Recuperación tras el parto con fórceps

Cómo la episiotomía cambió mi vida

Recuperación tras el parto con fórceps

Hoy escribo, probablemente, uno de los posts más personales y más difíciles, para mí. Hace tiempo que quería escribir sobre mi experiencia con la episiotomía, pero hay heridas que hay que cicatrizar bien antes de sentarse a escribir sobre ellas.

Mi primer parto fue para mí, por muchos motivos, traumático. Tal vez algún día me atreva a escribir sobre él, pero esa es una herida emocional que aún no he cerrado del todo.

La cuestión es que durante ese primer parto me practicaron una episiotomía.

Qué es la episotomía

La episiotomía es una incisión quirúrgica que se realiza en la vulva, justo en la entrada de la vagina, durante el parto para facilitar la salida del bebé.

Vaya por delante que no soy ninguna experta en obstetricia ni tengo formación sanitaria. Solo soy una mujer que ha tenido dos hijos y a la que, en su primer parto, le cortaron la vagina. Ya sé que dicho así suena un poco gore, pero igual llamar a las cosas por su nombre y dejar a un lado los tecnicismos ayuda a crear conciencia.

A pesar de no ser una profesional del tema en cuestión, he tratado de documentarme para escribir este post y he llegado a varias conclusiones:

  1. La episiotomía se empieza a usar de manera sistemática en prácticamente todos los partos en un momento de la historia en que el parto se medicaliza y se abusa de la instrumentalización.
  2. A día de hoy, la ciencia parece haber demostrado que la episiotomía es perjudicial y conlleva grandes riesgos para la salud de la mujer. En palabras de Mardsen Wagner, Ex Director del Departamento de Salud Materno-Infantil de la OMS: “La ciencia ha constatado que causa dolor, aumenta el sangrado y causa más disfunciones sexuales a largo plazo. El índice de episiotomías del 89% en España constituye un escándalo y una tragedia” (1999). Han pasado casi 20 años y el porcentaje, según las estadísticas, parece arrojar datos que apuntan a que la episiotomía se sigue practicando aproximadamente en el 40% de los casos.
  3. Por lo tanto, a pesar de las evidencias científicas, la episiotomía sigue siendo una práctica frecuente en los hospitales españoles.

También he intentado encontrar algún manual o guía oficial de la OMS o la SEGO en la que indicara en qué casos sí está indicada la episiotomía. Difícil.

Casi todos los documentos que he encontrado se limitan a decir que hay que reducir el número de episiotomías y que no se deben practicar de manera rutinaria.

Las únicas supuestas ventajas de la episiotomía son evitar que la mujer se desgarre sola y facilitar la salida del bebé.

Se me antoja absurdo (permítanme la expresión) practicar una episiotomía para evitar un desgarro. Algo así como decir «ten cuidado que estoy viendo que te vas a caer, ya te empujo yo y acabamos antes y además, de paso, decido en qué dirección te caes».

Señores obstetras, dejen que mi cuerpo se rompa por donde necesite, si es que acaso lo necesita, y en ese caso, si la naturaleza me ha roto, cósanme. Bendita medicina que nos ayuda a sanar cuando las cosas están mal. Pero la medicina preventiva no debería ser agresiva.

Sobre todo porque esa episiotomía, no lo obvien, tiene consecuencias.

El segundo motivo que se alega es el de facilitar la salida del bebé.

Si de verdad el parto no está progresando y el bebé está sufriendo en el canal del parto, por favor, ábranme en canal si es necesario; pero en ninguno de mis dos partos he tenido la sensación de que mi vagina (elástica y flexible) fuera un problema ni dificultara la salida de mis hijos al mundo exterior. Y las cifras cantan, señores, practican ustedes más episiotomías de las «necesarias».

Ya sé que no tengo su formación sanitaria y que ustedes debieron estudiar muy a fondo en la universidad sobre el aparato genital femenino, el parto y sus posibles complicaciones.

Yo solo tengo una matriz que ha albergado a dos hijos y una vagina (cortada) que ha abierto el camino a esos hijos hacia la vida. Ya sé que dos partos no son nada con la cantidad de partos que ustedes atienden en sus carreras.

Si no quieren escucharme a mí, escuchen a sus colegas de la OMS con los datos científicos actuales y abandonen las prácticas obstétricas obsoletas.

Y entiendo que, seguramente, en la mayoría de los casos, lo hacen ustedes pensando que hacen un bien o, al menos, de los males, el menor. Tal vez, cambiaran de opinión si supieran que los males de la episiotomía no son menores. Déjenme que les cuente.

Consecuencias de la episiotomía

En enero de 2013 me sacaron a mi hija en un parto instrumentado con ventosa (si era necesaria o no es otro tema). Durante el parto me practicaron una episiotomía y sufrí una laceración vaginal.

Las consecuencias de aquel parto fueron múltiples pero de algunas de ellas (incontinencia urinaria, miedos varios…) no podría asegurar que fueran exclusivamente fruto de la episiotomía.

Lo que sí tengo claro que pasó como consecuencia de esta episiotomía fue la dispareunia (dolor durante las relaciones sexuales).

Cuando en la revisión post-parto el ginecólogo me revisó, me dijo que me habían cosido muy bien, que la cicatriz era casi imperceptible.

Le dije que sentía mucho dolor durante la exploración (al borde del llanto) y me dijo que aún era pronto, que se me iría pasando.

Así que me fui a mi casa, con mi vagina cortada y cosida, pensando que al menos me habían hecho un pespunte mono y pronto pasaría el dolor.

Pero no. Pasaban los meses y el dolor era insufrible. Es fácil imaginar que mantener relaciones sexuales con penetración era lo último que me apetecía.

Volví al ginecólogo, que se limitó a decirme que la cicatriz se veía bien y que debía relajarme.

Como si fuera una cuestión psicológica, sin entender que yo quería dejarme llevar pero el dolor era físico, real e insoportable.

Un año y medio. Se dice pronto. Un año y medio después de haber tenido a mi hija seguía todo igual. Las consecuencias de ese corte sin importancia que ustedes practican aún en casi la mitad de los partos, en mi caso, se tradujo en un dolor insoportable en la zona de la cicatriz que me impedía mantener relaciones sexuales.

Me sentía mutilada. Literalmente. Me habían robado el placer.

Traté de aceptar la situación, de asumir que yo ya no era la mujer de antes, que era una mujer distinta con una disfunción sexual. Con 35 años. Con todo el dolor emocional que eso conlleva.

Pensando que debía enterrar parte de mi sexualidad y no me quedaba otra que asumirlo. De tener más hijos, por supuesto, ni hablar.

La solución a todos mis males

Un día, dándole vueltas al tema en mi cabeza, me dio por pensar en cuántas mujeres mutiladas habría a mi alrededor sin que nadie lo supiera. No creo que todas las episiotomías acaben igual pero yo no podía ser la única. Decidí buscar en internet. Debí teclear en Google algo así como «dolor en la cicatriz de la episiotomía».

Y de repente, allí estaba ella. Una fisioterapeuta del suelo pélvico, especializada en atender a mujeres con secuelas tras los partos, entre ellas, las cicatrices de episiotomía. Sentí ganas de llorar. Miento, lloré.

¿Sería posible que algún profesional sanitario tuviera conocimiento de lo que me pasaba y no se limitara a decirme que me relajara? Tenía la consulta a escasos 30 kilómetros de mí casa.

La llamé inmediatamente y concerté una cita.

Aquel primer día hablamos mucho, casi todo el tiempo de la consulta. Lloré. Le conté. Me escuchó. Le dije que tenía mucho miedo de que me tocase. Me dijo que la primera regla de su trabajo era que la paciente no podía sentir dolor. Con dolor no había forma de sanar. Música para mis oídos.

Me exploró con sumo cuidado y el diagnóstico fue rápido. Además de una contractura muscular (sí, en la vulva) como fruto de tanta tensión sobre la zona; la cicatriz, que por fuera había quedado tan mona, por dentro era un auténtico desastre.

Estaban todos los tejidos adheridos unos a otros, formando un bloque, sin permitir ninguna flexibilidad ni movimiento.

Me contó que debía tratarlo para ir liberando los tejidos pero que aplicaría lidocaína en crema para anestesiar la zona antes de cada sesión, durante el tiempo que fuera necesario. Lo tenía clarísimo. Ante el dolor yo me contraía y la contractura solo complicaba aún más la situación.

Estudió a fondo mi suelo pélvico. Tenía un prolapso de vejiga, producido también durante el parto instrumentado, el cual era el origen de los problemas de incontinencia urinaria.

Me enseñó a hacer los ejercicios de kegel, que yo ya conocía, pero establecimos una tabla de ejercicios como si del gimnasio se tratara.

Me advirtió que no hacía magia, que si yo no era constante y hacía los ejercicios durante la semana, no mejoraría solo con 45 minutos semanales de sesión.

Me regaló una nueva vida

No soy (ni seré) la mujer que era antes de la episiotomía, pero he tenido un segundo hijo, así que sí, el dolor cesó en gran parte.

El dolor físico, porque el emocional ahí seguía, hasta el punto de que exigí que durante mi segundo parto nadie me tocara.

Aún recuerdo a mi ginecóloga acercándose durante el expulsivo y cómo se detuvo en seco cuando le grité «¡No me toques!».

Lo habíamos hablado previamente. Conocía mi historia. Me dijo que se me estaba poniendo muy blanca la zona de la cicatriz y que pensaba que podía desgarrarme y me pidió permiso para ponerme un poco de lubricante en la zona para ayudar. Accedí. Era mi cuerpo, mi parto, mi hijo… no era tan difícil explicar la situación y pedir permiso para tocarme.

¿Por qué no es así en todos los partos? Fue una experiencia maravillosa. Y sí, me desgarré mínimamente. Mi ginecóloga dijo que se había abierto la cicatriz, pero que solo necesitaba un punto.

Al abrirse la cicatriz me confirmó que los tejidos se habían cosido juntos la primera vez. Me dio tres puntos, procurando separar bien los tejidos de dentro hacia fuera. Me dijo que iba a intentar arreglarme un poco el estropicio anterior. Y así fue.

Después de mi segundo parto el dolor descendió hasta un nivel casi imperceptible.

No sé cuántas mujeres más sufrirán dispareunia a consecuencia de una episiotomía. Solo he escrito este post para contarles, si aún no lo saben, que existe la fisioterapia del suelo pélvico y puede ayudarlas.

A los ginecólogos que siguen practicando episiotomías injustificadas, solo puedo apelar a su conciencia. Hay muchas formas de mutilación genital; y esta es una de ellas.

Autor/a

Источник: https://www.criarconsentidocomun.com/como-la-episiotomia-cambio-mi-vida/

Tuve un parto complicado y ahora tengo incontinencia urinaria

Recuperación tras el parto con fórceps

Éste es el caso de mi paciente Ziortza Mendibil Eguiluz (Amurrio):

Soy una chica de 30 años que he sido madre a finales de julio de 2014. He tenido un embarazo estupendo. Y el parto, a mi parecer, tampoco fue tan malo, pero las consecuencias sí.

Me puse la epidural y estuve varias horas dilatando y cuando llegó el momento del expulsivo, se alargó el proceso. Cada vez que empujaba, se asomaba la cabeza, pero en cuanto dejaba de empujar, el nene, volvía a subir.

Después de estar un rato largo intentándolo, decidieron usar fórceps, y al fin nació mi pequeño, al parecer venía con la mano puesta en la cabeza y por eso no bajaba.

Me cosieron, (tardaron muchísimo) y nos subieron a planta. Ingresé un domingo y el martes para casa, lo habitual. Cada vez que venian las enfermeras a limpiarme, hacian comentarios sobre mi herida: ¡madre mia!, ¡menudo bordado!, cuando vayas al baño, vas a ver las estrellas,….

Yo, como no era consciente de nada, pensaba que al usar los fórceps, mi herida sería algo más grande de lo normal, pero nada más. El día que me dieron el alta, la ginecóloga que atendió mi parto, me entregó mis informes y me dijo que en dos meses tenía que acudir al servicio de ginecología del hospital, para ver que tal iba la evolución.

Me dio recetas con un montón de medicamentos (antibiótico, analgésico,…) que tenía que tomar durante el siguiente mes.

Una vez en casa, me puse a mirar los informes y cual fue mi sorpresa; me enteré que me habían hecho una episiotomia y que había tenido un desgarro de 3er grado.

En los siguiente días fui a quitarme los puntos a donde mi matrona habitual, y ella me dijo que había tenido un desgarro bastante importante que casi me llegaba hasta el ano y me explicó, que por eso me habían mandado hacerme el seguimiento del desgarro en el hospital de Cruces.

Según pasaba el tiempo, empecé a darme cuenta de que cada vez que tenía que ir al baño, tenía que ir corriendo, que me tenía que cambiar continuamente de salvaslip porque lo mojaba de pis, pero que ni siquiera era consciente de cuando lo hacía. Veía que pasaban los días y que aquello no mejoraba. Notaba la falta de fuerza y de sensibilidad en esa zona y pensaba que con el tiempo volvería.

A los dos meses fui a la consulta de Suelo Pélvico del hospital, allí me mandaron ir a rehabilitación y volver cinco meses después para ver la evolución.

Me mandaban hacer la rehabilitación en el hospital, pero como por cercanía no me venía bien pregunté si podría hacerla en un sitio más cercano a mi domicilio, como no me pusieron impedimento, me puse a indagar y fue cuando dí con Olga Polo, una matrona de toda la vida, muy inmersa en el mundo del suelo pélvico o dicho de otra manera, mi salvación.

Empecé a acudir a su consulta, me miró, me explicó y me enseñó un montón de cosas. Fué cuando me di cuenta de que mi problema era más habitual de lo que yo pensaba pero también me dí cuenta de que desgraciadamente era un tema tabú.

Llevo unos meses trabajando con ella a base de ejercicios y de coger hábitos, y tengo que reconocer que la mejoría está siendo lenta pero continua.Cuando fui a la revisión del hospital de los cinco meses, me dieron el alta porque les comenté que ya controlaba el tema de la incontinencia.

Aún así yo sigo trabajando con Olga porque yo quiero seguir evolucionando, aunque ya sé que es imposible quedarme como antes.

Y ésta es mi historia, me gustaría que con ella, se animasen más chicas a contar la suya, que seguro que hay muchas historias interesantes.

Y saber que no necesariamente hay que tener un parto complicado para tener problemas de este tipo, porque ahora que sé un poco más sobre el tema, sé de amigas que con partos totalmente normales de 3 o 4 puntos, también tienen problemas de incontinencia. Sobre todo animaros a que os pongáis en manos de un especialista porque hay solución.

¿Qué es una episotomia?

La episiotomía es un corte que se realiza con tijera o bisturí para ensanchar el espacio a través del cual el bebé debe pasar durante el parto (el tercio inferior de la vagina, anillo vulvar y periné).

 Esa incisión quirúrgica en la zona del perineo, puede dar problemas como las pérdidas de orina, infecciones, cicatrices e incluso dolor en las relaciones sexuales.

La Organización Mundial de la Salud recomienda su uso de manera restrictiva y no generalizada, como hasta ahora.

Estudios científicos demuestran que el masaje perineal a partir de la semana 32 de embarazo reduce la probabilidad de episiotomía y desgarro.

Este tipo de masaje en general es bien aceptado por las mujeres.

El masaje perineal disminuye la resistencia muscular y permite su estiramiento en el momento del parto y en muchas mujeres reducirá la incidencia de episiotomía, desgarros y dolor posparto. Es una técnica fácil de realizar por la mujer o su pareja y no tiene efectos perjudiciales.

El masaje perineal ayuda a la mujer a familiarizarse con la sensación de estiramiento en esta área, y le permitirá relajar más esta zona durante el parto.

Comenzar a la 32 semana de embarazo y realizar una vez al día hasta el parto.

No se recomienda realizar el masaje perineal cuando la mujer tiene varices vulvares, infecciones vaginales o cesárea programada ya que no habrá distensión del perineo.

El vídeo y el folleto adjuntos te ayudarán sobre la forma de cómo practicar el masaje perineal.

Puedes utilizar, para el masaje perineal, una pomada específica que aumenta la elasticidad de los músculos y de los tejidos, se llama Elastolabo y aparece en los productos relacionados con el embarazo.

Si quieres tener más información sobre el Masaje perineal durante el embarazo puedes leer más en el interesante articulo de la matrona Mª Eugenia Gómez de Enterría Cuesta en la Revista Enfermeria Castilla y León.

¿Qué grados hay de desgarro?

Clasificación del trauma perineal (Fuente: Sultan AH)

¿Qué es recomendable después de una episiotomia?

Si te han realizado una episiotomía, es fundamental que tras la revisión ginecológica de los cuarenta días acudas con la profesional que te va acompañar en tu recuperación abdomino pelvi perineal posparto, ya que es el momento de comenzar con las primeras valoraciones  y pautar el tratamiento recuperativo. La episiotomía puede crear adherencias, fibrosis excesiva, bridas cicatriciales, dolor en las relaciones sexuales y afectar al correcto funcionamiento de las estructuras musculares y ligamentosas que hay a su alrededor.

La involución de los tejidos continuara en los meses siguientes.

Este periodo coincide con el afán por parte de la mujer de reducir el abdomen, lo que a muchas mujeres les lleva a practicar ejercicios abdominales clásicos o a incorporarse cuanto antes al ritmo de vida cotidiano y esto le va a perjudicar ya que conlleva esfuerzos con un periné distendido, una vagina abierta y una cincha abdominal laxa.

Pasadas las dos primeras semanas, es importante que comiences con  masajes suaves con aceite rosa mosqueta para hidratar y evitar que la cicatriz de la episiotomía quede adherida a los tejidos profundos. Las adherencias son un problema importante que complica la rehabilitación y recuperación tanto del abdomen en las cesáreas como del suelo pélvico en las episiotomías y desgarros.

Tras la cuarentena puedes comenzar con el  Método Boltex:

*Paso 1. Boltex Inertial y Kegel,  va a provocar una contracción refleja de la musculatura perineal y con la contracción voluntaria (Kegel) se activan las fibras 2 que se ocupan del cierre urgente de los esfínteres. Utiliza Boltex Inertial como se describe en ¿Cuál es el modo de empleo de Boltex Inertial?.

*Paso 2. La Técnica Hipopresiva y Kegel , va a cubrir un triple objetivo: descender la presión intrabdominal durante el ejercicio, elevar la vejiga y el útero tras el parto y provocar una  contracción refleja de la musculatura de la cincha abdominal. Realiza este ejercicio 30 veces al día. *

Источник: https://www.boltexmedical.com/parto-complicado-incontinencia-16042015/

Recuperación tras el parto con fórceps

Recuperación tras el parto con fórceps

El uso del fórceps no está exento de peligros y puede dañar a la madre, al bebé o a ambos. En los últimos años su uso se ha visto mermado porque muchos médicos prefieren realizar cesáreas para evitar posibles riesgos.

Los problemas causados por el uso de este instrumento no suelen ser duraderos si se emplea con conocimiento. Las contraindicaciones más frecuentes en las madres son los posibles desgarros en el cuello uterino, esfínter anal, perineo o en la vagina.

También puede haber dificultades a la hora de orinar o en las relaciones sexuales.

Cuando se trata de un parto asistido siempre será necesario realizar una episiotomía, que consiste en una incisión de entre uno y tres centímetros para evitar desgarros mayores. Tras el parto es necesario dar puntos de sutura que tardarán varias semanas en cicatrizar.

Aunque puede ocurrir en todos los partos, en los asistidos es más común que se produzca un desgarro alrededor de la episiotomía que dañe el esfínter anal, lo que puede provocar incontinencia fecal o flatulencias.

Los partos prolongados también pueden provocar pérdidas de orina y molestias en los músculos de la zona.

Las molestias o problemas que sufra la madre irán desapareciendo durante el proceso de recuperación en el que será muy importante realizar ejercicios de suelo pélvico para fortalecer los músculos. Los masajes con aceite de rosa mosqueta o de almendras también ayudaran a dar mayor elasticidad al tejido cicatrizado. En cuanto al recién nacido, puede presentar contusiones leves, hematomas o pequeños desgarros que suelen desaparecer a los pocos días. El riesgo de que sufra consecuencias más graves es bastante bajo si el fórceps se usa con cautela y en los casos en los que el niño se encuentra en la posición adecuada. En los partos asistidos con fórceps es la madre la que tiene más probabilidades de sufrir algún tipo de daño, aunque en muy raras ocasiones de carácter permanente. 

¿Cómo puedo prepararme para un parto con fórceps?

Antes de que el profesional que está siguiendo tu parto te indique el uso de este aparato, podría probar otras formas de estimular el avance del trabajo de parto. Por ejemplo, podría ajustar la anestesia para que los pujos sean más eficaces.

Para que las contracciones sean más intensas, otra opción puede ser la administración de un medicamento intravenoso, normalmente una versión sintética de la hormona oxitocina.

También puedes preguntar a tu profesional médico sobre el uso de otras alternativas al fórceps, como puede ser la ventosa o realizar una cesárea.

Si aún no te han administrado anestesia regional y el procedimiento no se practica por motivos de urgencia (como puede ser la disminución de la frecuencia cardíaca del bebé), es probable que el profesional de salud te administre una anestesia epidural o intradural. Un miembro del equipo médico te colocará un catéter con el que eliminarás la orina. El profesional de la salud también puede hacer una incisión en el tejido que se encuentra entre la vagina y el ano para facilitar el parto del bebé.

¿Qué puedo esperar cuando llegue a casa después de un parto con fórceps?

Si durante el parto con fórceps te han realizado una episiotomía o sufres un desgarro vaginal, la herida podría dolerte algunas semanas.

Si tu desgarro es muy intenso puede que necesites más tiempo para curarte. Piensa que estas molestias irán desapareciendo con el paso del tiempo.

En cambio, si el dolor empeora, tienes fiebre o detectas algún signo de infección debes ponerte en contacto con tu médico.

Si no puedes tampoco controlar las deposiciones (incontinencia fetal), consulta a tu profesional de la salud.

Flatulencia

Definición:

Acumulación de gases en el aparato digestivo muy común a partir del segundo mes de embarazo, debido a los cambios que se producen en el aparato digestivo y al aumento del tamaño del útero, que va desplazando el estómago y los intestinos.

Síntomas:

Dolor, distensión abdominal.

Tratamiento:

Comer despacio, evitar alimentos como la coliflor, las judías blancas, las bebidas gaseosas, las pipas. Para aliviar las molestias es recomendable tomar una infusión de menta o poleo.

Contusión

Definición:

Lesión causada por un golpe o caída en la que no se ha dañado la piel.

Tratamiento:

Aplicar hielo envuelto en un paño limpio o bolsa sobre la zona dañada. No hacer ningún movimiento brusco.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/parto/recuperacion-tras-el-parto-con-forceps-6273

Embarazo y niños
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