Reducir el abdomen después de una cesárea

Como aplanar el abdomen después del parto o cesárea

Reducir el abdomen después de una cesárea

¡Hola, mamás maravilla! Yo sé que muchas de ustedes tienen bebés y quizá se han preguntado cómo pueden volver a aplanar el abdomen. Les diré eso no es cosa fácil ni rápida, pero sí es posible. Yo te puedo dar algunos consejos que a mí me funcionaron muy bien para recuperar la figura después de tener a mi último bebé. ¿Te interesa? ¡Ya te digo!

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Pues bien, te diré que yo tengo experiencia en eso de la recuperación post-parto. Yo tuve a mi primer hijo cuando estaba veinteañera y fue por parto natural. ¡Me recuperé de inmediato y sin necesidad de cuidados especiales! Cuando tuve a mi segundo hijo, ya estaba treintañera y lo tuve por cesárea de emergencia.

Es decir, me hicieron una incisión vertical que me dejó una cicatriz horrible y un abdomen flácido. Esta vez, la recuperación fue más lenta y más difícil. Ahora que ya casi llego a cumplir las cuatro décadas, me encuentro con un tercer bebé y con una recuperación que fue la más lenta, difícil y dolorosa de todas.

Sin embargo, por experiencia te puedo decir que nunca hay que perder la esperanza.

1. Sigue las instrucciones del médico

Eso es obvio, ¿cierto? Sin embargo, a veces preferimos seguir los consejos de la mamá o de la abuela aunque contradigan al médico.

La verdad es que lo mejor es seguir al pie de la letra todo lo que el médico te indique para evitar infecciones o complicaciones. Esto es aún más importante en el caso de una cesárea.

También es prioritario que acudas a la consulta post-parto para que el médico te diga si ya puedes reanudar tus actividades cotidianas, incluyendo el ejercicio.

2. Ve a tu propio ritmo

Algunas mamás te dirán que se tardaron años en recuperarse, o que ya nunca han quedado igual. Otras te dirán que ellas se recuperaron con facilidad y rapidez. La verdad es que cada cuerpo va a su propio ritmo.

¡No te desesperes! La recuperación post-parto depende de muchos factores. No es lo mismo tener un bebé por parto natural a los veinte años que tener un bebé por cesárea después de los treinta.

¡Yo lo sé por experiencia propia!

3. Usa una faja

Después de mi segunda cesárea, utilicé una faja post-parto y quedé encantada. Aclaro que la faja no sirve para quitarte la barriga, pero sí tiene muchos beneficios.

Lo que más me gustó fue que me sentí mucho más segura porque la faja me evitó la sensación de que la herida se me fuera a abrir en cualquier momento. Ya sé que eso no iba a suceder, pero me dio mucha confianza y libertad de movimiento.

También me ayudó a mantener buena postura, lo cual es necesario para que no duela la espalda.

4. Cuida tu postura

Después de tener un bebé, el cuerpo queda agotado y sin fuerzas durante un tiempo, y eso nos hace propensas a encorvar la espalda. Además, la posición para dar pecho o biberón no ayuda en lo más mínimo.

Sin embargo, es necesario que hagas consciencia de esto y corrijas tu postura de inmediato.

La buena postura te ayuda a fortalecer los músculos de tu espalda y tu abdomen, de forma que podrán recuperar su forma original más rápidamente.

5. Cuida tu alimentación

La etapa post-parto no es momento para ponerte a dieta, pero tampoco es para seguir comiendo como cuando estabas embarazada. Recuerda que lo importante es la calidad, no la cantidad. Debes comer alimentos que sean nutritivos para que puedas recuperarte bien, en especial si estás lactando.

Come proteínas como carne magra, lácteos con poca grasa y huevo. En cada comida, sírvete fruta o verdura para que la fibra te ayude con la digestión. No es momento de consumir alimentos procesados, golosinas, ni comida rápida. Olvídate de los antojos y concéntrate en darle a tu cuerpo la nutrición que necesita.

Todo esto te ayudará a recuperar la figura.

6. Toma agua

El agua es esencial para que tu cuerpo se recupera de la hinchazón, para ayudarle a eliminar desechos y toxinas, para mejorar tu digestión y para que tengas suficiente leche materna. Toma agua natural y no se te ocurra reemplazarla con jugos o refrescos. ¡Para recuperarte, debes tomar agua y no hay vuelta de hoja!

7. Sal a caminar

Al principio, estarás cansada, adolorida y a punto del colapso por la falta de sueño. Sin embargo, con el paso de los días podrás organizar algún tipo de rutina y salir a caminar debe ser parte de ella. Puedes caminar aunque todavía no pasen los cuarenta días y aunque te hayan hecho cesárea. Al principio será difícil, pero debes caminar todos los días.

Empieza con 5 ó 10 minutos y poco a poco aumenta el tiempo hasta llegar a 30 minutos de caminata. ¡Aprovecha para sacar a pasear a tu bebé! La actividad física es lo que más ayudará a tu cuerpo a recuperarse. Si te quedas sentada o acostada, puedes tener problemas y complicaciones más adelante. Yo empecé a caminar 10 días después de la cesárea, pero recuerda ir a tu propio ritmo.

¡Lo importante es moverse!

8. Ejercita tu abdomen

Después del embarazo y el parto o la cesárea, los músculos de tu abdomen están flácidos y distendidos. Con el tiempo, tu cuerpo los regresará a su posición, pero también hay que hacer un poco de ejercicio para que los músculos recuperen su forma original.

Este ejercicio lo puedes hacer en cuanto te sientas cómoda. Puede ser inmediatamente después del parto, o unas semanas después de la cesárea.

Yo empecé a hacer este ejercicio en cuanto se me quitó el sangrado, pero tú ve a tu propio ritmo. No pienses que no puedes ejercitar el abdomen porque te hicieron cesárea. ¡Todo lo contrario! Con más razón hay que rehabilitar esa zona.

Si tu médico te dice que tu herida ha sanado, entonces puedes hacer este sencillo ejercicio.

Recuéstate en tu cama o en un tapete. Pon tus brazos a los lados y dobla las rodillas. Ahora, inhala y deja que el aire llene tu pecho y tu abdomen. Después, saca el aire al tiempo empujas tu ombligo hacia adentro y contraes los músculos del abdomen y los glúteos.

Trata de mantener esa posición durante unos segundos. Por último, vuelve a tomar aire y a extender el abdomen. Haz diez repeticiones todos los días. También puedes hacer este ejercicio mientras estás sentada o de pie. Si te hicieron cesárea, tal vez sientas un ligero tirón en la herida, pero no pasa nada.

Si sientes dolor, detente y consulta con tu médico.

Cuando ya lleves un tiempo haciendo este ejercicio, puedes intentar otro un poco más difícil. Las abdominales tradicionales no sirven para aplanar el abdomen después del parto. Para eso, es mejor la tabla abdominal. Recuéstate boca abajo y apóyate sobre los antebrazos y las puntas de los pies. Levanta el cuerpo al tiempo que aprietas el abdomen y los glúteos.

Pídele a otra persona que verifique que tu espalda esté recta. Sostén esta posición durante unos 5 ó 10 segundos y luego descansa. Ve aumentando el tiempo poco a poco. Cuando ya puedas sostener la tabla por 20 segundos, empieza a realizar series. Por ejemplo: sostener la tabla por 10 segundos y descansar otros 10 segundos. Repite esto cuatro o cinco veces todos los días.

Para más detalles sobre cómo hacer este ejercicio, dale clic aquí.

9. Reestablece el suelo pélvico

Otra zona del cuerpo que queda muy distendida es el suelo pélvico. Hay que rehabilitarlo lo más pronto posible para evitar molestias a futuro.

Para eso, hay que hacer ejercicios kegel: estando sentada, de pie, o acostada con las rodillas dobladas, contrae los músculos de tu suelo pélvico somo si quisieras detener el flujo de la orina. Mantelos de esa forma durante unos segundos y luego relájate.

Haz una serie de diez repeticiones. Trata de hacer este ejercicio todos los días. También puedes apretar el abdomen y el suelo pélvico al mismo tiempo.

Yo empecé a hacer kegels en cuanto se reestablecieron mis funciones normales, pero recuerda que cada cuerpo es diferente. Después de que ya lleves un tiempo haciendo kegels, puedes intentar otro ejercicio, como los puentes.

Recuéstate con las rodillas dobladas. Luego, aprieta el abdomen y los glúteos y levanta la pelvis lo más que puedas. Sostén esta posición durante unos segundos y luego baja. Empieza con 10 repeticiones y ve aumentando poco a poco.

10. Haz que el ejercicio sea parte de tu rutina

Como ves, hacer ejercicio es esencial para recuperar la figura, aplanar el abdomen y rehabilitar tu cuerpo. Cuando ya te sientas más fuerte, puedes empezar con una rutina de ejercicio. Yo empecé a ejercitarme dos meses después de la cesárea, pero recuerda que es distinto para cada quien.

Lo mejor es comenzar con ejercicios de bajo impacto, es decir, que no tengas que saltar o correr. También debes tener cuidado de no hacer movimientos muy bruscos porque tus articulaciones todavía están distendidas. Tal vez tengas miedo de hacer ejercicio, pero los beneficios son enormes y ayudarás mucho a tu recuperación.

Al paso de los meses, te fortalecerás y podrás hacer cualquier ejercicio que quieras, sin importar que te hayan hecho cesárea o no.

Para realmente reducir la barriga, tendrás que quemar la grasa abdominal y eso solo lo lograrás haciendo ejercicios que te hagan sudar y que te quiten el aliento. Recuerda ir poco a poco. ¡Escucha a tu cuerpo! Lo único que te hace daño es quedarte sentada.

Por último, debo decirte que el ejercicio sí se puede combinar con la lactancia. ¡No es cierto que se te va la leche! Solo te recomiendo dar pecho antes de hacer tu rutina y usar un buen sujetador deportivo.

No se te olvide tomar agua mientras te ejercitas para reponer líquidos. Cuando termines, báñate antes de darle otra toma a tu bebé.

Yo estuve combinando la lactancia con el ejercicio durante más de un año y ni mi bebé ni yo tuvimos ningún problema.

¡Fueron muchos consejos! Espero que te sean útiles en tu recuperación, y muchas felicidades por recibir a un lindo bebé. ¡Eres una mami maravilla!

¿Cómo fue o cómo ha sido tu recuperación post-parto? ¡Déjame un comentario!

Este blog es de opinión y experiencia personal y no debe tomarse como sustituto de la opinión profesional y experta.

Источник: https://mamimaravilla.wordpress.com/2015/10/16/como-aplanar-el-abdomen-despues-del-parto-o-cesarea/

Reducir el abdomen después de una cesárea

Reducir el abdomen después de una cesárea

Nada más dar a luz, muchas mujeres se sorprenden del volumen de su tripa, ya que parece que siguen embarazadas. Esto es normal, ya que tanto los músculos del útero como la piel tardan un tiempo en volver a su estado normal (habitualmente, unas cuatro semanas).

En este tiempo, llamado cuarentena, los cambios hormonales hacen que la parte central del abdomen se desinfle y disminuya de tamaño. Todas las células del cuerpo que se hincharon durante la gestación liberan líquido en forma de orina, secreciones vaginales y transpiración, y la grasa que se acumuló se va perdiendo, en especial si estás dando el pecho.

Además, tras una cesárea se tarda más tiempo en perder tripa ya que se han cortado los músculos anteriores del abdomen y la zona tarda más en recuperarse.

Ejercicios para tonificar el abdomen

Muchas mujeres consiguen recuperar su peso anterior al embarazo a los dos meses de haber dado a luz, pero continúan teniendo la tripa flácida por la distensión que se produjo en la piel al crecer el útero.

Para tonificar al abdomen y tener una tripa de revista, es necesario ser muy constante y realizar ejercicio diario.

Además de practicar algún deporte que te ayude a quemar grasas, como andar, footing, bicicleta, natación… debes hacer todos los días ejercicios para fortalecer los músculos:

– Ejercicios de Kegel: ayudan a tonificar y recuperar la musculatura del suelo pélvico. No deben empezarse hasta terminada la cuarentena. Si no sabes cómo hacerlos, en el vídeo del final del artículo te explicamos cómo. 

– Abdominales: según la recuperación tras el parto, se recomienda empezar antes o después, por lo que será tu médico quien te indique si estás preparada o no. Normalmente, no se aconseja antes de los seis meses, aunque tras una cesárea puedes empezar antes ya que la recuperación de los músculos del suelo pélvico es más rápida. Existen varios modos de realizarlas:

– Siéntate con las rodillas flexionadas, con los pies bien apoyados en el suelo y los brazos extendidos frente a ti. Inclínate hacia atrás tanto como puedas.

– Túmbate con las rodillas flexionadas. Elévate dirigiendo la mano derecha hacia la rodilla izquierda, manteniendo los talones apoyados, y cuenta hasta 5. Baja la cabeza lentamente. Repite el ejercicio con el lado izquierdo.

– Túmbate en suelo, boca arriba, con los pies separados y las rodillas flexionadas. Pon las manos detrás de la cabeza y elévate todo lo que puedas, manteniendo la zona lumbar apoyada en el suelo y el abdomen tan plano como sea posible. A continuación, baja lentamente.

Estos ejercicios debes realizarlos unas 6 u 8 veces al principio cada uno, durante unos 10 minutos al día, al menos 4 veces a la semana. Gradualmente, ve aumentando la repetición y la duración de los ejercicios.

Si eres constante, al cabo de un mes notarás cómo tu vientre se vuelve más firme y plano.

– La bicicleta: también destinado a trabajar la zona abdominal. Acuéstate boca arriba y entrelaza los dedos detrás de la cabeza. Con las rodillas en el pecho, levanta los omoplatos sin tirar del cuello.

Endereza la pierna izquierda en un ángulo de 45º mientras doblas el torso hacia ese lado, llevando el codo izquierdo a la rodilla derecha. Cambia de lado. Continúa alternando ambos lados hasta hacer unas 10-15 repeticiones.

– La silla del capitán. Trabaja los abdominales oblicuos y rectos. Siéntate en el suelo con una silla situada en la espalda y las piernas estiradas. Sujétate a las patas de la silla y contrae los abdominales tanto, que levantes las piernas del suelo. Bájalas y repite.

– La pelota crujiente. Tonifica los abdominales rectos. Túmbate boca arriba con una pelota de ejercicios en la espalda. Cruza tus brazos sobre el pecho o detrás de la cabeza, lo que te sea más cómodo.

Contrae los abdominales para despegar el cuerpo de la pelota, empujando la parte inferior de la caja torácica hacia la cadera. Intenta mantenerte estable y no rodar por toda la casa. Vuelve a la posición inicial y repite.

Dieta de acompañamiento al ejercicio

Aunque la dieta es la mejor compañía al ejercicio habrá que aplazarla durante unos meses debido a la lactancia, si se empieza demasiado pronto con la dieta se podría comprometer la producción de la leche. Aunque decidas no darle de mamar al niño es bueno que decidas también aplazar unas semanas la dieta, ya que tu cuerpo tiene que recuperarse del esfuerzo al parto y adaptarse a los cambios hormonales.

Cuando puedas comenzar con la dieta (después de haber comenzado con el ejercicio), nunca debes ingerir menos de 1.200 calorías diarias. Una mujer necesita entre 1.800 calorías y 2.200 y lo recomendado es disminuir alrededor de 500, no más.

Cirugía estética

Si a pesar de todos estos ejercicios, pasa el tiempo y no recuperas tu figura, siempre puedes recurrir a la cirugía estética. No obstante, debes tener en cuenta el precio (en torno a los 4.000 €) y que, según aconseja el Dr.

Pere Taverna Musolas, Jefe de Servicio de Cirugía Plástica de la Clínica Cima, no se debe llevar a cabo ninguna intervención quirúrgica si se piensa tener más niños.

No porque sea malo para la salud del futuro bebé, sino porque volverás a tener la tripa flácida tras este segundo embarazo.

Si a pesar de todo estás convencida, lo mejor para tratar la flacidez del abdomen es una abdominoplastia o dermolipectomía abdominal, que consiste en quitar el exceso de piel y grasa, cerrar los músculos rectos de la pared abdominal y reposicionar el ombligo, logrando nuevamente un abdomen chato o plano. La cicatriz es muy pequeña y apenas se nota.

Después del parto, se debe esperar al menos 6 meses, mejor si es un año, para permitir que la musculatura y el abdomen se recoloquen, además de dar tiempo a que las hormonas vuelvan a su estado anterior.

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Источник: https://www.todopapas.com/embarazo/belleza-embarazo/reducir-el-abdomen-despues-de-una-cesarea-4670

El abdomen después del parto: ¿cuánto tarda en recuperarse?

Reducir el abdomen después de una cesárea

5 Enero 2021 – Publicado por Planeta Mamá

La panza después del parto puede llegar a verse como a los 5 o 6 meses de embarazo. ¿Cuánto tiempo tardará en volver a la “normalidad”?

Cómo queda la panza después del parto es todo un tema para muchas mamás, y que varía de acuerdo a distintos factores:

  • La contextura física (si se es delgada o no, si la grasa suele acumularse en la zona del abdomen, etc.)
  • La genética 
  • La actividad física (antes, durante y después del embarazo)
  • La alimentación  (antes, durante y después del embarazo)
  • El aumento de peso durante el embarazo

Una mujer de contextura delgada, con una buena alimentación, que no aumentó por demás en el embarazo y que realizó actividad física de manera regular, lo más seguro es que recupere su peso y fisonomía antes que una mujer más sedentaria, que aumentó mucho de peso en el embarazo o que consume muchas calorías en su dieta habitual.

La panza posparto

Por lo general, se puede decir que la panza en el posparto se ve como a los 5 o 6 meses de embarazo porque el útero todavía no se contrajo y los músculos abdominales tampoco han regresado aún a su lugar.

Por otro lado, hay mujeres a las que les salen estrías durante el embarazo (pequeñas cicatrices a causa del estiramiento de la piel) que se pueden hacer más visibles en el posparto. También, la línea alba (esa línea oscura y vertical que recorre la panza desde el pubis y que se hace más oscura en el embarazo) puede tardar en desparecer o volverse más clarita.

La flaccidez es otra característica en algunas mujeres. A medida que el útero va contrayéndose y la panza se deshincha, la piel alrededor del ombligo puede quedar más “flojita” y arrugada si hay tendencia a la flaccidez.

A su vez, las mamás que tuvieron una cesárea también pueden notar que su abdomen quedó distinto debido a la cicatriz, sobre todo si fue un corte vertical.

Recuperación: ¿cuánto tardará la panza en volver a su estado normal?

Hay mamás que tardan entre 9 meses y un año en recuperar su peso y fisonomía, otras que lo hacen antes y otras que no lo recuperan aunque pasen los años. Lo importante es tomarlo con calma y llevar una vida sana, conectándose con el propio cuerpo y con el bebé, sin tantas exigencias. 

Fueron muchos los cambios a lo largo de 9 meses, y no solo a nivel abdominal, sino en todo el cuerpo: es posible notar que las caderas están ensanchadas, que necesitamos remeras más amplias porque los pechos también aumentaron su tamaño, que los brazos pueden verse más grandes, etc. En todo caso, si nos alimentamos bien y empezamos alguna actividad física ni bien nos sintamos preparadas para hacerlo y cuando el médico nos de el alta, la recuperación será más consciente y sana.

Y si estamos dando el pecho, esto también puede ayudar a bajar de peso y a recuperar el abdomen. Las hormonas que se activan en este proceso benefician la contracción del útero para que vaya recuperando su tamaño (algo que suele tardar 4 semanas, aproximadamente); y, para su producción, la leche materna va consumiendo la grasa acumulada en el cuerpo, quemando calorías. Por otro lado, en el posparto el cuerpo se va deshinchando al liberar el líquido acumulado a través de la orina, la transpiración (hay mamás que se despiertan empapadas en medio de la noche) y las secreciones vaginales. Lo cierto es que la recuperación lleva tiempo, y puede suceder que esos últimos 2 o 3 “kilos de más” sean muy difíciles de bajar (hay especialistas que los atribuyen a “reservas” para producir leche materna, aunque no está demostrado científicamente).

En el caso de querer hacer dieta, lo fundamental es hablarlo con el médico, sobre todo si estamos amamantando, porque en esta etapa necesitamos más calorías de las habituales para alimentar al bebé.

Faja posparto: ¿sí o no?

La faja de compresión sirve para contener el abdomen durante el postparto, tanto luego de una cesárea como de un parto vaginal.

Sus beneficios tienen que ver más con una sensación de seguridad y firmeza para la mamá (no sentir que la panza “cuelga”) que con un cambio físico.

Es decir, usar o no una faja en el posparto no determinará que la panza vuelva a su estado más rápido o más lento.

Hay mamás que prefieren usarla y sienten que las ayuda, y otras que no la usaron, o la usaron poco tiempo, y recuperaron su abdomen normalmente. En todo caso, cada una decidirá qué le resulta más cómodo y eficaz en base a las recomendaciones de su médico.

Luego de una cesárea, los médicos suelen recomendar la faja para colaborar ante movimientos que requieran utilizar los músculos abdominales, como al incorporarse, de manera de contenerlos y ayudar a que se cicatricen y cierren bien todos los tejidos.

La panza después de una cesárea

En el caso de una cesárea, la cicatriz puede hacer que el abdomen se vea un poco más hinchado en la zona baja, durante un tiempo.

Si bien actualmente no se suelen cortar los músculos abdominales durante una cesárea sino que se los separa manualmente, la recuperación del abdomen puede ser un poco más lenta en comparación a un parto vaginal debido al corte de los tejidos.

Estrías, ¿hay alguna forma de eliminarlas?

Las estrías son pequeñas cicatrices de la piel que se producen a causa del estiramiento y rotura de la dermis (la segunda capa de la piel) durante el embarazo o ante un aumento abrupto de peso.

También, el cambio hormonal puede generar un debilitamiento de las fibras elásticas y del colágeno -que dan consistencia y resistencia a la piel-, favoreciendo las estrías.

   Hay mujeres que no tienen estrías, ni antes ni durante el embarazo, hay otras a las que les salen en el embarazo, sobre todo en la zona del abdomen, y otras a las que no les salen en ningún momento. Esto depende de la genética y del tipo de piel, así como también de la alimentación.

En un principio pueden ser más notorias, de un color rojizo o morado, para luego aclararse hasta quedar de un tono marfil. Se pueden atenuar aún más con el paso del tiempo. Lo más importante es prevenirlas alimentándose bien, realizando ejercicios y utilizando cremas hidratantes todos los días, porque una vez que salen ya no se pueden quitar.

Como tratamiento estético, hay sitios que ofrecen tatuarlas para que queden del mismo tono que la piel y no se noten tanto.

¿Y si mi panza sigue viéndose como “de embarazada” a pesar de que pasó mucho tiempo?

Hay mamás que notan, varios meses después del parto, que su abdomen no vuelve a su estado habitual o que tiene una forma rara o distinta. Esto, en algunos casos, puede ser producto de una diástasis de los rectos abdominales (DRA).

Esta diástasis, que es el desplazamiento de los músculos abdominales hacia los lados, sucede de forma natural en todos los embarazos debido al crecimiento del útero dentro del abdomen.

Lo normal es que los músculos regresen a su lugar con el tiempo, pero cuando esto no sucede, la panza puede lucir abultada o como “de embarazada” incluso años después de haber tenido al bebé, porque la pared muscular ya no la contiene como debería.

A veces, la diástasis puede venir acompañada de otros síntomas como molestias lumbares, pérdidas de orina (porque el suelo pélvico quedó debilitado), molestias gastrointestinales, etc.

Una consulta al médico permitirá evaluar si esa “pancita rara” se debe a este problema y si es necesario hacer un tratamiento para revertirlo.

Asesoró: Dra. Marisa David, gineco-obstetra

Источник: https://www.planetamama.com.ar/nota/el-abdomen-despues-del-parto-cuanto-tarda-en-recuperarse

Diástasis: ¿tu abdomen no es el mismo desde el parto?

Reducir el abdomen después de una cesárea

Qué fantástico el momento en el que el buenhijo o la buenahija de turno te dice, meses después de haber dado a luz a su deseado hermano, si tienes otro bebé dentro.

Te miras al espejo y descubre efectivamente que barriga hay, lo que no hay es bebé. Al margen de la recuperación de cada malamadre, que es distinta, a veces se presentan casos de diástasis abdominal que hace que tengamos una barriguita eterna.

Hoy Raquel López toca este tema y nos aconseja lo que debemos hacer.

*Puedes seguir a Raquel López en ,  e Instagram.

Me río yo de aquellos que dicen que, tras el parto, todo vuelve a la normalidad, que tu cuerpo volverá a ser el mismo. Muchas mamis vienen a mis clases en busca de un ‘milagro’ que les ayude a tener el mismo vientre plano de antes (o el mismo vientre, sin más).

Pues para que ninguna de nosotros nos frustremos, nunca volverá a ser exactamente el mismo. Hemos llevado en nuestro vientre, durante 9 meses, a nuestros hijos, y eso tiene sus consecuencias. Desde que somos mamis, tendremos cuerpos de mamis.

Y bien orgullosas que tenemos que estar de ello (cicatrices y estrías incluidas).

Eso sí, con ejercicio (buen ejercicio aconsejado por expertos), nuestra cuerpo se parecerá mucho al que era antes de dar a luz, pero con la experiencia de haber llevado en nuestra barriga aquello por lo que daríamos la vida (ains, que me he puesto sentimental…)

Son muchas las MAMIfitters que vienen a mis clases y hacen comentarios como: “cuando me levanto me sale un bulto en el estómago”, “parece que vuelvo a estar embarazada de 5 meses”, “cuando cojo en brazos a mi bebé me salen unas gotitas de pipí”. Sí, no estamos solas y nos pasa a muchas, malasmadres.

Hoy os voy a hablar de estos bultos y demás problemas que surgen en el postparto y en algunas mujeres que no han sido mamis: vamos a hablar de la diástasis de los rectos o diástasis abdominal.

Durante el embarazo, el bebé va creciendo dentro del útero que pasa de 7 cm a 35 cm en 9 meses (leyendo esto, me imagino que entenderéis lo que el cuerpo ‘sufre’ durante este periodo).

Además, los cambios hormonales del embarazo (progesterona, relaxina y estrógenos) hacen que los rectos se vayan separando de la línea media y se produce un estiramiento del músculo que está justo debajo, el transverso profundo del abdomen.

Todo esto ocurre para que nuestro bebé tenga espacio.

Cuando damos a luz la teoría dice que todo debería volver a su sitio. Y como bien os he indicado al principio, quien dictaminó esta teoría no fue mami y, seguramente, tampoco mujer.

Todo queda flojito, los rectos no vuelven a su sitio de manera “mágica”, si haces un esfuerzo el contenido de la cavidad abdominal (intestinos, estómago…) se desplaza hacia fuera asomándose por el agujerito que queda entre los cuadraditos de chocolate… ¡La que tenga cuadraditos, claro!

Además de la posibilidad de tener hernias, puede ocurrir que nos duela la espalda o que nuestro suelo pélvico se deteriore mucho, ya que la pared abdominal no es capaz de amortiguar los esfuerzos y se sobre-estira el suelo pélvico dañándolo (si quieres saber más sobre qué pasa cuando el suelo pélvico esta flojo, escribiré próximamente un post sobre ello).

Entonces, ¿qué es la diástasis de los rectos o diástasis abdominal?

En la línea media del cuerpo encontramos la línea alba, que es la estructura en la que se insertan los músculos del abdomen; es de consistencia fibrosa y, por lo tanto, no puede estirarse como lo hacen otras estructuras.

Durante el embarazo la tripa crece y los músculos de la tripa se estiran para permitir al bebé desarrollarse, pero esto hace que la membrana fibrosa que une los abdominales se separe y, por tanto, exista una separación entre los músculos del abdomen, lo que convierte a esta zona en una zona de gran riesgo de rotura.

Tenemos dos tipos diferentes de diástasis abdominal: por un lado, la DIÁSTASIS FUNCIONAL, en la cuál no hay rotura de las estructuras, aunque automáticamente esta zona se convierte en una zona de riesgo; por otro lado, tenemos la DIÁSTASIS ANATÓMICA: la estructura fibrosa que une los abdominales se rompe, lo que permite que tanto las vísceras como los intestinos salgan hacia afuera, especialmente en los momentos en los que hacemos un esfuerzo, que es cuando esta “hernia” se hace más evidente.

Y después de toda esta información sobre la cruda realidad, la pregunta del millón es… ¿Y esto tiene solución, o nos damos directamente a los Gintonics?? Afortunadamente, tiene solución.

En primer lugar, ponte en manos de un equipo de profesionales que evalúen y diseñen un tratamiento adaptado a tus necesidades y pon en práctica estas recomendaciones:+

1. No mas abdominales tradicionales

Están totalmente prohibidos si tienes diástasis, incluso en personas sanas están contraindicados. Suponen un enorme riesgo para tu suelo pélvico, especialmente si está debilitado. Pero si sumamos diástasis lo único que vas a conseguir es aumentar la separación, y con ello los problemas.

2. Tonifica el músculo transverso del abdomen

Activa tu Core (si no sabes lo que es Core, próximamente haré un post sobre esto) con profesionales, no te pongas en manos de cualquiera.

Hoy en dia hay mucha información y tutoriales en al alcance de todos, y estoy cansada de “arreglar” graves problemas que podrían haberse solucionado de una manera relativamente sencilla.

Busca Licenciados en Educación Física (nada de entrenadores con titulaciones regaladas, técnicos o deportistas profesionales sin estudios superiores) , expertos en Pre y Post Parto y certificados en Hipopresivos.

3. Evita valsalvas

No hagas esfuerzos aguantando la respiración, evita todo lo que suponga una presión en el abdomen, como levantarse de la cama si ponerte de lado previamente. ¡¡Mi lucha diaria!!

5. No tengas otro embarazo antes de recuperarte totalmente del anterior

Si puedes evitarlo todo será mas fácil, dale tiempo al cuerpo.

6. Gimnasia Abdominal Hipopresiva

Como te contaba en el post de hipopresivos, si incorporamos esta rutina en nuestra vida, experimentarás beneficios a corto plazo. Recuerda, el secreto es la constancia.

7. No uses fajas

Activa tu core, es la mejor faja del mundo y la puedes llevar 24 horas al dia.

Nuestro equipo de MAMIfit, como expertos en el tratamiento preventivo y curativo de la mujer en el embarazo y postparto, hemos diseñado una programa para mujeres que se encuentren en esta situación.

Si tienes dudas, quieres compartir tu caso o conoces otras técnicas eficaces que no haya mencionado Raquel en este post, déjanos un comentario y nuestra colaboradora se pondrá en contacto contigo para ayudarte. Seas de la ciudad que seas.

Источник: https://clubdemalasmadres.com/diastasis-tu-abdomen-no-es-el-mismo-desde-el-parto/

Embarazo y niños
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