Si tienes los ojos claros, tu hija buscará un marido de ojos claros

Por qué podéis tener un hijo con ojos azules aunque los vuestros sean marrones

Si tienes los ojos claros, tu hija buscará un marido de ojos claros

Aunque las probabilidades sean mínimas, la genética es caprichosa: todos los seres humanos tenemos dos cromosomas que determinan el color de los ojos.

Uno de ellos es el cromosoma 15, donde un gen influye en el color y cuyos alelos posibles son el marrón y el azul. El otro es el cromosoma 19, cuyo gen que influye en el color tiene como alelos posibles el verde y el azul.

Es decir: todos llevamos genes de verde y/o de azul, ya que en nuestro cromosoma 19 no hay cabida para el marrón.

Por qué tenemos los ojos de color marrón, azul, verde, negro…

El color de ojos es hereditario, no es una característica al azar, sino que, por el contrario, existe una línea de herencia muy clara.

 Ahora bien, que el color de ojos sea hereditario no implica necesariamente que los niños nacerán con el color de ojos de sus padres.

De hecho, se ha descubierto que la línea de herencia del color de ojos asciende al menos hasta los abuelos de cada uno.

Así que el color de los ojos varía de una persona a otra debido a la información genética que transmiten los padres y los abuelos a través de los cromosomas 15 y 19. Por lo tanto, el color de ojos es un rasgo poligénico que está determinado por la cantidad y el tipo de pigmentos presentes en el iris de los ojos.

Según los postulados de Mendel sobre la herencia de rasgos fenotípicos y genotípicos, la transmisión de información genética depende de la condición (dominancia o recesividad) y de la ubicación (en autosoma o en cromosoma) de un gen.

Los ojos claros parten de genes recesivos. Es decir, que se encuentran en desventaja respecto a las tonalidades más oscuras (por eso el color marrón es dominante sobre el verde o el azul).

Pero para entender por qué una persona tiene ojos claros hay que atender no sólo al color de ojos de sus padres, sino también al menos al de sus abuelos, ya que aquí entra en juego la ubicación del gen.

En otras palabras, los genes recesivos pueden “sobrevivir” a los genes dominantes dependiendo de dónde estén ubicados. El hecho de que las mujeres tengan dos cromosomas X permite que los genes recesivos puedan heredarse igualmente. Para que se dé un color puro, todos los genes tienen que ser iguales. Si no, aparecerá un color mixto.

Aunque siempre se habla de tres tipos de colores (marrón, verde y azul), los humanos tienen muchas variaciones fenotípicas en el color de los ojos.

 Es un proceso complejo en el que intervienen varios factores.

Por ejemplo: el color de los ojos también depende de la cantidad del pigmento melanina que tenga en el iris (la parte coloreada del ojo), lo que determinará su tonalidad.

A mayor cantidad de pigmento, más oscuros serán los ojos. Los ojos azules, grises y verdes son más claros porque tienen menos melanina en el iris. Por ejemplo: entre un padre con ojos marrones y una madre de ojos verdes, es muy poco probable un color mixto porque el color marrón aporta una gran cantidad de melanina y el verde muy poca.

La mayoría de las personas del mundo tienen los ojos marrones. Los siguientes colores más comunes son el azul y el gris, siendo el verde el color menos frecuente (solo el 2% de la población mundial tiene los ojos verdes).

Cómo son los cromosomas que influyen en el color de los ojos

La información genética referida al color de los ojos se transmite a través no de uno, sino de dos cromosomas: los cromosomas 15 y 19.

Hay diferentes versiones de un mismo gen. Esas diferentes versiones se llaman alelos. Los alelos son los responsables de que una persona pueda tener un cromosoma con el gen para el color azul en los ojos y otro gen para el color marrón en el cromosoma homólogo. Los colores azul y marrón son los alelos.

Un ser humano puede tener dos alelos iguales en los homólogos, o dos diferentes. Es decir, los dos genes pueden ser para el color azul o ambos pueden ser para el marrón. También puede llevar un gen para el azul y el otro para el marrón. A los individuos que tienen el mismo alelo en ambos cromosomas se les denomina homocigotos, y los que tienen alelos diferentes se llaman heterocigotos.

Como explicábamos antes, los alelos pueden ser además dominantes o recesivos. Un alelo dominante siempre se manifiesta, aunque el individuo sólo lo tenga en uno de los cromosomas y el del cromosoma homólogo sea diferente. Un alelo recesivo sólo se muestra si hay dos copias de él, es decir, si está en los dos cromosomas.

El alelo para los ojos azules es recesivo y se necesitan dos copias para que la persona tenga los ojos azules. Sin embargo, para tener ojos marrones, basta con que sólo uno de los cromosomas sea portador de dicho gen alelo.

Cómo es posible tener el color de los ojos distinto del de los padres

Aunque es muy improbable que dos padres con los ojos marrones tengan un hijo con los ojos azules o verdes, no es imposible. Hay muchas combinaciones posibles, porque como hemos dicho hay dos cromosomas que dan el color de los ojos y cada uno de ellos ofrece variantes. Además, la herencia genética de los cuatro abuelos también influye.

Una persona cuyos ojos son azules tiene la combinación más sencilla, ya que tanto los dos alelos del cromosoma 15 como los dos del 19 son los mismos.

Pero si tuviera tan sólo un alelo diferente en el cromosoma 15 (portador del color marrón), ya tendría los ojos marrones.

En este caso, incluso aunque el cromosoma 19 tuviera alelos verde y azul, también los tendría marrones (ya que es un gen dominante).

Si, por el contrario, los alelos fueran ambos azules para el cromosoma 15, y verde y azul para el 19, los tendría verdes. Y hay muchas más combinaciones…

Además debemos tener en cuenta que influyen más factores y por ello hay gente que tiene los ojos marrones tirando a verdosos, ojos marrón oscuro o claros, e incluso gente con un ojo de cada color. De cualquier forma, la clave está en los recesivos de ambos genes.

En definitiva, para explicar cómo puede una pareja con ojos marrones tener un hijo con ojos de color azul tenemos que saber, simplemente, que la clave está en que los dos padres tengan un alelo azul en cada cromosoma. Y las posibilidades de que esto suceda irán aumentando en la misma medida en la que aumenten los alelos de esta tonalidad.

Cuántos colores puede tener un ojo

Entonces, ¿cuántos colores de ojos puede haber? Para explicar esto hay que tener en cuenta, no sólo la herencia genética, sino también la melanina. Empezando de más claro a más oscuro:

  • Los albinos (personas que tienen una carencia total o casi total de melanina y, como consecuencia, tienen la piel y el pelo blancos) pueden tener los ojos de un azul muy claro, gris pálido o incluso de color rojizo. Este tipo es especialmente sensible a la exposición solar.
  • Los ojos violetas proceden de una mezcla de tonos rojos con reflejos azules, dando como resultado un irreal azul muy intenso. Se pueden observar sobre todo en individuos afectados de albinismo, aunque se han dado casos en personas carentes de esta enfermedad.
  • Los que poseen muy poca melanina tienen ojos de color azul claro o gris pálido.
  • Los de poca o intermedia pigmentación tienen los ojos azules, grises, verdes o color miel más oscuros.
  • Los de pigmentación oscura son de ojos marrones, y van desde un castaño claro que se aproxima al verde o al dorado, hasta un marrón tan oscuro que parece negro. Estos iris son más gruesos y sólidos.
  • Los ojos negros (que no son marrón oscuros, sino tan negros que resulta prácticamente imposible diferenciar el iris de la pupila), sólo se observan en el 1% de la población mundial (otra cosa es que se sufra aniridia, una enfermedad poco frecuente que provoca la casi total ausencia del iris). Son frecuentes, sobre todo, entre en personas de ascendencia africana, asiática e indígena.
  • También existen personas con los ojos de color rojo. Los que presentan este color con mayor frecuencia son los albinos. La razón de ello es que los rayos solares los atraviesan reflejando la hemoglobina de los vasos sanguíneos de la retina porque el iris carece completamente de melanina.

En definitiva, la tonalidad del iris de una persona viene determinada fundamentalmente por la cantidad y distribución de la melanina, si bien también influyen otros pigmentos como el lipocromo, cuya predominancia provoca ojos de color ámbar o amarillento para los que no existe explicación genética.

Y también puede haber mezcla de colores dentro del mismo iris: combinaciones de marrón y verde, azul y verde, y trazos de ocre claro que tiende al amarillo. Son iris “intermedios” que pueden aparentar de lejos un color homogéneo, pero al mirarlos de cerca se aprecian muchos colores mezclados.

Por último, un hecho curioso: existen personas que tienen un ojo de cada color. A esta particularidad se la denomina heterocromía, una condición muy singular que permite que el iris de cada ojopresente diferencias de color o tonalidad.

Ésta es una característica muy poco habitual en los seres humanos, pero bastante común en perros, gatos y caballos. La mayoría de los casos de heterocromía en personas son hereditarios, aunque a veces los ojos también pueden cambiar de color debido a una enfermedad, un síndrome o una lesión.

Imágenes | iStock /dolgachov / boggy22 / DGLimages /Paffy69

Источник: https://muysaludable.sanitas.es/padres/podeis-hijo-ojos-azules-aunque-los-vuestros-sean-marrones/

La herencia del color de ojos: algo que pensabas que sabías, pero no

Si tienes los ojos claros, tu hija buscará un marido de ojos claros

Ana Hubel

Imagen de Jose Luis Hidalgo R., vía Flickr.

Julián es un adolescente que está en tercero de la E.S.O. Ha empezado con sus primeras clases de genética en biología.

Durante las últimas semanas ha descubierto quien es Mendel, qué son los genes y su profesora les ha explicado una de las formas de herencia más comunes: la dominante-recesiva.

Hoy ha aprendido cómo se resuelven los problemas genéticos, sin embargo, entre problema y problema, le ha surgido uno a él. En uno de los ejercicios se presentaba el caso de dos padres con ojos azules que querían saber si había alguna probabilidad de tener un hijo con los ojos marrones.

La profesora les ha explicado que el color de ojos marrón es dominante respecto al azul, es decir, las probabilidades de que estos dos padres puedan tener un hijo con los ojos marrones son cero. Sin embargo, Julián tiene los ojos marrones y sus padres los tienen azules. ¿Cómo es posible esto?

El color de ojos de una persona se debe a los pigmentos que se producen en unas células del iris denominadas melanocitos, que además son responsables del color de la piel y el pelo. Los melanocitos pueden producir dos tipos distintos de pigmento: eumelanina (marrón-negro) y fenomelanina (rojo).

En los ojos oscuros hay una abundancia de melanocitos y pigmento, particularmente eumelanina (marrón-negra). En contraste, los ojos azul claro tienen muy poca cantidad de pigmento. No existen los pigmentos azules como tal en nuestros ojos.

En lugar de eso, los ojos de un individuo son azules debido a las fibras de colágeno blanco en el tejido conectivo del iris. Estas fibras dispersan la luz y hacen que el iris se vea azul. De esta forma, el iris azul es una consecuencia de la estructura, no de grandes diferencias en la composición química.

Las diferentes tonalidades de marrón, azul y verde son determinadas por el grosor y densidad del iris y el grado de acumulación de las fibrillas de colágeno blanco.

Imagen por Xavi JM, vía Flickr.

El color de ojos está determinado por variaciones en los genes de las personas. Muchos de los genes asociados con el color de ojos están involucrados en la producción, transporte o almacenamiento de un pigmento llamado melanina.

El color de ojos es directamente proporcional a la cantidad y calidad de la melanina en las capas frontales del iris. Como hemos comentado anteriormente, la gente con los ojos marrones tiene una gran cantidad de melanina en el iris mientras que la gente con los ojos azules tiene mucho menos de este pigmento.

El marrón es el tipo más frecuente de color de ojos alrededor del mundo. Los ojos claros, como el azul y el verde se asocian a personas descendientes de ancestros europeos.

En un principio, los investigadores solían pensar que el color de ojos se determinaba por un solo gen y seguía un patrón de herencia simple donde el color de ojos marrón era dominante sobre el azul.

Bajo este modelo, se creía que dos padres con los ojos azules no podían tener hijos con los ojos marrones. Sin embargo, los últimos estudios indican que este este modelo es demasiado simple.

Hoy en día se sabe que, aunque es poco común, dos padres con los ojos azules pueden tener un hijo con los ojos marrones, como en el caso de Julián.

La herencia del color de ojos es mucho más compleja de lo que originalmente se sospechaba porque están implicados múltiples genes. En suma, aunque el color de ojos de un niño normalmente se puede predecir por el color de ojos de sus padres y otros parientes, las variaciones genéticas a veces producen resultados inesperados.

Ojo marrón (Rvalenz, vía Flickr). Ojo azul (Claudia Lobos, vía Flickr).

Se ha estimado que el 74% de la variación en color de ojos humanos se puede explicar por variaciones localizadas dentro de un intervalo en el cromosoma 15 donde se encuentran los genes OCA2 y HERC2.

La proteína producida por el gen OCA2, conocida como proteína P, está involucrada en la maduración de los melanosomas. Los melanosomas son estructuras celulares producidas por los melanocitos, donde se sintetiza y almacena la melanina.

La proteína P juega un papel crucial en la cantidad y la calidad de la melanina presente en el iris. Una serie de variaciones comunes (polimorfismos) en el gen OCA2 reducen la cantidad de proteína P funcional que se produce.

Menos proteína P significa que hay menos melanina presente en el iris, dejando un color de ojos azul en lugar de marrón en las personas que presentan polimorfismo en este gen.

Por otra parte, una región del gen HERC2, conocida como intrón 86, contiene un segmento de ADN que controla la actividad (expresión) del gen OCA2, permitiendo su expresión o inhibiéndola según sea necesario. Se ha demostrado que por lo menos un polimorfismo en esta área del gen HERC2 reduce la expresión de OCA2, lo que da lugar a un individuo con menos melanina en el iris y un color de ojos más claro.

Hay otros genes que juegan pequeños papeles en la determinación del color de ojos, algunos de ellos están implicados en el color de pelos y de piel.

Los genes con roles confirmados en el color de ojos son ASIP, IRF4, SLC24A4, SLC24A5, SLC45A2, TPCN2, TYR y TYRP1.

El efecto de estos genes combinado con el efecto de OCA2 y HERC2 produce los distintos colores de ojos en las personas.

Patologías asociadas

Se han descrito varios desórdenes que afectan al color de ojos. A continuación, vamos a comentar algunos de los más característicos.

El albinismo ocular está caracterizado por una reducción severa de la pigmentación del iris, lo que da lugar a ojos de un color muy claro y problemas significativos de visión.

Otra afección, conocida como albinismo oculocutáneo afecta a la pigmentación de la piel y el pelo, además de afectar al color de los ojos. Los individuos afectados tienden a tener color de pelo, piel y ojos muy claros.

Ambos albinismos resultan de la mutación de genes involucrados en la producción y almacenamiento de melanina.

Otra condición, denominada heterocromía, está caracterizada por presentar ojos de diferente color en un mismo individuo. La heterocromía puede estar causada por cambios genéticos, por problemas durante el desarrollo del ojo o puede ser adquirida como resultado de una enfermedad.

Hay dos tipos de heterocromía según la causa de la enferemdad:

  • Heterocromía congénita: Se produce cuando un niño nace con la enfermedad o la adquiere inmediatamente después de nacer. En la mayoría de los casos, estos niños no experimentan otros síntomas relacionados con problemas en sus ojos o de salud.
  • Heterocromía adquirida: Se produce cuando una persona adquiere la enfermedad de forma tardía. Se manifiesta como síntoma de otra condición.

Hay varios tipos de heterocromía según la pigmentación del ojo:

  • Heterocromía completa: un iris tiene un color distinto del otro.
  • Heterocromía parcial: se produce cuando una parte del iris es de un color distinto del resto del mismo.
  • Heterocromía central: hay un anillo interior de un color diferente al del área externa.

Muchos casos de heterocromía humana son esporádicos y benignos. Estos ocurren sin una anormalidad subrayada detectada.

Imagen de heterocromía parcial por asdf – Own work, CC BY-SA 3.0, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=18014761. Imagen de heterocromía central: By Blikkk (Own work) [CC BY-SA 3.0 (https://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0) or GFDL (http://www.gnu.org/copyleft/fdl.html)], via Wikimedia Commons.

Posibles aplicaciones

El tejido del iris forma patrones complejos que contienen muchas características distintas. Muchos investigadores sostienen que se pueden utilizar estos patrones como biomarcadores. Por ejemplo, una posible aplicación potencial de los patrones del tejido presentes en el iris humano es la identificación personal automática.

Es importantes identificar los genes que contribuyen a diferentes patrones del iris para entender mejor el desarrollo de diferentes enfermedades del ojo que afectan a millones de personas.

Puede ayudar a comprender mejor cómo la expresión temprana de genes en el iris está ligada al desarrollo del cerebro y de este modo, puede contribuir potencialmente a identificar redes de genes que influyen en diferentes tendencias de comportamiento.

Bibliografía:

  • https://www.aao.org/eye-health/diseases/what-is-heterochromia (4 de diciembre, 2017).
  • STURM, R.A. and LARSSON, M., 2009. Genetics of human iris colour and patterns. Pigment cell & melanoma research, 22(5), pp. 544-562.
  • Genetics home reference: help me understand genetics.

Источник: https://genotipia.com/herencia-color-ojos/

Por qué padres con ojos azules pueden tener hijos con el iris marrón

Si tienes los ojos claros, tu hija buscará un marido de ojos claros

Si Gregor Mendel levantara la cabeza, probablemente se sorprendería al ver los enormes avances realizados en el campo de la Genética en las últimas décadas.

El monje agustino estudió y cruzó guisantes, unas plantas baratas y fáciles de conseguir, con el objetivo de entender qué determinaba características como la forma y color de la semilla, la tonalidad y posición de la flor o el tamaño de las plantas, entre otros aspectos.

El monje Gregor Mendel cruzó plantas de guisante para trazar los aspectos más básicos de la herencia genética

De aquellos rudimentarios experimentos hasta hoy, la ciencia ha logrado dar pasos de gigante al secuenciar, por ejemplo, el genoma completo de numerosas especies, incluidos los seres humanos, y entender el papel que juega el ADN en la aparición de diversas enfermedades. En ese sentido, las personas contamos con dos copias de cada gen, una procedente del padre y otra de la madre. Desde hace años, los científicos estudian los genes para comprender su funcionamiento normal y entender qué ocurre si sufren alguna alteración.

Nogas1974 (Wikimedia)

Estos cambios, llamados mutaciones, pueden tener un efecto perjudicial y estar relacionados, por ejemplo, con el desarrollo de una patología.

En ocasiones, las enfermedades provocadas por variaciones en un solo gen (llamadas monogénicas) se transmiten siguiendo un patrón simple, en función de la ubicación del gen y de la necesidad de heredar una o dos copias normales, una característica a la que denominamos herencia mendeliana. Fue Mendel precisamente el que trazó de forma rudimentaria estos patrones sencillos mediante los famosos cruces con guisantes.

Se han relacionado rasgos como la forma del lóbulo de las orejas o la presencia de hoyuelos con los patrones de la herencia mendeliana

Durante décadas, las lecciones de Biología han tratado de explicar de forma simple rasgos físicos utilizando los patrones de la herencia mendeliana.

El color de los ojos, la habilidad de doblar la lengua, la forma del lóbulo de las orejas o la presencia de hoyuelos son algunas de las características que se han relacionado históricamente con esta forma de herencia genética.

Así hemos aprendido que este tipo de atributos supuestamente dependían de un único gen, y su aparición se asociaba a la existencia o la ausencia de las versiones de un gen conocidas como alelo dominante y alelo recesivo. El problema es que muchas de estas enseñanzas se han basado en auténticos mitos perpetuados durante años.

¿De qué color tienes los ojos?

Fuente: Pixabay.

Consciente de las falsas leyendas que aún circulan sobre esta temática, John H. McDonald, catedrático asociado de Genética en la Universidad de Delaware, ha recopilado en su página web la evidencia científica acerca de estas populares afirmaciones.

«Lo que los libros de texto, los manuales de laboratorio y las páginas dicen sobre los rasgos humanos es mayoritariamente falso.

Gran parte de las características comunes y visibles que se utilizan en las clases no se originan en un único gen, con dos alelos, y el patrón de herencia de dominante frente a recesivo», explica el profesor.

El color de los ojos no depende de un único gen, como se creía antaño, sino que múltiples secuencias genéticas influyen en la tonalidad que presenta el iris

Uno de los mitos más destacados, según McDonald, está relacionado con el color de los ojos. Durante años hemos aprendido en clase que «los padres con los ojos azules tendrían hijos con el iris de la misma tonalidad».

Aunque esto suele ser lo habitual, también es posible que dos progenitores con ojos azules puedan criar a un niño con el iris de color marrón. Antes los científicos creían que la pigmentación azul de los ojos estaba determinada por una variante recesiva en un único gen.

Esto significa que si heredábamos ambas copias de nuestros padres con los ojos azules, inevitablemente nuestro iris sería del mismo color; por el contrario, la tonalidad marrón dependía, según este modelo, de una variante dominante. En el caso de haber heredado un alelo dominante, nuestros ojos serían de ese color.

Sin embargo, a pesar de la popular creencia, las investigaciones más recientes han demostrado que el color de los ojos no sigue un patrón de herencia mendeliana.

¿Qué puede decir realmente sobre ti un test de ADN?

Tal y como explican desde los Institutos Nacionales de la Salud de Estados Unidos, los modelos tradicionales habían sido demasiado «simplistas».

La herencia del color de los ojos es más compleja de lo que sospechábamos, ya que múltiples genes influyen en la tonalidad de nuestro iris; en otras palabras, se trata de un rasgo poligénico.

Numerosos estudios han confirmado que el color de nuestros ojos en realidad depende de una gran variedad de genes, como HERC2 y OCA2, ambos situados en el cromosoma 15, junto con otras secuencias genéticas.

En otras palabras, aunque podemos predecir la tonalidad del iris de un niño en función del color de ojos de sus padres y otros parientes, las diferentes variantes genéticas pueden dar resultados inesperados.

El lóbulo de la oreja, ¿separado o pegado?

Travis Isaacs (Flickr)

Una segunda característica física que se suele emplear para explicar de forma sencilla la Genética es el lóbulo de la oreja.

La estructura, considerada como uno de los componentes más evidentes del pabellón auricular, presenta cambios en la forma, localización y dimensiones dependiendo de cada persona, como recuerdan los cirujanos Antonio Fuente y Lucas Lesta.

Tal vez uno de sus rasgos más llamativos sea la separación del lóbulo de la oreja del resto de la cara.

La separación del lóbulo de la oreja, considerada tradicionalmente como un rasgo mendeliano, está influida en realidad por multitud de genes

Aunque tradicionalmente esta característica se había relacionado con el patrón de herencia mendeliana, lo cierto es que este aspecto físico no está determinado por un único gen. «No deberíamos utilizar la separación del lóbulo para enseñar Genética básica», critica McDonald.

Una reciente investigación, publicada en la revista American Journal of Human Genetics, apoya sus afirmaciones. Tras estudiar a más de 74.

000 individuos, un equipo internacional de científicos encontró que 49 genes parecían influir en que el lóbulo de la oreja estuviera pegado o separado del resto de la cara.

¿Cómo cruzas los brazos?

Eric Kilby (Wikimedia)

La mayor parte de las personas tienen una preferencia a la hora de cruzar los brazos. Algunas prefieren situar el brazo derecho por encima del izquierdo, mientras otras lo hacen justo al revés.

En ocasiones, el modo en el que cruzamos los brazos ha sido relacionado con el patrón más simple de herencia genética. Pero, ¿se trata realmente de un rasgo mendeliano? El profesor John H.

McDonald revisa la literatura científica y niega que exista evidencia alguna sobre la influencia genética a la hora de cruzar los brazos.

Uno de los primeros trabajos en evaluar esta característica física fue publicado en la revista The American Naturalist en el año 1932, concluyendo de forma taxativa que había una pequeña o nula base genética en este aspecto.

La forma en la que cruzas los brazos o colocas los pulgares cuando juntas las manos tampoco son rasgos que siguen el patrón de herencia mendeliana

A pesar de que no había evidencia científica, durante años se ha perpetuado el mito de que la forma en la que cruzamos los brazos estaba determinada por dos variantes de un único gen.

Incluso OMIM, el mayor catálogo sobre genética humana y enfermedades, desmonta esta leyenda urbana basándose en estudios que admitían que no había correlación entre el modo en el que los padres y los hijos cruzaban sus brazos.

Otros investigadores, por el contrario, sí defienden que este rasgo se pueda heredar, aunque descartan que lo haga mediante un patrón sencillo. Lo mismo ocurre con la forma en la que, al juntar las manos, colocamos los pulgares.

¿Te salen hoyuelos al sonreír?

Meng Weng (Wikimedia)

Muchas personas tienen unos pequeños hoyuelos en las mejillas cuando se ríen.

Algunas investigaciones apuntan que esta característica puede variar a lo largo de la vida: niños que en su infancia presentaban hoyuelos ven cómo desaparecen en la edad adulta.

La evidencia científica recogida por OMIM sugiere que este rasgo puede ser dominante irregular, aunque McDonald defiende que no hay estudios suficientes para apoyar que los hoyuelos tengan una base genética.

Ni por estrés ni por disgustos: las leyendas urbanas que aún circulan sobre las canas

¿Cómo es tu pelo?

Otros mitos sobre genética han perpetuado la idea de que la apariencia del cabello depende de un único gen, es decir, que sigue un patrón de herencia mendeliana. El color del pelo, por un lado, no es un rasgo de este tipo, sino que está influido por múltiples secuencias en el ADN.

Lo mismo sucede en el caso de los pelirrojos, cuya tonalidad no está definida por un solo gen. De este modo, es factible que dos padres pelirrojos tengan hijos con un tono del cabello distinto.

Por otro lado, la presencia de remolinos en el pelo tampoco es un rasgo mendeliano, ya que los datos disponibles no apoyan la hipótesis de un patrón sencillo de herencia, según explica el profesor de la Universidad de Delaware.

La explicación más sencilla no siempre es verdad

McDonald ha recopilado en su página web varios ejemplos que demuestran que, al menos en Biología, la explicación más sencilla no siempre coincide con la realidad.

Otro de los casos que destaca el catedrático es la habilidad a la hora de doblar la lengua, una característica muy usada para explicar la herencia mendeliana, que tampoco está determinada por un único gen.

La evidencia actual apoya que existen secuencias en el ADN que influyen en esta curiosa capacidad, aunque el ambiente también podría jugar un papel clave.

En Biología, la explicación más sencilla no siempre coincide con la realidad, a pesar de los mitos que aún circulan sobre la herencia genética

Las leyendas urbanas que aún circulan sobre la herencia genética se utilizan en muchas ocasiones para explicar la aparición de determinados rasgos físicos.

Esto no quiere decir que haya características que puedan seguir un patrón sencillo, lo que ocurre es que muchas veces desconocemos la influencia real que tiene el ADN sobre este tipo de rasgos.

En ese sentido, otro ejemplo similar se relaciona con la existencia del conocido pico de viuda, una especie de línea del cabello en forma de V en la zona superior de la frente.

Por el momento parece que no tiene una base genética clara, aunque algunas personas con enfermedades raras sí han mostrado una mayor incidencia de este rasgo capilar, algo que podría estar asociado, según OMIM, con el hipertelorismo, una característica que hace referencia al aumento de la distancia entre las órbitas de los ojos. Los nuevos avances en la secuenciación del ADN y los estudios en Genética pueden ayudar a desentrañar los misterios sobre las características fisonómicas más llamativas, desmontando los mitos que todavía circulan sobre estos rasgos.

Источник: https://hipertextual.com/2018/01/ojos-azules-marrones-herencia-genetica-mitos

¿Puede una pareja con los ojos marrones tener un hijo con los ojos azules?‏

Si tienes los ojos claros, tu hija buscará un marido de ojos claros

La naturaleza es muy caprichosa a veces, y la genética también, tanto, que hace unos días conocí a una pareja que tenían los ojos marrones tanto el padre como la madre cuyo bebé tenía los ojos azules.

Bien, he dicho caprichosa por no llamarla de otra manera, porque me comentaron que empezaban a estar un poco cansados de miradas y comentarios, con mayor o menor gracia, relacionados con electricistas, fontaneros y con el del butano.

Es cierto que es muy improbable que dos padres con los ojos marrones tengan un hijo con los ojos azules, pero no es imposible.

De igual modo, es posible también que tengan hijos con los ojos verdes y de hecho es más probable que salgan verdes que azules.

Así que si tienes los ojos marrones y tu pareja también, no te convenzas todavía creyendo que ninguno de tus hijos tendrá los ojos verdes o azules, porque es posible y ahora os voy a explicar por qué.

Lo siento, tengo que hacer un pequeño recordatorio de las Leyes de Mendel para poder explicar el tema de los ojos, así que echad la mente atrás a vuestra época de EGB, escarbad en vuestros recuerdos y demostradme que ir al colegio os sirvió para algo más que para calentar la silla (a mí me sirvió para eso y para tener un estuche nuevo cada septiembre… poco más).

Bien, pues empezamos explicando que Gregor Mendel descubrió las reglas básicas que rigen la herencia genética con varios experimentos con plantas, siendo el más famoso el de los guisantes. Mendel cultivó guisantes verdes y guisantes amarillos.

Cruzó las dos variedades obteniendo el siguiente resultado: el 100% de los guisantes eran amarillos.

Entonces cogió estos guisantes amarillos y los cruzó entre ellos, obteniendo un resultado muy curioso: el 75% de los guisantes eran amarillos y el 25% restante eran verdes.

No contento con ver que todo ello era muy extraño, fecundó la nueva generación de guisantes, viendo que con los amarillos volvía a pasar lo mismo (75% amarillos y 25% verdes) y que con los verdes salían todos verdes, el 100%. Así se dio cuenta de que había características hereditarias dominantes y características hereditarias recesivas.

Repetimos, con una imagen

Ahora lo volvemos a explicar con la imagen, para verlo más gráficamente. En el dibujo se especifica también la rugosidad del guisante, pero como no nos hace falta nos quedaremos sólo con las dos primeras letras de cada tipo de guisante.

El amarillo es una característica dominante, así que se le llama A (mayúscula) y al verde, que es recesivo, se le llama a (minúscula). Arriba de todo tenéis un guisante amarillo (AA) y a su lado uno verde (aa).

Repito, mirad solo las primeras dos letras.

Al cruzar estos guisantes Mendel obtuvo guisantes amarillos, todos ellos. La razón es que todos eran Aa.

Cuando se unen dos especies, una da un gen y la otra de otro gen, como veis, hagáis la combinación como la hagáis, siempre sale Aa (la primera A del amarillo con la primera a del verde, la primera A con la segunda a, la segunda A con la primera a y la segunda A con la segunda a). Por eso, siendo todos Aa, dominando el amarillo sobre el verde, todos son amarillos.

Ahora bien, al cruzar todos los Aa sucedió lo inesperado, pues salieron un 25% de guisantes verdes. En el cuadro creo que se entiende bastante bien.

Siempre que uno de los guisantes cruzados cedía una A mayúscula el guisante era amarillo, sin embargo en una cuarta parte de las ocasiones un Aa cedía su a minúscula y el otro Aa también, dando como resultado un guisante aa, o sea, verde.

Si luego esos verdes se cruzaban entre sí, indudablemente serían siempre verdes porque ninguno llevaba una A.

Explicando el color de los ojos

El tema del color de los ojos es un poco más complejo que el de los guisantes, porque tenemos dos cromosomas culpables del color de los ojos.

Uno de ellos es el cromosoma 15, donde hay un gen que influye en el color y cuyos alelos posibles son el marrón y el azul.

El otro es el cromosoma 19, que también tiene un gen que influye en el color y cuyos alelos posibles son el verde y el azul (o sea, que todos llevamos genes de verde y/o de azul, porque en el cromosoma 19 no hay cabida para el marrón).

Igual que sucede con los colores de los guisantes, hay colores dominantes y otros recesivos. El marrón es dominante y siempre que esté “ganará” al resto, el azul es recesivo y el verde está a medio camino, pues es dominado por el marrón, pero domina al azul. Para hacerlo fácil llamaremos M al marrón, V al verde y a al azul.

Hay muchas combinaciones posibles, porque como hemos dicho hay dos cromosomas que dan el color de los ojos. Una persona cuyos ojos son azules tiene la combinación más fácil, aa en el cromosoma 15 y aa en el 19. Sólo que fuera Ma-aa, ya tendría los ojos marrones.

Si fuera Ma-Va, también los tendría marrones y, si los tuviera aa-Va, los tendría verdes (luego hay muchas más combinaciones, claro, porque el 15 puede ser MM, Ma, aM o aa y el 19 puede ser VV, Va, aV o aa).

Además luego hay que tener en cuenta que influyen más cosas, porque hay gente que tiene los ojos marrones pero tirando a verdosos, hay quien los tiene marrón oscuro, hay gente con un ojo de cada color, etc.

Pero bueno, para hacernos una idea de las generalidades las explicaciones de hoy son más que suficientes.

La clave está en los recesivos “a” de ambos genes

Para explicar cómo puede ser que una pareja con ojos marrones tenga un hijo con ojos de color azul tenemos que saber, simplemente, que la clave está en que los dos padres tengan una a en cada cromosoma.

Si el padre es, por ejemplo, Ma-Va y la madre es también Ma-Va (los dos tienen ojos marrones) tendrán un 75% de probabilidades de tener hijos con ojos marrones (MM, Ma o aM en el cromosoma 15), un 18,75% de tener ojos verdes (aa en el cromosoma 15, y VV, Va o aV en el 19), y un 6,25% de tener ojos azules (aa-aa).

Un caso con más probabilidad de tener hijos con ojos azules sería si uno de los dos fuera Ma-aa y el otro Ma-Va y el caso de padres con ojos marrones de más probabilidad sería si se juntaran un padre y una madre con la combinación Ma-aa y Ma-aa. En este último caso la probabilidad de tener los ojos marrones en los hijos sería del 75% y la de tenerlos azules del 25% restante.

Así que si alguna vez os encontráis a una pareja con los ojos marrones con un bebé de ojos azules, sabed que es posible. Cierto que también es posible que el hijo sea de otro, pero de buenas a primeras vale más confiar en la fidelidad de las parejas, ¿no?

Más información | Mala ciencia
Foto | Ali Smiles :) en Flickr
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Источник: https://www.bebesymas.com/recien-nacido/puede-una-pareja-con-los-ojos-marrones-tener-un-hijo-con-los-ojos-azules

Embarazo y niños
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