¿Qué puedo darle a mi bebé para el reflujo?

¿Bebé con reflujo? Continúe con la lactancia

¿Qué puedo darle a mi bebé para el reflujo?

En esta columna los lectores de NUEVO COMIENZO, publicación de La Liga de la Leche, ofrecen sus sugerencias para ayudar a los padres de los bebés. Se presentan varios puntos de vista. Tal vez no toda la información presentada se aplique al estilo de vida de su familia. Esta información es una información general y no pretende ser un consejo de tipo médico ni de otro tipo.

El reflujo se presenta cuando el contenido del estómago regresa espontáneamente al esófago. La barrera principal contra el reflujo es el esfínter esofágico inferior (LES por sus siglas en inglés).

Esta es una banda de fibras musculares voluntarias que se encuentran dentro del esófago que conducen a través del diafragma desde la cavidad del pecho hacia la cavidad abdominal.

Normalmente, existe suficiente presión dentro de esta área del esófago para evitar que el contenido gástrico regurgite desde el estómago.

¿Por qué se origina?

Existen varias razones por las cuales el esfínter esofágico deja de prevenir el reflujo: llenar el estómago en exceso o el incremento de ácido gástrico. Muchos bebés pequeños tienen periodos durante los cuales el LES se relaja, permitiendo que se presente el reflujo. Inhalar o exhalar con fuerza puede también producir cambios de presión que fomentan el reflujo.

Los tubos nasogástricos que se utilizan frecuentemente para alimentar a bebés muy prematuros o enfermos, pueden provocar la disminución de la presión del esfínter y actuar como un camino para el reflujo.

De hecho, los bebés prematuros generalmente tienen un mayor riesgo de sufrir reflujo, lo mismo que los bebés a los cuales se les alimenta con fórmula en lugar de leche de su madre.

Se cree también que las alergias a los alimentos juegan un papel importante en algunos casos de reflujo.

¿Cómo se manifiesta?

Los síntomas del reflujo varían desde vomitar, hasta tener dificultad para respirar. Algunos son:

  • vomitadas regulares después de haber comido,
  • escupir más de una cucharada,
  • dolor asociado con el vómito,
  • llanto después de tomar los alimentos, muchas veces repentino e inconsolable,
  • arqueo de la espalda durante la lactada
  • apnea, asma o bronquitis frecuentes
  • bebé que duerme muy poco,
  • poco o ningún aumento de peso en un bebé siempre molesto,
  • infecciones frecuentes en los oídos,
  • rechazo de la comida o necesidad de comer constantemente.

La sobrealimentación provocada por un suministro de leche demasiado abundante o un reflejo de eyección de la leche demasiado fuerte en la madre, pueden provocar vómito e incomodidad durante la toma y no debe confundirse con el reflujo.

¿Qué esperar?

Algunos bebés con reflujo amamantan sin molestias. Otros, muy pronto rechazan el seno porque lo asocian con la molestia.

Estos bebés pueden mostrar mejoría cuando la madre se extrae un poco de leche antes de ofrecer el seno al bebé, cuando su madre lo amamanta en diferentes posiciones, cuando se eliminan las distracciones, cuando se amamanta al bebé dormido o caminando, con un baño en agua tibia, con un masaje o propiciando el contacto piel a piel.

Otros bebés, en cambio, desean amamantar todo el tiempo. La leche materna actúa como antiácido y lo alivia. Pero si come en exceso, el síntoma empeora. Por eso se le debe ofrecer solo un seno en cada comida. Algunas mamás comentan que el chupo de entretención calma a estos bebés.

La dolorosa sensación de ardor estomacal que los adultos conocen como acidez estomacal o pirosis, provoca que los bebés estén inquietos y lloren durante la hora siguiente a la lactada También puede ocasionar que se despierten frecuentemente durante la noche. En casos serios, cuando el contenido del estómago irrita la traquea o se aspira (inhala) hacia el interior de los pulmones, se puede presentar ahogamiento, apnea, cianosis o neumonía.

Un bebé que simplemente escupe frecuentemente pero está contento y gana peso, no tiene mayor problema que el lavado frecuente de su ropa. Un bebé que sufre dolor y no gana peso, o que no respira bien y muestra señales de estar enfermo, debe ser tratado por un médico.

La mayoría de las veces, el diagnóstico se basa en la observación de los síntomas para no someter al bebé a exámenes que lo estresan.

¿Qué hacer?

En muchos casos, el esfínter esofágico inferior del bebé se va fortaleciendo y el reflujo cede con el tiempo. La lactancia en sí es un tratamiento para el reflujo, pues permite ofrecer el seno con frecuencia ayudando a la disminución de los síntomas al reducir el suministro de leche de la madre para igualarse a las necesidades del bebé. Otros aspectos que ayudan son:

  • Tomas breves y frecuentes pues promueven la motilidad y vaciado gástrico.
  • La posición es también importante, sin importar la causa del reflujo: mantenga al bebé en ángulo de 45 a 60 grados mientras amamanta y después de la toma, evitando por completo las lactadas horizontales. Entre una comida y otra el bebé puede sostenerse en posición vertical mediante el uso de cargadores, porta bebés suaves o porta bebés rígidos, o descansar en ángulo sobre el pecho de alguien.
  • Coloque al bebé de manera que la gravedad no haga que la leche salga con fuerza. Es posible que el bebé amamante tranquilo en una posición vertical.
  • Si amamanta recostada de lado, eleve la cabecita del bebé usando una almohada o su propio brazo.
  • Amamante en una silla reclinable o usando cojines en la cama que le permitan hacerlo. Ponga la barriga del bebé contra la barriga suya, de frente al seno.
  • La leche artificial permanece en el estómago durante más tiempo y puede contribuir al reflujo.
  • Ya que varios estudios muestran una fuerte conexión entre el reflujo y la alergia a la leche de vaca, el manejo de la dieta puede ser más efectivo. La soya, el huevo y el trigo también desencadenan alergias. La eliminación durante dos semanas de todos los productos lácteos en la dieta de la madre produce frecuentemente una mejoría notable en el bebé que sufre de alergia a ellos.
  • El consumo excesivo de cafeína por parte de la madre (la cual relaja el LES) puede provocar problemas en algunos bebés, al igual que la exposición al humo de cigarrillos.
  • El uso de tomas más espesas no siempre ayuda, puede interferir con la lactancia y aumentar el riesgo de alergias a ciertos alimentos. Estos preparados pueden tener un efecto adverso en el crecimiento de algunos bebés, aumentando el riesgo de problemas respiratorios y como permanecen más tiempo en el estómago, pueden de hecho provocar más reflujo. No obstante, si el cereal es la recomendación del doctor, ofrézcalo al bebé disuelto en leche materna, con taza o cuchara, no en biberón.

Destetar al bebé no debe considerarse como una buena solución al problema del reflujo: el reflujo es una condición médica y no un problema de la forma como se alimenta al bebé.

En la mayoría de los casos el reflujo puede controlarse a través de un buen manejo de la lactancia, la colocación del bebé al pecho y la dieta de la madre.

Cuando estos pasos no ayudan en la solución del problema, quizá se necesiten llevar a cabo más pruebas y buscar otras opciones de tratamientos.

Sharon Knorr

Newark NY USA

Publicado en Leaven, volumen 39, número 1, febrero-marzo 2003. Traducido por Lucero De León, revisado por Mónica Tesone y Waleska Porras. Adaptado por María Cristina Sáenz en Colombia.

Источник: https://laligadelaleche.org.mx/bebe-con-reflujo-continue-con-la-lactancia/

Remedios para el reflujo en bebés

¿Qué puedo darle a mi bebé para el reflujo?

Para muchos padres primerizos, todo lo que pueda pasarle al recién nacido puede convertirse en un drama o un hecho astrológico, pero en ocasiones es simplemente la falta de experiencia lo que los hace exagerar las situaciones y llevarse más de un disgusto sin necesidad. Todo esto, aunque puede ser toda una tragedia griega les hace aprender, curtirse y realizarse como nuevos padres que comienzan a formar a su pequeño y a enseñarle a enfrentarse al mundo.

Uno de los miedos que se suele tener al comenzar a alimentarlos son esos pequeños vómitos que suelen tener al terminar de tomar la leche materna o el biberón y que puede extenderse durante todo su primer año de vida. Esto se conoce como reflujo gastroesofágico y es perfectamente normal, siempre y cuando se produzca dentro de unos límites y no vaya empeorando con el tiempo.

¿Qué es, exactamente, el reflujo gastroesofágico?

El reflujo gastroesofágico se trata de una afección que ocurre cuando los contenidos estomacales se devuelven desde el estómago hasta el esófago, lo que provoca regurgitación y se produce sobre todo en bebés, pudiendo extenderse durante todo su primer año de vida.

Cuando las personas comemos, el alimento pasa desde la garganta hasta el estómago a través del esófago.

En este procedimiento, un anillo de fibras musculares, llamado esfínter esofágico inferior, que se encuentra en la parte superior del estómago e impide que lo que comemos vuelva hacia el esófago.

Si éste no se cierra bien, el alimento puede volver al esófago y produce el reflujo gastroesofágico que trae tanto de cabeza los papás en los primeros meses de sus hijos.

Dejar que el bebé eructe cada poco aliviará el reflujo

En los bebés, es normal que se produzca una pequeña cantidad, sin embargo, el reflujo continuo con vómito frecuente puede ser un problema al irritar el esófago y provocar también un malestar para el pequeño.

Existe un tipo de reflujo más intenso que llega a producir pérdida de peso o problemas más serio como dificultad para respirar.

En este caso no sería nada bueno y habría que consultar al pediatra del niño o niña para concretar remedios válidos que acaben con el problema.

Los síntomas que puede incluir este reflujo intenso son:

– Mucha tos, sobre todo después de las comidas.

– Llanto excesivo que pueda dar a entender que el bebé sufre dolor.

– Vómito excesivo durante las primeras semanas de vida y que suele empeorar al tomar la leche, ya sea materna o de biberón.

– Vómito extremadamente fuerte.

– El bebé muestra falta de apetito o no llega a alimentarse como debiera.

– Negarse a comer.

– Crecimiento lento.

– Pérdida de peso.

– Silbidos u otros problemas a la hora de respirar.

Sin embargo, es importante saber que esto sólo ocurre en casos más graves, y que normalmente el reflujo, aunque es molesto e inquietante para los padres, no suele afectar a la buena alimentación y crecimiento de los bebés.

Por lo general, el pediatra suele hacer un diagnóstico simplemente haciendo pregunta a los padres sobre los síntomas de los bebés, o realizando un pequeño examen físico.

Sin embargo, existen algunos casos en los que los síntomas son más graves o no los niños no están creciendo bien, en cuyo caso es necesario realizar una serie de pruebas para encontrar los mejores remedios posibles.

Algunos de los exámenes que el médico puede pedir son: seguimiento del pH esofágico de los alimentos que entran al estómago desde el esófago, radiografía del esófago o radiografía de las vías digestivas altas después de que se la dado a beber un líquido especial.

Generalmente el reflujo no se debe a nunca enfermedad grave y desaparece con el tiempo

Posibles remedios ante el reflujo gastroesofágico

Es muy probable que no sea necesario hacer cambios excesivos en los menús de los bebés, sobre todo si están creciendo bien y que, aún produciéndose estos reflujos, queda satisfecho y bien alimentado. Aunque el pediatra si puede sugerir algunos remedios para aliviar los síntomas y mejorar la calidad de vida del pequeño, tales como:

– Hacer que el bebé eructe cada 30 o 60 ml de leche de biberón, o en el caso de estar amamantándolo, hacer cada vez que se cambie de un pecho a otro.

– Agregar cereales de arroz, una pequeña cucharada a 60 ml de leche de biberón o leche materna extraída.

– Sostener al bebé erguido durante 20 o 30 minutos después de que haya comido.

– Elevar la cabecera de la cuna.

También existen remedios naturales para aquellos casos más livianos y que pueden ser más útiles para familias ahorradoras o padres más reacios a los productos químicos que existen en las farmacias. Aún así, antes de usarlos, es aconsejable hablar con el pediatra para estar seguros de no darle al pequeño algo que pueda empeorar o perjudicar en vez de hacer que mejore:

– Regaliz en infusión.

– Té de hierbas, hecho con malva, llantén, caléndula, malvavisco y manzanilla a partes iguales.

– Una cucharilla de arcilla verde en medio vaso de agua antes de la comida.

El reflujo puede ser un quebradero de cabeza para aquellos padres primerizos y sin experiencia y un malestar muy incómodo para los pequeños que lo sufren, produciéndoles insomnios y faltas de descanso que pueden hacer que los bebés no estén agusto en sus primeros días. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones no deja de ser una molestia pasajera que suele remitir en cuanto el aparato digestivo del niño se acostumbra a su nuevo funcionamiento y coge algo de fuerza.

Источник: https://www.bekiapadres.com/articulos/remedios-reflujo-bebes/

Reflujo en bebés: principales síntomas y tratamiento

¿Qué puedo darle a mi bebé para el reflujo?

El reflujo en los bebés puede ocurrir debido a la inmadurez del tracto gastrointestinal superior o cuando el bebé tiene alguna dificultad para hacer la digestión, sufre de intolerancia o tiene alergia a la leche o algún otro alimento de su comida, pudiendo resultar en el surgimiento de signos y síntomas como reflujos frecuentes, dificultad para lactar y ganar peso, por ejemplo. 

El reflujo en los recién nacidos no debe considerarse una situación preocupante cuando la cantidad es pequeña y sólo ocurre después de la toma. Sin embargo, cuando el reflujo ocurre varias veces, en gran cantidad y mucho tiempo después de la toma, puede comprometer el desarrollo del bebé, por lo que debe ser evaluado por el pediatra.

Síntomas de reflujo en bebés

Los síntomas de reflujo en bebés se manifiesta generalmente por regurgitaciones en pequeñas cantidades después de mamar que puede causarle un poco de malestar, esto generalmente ocurre en todos los bebés. Sin embargo, este reflujo puede ser exagerado pudiendo estar acompañado de otros síntomas como:

  • Sueño agitado;
  • Vómitos constantes;
  • Tos excesiva;
  • Atragantamiento;
  • Dificultad para mamar;
  • Irritación y llanto excesivo;
  • Ronquera debido a que la laringe se inflama por la acidez del estómago;
  • Rechazo a la alimentación;
  • Dificultad para ganar peso;
  • Inflamación frecuente en los oídos.

En presencia de estos síntomas es importante llevar al bebé al pediatra o al gastroenterólogo pediátrico para hacer el diagnóstico y orientar el tratamiento.

Esto debido a que en caso de que el reflujo no sea tratado, hay un aumento en el riesgo de que el bebé desarrolle esofagitis, lo cual sucede como consecuencia del contacto frecuente del ácido del estómago con la mucosa del esófago, resultando en dolor y malestar. Además, otra posible complicación es la neumonía por aspiración, cuando la leche entra por la tráquea hacia los pulmones en lugar del esófago.

Cuando el reflujo no se diagnostica y se trata a tiempo, el dolor y la incomodidad que genera puede hacer que el bebé rechace la alimentación, pudiendo verse comprometido su desarrollo.

Principales causas

El reflujo en bebés es una situación relativamente común y sucede principalmente debido a la inmadurez del tracto gastrointestinal, por lo que cuando el bebé come, la leche puede regresar en dirección a la boca.

Además, otras situaciones que pueden favorecer el desarrollo de reflujo en bebés son alteraciones en el proceso digestivo, intolerancia o alergia a la leche o a otro componente alimentario, o incluso la alimentación líquida después de haber sido indicada por el pediatra para iniciar la alimentación sólida y dejar al bebé acostado boca abajo después de comer, por ejemplo.

Cómo se realiza el tratamiento

Lo ideal es prevenir el reflujo a través de algunos cuidados como evitar balancear al bebé, evitar colocarle ropas que le aprieten la barriga o escoger una buena posición para darle lactancia, que evite la entrada de aire a través de su boca. 

Además de esto, después de las tomas es aconsejable hacer que el bebé eructe, colocándolo en una posición vertical durante 30 minutos aproximadamente y después acostar al bebé boca arriba y con la cabecera de la cuna elevada alrededor de 30 a 40 grados, poniendo una cuña de 10 cm o un cojín antirreflujo. Recostarlo del lado izquierdo se recomienda en bebés a partir de 1 año. 

Normalmente, el reflujo en los bebés desaparece a partir de los seis meses de edad, cuando comienza a sentarse y a comer alimentos sólidos, sin embargo, en caso esto no ocurre después de mantener todos los cuidados, el pediatra o el gastroenterólogo podrán recetar la ingestión de medicamentos como la Domperidona, en el caso de que el bebé tome fórmula infantil podrá indicar una especial que sea antireflujo (AR) o la realización de una cirugía para corregir la válvula que impide que el alimento se devuelta del estómago hacia el esófago. 

Alimentación para el reflujo infantil

La alimentación para el reflujo infantil debe ser idealmente la leche materna, pero si el bebé toma leche artificial, agregar harina de arroz o de maíz puede ayudar a reducir el reflujo. La leche materna naturalmente produce menos reflujo, pues la digestión es más fácil y así el bebé sólo mama lo que sea necesario, evitando excesos.

Si el bebé toma leche artificial, puede ser necesario espesarla con harina de arroz o maíz, lo que ayuda al alimento a permanecer más tiempo en el estómago, evitando el reflujo y además de que le aporta mayor cantidad de calorías a la leche, haciendo que el bebé gane peso rápidamente. Además de esto, también hay leches adaptadas para bebés con reflujo, que ya tienen espesantes en la composición. Conozca más sobre la lactancia artificial.

La alimentación del bebé debe ser dada en pequeñas cantidades y varias veces a lo largo del día para que el estómago no se distienda tanto.

En cuanto a la alimentación de la madre que amamanta, deben evitarse alimentos como grasas, frituras, chocolate, jugos ácidos, café, refresco y yogur, debido a que estos alimentos pueden pasar a la leche, dificultando la digestión del bebé.

Diferencias entre el reflujo y el vómito

Para diferencias el reflujo de un episodio de vómito se deben observar otros signos como si el bebé realiza esfuerzo, ya que en el caso del vómito es necesario aplicar esfuerzo, mientras que en el reflujo no lo es, ya que el líquido sale naturalmente por la boca. En el caso del vómito el bebé también puede presentar signos de no sentirse bien, lloriqueos o llanto, mientras que en el reflujo, puede ser aparentemente normal, sin ninguno de estos signos. 

Sin embargo, cuando el bebé presenta episodios frecuentes de reflujo el líquido puede ser ácido y producir irritación en el esófago y en la laringe, por lo que durante un episodio de reflujo el bebé puede presentar llanto excesivo, irritabilidad, alteraciones del sueño, agitación y rechazo a comer o tomar el biberón. 

Cómo evitar el reflujo en bebés

Hay algunas formas de evitar el reflujo en los bebés, como por ejemplo:

  • Al amamantar, se debe apoyar al bebé en los brazos, de forma que la barriga de la madre toque la barriga del bebé;
  • Durante las mamadas, se debe dejar las narinas del bebé libres para respirar;
  • Evitar que el bebé succione solo el pezón, debe estimularse para que el bebé abra la boca lo suficiente como para agarrar parte de a areola y el pezón;
  • Darle lactancia materna exclusiva durante los 6 primeros meses de vida y durante el máximo de tiempo posible;
  • Evitar darle grandes cantidades de leche de una sola vez;
  • Aumentar la frecuencia de las mamadas;
  • Evitar balancear al bebé;
  • Se debe elevar el biberón de manera que la mamila quede llena de leche, de esta forma se evita la entrada de aire.

Si con estas medidas preventivas el bebé continúa con reflujo, se debe llevar al bebé al pediatra o al gastroenterólogo pediátrico para que sea evaluado y oriente el mejor tratamiento. Conozca más sobre la forma correcta para amamantar.

Источник: https://www.tuasaude.com/es/reflujo-en-bebes/

El reflujo gastroesofágico en el bebé

¿Qué puedo darle a mi bebé para el reflujo?

Durante los primeros meses, el proceso digestivo del niño presenta algunas peculiaridades. Éstas están relacionadas tanto con las características de su aparato digestivo como con su alimentación, constituida principalmente por leche. Y es que la función digestiva del lactante está incompleta, ya que su organismo aún está desarrollándose.

Qué es el reflujo gastroesofágico

El reflujo es un fenómeno causado por el mal funcionamiento del cardias. Se trata de una válvula encargada de impedir que el contenido del estómago vuelva a subir al esófago.

– El reflujo se produce cuando la leche, agriada por los jugos gástricos del estómago, pasa del esófago a la boca en cantidad mucho mayor de lo que sería normal en un recién nacido.

Síntomas en el bebé

– El lactante que tiene este problema suele regurgitar a menudo entre tetada y tetada. En muchos casos, esto sucede cuatro o cinco horas después de la última comida, en el momento en que parece tener nuevamente apetito.

El reflujo se confunde con los cólicos, porque también provoca agitación y llantos. Sin embargo, las crisis dolorosas de la regurgitación se presentan a cualquier hora del día y continúan después del tercer mes.

El reflujo gastroesofágico no depende del tipo de leche utilizado en la alimentación, sino del hecho de que el cardias sea casi totalmente incapaz de retener la leche (y cualquier otro líquido) en el estómago.

– Por ello, el estómago del lactante se comporta como una botella sin tapón. Cada vez que se produce algún movimiento, o bien presión en el vientre, cierta cantidad de leche agria se desplaza hacia arriba, hasta llegar a la boca, de la cual es expulsada en forma de regurgitación.

Complicaciones posibles

El lactante que sufre el reflujo gastroesofágico no suele correr ningún riesgo y crece de manera normal. Y es que en los bebés que sufren este trastorno la digestión y la absorción se realizan perfectamente. Sin embargo, este trastorno sí que puede causar determinadas complicaciones respiratorias y dificultades en el bebé para dormir.

Esofagitis y falta de sueño por reflujo

El esófago se irrita fácilmente si entra en contacto con los juegos gástricos. Se trata de la esofagitis. Si este contacto se produce con mucha frecuencia, como en el caso del reflujo gastroesofágico, el esófago se inflama y produce al niño una sensación de ardor muy fastidiosa.

Por ello, el niño llora con frecuencia y expresa disgusto. Si esto sucede por la noche, tendrá, además, muchas dificultades para conciliar el sueño y dormir.

En los casos más graves, la inflamación profundiza en la pared del esófago y, cuando se cura, su cicatriz puede provocar un estrechamiento de dicho órgano.

Complicaciones respiratorias

Los lactantes afectados por el reflujo gastroesofágico sufren frecuentes regurgitaciones. La leche agria, al subir hacia la boca, puede ir a parar con cierta facilidad a la laringe (que está en la entrada de la tráquea), a la propia tráquea e incluso a los bronquios.

En general, la regurgitación solo llega a la laringe. Esto provoca una tosecita rebelde que puede persistir mucho tiempo en los niños que sufren reflujo. Pero, con cierta frecuencia, las sustancias extrañas que han penetrado en los bronquios causan bronquitis en el niño y, a veces, incluso pulmonías, que se manifiestan con fiebre y dificultades respiratorias.

Actualmente, también se considera que el contacto directo de la leche con la mucosa de las vías respiratorias (tráquea y bronquios) produce sensibilización y es causa de una alergia que, en un segundo momento, pueda manifestarse con ataques de asma en el niño.

El peligro más grave para un niño que sufre reflujo gastroesofágico es la posibilidad de asfixia. Esto ocurre algunas veces debido a un reflejo que puede desencadenarse en el lactante cuando penetra en su tráquea un cuerpo extraño, aunque sea muy pequeño.

Cómo prevenirlo

Evitando que el estómago se llene de aire, se disminuye la probabilidad de que regurgite.

  • Durante la comida, el niño debe estar sentado o en posición erguida y, tras la comida, se le debe dejar que haya el eructo. De este modo, eliminará el aire ingerido. Después de la comida, no se le debe zarandear, sino que debe estar semitumbado y no hay que ponerle inmediatamente en la cuna. Cumplidos los seis meses, se le puede dejar semitumbado en la hamaca o bien en la sillita de paseo.
  • Durante el sueño, se aconseja que descanse boca arribacon la cabeza más elevada que los pies. Hay que procurar que el pañal no le apriete.
  • Durante y después de la comida, es bueno procurar que el niño haga el eructo. Para ello interrumpiremos de vez en cuando la toma, le pondremos en posición erguida y le daremos unos golpecitos en la espalda.

Otros remedios

  • Si el niño toma abundantes comidas, es más fácil que regurgite. No forzándole a terminarse la comida, se disminuye la probabilidad de que regurgite.
  • Si toma el pecho, se le puede separar después de 20 minutos y darle un solo pecho, vaciando el otro. Si, por el contrario, toma el biberón, se puede disminuir la cantidad de leche en 30 ml. Tambie hay que evitar forzarle para que se acabe el biberón.
  • Es importante esperar al menos dos horas y media enre una comida y la siguiente. De este modo, tendrá tiempo para que el estómago se vacíe antes de la siguiente comida.
  • Se debe disminuir el tiempo durante el cual el niño succiona el chupete.

    Así se evita que se acumule aire en el estómago.

( Te interesa: Reflujo gastroesfógico: cuándo acudir al pediatra)

(Te interesa: Enfermedades en bebés)

Источник: https://mibebeyyo.elmundo.es/enfermedades/enfermedades-bebes/reflujo-gastroesofagico-305

Embarazo y niños
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