¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

¿Por qué enseñar a tus hijos a comer bien?

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

Enseñar a nuestros hijos a comer bien es una de nuestras grandes responsabilidades como padres. Hoy, en Educo, te presentamos los motivos por los cuales debemos enseñar a los niños a comer de manera saludable desde la primera infancia. ¿Nos acompañas?

¿Qué es «comer bien»?

En primer lugar, sería necesario definir qué significa comer bien. Cuando hablamos de comer bien no nos referimos a basar nuestra alimentación de manera exclusiva en frutas y verduras y evitar toda clase de dulces. No, claro que no, comer bien significa llevar una alimentación equilibrada, es decir comer de todo un poco ¡en su justa medida!

La clave de esta manera de comer está en la calidad, no en la cantidad. Así, es posible asistir a un cumpleaños infantil y autorizar al niño a comer algunas chucherías o darnos el gusto de comer un trozo de tarta. Una alimentación saludable no es restrictiva en cuanto a los alimentos que se ingieren sino que cuida las cantidades, escogiendo aquellos más saludables y moderando los demás.

Importancia de enseñar a comer bien

Enseñar a comer bien es una verdadera enseñanza de vida. Aquellos niños que incorporan hábitos saludables de alimentación en edades tempranas ¡los mantendrán toda la vida! Y como bien sabes, una dieta equilibrada es una de las mejores maneras de protegerse contra problemáticas como la obesidad y el sobrepeso, la diabetes y los problemas cardiovasculares.

Además, una correcta alimentación es fundamental para el desarrollo infantil, tanto físico como intelectual y emocional. Los niños necesitan recibir cada día los nutrientes necesarios para crecer sanos y fuertes, desarrollar su potencial y alimentar el crecimiento cerebral. En los casos en los que los niños no comen bien, hablamos de:

  • Desnutrición: no nos referimos con esta palabra únicamente a los casos extremos que podemos ver o leer en las noticias. La desnutrición implica carencia de nutrientes y en nuestro país, podemos encontrar casos de niños malnutridos, es decir que no reciben todos los nutrientes que necesitan para su desarrollo y crecimiento.
  • Sobrealimentación: obligar a que los niños terminen su plato o coman sin hambre puede llevarles a recibir mayor cantidad de calorías que las que necesita su organismo. Lo mejor es dejar que los niños se autorregulen a la hora de comer.
  • Alimentación desequilibrada o malnutrición: se refiere principalmente a un exceso de consumo de snacks, bollería, alimentos ricos en azúcares, platos congelados y comidas rápidas. Una dieta basada en dichos alimentos podría llegar a generar diabetes, caries e incluso, enfermedades cardiovasculares, entre otras.

Aquellos niños que no reciben educación alimentaria y durante su infancia y adolescencia ingieren nutrientes de manera deficitaria, tienen mayores riesgos de padecer enfermedades como la diabetes, el sobrepeso y los problemas cardiovasculares, a lo largo de su vida.

¿Te quedan aún dudas de por qué debes enseñar a tus hijos a comer bien? Dicho aprendizaje les servirá para llevar una vida sana y saludable. Sin duda, esta es una de los mayores deseos que tenemos los padres.

Ahora bien, sabemos que enseñar a comer de todo puede ser un verdadero reto, sobre todo con los niños que se niegan a comer verduras.

Sin embargo, ¡nada es imposible! Por eso, a continuación te presentamos algunas ideas para que pongas en práctica.

1. Comienza con la alimentación complementaria

Nunca es demasiado temprano para enseñar a tu hijo el valor de una buena nutrición. Ofrece a tu pequeño frutas, verduras y pescado de manera habitual, a la vez que disminuyes el consumo de azúcares, bollería y bebidas azucaradas.

Es necesario que tengas en cuenta que durante esta etapa se formará el paladar gastronómico de tu pequeño. ¡Tranquilo! Si tu hijo ya ha pasado por esta etapa, no te preocupes: con la edad los niños incorporan más alimentos, incluso algunos de aquellos que rechazaban en la infancia.

2. Sé un ejemplo

Sabemos que este es un consejo que te damos a diario pero ¡es importante que te conviertas en el espejo en que se ven tus hijos! Ponte en su lugar: ¿comerías tú brócoli si tu padre se sirve solamente patatas fritas?

Si deseamos que nuestros hijos coman bien, debemos empezar por nosotros mismos. Así que, ya sabes, modifica tu alimentación para convertirte en un rol a seguir por tus pequeños.

3. Acude al nutricionista e infórmate

Si deseas cambiar los hábitos alimentarios de tu hogar, lee libros de nutrición y acude al médico para informarte al respecto. El especialista te indicará los cambios que debes realizar y te ayudará a preparar un menú semanal adecuado para toda la familia.

4. Ve de compras con los niños

Una buena forma de acercar a los niños a la alimentación equilibrada es ir a comprar con ellos y hablar sobre la elección de las verduras y otros alimentos. Tómate el tiempo para explicarle a tu hijo por qué escoges un alimento en lugar de otro.

5. Crea un huerto urbano

No necesitas tener un jardín para crear tu propio huerto en casa. Unas macetas en el balcón o en la ventana pueden ser suficientes para interesar a los pequeños en las frutas y verduras. ¿Sabías que cortando un tomate cherry y enterrándolo en tierra dentro de una maceta puedes obtener un pequeño árbol de dicho fruto?

6. Cocina con los niños

Invitar a los niños a cocinar contigo es una buena manera de lograr que se familiaricen con diferentes alimentos. Además, si preparan la cena, quizá se animen a probar nuevos alimentos.

Una aclaración: si tu hijo prueba un alimento y dice que no le gusta, no desistas. Vuelve a ofrecérselo más adelante.

Enseñar a tus hijos a comer bien no es cuestión de uno o dos días, necesitarás constancia y paciencia pero ¡lo lograrás! Piensa que es por el bien de tus pequeños ¡y el tuyo también! Comed en familia de manera
variada y disfrutad de una vida más saludable.

¿Qué hacemos para asegurar una buena alimentación a niños y niñas?

En Educo, trabajamos para que los niños de familias con problemas económicos reciban, como mínimo, un plato de comida completa, saludable y equilibrada al día. Queremos que esos niños se desarrollen de manera integral, que crezcan sanos para hacer realidad todo su potencial.

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 Derechos de las imágenes: nensuria-Freepik, Freepik, jcomp-Freepik, Anita Peppers

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Источник: https://www.educo.org/Blog/%C2%BFPor-que-ensenar-a-tus-hijos-a-comer-bien

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

La preocupación principal de un padre (sobre todo en los primeros años de vida de un bebé) es que su hijo coma y se desarrolle adecuadamente.

¿Cuánto debe comer un recién nacido? ¿Cómo introducir la alimentación sólida? ¿Cómo lograr que coma de todo (incluso verduras y pescado? Estas son algunas de las dudas más importantes que acucian a los padres, pero aunque parezca complicadísimo, lograr que tu hijo siga una dieta sana y variada no es tan difícil.

Indice

Introducción de la alimentación sólida

Durante los primeros 4-6 meses de vida, la alimentación va a ser exclusivamente con leche materna (a no ser que no sea posible). Siempre que se pueda, es aconsejable que sea la propia madre la que dé de mamar al niño.

Aparte del estrecho vínculo afectivo que se produce, la leche materna es excelente en cuanto a su composición, pues tiene todos los nutrientes que necesita el bebé, y además le va a proporcionar las defensas necesarias para luchar contra las infecciones; estará siempre a una temperatura ideal y disponible en cualquier sitio. Si no es posible dar el pecho, se dará entonces leche adaptada de inicio.

Pero llegada esa edad si la leche materna se hace insuficiente. Se puede pasar ya a leche de continuación, y además, ir introduciendo poco a poco alimentos en la dieta del niño.

Se hará siempre de forma lenta y progresiva, pues su aparato digestivo es un sistema aún en formación, y si tenemos demasiada prisa en introducir un alimento nuevo, podríamos originar en el bebé alergias alimentarias graves, que le durarán toda la vida.

El momento en el que se introduce el nuevo alimento, así como el orden de los alimentos, lo marcará siempre el pediatra. Sin embargo, lo más habitual es empezar con una papilla de cereales sin gluten alrededor del 4º-6º mes, y continuar con la papilla de frutas posteriormente, con manzana, pera, naranja y plátano. Muchos pediatras aconsejan empezar a los 4 o 5 meses de edad con zumo de frutas si el lactante tiene problemas de estreñimiento. Seguiremos con la papilla de verduras, hecha las primeras veces con patata y zanahoria, pues son dulces y le recordarán al bebé a la leche materna. Podemos añadir puerro, calabacín, judía… se evitarán la coliflor, las coles de Bruselas, los espárragos, los nabos o la remolacha, por ser verduras de difícil digestión. Y se le añadirá, con posterioridad, carne, empezando con la de pollo por ser más ligera y de textura más suave. Aquí se le empezarán a dar al niño cereales con gluten; en este momento ya se le puede dar pan y galletas, no antes.

Más adelante, a los 9-10 meses de edad, podremos añadir pescado en el puré de verduras en sustitución de la carne. El yogur alrededor de los 10 meses, pues es un alimento muy nutritivo y de fácil digestión, sobre todo las fórmulas especiales de “primer yogur”.

Con el huevo empezaremos poco a poco, dando sólo media yema cocida al principio, siendo la clara lo último en introducir, debido a sus propiedades alergénicas.

Y por último, a los 12-15 meses, podremos darle ya legumbres, siempre muy bien cocidas para que su digestión sea más sencilla.

Una dieta sana para toda la vida

El primer año de vida es la etapa más importante en el futuro desarrollo del niño y la alimentación juega aquí un papel principal. Es el único modo de asegurar un crecimiento sano y equilibrado de los niños. Desde la cuna. Una buena alimentación es:

– La base necesaria para un buen desarrollo físico, psíquico y social del niño.

– La primera línea de defensa contra numerosas enfermedades infantiles que pueden dejar huella  en los niños de por vida.

– Una buena alimentación y una buena salud están directamente conectadas a través de la vida, pero la conexión es aun más vital durante la infancia.

Es en este periodo cuando los niños podrán adquirir buenos hábitos durante la comida en lo que se refiere al sabor, la variedad… Si el niño no está bien alimentado durante los primeros años de vida, puede tener un efecto profundo en su salud, así como en su habilidad para aprender, para comunicarse, para pensar analíticamente, socializarse efectivamente y adaptarse a nuevos ambientes y personas.

En la primera etapa de la vida del niño, el mayor problema al que se enfrentan los padres es un niño inapetente. Y es que hay que saber adaptar nuestro concepto de ración alimentaria al apetito y capacidad de cada uno.

No hay que sentirse angustiado ante la ausencia de apetito temporal, que puede ser debida a múltiples causas: monotonía en la alimentación del niño, problemas de dentición, ambiente poco favorable en el momento de las comidas (padres nerviosos, ruidos, atmósfera cargada…) o simplemente el tiempo, ya que los bebés son extremadamente sensibles a los cambios del clima.

Si la evolución del peso es satisfactoria y no existe ningún estado de enfermedad, debemos dejar que sea el propio niño quien marque su ritmo de comidas, según su apetito, sin forzarle nunca a comer más de lo que desea.

No existe una cantidad exacta de comida que debe consumir un niño. Cada niño es un mundo, y sus necesidades son diferentes. En razón de eso, es el niño el que puede decidir, con exactitud, cuánto puede comer.

Y no se puede obligar a que coma más.

La obesidad infantil, ¿cómo evitarla?

Otro de los grandes problemas actuales es la obesidad infantil. Según la OMS, la obesidad y el sobrepeso han alcanzado rangos de epidemia. Más de mil millones de adultos tienen sobrepeso y de ellas, al menos 300 millones son obesos.

La obesidad tiene su origen en la infancia y, en general, va ligada a los hábitos alimentarios que se adquieren en el marco del hogar, siendo muy raro el número de obesidades metabólicas. Los niños pequeños suelen ser muy golosos, y si tienen buen apetito pueden caer con facilidad en la obesidad.

En principio, la madre se siente satisfecha del aspecto “rollizo” de su hijo, y como no le crea problemas a la hora de las comidas, constituye para ella un motivo de satisfacción; sin embargo, a la larga, el niño desarrollará una capacidad para comer muy grande y se convertirá en un futuro obeso.

Desde un punto de vista psíquico, tampoco le beneficia, porque su propio peso le hace perezoso, sedentario y rechaza cualquier juego que le suponga una actividad o un esfuerzo físico, y esto le va a marginar del grupo de compañeros de su edad.

Por otra parte, puede llegar el momento en que sea objeto de burlas o bromas, que le convierten en un niño tímido y retraído que se vuelca en la comida como única satisfacción que le consuela. ¿Qué hacer? No olvidemos que la forma de comer es también una cuestión de hábito y que la madre puede influir, y de hecho, influye poderosamente en la creación de buenos hábitos de consumo en sus hijos.

La adquisición de hábitos alimentarios sanos es definitiva en el mantenimiento de un buen estado físico y mental a lo largo de nuestra vida. Para evitar llegar a este extremo conviene que los padres planifiquen la comida cuidadosamente, en la que el azúcar, las patatas, el pan, los dulces, las grasas no sean excesivos y que, sin embargo, exista una proporción correcta entre alimentos de menos contenido en calorias (frutas, verduras, carnes, pescados, huevos…) y de igual poder alimentario.

Conclusión: comer de todo, controlar el peso del niño y no insistirle continuamente para que coma.

La cantidad de leche para un bebé recién nacido debe ser definida por el propio bebé tal y como se hace con la lactancia materna, que es a demanda. De esta manera, el bebé se regula en función de las necesidades de cada momento.

TodoPapás es una web de divulgación e información. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica.

Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu familia es recomendable acudir a una consulta médica para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso.

Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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Источник: https://www.todopapas.com/bebe/alimentacion-bebe/sabes-cual-es-la-alimentacion-mas-adecuada-para-tu-hijo-1679

¿Cómo saber si estás alimentando bien a tu hijo? – El Blog del Pediatra

¿Sabes cuál es la alimentación más adecuada para tu hijo?

Es mucho más importante la variedad que la cantidad.

De hecho vuestro hijo alrededor de los 12 meses empezará a comer menos cantidades (esto que muchos padres desconocen, es mucha veces fuente de conflictos). Y no olvidar que cada niño es diferente, lo importante es que se desarrolle bien.

Huir de extremos y dietas que restringen alimentos sin justificación. De vez en cuando saltan noticias o «modas» que demonizan uno u otro alimento (un ejemplo es acusar a la leche de vaca de muchos de los males que nos aquejan, puedes leer sobre este tema aquí). Obviamente si tu hijo tiene una alergia o una intolerancia a algún alimento es otra cosa.

2. Fundamental: que el niño acepte una alimentación variada.

Si el niño no acepta una alimentación variada puede ser muy frustrante. ¿Cómo conseguirlo?:

  • Hacer las cosas bien desde el principio: introducir la alimentación complementaria respetando los ritmos del niño y NUNCA forzar a comer nada. Puedes ver como se hace aquí.
  • Ofrecer variedad pero no obligar a comer algo (ni a que se termine el plato;… más vale que se coma un macarrón él solo a gusto, que embutirle 12 macarrones). Dejar que él experimente, sentadlo con vosotros a comer y que pruebe de lo vuestro (siempre cosas blandas con las que él se pueda apañar).
  • Tened paciencia, a veces se tiene que ofrecer muchas veces algo para que lo acabe aceptando.
  • Tenéis que dar ejemplo, los niños son muy imitadores.

3. Saber de qué alimentos debe comer mucho, bastante, poco o nada.

El régimen de alimentación considerado de los más saludables es la llamada dieta mediterránea.

Es una de las dietas sobre la que se han hecho más estudios y goza de un consenso más amplio entre los expertos en nutrición.

El objetivo sería enseñar a vuestro hijo a comer siguiendo los principios de la dieta mediterránea (y de paso aplicarlo a toda la familia).

Las recomendaciones nutricionales se pueden resumir en:

Puede comer bastante cantidad (si quiere) y a diario:  frutas y verduras. Nunca forzar. Sí ofrecer.

Comer a diario pero en cantidades moderadas: cereales, como pan, arroz, pasta, (mejor si son integrales), copos de avena, tortitas de maíz. Cuidado con galletas y cereales-desayuno, suelen llevar mucho azúcar añadido (mirad la composición).

Se recomienda que tome a diario leche y lácteos: leche de vaca normal (entera), yogur y queso. Pero cuidado con otros lácteos como natillas, batidos,… que pueden llevar también bastante azúcar. Los lácteos aún son importantes en los niños a esta edad (ver más aquí).

Aunque siempre se ha recomendado unos 500 ml al día, de leche y derivados, no hay en realidad una cantidad estricta que deba tomar.

Si está tomando pecho, que siga con lactancia materna todo el tiempo que quiera, sigue siendo la leche más sana para un niño (ver el documento de la Asociación Española de Pediatría sobre lactancia materna «prolongada»).

Puede comer menos de cantidad, pero a diario también: Carne y pescado. Que podemos repartir más o menos así: carne unas 3-4 veces a la semana (blanca con más frecuencia que carne roja), y pescado unas 3-4 veces a la semana (el pescado azul, mejor de los pequeños).

Huevo: se puede comer 3-4 veces por semana.

Dos o tres veces por semanalegumbres. Las legumbres son de los alimentos más recomendados en cualquier guía de alimentación sana.

De todo tipo: guisantes, judías frescas y secas, garbanzos, lentejas. En cualquier forma: humus, guisos, en puré,… pueden ser protagonistas o acompañar cualquier plato.

También pueden darse 2-3 veces a la semana las patatas, pero evitar patatas fritas lo más posible.

Debe de comer muy poco: embutidos y comidas procesadas (suelen tener más sal y más azúcar).

Muy poco y ocasionalmente: azúcar refinado (dulces, bebidas azucaradas, lo que incluye los zumos comerciales), mantequilla, «snacks» salados o dulces,…

Nada de frutos secos en pieza hasta los 4-5 años (por el riesgo de atragantamiento), como tampoco cualquier alimento redondeado y consistente (uva, olivas, salchicha tipo frankfurt,…).

Pero sí puede comer, y además son recomendables, frutos secos bien triturados.

Para condimentar: Aceite de oliva virgen (pueden servir otros aceites vegetales como el de girasol).

Sal con moderación.

Para beber: AGUA.

Algunos consejos más:

  • Restringir comidas industriales procesadas o precocinadas. Suelen tener más grasas (también más grasas trans, que son menos saludables), más condimentación (para hacerlas más apetitosas,…),-más sal y más azúcar. Esto incluye muchos de los llamados «snacks»: ganchitos, patatas fritas,…
  • Favorecer el consumo de frutas y verduras de producción local; suelen ser más frescas.
  • Comer en familia. No olvidar el caracter social que la comida tiene.

4. Acude a las revisiones con el pediatra.

Acudir a las revisiones de salud para ver que el desarrollo físico, y psicomotor es adecuado. En estas revisiones se valora también el estado nutricional general, que incluye aspecto de la piel, color de los labios y conjuntivas, aspecto del pelo, valoración del pliegue graso, etc.

También se aprovechan estas visitas para ver si hay algún problema con un alimento o grupo de alimentos.

Ofrece a tu hij@ de comer lo más variado posible,… y disfrutad toda la familia comiendo  juntos!

Los consejos aquí expuestos se basan en lo que actualmente se considera más recomendable. Pero en nutrición y alimentación no hay que ser excesivamente rígidos, muchas cosas que ahora se desaconsejan, puede que en unos años se demuestre que no son tan dañinas, y al revés.

Es muy difícil hacer estudios científicos que resulten determinantes en este campo, porque interactúan muchas variables, que influyen en la salud, muy difíciles de separar (diferentes combinaciones de alimentos, estilo de vida, otros factores ambientales, y la genética de cada población).

También os puede interesar esto: Desayunos y meriendas para niños: 4 cosas que los padres debéis saber.

Para más información:

Información práctica en esta guía para padres de Rioja Salud.

Las recomendaciones de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria.

Y sólo para interesados en ciencia (en inglés) una interesante revisión científica sobre la dieta mediterránea.

Источник: https://pediatragabiruiz.com/estas-alimentando-bien-tu-hijo/

Embarazo y niños
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