Tratamentos de fertilidade. Espera-se demasiado?

¿Qué es la betaespera? – Síntomas y consejos tras el tratamiento

Tratamentos de fertilidade. Espera-se demasiado?

La betaespera es el periodo de tiempo que pasa desde que termina el tratamiento de reproducción asistida hasta que se puede hacer la prueba de embarazo.

Dura aproximadamente 2 semanas, tiempo en el que todas las mujeres están muy atentas a cualquier síntoma que pueda indicarles si ha habido éxito en el tratamiento.

Además, son muchos los sentimientos y preocupaciones que afloran en las parejas, pues no saben los pasos que deben seguir durante este periodo y, por tanto, buscan consejos y recomendaciones en los especialistas.

¿Qué es la betaespera?

Desde la introducción del semen en una inseminación artificial (IA) o la transferencia de embriones después de una fecundación in vitro (FIV) o una ovodonación hasta el momento de la prueba de embarazo, pasan aproximadamente 15 días.

Esto parece poco tiempo pero para los futuros padres son dos largas semanas cargadas de emociones y sentimientos contradictorios.

Por una parte, euforia, esperanza e ilusión por la llegada de un nuevo miembro a la familia y, por otra parte, estrés, ansiedad, impotencia y nerviosismo ante la idea de que el resultado de la prueba de embarazo sea negativo.

Este momento se conoce como la betaespera, debido a que la hormona analizada en la prueba de embarazo es la hormona beta-hCG.

La hormona beta-hCG

La gonadotropina coriónica humana (hCG) es una hormona liberada por el embrión desde la implantación en el útero materno y posteriormente por el sincitiotrofoblasto (placenta).

Esta hormona favorece la secreción de progesterona por parte del cuerpo lúteo, la cual permite el desarrollo del endometrio y con ello el crecimiento del feto.

A medida que avanza el desarrollo fetal, los niveles de hormona beta-hCG van aumentando progresivamente hasta el segundo o tercer mes de embarazo, momento en el que empiezan a disminuir.

Por esta razón, se recomienda esperar al menos 15 días para realizar la prueba de embarazo, pues antes los niveles hormonales pueden no ser suficientes como para ser detectados por los instrumentos de medida. De esta manera, el resultado obtenido en el test de embarazo es más fiable y se evitan los falsos positivos y negativos.

La betaespera hasta la prueba de embarazo

Síntomas en la betaespera

En primer lugar, cabe destacar que los síntomas que siente la mujer durante la betaespera no son indicativos de haber conseguido una gestación. En los primeros días, el embrión ni siquiera ha implantado en el útero todavía.

Después de un tratamiento de reproducción asistida, los síntomas se relacionan con los efectos secundarios de la estimulación ovárica, así como la progesterona que se sigue tomando durante este tiempo.

Algunos de los síntomas en la betaespera son los siguientes:

  • Dolor lumbar similar a la regla
  • Pinchazos en los ovarios
  • Manchado marrón o ligero sangrado
  • Ganas de orinar
  • Flujo vaginal transparente o amarillo
  • Hinchazón abdominal
  • Dolores de cabeza
  • Pechos hinchados
  • Jaquecas y náuseas
  • Mal humor
  • Cansancio y sueño
  • Estreñimiento
  • Insomnio

Además, algunas mujeres comentan tener otros síntomas como notar la boca seca, tener mucha sed y hambre, retortijones y diarrea, temperatura corporal elevada, calambres en el útero, muchos gases, acné y granitos, malestar general, etc.

Síntomas en la betaespera

Consejos durante la betaespera

Una vez realizada la inseminación intrauterina o la transferencia embrionaria, no es posible hacer nada más que esperar a obtener el resultado del test de embarazo. Este es un periodo de muchos altibajos emocionales que no es fácil para los futuros padres.

En el siguiente vídeo, la embrióloga Aitziber Domingo nos da algunas recomendaciones a tener en cuenta después de la transferencia embrionaria:

Les decimos a todas las mujeres que tengan una vida normal, pero sin grandes esfuerzos. Se recomiendan una 24 horas de reposo, pero esto no significa estar en la cama o en el sofá, sino más bien a no hacer una clase de zumba, por ejemplo.

A continuación, vamos a exponer más consejos para sobrellevar la betaespera de la mejor manera posible:

Hacer vida normalseguir con las rutinas del día a día. Mantenerse ocupados en el trabajo y hacer actividades de ocio ayuda a tener la mente ocupada y no pensar en el embarazo.No hacer reposo excesivono es necesario coger la baja laboral a no ser que el tipo de trabajo conlleve algún riesgo como cargar con demasiado peso. En cualquier caso, siempre hay que seguir las recomendaciones médicas en cada caso.No obsesionarse con los síntomases algo muy complicado pero fundamental. Muchas mujeres creen tener síntomas inexistentes o tienden a exagerar pequeños mareos, malestares o dolores que asocian con el embarazo pero que quizá no tengan nada que ver.Prepararse para un resultado negativono siempre se logra el embarazo en el primer intento. Por tanto, hay que mantenerse animados y con fuerzas para futuros intentos. Interiorizar la idea de un negativo ayuda a sobrellevar el fracaso y evitar la frustración.Mantener una actitud positiva y relajadaes conveniente reducir el estrés y la ansiedad. Para ello, pueden llevarse a cabo rutinas de respiración y ejercicios de relajación durante la betaespera.Apoyo y respeto mutuo en la parejaresulta vital comprender las emociones y sentimientos del otro miembro de la pareja.No centralizar las conversacionesse recomienda hablar de ello, pero no convertirlo en el único tema de conversación ya sea con amigos, familiares o con la propia pareja.Apoyo psicológicoen caso de necesitarlo, es posible acudir a la ayuda de profesionales para sobrellevar la angustia y desesperación que se siente en este tiempo.

Seguir estos consejos no solo ayuda a reducir el tiempo de betaespera sino que además puede mejorar la forma de afrontar el momento de la prueba de embarazo y asumir el resultado obtenido.

Consejos para la betaespera

¿Qué síntomas son normales en la betaespera?

Por Dr. Jon Ander Agirregoikoa (ginecólogo).

En la betaespera puede suceder de todo. Desde no notar ningún tipo de síntoma a comenzar a sentir los síntomas típicos del embarazo: cansancio, náuseas, molestias abdominales tipo regla… En ocasiones incluso se puede sangrar de manera escasa.

¿Cuánto tiempo es necesario esperar para hacer una prueba de embarazo después de una FIV?

Por Dra. Rut Gómez de Segura (ginecóloga).

El tratamiento de Fecundación in vitro tiene varias fases. La primera de ellas es la estimulación de la ovulación que va desde la menstruación hasta la punción ovárica (cuando se sacan los óvulos del ovario). Esta fase dura entre 10-14 días habitualmente.

Tras la extracción de los ovocitos comienza la segunda fase que es la «fase de laboratorio» cuando los óvulos se fecundan y los embriones se dejan evolucionar. Se pueden trasferir embriones entre los días 2 y 5 embrionario.

Cuando la trasferencia embrionaria se realiza en día 5 de desarrollo (estadio de blastocisto), la prueba de embarazo (b-HCG en sangre) se programa a los 10-12 días después de la trasferencia. Esta sería la fase lútea que va desde la trasferencia hasta la prueba de embarazo.

¿Cuáles son los síntomas en la betaespera de una ovodonación?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

En el caso de una transferencia de embriones donados o una ovodonación, los síntomas pueden ser menores ya que la mujer no ha pasado por un proceso de estimulación ovárica y, por tanto, la medicación hormonal administrada ha sido menor.

¿Qué alimentación se sugiere llevar en la betaespera?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

En general, se recomienda llevar una dieta sana y equilibrada con fruta, verdura, carne, pescado, etc. Algunos especialistas recomiendan los frutos secos y la gelatina rica en proteínas para estos días. El jamón está desaconsejado ya que en caso de estar embarazadas y no haber pasado la toxoplasmosis, puede tener efectos graves en el feto.

En cuanto a las bebidas, no es recomendable tomar alcohol ni bebidas gaseosas. Es muy importante mantener una buena hidratación bebiendo mucha agua. También es beneficioso beber zumo de naranja y Aquarius porque tiene gran contenido en sales minerales.

¿Cómo son los síntomas en una betaespera de blastocistos?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Los síntomas después de una transferencia embrionaria son iguales tanto si los embriones eran de día 3 como blastocistos. En el caso de los blastocistos, al ser un estadio más desarrollado, la betaespera se acorta unos días. No obstante, se recomienda esperar al menos 10-12 días para hacer la prueba de embarazo.

¿Es normal tener la barriga hinchada en la betaespera?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

Sí. Este es un efecto secundario típico de la medicación hormonal utilizada para la estimulación ovárica. También es normal tener los pechos hinchados y sentir pinchazos en la zona abdominal y lumbar.

¿Es recomendable viajar durante la betaespera?

Por Zaira Salvador (embrióloga).

No hay problema en irse unos días fuera para despejarse, siempre que sea sin cansarse mucho ni hacer grandes esfuerzos. En caso de tener náuseas, un viaje en coche largo puede aumentar la angustia y acabar con vómitos.

Lectura recomendada

La prueba de embarazo después de la betaespera mide los niveles de la hormona beta-hCG. Para poder interpretar estos resultados, te recomendamos visitar el siguiente artículo: ¿Cuáles son los valores normales de la hormona beta-hCG?

En caso de llevar a cabo una FIV o una ovodonación, la betaespera comienza en el momento de la transferencia de embriones. Si quieres obtener más información sobre esta técnica, puedes seguir leyendo en el siguiente post: La transferencia embrionaria.

Источник: https://www.reproduccionasistida.org/que-es-la-beta-espera/

Centros públicos com dois anos de atraso nos tratamentos de fertilidade

Tratamentos de fertilidade. Espera-se demasiado?

© Reinaldo Rodrigues / Global Imagens

Os centros de tratamento de procriação medicamente assistida (PMA) estiveram parados no início da pandemia. Os privados voltaram a funcionar em maio e conseguiram anular os atrasos.

O Serviço Nacional de Saúde (SNS) regressou em junho a 50% e foi recuperando, mas estacionou com este segundo confinamento. Os responsáveis de organismos desta área pedem medidas urgentes porque o tempo corre contra as mulheres que querem ter filhos e não podem.

E não têm dinheiro para o privado, onde uma fertilização in vitro (FIV) custa seis mil euros.

«Em setembro, a atividade estava a normalizar, mas a partir de novembro tornou-se bastante complicado.

Não houve uma recomendação oficial para pararem, o que houve foi uma dificuldade em manter o nível de tratamentos porque os diversos serviços foram alocados para os doentes covid.

Há uma quebra à volta de 30% a 40%, depende dos centros», explica Pedro Xavier, presidente da Sociedade Portuguesa de Medicina Reprodutiva (SPMR).

A lista de espera no público estava nos 12 a 16 meses, mas agora esse atraso foi alargado para dois anos, informa Carla Rodrigues, presidente do Conselho Nacional de Procriação Medicamente Assistida (CNPMA).

«Estávamos numa fase de recuperação, agora poderá levar mais oito meses a recuperar o que ficou para trás com a pandemia, vai demorar muito tempo até se conseguir dar a reposta idêntica à anterior à pandemia, e já havia atrasos», refere Carla Rodrigues.

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Estamos a falar de técnicas de inseminação artificial (IA), fertilização in vitro, microinjeção intracitoplasmática de espermatozoide (ICSI) e transferência de embriões criopreservados (TEC).

Nos casos em que há necessidade de recorrer a doações de gâmetas – ovócitos ou espermatozoides -, os tratamento estão praticamente parados, denuncia aquela dirigente.

«No primeiro confinamento, todos os centros suspenderam a atividade, estávamos assustados e o medo paralisou-nos, só se mantiveram os procedimentos obrigatórios, como a recolha de gâmetas nos doentes oncológicos.

Penso que o impacto desta segunda vaga será menor, mas continuam muito reduzidos. Esta é uma área sensível, a vida não para, há pessoas que estão a atingir o limite de idade, que já fizeram estimulação ovárica, etc.», sublinha Carla Rodrigues.

De tal forma, que a estrutura se viu na obrigação de emitir uma recomendação no sentido de avançar em seis meses a idade-limite para aceder aos tratamentos de PMA no público.

Justificam: «De maneira a ser garantido o direito de acesso aos tratamentos programados a todas as beneficiárias que, por força da perturbação da atividade dos centros, ultrapassaram o limite de idade para acesso aos tratamentos de PMA a partir do dia 18 de março de 2020 [data em que foi decretado o estado de emergência em Portugal].»

A deliberação é de 26 de junho e tem como objetivo prolongar os tratamentos até 31 de dezembro. Os centros públicos acabaram por seguir a recomendação, embora devesse ter havido uma indicação da tutela sobre esta questão, o que não aconteceu. O CNPM estuda agora a possibilidade de recomendar um novo prolongamento.

A lei estipula os 18 anos como a idade mínima para recorrer a estes tratamentos. Não indica uma idade máxima da mulher, considerando-se como razoável os 50 anos (faixa etária praticada nos privados).

Não há limite para o homem. Mas estes tratamentos só têm financiamento público se concretizados até 40 anos da mulher (FIV e ICSI) ou antes dos 42 anos na inseminação artificial.

Existem 27 centros de fertilidade no país (dez públicos e 17 privados).

«Não posso dar um intervalo»

Sofia (prefere não divulgar o apelido) tem 38 anos, faz 39 em abril, está há mais de um ano para iniciar o tratamento no SNS. Fez uma FIV no privado que não teve um final feliz.

Um dos problemas da fertilidade é a qualidade dos espermatozoides do marido. «Foi muito frustrante, só consegui cinco óvulos e, no final, tinha um embrião, estava com muita esperança. Perdi-o à oitava semana», recorda.

Gastou 5700 euros. «É muito caro, os seguros não cobrem.»

Recorreu ao SNS, teve a primeira consulta no Hospital de Santa Maria em novembro de 2019. Detetaram um mioma, que, embora os médicos digam não interferir na gravidez, necessita de uma avaliação clínica. Marcaram uma consulta para 2020, que acabou por ser adiada devido à paragem dos tratamentos no primeiro estado de emergência. Em julho, marcaram uma consulta para outubro.

No início de dezembro, retiraram um pouco de tecido do útero para análise, e Sofia continua à espera dos resultados. A justificação são os constrangimentos provocados pela pandemia. «Ainda perguntei se podiam ligar para o laboratório para saber o que se passa, até podem ter perdido a amostra», conta.

Sofia sente-se de mãos atadas: «Compreendo que estão assoberbados de trabalho. E a minha vida? Não posso parar a minha vida, não posso dar um intervalo. Estou a fazer 39 anos e há um ano à espera para iniciar os tratamentos. Respondem-me que o tecido ainda não foi analisado e não se pode avançar.

Eu percebo o que está a acontecer com a pandemia, mas as outras doenças não podem deixar de ser tratadas. E se fosse um problema de cancro, também ficava para trás?» São as perguntas desta mulher que não tem outra forma de ter filhos.

Entretanto, vai fazer mais análises ao sangue e uma ecografia, para ter tudo preparado para quando obtiverem o resultado.

Cláudia Vieira, presidente da Associação Portuguesa de Fertilidade, compreende que as situações como as de Sofia não põem em causa a sobrevivência das pessoas, mas sim a sobrevivência de um sonho.

«Estávamos à espera que a situação regularizasse depois do primeiro confinamento, agora a situação voltou a complicar», diz, criticando o desinteresse dos políticos pelo tema. «Claramente, a covid domina a agenda política. A situação é sobretudo grave no campo das doações.

A SPMR lançou em 2019 uma campanha para a doação de gâmetas e as pessoas querem doar, só que não procuram o público, mas o privado, onde têm mediatamente uma resposta e melhores condições.»

É o Banco Público de Gâmetas, no Porto, que faz a distribuição das doações no SNS. Os dados provisórios indicam que, entre 1 de janeiro e 31 de dezembro de 2020, houve 1265 doações, das quais 862 de ovócitos e 403 de espermatozoides, praticamente todas no privado. O público fez a recolha de oito ovócitos.

«Há doações, só que o SNS não tem meios humanos para fazer a recolha.

Num ano de pandemia, o número de dádivas é considerável, nomeadamente de ovócitos, só que o Banco Público de Gâmetas não funciona, é preciso dotá-lo de meios», critica Pedro Xavier, acusando: «O Estado anda a enganar as pessoas dizendo-lhes que têm direito a fazer esses tratamentos, mas, na prática, não o conseguem.»

Portugueses querem doar

Refira-se que o setor privado não compensa com mais dinheiro do que o público as doações. Os valores estão estipulados na lei e trata-se de um reembolso de 43,88 no caso de esperma e 877,62 nos ovócitos, para compensar as despesas diretas ou indiretas para a recolha.

Uma forma de desbloquear o processo seria recorrer às doações dos privados, algumas das quais acabam por ser exportadas. Essa proposta foi feita em maio pelo CNPMA ao secretário de Estado da Saúde.

«António Sales percebeu que, até a nível económico era mais vantajoso para o SNS, mas nada se avançou.

Depois dessa reunião, enviámos as propostas por escrito e, até hoje, não obtivemos feedback», lamenta Carla Rodrigues.

O CNPMA realizou, junto dos 27 centros de PMA, públicos e privados, um inquérito sobre o impacto da pandemia de covid-19 entre 8 de março a 15 de agosto. A maioria reduziu a atividade de 75% a 100%, estimando-se que possam ter sido cancelados ou adiados aproximadamente 2900 ciclos.

Então, estimava-se que, nos públicos, a suspensão ou a redução da atividade em PMA se repercutisse até oito meses adicionais de tempo de espera, previsões que, agora, são postas em causa.

Alertaram então: «Se a resposta era já claramente insuficiente para as necessidades, os últimos meses agravaram a situação a um ponto crítico que obrigará a todos quantos têm responsabilidade na definição de prioridades nas políticas de saúde a tomar medidas urgentes para salvaguardar o futuro da PMA no SNS em Portugal.»

A situação é claramente diferente no privado.

Sérgio Soares, diretor clínico da IVI Lisboa, refere que a seguir ao primeiro confinamento se organizaram «para poder dar continuidade aos tratamentos que tinham ficado pendentes, sem prejudicar outros pacientes que iniciassem tratamento». O mesmo se passa com as doações: «Temos um banco próprio e com um número de dadores ativos que nos permite não ter lista de espera nestes tratamentos.»

Relativamente a um possível adiamento por parte das pessoas por causa da pandemia, Sérgio Soares diz «ter variado em função da rotina que conseguem ter, de maior ou menor segurança em relação ao distanciamento social e os outros cuidados de prevenção do contágio pelo SARS-CoV-2».

Pedro Xavier lembra a contribuição da PMA para a natalidade no país, cujos primeiro dados indicam uma redução de nascimentos em 2020 face a 2019. «Nascem mais de três mil bebés por ano com recurso a estas técnicas, o que representa 3,5% do total de nascimentos. E o número de crianças PMA tem vindo a aumentar de forma sustentada.

Quem necessita destes tratamentos também pode estar a adiar devido à situação que se vive no país, mas há quem não possa adiar, e o SNS não dá resposta.»

Em 2018, realizaram-se 2434 partos cujas gravidezes resultaram de PMA. Destes, 678 recorreram a doação de gâmetas, quase todas no privado. Há partos de mais de um bebé em 25% dos casos, ou seja, mais 609, ultrapassando os três mil bebés.

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Источник: https://www.dn.pt/sociedade/centros-publicos-com-dois-anos-de-atraso-nos-tratamentos-de-fertilidade-13333723.html

La pandemia propicia los tratamientos privados de fertilidad

Tratamentos de fertilidade. Espera-se demasiado?

Los efectos de la pandemia se han dejado sentir en todos los ámbitos, también entre quienes esperaban su turno en una lista de espera para ser madres o padres este 2020.

El colapso de los hospitales paralizó por completo los tratamientos de reproducción asistida y ha generado una demora importante en unas listas de espera públicas en las que muchas de las parejas inscritas, habitualmente mayores de 35 años, restan con terror las semanas que les quedan para quedar expulsadas o suman con incertidumbre nuevos plazos añadidos a su ya de por sí larga espera.

Este es el caso de Catalunya, donde a falta de datos actualizados tras contactar sin éxito con la Generalitat, las últimas cifras disponibles señalan que hace dos años había 3.

200 mujeres esperando recibir un tratamiento de fecundación in vitro (FIV) –la lista se había incrementado un 14% en tres años–, mientras que aquella sanidad pública prepandemia llegó a realizar hasta 914 tratamientos.

«Los laboratorios de FIV están en los hospitales y las transferencias embrionarias se hacen en sus quirófanos, así que el paréntesis era inevitable»

¿Cuántos se habrán podido culminar este 2020 con los tres meses del estado de alarma y una segunda ola que ha cerrado quirófanos? El dato no será ciencia cierta hasta que se cierre el año, pero muchas de las pacientes que esperaban en aquellas listas lo tienen claro.

Desde la Asociación Red Infértiles, su presidenta, Helena Fernández, recuerda que hubo un cierre en casi todas las áreas, también la de reproducción asistida.

«Los laboratorios de FIV están en los hospitales y las transferencias embrionarias se hacen en sus quirófanos, así que el paréntesis era inevitable», detalla.

Para ella, el problema ha sido que a ese parón se sumó una reanudación «muy, muy lenta» en algunas comunidades autónomas, lo que ha afectado tanto a los tiempos de las mujeres en tratamiento como a las de la lista de espera.

Asimismo, otra de las consecuencias ha sido el volumen de pacientes que han optado por los tratamientos privados al no tener tiempo para esperar en la pública, «sobre todo de aquellas que tienen una baja reserva ovárica o que por edad no pueden esperar más».

De hecho, al finalizar el estado de alarma la entidad hizo una encuesta entre sus asociadas sobre el estado de su tratamiento, y la fotografía era que el 44% aún no había retomado su tratamiento y una «amplia mayoría» era debido a que se trataba en la Seguridad Social. Y, aunque no tienen datos de una migración concreta de la pública a la privada, Fernández asegura: «Sí, leemos comentarios en nuestras redes sociales a este respecto».

Tiempo de descuento

Si bien el perfil de la paciente que va a la privada no difiere del de la que va a la pública –y de hecho muchas pacientes han pasado por las dos–, «lo que ha sucedido es quequien estaba en el tiempo de descuento ha tenido que cambiar sus planes para poder conseguir su objetivo», afirma Fernández, y añade que en España hay una medicina de calidad que se incluye en el sistema público de salud, pero que «el problema es que los presupuestos no permiten todos los tratamientos y hay muchas restricciones en cuanto a edad, patologías, y condición». Y, más allá de los datos, las parejas infértiles han vivido esta situación con «mucha angustia». «Si de normal la infertilidad se vive desde la incertidumbre y el desasosiego, esta pandemia todavía lo agravó más todo», agrega.

«Es imposible no preguntarse por qué ahora, justo en el momento en el que podrías estar a punto de conseguirlo. ¿Por qué es siempre todo tan difícil?»

«Es imposible no preguntarse por qué ahora, justo en el momento en el que podrías estar a punto de conseguirlo. ¿Por qué es siempre todo tan difícil?», explica. Fernández asegura que la infertilidad es un obstáculo mayúsculo en la vida de una pareja, y su solución, «lejos de un paseo en barca, es una carrera de obstáculos.

Si a esto le añadimos una pandemia, apaga y vámonos». Así, el agotamiento de los tiempos de espera ha sido para estas parejas una fuente de «frustración y resignación». Según datos de la encuesta realizada por la entidad, el 17% de las mujeres declararon que la covid había «fulminado por completo» sus posibilidades de ser madres.

Tiempo perdido

No es el caso de Paco Martí y Sofia Carrera, de 37 años, que, después de cinco años buscando tener hijos –incluido un año y medio en la lista–, vieron cómo la llamada para citarles este diciembre en el Hospital Clínic de Barcelona –cuando haría dos años que esperan– se posponía.

«Después del confinamiento, llamamos para informarnos sobre cómo había afectado la covid y cuántos meses más tendríamos que esperar para empezar, y nos dijeron que todo era muy incierto, pero que no sería antes del verano de 2021″, cuentan, lo que haría que su espera en la lista fuera de, como mínimo, dos años y medio para su primera cita, «solamente contando el efecto de la primera ola».

«Hemos perdido año y medio esperando a que la sanidad pública nos cubriera este tratamiento que hemos acabado pagando»

Sin saber si una fecundación in vitro iba a funcionar, ya que las tasas de parto se sitúan en el 20%, pidieron ayuda a la familia para financiar un tratamiento de más de 7.000 euros, consiguiendo un primer embarazo al margen del sistema público.

«Hemos perdido año y medio esperando a que la sanidad pública nos cubriera este tratamiento que hemos acabado pagando», lamenta la pareja, que asegura que este tiempo habrá sido muy valioso en caso de que el embarazo no llegue a término y tengan que emprender un nuevo tratamiento con mayor edad, y por ende más riesgos y menos posibilidades de éxito.

Se dejaron de hacer 14.000 ciclos

Según el presidente de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF), Luis Martínez, durante la pandemia, «obviamente se ha producido un aumento en la espera, pues en los hospitales públicos se paró mucho más tiempo que en las clínicas privadas», ya que se destinaron los recursos –camas, personal y quirófanos– a los pacientes covid. Según explica, esto puede haber motivado a parejas a «buscar otras vías si en su comunidad autónoma todo se ha demorado más por la situación».

Desde la sociedad científica sospechan que durante el cierre de los servicios de fertilidad se dejaron de hacer en total alrededor de 14.000 ciclos, que «afortunadamente, ya se están retomando».

Esta cifra representará 4.

000 nacimientos menos, lo que Martínez avisa que es una estimación «muy sesgada» porque ahora hay un ritmo muy elevado en las clínicas y puede que finalmente el impacto sea «un poco menor».

El verano ha sido «totalmente anormal en cuanto a la actividad».

Si agosto suele ser un mes en el que se hace la puesta a punto de los laboratorios y se cierra durante unos días para poder llevar esta labor a cabo, este año se aprovechó el cierre de la pandemia para hacer estas tareas, «así que las clínicas pudieron trabajar en agosto como un mes más y las pacientes retomaron sus tratamientos de forma más activa a partir de ese mes».

En el terreno de las clínicas privadas, según afirma la clínica Amnios In Vitro Project, la pandemia ha aumentado un 50% los ciclos de reproducción asistida, inseminación artificial (IA), FIV y también la vitrificación de óvulos de mujeres que esperan un mejor momento para ser madres.

Desde la clínica privada Institut Marquès, su directora, Marisa López-Teijón, ha destacado que muchas pacientes le han trasladado que el confinamiento les ha constatado todavía más que «echan de menos»un bebé, y que tener tantas horas para pensar en este tema ha hecho aparecer en estas mujeres «mucha ansiedad».

Medio millón de parejas infértiles

La infertilidad afecta a cerca de un millón de parejas en edad reproductiva, mientras que los nacimientos por tratamientos de reproducción suponen ya el 9%, según datos de la SEF. Cada año en España se realizan 149.337 ciclos de FIV y 34.

100 de inseminación artificial (IA), y de estos, solo se practican en hospitales públicos entre el 20% y el 25% en un año normal.

De hecho, los datos de 2020 aún no están disponibles, ya que los registros se completan con una demora de un año y medio puesto que contienen información sobre la salud del bebé nacido.

Источник: https://www.publico.es/sociedad/reproduccion-asistida-pandemia-propicia-tratamientos-privados-fertilidad.html

Embarazo y niños
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