¿Quieres ver cómo es la leche materna bajo el microscopio? ¡Tiene vida!

TEMA 7

¿Quieres ver cómo es la leche materna bajo el microscopio? ¡Tiene vida!

Son numerosos los métodos anticonceptivos compatibles con la lactancia materna. De hecho, la lactancia en sí funciona como método natural de control de la natalidad durante algún tiempo y mientras se den determinadas circunstancias.

Método de la lactancia y la amenorrea (MELA)

Esto se debe a que los niveles altos de prolactina impiden un nuevo embarazo por ser esta hormona antagonista de las que hacen ovular a la mujer. Es el llamado Método MELA. Para que funcione, deben cumplirse las siguientes condiciones:

  • El bebé debe tener menos de 6 meses.
  • La madre debe seguir en amenorrea (sin regla).
  • La lactancia materna debe ser a demanda y exclusiva (el bebé no toma nada más que pecho, ni agua, ni infusiones), y no ocurre a menudo que esté más de 6 horas sin mamar por la noche, ni más de cuatro horas sin hacerlo de día, y preferiblemente no usa chupete.

Si se cumplen estas condiciones, la posibilidad de embarazo es cero durante las primeras doce semanas post-parto, y de entre el 1-2% durante el segundo trimestre de vida del bebé, según los estudios efectuados al respecto.

La mayoría de mujeres lactantes que cumplen los requisitos del Mela no tienen la primera regla antes de los 6 meses posparto, y algunas mantienen la amenorrea hasta pasado el segundo cumpleaños del niño.

De hecho, hasta 14 días antes de la primera regla no se ovula por primera vez y no hay posibilidad de embarazo. Pero claro, no sabemos que hemos ovulado de nuevo hasta que volvemos a tener la regla…

Pasados los primeros seis meses de vida del bebé, si la madre sigue sin regla, la seguridad contraceptiva del MELA desciende paulatinamente. En los países en vías de desarrollo en los que la lactancia materna funciona como el único método anticonceptivo posible, los nacimientos se distancian de manera espontánea dos o tres años.

En todo caso, el método anticonceptivo de elección dependerá de la situación de la pareja y la voluntad de no volver a tener otro hijo. Hay parejas que no se lo pueden ni plantear, mientras que otras no buscan un nuevo embarazo pero si viene lo aceptan.

Métodos hormonales

Existen varios métodos anticonceptivos hormonales compatibles con la lactancia. Podemos usar la progesterona en sus diferentes formas:

  • Inyección trimestral.
  • Pastillas anticonceptivas de progestágenos
  • Implantes subdérmicos
  • La pastilla del día después.

La progesterona no reduce la producción de leche. Es importante que la recete una matrona o un ginecólogo después de confirmar que la madre no tiene ninguna contraindicación para tratamiento hormonal.

Las pastillas anticonceptivas hormonales combinadas que contienen estrógenos bajan la producción de leche de modo desigual según las mujeres. Los expertos sostienen que si el niño es mayorcito y come otras cosas no pasa nada, pero algunas mujeres prefieren no arriesgarse a perder producción.

Preservativo

El método de barrera más usado es el preservativo, y presenta una seguridad del 100% si se usa correctamente. Todos los fallos vienen provocados por un uso inadecuado del mismo.

Diafragma

El diafragma es un método muy poco usado en España. Requiere tomar medidas en la consulta ginecológica para encargarlo, aprender a usarlo correctamente y, para que sea más eficaz, se recomendaba usarlo junto con una crema espermicida.

Dispositivo Intrauterino

El DIU se coloca en la consulta ginecológica, preferiblemente no antes de que hayan transcurrido tres meses desde el parto, porque la matriz está todavía muy aumentada de tamaño y la posibilidad de expulsarlo es mayor. La mayoría de los DIU que se comercializan actualmente tienen una duración de 5 años y su índice de fallos oscila entre el 1 y el 2%.

El DIU funciona creando un ambiente adverso a los espermatozoides y a la posible implantación de un óvulo fecundado, ya que provoca una reacción inflamatoria a cualquier cuerpo extraño. A algunas mujeres les causa reglas más largas y dolorosas.

Métodos definitivos

La ligadura de trompas y la vasectomía deben considerarse métodos definitivos sin posibilidad de vuelta atrás, pues intentar repermeabilizar las trompas o el conducto deferente del testículo tiene una posibilidad de éxito muy baja, además de ser muy cara. Se trata, pues, de una decisión que conviene sopesar con tranquilidad.

La ligadura de trompas requiere ingreso hospitalario, anestesia general y se realiza por laparoscopia. La vasectomía se hace con anestesia local y no requiere ingreso. Su efecto no es inmediato. Puede haber espermatozoides en las 25 eyaculaciones posteriores. Se recomienda practicar un espermiograma antes de iniciar las relaciones sexuales sin métodos anticonceptivos.

Métodos naturales

Hablamos ahora de los métodos que se basan en detectar la ovulación con el objetivo de mantener relaciones sexuales con penetración en los días no fértiles y abstenerse o practicar el sexo sin penetración en los días fértiles.

El método sintotérmico es el más seguro de los naturales porque combina tres métodos:

  • La temperatura basal.
  • El método Billings, basado en la observación del moco cervical.
  • La autopalpación del cuello cervical.

Para usarlo es preciso disponer de una tabla e ir registrando en ella las diferentes observaciones. Puede ser útil tanto para buscar embarazos como para evitarlos, o simplemente para conocer mejor cómo funciona el propio cuerpo.

Temperatura basal

La temperatura basal se toma cada día del ciclo, considerando como primer día del mismo el primero de la menstruación. Se toma antes de levantarse de la cama, por la mañana, después del período más largo de sueño.

En la postovulación inmediata se verá reflejado un ascenso de temperatura que se mantendrá durante 14 días, hasta que venga la siguiente regla. Es decir, que nos informa de cuándo hemos ovulado justo después de ovular.

Billings

El flujo o moco cervical que podemos ver en nuestra ropa interior cambia a lo largo del ciclo del siguiente modo:

Al terminar la regla hay sequedad y flujo escaso; cuando éste surge es blanco y espeso y, poco a poco, a medida que se acerca el día de la ovulación, el flujo se vuelve más transparente y líquido.

Cuando estamos a punto de ovular aparece el moco cervical fértil, que es muy característico y parecido a una clara de huevo: transparente, filante y elástico (si lo estiras con los dedos no se rompe).

Visto al microscopio, este moco representa como una autopista fácil para los espermatozoides, mientras que el moco no fértil representa una maraña infranqueable.

Este moco fértil dura 72 horas, y es durante las últimas 24 que se produce la ovulación. Una vez que el óvulo ya no es fecundable, el flujo se va espesando poco a poco, se vuelve menos transparente y pierde su elasticidad hasta que la regla viene de nuevo dos semanas después de ovular.

Autopalpación del cérvix

La técnica de la autopalpación del cuello de la matriz consiste en aprender a palpar y valorar las modificaciones del mismo a lo largo del ciclo.

Para ello, la mujer introduce dos dedos profundamente en la vagina cada noche a lo largo del ciclo para comprobar que:

Al comienzo del ciclo el cuello está bajo, cerrado y duro al tacto.

Cuando la ovulación está cercana, el cuello sube, se entreabre y está algo más blando.

En plena ovulación, el cuello está muy alto (cuesta llegar con los dedos), abierto y blando como un labio bucal.

Después de la ovulación, el cuello vuelve a descender rápidamente, se cierra y se vuelve duro al tacto de nuevo.

Además, pueden observarse cambios de eje en la colocación del cuello del útero respecto a la vagina.

Tras palpar el cérvix y al retirar los dedos, quedarán en ellos restos de moco cervical. Se puede aprovechar este momento para valorar su color, elasticidad y filancia.

Como se combinan los tres métodos:

El método Billings, junto con la palpación cervical, nos dice con una fiabilidad muy alta cuándo estamos a punto de ovular y cuándo estamos ovulando para no mantener relaciones sexuales con penetración en esos días, mientras que la temperatura basal nos confirma cuándo hemos ovulado, de modo que nos permite practicar sexo seguro durante el resto del ciclo.

La recomendación más natural sería practicar el método MELA durante los primeros 6 meses de lactancia y usar después el método sintotérmico para detectar una posible ovulación, aunque es más fácil usarlo a partir del momento en que aparece la primera regla.

Para más información sobre este método consultar:
planificacionfamiliarnatural.es

Artículo redactado por Inma Marcos. Asesora de Lactancia de ALBA. Comadrona. IBCLC.
Revisado por Eulàlia Torras. Asesora de Lactancia de ALBA

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Источник: https://albalactanciamaterna.org/lactancia/tema-7-lactancia-familia-y-sociedad/lactancia-materna-sexualidad-y-salud-reproductiva/

Leche materna y de fórmula, al microscopio

¿Quieres ver cómo es la leche materna bajo el microscopio? ¡Tiene vida!

La leche, ya sea materna o de fórmula, constituye un pilar fundamental y exclusivo en la alimentación de un bebé durante los seis primeros meses de vida. Sin embargo –y según la ciencia–, ambas leches no son ni serán nunca iguales.

El máximo exponente sanitario en todo el mundo, la Organización Mundial de la Salud (OMS), afirma que los bebés han de alimentarse exclusivamente de leche materna durante los seis primeros meses de su existencia y luego utilizarla como complemento en la alimentación hasta los dos años. Siempre y cuando la mamá pueda amamantar y “siempre que dispongan de buena información, del apoyo de su familia y del sistema de atención de salud”.

Pero no todas las madres, ya sea por razones médicas o por motivos personales, dan el pecho a sus hijos –o utilizan leche materna propia o donada para alimentarlos–. Algunas recurren a la leche de fórmula. Desde el punto de vista científico, las dos opciones son válidas y sobre todo seguras. Vamos con los matices y los últimos descubrimientos.

“La leches de fórmula están diseñadas para sustituir a la leche materna cuando no es posible amamantar.

Aunque es un buen sucedáneo de ésta, y en los últimos 20 años se han realizado, verdaderamente, notables mejoras, no la consiguen imitar por completo”, afirma a El Independiente José Manuel Moreno Villares, coordinador del Comité de Nutrición de la Asociación Española de Pediatría (AEP).

Sin embargo, y según asegura este profesional: “Hay que decir con rotundidad que todas las fórmulas infantiles disponibles en el mercado español (y europeo) son seguras y eficaces para alimentar a un bebé”.

Leche materna, mejor para la microbiota digestiva de los bebés

Un nuevo estudio publicado recientemente en la revista Nature Medicine y realizado por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Washington (EE.UU.

) apoya una vez más la evidencia de la superioridad de la leche materna frente a la de fórmula, esta vez haciendo hincapié en lo que ya se conoce como segundo cerebro: la mocribiota. Según las conclusiones de este trabajo, la leche materna es mejor para la microbiota de los más pequeños.

O lo que es lo mismo, es mejor para la población de microbios buenos que habitan en nuestro intestino. El tracto digestivo contiene alrededor de 100 billones de bacterias de unas 500 a 1000 especies distintas.

Después de analizar 402 muestras fecales durante dos años, el ADN completo de 60 bebés y otras informaciones relevantes de alimentación de los bebés, observaron que tanto la leche materna como la leche de fórmula estimulan el crecimiento de tipos similares de bacterias. La sorpresa es que funcionan de forma diferente. Según los responsables del estudio, hasta la fecha los trabajos existentes habían analizado la composición de estas bacterias pero no su función.

“El objetivo de todas las leches de fórmulas es presentarse –o directamente ser– como la leche materna, y no lo están logrando”, escribe el profesor Gautam Dantas (@volatilebug), principal firmante del estudio e investigador de la Universidad de Washington en Saint Louis (EE.UU.).

Las bacterias se ven similares pero funcionan de forma distinta. “Diferente no significa malo, pero diferente significa diferente, y tenemos que entender qué consecuencias tienen en la salud”, asegura en el trabajo.

En la actualidad, los investigadores están valorando y considerando posibles vías para determinar qué niños podrían beneficiarse de mejorar su microbiota intestinal.

“El estudio confirma que por mucho que las leches de fórmulas mejoren, siempre diferirán de la lactancia materna”, afirma a El Independiente la neonatóloga Nadia Raquel García, coordinadora del Banco Regional de Leche Materna, ubicado en el Hospital Universitario 12 de octubre (Madrid).

Visitamos el banco de leche de la Comunidad de Madrid. Un lugar en que mamás donan su exceso de leche para que bebés prematuros puedan tomarla tras un proceso de pasteurización. | Vídeo: M. Viciosa y América Valenzuela

La evidencia científica disponible hasta la fecha asegura que la lactancia materna es mejor para los bebés por los beneficios que conlleva. La doctora García expone que, principalmente, la leche materna tiene un papel fundamental en la defensa ante infecciones, en la modulación del sistema inmune y en la prevención del desarrollo de enfermedades autoinmunes.

Además añade que “la lecha materna es una leche que se digiere mucho mejor y que contiene bacterias probióticas: la microbiota intestinal materna está muy ligada a la composición de la microbiota de la propia leche materna, por lo que los niños alimentados con leche materna tendrán una microbiota más sana”.

Estos beneficios son sobre todo más visibles en prematuros o si los bebés tienen alguna enfermedad.

Según la doctora García, sobre un sustrato sano, a lo mejor la repercusión de la leche materna puede ser menor, pero cuanto más frágil sea, más beneficiosa será la leche materna. Funciona como una medicina.

“La leche materna es, en general, para todos los niños, la mejor estrategia preventiva de salud a medio y a largo plazo”, afirma.

La leches de fórmula: válidas y seguras para la alimentación

“A pesar de que la leche materna sigue siendo el estándar de oro difícilmente igualable, eso no significa que los niños alimentados con una fórmula infantil tengan más problemas de salud que alimentados al pecho, pero sí tienen menos beneficios (en la mayoría de ocasiones son beneficios para la prevención de enfermedades a corto o a largo plazo)”, expone por su parte el doctor Moreno quien pertenece además a la Unidad de Nutrición Infantil del Hospital 12 de Octubre.

En España, la tendencia es a alargar la lactancia materna.

En algunas ocasiones, las madres, aunque quieran, no pueden dar de mamar a sus hijos por razones médicas.

Según explica este experto, las indicaciones médicas absolutas para no dar el pecho son pocas: algún error innato del metabolismo (galactosemia), algunas enfermedades infecciosas y el empleo de algunos fármacos (antitumorales, antiroideos, etc).

Por otro lado, en otras ocasiones son contraindicaciones relativas, como por ejemplo, algunas infecciones o enfermedades en la mama.

Además de esto, la principal causa de dejar o no iniciar la lactancia, por orden de frecuencia, es: la incorporación al trabajo, la decisión personal de no amamantar y la existencia de problemas con la lactancia (incluyendo una técnica inadecuada, molestias al amamantar o una ganancia escasa de peso en el niño). “En esos casos la alternativa es una fórmula infantil (si no se han podido resolver las causas resolubles)”, afirma aludiendo a un documento de la OMS en el que señala cuándo puede ser razonable usar una fórmula infantil para alimentar a los más pequeños.

En España, “la tasa de lactancia materna (incluyendo la lactancia materna exclusiva y la parcial) a las 6 semanas se ha mantenido bastante estable con cifras globales alrededor del 71%, mientras se observa, en los últimos 15 años, un aumento progresivo de las cifras de lactancia materna a los 3 meses de vida (66,5% en el año 2012) y a los 6 meses (46,9%)”, según un trabajo publicado en 2016 por el Comité de Lactancia de la AEP. Estos datos son extraídos de las Encuestas Nacionales de Salud (ENS) que, desde el año 1995, incluyen preguntas referentes a la lactancia, pero no incluyen la forma ni los indicadores ni la metodología recomendados por la OMS.

Por otro lado, tal y como añade este informe, “el porcentaje de lactancia materna exclusiva a los 6 meses en el año 2012 se situaba en torno al 28.5%, cifras similares a las globales europeas pero lejanas a la recomendaciones de la OMS-UNICEF”.

No todas las leches de fórmula son iguales, a pesar de que los componentes principales son semejantes y están marcados por ley. “Alguna incorpora más elementos que imitan a los de la leche materna”, explica Moreno; pero insiste en que “todas las fórmulas disponibles en el mercado son seguras y eficaces para la alimentación de un bebé”.

En bebés sanos, la decisión de dar leche materna es muy personal y la respuesta profesional ha de ser respetuosa con la madre

El eterno debate entre dar de mamar a los hijos o no hacerlo, o bien utilizar la leche materna o no, sobre todo en niños sanos y nacidos a término es una decisión personal que corresponde a una madre informada, y es algo que los profesiones médicos, según la opinión del doctor Moreno, no deben juzgar: “La respuesta del profesional siempre ha de ser respetuosa con la opción de una madre (de la pareja) bien informada. El médico debe estar dispuesto a dar razones y responder a las preguntas de la madre, con el ánimo de recomendar la lactancia materna. No debemos juzgar o prejuzgar a una madre que tome la decisión de alimentar a un niño con fórmula, sino que debemos dedicarle al menos la misma atención que a la mamá que amamante”.

La lactancia mixta, concluye este profesional, “siempre será mejor opción que la ausencia de lactancia materna. Muchas veces la lactancia mixta temporal, al inicio, ayuda a conseguir lactancias maternas prolongadas”.

Источник: https://www.elindependiente.com/vida-sana/2018/11/03/leche-materna-formula-al-microscopio-diferencias-mejor/

Embarazo y niños
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