¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

A partir del 6º mes de vida es necesario incorporar nuevos alimentos que aseguren el buen desarrollo y salud de nuestro bebé. Si conseguimos que nuestro bebé adquiera unos hábitos alimenticios sanos le estaremos ayudando a llevar una dieta saludable en el futuro.

Es normal tener dudas con la introducción de los alimentos ¿Cuándo empiezo?, ¿Qué cantidad?, ¿A qué hora?, ¿Y si no quiere?…

Como siempre os hemos dicho, la introducción de alimentos debe hacerse de manera lenta y suave, no hay prisa. A esta edad el alimento principal del bebé es y debe ser la leche (materna o de fórmula).

Debéis ofrecer la comida al bebé, pero nunca forzarlo, cada bebé tiene su propio ritmo.

Para poder entender mejor el menú y hacer la introducción correctamente os invito a leer los siguientes artículos, que os guiarán en la introducción paulatina de nuevos grupos de alimentos desde los 6 a los 18 meses aproximadamente:

También os recomendamos descargar esta tabla de introducción de alimentos para bebés, para que podáis ver de forma rápida qué alimentos se pueden ir introduciendo según el bebé va creciendo.

¿Con qué frecuencia debe comer un bebé de 6 meses?

Cuando se han introducido las frutas y la papilla de cereales (6 meses), el bebé debería tener el siguiente esquema de alimentación (esta tabla es orientativa, cada familia debe adaptarla a sus horarios):

  • 8-9 am (Desayuno): Leche materna o biberón.
  • 11-12 am (Media mañana): Leche materna o biberón
  • 12-13 am (Comida): Papillas de cereales.
  • 16-17 pm (Merienda): Papilla de frutas.
  • 20-21 pm (Cena): Leche materna o biberón.
  • 12 pm: Leche materna o biberón (Hay bebés que ya han eliminado esta última toma).

La lactancia materna debe seguir siendo a demanda.

Cuando ya se han incorporado las verduras y la carne en la alimentación del bebé, el esquema queda de la siguiente manera (7 meses).

  • Desayuno: Papilla de cereales sin gluten.
  • Media mañana: A partir de los 7 meses le podemos ofrecer un trozo de pan para que vaya incorporando poco a poco el gluten en la dieta).
  • Comida: Puré de verdura con carne.
  • Merienda: Papilla de fruta.
  • Cena: Papilla de cereales.

Algún bebé puede seguir pidiendo la toma de leche de la noche.

Esto es un ejemplo de un menú diario para un bebé de 6 meses una vez ya se hayan introducido verduras y carne (naturalmente esto es solo orientativo, ya que algunos bebés comen más que otros y varían mucho de un mes a otro, y por tanto no nos debemos preocupar si el nuestro no se ajusta a este patrón):

Cómo ir introduciendo los diferentes alimentos

La OMS recomienda introducir las frutas, los cereales sin gluten o la verdura indistintamente.

Y aunque siempre ha habido discrepancias sobre este tema, las últimas recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre la introducción de diferentes frutas es que «se aconseja introducir progresivamente toda la variedad de frutas y verduras disponible, en cualquiera de las comidas diarias, e ir variando también la forma de presentación (triturada, chafada, en pequeños trozos…). No hay unas frutas mejores que otras para comenzar, la decisión dependerá de los gustos de la familia.»

No obstante yo recomiendo empezar por los cereales sin gluten o las frutas, y cuando estos ya han sido aceptados empezar entonces por las verduras, ya que como dijimos, algunas pueden tener niveles de nitratos, oxalatos y fibra demasiado altos para el organismo del bebé.

Cómo debemos preparar las papillas de cereales sin gluten

A partir de los 6 meses el bebé ya está preparado para la incorporación de cereales o papillas infantiles sin gluten. Sin embargo no es conveniente añadir los cereales al biberón.

Lo mejor es incorporarlo en forma de papilla con cuchara una vez pierda el reflejo de extrusión (es decir, una vez sea capaz de tragar una cucharadita sin expulsarla con la lengua).

Por otro lado el bebé controlará mejor cuándo está saciado y nos lo hará saber cerrando la boca o girando la cabeza.

  • Los podemos preparar con leche materna o leche de fórmula de inicio o de continuación. Si los preparáis con leche materna, tened en cuenta que tendréis que poner más cereales porque cuesta más de espesar. La introducción se debe hacer lentamente. Primero una cucharada rasa, que iremos aumentando gradualmente (unas 5 cucharadas) para que el bebé se acostumbre al cambio de textura (de líquido a menos líquido) poco a poco. Siempre que introduzcáis un nuevo alimento al bebé ha de primar la lentitud y la suavidad.
  • La cantidad recomendada será de unos 200 ml, como siempre os digo, no es una norma, es una recomendación y esta variará en cada bebé. Tanto si toma 100 ml o toma 250 ml es normal, es muy importante no forzarlo, cuando el bebé de muestras de estar saciado no hay que darle más. Si por el contrario se lo acaba podremos incrementar  la ración.

Una vez más os quiero recordar que el alimento principal del bebé es la leche y que el aporte de ésta no debe ser nunca inferior a los 500 ml.

Cereales con gluten

La Espghan, la Asociación Española de Pediatría y la FEDN aconsejan que alrededor de los 7 meses (y no mucho más tarde) hayan aparecido en la dieta del bebé pequeñas cantidades de cereales con gluten.

Se empieza con pequeñas cantidades porque cuando el bebé se expone por primera vez al gluten es mejor que sea poco a poco.

Una gran dosis de gluten (por ejemplo una papilla de 150ml) aumenta el riesgo de que se desencadene una enfermedad celíaca (en caso de bebés susceptibles).

Por eso, antes de empezar a darles papillas de cereales con gluten, lo mejor es dejarles mordisquear un poquito de pan o darle una cucharadita pequeña de sémola cocida (sin líquido).

  • Para introducirlos, si el bebé toma 5 cacitos de cereales sin gluten, tendremos que empezar por darle una papilla que contenga 4 cacitos sin gluten y 1 con gluten, al día siguiente 3 sin gluten y 2 con gluten y así progresivamente, hasta que a la semana tome los 5 cacitos con gluten. De esta manera veremos con la mínima dosis si el niño presenta alguna intolerancia.

Primeras papillas de frutas

La papilla de frutas es una de las primeras que se empiezan a ofrecer a los bebés. A partir de los 6 meses si el bebé toma lactancia materna, y a partir de los 4 a 6 meses si toma leche de fórmula, ya podemos ofrecerles fruta.

  • Para empezar, podemos triturar 60 ml de leche (materna o de fórmula) + 100 g de pera o manzana. La leche puede calentarse un poquito. Esta dosis es suficiente para los primeros días (complementando a la toma de leche). Si no les gusta le podemos añadir 1-2 cacitos de cereales. Nunca añadiremos azúcar, galletas o miel. Toda la fruta ha de ser sin piel ni pepitas.
  • Cuando lleve un par de días aceptando la papilla de pera y manzana podemos añadir 30 g de plátano.
  • Si el bebé se acaba la papilla iremos incrementando hasta los 250 ml (90-100ml serán de leche). Recordad que la alimentación complementaria es “complementaria” a la leche y no al revés. El bebé decide cuándo ya no quiere más, cuando gire la cara o cierre la boca, paramos. Pensad que la fruta es menos nutritiva que la leche, así que mientras lleguen a los 500ml de leche diarios como mínimo no debemos preocuparnos, ya que a esta edad, la leche debe seguir siendo su alimento principal.
  • Si el bebé tiene malas digestiones, evitad la manzana, ya que es la fruta que tiene más gas y le puede resultar indigesta (hervida, al microondas o al horno es mucho más digestiva).

En cuanto a los tipos de frutas más recomendables, aunque antes se recomendaba retrasar la introducción de frutas rojas o melocotones y albaricoques por ser más alergénicos que otras, las últimas recomendaciones de la AEPED lo contradicen, ya que se cree que pequeñas porciones pueden evitar el riesgo de alergias en el futuro. No obstante de nuevo os recordamos que siempre hay que hacer la introducción de cada alimento de uno en uno dejando pasar varios días entre ellos para observar posibles reacciones alérgicas.

7 potitos o papillas de frutas caseras para bebés

Purés de verduras

Es también el momento de incorporar los purés de verduras. Las verduras y hortalizas apropiadas para empezar a los 6 meses (siempre introduciéndolas de una en una para de este modo saber si alguna le ha producido alergia, gases, estreñimiento, diarrea…) son:

  • judía verde
  • calabacín
  • calabaza
  • patata
  • boniato
  • Brócoli y coliflor se le pueden dar a partir de los 6 meses, siempre que no le produzcan gases, en ese caso se podría retrasar su introducción. Pero no confundamos coliflor y col, ésta última debe retrasarse hasta los 12 meses por su alto contenido en oxalatos y nitritos.
  • La cebolla y el puerro se pueden introducir con precaución viendo la tolerancia del niño, ya que pueden provocar gases.
  • Las zanahorias también tienen niveles altos de nitritos, pero se pueden ofrecer a partir de los 6 meses si es en poca cantidad (y siempre desechando el agua de cocción, ya que la mayor parte de los nitritos quedarán ahí).
  • El tomate es una de las verduras más alergénicas. Lo podremos dar a partir de los 6-7 meses y si vemos reacción esperaremos a los 9-12 meses. Elegid los más maduros y ponedlos cocidos sin piel ni pepitas.
  • Los guisantes se suelen dar a los 6 meses, pero yo por precaución recomiendo incorporarlos con las demás legumbres.
  • Hay verduras, que por su aporte alto en oxalatos y nitritos no son aptas hasta los 12 meses, como  espinacas, acelgas, coles, chirivía, espárragos, nabos, remolacha y apio.

Cómo hacer su primera papilla de verduras

Las verduras pueden introducirse mediante el mismo sistema que las frutas, con una base de leche.

  • Podemos poner 100 g de patata y 50 g de judía verde hervidas en agua sin sal o al vapor, triturándolas en 100 ml de leche.
  • A esta papilla le incorporaremos 3-5 g de aceite de oliva virgen (½-1 cucharada postre).
  • Se puede hacer más líquida agregándole leche o más espesa poniendo una cacito de cereales sin gluten.

Cuando el bebé ya lleve 3-4 días aceptándola sin problema ya podemos introducir otras verduras: calabacín, cebolla, calabaza, boniato… El volumen total será de unos 250ml de puré. Recordad no forzar al bebé.

Es conveniente ir haciendo diferentes combinaciones de verduras para que el bebé se acostumbre a la variedad de sabores.

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Del mismo modo que comentamos el Baby-led Weaning con la fruta, también lo podemos hacer con la verdura siempre que veáis que vuestro bebé está preparado y a partir de los 6 meses. Por ejemplo, podemos usar un trozo grande de patata, boniato, brócoli, zanahoria… ya hervidos.

Estas son algunas reglas básicas que deben seguirse en la preparación de los alimentos:

  • Seleccionar alimentos frescos y de calidad.
  • Mantener una perfecta higiene a la hora de cocinar los alimentos, tanto de la persona que los prepara como de los utensilios y superficies de trabajo.
  • Es muy importante esperar siempre un par de días entre cada introducción de un nuevo alimento para ver la reacción del bebé. Si notamos algo extraño consultar inmediatamente con el pediatra.
  • Cocinar los alimentos con poco agua, que además aprovecharemos para la preparación de los purés y papillas.
  • La cocción no debe durar demasiado para no perder todos los nutrientes.
  • Nunca se debe agregar sal, azúcar ni miel antes del primer año de vida.
  • Hay que respetar el aprendizaje del bebé, intentando que su aproximación a la comida sea un momento relajado y agradable para evitar futuros enfrentamientos en el futuro. Nunca utilizar la agresividad ni forzarle a comer.

Y por favor siempre recordad que un bebé gordito no es sinónimo de saludable. Es el pediatra el que debe controlar su peso y estatura y decidir si el bebé goza de buena salud. Cuando forzamos excesivamente a los bebés a comer podemos estar abonando el camino para un problema de futura obesidad infantil.

Источник: https://www.pequerecetas.com/receta/menu-diario-para-bebes-de-6-a-9-meses/

¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

La postura de la Organización Mundial de la Salud, que comparte la Asociación Española de Pediatría, es la de alimentar al bebé exclusivamente con leche materna hasta los 6 meses ya que es el mejor alimento para él hasta esta edad. Contiene todos los nutrientes que necesita, además de ayudarle a fortalecer su sistema inmunológico y favorecer su desarrollo.

No obstante, no todos los bebés se alimentan de leche materna hasta esta edad. De hecho, la mayoría de madres que da el pecho lo abandona en torno a los 4 meses, cuando vuelven al trabajo. Y muchas madres no dan el pecho en ningún momento y el pequeño se alimenta con leche de fórmula desde el principio.

Además, no todos los bebés tienen las mismas necesidades nutricionales, por lo que puede que tu pediatra, por diferentes motivos, te recomienden empezar antes de los 6 meses a introducir otros alimentos. Si es así, tienes que saber que el estómago de tu pequeño está preparado para comer otros alimentos aparte de leche ya que:

– Sus órganos digestivos han madurado lo suficiente para poder absorber alimentos más complejos. Su movilidad intestinal es mejor, así como su respuesta inmunológica.

– Hacia esa edad desaparece el reflejo de extrusión, es decir, el reflejo innato de escupir cualquier alimento. Es decir, el bebé tiene la capacidad de tragar alimentos semisólidos puestos en su boca.

Ya controla la musculatura labial para cerrar la boca, tiene movimientos de lengua hacia atrás y adelante y mueve hacia dentro el labio inferior cuando se retira la cuchara.

No obstante, no todos los niños pierden ese reflejo a la misma edad, algunos tardan más.

– Son capaces de mantenerse sentados solos en la trona, lo que indica que su desarrollo ha avanzado.

¿Qué puede comer un bebé con cinco meses?

Aunque sus órganos sean capaces de tolerar más alimentos aparte de la leche, debes introducirlos gradualmente y siguiendo siempre las indicaciones de tu pediatra.

Lo normal es empezar con cereales sin gluten añadidos al biberón (que puede ser tanto de leche materna como de leche de fórmula). Empieza por poner un cazo en una de las tomas y espera un par de días para añadir otro cazo más. Así hasta darle la cantidad necesaria según su peso y edad.

También se le puede empezar a dar fruta, ya sea en forma de papilla, zumo o pequeños trocitos para los chupe y saboree. Las frutas que se pueden dar a esta edad son plátano, manzana, pera y naranjas.

Hacia los 6 meses podrás probar con purés de verduras. Lo primero que se recomienda dar son patatas, zanahorias, puerros, calabacín, calabaza o judías verdes.

Una vez el niño haya ido probando estos alimentos y veas que los admite bien, puedes introducir el pollo cocido y añadido al puré.

Recuerda que cada alimento nuevo que introduzcas debes hacerlo cada 3 días más o menos para poder saber si le provoca alguna reacción alérgica o problema. Todos estos alimentos que te hemos comentado no suelen dar alergia, pero es mejor prevenir y tener cuidado con la introducción de alimentos.

Si tu bebé también sabe chupar la comida sin atragantarse, puedes darle pequeños trocitos de alimentos para que los vaya probando y se acostumbre a su sabor y textura fuera de los purés.

Y si el pediatra no te ha comentado nada y tu bebé crece adecuadamente solo con leche materna, espera a introducir estos alimentos hasta que cumpla los 6 meses. Además, la introducción de nuevos alimentos no implica, ni mucho menos, dejar la lactancia materna, sino combinarla. La leche será su alimento principal unos cuantos meses más.

¿Cómo sé yo que mi bebé tiene hambre?

Normalmente cuando un bebé tiene hambre llora, pero lo mejor es estar atentos a las señales que da el bebé antes de comenzar a llorar. Esto es porque si ya está llorando puede resultar difícil que se calme y que empiece a comer.  A esta edad comerán cada cuatro o cinco horas, pero podemos identificar las señales de hambre cuando fuese necesario:

– el bebé se relame los labios

– saca la lengua

– empieza a presentar el reflejo de búsqueda (mover la mandíbula y la boca o la cabeza en busca del pecho)

– poner su mano en la boca reiteradamente

– abre mucho la boca

– está irritable

– succiona todo lo que encuentra

Es importante saber que cada vez que haga una de esas cosas no es necesariamente señal de hambre en el bebé, a veces lo harán para sentirse reconfortados (querrá que le abraces o que le cambies el pañal)

¿Mi bebé está comiendo suficiente?

Para saber si tu bebé está creciendo de forma adecuada tenemos varias vías:

– gráficas de crecimiento: el pediatra durante los chequeos que le hará al bebé controlará el peso del bebé y lo apuntará en una gráfica de crecimiento. Esta gráfica vislumbrará si tu bebé está comiendo suficiente o no. Los bebés que están en rangos de percentil de crecimiento saludables es probable que estén recibiendo la cantidad de alimento necesaria cada vez que comen.

– pañales diarios: este es un buen indicador de si el bebé está recibiendo suficiente alimento o no. A medida que crece aumentará la frecuencia con la que moja el pañal.  En cuanto a las deposiciones es algo que varía más, ya que varía dependiendo si toma leche de fórmula y el tipo de esta o si es alimentado a pecho.

La mayoría de los bebés duplican el peso que tenían al nacer al llegar a los 5 meses y lo triplican cuando cumplen el año. Si tu bebé está teniendo problemas para aumentar de peso, disminuye el tiempo entre las tomas, aunque esto conlleve a despertar al bebé.

Si aun así estás preocupado por si tu bebé no está comiendo lo suficiente, lo ideal es que consultes con tu pediatra para corroborarlo. Él te guiará con las cantidades y la frecuencia de las comidas de tu bebé.

Conocer el percentil del bebé permite realizar un seguimiento de cómo se está desarrollando en comparación con otros bebés de su misma edad.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/que-puede-comer-un-bebe-de-5-meses-7661

Alimentación complementaria en bebés: el orden ya no importa

¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

¿Cuándo tengo que empezar a introducir los alimentos a mi hijo? ¿a qué edad debo hacerlo? ¿qué incluyo primero en su dieta? ¿qué pasa con los alérgenos? Seguro que si eres padre o madre te has planteado más de una vez preguntas de este tipo.

Desde CuídatePlus te resumimos las respuestas en una: el orden no importa, sólo la edad a la que se introducen.

Así lo recoge el documento Recomendaciones de la Asociación Española de Pediatría sobre Alimentación Complementaria, publicado recientemente y coordinado por Marta Gómez Fernández-Vegue, del Comité de Lactancia Materna y Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría.

Según indica a CuídatePlus José Manuel Moreno, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría, “este documento es una muestra de que hemos dejado de ser tan estrictos como antes en relación a la alimentación complementaria. Ya no hay que seguir un orden determinado a la hora de introducir los alimentos sino que hay que adaptarlo al niño, a la tradición familiar o a la disponibilidad de alimentos”.

Tal y como señala la coordinadora del documento, “las pautas varían mucho entre regiones y culturas y por eso no se deben dar instrucciones rígidas a los padres ya que no hay alimentos mejores que otros para empezar”, aunque lo que sí recomiendan los expertos es empezar por los más ricos en zinc y hierro. Lo que sí es importante, sea cuál sea el alimento, es “incluirlos de uno a uno y con intervalos de unos días, para observar la intolerancia y la aceptación, y no añadirles sal, azúcar, ni edulcorantes, para que el bebé se acostumbre a los sabores naturales de los alimentos”, detalla Moreno.

Por ejemplo, si el padre decide introducir el huevo en la dieta de su hijo, “deberá hacerlo varias veces a la semana. Aunque no es necesario hacerlo todos los días sí, al menos, tres a la semana”, ejemplifica Moreno.

De esta forma, además de observar posibles intolerancias, “el niño consolidará el nuevo sabor”. Hay que tener en cuenta que “el niño no reconoce los sabores por lo que hay que darles tiempo para que se familiarice con ellos”.

Este proceso se deberá seguir con todos los alimentos.

En la actualidad esto sería lo ideal, sin embargo, hay padres que prefieren tener unas pautas establecidas que les sirvan de guía para no cometer errores. Para ellos, el documento de la AEP incluye un calendario orientativo de incorporación de los alimentos.

¿A qué edad hay que empezar?

El documento de la AEP deja claro que el orden no importa, pero ¿qué ocurre con la edad a la que se introducen? En este punto, Moreno es tajante: “Una introducción muy precoz de la alimentación complementaria puede conllevar riesgos a corto y largo plazo para el niño”. La guía explica que “si no hay disponibilidad de la leche materna antes de los 4 meses, se deberá utilizar únicamente fórmula de inicio (tipo 1) como sustituto”.

Es importante saber, además que, “aunque no se han demostrado beneficios de la introducción de la alimentación en niños amamantados a los 4 o 5 meses en niños, sí se ha visto un aumento de las infecciones, tanto en países en desarrollo como en países desarrollados”.

Por tanto, la recomendación actual es “esperar a los 6 meses para comenzar con alimentación complementaria en los niños con leche materna”, aconseja Moreno.

En los lactados artificialmente, “la recomendación es menos unánime, aunque en todo caso nunca se deberá comenzar antes del cuarto mes”.

¿Por qué a esa edad?

Esperar a los 6 meses de vida es clave porque “es cuando el organismo de los niños tienen la maduración necesaria a nivel neurológico, renal, gastrointestinal e inmune”, indica Gómez Fernández-Vegue.

También es importante que el niño presente interés por la comida, que no tenga el reflejo de extrusión, es decir, de expulsión de los alimentos no líquidos con la lengua, que sea capaz de coger comida con la mano y llevarla a la boca y mantener la postura de sedestación con apoyo.

Sobre los riesgos de introducir antes de los 4 meses los alimentos el documento señala:

Posibilidad de atragantamiento.

Aumento de gastroenteritis agudas e infecciones del tracto respiratorio superior.

Interferencia con la biodisponibilidad de hierro y zinc de la leche materna.

Sustitución de tomas de leche por otros alimentos menos nutritivos.

Mayor riesgo de obesidad

Mayor riesgo de eccema atópico

Mayor riesgo de diabetes tipo 1

Mayor tasa de destete precoz, con riesgos añadidos que esto con lleva.

Pero, al igual que hay un periodo para comenzar también existe un límite que no se debería sobrepasar. Según Moreno, “no hay que esperar a hacerlo más allá de los 7 meses”.

De hecho, la introducción tardía de la alimentación complementaria conlleva, entre otros problemas, “carencias nutricionales, sobre todo de hierro y zinc, aumento del riesgo de alergias e intolerancias alimentarias, peor aceptación de nuevas texturas y sabores o mayor posibilidad de alteración de las habilidades motoras orales”, según los pediatras.

¿Qué hacemos con los alérgenos?

Otra de las preguntas que se hacen los padres es cuándo deben introducir los alimentos que producen más alergias.

En este sentido, el documento de la AEP señala que “en la actualidad, no hay evidencia de que retrasar la introducción de alimentos potencialmente alérgicos más allá de los 6 meses prevenga el desarrollo de alergia a estos, independientemente del riesgo de atopia que presenten”.

Por el contrario, “sí hay estudios que sugieren que la introducción precoz de algunos de dichos alimentos en pequeñas cantidades puede disminuir la aparición posterior de alergia”.

En el caso del gluten, la cosa es diferente, ya que a día de hoy no se sabe cuál es la mejor forma de introducirlo con el fin de disminuir la incidencia de enfermedad celíaca.

Hasta hace unos años se pensaba que la mejor forma de hacerlo junto a la leche materna, entre los 4 y los 6 meses, pero actualmente no hay evidencia de que esto sea así”, aclaran desde la AEP.

Por tanto, la recomendación que ellos hacen es “incluir el gluten en la dieta entre los 4 y los 11 meses de edad, idealmente alrededor del sexto mes y en pequeñas cantidades al inicio”.

“Los cereales pueden introducirse en polvo disueltos en leche, añadidos a purés, en forma de arroz hervido y chafado, pan, pasta, tortas de maíz, quinoa o avena, según la edad y el estado madurativo del lactante y las costumbres familiares”, informan los pediatras.

Aquí es importante hacer un apunte importante y es que, según recoge la guía, “es un error sustituir una toma de pecho por leche de fórmula con el único objetivo de dar cereales ya que puede condicionar un destete precoz innecesario y no son alimentos de consumo obligatorio en el proceso de diversificación, especialmente si la dieta es equilibrada y rica en hierro a través del consumo de otros alimentos como las carnes”.

Para finalizar, en el caso de los lácteos si el lactante mayor de 6 meses realiza al menos 4 o 5 tomas de pecho al día, “no se precisan otras fuentes de lácteos”. Los yogures o el queso pueden incluirse desde los 9 meses y la leche de vaca entera sólo a partir de los 12.

No será hasta el segundo año de vida cuando los padres comiencen a incorporar al niño a los menús del resto de la familia. En esta fase, según Moreno, “es importante mantener la calidad de los alimentos, así como la cantidad reducida de sal y azúcar”. Es preferible que se adapten los padres a las comidas del niño que al revés.  

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Источник: https://cuidateplus.marca.com/familia/bebe/2019/02/13/alimentacion-complementaria-bebes-orden-importa-169653.html

A pesar de las recomendaciones la mayoría de bebés empieza la alimentación complementaria antes de tiempo

¿Qué puede comer un bebé de 5 meses?

Cuando hace unos meses os ofrecimos la guía completa de alimentación complementaria os explicamos que las recomendaciones a la hora de empezar a dar de comer a los bebés dicen que el mejor momento es a partir de los 6 meses.

Algunas guías hablan de los cuatro meses como la edad a partir de la cual los bebés ya pueden empezar a comer, pero como esa recomendación choca frontalmente con la de amamantar hasta los seis meses de manera exclusiva, lo que se está intentando imponer es los seis meses como momento ideal para empezar a darles comida que no sea leche.

A pesar de ello, a pesar de que la alimentación complementaria debería empezarse hacia los 6 meses (o 4 meses si permitimos lo que algunas guías dicen) son muchos los bebés que empiezan a comer antes de tiempo. Y no hablo de antes de los 6 meses, que también, sino que muchos lo hacen incluso antes de los 4 meses, pese a que está completamente desaconsejado.

Por qué a partir de los 6 meses

Decimos que lo ideal es empezar a darles de comer a los 6 meses porque es el momento en el que son capaces de mantenerse más o menos sentados, el momento en el que son capaces de coger cosas con la mano (comida) y llevársela a la boca y el momento en el que seguro que no tienen el reflejo de extrusión, encargado de hacerles escupir todo aquello que entre en la boca y no sea leche.

Además, como la leche materna es el alimento nutricionalmente más completo que existe, y como además aporta defensas a los bebés, no hay razón para dar menos leche y más alimentos antes de los seis meses. De hecho, es que es mejor no hacerlo.

A partir de los 6 meses, aprovechando su curiosidad, se les empieza a dar comida para que prueben nuevos sabores, conozcan las texturas y poco a poco se vayan acostumbrando a la que será su alimentación el resto de sus vidas (por eso no hay prisa, porque tendrán toda la vida para comer de todo).

Hay bebés que están comiendo antes de los 4 meses

Incluso si hablamos de leche artificial, hace años que se recomienda que la alimentación principal durante los primeros 6 meses sea leche, y a partir de entonces se empiece a complementar la leche con otros alimentos.

Sin embargo, son muchos los bebés que empiezan antes de los 6 meses, y la realidad es que no son precisamente pocos. Tal y como nos cuentan en Consumer, un estudio publicado en Pediatrics mostró que de 1.

500 mujeres encuestadas, el 40,4% habían dado comida a sus hijos antes de los 4 meses.

Al desglosar las cifras vieron que cuando las mujeres amamantaban lo hacía el 24,3%, y que cuando daban leche artificial, lo hacía el 52,7%. Las que daban mixta el 50,2%.

Al valorar las cifras poniendo como límite los seis meses, vieron que el 92,9% de los bebés ya habían comido algo antes de cumplirlos. Teniendo en cuenta que los 6 meses se considera el momento ideal para empezar, los investigadores concluyeron que la mayoría de familias era «incorporadora precoz» de alimentación complementaria.

Pero, ¿por qué lo hacen?

Pues en gran parte porque hace décadas era lo normal. Yo mismo recomendé hace 15 años, cuando trabajé en pediatría unos meses, dar zumo de naranja a los 3 meses de edad. Por entonces era lo que se recomendaba en el centro donde trabajaba y era lo que todos decíamos.

Las abuelas de los bebés actuales lo recuerdan: «Yo a los 3 meses ya les daba tal o cual cosa» y sienten que cuando a los 4 meses están tomando solo leche se les está malnutriendo: «Nena, yo le daría algo, porque lo veo que pasa hambre», «Yo a esa edad ya te daba fruta y cereales, incluso carne», «Mira cómo nos mira comer, y tú ahí venga a darle solo leche».

Y como los bebés lloran porque no tienen otra manera de comunicar sus necesidades, esa es la explicación más plausible que encuentran.

Si son más pequeños, son cólicos, si son más mayores, los dientes, pero si se encuentran en la franja de 4 a 7 meses, pues debe ser hambre, necesidad de comer otras cosas, que están aburridos de la leche o que apetece darles algo más, aunque los pediatras se empeñen en que solo tomen leche.

Según el estudio, las madres que dieron alimentos a los bebés antes de los 4 meses lo hicieron porque:

  • Mi bebé ya era lo suficientemente mayor (88,9%): en realidad es todo lo contrario. Son todavía pequeños.
  • Mi hijo parecía hambriento (71,4%): pero esto es igual que cuando son más pequeños, ¿no? Se les da su leche y listo.
  • Mi niño quería probar mi comida (66,8%): Con tres meses es poco probable. Se puede entender que un bebé de 5 meses haga el gesto de coger la comida, tratando de incorporarse, pero con 3 meses muchos aún no han empezado a dirigir la mano hacia aquello que les interesa.
  • Yo quería alimentar a mi hijo con algo distinto a la leche materna o de fórmula (64,8%): nada que añadir.
  • Un médico u otro profesional sanitario me lo aconsejó (55,5%): o sea, que a más de la mitad de las madres un médico o profesional sanitario le dio un consejo erróneo.
  • Pensé que dormiría más durante la noche (46,4%): si fuera así, no existirían cientos de libros, páginas y foros hablando del sueño de los niños. Se les daría de comer y arreglado.

Así que lo dicho, no tengáis prisa en darles de comer y, cuando lo hagáis, aprovechad su curiosidad innata.

Que prueben, que cojan, que se metan en la boca, que toquen, que amasen, que remuevan en la boca, que escupan, que traguen y que, poco a poco, coman cada vez más.

No les forcéis a comer, porque la gracia es que les guste comer y que no se convierta en momento de presiones, coacciones y malestar.

Fotos | Thinkstock
En Bebés y más | Alimentación complementaria: ¿Cuánto tiene que comer mi hijo? (I), Alimentación complementaria: «Baby-led Weaning», Alimentación complementaria: cómo alimentar a un bebé mediante “Baby-led Weaning”

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/a-pesar-de-las-recomendaciones-la-mayoria-de-bebes-empieza-la-alimentacion-complementaria-antes-de-tiempo

Embarazo y niños
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