Varicela

Varicela (virus de la varicela zoster)

Varicela

La varicela es una enfermedad altamente contagiosa causada por el virus de la varicela-zoster, un tipo de herpes.

Por lo general es una enfermedad leve, caracterizada por una erupción cutánea que produce picor y se presenta en el rostro, el cuero cabelludo y el tronco, con granos de color rosado y ampollas diminutas llenas de un líquido, que cuatro o cinco días después se secan y se convierten en costras.

Aunque no muy comunes, se pueden presentar complicaciones graves, especialmente entre los niños y los adolescentes, así como las personas con un sistema inmunológico debilitado.

Estas complicaciones incluyen infecciones bacteriales de las ampollas en la piel, neumonía y encefalitis (inflamación del cerebro). En los climas templados, tales como la región del Noreste de Estados Unidos, la varicela ocurre con mayor frecuencia a finales del invierno y principios de la primavera.

¿Quiénes se enferman de varicela?

La varicela es una enfermedad común en la niñez, y el 90 por ciento de los casos ocurre en aquellos menores de diez años.

Antes de que estuviera disponible en los Estados Unidos la vacuna contra la varicela, casi todas las personas la contraían en algún momento de su niñez. La gran mayoría de las personas que recibe la vacuna, no contraerá varicela.

Aquellos que a pesar de la vacuna desarrollan la enfermedad usualmente presentan una forma leve. No tienen tantos granos y se recobran más rápido.

¿Cómo se propaga la varicela?

La varicela se transmite directamente de persona en persona al tocar las ampollas de alguien infectado o a través de su saliva o flujos nasales. El virus también se puede transmitir a través del aire al toser o estornudar.

La varicela también se puede transmitir indirectamente al tocar objetos contaminados que han estado en contacto reciente con la persona infectada, como es el caso de las prendas de vestir.

El contacto directo con una persona con herpes puede causar la aparición de la varicela en una persona que no la ha contraído anteriormente y que no ha sido vacunada. Las ampollas que se secan y presentan una costra ya no pueden contagiar la varicela.

¿Cuáles son los síntomas de la varicela?

Los síntomas iniciales incluyen la aparición súbita de una fiebre leve y una sensación de cansancio y debilidad. Poco después aparece una erupción en forma de ampollas que producen picor. Pasado un tiempo las ampollas se secan y se forma una costra.

Las ampollas tienden a ser más comunes en las partes del cuerpo que están cubiertas que en las que no lo están. Pueden aparecer en el cuero cabelludo, en los sobacos, en el tronco e incluso en los párpados o en la boca. A veces entre los niños se presentan infecciones leves o asintomáticas.

Esta enfermedad es usualmente más grave entre los bebés e infantes y entre los adultos que entre los niños.

¿Qué tan pronto aparecen los síntomas?

Por lo general los síntomas aparecen entre los 14 y los 16 días (mínimo 10 y máximo 21) de haber estado expuesto a una persona con varicela o con el herpes zoster.

¿Cuáles son las complicaciones asociadas con la varicela?

Los recién nacidos (menores de un mes) cuyas madres no son inmunes podrían sufrir un episodio de varicela severo, prolongado e incluso fatal.

Cualquier persona con un sistema inmunológico debilitado, incluyendo a aquellos con cáncer, VIH o que están tomando medicamentos supresores del sistema inmunológico, pueden tener un riesgo mayor de desarrollar una variante severa de la varicela o el herpes.

El síndrome de Reye es una complicación poco común de la varicela, asociado con los niños que toman aspirina o productos que contienen aspirina durante la enfermedad.

El síndrome de Reye es una enfermedad grave que afecta a todos los órganos del cuerpo, pero de manera más seria el cerebro y el hígado, y puede ser mortal. Se desconoce la causa exacta del síndrome de Reye.

Jamás se debe dar aspirina o productos que contengan aspirina a los niños o personas menores de 18 años con varicela.

¿Cuándo y durante cuánto tiempo es contagiosa una persona con varicela?

Una persona con varicela resulta más contagiosa uno o dos día antes de que aparezca la erupción y hasta el momento en que se sequen las ampollas y formen una costra. Las personas con un sistema inmunológico debilitado pueden ser contagiosas durante un período de tiempo más prolongado.

¿Existe tratamiento para la varicela?

El medicamento Aciclovir está aprobado para el tratamiento de la varicela. Sin embargo, dado que la varicela tiende a ser leve entre los niños sanos, la mayoría de los médicos no considera necesario recetarla.

Se puede considerar el uso del Aciclovir para personas con buena salud que presentan un riesgo de desarrollar un episodio de varicela moderado o grave.

Es importante consultar con un médico las recomendaciones para el uso de Aciclovir.

¿El haber tenido una infección de varicela en el pasado hace que una persona sea inmune?

La mayoría de las personas no contrae varicela más de una vez. Sin embargo, dado que el virus de la varicela-zoster permanece en el organismo después de la infección inicial, ésta puede regresar años más tarde en forma de herpes en algunos adultos mayores y algunas veces en niños.

¿Hay una vacuna contra la varicela?

Una vacuna para proteger a los niños contra la varicela fue autorizada por primera vez en 1995.

Los niños que no han tenido varicela deberían recibir dos dosis de la vacuna, la primera entre los 12 y los 15 meses de edad y la segunda entre los cuatro y los seis años.

Las personas mayores de 13 años que no han tenido nunca varicela y no han recibido nunca la vacuna deben recibir dos dosis de la vacuna con un intervalo de al menos 28 días.

La vacuna contra la varicela puede administrarse junto con la vacuna contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR por las siglas en inglés) que ha sido aprobada para su uso entre los niños desde los 12 meses hasta los 12 años de edad.

En el estado de Nueva York se exige la vacuna contra la varicela para los niños ingresados en programas de pre-kínder y kínder o en el sistema escolar. Se recomienda también la vacuna para el personal del cuidado de la salud y los estudiantes universitarios que nunca antes han tenido varicela.

¿Qué se puede hacer para prevenir la propagación de la varicela?

El mantener altos niveles de inmunización contra la varicela en la respectiva comunidad resulta algo crítico para controlar su contagio.

Para prevenir una propagación aún mayor, las personas infectadas con la enfermedad deben quedarse en casa y evitar así que resulten expuestas a la enfermedad las personas susceptibles de ello.

Las personas infectadas deben permanecer en casa hasta que las ampollas se hayan secado y se hayan convertido en costras. Es muy importante evitar la cercanía a los recién nacidos que no sean inmunes y a las personas con un sistema inmunológico debilitado.

Se recomienda la vacunación contra la varicela para controlar los brotes de esta enfermedad. Durante un brote, las personas que no tienen una evidencia adecuada de haber sido vacunadas y por lo tanto de tener inmunidad, deben recibir una dosis, ya sea la primera o la segunda hasta la fecha.

En el 2006 se hizo disponible un producto llamado VariZIG™ para proteger a los pacientes cuya evidencia de ser inmunes a la varicela era deficiente y que al haber estado expuestos a otra persona con varicela tenían un riesgo alto de una enfermedad grave y de sufrir complicaciones.

Los pacientes a quienes se les recomienda recibir VariZIG™ incluyen a aquellos con un sistema inmunológico debilitado, las mujeres embarazadas, los recién nacidos cuyas madres presentan síntomas de varicela alrededor del momento del parto (cinco días antes y dos después del nacimiento), y algunos niños prematuros que estuvieron expuestos a la varicela recién nacidos.

Источник: https://www.health.ny.gov/es/diseases/communicable/chickenpox/fact_sheet.htm

Varicela

Varicela

La varicela es una enfermedad infecciosa que produce una erupción muy característica.

La causa es el virus varicela-zóster, llamado así porque también es el causante del herpes zóster. Se puede ver en cualquier época del año, aunque es más frecuente en invierno y primavera.

Es una enfermedad clásica de la infancia y, a menos que se vacunen, casi todos los niños pasan por ella antes de la adolescencia.

La varicela es muy contagiosa, de manera que, cuando hay un enfermo en la casa, el 80-90% de las personas que viven allí y no la sufrieron anteriormente la acaban contrayendo.

Se transmite por contacto directo con las lesiones de la piel o a través de las gotitas de saliva que se expulsan con la tos o los estornudos.

Los enfermos son contagiosos aproximadamente desde 2 días antes de aparecer la erupción hasta que todas las lesiones de la piel se han convertido en costras (alrededor 1 semana).

¿Cuáles son los síntomas?

El signo más característico es una erupción en la piel en forma de pequeños granos que en poco tiempo se convierten en ampollas (vesículas llenas de líquido).

Suele empezar por la cara, el tronco y el cuero cabelludo, extendiéndose después por todo el cuerpo. Tras un par de días las ampollas se van transformando en costras.

Durante los primeros días aparecen varias oleadas de vesículas, por lo que pueden verse a la vez ampollas y costras. Las lesiones suelen producir mucho picor.

Es muy frecuente que haya fiebre desde uno o dos días antes de aparecer la erupción. Otros síntomas frecuentes son dolor de cabeza, malestar general, pérdida de apetito o vómitos.

¿Cómo se diagnostica?

La varicela suele diagnosticarse con facilidad al reconocer su apariencia típica, por ser una enfermedad muy frecuente y característica, sin precisar de ningún tipo de prueba complementaria.

En casos muy concretos (dudosos y con riesgos de complicaciones) se puede buscar la presencia del virus en el líquido de las vesículas. Para conocer si una persona es inmune a la varicela se utiliza la serología (un análisis de sangre).

¿Qué puedo hacer?

En general los niños sólo precisan tratamiento para aliviar los síntomas.

En caso de usar medicamentos para la fiebre, debe evitarse el ácido acetilsalicílico, ya que su empleo en estos casos aumenta el riesgo de una grave complicación llamada síndrome de Reye.

Para el picor pueden ayudar las lociones antipruriginosas o, si es muy intenso, los antihistamínicos orales (bajo prescripción médica).

Aunque la mayoría de las lesiones de la piel suelen curar sin problemas, en ocasiones el proceso de cicatrización puede dejar alguna marca.

Para evitarlo es importante prevenir las lesiones por rascado y las infecciones de la piel, cortando las uñas y bañando al niño a diario con un jabón suave.

También es conveniente evitar la exposición al sol hasta que las lesiones hayan desaparecido por completo, dado que el sol favorece la aparición de manchas oscuras durante el proceso de cicatrización.

Es normal que los niños pierdan apetito cuando están enfermos. Si ocurre esto, es mejor ofrecer comidas ligeras y líquidos para beber, sobre todo si tienen fiebre.

El aciclovir es un medicamento antiviral que disminuye la intensidad y la duración de la varicela. En niños sanos no suele utilizarse porque sus beneficios son escasos y también puede causar efectos secundarios.

El aciclovir se reserva para las personas con más riesgo de complicaciones (adultos, adolescentes mayores de 13 años y enfermos con problemas de defensas), pero para ser eficaz debe comenzarse en las primeras 24 horas desde la aparición de la erupción. 

Durante la fase contagiosa es importante aislar al enfermo de aquellas personas que no han pasado la enfermedad, en especial de las de mayor riesgo como los adultos, adolescentes, embarazadas e inmunodeprimidos (personas con las defensas muy bajas). A medida que mejoran pueden ir recuperando su actividad normal, pero es preferible retrasar el regreso a la escuela hasta que todas las lesiones se hayan secado, para evitar en lo posible nuevos contagios.

¿Qué consecuencias tiene?

Lo normal es que la varicela curse en los niños como una enfermedad benigna, curando por sí sola en unos días. No obstante, a veces aparecen complicaciones que requieren atención médica.

Las más frecuentes son las infecciones de la piel, favorecidas por el rascado de las lesiones. Una complicación menos frecuente es la ataxia cerebelosa (pérdida de equilibrio y descoordinación), muy aparatosa pero que también es pasajera.

Más raramente se ven complicaciones más graves, aunque son más propias de los adultos o de niños con las defensas bajas.

Una vez que se cura genera inmunidad permanente, por lo que es excepcional que alguien la padezca más de una vez en la vida.

Después de pasar la varicela, algunos virus se refugian en células del sistema nervioso, donde permanecen inactivos. En algunas personas, después de años, el virus se reactiva y aparece el herpes zoster.

¿Cómo se puede prevenir?

La manera más eficaz de evitar la varicela es mediante la vacunación. La vacuna contra la varicela previene la gran mayoría de los casos y casi la totalidad de las formas graves. 

También existe la inmunoglobulina antivaricela, que contiene anticuerpos frente a la enfermedad, y se utiliza en personas de alto riesgo que tienen contraindicada la vacunación por estar embarazadas o carecer de defensas (inmunodeprimidos).

Источник: https://enfamilia.aeped.es/temas-salud/varicela

¿Cómo se contagia la varicela? Síntomas y tratamiento

Varicela

La varicela es una infección causada por el virus varicela zóster (VVZ). Aunque no suele revestir gravedad en los niños, es una enfermedad muy contagiosa y, en algunos grupos de personas, como adolescentes y adultos, puede llegar a tener consecuencias graves.

Se trata de una infección habitual en la infancia y se caracteriza por la aparición en la piel de granos rosas(pápulas) que rápidamente se van transformando en pequeñas ampollas llenas de líquido (vesículas) y que producen un intenso picor.

A los cuatro o cinco días, aproximadamente, las ampollas se secan y se convierten en costras. Durante unos días, las lesiones aparecen por oleadas en sucesivos brotes, por lo que un mismo paciente puede presentar a la vez lesiones en distintas fases: pápulas, vesículas y costras.

Este patrón  de aparición se conoce como “cielo estrellado” y es característico de esta enfermedad.

La varicela suele prolongarse de una a dos semanas y también puede causar fiebre y malestar. Antes de que estuviera disponible la vacuna, casi todas las personas la contraían durante su infancia.

¿A quién afecta?

La varicela es una enfermedad presente en todo el mundo, cuya incidencia suele estar relacionada con la tasa de nacimientos en cada país, ya que –y sobre todo en climas templados-, es una enfermedad prototípica de la niñez: de acuerdo a datos del departamento de Salud de Nueva York, el 90% de los casos ocurre en personas menores de diez años.

Según la Asociación Española de Pediatría (AEPED), su incidencia mundial se estima en 60 millones de casos al año, de los que 57 millones corresponderían a niños y 3 millones, a adultos. Como en el resto del mundo, en España, la varicela afecta también principalmente a niños, pero se debe ser especialmente cauteloso si afecta a un adolescente mayor de 15 años o a un adulto.

¿Cómo y cuándo se contagia?

Como hemos dicho, la varicela es muy contagiosa. Las personas que la padecen transmiten con facilidad el virus varicela zóster a las no vacunadas o que nunca antes han padecido la enfermedad. De hecho, según la AEPD, tras un contacto intrafamiliar con una persona infectada, el 96% de los sujetos susceptibles desarrollan la enfermedad en un mes.

El contagio puede suceder desde uno hasta tres días antes del brote del sarpullido y hasta que se hayan formado las costras (que suele ser entre cinco y siete días más tarde).

Esto dificulta la detección precoz del contagio, ya que una persona puede contagiar a otras sin haber manifestado aún la erupción característica.

Posteriormente, pueden transcurrir de diez a veintiún días hasta que la persona infectada desarrolle síntomas.

La transmisión puede tener lugar de diversas maneras:

  • Contacto directo con las pequeñas ampollas que contienen el virus: estas pueden ser producto de la varicela o del herpes zóster (otra forma de manifestarse del mismo virus, y  conocida popularmente como “culebrilla”). El poder de contagio de este es menor que el de la varicela clásica, pero aun así debe extremarse el cuidado.
  • Por medio de las secreciones respiratorias: cuando alguien sano inhala las minúsculas gotitas que llegan al aire al respirar o hablar una persona con varicela.
  • Transmisión de la madre al feto: cuando la mujer padece varicela durante el primer o segundo trimestre del embarazo, hay un riesgo de padecer la llamada varicela congénita, que puede dar lugar a malformaciones y cicatrices en las extremidades del feto, ceguera y alteraciones del sistema nervioso central y que puede resultar mortal para el feto hasta en el 30% de los casos. Cuando la enfermedad materna se contrae en los días previos y/o inmediatamente posteriores al parto, también puede afectar al recién nacido, que podría padecer varicela postnatal. Ambas son situaciones graves, que requieren medidas específicas y especializadas.

Normalmente, quienes han sufrido varicela quedan inmunizados contra ella, si bien, en raras excepciones, algunas personas la llegan a contraer de nuevo, por pérdida de dicha inmunidad.

¿Qué complicaciones puede tener?

Aunque no son muy frecuentes, la varicela puede presentar complicaciones. En este sentido, existen varios colectivos que corren mayor riesgo:

  • Niños menores de un año y los mayores de 15.
  • Personas con el sistema inmunológico debilitado (pacientes de cáncer, VIH o que hayan sufrido un trasplante).
  • Recién nacidos (bebés menores de un mes) cuyas madres no están inmunizadas y han tenido la infección entre los 5 días previos al parto y las 48 horas posteriores. Estos bebés pueden padecer una variante más severa y prolongada de la enfermedad, que puede llegar a ser mortal.
  • Embarazadas: no solo por la potencial afectación del feto, sino porque conlleva un mayor riesgo de complicaciones para la madre, por ejemplo, mayor riesgo de neumonía.

Respecto a las complicaciones, podemos hablar de:

  • Sobreinfección de las ampollas en la piel: debido a la acción de determinadas bacterias. Esta infección se manifiesta con un aumento de la fiebre o por el enrojecimiento o aparición de dolor alrededor de las lesiones, y es la principal causa de hospitalización o atención ambulatoria en casos de varicela. También puede acabar produciendo cicatrices.
  • Otras posibles complicaciones menos frecuentes no relacionadas con la piel son la neumonía, la encefalitis (inflamación del cerebro) y la ataxia cerebelosa.
  • Raramente, pueden desarrollarse también meningitis, miocarditis (afectación del músculo cardíaco) y hepatitis, entre otras dolencias en diferentes órganos y sistemas corporales.
  • Otra complicación poco común es el síndrome de Reye, una enfermedad que puede afectar seriamente al cerebro y el hígado y también ser mortal.
  • Tras sufrir la enfermedad, el virus varicela zóster (VVZ) permanece latente en el organismo y en algunos casos –generalmente después de los 60 años- puede reactivarse y producir el herpes zóster. Se trata de una erupción dolorosa en la piel, que suele curarse por sí sola.
  • De padecerse en el embarazo, especialmente en el primer trimestre, puede originar malformaciones graves e incluso la pérdida del feto.

¿Cómo se trata la varicela?

Normalmente, el paciente se recupera sin complicaciones. El tratamiento es sintomático o, lo que es lo mismo, enfocado al alivio de los síntomas:

  • Para mitigar el picor y evitar el rascado, puede recurrirse a los antihistamínicos sedantes, siempre bajo consejo médico.
  • La fiebre puede tratarse con antitérmicos como el paracetamol, pero debe evitarse el consumo de aspirina e ibuprofeno.
  • El uso de antivirales solo está recomendado en el caso de complicaciones o en enfermos de mayor riesgo. Para que sea efectivo, su administración debe iniciarse dentro de las primeras veinticuatro horas tras el comienzo de la erupción. Normalmente, no se prescriben a niños que no padezcan otra enfermedad.
  • En el caso de sobreinfección bacteriana de las lesiones, puede ser necesaria la administración de antibióticos.

¿Puede prevenirse la varicela?

La mejor forma de prevenir la varicela es mediante la vacunación. La mayoría de las personas vacunadas no desarrollan la enfermedad o, en el caso de hacerlo, los síntomas son muy leves.

En los niños, desde el año 2016, está incluida en el calendario vacunal.

Si perteneces a un grupo de riesgo y/o crees no haber pasado la enfermedad, consulta con tu médico acerca de la conveniencia de vacunarte.

Las siguientes precauciones te ayudarán a evitar o, al menos, hacer un poco más llevadera la enfermedad a ti o a tu hijo, así como a evitar su contagio:

  • 1. Vacuna a tu hijo y vacúnate tú.Pregunta a tu pediatra en función de la edad y circunstancias particulares del menor y también consulta cómo vacunarte tú si no lo hiciste en tu infancia. Es la única manera de reducir el riesgo de contraer varicela, una enfermedad muy común en los niños, pero que puede originar complicaciones graves de aparecer en la edad adulta, especialmente en algunos grupos de población específicos.
  • 2. Recurre a los baños diarios con agua tibia y poco jabón.Mantener una higiene adecuada es clave para mantener las infecciones a raya. Después, realiza un buen aclarado y seca sin frotar, para no empeorar las lesiones. Por último, aplica un buen humectante y calmante sobre la piel.
  • 3. Intenta evitar el rascado.Puedes refrescar la piel del paciente (sea niño o adulto) con compresas frías y húmedas aplicadas en las zonas que más piquen. Los baños en agua de avena coloidal o aplicar loción de calamina también pueden ser muy útiles.
  • 4. No apliques pomadas o talco.Estos productos no alivian ni ayudan a la evolución de las lesiones en la piel. Además, si existe fiebre, no recurras a la aspirina y sé cuidadoso con el ibuprofeno, especialmente si aparecen lesiones cutáneas asociadas a la fiebre.
  • 5. Mantén sus uñas cortas y limpias.De esta manera, evitarás que se dañe la piel cuando se rasque y prevendrás posibles infecciones.
  • 6. Procura mantener el ambiente fresco.El calor, la humedad y el sudor pueden volver más intenso el picor que provocan los granos y vesículas.
  • 7. Utiliza ropa de cama fresca, suave y holgada.Permitirá a la piel mantenerse aireada, y reducirá la transpiración. Evita la ropa áspera, sobre todo de lana.
  • 8. Evita la exposición al sol.Hasta que las lesiones hayan desaparecido por completo. El sol favorece la aparición de manchas oscuras durante el proceso de cicatrización.
  • 9. Mejor comer ligero y beber muchos líquidos.Ante la pérdida de apetito en estos días, ofrécele al niño comidas no muy pesadas y haz que beba líquidos, con más razón si tiene fiebre.
  • 10. Toma precauciones para evitar contagiar a otros.Si tu hijo está enfermo, evita que tenga contacto con recién nacidos, mujeres embarazadas, personas cuyo sistema inmunitario esté debilitado o que no se hayan vacunado contra la varicela. No lo mandes a la escuela infantil o colegio (o vuelvas tú al trabajo, en caso de que seas tú el enfermo, no así si has estado cuidándole pero no te has contagiado) hasta que todas las ampollas hayan formado costra o se hayan secado –normalmente, una semana después del inicio de la enfermedad-.

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Источник: https://cinfasalud.cinfa.com/p/varicela/

La varicela

Varicela

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La varicela es una infección viral que causa fiebre y una erupción con ronchas en todo el cuerpo, acompañada de comezón.

Solía ser una enfermedad común de la infancia en los Estados Unidos, especialmente en niños menores de 12 años. En la actualidad, gracias a la vacuna de la varicela, es mucho menos frecuente.

¿Cuáles son los signos y síntomas de la varicela?

La varicela suele comenzar sin la clásica erupción en la piel, con fiebre, dolor de cabeza, dolor de garganta o dolor de estómago. Estos síntomas duran unos pocos días y la fiebre se mantiene entre 101 ° y 102 °F (38.3 ° y 38.8 °C).

La erupción de la piel es roja y con picazón, y suele comenzar en el abdomen o en la espalda y el rostro. Después, se extiende a casi todo el resto del cuerpo, incluido el cuero cabelludo, la boca, los brazos, las piernas y los genitales.

La erupción comienza como pequeñas ronchas rojas que parecen espinillas o picaduras de insectos. Aparecen en oleadas durante 2 a 4 días. Después se transforman en ampollas de paredes delgadas y llenas de líquido. La pared de las ampollas se rompe y deja las ampollas abiertas. Estas finalmente forman una costra que se seca y se pone de color marrón.

Todas las etapas de la erupción de la varicela (ronchas rojas, ampollas y costras) aparecen al mismo tiempo en el cuerpo. La erupción puede extenderse más o ser más grave en niños que tienen el sistema inmunitario debilitado o trastornos de la piel, como eczema.

¿Cuáles son las causas de la varicela?

La varicela es provocada por el virus llamado varicella-zoster. Más adelante, este virus también puede causar una erupción cutánea dolorosa llamada herpes zóster. Una vez que una persona ha tenido varicela, el virus permanece inactivo en el sistema nervioso por el resto de la vida. El virus se puede reactivar («despertar») más adelante y causar herpes zóster.

Los niños que han recibido la vacuna de la varicela tienen muchas menos probabilidades de desarrollar herpes zóster cuando son mayores.

¿Es contagiosa la varicela?

La varicela es muy contagiosa. La mayoría de los niños que tienen un hermano enfermo también se enfermarán (si aún no han tenido la infección o no han recibido la vacuna) y tendrán síntomas aproximadamente dos semanas después de que el primer niño haya presentado los síntomas.

Una persona con varicela puede diseminar el virus:

  • a través de las gotas que exhala en el aire al toser o estornudar
  • a través de las mucosidades, la saliva o el líquido de las ampollas

La varicela es contagiosa desde aproximadamente dos días antes de que aparezca la erupción en la piel y hasta que las ampollas han formado una costra.

Una persona con herpes zóster puede transmitir la varicela (pero no el herpes) a otras personas que no han tenido varicela o no han recibido la vacuna.

Como la varicela es tan contagiosa, los niños enfermos deben quedarse en su casa y descansar hasta que desaparezca la erupción en la piel y se sequen las ampollas. Esto suele llevar aproximadamente 1 semana. Si no está seguro de si su hijo está preparado para regresar a la escuela, consulte al médico.

¿Qué problemas pueden surgir?

Algunas personas tienen más riesgo de sufrir complicaciones por la varicela, incluidas las siguientes:

  • las mujeres embarazadas
  • los recién nacidos de madres que tenían varicela
  • los pacientes con leucemia
  • los niños que están tomando medicamentos inmunodepresores
  • cualquier persona que tenga problemas en el sistema inmunitario

Si estas personas se exponen a la varicela, pueden recibir un medicamento (inmunoglobulina contra la varicela zóster) para que la enfermedad no sea tan grave.

¿Es posible prevenir la varicela?

Sí. La mayoría de las personas que reciben la vacuna de la varicela no tendrán varicela. Los médicos recomiendan que los niños reciban la vacuna de la varicela del siguiente modo:

  1. una primera inyección cuando tienen entre 12 y 15 meses
  2. un refuerzo cuando tienen entre 4 y 6 años

Los mayores de 13 años que nunca han tenido varicela y no están vacunados deben recibir dos dosis de la vacuna con una distancia de al menos 28 días entre ellas.

Los niños que han tenido varicela no necesitan vacunarse; en general, quedan protegidos de por vida contra la enfermedad.

¿Cómo se diagnostica la varicela?

Los médicos suelen diagnosticar la varicela mirando la erupción característica en la piel.

Llame al médico si cree que su hijo tiene varicela. El médico puede orientarlo para que detecte complicaciones y para que escoja un medicamento que le alivie la picazón.

Si lleva a su hijo al médico, hágale saber al personal de manera anticipada que su hijo tal vez tenga varicela. Es importante no exponer a otros niños en el consultorio; a algunos de ellos, una infección con varicela podría causarles complicaciones graves.

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo a sentirse mejor?

Para ayudar a aliviar las molestias y la picazón de la varicela:

  • Use compresas húmedas frías o dele baños en agua tibia cada 3 o 4 horas durante los primeros días. Los baños de avena, que se pueden conseguir en un supermercado o una farmacia, pueden ayudar a aliviar la picazón. (Los baños no extienden la erupción cutánea).
  • Seque el cuerpo suavemente (no frote la piel).
  • Coloque una loción de calamina en las zonas con picazón (pero no la use en el rostro, en especial cerca de los ojos).
  • Pregúntele al médico o al farmacéutico por las cremas para aliviar el dolor que se pueden colocar en las ampollas de la zona genital.
  • Pregúntele al médico si es conveniente usar un medicamento sin receta para tomar por boca para aliviar la picazón.

Para evitar que su hijo se rasque:

  • Colóquele mitones o guantes en las manos para evitar que se rasque mientras duerme.
  • Córtele las uñas y manténgalas limpias.

Si su hijo tiene ampollas en la boca:

  • Dele alimentos fríos, blandos y livianos porque la varicela en la boca puede hacer que le resulte difícil comer o beber. Evite los alimentos ácidos o salados, como el jugo de naranja o los pretzels.
  • Dele a su hijo paracetamol para ayudar a aliviar el dolor.

Nunca les dé aspirina a los niños con varicela. Puede provocarles una enfermedad grave llamada síndrome de Reye.

¿Cuándo debería llamar al médico?

La mayoría de las infecciones por varicela no requieren tratamiento médico especial. Pero, en algunos casos, pueden surgir problemas. Llame al médico si su hijo:

  • tiene fiebre que dura más de 4 días
  • tiene tos intensa o dificultades para respirar
  • tiene una zona de la erupción en la piel que supura (secreta un líquido amarillo y espeso) o que se pone roja, con temperatura, inflamada o con dolor
  • tiene un fuerte dolor de cabeza
  • está muy somnoliento y le cuesta despertarse
  • tiene dificultad para mirar luces brillantes
  • tiene problemas para caminar
  • parece confundido
  • tiene vómitos
  • parece estar muy enfermo
  • tiene rigidez en el cuello

Revisado por: Kate M. Cronan, MD

Fecha de revisión: enero de 2019

Источник: https://kidshealth.org/es/parents/chicken-pox-esp.html

Embarazo y niños
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