tiene que ver con la digestibilidad de las proteínas en la edad infantil.

Al contrario de las fuentes dietéticas de origen animal, las proteínas de origen vegetal no presentan una alta biodisponibilidad (velocidad y cantidad con la que un nutriente es absorbido y se hace disponible en la sangre), lo que está relacionado con la presencia de la pared celular que dificulta la accesibilidad a sus proteínas.

Además, algunos alimentos ricos en proteínas vegetales presentan factores denominados «antinutrientes», que pueden limitar la absorción de proteínas. Es el caso de los taninos (té), los fitatos (cereales o frutos secos crudos) o glucosilonatos (algunas verduras), entre otros.

«A esto se suma la circunstancia de que las proteínas de origen vegetal carecen de algunos aminoácidos esenciales, al contrario de lo que sucede con las proteínas de origen animal, consideras como proteínas de alto valor biológico», dicen en la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria (SENC).

En las dietas que prescinden de la proteína animal también se ven comprometidos minerales como el hierro, el zinc y el calcio; unos micronutrientes que ejercen múltiples y variadas funciones fisiológicas importantes.

En cuanto al hierro, su biodisponibilidad es mucho mayor (20%-30%) en alimentos de origen animal, como la carne, en comparación con el hierro del que disponen aquellos que son de origen vegetal (2-5%), por lo que estas dietas están expuestas a la deficiencia de hierro.

Suplementos alimenticios

En una dieta omnívora la mitad de la ingesta de zinc proviene de alimentos de origen animal, mientras que los alimentos de origen vegetal que contienen zinc tienen también fitatos y oxalatos que limitan su absorción.

Respecto al zinc y al hierro en niños veganos, según los estudios, una vez que finalizan la alimentación complementaria (a base de fórmulas de arroz o soja), necesitan que se les monitoricen los niveles de estos minerales y deben comenzar una suplementación si desarrollan déficit.

«Cabe recalcar», apostillan en Carne y Salud, «que en los niños que ya no beban leche/fórmula de crecimiento los requisitos de hierro estarían cubiertos con la ingesta de carne.

Aporte de calcio

En cuanto al calcio, es necesaria la suplementación en niños cuando disminuya (como ocurre con el hierro y el zinc) la ingesta de fórmulas de arroz o soja, y de manera rutinaria en adolescentes».

En las dietas veganas también se observan carencias en las vitaminas B12 y D. La primera solo se encuentra de forma natural en los alimentos de origen animal y su suplementación es necesaria a cualquier edad.

De este modo, aquellos niños que no tomen fórmulas que la incorporen han de hacerlo bajo suplementación, que deberá mantenerse en todas las etapas de la vida.

En el caso de la vitamina D, en ausencia de complementos, los niños y adolescentes veganos son particularmente vulnerables a presentar deficiencia de esta vitamina, por lo que necesitan mayor suplementación que la población en general.

Las dietas basadas en alimentos de origen animal, como carne, pescado, huevos o lácteos, también son ricas en ácidos grasos esenciales. El DHA y EPA son ácidos grasos poliinsaturados omega-3 que favorecen el correcto desarrollo y funcionamiento del sistema nerviosos central.

Si se observa una dieta vegana, cuando se finaliza la alimentación complementaria es importante garantizar su aporte, igualmente a través de la suplementación.

Comer de todo

Las dietas veganas y vegetarianas, al ser restrictivas, no están recomendadas durante la infancia y la adolescencia por el riesgo de presentar deficiencias nutricionales.

En cualquier caso, recuerdan los nutricionistas, estas dietas deben ser monitorizadas por un profesional de la salud, quien se encargará de especificar qué se debe suplementar y en qué cantidad.

Los médicos recalcan que, durante el crecimiento y el desarrollo, la dieta debe ser variada y equilibrada e incluir todos los grupos de alimentos.

En este sentido, la carne es un alimento que ofrece múltiples beneficios nutricionales con una amplia variedad de nutrientes de fácil asimilación.

Representa un papel clave en la alimentación, sobre todo si se acompaña de otros alimentos de origen animal, así como de frutas, verduras, cereales y legumbres, siempre en cantidades de consumo establecidas.

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Источник: https://www.eleconomista.es/saludable/noticias/10789229/09/20/Los-graves-riesgos-para-la-salud-de-suprimir-la-carne-en-la-dieta-infantil-.html

¿Es peligroso para un niño seguir una dieta vegana?

Problemas que pueden causar las dietas vegetarianas en niños

El pasado 10 de agosto una noticia con origen en el Parlamento Italiano se hacía un hueco en la prensa española y se viralizaba en las redes sociales.

La diputada Elvira Savino, del partido Forza Italia, presentaba un proyecto de ley para sancionar, incluso con penas de cárcel, a los padres veganos que introduzcan a sus hijos en su dieta.

Detrás de la medida estaban los casos de dos niños, de dos y un año de edad respectivamente, que habían sido ingresados graves en hospitales italianos en los últimos meses por, supuestamente, seguir una dieta vegana impuesta por sus padres. La polémica estaba servida. Y la desinformación y el alarmismo también.

Para el dietista-nutricionista Julio Basulto, sin conocer el caso clínico, se podría hablar de dos casos de mala información por parte de los padres, nada que tenga que ver con la dieta vegana en sí, lo que pone aún más de relieve, según Lucía Martínez, dietista-nutricionista del Centro de Nutrición Aleris y autora del blog Dime qué comes, la importancia de la figura del dietista-nutricionista, ausente en el Sistema Nacional de Salud. En ese sentido, Azahara Rupérez, bioquímica y autora del blog Nutrinenes, añade que la culpa no sería puramente de los progenitores, aunque estos sean los principales responsables de la salud de sus hijos, “sino que también debería recaer en los sistemas sanitarios de cada país”, que en su opinión deberían tomar cartas en el asunto y promover campañas de información y formación para sus sanitarios, “ya que este es un fenómeno que va en aumento, quieran o no”.

En España no hay datos sobre el número de personas vegetarianas, pero diversas fuentes lo sitúan entre el 1 y el 1,5 % de la población, lejos de los porcentajes de países como EE UU o Reino Unido. El conocimiento que existe en nuestro país sobre el vegetarianismo es, por tanto, minúsculo.

“En el mundo hay muchísimos niños vegetarianos y veganos”, reflexiona Lucía Martínez. «La diferencia es que en otros países se les da consejo de manera rutinaria y los padres tienen a quien recurrir, ya que su pediatra o médico, incluso su dietista-nutricionista, que sí existe en la sanidad pública, les puede asesorar.

En España o en Italia eso no pasa”.

Uno de los niños ingresados en Italia por la dieta supuestamente vegana seguida por sus padres apenas contaba 12 meses de vida, edad a la que Julio Basulto recuerda que el alimento fundamental de un bebé sigue siendo la leche materna o, en su defecto, la leche de fórmula. No en vano, muchas de las informaciones publicadas en medios españoles aludían a la baja calidad nutritiva de la leche de la madre. Para Julio Basulto, insinuar que la leche materna depende mucho en su composición de lo que coma la madre “es una falacia”.

Lucía Martínez recuerda que la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna siga siendo la primera fuente de alimento para un bebé “incluso en madres desnutridas”, ya que es “muy difícil” que la leche materna se resienta a raíz de la alimentación de la madre.

Esta circunstancia solo se da en “casos muy poco habituales en mujeres sanas, aún menos si hablamos de mujeres del primer mundo con acceso a alimentos”.

Eso sí, la madre vegetariana o vegana no debe olvidar que es importante que se suplemente con la vitamina B12 y que debe hacer lo propio con el niño a partir de los seis meses, cuando comienza con la alimentación complementaria.

Un entorno perfecto para la proliferación de lo que Julio Basulto denomina como una legión de charlatanes que mezclan mucha medicina alternativa, mucha homeopatía, mucho reiki, mucha acupuntura y muchas plantas medicinales” y que, en palabras de Lucía Martínez, se aprovechan del vacío “para erigirse en gurús o coachs sin tener formación y dando un consejo equivocado”.

Un caldo de cultivo ideal, según Martínez, para que unos padres de un niño vegetariano o vegano “a los que su pediatra no les da respuesta y que no tienen a un nutricionista en el sistema público de salud acaben cayendo en manos equivocadas y siguiendo consejos equivocados para perjuicio de su hijo”.

El peligro es una dieta mal planificada

¿Puede entonces ser realmente peligroso para un niño seguir una dieta vegana? “Mal planificada sí”, asegura Julio Basulto, que en octubre saca al mercado editorial su último libro, Más vegetales, menos animales, escrito mano a mano con el Doctor en Historia Juanjo Cáceres. Luego matiza su respuesta: “Es peligrosa del mismo modo en que una dieta omnívora mal planificada puede serlo para la salud, pero una dieta vegana o vegetariana bien planificada es totalmente compatible con el estado de salud en cualquier etapa del ciclo vital”.

Para el nutricionista, no es tanto una cuestión de pensar en qué alimentos son sanadores, sino de procurar “no darle al niño alimentos superfluos, esos que se anuncian en televisión y que en su mayoría son ricos en grasas, en sal o en azúcares”. Para él, en el caso de un niño vegetariano o vegano “hay menos espacio para esas transgresiones dietéticas que hacemos tan a menudo la mayor parte de los occidentales”.

Lucía Martínez, por su parte, explica que una dieta bien planificada “debe tener las mismas bases para todos, sean vegetarianos, omnívoros o veganos”.

«Debe estar basada en frutas y verduras, si puede ser de temporada, en fuentes proteicas de calidad (“en el caso de los veganos legumbres y derivados, frutos secos, semillas y cereales integrales si se desea”) y, además, que tenga un buen aporte de grasas, algo que, en España y en el caso de los veganos, lo lógico es que venga del aceite de oliva virgen extra, los frutos secos o el aguacate”. Eso y suplementar la dieta, imprescindible, con Vitamina B12, que no está presente en los alimentos de procedencia vegetal y que de no ser suplementada puede poner en peligro la salud del niño.

Zinc, hierro, ácido fólico y otras supuestas deficiencias

Durante la presentación de su proyecto de ley, la parlamentaria italiana aludió a que una dieta vegana, además de en la citada Vitamina B12, provoca en los niños deficiencias de zinc, hierro, vitamina D, omega 3 y ácido fólico.

Para Basulto, hoy por hoy solo hay justificación clínica para suplementar una dieta vegana con vitamina B12 y con hierro.

En este último caso solo durante el primer año de vida y “por principio de precaución”, ya que la incidencia de la anemia ferropémica en niños vegetarianos o veganos es “en general bastante similar” a la del resto de niños.

Más tajante se muestra en este sentido Lucía Martínez, que añade que atribuir la deficiencia de hierro a una dieta vegetariana “cuando es una deficiencia prevalente en la población general es cuanto menos demagógico”.

¿Y el resto de carencias? “Es una especulación sin ningún tipo fundamento científico”, afirma el Julio Basulto, que pone como ejemplo el caso del ácido fólico, cuya carencia “es mucho menos prevalente” en vegetarianos que en omnívoros.

Opinión que corrobora la autora de “Vegetarianos con ciencia”, que afirma que señalar el déficit de ácido fólico como algo preocupante en población vegetariana “es no tener la más mínima idea ya no de alimentación vegetariana, sino de nutrición en general”.

Las opiniones de los dietistas-nutricionistas son refrendadas por muchas instituciones, entre ellas la American Dietetic Association, que afirma que una dieta vegetariana o vegana bien planificada es apropiada para todas las épocas de la vida, incluidos la infancia y el embarazo.

O la Agencia de Salut Pública de Catalunya, que en su guía “Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (0-3 años)”, asegura que la alimentación vegetariana y la vegana “bien planeadas y suplementadas cuando sea preciso, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes”.

Así que parece que tampoco son deficitarias las proteínas, un clásico cuando se habla de deficiencias de las dietas vegetariana o vegana. Para Julio Basulto esta deficiencia es “muy rara en occidente” en cualquier niño.

De hecho, como informa el propio nutricionista, la preocupación de la Sociedad Europea para la Gastroenterología, la Hepatología y la Nutrición Pediátricas (ESPGHAN) parece ir en un sentido totalmente opuesto: uno de los principales problemas en las dietas de los bebés y niños europeos es el exceso de proteínas, de grasas y de calorías.

“Si queremos alzar la voz sobre problemas de salud en niños derivados de la alimentación no son precisamente los vegetarianos el problema”, añade al respecto Lucía Martínez, quien asegura que habría “mucho que rascar” en tasas de obesidad y de diabetes en población infantil.

Aspecto, este último, en el que también incide Azahara Rupérez, cuya tesis doctoral versó sobre variaciones genéticas asociadas a la obesidad infantil: “Ojalá se pusiera el mismo interés en eliminar las conductas dietéticas incorrectas de la mayoría de la población, tanto en España como en el resto del mundo. Es bastante hipócrita criticar a los padres veganos que eligen esta opción dietética para sus hijos mientras nadie se escandaliza al ver a niños pequeños tomando refrescos, zumos, galletas y dulces todos los días, dentro y fuera de casa”.

Francisco Ojuelos, abogado especializado en derecho alimentario, califica el proyecto de ley presentado por la diputada italiana Elvira Savino como “una medida bastante chapucera” y, desde el punto de vista jurídico, “una aberración”.

Para el jurista, la evidencia científica señala hoy en día que una dieta vegana bien planificada y suplementada con vitamina B12 “es una opción adecuada e incluso recomendable desde el punto de vista de la salud”.

El propio punto de partida sería por tanto “contrario” a la legislación de un país como España, que en lo referente a salud pública, sanidad y seguridad alimentaria “parte de la base de que la actuación de los poderes públicos, incluido el legislativo en este caso, ha de estar en la dirección que el consenso científico señala”.

Para el abogado, con este tipo de legislación se estaría creando un delito de peligro, no de resultado, que castigaría a cualquier padre que proporcione a sus hijos una dieta vegana independientemente de si lo está haciendo bien o no: “Enjuiciar a unos padres por el simple hecho de introducir a sus hijos en una dieta vegana, dieta que en principio es absolutamente compatible con la salud, es una aberración. Es castigar por algo que no es merecedor de ello”, añade.

Ojuelos, por último, recuerda que en países como España, con el marco legal actual, ya existe una serie de mecanismos jurídicos, tanto a nivel administrativo como penal, que salvaguardarían la integridad del menor en este tipo de casos y que castigarían tanto el peligro como el hecho de provocar un resultado dañoso al niño.

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Источник: https://elpais.com/elpais/2016/08/22/mamas_papas/1471873254_453836.html

La dieta vegetariana para los niños

Problemas que pueden causar las dietas vegetarianas en niños

⌚ 5 Min de lectura | Una dieta vegetariana para niños, sea del tipo que sea, siempre que esté bien planificada y suplementada con vitamina B12, puede ser una dieta tan adecuada como una dieta omnívora equilibrada.

Cuando una familia explica que todos ellos son vegetarianos, incluidos los niños, suele topar con un sinfín de problemas y, en ocasiones, reproches e incluso cierto desprecio por parte del entorno. Y es que aún se cree que es una dieta perjudicial para su crecimiento y que les puede ocasionar problemas de salud.

¿Es adecuada la dieta vegetariana para niños?

Pero una dieta vegetariana, sea del tipo que sea (lacto-ovo-vegetariana, vegana…) siempre que esté bien planificada y suplementada con vitamina B12, con la supervisión de un especialista en nutrición, puede ser una dieta tan adecuada como una dieta omnívora equilibrada.

Así lo afirma la Academia Americana de Nutrición y Dietética (AAND) que, en 2016, indicó que “las dietas vegetarianas (dietas lacto-ovo-vegetarianas y veganas) son saludables, ayudan a prevenir y a tratar de forma no farmacológica las enfermedades crónicas más comunes, y además son sostenibles con el medio ambiente.

Estas dietas resultan adecuadas no sólo para todas las etapas del ciclo vital (embarazo, lactancia, edad pediátrica, etc.) sino que también son eficaces en la reducción de riesgos de cardiopatía, hipertensión, diabetes mellitus tipo 2, obesidad y algunos tipos de cáncer”.

Por su parte, la American Dietetic Association (ADA) comenta que “los individuos vegetarianos desde el nacimiento presentan de adultos una estatura, un peso y un IMC similares a los de aquellos que se hicieron vegetarianos en etapas posteriores de su vida, lo cual sugiere que, durante la infancia y la niñez, las dietas vegetarianas bien planificadas no afectan a la estatura o al peso finales del adulto”.

Proteínas

La mayoría de niños que siguen una dieta omnívora consumen un exceso de proteínas.

En cambio, no ocurre así en niños vegetarianos, que alcanzan las cantidades de proteína adecuada si se sigue una dieta vegetariana variada.

Se tiende a creer que no tomarán proteínas suficientes cuando en nuestra sociedad no es en absoluto un problema, al revés.

Debe tenerse en cuenta que a las legumbres les falta un tipo de aminoácido (metionina) que podemos conseguir de los cereales y, por el contrario, las legumbres tienen mucha menos cantidad de lisina y treonina, que sí podemos obtener de los cereales, por lo que se consigue una proteína completa al combinar ambos alimentos, sea en la misma comida o a lo largo del día. Un consejo: dejarlas germinar, en remojo o cocerlas mejora su absorción.

Hierro

Existen dos tipos de hierro: el hierro contenido en los alimentos de origen animal (carne, hígado, pescado azul) llamado hierro hemo, que se absorbe mejor que el hierro no hemo aportado por los vegetales (cereales integrales, legumbres, verduras y hortalizas), aunque también lo tienen algunos alimentos de origen animal como la leche y el huevo, cuya absorción es menor dependiendo del resto de la alimentación y de factores individuales de absorción.

Pero los estudios nos muestran que la cantidad de hierro no hemo absorbible se adapta a las necesidades individuales de cada momento. Las personas que tienen menores depósitos de hierro tienden a absorber mayor hierro a nivel intestinal y realizar una menor excreción.

También se aconseja tomar medidas que mejoran su absorción, como combinar los alimentos ricos en hierro no hemo con alimentos ricos en vitamina C, como naranja, mandarina, kiwi, fresa…

Aun así, será uno de los valores a tener en cuenta y que deben controlarse periódicamente.

Calcio

Los lácteos no son imprescindibles en la alimentación, siempre que se siga una dieta equilibrada y saludable donde se consigan alcanzar los valores de calcio, a través de otros alimentos. Existen alimentos de origen vegetal que son una buena fuente de calcio.

Además de los alimentos en sí, debemos tener en cuenta su biodisponibilidad, es decir, la facilidad de absorción.

Los alimentos vegetales ricos en calcio, como algunas verduras (brócoli, col, col rizada, berza…), algunas legumbres (soja, judía blanca y negra) o los frutos secos (sobre todo las almendras) son ricos en fitatos, los cuales reducen la absorción de calcio, por lo que aun teniendo grandes cantidades de este mineral, su absorción puede ser baja.

Para que esto no ocurra deben seguirse técnicas de preparación o cocción que desactiven el ácido fítico y así mejore su biodisponibilidad. Una larga cocción de los cereales o el remojo de varias horas de las legumbres favorecen su desactivación.

En el caso de obtener el calcio de las semillas, como por ejemplo, el sésamo, no deben tomarse enteras sino machacarse en un mortero o con un molinillo de café para poder absorber adecuadamente el calcio de su interior.

El consumo de verduras ricas en calcio debe separarse de otros alimentos ricos en oxalatos (germen de trigo, frutos secos…).

Cabe destacar que si los valores de vitamina D no son adecuados, la absorción de calcio no será correcta.

Según la Sociedad Española de Investigación Ósea y metabolismo Mineral (SEIOMM), el 30% de los jóvenes españoles no alcanza los niveles óptimos de vitamina D, por lo que es muy importante la exposición solar de al menos 15 minutos diarios, ya que la vitamina D se activa así. Es posible que se tenga que suplementar, pues la mayoría de alimentos ricos en vitamina D son de origen animal.

Para conseguir una dieta completa y equilibrada debemos potenciar la variedad de alimentos: hortalizas, verduras, frutas, cereales, legumbres, frutos secos, semillas, aceite de oliva virgen extra…

    • y evitar los alimentos superfluos como bollería, galletas, zumos, chucherías…También se aconseja tomar sal yodada, intentar que en todas las comidas esté presente la proteína, y siempre suplementar la vitamina B12.

En cuanto al resto de vitaminas y minerales, será necesario o no suplementarlos estudiando el caso de manera individual por lo que os aconsejamos visitar a un nutricionista especializado.

Lo que debes saber…

  • La mayoría de niños que siguen una dieta omnívora consumen un exceso de proteínas. Por el contrario, no ocurre así en niños vegetarianos, que alcanzan las cantidades de proteína adecuada con una dieta vegetariana variada.
  • Para mejoran la absorción de hierro debemos procurar que combinen alimentos ricos en hierro no hemo con alimentos ricos en vitamina C, como naranja, mandarina, kiwi, fresa…
  • Los lácteos no son imprescindibles en la dieta, siempre que se siga una dieta equilibrada y saludable donde se consigan alcanzar los valores de calcio, a través de otros alimentos.

Mónica Carreira Diplomada en Nutrición Humana y Dietética

Master en Nutrición pediátrica

Источник: https://www.salud.mapfre.es/salud-familiar/ninos/nutricion-nino/la-dieta-vegetariana-para-los-ninos/

Embarazo y niños
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