Uno de cada diez niños no es feliz en España

Los niños españoles están lejos de cumplir las recomendaciones de consumo diario de frutas y verduras, según un estudio de la OMS

Uno de cada diez niños no es feliz en España

Según los resultados de la cuarta ronda de la 'Iniciativa europea de vigilancia de la obesidad infantil' (COSI) llevada a cabo por la OMS, solo cuatro de cada diez niños europeos consume fruta fresca a diario, y únicamente dos de cada diez toma verduras todos los días. Pero los datos empeoran si analizamos exclusivamente los hábitos de consumo de los niños españoles.

Las frutas y verduras son alimentos indispensables en la dieta de adultos y niños, pues constituyen una excelente fuente de vitaminas, minerales, antioxidantes y fibra.

Además, su consumo elevado no solo ayuda a prevenir la obesidad y el sobrepeso, sino que se asocia a una reducción del riesgo del 24% de las enfermedades del corazón, a una reducción del 33% de ictus cerebral, un 28% menos de riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares, un 13% menos de riesgo de cáncer y un 31% menos de riesgo de muerte prematura.

Pero desgraciadamente, estos datos de la OMS vendrían a confirmar otros estudios anteriores en los que ya se evidenciaba que el consumo de frutas y verduras por parte de los niños es bastante insuficiente.

Los niños españoles desayunan a diario, pero están a la cola del ranking en consumo de frutas y verduras

El estudio, que se ha llevado a cabo en 23 países europeos (incluido España), ha descrito cómo es la dieta de 132.489 niños de entre seis y nueve años, calculando el porcentaje de consumo de desayuno, frutas, verduras, snacks dulces y refrescos.

Para ello se pidió a los padres o cuidadores que completaran un cuestionario preguntándoles por la frecuencia de consumo de estos alimentos: 'todos los días', 'la mayoría de los días' (de cuatro a seis días por semana), 'algunos días' (de uno a tres días por semana), o 'nunca o menos de una vez a la semana'.

Los datos han mostrado que la mayoría de niños (78,5%) desayuna a diario, menos de la mitad (42,5%) consume fruta, menos de una cuarta parte (22,6%) consume verduras frescas y alrededor de uno de cada diez niños consume snacks dulces y refrescos.

Sin embargo, se han encontrado grandes diferencias entre los países participantes en el estudio. Así, por ejemplo, España es junto con Portugal, Dinamarca y Rusia uno de los países donde el desayuno está más arraigado, pues nueve de cada niños lo toma a diario.

Por el contrario, el consumo diario de frutas y verduras en nuestro país deja mucho que desear.

No en vano, en el caso de las verduras ocupamos el último puesto del ranking (solo un niño de cada diez las toma a diario), y aunque si hablamos de frutas el porcentaje mejora ligeramente (casi un 29% de niños las consume a diario), no nos acercamos ni de lejos a las recomendaciones de consumo que ofrecen los expertos.

Si hablamos de los datos de consumo de snacks dulces y refrescos, cuatro de cada diez niños españoles admite comer dulces al menos entre una a tres veces por semana, mientras que el porcentaje de consumo de refrescos se sitúa en el segundo más bajo de la tabla por detrás de Irlanda, ya que el 84% de los niños no los toma nunca.

La importancia de mantener una alimentación equilibrada

Si analizamos exclusivamente los datos de nuestro país, vemos las principales fortalezas y debilidades que presentan las dietas de nuestros niños.

Así pues, un punto positivo sería la importancia que damos los padres al desayuno de nuestros hijos, si bien también es importante destacar que el estudio no ha determinado el tipo de alimentos que los niños consumen. En este sentido, son varios los estudios que alertan que más de la mitad de los niños españoles consume alimentos poco saludables y con exceso de azúcar para desayunar.

En lo que respecta al consumo de vegetales llama la atención que un país como el nuestro, especialmente dedicado al cultivo de frutas y verduras y abanderado de la 'dieta Mediterránea', sea tan escaso entre los niños. Sobre este tema reflexionaba hace dos años en una entrevista el chef experto en nutrición infantil, Juan Llorca.

Juan opina que los padres tenemos la creencia de que a nuestros hijos no les gusta la verdura porque no hemos sido educados en la importancia de su consumo diario, por lo que tendemos a priorizar otros alimentos frente a estos. Pero es posible ofrecer a los niños platos atractivos y exquisitos elaborados con verduras, para así garantizar su correcto aporte en la dieta.

También es fundamental el ejemplo que demos los padres, el tipo de menús que se ofrezcan en los comedores escolares y, sobre todo, la relación que nuestros hijos tengan con la comida desde que comienzan con la alimentación complementaria. Por eso, los expertos siempre insisten en la importancia de cuidar el ambiente en el que discurren las comidas familiares, ofrecer todo tipo de alimentos sin forzar y procurar siempre que su alimentación sea lo más sana y equilibrada posible.

Recordemos que una alimentación equilibrada, rica en frutas y verduras y baja en azúcares y grasas saturadas, ayuda a prevenir la obesidad en la infancia y otras enfermedades asociadas. Por desgracia, la obesidad es un problema en auge que se ha multiplicado por 10 en los últimos años y que ya afecta a un 28% de los niños españoles entre tres y ocho años.

En nuestras manos está poner freno a esta crisis de malnutrición de la que lleva tiempo alertado la OMS.

Fotos | iStock

Vía | Nutrients

En Bebés y Más | Los niños con malos hábitos alimenticios tienen más probabilidades de sufrir algún trastorno alimentario en la adolescencia, Mi hijo no come: qué hacer y qué no hacer si tiene inapetencia

Источник: https://www.bebesymas.com/alimentacion-para-bebes-y-ninos/ninos-espanoles-estan-lejos-cumplir-recomendaciones-consumo-diario-frutas-verduras-estudio-oms

Los mejores países para ser niño están en Europa (pero España suspende en lo físico)

Uno de cada diez niños no es feliz en España

«La infancia es un privilegio de la vejez», que decía Mario Benedetti cuando, en sus últimos años, solo hablaba de la muerte. Pero además de un privilegio de la vejez, para el uruguayo la infancia «es a veces un paraíso perdido» y otras, «un infierno de mierda».

La infancia, uno de los periodos fundamentales en la formación del carácter de cada ser humano, es diferente en cada punto del planeta, e incluso en el mismo país no todos los niños gozan de las mismas facilidades.

Salvando las diferencias existentes entre los niños de un mismo país, aunque los países de ingresos altos suelen ser los mejores para poder disfrutar de esa infancia, en muchos de ellos se han convertido en habituales algunos aspectos negativos, como las altas tasa de suicidio, la infelicidad, la obesidad o la ausencia de destrezas sociales o académicas.

En este contexto, el que se corona como mejor país para vivir siendo niño es Países Bajos, según el último informe 'Report Card', elaborado por la oficina de investigación de UNICEF-Innocenti, que presenta una clasificación según diferentes criterios.

¿Qué es lo que hace que una infancia sea positiva? El informe evalúa tres aspectos: por un lado, el bienestar mental —donde existe uno de los principales problemas de la adolescencia, el suicidio, una de las causas más comunes de muetren en menores de entre 15 y los 19 años—; por otro, el bienestar físico y por último, las destrezas sociales y académicas. Ahora bien, para la directora de UNICEf-Innocenti, Gunilla Olsson, a pesar de que «muchos de los países más ricos del mundo tienen los recursos necesarios para brindar una buena infancia a cada niño, les están fallando».

Desde UNICEF han detectado numerosos aspectos que deterioran la calidad de la infancia de los menores de los países más desarrollados, como las relaciones de mala calidad, la ausencia de oportunidades para participar en toma de decisiones en la escuela o en el hogar, el acoso escolar o la falta de recursos —en casi la mitad de los considerados países ricos, más de uno de cada cinco niños vive en la pobreza; en España, la tasa de riesgo de exclusión y pobreza afecta a más de un 28% de los niños, según datos de la ONG Save The Children—. Existen muchas otras situaciones que empobrecen la infancia de los niños, como la dificultad a la hora de acceder a servicios de cuidado o el desempleo de las familias, pero también más 'físicas', como la contaminación ambiental o la ausencia de instalaciones de juego al aire libre.

Varios niños jugando en el parque de Las Cruces de Madrid en plena pandemia (Reuters)

¿Cuáles son los mejores países para ser niño?

Analizando todos estos criterios, de los 41 países analizados, el 'top 10' lo cubren países europeos, con Países Bajos a la cabeza. Le sigue Dinamarca, que durante varios años ha sido considerado el país más feliz del mundo, y Noruega, que también suele estar en lo más alto en los 'rankings' que miden la felicidad.

Los diez mejores países de la clasificación de UNICEF también incluyen a España, en una nada despreciable sexta posición, aunque todos ellos fueron 'evaluados' antes de la irrupción de la pandemia de coronavirus, por lo que la situación, incluso 'buena', se prevé que empeore.

«Este informe demuestra que antes de la pandemia, en los países más ricos del mundo la vida cotidiana de millones de niños y niñas estaba muy alejada de lo que podríamos considerar una infancia feliz.

España no es una excepción, y aquí también prevemos que la situación empeorará debido a los efectos de la pandemia y de las medidas de contención», ha explicado el director ejecutivo de UNICEF España, Javier Martos.

  1. Países Bajos
  2. Dinamarca
  3. Noruega
  4. Suiza
  5. Finlandia
  6. España
  7. Francia
  8. Bélgica
  9. Eslovenia
  10. Suecia

En el otro lado de la balanza —aunque evalúan 41 países, se quedan fuera México, Israel y Turquía, por falta de datos— se encuentran Malta, Nueva Zelanda, Estados Unidos, Bulgaria y Chile.

Llama la atención la situación de Nueva Zelanda, con una de las tasas de suicidio juvenil más altas del mundo desarrollado, por delante incluso que las cifras de Corea del Sur, donde es la principal causa de muerte en jóvenes (principalmente por problemas familiares, por acoso escolar, por problemas con los resultados de las evaluaciones académicas y por situaciones de pobreza). En Corea del Sur la tasa de suicidio era de 7,7 personas de cada 100.000 (de edades comprendidas entre los 9 y los 24 años) en 2017; el pico lo alcanzó en 2009, cuando la tasa de suicidios llegó a 10,3 de cada 100.000, cuadruplicando los datos registrados entonces.

El caso neozelandés tiene mucha relación con otros datos: la pobreza infantil, los elevados índices de embarazo entre adolescentes o la convivencia en familias en la que ninguno de los padres tiene trabajo.

A esto se le suma, según Shaun Robinson, de las fundaciones de Salud Mental del país, que el estado tiene «uno de los peores registros del mundo de acoso escolar», que se suman en una «tóxica mezcla» con las altas tasas de violencia familiar, abuso y pobreza infantil.

Las estadísticas, según recoge BBC, muestran que las tasas de suicidio son mayores entre jóvenes maoríes y de las islas del Pacífico, lo que muestra que hay «temas relacionados con la identidad cultural y el impacto de la colonización», por lo que podría ser considerado como un «indicador del nivel de racismo institucional» en la sociedad neozelandesa, tal y como explica Prudence Stone, de UNICEF en Nueva Zelanda. Las tasas de suicidio juvenil en España se mantienen relativamente estables, y sobre todo, bajas (2,6) en comparación con otros países, y solo detrás de las de seis de los países analizados por UNICEF: Gracia, Portugal, Israel, Chipre, Turquía e Italia.

España, suspenso en bienestar físico

Luxemburgo, Dinamarca, Finlandia, Noruega, Irlanda y Suiza son, según este informe, los países con una tasa de mortalidad infantil menor (de entre 0,36 y 0,66 muertes por cada mil niños de 5 a 14 años, según datos de 2018), y en este punto España se queda bien 'calificada', por detrás de Suiza, con una tasa de 0,71. Muy lejos queda México, el peor con diferencia, con una altísima tasa de mortalidad (2,47): la principal causa de la muerte en niños de entre 5 y 14 años son los accidentes, seguido de la presencia de tumores malignos. En el caso de los menores de nueve, la tercera causa de muerte es la presencia de malformaciones congénitas, mientras que la cuarta lo es la parálisis cerebral; en los chavales de 10 a 14 años, la tercera causa de muerte es el homicidio; mientras que el suicidio es la quinta.

Las altas tasas de sobrepeso y obesidad infantil y juvenil en España lastran los datos de bienestar del país (EFE)

Sin embargo, el otro aspecto físico es el que peor puntúa nuestro país: un 34% de los jóvenes de 5 a 19 años en España sufre sobrepeso u obesidad, según datos de 2016. Esto lo coloca en el puesto número 32 de los 41 países evaluados.

Javier Martos reconoce que es una cuestión preocupante, «no solo por lo estrictamente físico», sino también porque «la obesidad se relaciona con un peor rendimiento escolar y con trastornos de autoestima«.

Y en este punto, la juventud española tampoco está tan bien.

«Una imagen positiva del propio cuerpo está relacionada con una mayor confianza en uno mismo; una negativa puede llevar a situaciones de vergüenza, ansiedad, depresión, aislamiento y baja autoestima, y también es la principal causa que contribuye a enfermedades como la anorexia o la bulimia».

En la mayor parte de los países ricos, más de dos de cada cinco adolescentes no se sienten satisfechos con su propio cuerpo: el 28% de los niños de 11, 13 y 15 años españoles consideran que están «demasiado gordos» y el 18%, «demasiado flacos».

Estas cifras son muy inferiores en Islandia, donde solo el 20% creen que tienen sobrepeso y el 13%, que están por debajo de su peso ideal; aunque también alejadas de Estonia o Polonia, los 'peores' de esta clasificación.

Lo que comparten todos los países es la diferencia de esta concepción del propio cuerpo entre niños y niñas: «la imagen que se tiene del propio cuerpo está mucho más relacionada con la satisfacción (o insatisfacción) con la vida para las niñas».

En este punto cabe destacar las enormes diferencias en Finlandia, Países Bajos, Irlanda o Escocia, donde el porcentaje de niñas que vinculan su percepción del cuerpo con su propia satisfacción es muchísimo mayor que el de niños que hacen lo mismo. En Bulgaria, no obstante, donde uno de cada diez menores tiene sobrepeso, apenas existe esa vinculación entre el cuerpo humano y la sensación de agrado con la vida de uno.

Источник: https://www.elconfidencial.com/mundo/2020-09-04/paises-infancia_2735207/

Solo tres de cada diez caries de niños son tratadas por el dentista

Uno de cada diez niños no es feliz en España

El Consejo General de Colegios de Dentistas de España, del que forma parte el Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante (COEA), ha presentado la Encuesta de Salud Oral 2020, de la que se extraen diversas conclusiones, una de ellas alarmante: los españoles siguen sin tratar sus caries, especialmente en edades tempranas y en adultos.

De hecho, según este estudio epidemiológico de ámbito nacional, desvela que1 de cada 3 niños de 4-5 años presenta caries y solo 3 de cada 10 dientes temporales cariados reciben tratamiento dental.

Cabe destacar que en este trabajo de investigación se recogen los datos de la evolución de la salud bucodental de la población entre 1993 y 2020.

En ese periodo de tiempo se han realizado estudios en 1993, 2000, 2005, 2010, 2015 y el pasado año.

La caries por edades

La caries es la enfermedad, sin duda, con mayor prevalencia en la población. Pero no todos los datos son negativos en estas casi tres décadas. En el grupo de adolescentes, de 12 y 15 años, se aprecia una clara disminución de la caries en dentición permanente.

Si en 1993 el 70-80% de los jóvenes presentaban caries, en la actualidad estas cifras son del 30-35%. Asimismo, el grado de asistencia dental ha aumentado: en 1993 el 40% de los dientes con caries eran restaurados y en la actualidad esta cifra es del 70-73%, pero todavía queda un amplio porcentaje de caries sin tratar, exponen desde el Colegio de Dentistas de Alicante.

Actualmente, el 63% de los dientes afectados en el grupo de 35-44 años han recibido tratamiento Freepik

En cuanto a los adultos, tanto en los jóvenes (35-44 años) como en los mayores (65-74 años) la caries afecta a la práctica totalidad de la población. Sin embargo, se aprecia una clara disminución de la media de dientes afectados, de 11 a 7 en adultos jóvenes y de 21 a 15 en mayores.

Actualmente, el 63% de los dientes afectados en el grupo de 35-44 años han recibido tratamiento (27% en 1993), pero solo 2 de cada 10 dientes cariados han recibido tratamiento restaurador en el grupo de adultos mayores.

Enfermedad periodontal

El análisis de la enfermedad periodontal en los adultos muestra que, en 1993, entre el 50-56% presentaban bolsas periodontales, cifra que en la actualidad se ha reducido al 25-34%. Igualmente, en esta última encuesta se detecta que el 8% de los adultos jóvenes y el 12% de los adultos mayores presentan bolsas periodontales severas.

El 12% de los adultos mayores presentan bolsas periodontales severas Freepik

En términos globales, según destaca el Consejo General de Dentistas, la salud oral en España “se encuentra estabilizada respecto a la anterior encuesta de 2015”.

En cuanto a la posible influencia delnivel socioeconómico, se aprecia una relación en el aumento de caries, con peores resultados en los niveles más bajos, pero no en los procesos periodontales.

El Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Alicante y el Consejo General de Dentistas recuerdan a la población la relación que existe entre la salud bucodental y la salud general, de ahí la importancia de mantener unos buenos hábitos de higiene oral, alimentación y de acudir al dentista de forma periódica, al menos, una vez al año.

Higiene bucodental

La principal herramienta, además de la visita habitual al dentista, de la que dispone el ciudadano para cuidar su salud bucodental es el cepillado frecuente de los dientes.

En este sentido, aseguran utilizar el cepillo diariamente y más de una vez al día el 68,2% de los niños de 12 años, el 76% cuando tienen 15, el 71,6% en las personas de 35 a 44 años y el 54,8% en los mayores de 65. La frecuencia en el cepillado es mayor en mujeres que en hombres y sigue habiendo personas que aseguran no cepillarse nunca.

Los dentistas consideran necesario potenciar programas de atención dental a la población infantil y juvenil Freepik

De este modo, entre las conclusiones a las que los expertos llegan al realizar este estudio destaca que es necesario potenciar el cepillado en los programas preventivos escolares e introducir la eliminación preventiva de placa y cálculo para combatir la elevada prevalencia de formas moderadas de enfermedad periodontal.

A su vez, los dentistas consideran necesario completar y potenciar programas de atención dental a la población infantil y juvenil para llegar a los sectores de población que hacen un uso bajo de estos servicios, con un enfoque preventivo y asistencial. También se debería fomentar el uso de dentífricos fluorados, por su probado efecto reductor de la caries.

La Encuesta de Salud Oral 2020 es pública y puede consultarse en este enlace.

Источник: https://www.informacion.es/vida-y-estilo/salud/2021/01/19/tratamiento-caries-ninos-adultos-29408217.html

1 de cada 10 niños españoles no son felices: ¿por qué?

Uno de cada diez niños no es feliz en España

Qué difícil es ser feliz. Los adultos nos perdemos en este loco mundo de WhatsApps, laberintos familiares, complicaciones laborales, hipotecas y tarjetas de crédito, pero los niños tampoco se quedan atrás. Desde que son muy pequeños se les imponen cargas, responsabilidades y dificultades que, en muchas ocasiones, no les permiten lograr esa felicidad.

De hecho, aunque muchos dirían que todo niño —cubiertas sus necesidades y sin problemas extraordinarios— es feliz, ese no es el caso: el 9,6% de los pequeños no los son, tal y como aseguran sus padres y como recoge el II Estudio Imaginarium sobre Felicidad e Infancia. No todo son noticias negativas: el 22,8% de los críos es feliz, el 5,5% muy feliz e incluso el 17,1% se considera «el más feliz de la Tierra».

El informe, coordinado por un comité de sabios —en el que han participado psicólogos clínicos, expertos en educación, coaches—, trata de buscar esos motivos para la felicidad y para saber cómo llegar a ella.

Sin embargo, tal y como explica una de esas expertas del comité, Sonia Pérez, también tendremos que hacer que los niños sepan qué es la felicidad, hacerles conscientes de ella y que sepan expresarla.

«La mayoría de los padres creen que sus hijos no son conscientes de lo que tienen, de su felicidad, o no lo saben transmitir», afirma.

«La solución está en que se trabajen las emociones y la expresión para que el niño sepa ser agradecido y expresar lo feliz que es. Esa consciencia es algo que se trabaja desde chiquititos a través del juego, tratando de gestionar las emociones y las frustraciones, aprendiendo a saber relacionarte con los demás gracias a tus retos, tus logros y no de las pantallas.»

EL MOTIVO DE LA INFELICIDAD..

Entonces, ¿por qué son los niños infelices? Según la psicóloga clínica y especialista en infancia Ana Saro, también parte del comité de expertos del estudios, «un niño no es feliz cuando no tiene tiempo para jugar, cuando trae problemas del colegio, cuando no pasa tiempo con sus padres, cuanto tiene problemas para socializar con amigos y compañeros. Además, según van creciendo, cuando los amigos van tomando un papel preponderante y hay un problema».

Así lo afirma el estudio: la causa de la infelicidad del 28,3% de los niños es pasar poco tiempo con sus padres, el del 20,8%, no tener tiempo para jugar y el del 18,6%, los castigos.

Unas cifras que varían según el paso del tiempo; de hecho, cuanto más mayores más infelices: en la franja de 1-2 años, el 7,9% no son infelices, según sus padres; de 3-4 años, el 10,7%; de 5-8 años el 16,6%, de 9-12 años, cerca de la adolescencia, un 22,7%.

Y, cuanto más mayores, más acusan a la falta de tiempo con sus padres el hecho de no ser felices.

… Y LOS MOTIVOS DE LA FELICIDAD

Los padres y el tiempo de ocio son claves para lograr (o recuperar) la felicidad.

Leo Farache, director del proyecto educativo Gestionando Hijos y miembro del comité de expertos, así lo afirma: «Si esas son las primeras causas lo tenemos fácil: pasar el tiempo con más calidad o que juguemos más. En general, los padres son sabios: reconocen las fuentes de felicidad e infelicidad y ven cómo solucionarlo».

Si esas son las primeras causas lo tenemos fácil: pasar el tiempo con más calidad o que juguemos más».Leo Farache, director de Gestionando Hijos

El concepto de tiempo de calidad es uno de los que más se repiten en los últimos años; de hecho, en el Estudio el 98,7% de los padres cree que la felicidad de sus hijos pasa por compartir tiempo de calidad con ellos, y dos de cada tres que no pasan suficiente con ellos. Para seis de cada 10, sus hijos les echan en falta.

Pero ¿por qué de calidad? ¿No basta con pasar tiempo, a secas, con los hijos? «Es un concepto un poco tramposo», reconoce Farache. «Tiene que haber suficiente tiempo, para empezar, pero luego ese debe ser bueno, no teniendo al niño con la tablet en el restaurante. Creo que es importante concienciar de que en la oportunidad de educar tiene que haber tiempo, con conciencia».

Para los padres, la clave de la felicidad es el entorno escolar y familiar. Que su hijo se sienta querido en ambos es fundamental para el 53,4% de los padres, y el tiempo que compartan y aprovechen con ellos, para el 37%.

«En general, los padres reconocen que no tienen suficiente tiempo, algunos que sí pero que no es de calidad. Muchos ya están actuando en consecuencia: aportando calidad y reforzando el que tienen».

¿Y CÓMO SE LOGRA LA FELICIDAD DE UN NIÑO?

Según el informe, los padres tratan de compensar ese escaso tiempo con sus hijos… con más tiempo: la mayoría se decanta por pasar más horas con ellos y hacer más planes en común. Sólo el 0,46% compensa «comprándole algún capricho».

También, como no, el juego es fundamental para el niño, su desarrollo y su alegría.

La experta en juego y educación Inma Marín, presidenta de International Play Association en España (Asociación Internacional por el derecho de los niños a Jugar), cree que «el entrenamiento de la felicidad se hace jugando».

«Para los niños, jugar es su forma de expresión, es la forma de crear su felicidad y a la vez de expresarla. En él se ve el éxito y el esfuerzo, la autoestima crece de manera saludable, y también la espera, la paciencia… Para el niño jugar es vivir y a ser feliz se aprende viviendo».

Para el niño jugar es vivir y a ser feliz se aprende viviendo».Inma Marín, presidenta de la Asociación Internacional por el derecho de los niños a Jugar

Para la experta, el juguete es «el mediador entre el niño y el juego», y escoger el ideal es fácil: «El juguete es bueno cuando es disparador del juego. Cada niño según edad, etapa, personalidad…

va a escoger unos u otros para desarrollarse».

Dentro de estos, los que hacen más felices a los niños son las bicis y demás vehículos (para el 38,7%), los de construcción y lógica (28,9%) y los que «implican música, manualidades u otras formas de arte (28,1%)».

Como resume gráficamente la experta: «El juego nació unos días antes que la humanidad, porque los animales ya jugaban y siguen jugando. El juguete nació el día después: el balón, la flor del diente de león».

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Источник: https://www.huffingtonpost.es/2017/10/26/1-de-cada-10-ninos-espanoles-no-son-felices-por-que_a_23256672/

¿Cuáles son las principales causas de infelicidad entre los niños españoles?

Uno de cada diez niños no es feliz en España

No pasar junto a sus padres todo el tiempo que necesitan: esa es la principal causa de infelicidad de los niños en España.

Carecer de tiempo suficiente para jugar y ser castigados por sus malos comportamientos son las otras dos razones más frecuentes. De todos modos, solo uno de cada diez niños españoles no es feliz.

Esas son las conclusiones del II Estudio sobre felicidad e infancia, una encuesta realizada por la empresa Imaginarium.

Niños en vacaciones: por qué es positivo que se aburran un poco

El estudio, basado en las respuestas de 4.

713 madres y padres de niños de hasta doce años de edad, señala que casi la totalidad de los encuestados (casi el 99 %) cree que la felicidad de los niños pasa por compartir con ellos tiempo de calidad, pero solo el 68 % dice hacerlo.

Dos de cada cinco adultos sienten que sus hijos les echan en falta en determinados momentos del día, y cuatro de cada cinco están convencidos de que compartirían más tiempo de calidad con sus hijos si sus horarios laborales fuesen más flexibles.

Según la percepción de sus padres, la felicidad de los niños disminuye con el paso de los años: entre los niños de hasta dos años, solo el 8% son infelices, pero la cifra aumenta con la franja etaria hasta trepar al 23% en los niños de entre 9 y 12 años.

Es decir, casi un cuarto de los preadolescentes no son felices.

A medida que los menores crecen «los desafíos a los que se enfrentan también son mayores, sobre todo cuando la parte de socializar con iguales se convierte en algo fundamental en sus vidas», apunta la psicóloga clínica Ana Saro en el documento.

A todo esto, ¿qué es la felicidad? Se trata de un concepto subjetivo y muy difícil de definir. Por otra parte, a mucha gente le cuesta tener consciencia de la propia felicidad y solo la reconoce cuando la ha perdido.

En este sentido, el citado estudio destaca que, siempre según la opinión de sus padres, la mitad de los niños españoles son felices pero tienen dificultades para expresarlo.

Solo un 18% son felices y lo saben y valoran la suerte que tienen, mientras que otro 12% de los menores «solo son conscientes cuando les explican lo afortunados que son y los esfuerzos que se hacen por ellos».

La felicidad infantil y las condiciones de vida

Por su parte, ya en 2012 Unicef presentó el informe El bienestar infantil desde el punto de vista de los niños. Como lo aclara desde el título, el trabajo dejaba de lado la tendencia de analizar a los pequeños a partir de la mirada de los adultos: los consultaba a ellos. Se focalizaba en alumnos de 1º de la ESO, es decir, de 12 o 13 años.

El documento definía el bienestar subjetivo infantil como «el conjunto de percepciones, evaluaciones y aspiraciones de los niños acerca de sus propias vidas», y destacaba algunas características de los niños que se podrían considerar «más felices»: disponen de más bienes materiales y culturales, y en general viven en un solo hogar familiar, en el cual consideran que tienen su propio espacio; ambos progenitores están presentes y ambos tienen un nivel de estudios elevado.

Estos niños, además, viven con al menos dos adultos que tienen trabajo remunerado, en el último año han estado al menos una semana de vacaciones fuera de casa, y se sienten más seguros y más escuchados, tanto en el hogar como por sus profesores y por el ayuntamiento. En el extremo opuesto se encuentran los niños que se quedan «al margen». Muchas de sus condiciones de vida también respetan ciertos patrones y se constituyen de esa forma como causas de infelicidad.

Estos niños sienten que no pueden participar en las decisiones que se toman en su hogar, se sienten inseguros allí o en la escuela, en el último año han cambiado las personas con las que viven, han repetido algún curso escolar, tienen progenitores que no han completado la educación primaria, y muchos de ellos han nacido fuera de España. Es común también que en el hogar no haya ningún adulto con trabajo remunerado. Cuando estos niños necesitan medios tecnológicos como ordenadores, teléfonos móviles o internet, a menudo no acceden a ellos.

En este sentido, por cierto, un informe reciente del Comité Español de Unicef y la Universidad Autónoma de Barcelona ha alertado sobre el hecho de que, cada año, «demasiados» niños y adolescentes quedan fuera del sistema educativo español, el cual «tiene poca capacidad de incluir a los ‘diferentes’».

Lo difícil de medir la felicidad

Más allá de estas causas de infelicidad, de acuerdo con los citados informes, la gran mayoría de los niños en España son felices. Según la encuesta de Imaginarium, los niños que no son felices constituyen el 10 % del total. Si se trata de una cifra alta o baja, depende, como se suele decir, del cristal con que se mire.

El proyecto Children’s World -una «encuesta internacional sobre el bienestar infantil» organizada por la Fundación Jacobs, con sede en Suiza- recogió las respuestas 53.

000 niños, de entre 8 y 12 años, de un total de quince países. España fue uno de esos quince países, representada por 3.801 niños, todos de Cataluña.

Al igual que en el informe de Unicef, en este caso se consultó a los niños y no a los adultos.

Cuando se les preguntó por el grado de bienestar que sentían en sus vidas, el 56,8% de los niños españoles indicó la puntuación más alta (10 sobre 10), lo que dejó a nuestro país en el décimo lugar de esta clasificación y por debado de la media (61,5%).

El país donde más niños dieron la mayor puntuación a su bienestar fue Turquía (78 %), seguido por Rumanía, Colombia, Israel, Argelia, Sudáfrica, Noruega, Estonia y Nepal.

Por debajo de España quedaron Polonia, Reino Unido, Alemania, Etiopía y Corea del Sur (donde apenas el 39,5 % de los niños dio esa respuesta).

Queda claro que, si la felicidad es difícil de definir, parece aún más complicado medirla y compararla.

En la última lista del World Happines Report, el «Informe sobre la Felicidad Mundial» que se actualiza cada año a partir de datos de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), España ocupa el puesto 34 y -con excepción de Noruega e Israel-, está por encima de todos los países que la superan en el Children’s World.

Es cierto que en un caso se habla de felicidad de toda la población y en el otro, solo en la infancia, la diferencia entre ambas da una idea de las dificultades que plantea una medición de la felicidad y el bienestar.

Pese a esas dificultades, parece evidente la importancia de atender a las necesidades más elementales de los niños, como sus cuidados básicos, salud y educación, así como el hecho de que sus padres compartan con ellos tiempo de calidad.

Son objetivos para procurar la felicidad, ese concepto tan difícil de definir pero que se hace sentir, sobre todo cuando no está.

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Embarazo y niños
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