Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Contents
  1. ¿El TDAH aumenta el riesgo de tener problemas mentales?
  2. Problemas de conducta
  3. Cuando la conducta desafiante se convierte en un trastorno
  4. El entrenamiento para padres puede ayudarlos a usted y a su hijo
  5. Diferencias en el aprendizaje
  6. Depresión
  7. Ansiedad
  8. Abuso de substancias
  9. Autolesiones
  10. Niños con problemas de conducta en casa
  11. ¿Hay niños con problemas de conducta en casa?
  12. Algunos comportamientos negativos
  13. ¿Cuándo hablamos de niños con problemas de conducta en casa?
  14. Los problemas no tienen la misma gravedad
  15. La actuación de los padres
  16. Algunas pautas educativas
  17. Un curso que te puede ayudar a educar mejor
  18. Cómo reducir los problemas de conducta en los niños
  19. Extinción o ignorar comportamientos no deseables
  20. Tiempo fuera
  21. Lo que puede hacer para cambiar la conducta de su hijo
  22. ¿Cómo uso el método del tiempo de espera?
  23. ¿Cómo fomento un nuevo comportamiento deseado?
  24. Ganarle al reloj (buen método para un niño que hace todo lentamente)
  25. El juego del buen comportamiento (bueno para enseñar un nuevo comportamiento)
  26. Buenas marcas/malas marcas (el mejor método para niños difíciles y muy activos)
  27. Pasar un tiempo en paz (a menudo útil cuando está preparando la cena)
  28. Tratamientos de conducta, niños conflictivos y problemas escolares. Psicólogos
  29. ¿Cuán graves son los problemas de conducta en niños y adolescentes?
  30. ¿De qué nos informan lo que consideramos como problemas de conducta en los niños?
  31. Tratamiento de los problemas de conducta en niños por los psicólogos infantiles
  32. Contacta con Psicoafirma: tu psicólogo especialista en problemas de conducta en niños en Madrid
  33. Problemas de conducta en el aula y su manejo
  34. Estadísticas sobre problemas de conducta en el aula
  35. Clasificación de problemas de conducta
  36. Factores importantes en problemas de conducta
  37. Cómo manejar problemas de conducta en el aula
  38. La formación es clave en el trato con estudiantes
  39. Angeles Andrade de Barragan

¿El TDAH aumenta el riesgo de tener problemas mentales?

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Los niños con TDAH tienen más probabilidad que otros niños de experimentar problemas mentales. Un estudio reciente siguió a individuos con TDAH desde los 8 años de edad hasta la adultez.

El estudio reportó que el riesgo de desarrollar problemas de conducta, dificultades de aprendizaje, ansiedad, depresión, abuso de substancias y autolesiones era mayor en aquellos que tenían TDAH.

La adolescencia es la etapa en la que las personas con TDAH tienen mayor riesgo de desarrollar problemas de salud mental.

Pero el conocimiento es poder. Conozca qué conductas y síntomas pueden desarrollarse y cómo identificarlos. Así podrá actuar a tiempo, y el resultado será mejor para su hijo.

Problemas de conducta

Los problemas más comunes en niños con TDAH son las conductas desafiantes y agresivas. Esto incluye rehusarse (con más frecuencia que otros niños) a seguir las indicaciones de padres y maestros. Estos niños pueden tener crisis emocionales cuando les piden que hagan algo que les resulta difícil.

Los niños con TDAH tienden a volverse desafiantes en situaciones particulares, dice el Dr. Vasco Lopes, un especialista en TDAH y conductas disruptivas. Estas situaciones incluyen ocurren al hacer la tarea escolar, irse a dormir, dejar de jugar, sentarse y cenar. Estas situaciones son difíciles de tolerar debido a los déficits que son característicos del TDAH. Estos incluyen:

  • Prestar atención
  • Tolerar una situación aburrida
  • Controlar los impulsos
  • La transición de una actividad a otra
  • Controlar su nivel de actividad

Cuando la conducta desafiante se convierte en un trastorno

¿Es el patrón de conductas desafiantes o de oposición a la autoridad de su hijo lo suficientemente severo como para que la vida diaria en la escuela y en la casa sea muy difícil? Entonces podría ser diagnosticado con un trastorno. Estos son algunos de los diagnósticos o etiquetas que le podrían asignar después de una evaluación, dependiendo de su edad y sus síntomas.

  • Trastorno negativista desafiante (ODD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de conducta de no cooperar, desafiante, hostil e irritable con cualquier figura de autoridad. Este trastorno ocurre en alrededor del 50% de los niños con TDAH del tipo combinado y en el 25% de los niños con TDAH del tipo inatento.
  • Trastorno de conducta (CD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño tiene un patrón de comportamiento agresivo, disruptivo, deshonesto (frecuentemente miente y roba) y de romper las reglas. Alrededor de uno de cada cuatro niños con TDAH del tipo combinado también presentan un trastorno de conducta.
  • Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo (DMDD, por sus siglas en inglés) es cuando un niño está casi siempre irritable. Tiene momentos de mal humor frecuentes y severos que parecen desproporcionados con la situación. Muchos niños son diagnosticados primero con DMDD y luego reciben también un diagnóstico de TDAH.

El entrenamiento para padres puede ayudarlos a usted y a su hijo

Existen dos tipos de capacitación para padres que pueden ayudarlo a lidiar con las crisis desafiantes y emocionales de su hijo: La terapia de interacción padres-hijos (PCIT, por sus siglas en inglés) y la capacitación conductual para padres (PMT, por sus siglas en inglés).

  • Ambas enseñan cómo prestar atención a las conductas positivas de su hijo.
  • Ambas promueven la estrategia de ignorar conductas inapropiadas de poca importancia.
  • Ambas capacitan para establecer consecuencias consistentes con las conductas inapropiadas graves y las conductas agresivas.
  • PMT le enseña a los padres destrezas específicas (usualmente sin que su hijo esté presente).
  • PCIT hace que los padres interactúen con sus hijos, al mismo tiempo que reciben indicaciones del terapeuta sobre qué destrezas deben usar.
  • Ambos tipos de capacitación para padres han mostrado una reducción de las conductas disruptivas, agresivas y desobedientes.
  • Ambas reducen el estrés de los padres y mejoran la relación padre-hijo.

Diferencias en el aprendizaje

Las diferencias en la manera de aprender relacionadas con la lectura y las matemáticas son comunes en los niños con TDAH. Dependiendo de la edad, su hijo podría tener dificultad con:

  • Hacer rimas.
  • Asociar sonidos con símbolos.
  • Secuenciar los sonidos en el orden correcto.
  • Seguir instrucciones.
  • Pronunciar palabras que no le son familiares.
  • Confundir símbolos matemáticos básicos como “+” y “‒”.
  • Cometer los mismos errores de cálculo por descuido, una y otra vez.

Algunos niños aprenden aprenden con facilidad conceptos nuevos mientras escuchan la lección en el salón de clases. Pero reproducir y aplicar el nuevo conocimiento en la casa puede ser muy difícil.

Qué hacer: Si usted cree que su hijo puede tener una discapacidad del aprendizaje, la escuela está legalmente obligada a realizar una evaluación de acuerdo con la Ley para la Educación de Individuos con Discapacidades (IDEA, por sus siglas en inglés).

El tratamiento usualmente incluye fortalecer las habilidades y desarrollar una estrategia de aprendizaje diseñada para aprovechar esas fortalezas.

Un especialista en aprendizaje puede determinar los servicios o las adaptaciones que beneficiarían a su hijo en la escuela.

Depresión

El TDAH aumenta el riesgo de que un niño desarrolle depresión, particularmente en la adolescencia. Estas son algunas señales:

  • Irritabilidad
  • Cambios en las rutinas del sueño
  • Cambios en el apetito
  • Cambios en el rendimiento académico
  • Pérdida del interés en los amigos y las actividades que solía disfrutar
  • Miedos irracionales
  • Aislamiento de los miembros de la familia

Qué hacer: Si su hijo está mostrando síntomas de depresión por varias semanas y están interfiriendo con su vida en la escuela, con los amigos o en la casa, es el momento de solicitar una evaluación. El tratamiento para el TDAH no aliviará los síntomas de la depresión.

Los niños con depresión pueden ser tratados con terapia cognitivo-conductual (CBT, por sus siglas en inglés). En esta terapia, un psicólogo ayudará a su hijo a reconocer el patrón de pensamientos negativos y a cambiar ese patrón.

Los medicamentos antidepresivos pueden ayudar y pueden ser tomados con la medicación para el TDAH.

Ansiedad

La ansiedad se manifiesta con frecuencia en niños y adolescentes con TDAH. Se manifiesta de diferentes formas:

  • Trastorno de ansiedad generalizada es cuando alguien está preocupado por todo y por nada en específico al mismo tiempo. La persona puede tener miedos y fobias relacionados con la escuela, ciertas comidas, gérmenes, etc.
  • Trastorno de ansiedad social es cuando alguien es extremadamente temeroso de gente que no conoce y situaciones nuevas hasta el punto que obstaculiza su vida en la escuela y con las amistades.
  • Trastorno de ansiedad por separación es cuando un niño es irracionalmente temeroso de separarse de sus padres o tiene miedo de que sus padres o algún otro miembro de la familia se muera.
  • Trastorno obsesivo-compulsivo es cuando alguien está tiene miedos o pensamientos no deseados (obsesiones) y trata de controlarlos con conductas repetitivas (compulsiones).

Qué hacer: Si su hijo tiene miedos y preocupaciones que le causan angustia e interfieren con su vida en la casa o en la escuela, es importante que un especialista en salud mental lo evalúe para determinar si tiene ansiedad. La terapia cognitivo-conductual es muy efectiva en adolescentes con ansiedad. En casos muy severos, esta terapia se combina con medicación.

Abuso de substancias

Los adolescentes con TDAH son más propensos a tener problemas de abuso de substancias que los adolescentes sin TDAH.

Los niños con TDAH tienden a tener baja autoestima, y esto puede llevarlos a relacionarse con niños que pudieran estar abusando de las drogas y el alcohol.

Aunque los niños con TDAH tienen más riesgo de abusar de sustancias, aquellos que toman medicamentos tienen menos riesgo. Una de las razones es que los medicamentos ayudan a controlar la conducta impulsiva que conduce al abuso de substancias.

Qué hacer: Supervise a su hijo. Conozca a sus amigos. Pase tiempo con él. Asegúrese de saber dónde está y cuáles son sus actividades. La supervisión de los padres disminuye los problemas de conducta. Además déjele saber que usted está siempre disponible para hablar y ofrecer apoyo. Si su hijo desarrolla un problema de abuso de substancia es importante buscar tratamiento.

Autolesiones

Las adolescentes con TDAH tienen más riesgo que otras niñas de autolesionarse, como por ejemplo cortarse. Un estudio reportó que el 51% de las adolescentes diagnosticadas con el tipo combinado del TDAH reportaron cortes u otras formas de autolesión, comparado con 29% en adolescentes con TDAH del tipo inatento y con 19% en el grupo de control. Esté atento a:

  • La mención de autolesionarse
  • Cicatrices sospechosas
  • Heridas que no sanan o empeoran
  • Cortes en el mismo lugar
  • Aumento del aislamiento
  • Posesión de objetos cortantes como pedazos de vidrio
  • Usar mangas largas cuando hace calor
  • Evitación de actividades sociales
  • Muchas vendas autoadhesivas
  • Negarse a ir al vestidor o cambiarse de ropa en la escuela

Qué hacer: Actúe inmediatamente si se entera de que su hija se ha estado cortando. Es un hábito adictivo. Mientras más veces lo haga, mayor es la necesidad de volver a hacerlo. El tratamiento es más fácil si la conducta empezó recientemente. Comience por hablar con el médico que está tratando su TDAH.

No es justo, pero es inevitable el hecho de que los niños con TDAH tengan más probabilidad de tener otros problemas de conducta o de salud mental. La buena noticia es que los padres que saben a qué estar atentos y actúan enseguida pueden ayudar a prevenir que estas dificultades se vuelvan más graves.

Y la mejor noticia es que los estudios más recientes muestran que una vez que los niños alcanzan la adultez, desaparece el alto riesgo de estos problemas de conducta y mentales.

Saber a qué hay que estar atento y conseguir ayuda para su hijo al primer signo de que algo no está bien es la mejor manera de proteger a su hijo que tiene TDAH.

Источник: https://www.understood.org/es-mx/learning-thinking-differences/child-learning-disabilities/add-adhd/does-adhd-raise-risk-mental-health-issues

Niños con problemas de conducta en casa

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Como la mayoría de padres puede constatar, hay niños con problemas de conducta en casa. Sin embargo, no todos los comportamientos negativos de los niños pueden ser considerados ni problemáticos ni mucho menos patológicos.

Además, incluso los que son realmente problemáticos, tienen diferentes niveles de gravedad.

En este artículo te voy a explicar qué son realmente niños con problemas de conducta en casa y qué pueden hacer los padres y madres para manejar el comportamiento de sus hijos, de los 2 a los 12 años

¿Hay niños con problemas de conducta en casa?

Existen comportamientos en la infancia que forman parte del comportamiento habitual y que no tiene un carácter problemático.

En los primeros años es habitual que los niños sean curiosos, que quieran hacer las cosas a su manera, que no reconozcan peligros, que sean egocéntricos y que protesten y se sientan frustrados cuando sus padres les piden o impiden algo que va contra su deseo.

Más adelante, también es frecuente que los chicos negocien o discutan ciertas normas y limitaciones.

Sin embargo, otros comportamientos sí deben ser considerados como problemáticos, aunque en muchos casos se les quita, erróneamente importancia y se les considera “cosa de niños”.

Algunos comportamientos negativos

Seguro que algunos de estas situaciones que exponen las familias te suenan:

  • “Mi hijo no atiende a mis llamadas de atención”.
  • “El mío no sabe perder”.
  • “Hasta que no le amenazo o grito, no me hace caso”.
  • “Mi hija discute todas mis decisiones”.
  • “Mi niño nos hace rabietas precisamente cuando más gente hay”.
  • “El nuestro nos engaña”.
  • “Nosotros hemos dejado de salir a cenar con nuestros dos hijos, porque su comportamiento nos lo impide”.
  • “Nuestra hija ya tiene 11 años, es desafiante y le estamos empezado a tener miedo”.

¿Deben considerarse un problema? ¿Un niño o una niña que actúa así tiene un problema de conducta?

¿Cuándo hablamos de niños con problemas de conducta en casa?

Para que un niño o niña con comportamientos como los anteriores, y otros similares, lleguen a ser considerados niños con problemas de conducta en casa deben de cumplirse dos condiciones:

  • Que sean un patrón de comportamiento habitual, es decir, que ocurran con tal frecuencia que sean la manera más frecuente de actuar y responder del niño en determinadas situaciones.
  • Que ese comportamiento tenga un efecto negativo en el niño (malestar, dificultades de relación con los miembros de la familia) o un efecto negativo en la propia familia: provoque enfados, cambios de costumbre, conflictos…

Por ejemplo, reaccionar negativamente  cuando pierde en un juego, como puede ser enfadarse, dejar de jugar, culpar a otros, no querer jugar más, hacer trampas… es un problema de conducta si con frecuencia el niño o la niña reacciona así al perder.

O hacer rabietas en el supermercado es un problema de conducta, si es un comportamiento frecuente que provoca que los padres discutan por este tema, o tengan que organizarse para ir a comprar sin el niño.

Los problemas no tienen la misma gravedad

Pero por otro lado, los problemas no tienen la misma gravedad. Podemos hablar de diferentes niveles.

  • Un primer nivel leve, donde las consecuencias suelen ser igualmente leves. Aquí estarían conductas como las siguientes: no hacer caso a sus padres, molestar a los hermanos, no querer recoger los juguetes…
  • Nivel moderado, las consecuencias son más considerables para el niño y para la dinámica familiar. Por ejemplo, los padres dejan de realizar determinadas actividades por los problemas de conducta del niño. Serían conductas como: discusiones con los padres más frecuentes, engañar, rabietas más frecuentes y de más intensidad, logran cambiar las decisiones de sus padres con su comportamiento negativo.
  • Finalmente, el nivel grave de problemas de conducta, es menos frecuente, pero puede tener lugar en las edades de 3 a 12 años. Las conductas de este nivel suelen ser: pérdida de respeto hacia los padres, los padres han perdido la autoridad respecto a sus hijos; se sienten amenazados por sus hijos; los niños tienen fuertes reacciones emocionales y desproporcionadas y pueden llegar a insultar y agredir a los padres.

La actuación de los padres

Una de las variables para prevenir y en su caso intervenir, frente a los niños con problemas de conducta en casa, es la actuación que hagan los padres. Más en concreto, las pautas educativas que utilicen en la educación de su hijo o hija y en la gestión del comportamiento.

Es cierto que hay otras variables que los padres no pueden controlar, como el temperamento del niño, por ejemplo, pero las pautas educativas que lleven a cabo, sí que dependen en exclusiva de los padres.

Esas pautas educativas, han demostrado ser la herramienta fundamental de intervención ante los niños con problemas de conducta en casa.

Algunas pautas educativas

Algunas de las pautas educativas que han demostrado su eficacia como prevención y como intervención en los niños con problemas de conducta en casa son:

  • El acuerdo entre la pareja a la hora de llevar a cabo las pautas.
  • Disponer de unas normas claras y concretas, adaptadas a la edad y madurez del niño.
  • Ser coherente con esas normas.
  • Reforzar convenientemente las conductas adecuadas.
  • Actuar cuando las normas se incumplen.
  • Ser ejemplo positivo para el niño.
  • Establecer rutinas.
  • Dedicar el tiempo suficiente.
  • Educar con afecto.

Un curso que te puede ayudar a educar mejor

Las pautas educativas para tratar a los niños con problemas de conducta en casa, no son difíciles de comprender… si puede ser un poco complicado, llevarlas a cabo y ser constante.

Te ofrezco un curso on line, donde te explico de manera clara y concreta lo que te he venido exponiendo:

  • Qué son los problemas de conducta.
  • Cómo saber en qué nivel está mi hijo.
  • Qué circunstancias personales y familiares pueden empeorar la situación.
  • Cuáles son las pautas explicadas de manera organizada y con ejemplos concretos.
  • Qué otras medidas se pueden llevar a cabo
  • Y también qué hacer cuando nada de lo anterior no funciona o no sois capaces de llevarlo a cabo.

El curso lo vienen realizando diferentes participantes, tanto padres como profesionales que intervienen con familias, desde hace varios años.

Además, cuentas con los libros que tengo publicados en Escuela de Padres, si eres de los que prefieren aprender leyendo.

En cualquier caso, lo que espero es que la propuesta de formación te resulte útil y te ayude como padre, madre o profesional.

© Jesús Jarque García

Es pedagogo y Máster en psicología y Gestión familiar. Miembro de la Sociedad Española de Pedagogía. Máster en coaching pedagógico y educacional. Orientador en Educación Infantil y Primaria.

Registrado en SafeCreative.

Источник: https://www.mundoprimaria.com/pedagogia-infantil-primaria/ninos-con-problemas-de-conducta-en-casa

Cómo reducir los problemas de conducta en los niños

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

No conseguir que los niños obedezcan, no saber cómo afrontar las rabietas, no poder controlar las peleas o insultos entre hermanos, no saber cómo hacer frente a sus actitudes desafiantes,… son situaciones de las que más desbordan a padres, madres y profesores.

Se trata de problemas de comportamiento que suelen aparecer cuando los niños o adolescentes tienen que cumplir ciertas normas, someterse a un cierto grado de disciplina o realizar un esfuerzo que no les supone una satisfacción inmediata. Aun cuando se trata de problemas que podemos considerar leves ya que no llegan a interferir de manera grave en las relaciones familiares, escolares o sociales, si no se corrigen a tiempo, pueden desencadenar en problemas más graves.

Para reducir este tipo de comportamientos, además de conocer y adaptar algunas técnicas de modificación de conducta con las que cuentan los profesionales y que nos pueden ser útiles, resulta fundamental la prevención. Para ello es necesario:

  • Definir reglas de comportamiento (lo que se puede y lo que no se puede hacer), certificar que el niño las ha comprendido y establecer un acuerdo entre los padres que deben transmitir al niño el mismo mensaje y en cualquier tipo de circunstancia de manera que no existan contradicciones que puedan desconcertar al niño y hacer que pueda aprovecharse del desacuerdo.
  • Enseñar conductas prosociales, es decir, mostrarles y ejemplificarles como nuestros comportamientos tienen consecuencias y cómo determinados comportamientos pueden beneficiar a los otros. Para esto, la educación emocional es fundamental: identificar y comprender las propias emociones y las de los otros, expresarlas, desarrollar las habilidades sociales, gestionar conflictos,…
  • Elogiar el buen comportamiento. Uno de los errores más habituales como padres es creer que la buena conducta está garantizada por lo que nuestra labor educativa es únicamente corregir las “malas” conductas. Esto puede llegar a suponer una situación en la que los niños, para conseguir cubrir su necesidad de atención, utilice medios negativos para llegar a sus padres.
  • Mantener la calma. Hay que tener en cuenta que nuestro tono de voz y reacción ante los conflictos sirve de modelo para los niños. Un tono de voz firme pero con volumen normal/bajo puede ser un modelo para ayudarle al niño a regular su propia conducta.

Pero, ¿qué hacemos cuando el niño ya presenta problemas de conducta? Dos de las técnicas, procedentes de la psicología pero utilizadas con una perspectiva educativa que pueden ser útiles para controlar los problemas de comportamiento son la técnica de la “extinción” y el “tiempo fuera”.

Extinción o ignorar comportamientos no deseables

La extinción se basa en la retirada de cualquier tipo de consecuencia ante una conducta que previamente ha sido reforzada.

Por ejemplo, si tomamos la decisión de que no se puede jugar a la pelota dentro de casa, cuando el niño nos la pida y no obtenga la respuesta que quiere, volverá a pedirlo y lo hará de todas las formas que sabe: elevando el tono de voz, tirándose al suelo, pegando,…pero si extinguimos estos comportamientos ignorándolos, la demanda irá disminuyendo.

La extinción de conductas es un proceso largo, al principio hay nuevos “picos” del comportamiento que queremos eliminar y además, suelen conllevar una fuerte carga emocional por lo que, antes de empezar a ignorar una conducta es recomendable razonarlo con el menor, explicarle que a partir de ese momento vamos a ignorar completamente ese comportamiento y combinar la extinción con los elogios o premios. Solo elogiar o solo ignorar, aunque pueden aumentar o disminuir comportamientos, nunca producen por sí mismos aprendizaje. Así, tras el uso de la técnica de extinción es importante buscar comportamientos que nos permitan reforzar los comportamientos deseables, por ejemplo si tras una rabieta que es ignorada, el menor se pone a jugar tranquilamente con sus juguetes, mostrar interés por el juego, acercarse y prestarle atención…

Para que esta técnica sea efectiva hay que tener en cuenta que:

No todos los comportamientos se pueden ignorar. Evidentemente, los comportamientos peligrosos para el menor o que sean intolerables (insultar, pegar…) no pueden ser ignorados.

Las conductas que son propias de cada etapa evolutiva, como las rabietas entorno a los 2-3 años o los “enfados” de los adolescentes son difíciles de eliminar mediante esta técnica aunque si las ignoramos desde el principio conseguiremos reducir su frecuencia.

✅ Debemos ser verdaderamente capaces de ignorar el comportamiento ya que la efectividad de esta técnica es la constancia.

¿Somos capaces de ignorar una palabrota dicha por nuestro hijo delante de toda la familia? ¿Podemos ignorar una rabieta en el supermercado?… Si no existe seguridad en poder ignorar siempre la conducta es mejor no empezar a utilizar esta técnica.

Igualmente, es importante que ante el problema de comportamiento no se muestre ningún tipo de reacción: ni verbal, ni no-verbal, no deben aparecer risas, ni mirarlo de forma fría, simplemente ignorar su comportamiento.

Tiempo fuera

También conocida como “time out” esta técnica consiste en eliminar la posibilidad de que el niño pueda conseguir refuerzos positivos durante un tiempo determinado, es decir, apartar al niño o retirar la situación reforzante.

Por ejemplo: si molestas a tu hermano en la mesa, terminarás la comida en la cocina o si dices “tacos” jugando con la consola se te retirará del juego durante 5 minutos.

Hay que tener en cuenta que cuando se aparte al niño no se le ofrezca la posibilidad de entretenerse con algo, pero tampoco es buena idea que el tiempo fuera se convierta en una situación atemorizante, por ejemplo “el cuarto oscuro”, lo que puede provocar respuestas emocionales negativas. El tiempo fuera solo debe ser un lugar aburrido.

Es habitual que al inicio del tiempo fuera el niño se queje y presente comportamientos inadecuados tipo rabietas, gritos o incluso conductas agresivas y, sin embargo, para que esta técnica sea efectiva tiene que ser consistente a pesar de las quejas del menor y que, solo una vez finalizado este comportamiento, se comenzará a contar el periodo de duración del tiempo fuera. El tiempo de retirada debe ser proporcional a la edad del niño. Por norma general se emplea un minuto por cada año que tenga, con un máximo de 10 minutos. Al igual que en la extinción, en la utilización del tiempo fuera los niños deben conocer las reglas que van a regir a partir de ese momento.

Estos son algunos consejos de prevención y estrategias de modificación de conducta para reducir los problemas de comportamiento. ¿Los conocías? ¿Conoces algún otro que te resulte efectivo?

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Источник: https://www.divulgaciondinamica.es/blog/como-reducir-problemas-conducta-ninos/

Lo que puede hacer para cambiar la conducta de su hijo

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

La mejor manera de detener el comportamiento no deseado es ignorarlo. De esta manera funciona mejor durante un período de tiempo. Cuando desee que el comportamiento se detenga de inmediato, puede utilizar el método de tiempo de espera.

¿Cómo uso el método del tiempo de espera?

Decida con anticipación los comportamientos que tendrán como resultado un tiempo de espera (generalmente rabietas, o comportamiento agresivo o peligroso).

Elija un lugar de tiempo de espera que no sea interesante para el niño y que tampoco sea aterrador, como una silla, una esquina o un corralito.

Cuando esté lejos de su hogar, considere usar un automóvil o un área de descanso cercana como un lugar de para el tiempo de espera.

Cuando aparezca un comportamiento inaceptable, dígale al niño que el comportamiento es inaceptable y adviértale que lo dejará en un tiempo de espera si no detiene el comportamiento. Mantenga la calma y no parezca enojado. Si su hijo sigue comportándose mal, llévelo con calma al área del tiempo de espera.

Si es posible, mantenga un registro de cuánto tiempo ha estado su hijo en tiempo de espera. Coloque un temporizador para que su hijo sepa cuándo se acabó el tiempo. El tiempo de espera debe ser breve (generalmente 1 minuto por cada año de edad) y debe comenzar inmediatamente después de alcanzar el lugar de tiempo de espera o después de que el niño se calme.

Debe poder ver o escuchar al niño, pero no hable con él. Si el niño sale del área de tiempo de espera, llévelo de nuevo al área y considere volver a cero el temporizador. Cuando termine el tiempo de espera, deje que el niño salga del lugar. No hable sobre el mal comportamiento, sino busque formas de recompensar y reforzar el buen comportamiento más adelante.

¿Cómo fomento un nuevo comportamiento deseado?

Una forma de fomentar el buen comportamiento es usar un sistema de recompensas.

Los niños que aprenden que el mal comportamiento no es tolerado y que el buen comportamiento es recompensado tienen habilidades de aprendizaje que les durarán toda la vida.

Esto funciona mejor en niños mayores de 2 años de edad. Puede tomar hasta 2 meses para trabajarlos. Puede ser útil para los padres ser pacientes y mantener un diario de comportamientos.

Elija entre 1 y 2 comportamientos que le gustaría cambiar (por ejemplo, hábitos para ir a dormir, cepillarse los dientes o recoger juguetes). Elija una recompensa que su hijo disfrute.

Algunos ejemplos de buenas recompensas son un cuento más a la hora de acostarse, retrasar media hora el momento de acostarse, darles un bocadillo preferido o, para los niños mayores, ganar puntos para un juguete especial, un privilegio o una pequeña cantidad de dinero.

Explique al niño el comportamiento deseado y la consiguiente recompensa. Por ejemplo, dígale al niño: «Si te pones el pijama y te lavas los dientes antes de que termine este programa de televisión, puedes quedarte despierto media hora más». Solicite el comportamiento solo una vez. Si el niño hace lo que pide, entregue la recompensa.

Puede ayudar al niño, si es necesario, pero no se involucre demasiado. Debido a que cualquier atención de los padres, incluso la atención negativa, es tan gratificante para los niños, es posible que al principio prefieran tener atención de los padres en lugar de una recompensa.

Las declaraciones de transición, como «en 5 minutos se termina el tiempo de juego», son útiles cuando le está enseñando nuevas conductas a su hijo.

Este sistema le ayuda a evitar luchas de poder con su hijo. Sin embargo, su hijo no es castigado si decide no comportarse como usted lo pide. Simplemente no recibe la recompensa.

Ganarle al reloj (buen método para un niño que hace todo lentamente)

Pídale al niño que haga una tarea. Inicie el temporizador. Si la tarea se realiza antes de que suene el temporizador, su hijo recibirá una recompensa. Para decidir la cantidad de tiempo que le dará al niño, calcule el «tiempo récord» de su hijo para hacer esa tarea y agregue 5 minutos.

El juego del buen comportamiento (bueno para enseñar un nuevo comportamiento)

Escriba una lista corta de buenos comportamientos en una tabla y márquela con una estrella cada vez que vea el buen comportamiento. Después de que su hijo haya ganado un pequeño número de estrellas (dependiendo de la edad del niño), déle una recompensa.

Buenas marcas/malas marcas (el mejor método para niños difíciles y muy activos)

En poco tiempo (alrededor de una hora) ponga una marca en una tabla o en la mano de su hijo cada vez que lo vea realizando un buen comportamiento.

Por ejemplo, si ve a su hijo jugando en silencio, resolviendo un problema sin pelear, recogiendo juguetes o leyendo un libro, marque la tabla. Después de un cierto número de marcas, déle a su hijo una recompensa.

También puede hacer marcas negativas cada vez que se produce un mal comportamiento. Si hace esto, solo dé a su hijo una recompensa si hay más marcas positivas que negativas.

Pasar un tiempo en paz (a menudo útil cuando está preparando la cena)

Pídale a su hijo que juegue tranquilamente solo o con un hermano por un tiempo breve (tal vez 30 minutos).

Controle a su hijo con frecuencia (cada 2 a 5 minutos, dependiendo de la edad del niño) y dé una recompensa o una ficha por cada minuto que estuvieron tranquilos o jugando bien.

Aumente gradualmente los intervalos (pase de revisar el comportamiento de su hijo cada 2 a 5 minutos a revisar cada 30 minutos) pero continúe dando recompensas por cada período de tiempo en que su hijo estuvo tranquilo o jugó bien.

Источник: https://es.familydoctor.org/lo-que-puede-hacer-para-cambiar-la-conducta-de-su-hijo/

Tratamientos de conducta, niños conflictivos y problemas escolares. Psicólogos

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

La agresividad, la desobediencia, las rabietas, el negativismo, etc.

constituyen problemas de conducta en niños y también habituales en la adolescencia.

Ante esta situación, los padres se sientan cansados, frustrados, sin saber qué hacer, llegando a establecerse relaciones conflictivas entre los miembros de la familia.

En muchas situaciones los padres y adultos dejan de prestar atención a lasconductas adecuadas del niño, a los logros, obviando alabanzas o premios, prestando atención únicamente a aquellas conductas inadecuadas, más propias de la primera infancia, como el pataleo o lloro.

¿Cuán graves son los problemas de conducta en niños y adolescentes?

El desarrollo y la maduración del niño son por sí mismos una fuente de conflictos y como tal, puede suscitar la aparición de síntomas que anticipen problemas de conducta en los niños.

Sin embargo las conductas inadecuadas del niño pueden presentar cierta “normalidad” en función de su momento evolutivo.

Cuando la frecuencia, la magnitud o la persistencia de las mismas son excesivas se hace necesaria la consulta y la ayuda de un psicólogo especialsita en problemas de conducta en niños.

Ante problemas de conducta en niños o adolescentes es necesario acudir a un psicólogo infantil para reconocer el síntoma, evaluar su valor y función dentro de la dinámica familiar, escolar o social. El psicólogo ha de conocer en profundidad el desarrollo normal del niño y los diversos estadios de maduración que está atravesando.

¿De qué nos informan lo que consideramos como problemas de conducta en los niños?

En el conjunto de comportamientos, se están reflejando emociones, dejando de manifiesto la necesidad precoz del ser humano de establecer vínculos afectivos. En la base de muchas de las conductas disruptivas, se pueden esconder problemas emocionales, que hacen necesario la exploración de la afectividad del niño.

Los lazos afectivos que se establecen con el niño son fundamentales para su estabilidad y para prevenir posibles conductas disruptivas.

La pregunta que nos hacemos como psicoterapeutas es si la conducta, aparentemente anormal del niño, asume un papel organizador y necesario para el desarrollo del niño, o por el contrario un carácter patológico.

Para tratar los problemas de conducta en niños, el psicólogo necesita una observación profunda que nos permita evaluar en qué medida la conducta incriminada no es más que una formación reactiva o si sirve para manejar angustias ligadas a otros trastornos.

Cada niño es diferente, y cada conducta problemática en niños responde a múltiples factores externos e internos, lo que difiere en la necesidad de atención por parte de los padres e impide unificar las estrategias a seguir.

Tratamiento de los problemas de conducta en niños por los psicólogos infantiles

  • El psicólogo ha de evaluar de manera individualizada cuáles son los factores que originan y mantienen la conducta problema.
  • Explicar a los padres el origen del conflicto, para poder establecer espacios de comunicación con el niño, en los que se potencie la calidad de los encuentros.
  • Detectar y abordar los problemas emocionales que puedan estar influyendo en el comportamiento inadecuado del niño.
  • Favorecer la expresión de sentimientos y emociones en el niño, generando un trabajo conjunto, haciendo partícipes a los padres o allegados, en relación a los comportamientos que más preocupan.
  • Diseñar un plan de tratamiento psicológico de conductas problemáticas adecuado a las necesidades de cada familia, que contempla el asesoramiento, la psicoeducación, la gestión del conflicto y/o la regulación de la expresión emocional.

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Problemas de conducta en el aula y su manejo

Qué hacer con un niño con problemas de conducta

Los problemas de conducta en la escuela, representan un reto diario para el profesorado, ya que impactan  tanto en el proceso de enseñanza-aprendizaje dentro del aula, como en otros ámbitos de la escuela.

Estadísticas sobre problemas de conducta en el aula

Estadísticas recientes registran un número importante de niños y adolescentes con problemas de conducta.

Tanto es así que, el Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona señala que el 96% de los pediatras ha detectado un aumento de las demandas por problemas de conducta en adolescentes en los últimos cinco años (según el informe “Adolescentes con trastornos del comportamiento”  2016).

Asimismo, en México, Caraveo, Colmenares y Martinez (2001) reportan que aproximadamente la mitad de los menores presentan algún síntoma emocional o de conducta, de los cuales el 16% presentan de cuatro a más síntomas.

Así pues, definimos un problema de conducta como aquel comportamiento que no es aceptable dentro de los parámetros conductuales idóneos y que por tanto, salen del código de conducta establecido en el centro escolar.

Clasificación de problemas de conducta

La clasificación de los problemas de conducta según el DSM-IV-TR es la siguiente (citando únicamente los excesos conductuales):

  • Hiperactividad
  • Conducta Disruptiva
  • Negativismo Desafiante
  • Conducta Violenta

Una conducta problemática debe distinguirse de un síntoma asociado con un trastorno de conducta, debiendo tomar en cuenta la severidad de sus manifestaciones.

Todos estos aspectos, incluyendo la aplicación de pruebas estandarizadas, deben ser tratados por especialistas, ya que en algunos casos hay síntomas que pueden asociarse con otro tipo de trastornos tales como: Trastorno Disocial, Trastorno con Déficit de Atención con Hiperactividad, Trastorno Negativista Desafiante, etc.

Factores importantes en problemas de conducta

Estos son algunos de los factores a tener en cuenta en los problemas de conducta:

  • Edad
  • Capacidades cognitivas y emocionales
  • Educación Familiar, estilo de crianza.

De ahí la importancia de conocer a detalle la situación de cada alumno.

Es necesario que el profesorado, se mantenga informado de las conductas esperadas según la etapa evolutiva en la que se encuentra el niño, pues no es lo mismo un niño de 2 años, uno de 8, o un adolescente. Cada alumno tendrá comportamientos propios de su edad, que en ningún caso deben considerarse como problemas de conducta.

Cuanto más temprana sea la detección, más favorable para el estudiante será la intervención, logrando así conjugar esfuerzos apropiados por parte de padres, profesores y centro educativo.

Cómo manejar problemas de conducta en el aula

A continuación, te mostramos algunas recomendaciones prácticas y sencillas para el manejo de los problemas de conducta dentro del aula:

  • DEFINE normas claras, informa oportunamente y sé coherente con su aplicación.
  • CONSERVA la postura de adulto a cargo y modelo a seguir, evitando entrar en discusiones y luchas de poder.
  • EVITA tomar de forma personal la conducta del estudiante. Recuerda que hay muchos agentes interviniendo en su desarrollo y se encuentra en un ambiente familiar con características que impactan de manera directa en su comportamiento.
  • PLANIFICA las rutinas de trabajo, gestionando adecuadamente el tiempo para cada actividad. Anticipa las actividades y material apropiado para cada tema, esto evitará que tengan un ambiente propicio para conductas inapropiadas.
  • INFÓRMATE sobre alternativas y estrategias acordes a la edad del niño o adolescente, para que puedas dirigir acciones específicas.
  • EVITA exponer al alumno, ridiculizarlo o etiquetarlo, ya que esto empeora la situación.
  • IDENTIFICA Y RETIRA los reforzadores que mantienen las conductas indeseables utilizando la técnica de extición.
  • ELIGE la técnica de modificación de conducta apropiada, busca información y asesoría.
  • EMPLEA técnicas de escucha activa, haciendo saber al alumno que tiene toda tu atención, párate a escucharlo, muestra empatía y colócate de frente, míralo a los ojos y busca que él también lo haga.
  • IGNORA algunas conductas inadecuadas que no sean peligrosas o molestas, en algunos casos desaparecen cuando el alumno logra la atención que necesita.
  • PROMUEVE reuniones con otros docentes para compartir, implementar y unificar acciones en las diferentes clases, todo esto, debidamente validados por la autoridad escolar.
  • EMPLEA métodos que maximizen la concentración, lo cual evitará distracciones.
  • APOYA las decisiones tomadas por el área Psicopedagógica del Centro Educativo (en caso de contar con él) y comunica oportunamente dificultades y logros.
  • ANOTA y lleva los registros adecuados de conducta, serán de ayuda para los especialistas a cargo, en caso de que reciba atención de manera externa.
  • COLOCA en lugares estratégicos al estudiante en riesgo, para mantenerlo lejos de estímulos
  • INFORMA y mantén el contacto con la familia para dar seguimiento a los acuerdos y compromisos adquiridos a través del la dirección o del área psicopedagógica. La actuación de familia/escuela en acciones concretas y coordinadas favorecerá la mejora del alumo.
  • EVALÚA y redirige esfuerzos acerca de las medidas tomadas, ya que las consecuencias negativas, en muchos casos crean un círculo vicioso sin resultado óptimo.
  • ASIGNA actividades que puedan mantener ocupado al estudiante en funciones propias del grupo como la distribución de libros en el salón, encargado de llevar o traer material entre las áreas (en caso de hiperactividad, por ejemplo).
  • ELABORA sistemas de estímulos para los alumnos, reforzando pequeños logros diarios.
  • PROMUEVE la empatía del grupo clase hacia el estudiante en cuestión, hay muchas técnicas que reducen la conducta problemática.
  • APLICA refuerzos con el fin de eliminar las conductas desadaptativas mediante la técnica de reforzamiento diferencial.
  • IMPLEMENTA la técnica “time out” que consiste en hacer salir al alumno del ambiente donde aparece la conducta inadecuada por un tiempo especifico.
  • RECONOCE Y REFUERZA los logros en las áreas que muestra habilidad e involúcralo en actividades de apoyo a otros estudiantes. El refuerzo positivo es una técnica apropiada para estos casos.
  • APLICA la disciplina asertiva.
  • IMPLEMENTA contratos de conducta, con el alumno, dejando por escrito compromisos y fijando consecuencias.
  • INFÓRMATE y aplica apropiadamente técnicas cognitivas como la resolución de problemas o la autorregulación, que también son útiles.

La formación es clave en el trato con estudiantes

La información y preparación por parte del profesorado y todos los agentes que intervienen directamente con el estudiante en su ambiente familiar, educativo y social, son necesarias para unir esfuerzos y apoyar en la mejora integral del alumno, evitando con esto, que el problema de conducta llegue a un conflicto mayor.

Recuerda que cada caso es diferente y por lo tanto, debe de ser valorado y tratado de manera acorde a lo que el estudiante requiere y el grupo necesita, dentro del contexto escolar.

Acerca del autor:

Angeles Andrade de Barragan

Instructor y capacitador en programas académicos, sociales y de educación continua.Instructor de Escuela para Padres.Docente en Instituciones Educativas en los niveles de educación básica, media, bachillerato, educación para adultos. Ejecutiva de Instituciones Filantrópicas.

Área social y Procuración de fondosProcurador de Fondos.- National Society of Fund Raising ExecutivesEgresada de la Universidad La Salle (1992)Modificabilidad Cognitiva.- Hadassah Wizo Canada Research Institute. Jerusalem.

Máster en Psicopedagogía Terapéutica ISEP

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Источник: https://www.isep.es/actualidad-educacion/problemas-conducta-manejo-docente/

Embarazo y niños
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