¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

Contents
  1. 3 cosas que puedes hacer si tu hijo miente – NIUS
  2. ¿Cuándo no nos debemos preocupar?
  3. Cuando la mentira es sistemática
  4. Las frases de los niños asociadas a las mentiras
  5. La actitud de los padres ante las mentiras es fundamental
  6. No regañarle
  7. Mostrarnos comprensivos
  8. Reforzar positivamente el hecho de decir la verdad
  9. MÁS
  10. Consejos para tratar las mentiras de los niños
  11. El niño busca su propio reconocimiento… 
  12. Mentiras diferentes según la edad
  13. Algunas frases claves asociadas a mentiras
  14. ¿Qué consiguen cuando mienten?
  15. ¿Cómo debemos comportarnos cuando ellos mienten?
  16. Por qué mienten los niños y qué pueden hacer los padres al respecto
  17. Por qué mienten los niños
  18. Para experimentar con un nuevo comportamiento
  19. Para elevar su propia autoestima y obtener aprobación
  20. Para no ser el foco de atención
  21. Porque están hablando sin pensar
  22. Y también hay mentiras inocentes
  23. Qué pueden hacer los padres acerca de las mentiras
  24. Mentira de nivel 1
  25. Mentira de nivel 2
  26. Mentira de nivel 3
  27. Recuérdele que la verdad reduce las consecuencias
  28. Use las “inspecciones de honestidad”
  29. Utilice el método de preámbulo
  30. Dé a los niños con TDAH un poco más de tiempo para pensar
  31. No arrincone a su hijo
  32. No etiquete a su hijo como mentiroso
  33. LAS MENTIRAS INFANTILES. Qué hacer y cómo gestionarlas
  34. HABILIDADES QUE NECESITAMOS PARA MENTIR
  35. ¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR LAS MENTIRAS?
  36. ¿POR QUÉ MIENTEN LOS/AS NIÑOS/AS?
  37. Niños que dicen mentiras: actividades para evitarlas en la escuela
  38. ¿Por qué mienten?
  39. El espejo
  40. ¿Cómo te sientes cuando…?
  41. Mentiras infantiles
  42. ¿Por qué mienten los niños?
  43. ¿A qué edad empiezan?
  44. Las mentiras según la edad del niño
  45. ¿Podemos cambiar esta conducta?

3 cosas que puedes hacer si tu hijo miente – NIUS

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

“Mateo se ha aficionado a mentirme desde que ha empezado el colegio. Otro fin de semana que el niño va a estar castigado sin jugar a la videoconsola”. La madre de Mateo me contaba su experiencia con su hijo, de tercero de primaria, con un gesto impasible, firme y duro.

Me explicó que el niño siempre ha sido un poco mentiroso, pero que el problema se ha agravado desde que ha empezado el colegio en la era posconfinamiento.

Parece ser que, como ahora no se pueden llevar los libros a casa, tienen que meterse en la plataforma del colegio todas las tardes porque es ahí donde sus profesores cuelgan las tareas.

“Y claro -me decía su madre, o estoy pegadita a él toda la tarde, o el niño se pierde en el universo de internet: se mete en Google para consultar una cosa y eso le lleva a otra y no hace nada de deberes.

Pero lo peor no es eso, lo peor es que me miente, me dice que ya los ha terminado ¡y ni ha empezado! Me dice que no ha mirado nada en internet ¡y yo lo puedo comprobar en el historial de navegación! Vamos que miente descaradamente y he decido que voy a cortar el problema de raíz: a cada mentira que detecte, castigo al canto”, me dijo convencidísima.

Deberíamos enfocarnos menos en que dejen de mentir y más en las razones por las que nuestro hijo miente

El tema de los niños y las mentiras es uno de los asuntos que más de cabeza trae a los padres, porque es bastante habitual y común. Los psicólogos explican que muchas veces el problema se agrava precisamente por la manera en que los padres gestionamos esta dificultad.

La tendencia más generalizada es la resistencia a la mentira, es decir, padres que no quieren que sus hijos mientan y que se acostumbren a mentir, y por ello se centran en la evitación de la mentira: regañándoles, castigándoles o mostrando reprobación cuando mienten, porque lo único que les importa es que sus hijos dejen de mentir. 

Y la realidad es que para poder gestionar este asunto de una manera que realmente ayude a nuestros hijos, deberíamos enfocarnos menos en que dejen de mentir y más en las razones por las que nuestro hijo miente; ir al trasfondo del asunto…Porque no siempre los niños mienten para evitar un castigo.

¿Cuándo no nos debemos preocupar?

Lo primero que debemos tener en cuenta es que que los niños mientan de vez en cuando no debe ser, por lo general, un motivo de preocupación. Las mentiras poco frecuentes dentro las relaciones sociales del niño se pueden considerar como no demasiado significativas, ya que formarían parte del proceso de comunicación y en su desarrollo psicológico, emocional y social.

Otro detalle importante a tener en cuenta es la edad del niño que miente.

Porque mentira, como tal, se considera cuando es un acto voluntario de ocultación de la verdad, como explica la pedagoga Ana Roa en su libro…¡Vive la vida! Y durante los primeros años de vida, muchos niños niños mienten de forma inconsciente y no intencionada.

Están explorando los límites entre lo que es real y lo que pertenece al campo de su imaginación; todavía no son conscientes de lo que sucede a su alrededor y no comprenden del todo que mentir sea una manera de incumplir una norma.

“Para poder afirmar que el niño está en condiciones de engañar -explica Roa, el niño tiene que haber desarrollado cierta abstracción y algunos deseos independientes, contar con la imaginación, tomar cierto riesgo, ser consciente de lo que sucede verdaderamente en la realidad y conocer de antemano la norma que va a infringir con su mentira”, esto por lo general no ocurre hasta los 6-7 años.

Cuando la mentira es sistemática

Sí debemos profundizar en el tema cuando notemos que nuestro hijo miente de manera sistemática. Porque, como decimos, hay muchísimas razones por las que puede hacerlo.

Quedarse con la idea de que lo hace para evitar un castigo puede ser una interpretación reduccionista, que a la larga nos va impedir ayudar a nuestro hijo.

Porque podría existir algún tipo de problema psicológico detrás que conviene estudiar a fondo.

Tal vez el niño ha descubierto que mentir le permite estar alejado de algunos problemas; entonces…¿qué problemas quiere evitar y por qué? o tal vez ha descubierto que a través de la mentira, obtiene la atención de los demás; entonces…. ¿por qué necesita más atención este niño?, ¿qué le está faltando? o tal vez ha descubierto que cuando miente, gusta más a los demás; entonces… ¿a qué se debe esa inseguridad en sí mismo?, ¿por qué necesita agradar a los demás hasta ese punto?

Es decir, como explica Roa en su libro, “para los niños, la mentira tiene un significado diferente al que tiene para nosotros y en muchas ocasiones la mentira se emplea como instrumento para la búsqueda de afecto, de llamar la atención; aunque el resultado sea una reprimenda, los niños prefieren que los padres reciban ciertos mensajes (situaciones que en realidad pueden preocupar) antes que pasar desapercibidos y sentir que resultan indiferentes”.

Las frases de los niños asociadas a las mentiras

Otra de las grandes aportaciones que hace en su libro Ana Roa, una experta en las mentiras de los niños, es su listado de frases que correlacionan con mentiras infantiles y que nos pueden servir a los padres como guía para detectar qué problema o dificultad puede haber detrás del hecho de mentir. Porque de que mienten ya nos damos cuenta…¿pero sabemos por qué lo hacen?

  • «Yo no he sido»: esta frase niega haber transgredido una norma, intenta eludir el castigo que anticipa. La razón de fondo para mentir sería el miedo a una represalia o castigo.
  • «Sí que sé»: Esta frase oculta la vergüenza de no saber hacer las cosas y sentimientos de culpa. La razón de fondo podría ser que el niño no se acepta a sí mismo tal y como es.
  • «No sé quién lo hizo»: Demuestra su lealtad de proteger a otros a quienes quiere o a quienes teme. La razón de fondo pare mentir sería o el afecto o de nuevo el miedo.
  • «Me duele la tripa»: Muchos niños tratan de evitar situaciones difíciles con esa frase. La razón de fondo sería cierta inmadurez y ciertos temores a enfrentarse a una situación que percibe como desafiante.
  • «A Juan sí que le han comprado sus papás ese juguete»: Trata de convencer para conseguir algo que se le niega o se le prohíbe. La razón de fondo es una poca capacidad para convencer y escasos recursos de negociación.
  • «Me voy a la playa con papá, pero luego vendrá mamá»: Encubre o niega realidades dolorosas que no logra asumir. La razón de fondo es la tristeza, deseos inalcanzables.

Por lo tanto, según esta autora, las razones por las que un niño miente sistemáticamente no tienen tanto que ver con el engaño, sin con otros motivos más complejos como:la necesidad de agradar a los demás  (básicamente a sus padres), imitar a los mayores o a otros niños por falta de seguridad en sí mismo, llamar la atención, sentirse con poder para manejar situaciones, escaparse de ciertas reprensiones y castigos, dar salida a sus deseos escondido o no tener claramente definida la línea entre lo real y lo imaginario.

La actitud de los padres ante las mentiras es fundamental

Hacernos preguntas, abrirnos a la posibilidad de que tal vez nuestro hijo está necesitando algo (más autoestima, más confianza en sí mismo, más seguridad, más atención, más cariño, más comprensión, más aceptación) y que por eso miente, nos coloca en un lugar completamente distinto como padres.

Preguntarnos ¿qué está necesitando mi hijo? nos saca de la resistencia, la frustración y la rabia que sentimos porque no queremos que mienta, y nos pone en el lugar de la compasión, de la empatía, del amor y del compromiso para ayudar a nuestro hijo. 

Desde ese estado de la no resistencia, de la aceptación y del amor, nosotros, como padres vamos a estar más disponibles para ellos y nos va a resultar más fácil actuar de la manera adecuada cuando nuestro hijo mienta. Estas son las 3 cosas que podemos hacer cuando detectemos una mentira, sea una mentira puntual o sea algo más sistemático:

No regañarle

Cuando nos demos cuenta de la mentira, no debemos regañarle, ni gritarle ni castigarle. No se trata de no hacer caso a la mentira y hacer como si no hubiera pasado nada, no.

Se trata simplemente de señalar la mentira: “Sé qué has mentido, no me voy a enfadar contigo por eso” y de no forzarle a que reconozca que ha mentido ni obligarle a que diga la verdad, ya que eso solo va a servir para humillarle y desconectarle de nosotros…y lo que necesitamos en ese momento es justo lo contrario ¡conectar con él!

Mostrarnos comprensivos

Dependiendo del tipo de mentira y de la razón que creamos que hay detrás (miedo, necesidad de atención, falta de autoestima, protección de alguien, vergüenza etc..

) mostrarnos comprensivos con él y darle nuestro apoyo con cariño y firmeza.

Podemos hacerlo restando dramatismo al hecho de haberse equivocado, o explicándole que le queremos igual aunque las cosas le salgan mal, o que es normal tener miedo a algunas situaciones, etc…

Reforzar positivamente el hecho de decir la verdad

Aprovechar las mentiras para enseñarles el valor de decir la verdad.

No se trata en este punto de soltarle un sermón (que seguro no va a escuchar), sino de dirigir su atención hacia los beneficios de decir la verdad y hacerles experimentar ese beneficio.

Podemos empezar “retándoles” como si fuera un juego a que digan una verdad y reforzándoles positivamente con un abrazo, un beso, o un “gracias por decir la verdad, cariño eso es lo importante”, cuando digan la verdad.

El refuerzo positivo es realmente increíble cómo funciona en muchos casos.

Sin embargo, cuando el tema no se soluciona, cuando a pesar de nuestros intentos el niño nunca dice nada que se aproxime a la realidad y sigue mintiendo sistemáticamente, tal vez, las mentiras sean síntoma de un problema más grave que debería valorarse. Y entonces, la mejor ayuda que podemos brindar a nuestro hijo es siempre la de ponernos en manos de un profesional.

MÁS

Источник: https://www.niusdiario.es/salud-y-bienestar/coaching/3-cosas-puedes-hacer-hijo-miente_18_3027945175.html

Consejos para tratar las mentiras de los niños

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

Mentir supone un acto voluntario para ocultar la verdad.

Desde el momento en el que el niño se da cuenta de que existe un modo alternativo de alcanzar aquello que desea o de salvar ciertos temores, descubre un nuevo recurso en el proceso de comunicación, la mentira.

Las mentiras poco frecuentes dentro las relaciones sociales del niño se pueden considerar como mensajes no demasiado significativos, dentro del mencionado proceso de comunicación y en su desarrollo psicológico, emocional y social; algo sustancialmente distinto tiene lugar cuando el niño nunca dice nada que se aproxime a la realidad. En tal caso, las mentiras pueden convertirse en una patología que debería valorarse. El hecho de mentir es divertido ya que se trata de una expresión de fantasía

El niño busca su propio reconocimiento… 

En el proceso evolutivo y durante los primeros años de vida, el niño no es capaz de trazar una línea divisoria entre realidad y fantasía.

Para él, los personajes de los cuentos, las películas y los dibujos son tan reales como todo aquello que vive en su día a día, se deduce por tanto que en esta primera etapa no procede hablar de mentiras intencionadas sino más bien de errores o como mucho de exageraciones del niño que busca que se le reconozca cuando se expresa.

Para los niños la mentira tiene un significado diferente al que tiene para nosotros y en muchas ocasiones la mentira se emplea como instrumento para la búsqueda de afecto, de llamar la atención; aunque el resultado sea una reprimenda, los niños prefieren que los padres reciban ciertos mensajes (situaciones que en realidad pueden preocupar) antes que pasar desapercibidos y sentir que resultan indiferentes. Así la reacción de los padres ante cualquiera de sus acciones es fundamental para los niños, pues complacer y no desilusionar a los mayores es prioritario. 

Mentiras diferentes según la edad

La mentira va pasando por diversas etapas según el desarrollo psicológico del niño. A partir de los 18 meses, las primeras mentirijillas son juegos de engaño que utilizan para diferenciarse de la madre. Podría destacarse que a partir del control de esfínteres, la mentira más común es negar que se hayan orinado encima.

Pasada la primera infancia, cuando cumplen 3 ó 4 años, son capaces de seleccionar lo aquello que más les interesa de sus experiencias y pueden mentir básicamente por desinterés sobre el tema por el que se les pregunta.

Durante los dos o tres años siguientes, los niños inventan sucesos y se identifican con historias que no se acercan a la realidad, pero para poder afirmar que el niño está en condiciones de engañar, el niño tiene que haber desarrollado cierta abstracción y algunos deseos independientes, contar con la imaginación, tomar cierto riesgo, ser consciente de lo que sucede verdaderamente en  la realidad y conocer de antemano la norma que va a infringir con su mentira. 

Algunas frases claves asociadas a mentiras

  • «Yo no he sido»: Niega haber transgredido una norma, intenta eludir el castigo que anticipa.
  • «Sí que sé»: Combate vergüenzas de no saber hacer las cosas y sentimientos de culpa.
  • «No sé quién lo hizo»: Demuestra su lealtad de proteger a otros a quienes quiere o teme.
  • «Me duele la tripa»: Evitar situaciones difíciles.
  • «A Juan sí que le han comprado sus papás ese juguete»: Trata de obtener algo que se le niega o se le prohíbe.
  • «Como me insultaron yo les pegué un puñetazo»: Intenta llamar la atención y conseguir que lo halaguen, asustar, impresionar. 

¿Qué consiguen cuando mienten?

El motivo de la mentira tal vez no sea engañar sino:

  • Necesidad de agradar a los demás, básicamente a sus padres.
  • Imitar a los mayores o a otros niños
  • Llamar la atención.
  • Sentirse con poder para manejar situaciones
  • Escaparse de ciertas reprensiones y castigos.
  • Dar salida a sus deseos escondidos.
  • No tener claramente definida la línea entre lo real y lo imaginario

¿Cómo debemos comportarnos cuando ellos mienten?

  1. Cuando el niño se resiste a compartir con nosotros la razón por la que mintió… le ayudaremos a hablar sin que se sienta humillado.
  2. Cuando admita que ha elegido transgredir la norma … seremos firmes pero cariñosos.
  3. Cuando nos planteemos la elección y la intención de mentir …

    pasaremos por alto las torpezas propias de la edad.

  4. Cuando por error comentemos en voz alta y delante de otros su costumbre de mentir…estaremos reforzando negativamente su actitud de engañar y empobreceremos su autoestima, por lo que evitaremos esto.

  5. Cuando nuestra actitud sea comprensiva y fomentemos el diálogo… evitaremos que elija la mentira como estrategia.
  6. Cuando el ambiente sea de confianza, cordialidad y buenos sentimientos… conseguiremos que no suelan recurrir a la mentira.

Ana Roa, pedagoga y psicopedagoga
www.

roaeducacion.com
roaeducacion.wordpress.com

Источник: https://www.conmishijos.com/educacion/comportamiento/consejos-para-tratar-las-mentiras-de-los-ninos/

Por qué mienten los niños y qué pueden hacer los padres al respecto

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

Llámelos enredos, cuentos o mentiras descaradas: no importa cómo las etiquete, el hecho es que, en algún momento, los niños van a mentir. Un niño más pequeño puede decirle todo un cuento de cómo no fue para nada posible que él haya pateado a su hermanito, mientras que los niños más grandes podrían mentirle directamente al decir que ya hicieron su tarea.

Algunas veces el inicio de las mentiras sucede de repente y es intenso, reporta Matthew Rouse, PhD, psicólogo clínico del Child Mind Institute.

“Es algo nuevo en donde eran bastante honestos la mayoría de las veces antes, y de repente están mintiendo sobre muchas cosas” dice. Y esto, por supuesto, es alarmante para los padres.

Pero, si los cuidadores pueden llegar a entender las razones por las que los niños mienten y, por lo tanto, prepararse para lidiar con este asunto, la verdad puede revelarse.

Por qué mienten los niños

Muchos padres piensan que los niños mienten para obtener algo que quieren, para evitar alguna consecuencia o para escaparse de algo que no quieren hacer. Estas son motivaciones comunes, pero también hay razones menos obvias por las que los niños no dicen la verdad, o no toda la verdad.

Para experimentar con un nuevo comportamiento

El Dr. Rouse dice que una de las razones por las que los niños mienten es porque han descubierto este comportamiento nuevo y lo quieren probar para ver qué va a pasar, de la misma manera en la que prueban todo tipo de nuevos comportamientos. “Ellos se preguntan: ¿Qué pasará si miento en esta situación?”, dice. “¿Qué me va a pasar? ¿De qué me puedo salir? ¿Qué voy a conseguir?”.

Para elevar su propia autoestima y obtener aprobación

Los niños que carecen de seguridad podrían contar mentiras elaboradas para lucir más impresionantes, especiales o talentosos, lo cual puede inflar su autoestima y hacer que se vean mejor en los ojos de otras personas. El Dr.

Rouse recuerda una vez que estaba tratando un niño de tercer año de escuela media, quien contaba historias muy elaboradas el 80% del tiempo: “Hablaba de experiencias increíbles que ni siquiera estaban en el campo de lo plausible”.

Por ejemplo, el niño le contaría que fue a una fiesta y que en cuanto abrió la puerta, todos empezaron a echarle porras.

Para no ser el foco de atención

Los niños con ansiedad o depresión pueden mentir sobre sus síntomas para no ser el foco de atención, dice el Dr. Rouse. O puede ser que minimicen sus problemas al decir algo como “No, no, dormí bien anoche”, porque no quieren que la gente se preocupe por ellos.

Porque están hablando sin pensar

La Dra.

Carol Brady, PhD, psicóloga clínica y columnista de la revista ADDitude, quien trabaja mucho con los niños con el trastorno por déficit de atención con hiperactividad o TDAH (ADHD, por sus siglas en inglés), dice que ellos mienten mucho a causa de su impulsividad. “Uno de los síntomas más famosos del TDAH impulsivo es hablar antes de pensar”, dice, “así que muchas veces esto va a llevar a las mentiras”.

A veces, estos niños pueden realmente creer que hicieron algo y contar lo que parece una mentira, añade la Dra. Brady. “A veces, ellos simplemente se olvidan de las cosas. Trato a niños que me dicen, “De verdad, Dra.

Brady, yo pensé que había hecho mi tarea, en serio lo pensé. No me acordaba de que tenía que hacer otro trabajo”.

Cuando esto pase, dice, necesitan ayuda para reforzar su memoria, usando técnicas como las listas, los cronómetros, y los organizadores.

Y también hay mentiras inocentes

Nada más para complicar las cosas, hay ciertas situaciones en las que los padres pueden animar a los niños a que mientan para que no ofendan los sentimientos de alguien. Si este es el caso, estas mentiras inocentes las podemos clasificar como una herramienta social.

Relacionado: ¿Cómo podemos ayudar a los niños con la autoregulación?

Qué pueden hacer los padres acerca de las mentiras

Ambos doctores, Rouse y Brady, dicen que, primero, es importante pensar acerca de la función de la mentira. “Cuando estoy evaluando a un niño, hay preguntas en nuestro documento de admisión que los padres pueden revisar para ver si su hijo miente”, dice el Dr. Rouse.

“Esto es algo en lo que dedicaría 20 minutos para profundizar. ¿Qué tipo de mentiras? ¿En qué circunstancias se dicen?”, dice que los tratamientos conductuales dependen de la función de la mentira y qué tan severo es el problema.

“No existen reglas rígidas y rápidas”, dice, “Niveles diferentes necesitan repercusiones distintas”.

Mentira de nivel 1

Cuando se trata de mentiras para llamar la atención, el Dr. Rouse dice que, en general, lo mejor es ignorarlas. En vez de regañarlos y decir “Estás mintiendo. Sé que eso nunca te pasó”, él sugiere abordar al problema más gentilmente, en el cual los padres no necesariamente tienen que imponer una consecuencia, pero tampoco están alimentando la mentira con atención.

Esto es particularmente cierto si las mentiras provienen de una inseguridad o de una baja autoestima.

“Así que si están diciendo, ‘metí 10 goles hoy jugando fútbol en el recreo, y todos me cargaron y me pusieron en sus hombros y estuvo increíble’, y usted piensa que lo que dice no es verdad, yo diría que lo mejor es no hacer muchas preguntas de seguimiento”.

Para este tipo de mentiras de bajo calibre que no estaño dañando a nadie, pero tampoco son un comportamiento bueno, ignorarlas y redirigir su comportamiento hacia algo que usted sepa que sea verdadero es lo mejor que puede hacer.

Mentira de nivel 2

Si eso no funciona, dice el Dr. Rouse, los padres pueden ser más transparentes al respecto y dar una advertencia moderada. “Ha habido situaciones en las que se trata de una mentira inflada del tipo fantástico” dice él.

“Les pido a los padres que las etiqueten y las llamen un cuento. Si el niño está contando una de estas historias, un padre puede gentilmente decir “Esto me suena como un cuento fantástico. ¿Por qué no intentas decirme de nuevo lo que pasó?”.

Se trata de señalar este comportamiento y animar a los niños a que intenten de nuevo.

Mentira de nivel 3

Si se trata de algo más serio, como un niño más grande que les está mintiendo acerca de dónde han estado o si han terminado su tarea, los padres pueden considerar imponer una consecuencia.

Los niños deberían entender claramente que va a haber repercusiones para este tipo de mentiras, para que no parezca que están viniendo de la nada. Como todas las consecuencias, el Dr.

Rouse recomienda que sean a corto plazo y no exageradas, lo cual les da a los niños la oportunidad de practicar mejores comportamientos. Por ejemplo: perder el privilegio de tener un teléfono por una hora o hacerles que hagan un quehacer.

Dependiendo de la severidad de la mentira, también tendría que haber algún tipo de reconocimiento para investigar acerca de lo que estaban mintiendo.

Si un niño dice que no tiene tarea durante toda la semana, y el padre se da cuenta de que tenía que hacer tarea todos los días, tiene que haber algún tipo de consecuencia por haber mentido, pero también se tiene que sentar y hacer toda su tarea.

Si golpeó a otro niño y les mintió acerca de ello, debería de haber una consecuencia por la mentira y otra por la agresión. En este caso, dice el Dr. Rouse, sería bueno que usted lo pusiera a escribir una carta de disculpas al otro niño.

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Recuérdele que la verdad reduce las consecuencias

Por ejemplo, si su adolescente ha estado bebiendo en una fiesta, los padres van a querer que sus hijos los llamen para recogerlos. Pero los hijos saben que va a haber una consecuencia por haber bebido. “Es difícil encontrar el equilibrio entre tener un diálogo honesto y establecer límites apropiados cuando sea necesario”, dice el Dr. Rouse.

En esta situación, en la cual haber mentido hubiera sido más fácil, cuando los padres están gruñendo la consecuencia, también pueden felicitar a su hijo por haberles contado la verdad, y decirle que por ello ustedes confían más en él. También podrían querer reducir la consecuencia, como decirles a los niños que en vez de quitarles su teléfono por una semana, solo se lo quitarán por un día.

El Dr. Rouse añade una cosa importante acerca de este último punto: los niños y los adolescentes no deberían estar bajo la ilusión de que las consecuencias son negociables. “A veces, su hijo le dirá, “Pero te conté la verdad” –dice. –Puede que intenten manipular a los padres al decir “Esto solo va a hacer que no les cuente la verdad nunca más””. Los padres no deberían ceder en esto.

Use las “inspecciones de honestidad”

Digamos que una maestra le contó a los padres que su hija no hizo su tarea. La Dra. Brady sugiere que le den la oportunidad de decir la verdad a la hija.

Si no lo hace a la primera, los padres le pueden decir, “Voy a salir de la habitación y te voy a dar 10 minutos, y luego voy a regresar y te voy a preguntar de nuevo.

Si has cambiado de opinión y me quieres ofrecer una respuesta diferente, solo es una inspección de honestidad y no te meterás en líos”.

De esta manera, si la niña dio una respuesta impulsiva porque tiene miedo de las consecuencias o porque no quiere decepcionar a sus padres, tendrá la oportunidad de verdaderamente reflexionar acerca de si quiere mentir de nuevo o decir la verdad sin meterse en problemas. La Dra. Brady nota que esta estrategia no se debería aplicar para un niño que miente crónicamente.

Utilice el método de preámbulo

Los padres pueden animar a los niños a decir la verdad al recordarles que no están esperando que ellos sean perfectos, dice la Dra. Brady.

Los padres pueden decir algo como “Te voy a preguntar algo, y es posible que me digas algo que no quisiera escuchar, pero recuerda que tu comportamiento no marca quien eres. Te quiero sea lo que sea, y a veces la gente comete errores.

Así que quiero que consideres muy bien en dar una respuesta honesta”. Al ofrecer una oportunidad para reflexionar sobre esto podría llevar a que le digan la verdad.

Dé a los niños con TDAH un poco más de tiempo para pensar

La Dra.

Brady dice que los niños con TDAH, quienes están predispuestos a dar respuestas impulsivas que podrían ser mentiras, necesitan un poco más de tiempo para pensar bien lo que quieren decir antes de hablar. La impulsividad puede ser un problema tanto en la casa como en la escuela, cuando un maestro le pregunta a un niño si terminó su tarea y el niño responde que sí sin siquiera haber revisado su trabajo.

Ahí es donde el niño necesita que le enseñen a detenerse y revisar su trabajo.

No arrincone a su hijo

Al arrinconar a su hijo pueden causar que él mienta. Si los padres saben lo que pasó, recomienda la Dra. Brady, deberían hablar directamente acerca de ello y discutirlo con los hijos. En vez de preguntarle a su hijo si ha hecho su tarea o no, los padres podrían simplemente decir “Sé que no la hiciste. Vamos a hablar de por qué eso no es una buena idea”.

No etiquete a su hijo como mentiroso

Es un error muy grave llamar a su hijo “mentiroso”, dice la Dra. Brady. El daño que hace esto es mucho más grande que lidiar con la razón por la que mintió. El niño pensará “Mi mamá no me creerá”. Lo hace sentirse mal consigo mismo y puede desencadenar un patrón de comportamientos de mentiras.

Источник: https://childmind.org/article/por-que-mienten-los-ninos-y-que-pueden-hacer-los-padres-al-respecto/

LAS MENTIRAS INFANTILES. Qué hacer y cómo gestionarlas

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

Cuando educamos a nuestros/as niños/as intentamos inculcarles los valores y conocimientos más importantes y les enseñamos que decir mentiras no es correcto. Nos dejamos guiar por la ética pensando que, de esta manera, todo será más fácil.

Les enseñamos el valor de la honestidad, de la sinceridad, de la franqueza, invirtiendo mucha energía y tiempo en ello, por lo que cuando descubrimos que nuestros/as hijos/as nos mienten, sentimos mucha frustración. Sin embargo, las mentiras son una estrategia que la mayoría de las personas utilizamos a lo largo de nuestras vidas, y que, además, forma parte del periodo evolutivo del niño o de la niña.

El tipo de mentiras variará en función de la fase en la que se encuentre el/la niño/a, puesto que para “engañar” se necesita haber madurado determinadas habilidades cognitivas, pero ¿cuáles son las habilidades necesarias para mentir?

HABILIDADES QUE NECESITAMOS PARA MENTIR

Para que un/a niño/a mienta necesita tener desarrolladas, entre otras, la habilidad para entender que los demás pueden tener estados mentales distintos de los propios. Es decir, la conducta de engaño implica el manejo de una ‘teoría de la mente’.

Por ejemplo, “Ya he hecho los deberes” es una mentira muy frecuentemente utilizada cuando los/las niños/as tienen prisa por ir a jugar. El/la niño/a en cuestión es consciente de que no ha hecho la tarea, sin embargo, sabe que la otra persona, al no haberle visto, puede creer que sí la ha hecho, por lo que esta mentira le permite sacar beneficio de ello.

Por otra parte, debe haber desarrollado el autocontrol; habilidad para controlar la propia conducta y la capacidad de inhibición, puesto que ser capaz de perseverar en las mentiras requiere la inhibición de posibles señales delatoras de engaño, como los gestos faciales y el tono de la voz.

Según la etapa del desarrollo en la que se encuentre el/la niño/a, los tipos, las causas y finalidad de las mentiras van evolucionando:

  • Menores de 3 años: Su lenguaje, tanto comprensivo como expresivo es limitado, por lo que las mentiras son bastante infrecuentes.
  • De 3 a 5 años: A partir de los tres años entra en juego el pensamiento mágico y la fantasía. Lo que puede llevarlos a decir alguna mentira o a distorsionar la realidad sin intencionalidad.
  • De 5 a 9 años: A esta edad es frecuente distorsionar lo que ha pasado con la finalidad de obtener algún beneficio. También pueden mentir para evitar el castigo siempre que sospechan que han hecho algo por lo cual deberían ser sancionados.
  • De 9-12 años: Es cuando aumenta su capacidad de abstracción y la elaboración de mentiras y estrategias para conseguir algo.
  • De 12-18 años: Su cerebro tiene la maduración suficiente para elaborar pensamientos más abstractos, por lo que las mentiras pueden ser más complejas.

¿QUÉ PODEMOS HACER PARA PREVENIR LAS MENTIRAS?

  • Ser modelo y ejemplo diciendo siempre la verdad. Cuando decimos que la play está rota o que el internet no funciona, para evitar que nuestros/as hijos/as insistan en jugar con ella, también estamos mintiendo.
  • Si nuestro/a hijo/a nos descubre mintiendo hemos de reconocerlo y disculparnos. Hay que transmitirle que las personas cometemos errores y que rectificar es de sabios.
  • Si nos les encontramos exagerando las historias y contando detalles inexistentes, les podemos decir que nos gustaría que contara la historia tal y como ha ocurrido sin agregar detalles (el tono de voz debe de ser suave y se debe decir en privado, sin dejarles en evidencia delante de otras personas).
  • Expliquémosles la importancia de la confianza y que una de las peores consecuencias de las mentiras es la pérdida de confianza en ellos (una confianza rota). Es importante desarrollar con nuestros hijos una relación basada en la confianza mutua. Para desarrollar la confianza en un/a niño/a, tenemos que confiar en el/ella y demostrárselo. Algunos cuentos que pueden ayudarnos a abordar distintos aspectos emocionales que subyacen a las mentiras son los que se exponen a continuación: “Pedro y el lobo”, “El palacio de la mentira”, “El niño súper campeón”, “El ladrón de pelos”, “El traje del emperador”, “El ladrón de rubíes”, “El invisible rey de la selva”, “Juanito el honrado”, “La cosa que más duele en el mundo”, “El príncipe malvado”, “Mentiras en la edad de piedra”, “La maldición de los mentirukis”o “El zorro bocazas”.
  • Debemos evitar la palabra MENTIROSO/A o ”estás mintiendo”. La acusación suele tener como consecuencia una actitud defensiva, ya que se sentirán delatados ante la mentira y humillados ante la torpeza. Podemos facilitarles la confesión y tratar de hacerles entender el riesgo de perder la confianza que en ellos/as tenemos.
  • Es importante ser firmes y explicarles por qué la mentira no es aceptable, y cuáles son las consecuencias que puede tener mediante anécdotas y ejemplos (que no confíen en él/ella, que se acostumbre y lo haga habitualmente, que se daña a otras personas, etc..).
  • Es conveniente intentar ponernos en la situación del/la niño/a averiguando la causa de la mentira en lugar de juzgar. Las causas de las mentiras pueden ser varias y es importante conocer el motivo de estas para poder proceder.

¿POR QUÉ MIENTEN LOS/AS NIÑOS/AS?

Los/as niños/as mienten por los mismos motivos por lo que lo hacen los adultos y algunos de los motivos pueden ser:

  • Miedo a las consecuencias de decir la verdad. En ese caso, recomendamos revisar los códigos de disciplina ante determinadas situaciones. Si ante una situación incómoda, nuestro/a hijo/a nos dice la verdad y les echamos una bronca monumental, las posibilidades de que a la próxima nos mienta, aumentarán. Reforcémosles cuando ante una situación particular son sinceros. Si castigamos o amenazamos duramente a nuestros/as hijos/as, se verán obligados a mentir para evitarlo.
  • Necesidad de impresionar a otros, obtener reconocimiento, agradar y aumentar su autoestima. Mostrémosles cómo destacar ante sus compañeros/as por sus cualidades positivas, y de esta forma, poder encontrar aprobación social de manera adecuada. Estimular la responsabilidad personal y proporcionar habilidades alternativas para resolver los problemas. Si fomentamos las actividades en las que el/la niño/a puede destacar, reforzará su autoconfianza y le permitirá depender menos de la aprobación de sus compañeros/as.
  • Envidia. Son las mentiras perniciosas o dañosas. Es importante transmitirles la idea de que la envidia es una emoción universal y natural presente en todas las personas. Sin embargo, suele esconder inseguridad y sentimiento de inferioridad, por lo que es importante valorarles, evitar las comparaciones y razonar con ellos, sobre todas las cosas que han logrado, lo que tienen y quien está a su alrededor. El grado de atención que recibe un/a niño/a debe ser incondicional y nunca estar basada en lo hábil que sea, la capacidad que tenga ni en su rendimiento académico y deportivo. La envidia puede ser constructiva y constituir una oportunidad para la superación personal.
  • Para obtener algún beneficio o evitar algo desagradable. En este caso necesitará entender que no se pueden obtener las cosas a expensas de todo. Así como fomentar en ellos el valor del esfuerzo para conseguir algo.
  • Para no herir sentimientos. Son aquellas mentiras piadosas que benefician a alguien y no se espera que tenga una gran repercusión. Se suele contar para hacer que una situación se pueda tratar más fácilmente o para beneficiar a alguien y no tendría mayor importancia.
  • Para reservar su intimidad. Hay que respetar esa tendencia del/a niño/a a no comunicar el cien por cien, pues esta tendencia es algo normal y sano en el desarrollo afectivo.
  • Por exigencia al/la niño/a. Cuando les exigimos mucho, el/la niño/a tiende comportarse en base a nuestras expectativas y pueden mentir para no defraudarnos. Es importante que sientan que los queremos por lo que son, y no por lo que hacen.

Como conclusión los padres hemos de hablar más con nuestros hijos sobre la sinceridad y la verdad, enseñándoles que son valores primordiales de la convivencia y el mejor antídoto contra la corrupción ya que quien las siembra, cosecha confianza.

Источник: https://ceivalencia.com/las-mentiras-infantiles/

Niños que dicen mentiras: actividades para evitarlas en la escuela

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

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Las primeras mentiras aparecen en el paso de la Etapa Infantil a la Primaria. Es un momento de profundos cambios cognitivos y sociales en el que los niños se enfrentan a nuevas formas de pensar, sus intereses cambian y se amplían considerablemente los círculos sociales.


Así, se relacionan con personas que presentan nuevos roles (profesores especialistas, entrenadores, psicólogos, compañeros en los extraescolares, etcétera) y viven un entorno más amplio. A su vez, disponen de más recursos y madurez para atender el mundo que les rodean.

¿Por qué mienten?

Las razones que motivan las primeras mentiras en los niños son las que se irán dando más adelante, de adolescentes e incluso adultos: Por un lado, la necesidad de aceptacióny reconocimiento por parte de los padres, los profesores o los compañeros; y, por otro lado, las ganas de disfrutar de la atención de los mismos colectivos.
Por esto, la forma más efectiva y positiva de acabar con las mentiras en la escuela y la familia es mostrar a nuestros alumnos que, pese a todo (pese a que a veces se equivoque, mienta, haga cosas mal, se enfade, tenga mal humor, rompa cosas, etcétera), lo queremos tal cómo es y valoramos por encima de todo que pertenezca a nuestra clase o familia.
Las actividades que te propongo a continuación buscan destacar las cualidades de los alumnos, reforzar la imagen que tienen de sí mismos y conseguir la reflexión sobre las propias emociones. Pueden utilizarse a partir de los 6 años e irse adaptando a los diferentes niveles educativos. ¡Comencemos!

El espejo

Pide a los alumnos que se coloquen por parejas y el uno delante del otro.

Toma esta pequeña lista de preguntas y léela en voz alta:
-¿Qué es lo primero que veo cuando miro a mi compañero?
-¿Cuál es la mejor cualidad de la persona que tengo delante?
-¿Qué es lo que más me gusta de mi compañero?
-¿Qué contaría un espejo sobre mi compañero?
-¿Cómo me siento cuando estoy con él?
-¿Qué cosas hace bien mi amigo?
-¿Qué podría enseñarme?
-De las cosas que hace bien, ¿qué me gustaría que me enseñase?
Da algunos minutos a tus alumnos para que respondan a las preguntas y tomen nota de sus respuestas o lo digan en voz alta si todavía no tienen soltura con la escritura. Es importante que la premisa sea siempre la misma: “Esta vez hablaremos solo de las cosas buenas de nuestros amigos, porque de las malas se suele hablar más a menudo.”
Es bueno reagrupar las parejas y pedir a compañeros distintos que repitan el mismo ejercicio. De esta manera, observaremos pensamientos repetidos o percepciones distintas. Es una actividad muy sencilla, pero nos hace de espejo para comprender cómo nos ven quiénes nos rodean ya que, por lo general, solemos tenemos una imagen bastante distorsionada de nosotros mismos.

¿Cómo te sientes cuando…?

Escribe en la pizarra las siguientes palabras: “alegre”, “asustado”, “triste”, “avergonzado” y “querido”.

Pide a tus alumnos que cierren los ojos y formúlales la siguiente pregunta en voz alta: ¿Cómo te sientes cuando dices una mentira?Su vista irá directamente a la emoción con la que más identificados se sientan.

Diles que vuelvan a cerrar los ojos y piensen la última mentira que pronunciaron. Para relajar el ambiente, explícales alguna anécdota tuya, alguna ocasión en que mentiste.Dales un folio en blanco y recítales, por pasos, las siguientes instrucciones:

1. “Dibuja cómo te sentiste al mentir en esa ocasión. Piensa bien qué colores utilizarás y qué forma tendrá tu sentimiento”.

2. “Escribe en mayúsculas una palabra que explique lo que sentiste en esa ocasión.”
3. “Si tu mentira fuese un animal, ¿cuál sería? Dibújalo”.Da paso a la reflexión. Estas preguntas te ayudarán a guiar la tarea: ¿Cómo nos sentimos cuando mentimos?, ¿y cuando decimos mentiras?, ¿nuestras emociones son positivas a negativas?, ¿por qué mentimos?, ¿qué consecuencias tienen estas mentiras en nosotros mismos y en los demás?

Haz un último ejercicio: Diles que piensen qué pueden hacer en lugar de mentir, qué recursos para enfrentarse a esos momentos en que se ven tentados a decir una mentira. Ayúdales a confeccionar una lista con todas las ideas recogidas.

Para acabar, me gustaría que atendieses a estos 3 puntos para poner fin a las mentiras de los niños. ¡Allá vamos!
1. Sé sincero. Sí, tú. Sé el primero en dar ejemplo.
2. Muéstrales por qué motivos es importante ser sinceros y cómo te sientes cuando te sientes engañado.
3. Hazles reflexionar sobre sus propias emociones: ¿cómo se han sentido?
4. No fomentes el miedo con castigos o etiquetas, ¡mejor premia y destaca las cualidades positivas!
Rocío López Valdepeñas es maestra especialista en innovación educativa y emprendimiento.    

Источник: https://www.educaciontrespuntocero.com/recursos/educacion-emocional/ninos-dicen-mentiras-actividades-acabar-ellas-la-escuela/

Mentiras infantiles

¿Qué hacer con las mentiras infantiles?

Las mentiras forman parte de la infancia, son una pesadilla para los padres y, a su vez, una manifestación del miedo, el fracaso o las ganas de llamar la atención de los más pequeños. ¿Influye la manera de crianza en las mentiras de nuestros hijos?, ¿podemos hacer algo para evitarlas?

¿Por qué mienten los niños?

Como padres nos sentimos frustrados y decepcionados si nos damos cuenta de que nuestro hijo nos está mintiendo. Todos los padres tendemos a pensar que el nuestro nunca nos mentiría.

Una educación muy estricta o exigente, basada en el miedo y el castigo o las mentiras de los propios padres, pueden fomentar este tipo de conductas.

En otras ocasiones, la misma frustración del niño ante una situación que no sabe manejar o las ganas de llamar la atención, pueden ser los detonantes de no decir la verdad. 

Podemos resumir las causas de las mentiras en: 

  • Mecanismo para evitar un castigo
  • Imitación de la conducta de los padres. 
  • Educación demasiado exigente, autoritaria o intolerante. 
  • Frustración. 
  • Llamada de atención.  

¿A qué edad empiezan?

Algunos especialistas en psicología infantil marcan el inicio de los pequeños engaños a partir de los siete años.

Es una edad donde la conciencia del niño está más desarrollada y las mentiras van encaminadas a la obtención de beneficios.

 Los menores de siete años pueden distorsionar la realidad, en la mayoría de ocasiones, no con una intencionalidad definida, sino por su incapacidad de distinguir entre realidad y su propia fantasía.  

Muchos padres pueden pensar que sus hijos han mentido o “falseado la realidad” en edades más tempranas. La edad de inicio de las mentiras ha generado gran controversia, ya que otros grupos de profesionales afirman que el niño es capaz de mentir a partir de los tres años con una intencionalidad clara.  

Las mentiras según la edad del niño

Según la fase del desarrollo del niño, su madurez y autoconciencia, las mentiras van evolucionando, cambia su finalidad y objetivo. 

  • Menores de 3 años: es prácticamente imposible que el niño mienta. Su nivel de comunicación es todavía muy escaso y poco elaborado. En estas edades falsear la realidad está relacionado con una falta de comprensión de lo que se le ha dicho, es decir, de un malentendido.  
  • De 3 a 5 años: es una fase donde la imaginación, el pensamiento mágico y la fantasía están muy presentes. Esta confusión entre realidad y fantasía puede llevarlos a decir alguna mentira o a distorsionar la realidad sin ninguna intención de obtener beneficios ni propósito de engañar a nadie. Suele ser una mala interpretación entre lo que viven y lo que imaginan. 
  • De 5 a 9 años: las mentiras pueden empezar alrededor de los siete años o un poco antes. Los niños de primaria todavía no tienen bien desarrollado el pensamiento abstracto, por lo que las mentiras suelen alterar hechos pasados que son distorsionados para añadir algún deseo propio. 
  •  Preadolescencia (9-12 años): su capacidad de abstracción es mayor, por lo que están capacitados para elaborar mentiras, barajar hipótesis y elaborar estrategias para conseguir el objetivo deseado. Por lo tanto, las mentiras en esta edad son elaboradas para conseguir un beneficio u objetivo deseado. 
  • Adolescencia (12-18 años): su cerebro puede elaborar pensamientos mucho más complejos y abstractos, por lo que las mentiras o falsedades también lo son. Los motivos para ello pueden ser variopintos: embellecer la realidad, distorsionar hechos pasados, ocultar realidades… muchas veces para intentar ser aceptados por el grupo. 

¿Podemos cambiar esta conducta?

Los niños que mienten con mucha frecuencia hacen perder la paciencia y la confianza de sus padres, profesores o amigos. Reconducir esta conducta no es tarea fácil, por lo que la mejor estrategia es prevenirla en edades tempranas.

Los padres deben basar su modelo de crianza en la confianza y el amor incondicional, donde la sinceridad sea uno de los pilares de la educación.

Demostrar al niño que confiamos en él, no mentir nosotros de manera sistemática para lograr nuestros objetivos y manifestarle que le queremos y aceptamos tal y como es son los cimientos de una relación sólida basada en la confianza mutua y la comunicación sana entre los diferentes miembros de la familia. 

En el caso de que el niño mienta por sistema, podemos ayudarle siguiendo alguna de las siguientes pautas: 

  • Los padres como ejemplo: si los padres no mentimos es posible que los hijos imiten esta buena conducta. Ante situaciones complejas o preguntas incómodas de nuestros hijos, muchos padres suelen también mentir para “escurrir el bulto”… No hay nada más negativo. Es mejor un “no lo sé” o “dame un poco de tiempo para poder responderte”. 
  • Castigar menos y alentar más: castigar por sistema no beneficia en nada al niño. Es mejor reflexionar, retirar privilegios o alentar a las buenas conductas. Los castigos demasiado severos, continuados y desmesurados fomentan la mentira en el niño para evitarlos. 
  • Comunicación fluida con el niño: hablar de manera directa, con el lenguaje adecuado y señalar que las mentiras no son una conducta adecuada, es necesario. El niño necesita saber que mentir es algo negativo para él y para su relación con los demás. 
  • La sinceridad como valor de crianza: dar pie siempre a que el niño diga la verdad, aunque no nos guste lo que nos va a decir, es una estrategia para fomentar una relación de confianza. 

Источник: https://quierocuidarme.dkvsalud.es/ocio-y-bienestar/mentiras-infantiles

Embarazo y niños
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