¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?

Contents
  1. 10 Claves para ayudar a tu hijo a ser feliz en el futuro
  2. Reflexiones personales antes de continuar
  3. Ejemplos inspiradores de personas que conozco
  4. ¿Por qué hay tantas personas con ese sentimiento de insatisfacción?
  5. ¿Qué puedes hacer hoy para ayudar a tu hijo a ser más feliz en el futuro?
  6. 1. No trates de imponer o moldear a tu hijo según una identidad que para él has diseñado
  7. 2. Permite a tu hijo encontrar sus talentos; ayúdale a descubrir su vocación
  8. 3. Transmite a tu hijo unos valores sólidos que gobiernen de una forma eficaz sus vidas
  9. 4. Evita el exceso de proteccionismo
  10. 5. Evita el exceso de tolerancia
  11. 6. Aprende a comunicarte con tu hijo
  12. 7. Aprende a gestionar tus emociones y enséñale a entender las suyas
  13. 8. Equilibra tu vida para fomentar una vida equilibrada en tu hijo
  14. 9. Dedícale tiempo
  15. 10. Evita el miedo a la decepción o el error
  16. Recomendaciones
  17. Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo
  18. Entender la adolescencia
  19. Rebeldes
  20. Consejos para educar a un hijo durante la adolescencia
  21. Edúquese
  22. Hable con su hijo antes de que sea tarde
  23. Póngase en el lugar de su hijo
  24. Escoja sus batallas
  25. Fíje expectativas realistas
  26. Informe a su hijo y manténgase informado
  27. Sepa identificar las señales de alarma
  28. Respete la intimidad de su hijo
  29. Supervise lo que ve y lo que lee su hijo
  30. Establezca normas apropiadas
  31. ¿Se acabará alguna vez?
  32. ¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?
  33. ¿La profesión de los padres influye en las elecciones de los hijos?
  34. ¿Cómo ayudar a nuestros hijos a alcanzar el éxito?
  35. El autoconocimiento es nuestra brújula
  36. Ser el faro de este mapa de ruta
  37. 1. Repensar las propias creencias
  38. 2. Conversaciones cotidianas
  39. 3. Conocer a nuestros hijos
  40. 4. ¡Educar no es imponer, acompañar no es supervisar!
  41. 5. Aceptar el error y el fracaso
  42. 6. Ajustar expectativas
  43. ¿Estuviste acompañado al trazar tu proyecto de vida en la adolescencia?

10 Claves para ayudar a tu hijo a ser feliz en el futuro

¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?

Planteé esta pregunta en y la respuesta fue unánime: de un modo u otro todas las personas contestaron sin dudas que querían que sus hijos fueran felices

Seguro que tú también quieres que tu hijo cuando sea mayor sea feliz, pero la pregunta clave es ¿qué estás haciendo para que tu hijo sea feliz en el futuro? 

Antes de darte ciertas claves, déjame compartir contigo algunas reflexiones que estoy convencido no te dejarán indiferente. (si quieres ir directamente a las claves, ve al final de la entrada)

Reflexiones personales antes de continuar

Hace poco leí una noticia que sin duda me resultó muy grata: los colegios de Canarias Impartirán en su programa lectivo formación en Inteligencia Emocional.

¡Bravo! Realmente me ilusionaba esta idea desde que descubrí la importancia de entender las emociones, ya que personalmente creo que una buena gestión emocional es necesaria para un satisfactorio desarrollo personal.

Para mi sorpresa, la noticia está valorada con una puntuación bastante baja (una estrella y media) y los comentarios son principalmente negativos, lo cual parece reflejar cierto escepticismo sobre este tipo de asignaturas.

Algunos comentan que esta materia debería de ser transversal en todas las asignaturas, otros de que este asunto es un tema a tratar en la familia, y los menos convencidos piden firmas para detener lo que a su juicio supone un daño en el sistema educativo… sad

Sin conocer el programa formativo, insisto que de entrada me parece una noticia muy positiva, y aunque pudiera considerarse un asunto “familiar”, lamentablemente muchos padres no son competentes emocionalmente, y así difícilmente van a poder transmitir esta competencia a sus hijos…

No puedes enseñar aquello que no sabes, no puedes dar aquello que no tienes Clic para tuitear

No juzgo a estos padres, es muy comprensible y respetable su forma de pensar.

Probablemente aprendieron el paradigma que establece que la educación de los niños ha de estar orientada a alcanzar el éxito social como modo de alcanzar la felicidad, que es lo que en el mundo occidental llevamos mucho tiempo “mamando”.

Para algunas personas lo importante y lo que más les llena de orgullo es que sus hijos traigan buenas notas y que en los test de inteligencia obtengan resultados de alto cociente intelectual. Lamentablemente nuestro sistema valora muy poco cualidades como la generosidad, el compañerismo u otras cualidades.

Esto fomenta la siguiente creencia: si eres “listo” tendrás éxito, y por lo tanto, si no lo eres tanto no lo tendrás. Esta creencia limitante puede hacer que un niño con magníficas virtudes más allá de su inteligencia intelectual piense que no vale lo suficiente.

Probablemente a muchos de estos padres les satisfaga enormemente la idea de que sus hijos sean ingenieros, doctores, deportistas de élite o ejecutivos, porque están convencidos de que de esa forma serán felices.

Es totalmente lógico que un padre quiera para su hijo “siempre lo mejor”, y en lo profesional en esta sociedad el éxito está muy bien definido: la experiencia les ha enseñado que vivimos en un mundo muy competitivo, en el que hay que dominar diversas disciplinas, saber idiomas, hacer deporte, etc…

De verdad que sería muy cruel juzgar a estos padres por tener esa creencia.

En cualquier caso, tanto si piensas de esta manera como si piensas de otra, quiero invitarte a que revises tus creencias sobre lo que proporcionará felicidad a tu hijo en el futuro.

Ejemplos inspiradores de personas que conozco

A mis 37 años, os puedo decir que las personas que conozco que profesionalmente se sienten más realizadas son aquellas que superaron los miedos de sus padres y finalmente se hicieron a ellos mismos:

  • Gerardo López, estuvo estudiando ingeniería conmigo, si bien su talento desde siempre estuvo en la música. Hoy es un reconocido tenor, feliz de lo que hace, y no se identifica para nada con la ingeniería
  • José Enrique Sánchez, es piloto aéreo. Tras terminar sus estudios de derecho sabía que no tenía nada que hacer en ese campo, y tras un importante bache personal decidió realizar los cursos para ser piloto. Hoy no conozco tío más feliz haciendo lo que más le gusta: volar
  • Ziya Azazi, creció en un pueblo de la Turquía profunda, estudio ingeniería de minas aunque su pasión estuvo siempre en la danza. Me contaba que cuando le dijo a su padre que se iba a dedicar a este mundo, estuvo meses sin hablarle. Hoy asiste con orgullo a sus espectáculos y disfruta junto con el resto del maravilloso talento de su hijo

Estoy seguro que tras leer estos casos de éxito os ha surgido una emoción de alegría por estas personas que han conseguido vivir de su vocación, pero lamentablemente podríamos decir que esta es la excepción: hay muchas personas en la década de los 30 y 40 que se sienten desubicadas profesionalmente, sin conocer su verdadera vocación y con altos grados de insatisfacción por falta de realización personal.

¿Por qué hay tantas personas con ese sentimiento de insatisfacción?

Porque durante su proceso de formación como individuo nadie les enseñó a conocerse, ni les ofrecieron los suficientes recursos y/o apoyo para creer de una forma sólida en ellos mismos.

Crecieron aprendiendo creencias sobre ellos mismos que condicionaron para siempre sus vidas, tal y como contaba Virginia Morante en su entrada El Efecto Pigmalión – La profecía autocumplida.

En sociedades como la española, el exceso proteccionismo paternal debilita la confianza de los niños en su proceso para alcanzar la madurez. 

Este proceso requiere que la persona tome sus propias decisiones y se equivoque, al igual que un bebé se cae numerosas veces cuando aprende a andar. Sin embargo, ese exceso de proteccionismo lleva a decirle al niño siempre lo que es mejor para él, en muchas ocasiones sin consultar su voluntad.

Los niños aceptan la autoridad intelectual y emocional de sus padres y educadores en general, y siguen las directrices que les han de llevar a una vida de éxito.

En la pubertad, algunos de estos niños se rebelan porque no aceptan el control absoluto de sus vidas, lo que en algunos casos se traduce en un efecto rebote que les impulsa a llevar a cabo acciones opuestas a las que esperan sus padres.

Aunque en cierto grado son más independientes, evidentemente no han conseguido un grado de madurez suficiente, y esto les puede llevar a tomar decisiones muy nocivas para sus vidas.

Otros sin embargo aceptan las «recomendaciones» de sus padres y continúan su formación de acuerdo a lo “establecido” en el programa que estos han confeccionado para ellos.

En ambos casos, alcanzada la madurez es probable que de un modo u otro presenten cierto grado de insatisfacción que no sabrán resolver.

¿Qué puedes hacer hoy para ayudar a tu hijo a ser más feliz en el futuro?

Yo desde aquí, quiero darte algunos consejos que si bien no van a garantizar la felicidad de tus hijos en el futuro, sí que les proporcionará un mayor nivel de autonomía y autoestima, lo que sin duda se traducirá en una disminución de sus probabilidades de vivir con insatisfacción.

1. No trates de imponer o moldear a tu hijo según una identidad que para él has diseñado

Es muy habitual, en ese deseo de darle lo mejor, el confeccionar una vida a los hijos sin consultarles. Tu hijo es un individuo en sí mismo con identidad propia. Imagina que quisieran ponerte un traje de bailarina para que salieras a la calle: seguramente no te agradaría.

Piensa que la vida que confeccionas para tu hija o hijo, no tiene porqué ajustarse a su verdadera esencia. Sé guía, no domador. wink

2. Permite a tu hijo encontrar sus talentos; ayúdale a descubrir su vocación

Ofrécele la oportunidad de experimentar y de fluir con aquello que le gusta: no le hagas tocar el piano sólo porque es lo que a ti te apasiona o lo que a ti te habría gustado hacer.

Cuando lo encuentre, dale tu apoyo en la consecución de sus sueños.

3. Transmite a tu hijo unos valores sólidos que gobiernen de una forma eficaz sus vidas

Hacer esto significa no sólo tener claro los valores propios, sino vivir de acuerdo a ellos: recuerda que para tu hijo eres un modelo.

De poco sirve que le digas a un niño que hay que respetar a las personas si te ve gritando o menospreciando a alguien por su ideología. Si quieres saber cómo puedes trabajar tus valores personales pincha aquí.

4. Evita el exceso de proteccionismo

Piensa en esa mano que está detrás de la bicicleta para evitar que se caiga. Así es como debes de actuar: permanece cerca para darle confianza, pero permítele que tenga cierto control.

Si le dices permanentemente lo que ha que hacer, tendrá siempre dependencia para conducir su vida.

Ofrécele autonomía, plantéale retos y responsabilidades de acuerdo a su edad, de modo que vaya adquiriendo competencia y cierto grado de independencia.

5. Evita el exceso de tolerancia

Dale confianza pero no “manga ancha”. El equilibrio no es tan complicado: consiste en poner límites claros y que tu hijo aprenda a respetarlos.

Tu hijo ahora y en el futuro vivirá en sociedad, y para ser feliz debe estar en equilibrio dentro de las normas establecidas en la comunidad en la que viva. De otro modo la frustración puede ser una constante.

6. Aprende a comunicarte con tu hijo

Tu hijo no tiene el mismo nivel de comprensión ni expresión que tienes tú, y es por eso que has de dotarte de los recursos necesarios para entenderle y hacerte entender.

Si te comunicas utilizando recursos como el chantaje o la amenaza, tu hijo los adoptará como fórmulas propias para comunicarse.

Ah! Y escúchale con atención: si eres dogmático/a y tratas de imponer tu verdad, te costará comprender las necesidades e inquietudes de tu hijo. Ella/él también tiene sus razones y motivaciones.

7. Aprende a gestionar tus emociones y enséñale a entender las suyas

Como decía al principio, la gestión emocional es esencial en el desarrollo personal. Enseña a tu hijo a comprender sus emociones y gestionarlas de un modo efectivo, lo que significa, entre otras cosas, no reprimirlas y no avergonzarse de ellas.

Si no te sientes competente, puedes asistir a algún taller, consultar uno de los numerosos libros que hay sobre la temática o incluso contratar a un profesional especializado.

Si te encuentras en Canarias, podrás matricular a tu hijo en un centro en el que se imparta esta materia como ya hemos visto anteriormente. smile

8. Equilibra tu vida para fomentar una vida equilibrada en tu hijo

Los niños en el proceso de aprendizaje van almacenando inconscientemente muchísima información, alguna de ella que nunca se llega a procesar de un modo consciente.

Si sus padres viven de una manera desiquilibrada, ellos interiorizarán ese desequilibrio que en ocasiones podrá acompañarles durante muchos años. Sé feliz para hacer que otros sean feliz rolleyes

9. Dedícale tiempo

Parece evidente, pero alcanzada cierta edad podemos tener la sensación de que los niños ya no requiere tanta atención. No podrás conocer sus inquietudes si no pasas tiempo con ellos.

Y pasar tiempo no es ver la tele con ellos: se trata de hablar, jugar.. en definitiva en interactuar de una forma positiva con ellos.

10. Evita el miedo a la decepción o el error

Me explico: no pretendas que tu hijo sea perfecto, ni le pongas en la tesitura de tener que serlo. Nadie es feliz ante la necesidad de hacerlo todo bien.

Errar es de humanos, pero pareciera que aceptar los errores no lo fuera. Si tu hijo vive con la presión de hacerlo todo bien según tus expectativas, tratará de ocultar sus errores y se sentirá culpable por ellos.

Aprende a aceptar que va a cometer errores, y enséñale también a él/ella a aceptarlos. Ah! y esto vale para ti también como padre/madre: actúa siempre según tus valores, y no te preocupes si cometes errores en tu papel de educador.

Si cometes un error házselo saber a tu hijo aunque su nivel de comprensión no sea el suficiente; te ayudará a perdonarte a ti mismo smile

Recomendaciones

Hoy las recomendaciones que os traigo son cinematográficas:

  • Billy Elliot Sin duda una extraordinaria película que muestra como el talento y la vocación, con el preciso grado de autoestima son capaces de vencer todos los convencionalismos y paradigmas paternales. Su padre quería que fuera boxeador, pero Billy descubrió que la danza era su pasión.
  • Forrest Gump Adoro a la madre de Forrest Gump, porque se empeñó en que su hijo nunca sintiera que tenía limitaciones frente a los demás. Forrest era una persona con una clara deficiencia intelectual, sin embargo era un derroche de otra serie de virtudes que le llevó al éxito personal y profesional… A los que piensen que esto es sólo ficción les animo a que investiguéis la historia de Nick Vujicik en la red.

Si no las habéis visto, o si las visteis hace tiempo, os animo a ver estas películas ya que son extraordinariamente inspiradoras.

Como siempre me gustaría conocer tus opiniones, así como otras ideas que tú pongas en práctica y puedan servir a otras personas para hacer de nuestros hijos una generación más feliz.

NOTA: de forma general he utilizado el término «hijo» para referirme a ambos géneros por cuestiones meramente prácticas en la redacción. Ruego que me disculpen aquellas personas que puedan haber sentido que en mi narración hay cierta discriminación de género.

COMPARTE! smile – Si  te ha resultado interesante y crees que puede venirle bien a alguien, ayúdame a difundir mi trabajo compartiendo este post con estos botones tan chulos de aquí abajo. 1000 gracias! rolleyes

Источник: https://autorrealizarte.com/claves-para-ayudar-a-tu-hijo-a-ser-feliz-en-el-futuro/

Guía para sobrevivir a la adolescencia de su hijo

¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?

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Usted ya ha sobrevivido a tener que levantarse a las 2 de la madrugada para alimentar a su hijo cuando era un lactante, a las rabietas de cuando tenía 2 años y a las protestas de hoy-no-quiero-ir-al-colegio propias de la etapa escolar. Entonces, ¿por qué la palabra «adolescencia» le provoca tanta ansiedad?

Si consideramos que la adolescencia es un período de intenso desarrollo, no solo físico, sino también moral e intelectual, es comprensible que sea una etapa tumultuosa y confusa para muchas familias.

A pesar de las percepciones negativas que tienen algunos adultos sobre los adolescentes, estos a menudo son enérgicos, considerados, idealistas y tienen un gran interés por lo que es justo y correcto.

De modo que, a pesar de que puede ser un período conflictivo entre padres e hijos, la adolescencia también es un período para ayudar a los chicos a madurar y convertirse en las definidos individuos que serán en el futuro.

Entender la adolescencia

Pero, ¿cuándo empieza exactamente la adolescencia? El mensaje que hemos de transmitir a nuestros hijos es que todo el mundo es diferente.

Hay niños que hacen el cambio muy pronto y niños que lo hacen muy tarde, unos que maduran a la velocidad de la luz y otros que lo hacen lenta pero paulatinamente.

En otras palabras, existe un amplio abanico de posibilidades sobre lo que se considera normal.

Pero es importante establecer una distinción (aunque un tanto artificial) entre la pubertad y la adolescencia. La mayoría de nosotros pensamos en la pubertad como en la etapa en que se desarrollan las características sexuales adultas: los senos, el período menstrual, el vello púbico y la barba.

Estos son, desde luego, los signos más visibles de la pubertad y de la adultez inminente, pero los chicos que presentan estos cambios físicos (aproximadamente entre los 8 y los 14 años), pueden estar experimentando un montón de cambios que no se pueden percibir desde afuera.

Estos son los cambios de la adolescencia.

Muchos niños dan muestras de que ya han entrado en la adolescencia al hacer un cambio drástico en la forma de relacionarse con sus padres. Empiezan a separarse de «mamá y papá» y a ser más independientes.

Al mismo tiempo, los chicos de esta edad cada vez dan mayor importancia al modo en que los ven los demás, especialmente los demás chicos de su edad, e intentan desesperadamente «encajar» en el grupo y ser aceptados.

Sus amigos se vuelven mucho más importantes, en comparación con sus padres, a la hora de tomar decisiones.

Los chicos de esta edad a menudo empiezan a «probar» cómo se sienten en diferentes apariencias físicas, estilos e identidades, y adquieren mayor conciencia de en qué difieren de los demás chicos de su edad y esto puede generar momentos de tensión y conflicto con los padres.

Rebeldes

Uno de los estereotipos más extendidos sobre la adolescencia es la del chico rebelde e indomable que lleva constantemente la contra a sus padres. Aunque ésto puede darse en algunos casos y ésta es una etapa de altibajos emocionales, ese estereotipo no es representativo de la mayoría de los adolescentes.

Pero la principal meta de un adolescente es lograr la independencia.

Para que ésto ocurra, los adolescentes empezarán a alejarse de las figuras paternas, sobre todo del progenitor con quien hasta ahora habían mantenido una relación más estrecha.

Ésto puede ponerse de manifiesto en la tendencia de los adolescentes a discrepar de sus padres y a no querer pasar tanto tiempo con ellos como antes.

A medida que van madurando, los adolescentes empiezan a pensar de un modo más abstracto y racional. Se están formando su propio código ético, su propia escala de valores. Y los padres es posible que constaten que sus hijos, que antes tendían a conformarse para complacerles, de repente, empiezan a autoafirmarse (y a afirmar sus opiniones) con fuerza y a rebelarse contra el control paterno.

Tal vez sea un buen momento para que analice detenidamente cuánto espacio deja a su hijo para que sea un individuo y que se formule preguntas como: «¿Soy un padre controlador?» «¿Escucho realmente a mi hijo?» o «¿Permito que sus opiniones y gustos difieran de los míos?»

Consejos para educar a un hijo durante la adolescencia

¿Necesita un buen mapa de carreteras que le guíe durante ésta etapa? He aquí algunos consejos:

Edúquese

Lea libros sobre la adolescencia. Piense en su propia adolescencia. Recuerde su lucha contra el acné o la vergüenza que le daba estar desarrollándose «demasiado» pronto o «demasiado» tarde.

Prepárese para los altibajos emocionales en un niño que antes era una castañuela y para tener cada vez más conflictos mientras su hijo madura como individuo. Los padres que saben qué les espera pueden afrontarlo mejor.

Y, cuánto más sepa sobre la adolescencia, mejor se podrá preparar.

Hable con su hijo antes de que sea tarde

Hablar con un hijo sobre las poluciones nocturnas (sueños húmedos) o sobre la menstruación cuando ya haya tenido esas experiencias es llegar demasiado tarde.

Responda a las primeras preguntas sobre el cuerpo que le haga su hijo cuando todavía sea un niño, como las diferencias entre chicos y chicas o de dónde vienen los niños. Pero no le sature con demasiada información; limítese a responder a sus preguntas.

Si no conoce las respuestas, ayúdele a encontrar a alguien que las conozca, como un amigo de confianza o su pediatra.

Usted conoce a su hijo. Cuando constate que empieza a contar chistes sobre sexo o que se preocupa más por su aspecto físico, será un buen momento para que usted se lance con sus propias preguntas, como:

  • ¿Has notado cambios en tu cuerpo?
  • ¿Tienes sentimientos y/o sensaciones extrañas?
  • ¿A veces te pones triste sin saber por qué?

La revisión médica anual puede ser una gran oportunidad para sacar a colación este tipo de cuestiones. El pediatra puede explicarles, a su hijo preadolescente y a usted, qué cambios pueden esperar en los próximos años.

Puede utilizar el exámen física como punto de partida para mantener una conversación abierta con su hijo.

Cuanto más retrase esa conversación, más probabilidades habrá de que su hijo se forme ideas equivocadas y sienta vergüenza o temor ante los cambios corporales y emocionales que irá experimentando.

Además, cuanto antes empiece a hablar abiertamente sobre estos temas, más probabilidades tendrá de mantener abiertos los canales de comunicación durante toda la adolescencia.

Déle a su hijo libros sobre la pubertad escritos para chicos que están atravesando esta etapa. Comparta con su hijo los recuerdos de su propia adolescencia.

Para tranquilizar a un chico, no hay nada como saber que «mamá o papá» también han pasado por eso.

Póngase en el lugar de su hijo

Practique la empatía con su hijo. Ayúdele a entender que es normal que esté un poco preocupado o cohibido y que también es normal que a veces se sienta «mayor» y otras como si todavía fuera un «niño».

Escoja sus batallas

Si su hijo adolescente quiere teñirse el pelo, pintarse de negro las uñas de los pies o vestir de forma estrafalaria, tal vez valga la pena que usted lo piense dos veces antes de oponerse.

A los adolescentes les gusta sorprender a sus padres y es mucho mejor dejarles que lo hagan con cosas que son temporales e inofensivas.

Guárdese las objeciones para las cosas que importan de verdad, como el tabaco, las drogas, el alcohol o cambios permanentes (e irremediables) en su aspecto.

Pregunte a su hijo por qué quiere vestirse o tener un aspecto dentro de una determinada manera e intente comprender cómo se siente. Es posible que también le interese comentarle cómo lo percibirán los demás: ayude a su hijo a entender como lo verán los demás cuando vista o se vea de ese modo.

Fíje expectativas realistas

Es probable que a un adolescente le desagraden las expectativas que sus padres tienen sobre él.

De todos modos, los adolescentes suelen entender y necesitan saber que sus padres se preocupan lo suficiente por ellos como para esperar determinadas cosas, como que saquen buenas notas, se comporten correctamente y respeten las normas de la casa.

Si los padres tienen unas expectativas apropiadas, es más probable que los adolescentes intenten cumplirlas. Si usted no tiene unas expectativas razonables sobre su hijo adolescente, es posible que él sienta que no se preocupa por él.

Informe a su hijo y manténgase informado

La adolescencia suele ser una etapa de experimentación y a veces esa experimentación incluye comportamientos arriesgados.

No eluda los temas relacionados con el sexo, las drogas, el alcohol y el tabaco; si conversa con su hijo abiertamente sobre estos temas antes de que se exponga a ellos, habrá más probabilidades de que actúe de forma responsable cuando llegue el momento. Comparta los valores de su familia con su hijo y hable con él sobre lo que considera correcto e incorrecto.

Conozca a los amigos de su hijo y también a los padres de sus amigos. La comunicación habitual entre los padres puede hacer maravillas para crear un ambiente seguro para todos los adolescentes que pertenecen al mismo grupo. Los padres pueden ayudarse los unos a los otros a hacer un seguimiento de las actividades de sus hijos sin que éstos se sientan vigilados.

Sepa identificar las señales de alarma

Que una persona experimente cierta cantidad de cambios es algo normal durante la adolescencia, pero un cambio demasiado drástico o duradero en la personalidad o comportamiento de un adolescente puede indicar que existe un problema real que requiere ayuda profesional. Esté pendiente de si su hijo presenta una o varias de las siguientes señales de alarma:

  • aumento o pérdida excesiva de peso
  • problemas de sueño
  • cambios rápidos y drásticos en su personalidad
  • cambio repentino de amigos
  • faltar a clase continuamente
  • sacar peores notas
  • hablar o, incluso, bromear sobre el suicidio
  • indicios de que fuma, bebe alcohol o consume drogas
  • problemas con la ley

Cualquier otro comportamiento inadecuado que dure más de 6 semanas también puede ser un signo de algún problema subyacente.

Durante esta etapa, usted puede esperar que su hijo tenga algún que otro tropiezo en los estudios o en el comportamiento, pero un estudiante de notables y sobresaliente no debería de repente empezar a fallar, ni una persona que suele ser extrovertida debería aislarse de todo el mundo. En tal caso, el pediatra de su hijo, o bien un psicólogo o psiquiatra, podrían orientarle para encontrar la ayuda profesional adecuada para él.

Respete la intimidad de su hijo

A algunos padres, comprensiblemente, les cuesta mucho respetar la intimidad de su hijo. Sienten que todo cuanto hacen sus hijos es asunto suyo.

Pero, para ayudar a su hijo a convertirse en un adulto joven, deberá respetar su intimidad.

Si usted detecta señales de alarma de que su hijo podría tener problemas, entonces no tendrá más remedio que invadir su intimidad hasta llegar al fondo del problema. Pero, en caso contrario, deberá mantenerse al margen.

En otras palabras, el dormitorio de un adolescente, sus libros, sus correos electrónicos y sus llamadas telefónicas deben ser algo completamente privado. Tampoco debe esperar que su hijo comparta con usted todas sus ideas o actividades.

Está claro que, por estrictos motivos de seguridad, usted siempre debe saber dónde está, qué está haciendo, con quién está y cuándo volverá su hijo, pero no necesita conocer todos los detalles.

Y, por descontado, ¡no espere que le pida que le acompañe!

Empiece por la confianza. Deje que su hijo sepa que usted confía en él. Pero, si se rompe la confianza, su hijo deberá disfrutar de menos libertades hasta que la recupere.

Supervise lo que ve y lo que lee su hijo

Programas de televisión, revistas, libros, Internet; los chicos pueden acceder a un montón de información. Esté al tanto de lo que ve y lee su hijo. No tema fijarle límites sobre la cantidad de tiempo que puede pasar delante del televisor o de la computadora. Sepa qué aprende su hijo de los medios de comunicación y con quién se comunica a través de Internet.

Cuando están a solas, los adolescentes no deben tener un acceso ilimitado a la televisión o a Internet; ambas deberían ser actividades de carácter público.

El acceso a la tecnología también se debería restringir a partir de determinada hora (por ejemplo las 10 de la noche) para favorecer una cantidad adecuada de horas de sueño.

Es razonable prohibir el uso del teléfono móvil y la computadora a partir de determinada hora.

Establezca normas apropiadas

La hora a la que su hijo adolescente debe acostarse ha de ser la adecuada para su edad, como cuando era un bebé. Los adolescentes todavía necesitan dormir de 8 a 9 horas por la noche. Recompense a su hijo por ser una persona digna de confianza.

¿Respeta el «toque de queda» de las 10 de la noche los fines de semana? En tal caso, desplácelo hasta las 10:30.

¿Tiene un adolescente que participar siempre en las salidas familiares? Fomente que su hijo pase una cantidad de tiempo razonable con la familia.

Decida cuáles son sus expectativas y no se sienta ofendido cuando su hijo no quiera pasar tanto tiempo con usted como antes. Piense en su propia adolescencia: probablemente usted sentía lo mismo con respecto a sus propios padres.

¿Se acabará alguna vez?

A medida que su hijo avance por los años de la adolescencia, usted notará que disminuyen los altibajos emocionales propios de esta etapa. Y, al final, se convertirá en un joven independiente, responsable y comunicativo.

O sea que recuerde el lema de muchos padres que tienen hijos en edad adolescente: ¡Estamos pasando por esto juntos y también lo superaremos juntos!

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/adolescence-esp.html

¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?

¿Qué quieres que tu hijo sea de mayor?

Según un estudio realizado por la Fundación CINNED, la mayoría de los niños pequeños, al ser preguntados por su profesión ideal cuando sean mayores, sigue eligiendo las profesiones de toda la vida y con un impacto directo en la sociedad, como médico o policía, pero cada vez son más los que se apuntan a las nuevas profesiones del futuro, como r, influencer o community manager.

¿Y qué prefieren los padres? Muchos de ellos ni siquiera sabrán bien lo que significan estas nuevas profesiones, por lo que el mercado laboral al que llegarán sus hijos es un mundo nuevo y desconocido para ellos, para el que no están preparados.

Sin embargo, la opinión de los padres a la hora de elegir carrera suele influir, y mucho, en la decisión de los hijos. Y es que incluso cuando tenemos 18 años seguimos queriendo la aceptación de nuestros padres. Además, la educación y el entorno en el que crecemos tienen mucha importancia en nuestros deseos laborales.

Según una encuesta realizada por el CIS hace un par de años, a la mayoría de los padres les gustaría que sus hijos fueran médicos (46,5%), arquitectos (21,9%) o profesores (20%), algo que, como hemos visto, se parece mucho a los primeros deseos de los niños de pequeños.

Sin embargo, no coinciden en todos los aspectos, puesto que muchos niños se ven atraídos por el trabajo de policía o bombero, pero solo un 3,8% de los padres elegiría esta profesión para sus hijos.

Abogado, juez y periodista tampoco son profesiones valoradas ni recomendadas por los españoles según el CIS.

Y, a la hora de recomendar a un hijo qué carrera elegir, los padres les indican que se dejen guiar por su vocación en un 40% de los casos y por los ingresos económicos en un 30%.

Y los primeros puede que tengan más razón, ya que, por mucho que ganes, si no te gusta tu trabajo, es complicado que seas feliz.

Así que los padres deberían aconsejar siempre a sus hijos que elijan una profesión que realmente les apasione e interese.
 

¿La profesión de los padres influye en las elecciones de los hijos?

Según todos los expertos y los estudios realizados al respecto, las profesiones todavía se “heredan” y existe una gran brecha de clase, es decir, a pesar de que en España la educación es pública, las familias con más recursos económicos, sociales y culturales transmiten ventajas a sus hijos e hijas de generación en generación.

Por ejemplo, los padres que inculquen a sus hijos ciertas habilidades y aspiraciones, o que les transfieran un pequeño negocio, o que tengan dinero para pagar carreras más exclusivas, tendrán más posibilidades de conseguir que sus hijos alcancen el éxito laboral profesional y económicamente.

De hecho, la profesión de los padres influye en el hecho de que los hijos quieran seguir estudiando una carrerea universitaria o no, lo que, a priori, puede otorgarles más posibilidades en el futuro.

Por eso, los padres que trabajan como peones agrícolas, en la construcción, conductores de camiones o en el sector servicios de baja cualificación tienen menos posibilidades de que sus hijos estudien una carrera, mientras que los hijos cuyos padres tienen profesiones liberales (ingenieros, abogados, médicos y profesores) alcanzan tasas de graduación universitaria muy altas de entre el 64% el 83%, en torno a tres veces más de la media de la población (24%).

En cuanto a las profesiones más heredadas, según un artículo reciente del The New York Times de Estados Unidos, son los trabajadores del acero, los legisladores, los panaderos, los abogados y los médicos, mientras que los directivos medios, los administrativos y los trabajadores de los servicios seguían en menor medida los pasos de sus padres. En España, el mayor nivel de herencia de la profesión se encuentra entre aquellas profesiones que conllevan la propiedad o gestión de pequeños negocios y grandes empresas (bares, tiendas, bufetes de abogados, empresas de todo tipo, etc.), y en profesiones liberales como médicos, jueces y magistrados.
 

¿Cómo ayudar a nuestros hijos a alcanzar el éxito?

¿Qué es el éxito? Podríamos decir que es ganar mucho dinero y lograr un puesto de directivo en una empresa, pero lo cierto es que el éxito no depende de ganar o ascender más, sino de ser feliz, de disfrutar del trabajo y de sentirse bien con uno mismo.

El dinero es importante, por supuesto, pero es cierto que no da la felicidad.

Por lo tanto, si queremos que nuestros hijos tengan una buena profesión y sean felices a todos los niveles, lo primero que debemos hacer es motivarlos, estimularlos y hacerles ver que pueden llegar donde quieran.

Es importante darles una buena educación y permitirles que conozcan todas las posibilidades laborales que existen en el mercado, sean las preferidas por nosotros o no. No debemos influirles en sus decisiones y deberemos ayudarles lo más posible para que alcancen sus metas.

Una buena manera de ayudarles a elegir llegado el momento es proporcionarles toda la información necesaria sobre las carreras que les gustan: cómo se llega a ellas, qué hay que estudiar, qué habilidades hay que tener, cómo es el mercado laboral en ese campo, qué sueldos se manejan, etc.

  Como el mercado cambia tanto últimamente, una buena manera de obtener esa información es accediendo a diferentes portales de empleo y aplicaciones laborales para ver qué se “cuece”. Portales como Infoempleo, JobPhoning, las Bolsas de Trabajo de los centros de formación, los estudios sobre empleabilidad que realizan periódicamente fundaciones y asociaciones empresariales, etc.

 pueden ayudaros a haceros una idea más real de lo que tu hijo puede encontrarse llegado el momento de buscar trabajo.

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Источник: https://www.todopapas.com/ninos/desarrollo-infantil/que-quieres-que-tu-hijo-sea-de-mayor-10422

¿Qué quieres ser cuando seas grande?

Bombero/a, enfermero/a, policía, bailarina, doctor/a, cantante… Son algunas de las típicas respuestas que los niños nos dan ante una pregunta que los adultos, casi de forma inconsciente, les hacemos desde que son muy chicos…

Sin embargo, la idea de lo que vamos a ser o hacer en el futuro, se construye en el presente y tiene su base más importante en los modelos que tenemos en la vida y en las experiencias que nos nutren y ayudan a conocer nuestros talentos.

A sus cortos cinco años de edad, ya el mítico John Lennon daba cátedra en su colegio sobre la importancia de considerar en el proyecto de vida futuro ante todo la importancia de sentirse “feliz” con las elecciones que hacemos. «Cuando fui a la escuela, me preguntaron que quería ser de mayor. Yo respondí: `feliz´. Me dijeron que yo no entendía la pregunta, y yo les respondí que ellos no entendían la vida», contó.

El autoconocimiento es nuestra brújula

El proyecto de vida es una especie de mapa de ruta que nuestros hijos e hijas comienzan a dibujar en su adolescencia.

Según cuáles sean sus intereses y habilidades, y en función de cuánto se conozcan a sí mismos, ese mapa tendrá un norte más o menos claro.

Esta es la etapa en que empezamos a tratar de responder preguntas, que a simple vista pueden parecer muy simples, pero la verdad son todo un reto existencial:

¿Cómo quiero vivir mi vida? ¿Cuál es mi propósito? ¿Cuál es mi vocación?

Todos tuvimos que crecer y en este camino ir tomando decisiones. Pero probablemente no estuvimos solos y hubo algunas personas que nos acompañaron en este desafío. Así también les va pasando a nuestros hijos, ellos en la medida en que confían o no en nosotros, irán apoyándose para ir tomando estas decisiones que son propias del paso de la adolescencia a la adultez.

Ser el faro de este mapa de ruta

Acompañar, pero no de cualquier forma sino desde el respeto hacia la persona que nuestro hijo o hija es. Esto quiere decir que la primera premisa que debemos aceptar es que no son un fiel reflejo de cada uno de nosotros, sino por el contrario vinieron a la vida a hacer su propio camino y no a completar el nuestro.

Dicen por ahí que a los hijos les entregamos confianza para soñar y alas para emprender su propio vuelo, y aunque puede parecer algo cursi, es totalmente cierto.

Mientras más confianza en sus capacidades les demos, hay mayor probabilidad de que puedan confiar ellos también en sí mismos.

Por otra parte, los papás somos quienes desde que nuestros hijos son chicos, les vamos mostrando quienes son, ayudándoles a conocerse y desde nuestra valoración va alimentándose su autoestima. Esta y la conformación de su identidad, son claves a la hora de pensar en el proyecto de vida.

Si bien es muy difícil dar consejos o entregar los tan solicitados tips para criar que muchas veces piden las familias, en este caso nos vamos a aventurar a dibujar un norte para la construcción de este mapa de ruta, en donde cada uno de nosotros será el faro que vaya iluminando cada momento de este viaje.

¿Cuál es nuestro norte para apoyar a nuestros hijos en esta aventura?

1. Repensar las propias creencias

Quienes tenemos treinta y tantos, somos una generación que fue criada al alero de muchos mandatos sociales y con altas expectativas respecto a que lo que hiciéramos en la vida, definiría nuestro bienestar.

Frases como: Tienes que estudiar para ser alguien en la vida, Tienes que elegir la carrera correcta, Debes encontrar tu vocación, Debes pensar bien qué hacer porque después tendrás hijos… Son mandatos de nuestras historias en donde se ponía el foco de nuestro ser en lo que debíamos hacer.

Algunos lograron rebelarse contra esto, otros tuvieron que acatar.

2. Conversaciones cotidianas

Para hacer crecer una relación, la comunicación es fundamental. Las buenas conversaciones se recuerdan para siempre, y también el cómo nos sentimos cuando hemos tenido momentos de confianza y escucha desde otros.

En este tema es crucial tener diálogos en torno a entender que cosas disfrutan nuestros hijos, ayudarles a descubrir qué les hace sentido y les provoca bienestar, y contarles también como se fue dibujando nuestro propio camino.

3. Conocer a nuestros hijos

El que nuestros hijos encuentren un norte, va a depender de cuánto se conozcan a sí mismos y en esto podemos ayudarlos. El primer ejercicio para esto es observarlos, mirarlos en su integralidad, sin enjuiciarlos o ver en menos sus capacidades.

Nosotros los vimos nacer, sabemos cómo se ha ido dando cada momento importante de su vida y recordamos sus juegos favoritos de la infancia. Los padres tenemos el privilegio de guardar en nuestra memoria la historia de nuestros hijos y es muy importante hacerles un reflejo de esta cada vez que podamos.

4. ¡Educar no es imponer, acompañar no es supervisar!

La educación tienen más que ver con orientar que con obligar.

Para acompañar el proyecto de vida, no podemos andar todo el tiempo atrás de ellos diciéndoles cada cosa que tienen o no tienen que hacer, como si fuéramos una especie de policía que los supervisa con desconfianza, sino al contrario, es preciso entender que el acompañar parte desde el confiar y respetar al otro en sus decisiones.

No quiere decir que no podemos meter la cuchara, claro que sí y muchas veces es muy necesario hacerlo, pero el cómo lo hacemos es diferente cuando lo enfrentamos desde la imposición y el autoritarismo, a cuando lo encaramos desde una mirada comprensiva y apañadora de nuestros hijos.

5. Aceptar el error y el fracaso

Somos muy buenos para celebrar los logros, pero no tanto para hablar o abordar los momentos más complejos. Y para poder crecer, es necesario que nos equivoquemos y que tengamos el espacio para hacerlo. Nuestros hijos tienen que cometer errores y equivocarse, pero un te lo dije la mayoría de las veces no es la mejor forma de acompañarlos en esto.

El plan de vida necesita de nuestra reflexión y los momentos en donde nos caemos, son los más propicios para practicar esa conciencia que nos dirá como seguimos adelante y cómo evitamos nuevas caídas.

6. Ajustar expectativas

¿Qué vale más? ¿Ser, exitoso o ser feliz? En un mundo donde la competitividad prima y donde el foco está puesto en los resultados más que en los procesos, es fácil creer que una buena carrera, un buen sueldo o poder comprar algunas cosas nuevas, reemplazará la tan añorada felicidad que llamaremos para ser más realistas “bienestar”.

El bienestar se juega en otros ámbitos que distan del dinero, cuantos s tenemos en redes sociales o si tenemos buenas o malas notas. Se evalúa en la capacidad de ir construyendo un “yo” coherente que se afirma en un balance entre lo que pienso, siento y hago, y en cómo esto nutre nuestras relaciones.

Antes que todo, hay que entender que la crianza nos ha transformado como personas y a veces hay que echar mano a nuestras propias experiencias para saber cuál es el camino para apoyar a nuestros hijos.

Vale la pena pensar: ¿Cómo nos acompañaron nuestros propios padres en nuestros proyectos de vida? ¿Qué nos gustaría continuar de ese legado y que quisiéramos cambiar para apoyar a estas nuevas generaciones?

¿Estuviste acompañado al trazar tu proyecto de vida en la adolescencia?

Источник: https://eldefinido.cl/actualidad/pais/10538/Que-quieres-ser-cuando-grande-6-tips-para-acompanar-a-tu-hijo-en-su-proyecto-de-vida/

Embarazo y niños
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