Signos de alarma en el sueño del niño

Patrones de sueño de los niños sanos a los cuatro años: factores sociales y estilos de crianza

Signos de alarma en el sueño del niño

Cómo citar este artículo: Aymerich de Franchesci CM, Miguel Miguel C, Arroba Basanta ML, Arana Cañedo-Argüelles C, Cabello Ballesteros L. Patrones de sueño de los niños sanos a los cuatro años: factores sociales y estilos de crianza. Rev Pediatr Aten Primaria. 2019;21:343-56.

Publicado en Internet: 31-10-2019 – Número de visitas: 5175

Resumen

Introducción: estudio descriptivo transversal mediante un cuestionario en las consultas de Pediatría de Atención Primaria en centros de salud, cuyo objetivo es describir el patrón de sueño en los niños de cuatro años, nacidos a término, en dos zonas urbanas de la Comunidad de Madrid, y estudiar posibles asociaciones con diversas variables: antecedentes de crianza y hábitos del sueño, factores socioeconómicos y familiares.

Material y métodos: se ha estudiado a 193 niños, de los cuales 111 (57,8%) presentaron un test de cribado alterado. Un 94,9% duerme nueve o más horas nocturnas.

Dentro de los antecedentes de crianza, un 89,6% ha recibido lactancia materna y el 51,8% la ha mantenido más de seis meses. El 28,5% de los padres realizó colecho.

En el momento actual, el 51% comparte habitación con hermanos, mientras que el 9,9% duerme con los padres. El 57,8% utiliza aparatos electrónicos como inductores del sueño.

Resultados: se ha encontrado un mayor porcentaje de posibles alteraciones del sueño en niños que son hijos únicos, no asistieron a guardería, duermen con los padres en el momento actual, realizan colecho reactivo y utilizan aparatos electrónicos después de cenar.

Conclusiones: se concluye que la prevalencia de signos de alarma de un trastorno del sueño es alta, y dadas las implicaciones a largo plazo de estos problemas, es importante tener un protocolo de cribado adecuado para identificar a los niños con posibles alteraciones. Conocer las asociaciones estudiadas podría permitir al pediatra realizar una labor educativa con las familias susceptibles, para prevenir o solucionar estas alteraciones.

Palabras clave

● Crianza ● Encuestas y cuestionarios ● Sueño

Las dificultades para dormir de los niños son motivo de consulta frecuente en las consultas de Pediatría de Atención Primaria, y generan angustia en los padres. Entre los tres y cinco años, los niños duermen entre 10 y 12 horas diarias y se consideran normales las siestas hasta los 3-4 años1.

Se calcula que el 30% de los niños menores de cinco años tienen algún tipo de alteración del sueño1.

Esta gran prevalencia se explica porque incluye tanto las patologías como los problemas del sueño1, patrones de sueño insatisfactorios para los padres, el niño o el pediatra, sin que haya alteración de la función fisiológica que controla el sueño1 y por tanto, apreciaciones subjetivas influidas por la cultura2,3: un estudio de 2010 refleja que los padres de niños asiáticos son más propensos a pensar que sus hijos tienen dificultades a la hora de irse a la cama y que duermen peor en comparación con familias caucásicas4.

La falta de sueño afecta al comportamiento, el estado de ánimo y las funciones cognitivas1. Se ha estimado que el 10% de las dificultades de aprendizaje en la infancia se deben a la fatiga diurna5,6. También se relaciona con obesidad y resistencia a la insulina7; cambios de 30 minutos en la duración del sueño pueden tener impacto sobre la salud8.

Múltiples artículos analizan las alteraciones del sueño, pero son escasos los estudios que valoran el sueño en niños sanos y los factores relacionados9. Se han realizado estudios en gemelos, donde se observa una mayor influencia de los factores ambientales que de los genéticos1,2.

Se han sugerido como factores determinantes que facilitan la adquisición de malos hábitos actitudes demasiado permisivas o estrictas de los padres, el amamantamiento prolongado como inductor del sueño o el colecho reactivo1,10.

Parece que los niños a los que se les permite realizar un colecho reactivo se van a la cama más tarde, tienen despertares nocturnos más tardíos y una menor duración del sueño que los niños que duermen solos1,10.

Otro factor que se debe tener en cuenta es el uso de dispositivos electrónicos: en Italia se realizó un estudio que estimaba que el 39,1% de los niños de entre uno y tres años los utilizan antes de ir a dormir1,5. Este tipo de uso reduce la duración total del sueño unas 0,25 horas, debido a una disminución de los niveles de melatonina por la exposición a la luz que estos generan5; también se relacionan con irregularidad en la hora de acostarse11.

Respecto a la relación con el contexto sociocultural, un estudio en niños británicos de tres años observó mejor higiene y horarios de sueño en familias de clase social alta2. Estas medidas repercuten en una mayor duración del sueño nocturno, pero no en su duración total, ya que puede compensarse con la siesta2,5.

Un estudio realizado con 29 287 niños asiáticos y caucásicos describe diferencias en los hábitos de sueño y en la percepción parental de los problemas, según la procedencia4.

Si se compara población blanca y negra en el mismo lugar de residencia (sur de Misisipí), parece que la duración del sueño nocturno es menor en los niños de raza negra que en los de raza blanca, pero que los primeros duermen más durante el día12.

La zona de residencia es otro factor que hay que considerar. En un estudio realizado en EE. UU. se vio que la duración del sueño de los niños de áreas urbanas era menor que los de áreas no urbanas13.

La cultura y el ambiente son importantes para poder comprender y evaluar la duración y el patrón del sueño14, pero hay pocos estudios realizados en población residente en España.

En cuanto a los trastornos del sueño, la influencia ambiental destaca como causa del insomnio conductual o por higiene de sueño inadecuada.

En él influye en gran medida el modelo familiar, como por ejemplo la falta continua de uno de los progenitores, relaciones maternofiliales conflictivas y madres jóvenes con síntomas depresivos1,2,15.

Existen otros trastornos de sueño cuya etiopatogenia es más compleja, con menor influencia ambiental y mayor influencia de factores biológicos como la carga genética, las alteraciones del ritmo circadiano y otros factores asociados al sexo y la edad1.

El objetivo principal de este estudio es describir el patrón de sueño en los niños de cuatro años, nacidos a término, en dos zonas urbanas de la Comunidad de Madrid, y estudiar posibles asociaciones con diversas variables: antecedentes de crianza y hábitos del sueño, factores socioeconómicos y familiares.

Este trabajo se justifica por la ausencia de datos globales y bibliográficos sobre los temas objeto de estudio, además de la importante prevalencia de las alteraciones de sueño y su gran impacto sobre la población pediátrica y sus familias. Conocer los factores asociados a las alteraciones de sueño puede permitir identificar los grupos de riesgo y realizar una prevención eficaz.

MATERIAL Y MÉTODOS

Estudio observacional descriptivo en el ámbito de Atención Primaria: centros de salud (CS) Paseo Imperial y Pozuelo Estación de la Comunidad de Madrid (España).

La población de estudio fueron los niños, de cuatro años cumplidos y menores de cinco, que acudieron a las consultas de dichos centros, cumplían los criterios de inclusión y no los de exclusión, y aceptaron participar hasta completar el tamaño muestral.

Se definieron como:

  • Criterios de inclusión: niños de ambos sexos nacidos a término pertenecientes a los CS Pozuelo Estación y Paseo Imperial; menores de cinco años, que tengan cuatro años cumplidos en el momento del estudio y que acudan a las consultas de Pediatría por cualquier motivo; que cualquiera de los padres acepte participar en el estudio.
  • Criterios de exclusión: antecedentes de prematuridad; niños con alteración del neurodesarrollo; necesidad de medicación que pueda alterar o interferir con la maduración normal del sueño (antiepilépticos y melatonina); niños adoptados; niño que acuda a consulta con una persona distinta a su padre o su madre; dificultad idiomática.

El tamaño de la muestra se decidió en función de un nivel de confianza del 95%, una precisión del 7% y una prevalencia esperada de algún signo de alteración de sueño del 50% (asumiendo el peor caso posible: p = 0,5), se precisan para ello 196 pacientes aproximadamente.

Se recogieron las siguientes variables:

  • Universales y relacionadas con el nivel socioeconómico de la familia: sexo del niño; zona geográfica de procedencia de la madre y del padre; edad de la madre y del padre en el momento actual (en años); nivel de estudios de la madre y del padre; situación laboral de la madre y del padre en el momento actual; estructura familiar; número de hijos en el momento actual; características de la fratria y posición en ella.
  • Variables relacionadas con los antecedentes personales, de crianza y hábitos de sueño: lactancia materna; duración de la lactancia materna (en meses); hasta qué edad ha dormido en la habitación de los padres; en qué lugar dormía en la habitación de los padres; tipo de habitación del niño en el momento actual; método para dormir cuando era bebé; edad hasta la que ha dormido siestas (en años); asistencia a guardería; duerme en la cama de los padres al menos una parte de la noche; utilización de aparatos electrónicos (televisión, tableta, móvil…) después de cenar; lectura antes de dormir; necesidad de compañía de padres para dormirse.
  • Variables principales: cribado de alteraciones de sueño mediante el cuestionario Bedtime problems, Excessive daytime sleepiness, Awakenings during the night, Regularity and duration of sleep, Snoring (BEARS), validado en castellano (Tabla 1); duración del sueño nocturno actual.
Tabla 1. Instrumentos de medida de los problemas de sueño pediátricos: escala BEARS 2-5 años

La escala “BEARS” está divida en las cinco áreas principales del sueño, facilitando el cribado de los trastornos del sueño, en niños de 2 a 18 años1. Está dividida en diferentes grupos de edad, se ha utilizado el de 2 a 5 años.

Si alguna de las preguntas es positiva deberá investigarse más detenidamente, puesto que puede ser indicativo de una posible alteración del sueño.

1. Problemas para acostarse¿Su hijo tiene algún problema a la hora de irse a la cama o para quedarse dormido?
2. Somnolencia diurna excesiva¿Su hijo parece cansado o somnoliento durante el día?
¿Todavía duerme siestas?
3. Despertares durante la noche¿Su hijo se despierta mucho durante la noche?
4. Regularidad y duración del sueño¿Su hijo se va a la cama y se despierta más o menos a la misma hora?
¿A qué hora?
5. Ronquidos¿Su hijo ronca mucho por las noches o tiene dificultad para respirar?

Previamente a la recogida de datos se realizó un cuestionario piloto para valorar su compresibilidad y adecuación.

Las variables se almacenaron en una base de datos y se han analizado mediante el paquete estadístico SPSS versión 21. Se ha realizado el estudio descriptivo de todas las variables para detectar valores anómalos u otras inconsistencias.

Las variables se describen mediante los estadísticos más apropiados a su naturaleza, tipo y escala de medida: análisis porcentual para las variables cualitativas, mientras que las variables cuantitativas se presentan a través de medidas de centralización y dispersión según proceda.

Para el análisis bivariable se ha utilizado la prueba de χ2 o el test exacto de Fisher para las variables cualitativas y comparación de medianas para las variables cuantitativas. Para todas las pruebas se ha aceptado un valor de significación del 5%.

Aspectos éticos. Consentimiento informado

En las bases de datos no se ha incluido información que pueda identificar directa o indirectamente a los participantes en el estudio.

A todos los participantes se les informó sobre los objetivos del proyecto y la identidad de los investigadores (estudiantes de medicina) y se les solicitó su participación. El cuestionario era anónimo y en ningún momento se accedió a la historia clínica para recoger datos personales o clínicos.

Las estudiantes estuvieron en todo momento tutorizadas por el médico pediatra responsable de la consulta (Orden SSI/81/2017 de 19 de enero: asegurar y proteger el derecho a la intimidad del paciente por los alumnos y residentes en ciencias de la salud). Los cuestionarios fueron entregados y revisados por el propio pediatra del niño.

Источник: https://pap.es/articulo/12880/patrones-de-sueno-de-los-ninos-sanos-a-los-cuatro-anos-factores-sociales-y-estilos-de-crianza

Embarazo y niños
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