Vivir juntos

Contents
  1. Diez conversaciones que hay que tener antes de vivir juntos
  2. La conversación sobre las cosas que os gustaría cambiar del otro. (Sinceridad, que seguro que hay algo)
  3. La conversación sobre el dinero
  4. La conversación sobre el sexo
  5. La conversación sobre el espacio personal
  6. La conversación sobre los hijos
  7. La conversación sobre la crianza de los hijos
  8. La conversación sobre la monogamia
  9. La conversación sobre las tradiciones familiares
  10. La conversación sobre cómo solucionaréis los problemas que surjan
  11. La conversación sobre vuestro matrimonio ideal
  12. ¿Están listos para vivir juntos? ¡Experto revela las señales!
  13. Señales externas para saber si están listos para vivir juntos
  14. Ya han vivido de forma independiente
  15. Tienen todo lo material necesario para vivir juntos
  16. Están económicamente estables
  17. No tienen problemas con la familia del otro
  18. Cuestiones internas a tomar en cuenta antes de irse a vivir juntos
  19. Cooperan en las labores de casa
  20. Ya se conocen los defectos y no les molesta
  21. Se respetan como iguales
  22. Saben resolver sus conflictos
  23. Tienen estilos de vida similares
  24. Tienen proyecto de vida juntos
  25. Ya han hablado de compromiso
  26. VIVIR JUNTOS. 9 cosas que tenéis que hablar antes
  27. Dinero
  28. Discusiones
  29. Sexo
  30. Tareas del hogar
  31. Dónde vais a vivir
  32. Vuestro espacio
  33. Invitar gente a casa
  34. Vuestras citas
  35. A dónde va la relación
  36. Juntos pero no revueltos: por qué cada vez más parejas deciden vivir cada uno en su casa
  37. De Simone de Beauvoir a Gwyneth Paltrow
  38. Ni plan familiar ni beneficios
  39. ¿Vivir juntos o seguir en pareja cada uno en su casa?
  40. Algunas señales que muestran que vuestra relación es madura y podéis dar el paso
  41.  ¿Se puede tener una relación de pareja plena sin vivir juntos?

Diez conversaciones que hay que tener antes de vivir juntos

Vivir juntos

Puede que no sea el mejor plan para un sábado por la noche, pero hablar sobre ciertos temas de pareja como la planificación familiar, el dinero y la monogamia podría ser el mejor modo de prevenir un futuro divorcio.

Es más, el hecho de poder abordar conversaciones difíciles y trascendentales en una fase temprana es una de las cualidades positivas que hay que perseguir en una nueva relación, según la psicóloga Alicia H. Clark.

«No se puede superar una discrepancia si aún no ha surgido. Discutir y discrepar al tratar estos temas desvela lo que de verdad os importa a ambos.

Y saber cómo afronta tu pareja las desavenencias es casi igual de importante», indica.

¿Cuáles son esas conversaciones fundamentales? Los terapeutas y psicólogos han escogido las diez más importantes:

La conversación sobre las cosas que os gustaría cambiar del otro. (Sinceridad, que seguro que hay algo)

«Muchas personas empiezan un matrimonio con el deseo oculto de que algo de su pareja cambie: Ojalá pase menos tiempo con sus amigos cuando formemos una familia. Ojalá gaste menos dinero en sus caprichos. Ojalá deje de beber tanto.

Aferrarse a estas esperanzas secretas puede ser muy nocivo a largo plazo en tu salud, felicidad y matrimonio.

Confesar esos deseos antes de casarte, de hecho, puede incitar el cambio en ese sentido», aconseja Kurt Smith, especialista en terapia para hombres.

La conversación sobre el dinero

«Es necesario que tengáis una extensa conversación sobre el dinero.

Tratad diversos asuntos: ¿Trabajará un miembro o dos de la relación? ¿Cómo gestionaréis el dinero? ¿Ahorraréis hasta el último céntimo, gastaréis todo lo que tengáis mientras podáis o adoptaréis un enfoque intermedio? Mucha gente dice: 'Ya lo pensaremos cuando llegue el momento', algo que puede llegar a funcionar si resulta que ambos miembros piensan de forma parecida, pero que puede conducir a una guerra en la relación si no es el caso. Uno de los miembros puede pensar que están siempre apretándole el cinturón y, al mismo tiempo, el otro miembro puede pensar que su pareja está llevando a la familia a la ruina», explica Laurel Steinberg, terapeuta matrimonial y profesora de Psicología en la Universidad de Columbia (Estados Unidos).

La conversación sobre el sexo

«Si intuyes que las necesidades sexuales de tu pareja no coinciden con las tuyas, no lo dejes pasar. Igual intentas creer que es un asunto sin importancia o que se solucionará una vez que os caséis, pero el sexo suele ser más sencillo en los primeros años de la relación.

Si ya al principio tienes dudas, puedes estar seguro de que tendréis problemas de dormitorio más adelante cuando tengáis hijos. El sexo es uno de los asuntos que no pueden ser solucionados fuera del matrimonio. ¿Que tenéis problemas con la compatibilidad de horarios? Podéis contratar a alguien.

¿Que tenéis distintas necesidades de socialización? Que se quede uno en casa y el otro salga con sus amigos. En cambio, la frustración sexual no se puede delegar en nadie de fuera de la relación. El miembro de la relación con una mayor libido puede acabar sintiéndose traicionado por la falta de interés de su pareja.

¿El resultado? Un creciente resentimiento y, a menudo, la creencia de que una infidelidad está justificada en su caso», advierte Caroline Madden, terapeuta matrimonial y familiar.

«Si intuyes que las necesidades sexuales de tu pareja no coinciden con las tuyas, no lo dejes pasar […] Si ya al principio tienes dudas, puedes estar seguro de que tendréis problemas de dormitorio más adelante. El sexo es uno de los asuntos que no pueden ser solucionados fuera del matrimonio.Caroline Madden, tereapeuta

La conversación sobre el espacio personal

«Hablad sobre vuestras necesidades de pasar algunos ratos a solas o sin la compañía del otro. A veces las parejas esquivan ese tema al principio pero, tras el vínculo y la ilusión de la primera fase de la relación, se dan cuenta de que necesitan pasar un rato a solas o con sus respectivos amigos.

Si este tema no se habla con antelación, el otro miembro de la relación puede sentirse abandonado, celoso o resentido.

Tener una conversación en la fase inicial de la relación sobre las necesidades naturales de pasar un tiempo a solas puede ser de ayuda para que el otro miembro vea que es una necesidad personal, no un rechazo, haciendo que esa búsqueda de soledad se normalice y que los momentos que paséis juntos se disfruten aún más», dice Ryan Howes, psicólogo.

La conversación sobre los hijos

«Es sumamente importante que las parejas tengan una charla sincera y directa sobre los hijos; no solo sobre si quieren tener alguno, sino también sobre la visión general que tiene cada uno de la paternidad.

¿Alguno de los dos, o ambos, tiene ideas fijas sobre esperar un tiempo o sobre lanzarse ya a la aventura? ¿Alguno tiene una opinión formada sobre los tratamientos de infertilidad o la adopción? ¿Alguno tiene dificultades de concepción? ¿Habéis mantenido alguna conversación sobre vuestras creencias religiosas y las expectativas que tenéis para vuestros hijos en cuanto a esas creencias? No os dejéis ninguno de esos temas sin tratar», recomienda Linda Lipshutz, psicoterapeuta.

La conversación sobre la crianza de los hijos

«A veces veo parejas enzarzadas en importantes discusiones sobre criar a los hijos 'a su manera' porque es 'la manera correcta', sin prestar atención a las preferencias y la perspectiva de su pareja.

Sin embargo, es fundamental para la salud mental y el bienestar de los hijos que ambos miembros de la relación remen en el mismo sentido, por mucho que cueste llegar a ese consenso.

Preguntaos esto: ¿Compartís los mismos valores principales? ¿Coincidís con las cualidades y comportamientos que queréis tomar de vuestras familias y los que no?», explica la psicóloga y terapeuta sexual Megan Fleming.

Es fundamental para la salud mental y el bienestar de los hijos que ambos miembros de la relación remen en el mismo sentido, por mucho que cueste llegar a ese consenso»Megan Fleming, psicóloga y terapeuta sexual

La conversación sobre la monogamia

«La mayoría de las parejas buscan un matrimonio monógamo. Sin embargo, la monogamia puede tener distintos significados para la gente.

Sin una conversación sincera, lo fácil es creer que tu pareja comparte tu perspectiva, pero debes profundizar: ¿Te sientes cómodo si tu pareja se va a cenar con su ex? ¿Sentirás celos si tu pareja tiene que hacer viajes de trabajo con compañeros atractivos? ¿Cómo crees que afrontarías esas situaciones cuando se produjeran? ¿Qué pasa si uno de los dos siente un flechazo por otra persona? Puede ser de ayuda para el futuro matrimonio tener en cuenta diversas situaciones hipotéticas que sean un desafío para la monogamia», asegura la psicoterapeuta Elisabeth J. LaMotte.

La conversación sobre las tradiciones familiares

«No solo las grandes tradiciones sobre las festividades más importantes, sino también sobre el modo en que estás acostumbrado a pasar el fin de semana o qué piensas sobre cenar (o no cenar) juntos.

¿Piensas que debéis cenar juntos o te parece bien que cada uno cene por su cuenta delante de la televisión? Hablar de estos temas antes de que se dé el caso puede hacer que seáis un equipo si vuestras familias no aprueban vuestras modificaciones de las tradiciones.

Estas conversaciones sirven para ayudar a ver vuestras similitudes y diferencias, además de que son imprescindibles para crear vuestra propia cultura matrimonial», opina Danielle Kepler, terapeuta.

La conversación sobre cómo solucionaréis los problemas que surjan

«Ambos necesitáis tener la certeza de que vais a hacer lo que sea necesario para solucionar los obstáculos que surgirán en el futuro en vuestra relación, ya sean problemas físicos, emocionales, mentales o financieros.

Por ejemplo, si tu pareja un día sufre depresión o ansiedad, puede decidir no tratarse, ignorarlo o enmascararlo con medicamentos o alcohol, pero todo el mundo tiene que estar seguro de que su pareja hará lo que esté en su mano para solucionar el problema.

Si vuestro matrimonio flaquea, ¿acudiréis a una terapeuta o trataréis de solucionarlo por vuestra cuenta? Lo que todo el mundo necesita saber es que su pareja está dispuesta a solucionar los problemas que surjan, que no ignorará el problema ni dirá 'así soy, acostúmbrate», expone Becky Whetstone, terapeuta matrimonial.

Ambos necesitáis tener la certeza de que vais a hacer lo que sea necesario para solucionar los obstáculos que surgirán en el futuro en vuestra relación, ya sean problemas físicos, emocionales, mentales o financieros».Becky Whetstone, terapeuta matrimonial

La conversación sobre vuestro matrimonio ideal

«Toda pareja debería exponer sus expectativas mucho antes del matrimonio y mantener viva esa conversación tras la boda.

El resentimiento surge en las relaciones cuando piensas que tu pareja te debe algo o te ha tratado de forma injusta, y es una mezcla de decepción, furia y miedo.

Antes de llegar a ese punto, hay que prestar atención: poned el listón alto, esforzaos al máximo y nunca finalicéis el diálogo sobre cómo mantener el buen rumbo», aconseja Laura Heck, terapeuta matrimonial y familiar.

Este artículo fue publicado originalmente en el 'HuffPost' Estados Unidos y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.

TAMBIÉN TE PUEDE INTERESAR:

Ocho hábitos sanos de parejas que fueron a terapia

Nueve hábitos de parejas que tienen una relación sana

Los 'padres helicóptero' están criando niños incapaces de adaptarse a un empleo

Источник: https://www.huffingtonpost.es/2017/08/01/diez-conversaciones-que-hay-que-tener-antes-de-vivir-juntos_a_23052503/

¿Están listos para vivir juntos? ¡Experto revela las señales!

Vivir juntos

Cuando las relaciones de pareja resultan duraderas y los lazos se afianzan, es normal que los dos opten por querer vivir juntos: sienten que están listos para comenzar una nueva etapa donde compartirán nuevas experiencias y aprenderán más cosas en compañía del otro.

Sin embargo, no siempre somos conscientes de las dificultades que se nos pueden presentar en un futuro cercano de convivencia en pareja: nos dejamos fascinar por la frase que dice “todo lo que necesitas es amor”, pero descuidamos los aspectos básicos de la interacción cotidiana con otra persona.

También puede pasar que en plena etapa de amor romántico se nos ocurra la idea, disparatada en la mayoría de los casos, de irnos a vivir con nuestra pareja sin pensar mucho en las implicaciones de esta decisión; por ende, terminamos descubriendo, a través de la experiencia, que aún no estábamos listos para este cambio o, peor aún, que el amor se deterioró gracias a las dificultades que trajo la convivencia precoz.

Con esto no quiero decir que si lo haces justo en esa etapa de enamoramiento todo saldrá mal y será un eminente fracaso, también existen posibilidades de que te vaya bien, pero el riesgo de hacer la experiencia traumática resulta más alto; por eso, lo mejor es darse a la tarea de preparación y autoreflexión para saber si, verdaderamente, estamos listos para emprender esta etapa de madurez y una buena relación de pareja.

Soy Francisco Martins, coach, autor y especialista en relaciones de la Academia del Amor, y hoy te revelaré las señales con las cuales sabrás si están listos para vivir juntos como una de las mejores estrategias para emprender en pareja.

Para que sea más provecho la información, he decidido dividirla en dos partes para que puedas identificar, más claramente, la importancia de autoevaluarse como pareja antes de concretar esa decisión de vivir juntos.

Primero, se encuentran los factores externos a ustedes, cosas que no dependen de su deseo de prosperar juntos sino de lo propicio que sea el entorno para tomar esa decisión y, luego, te compartiré los factores internos, cosas que dependen enteramente de su deseo de convivir exitosamente y en los que vale más el es fuerzo.

Señales externas para saber si están listos para vivir juntos

Estas señales hacen referencia a las condiciones externas a nosotros que ayudan a determinar qué tan preparados estamos para asumir la responsabilidad. Una cosa es que cada uno se sienta listo para asumir el reto de vivir juntos, y otra muy diferente es que el entorno sea el propicio para que se dé con éxito.

A veces, nos aventuramos a hacer las cosas por un deseo muy fuerte de alcanzar lo que buscamos, pero también debemos tener criterio para decidir si es el momento propicio para hacerlo; en ocasiones, hay otras prioridades más allá del deseo, como la familia, la salud, la economía o la calidad de vida de cada uno.

Para tomar grandes decisiones como vivir juntos hay que hacerlo con criterio Clic para tuitear

Tómense su tiempo para valorar en qué situación se encuentran sus vidas en este momento, así sabrán si es el momento óptimo para vivir juntos, o si costará mayor esfuerzo: tendrán claro a qué atenerse y cómo planificar el cambio de situación.

Ya han vivido de forma independiente

Este punto aporta mucho para hacerse responsable de sus propias tareas.

No es totalmente necesario que cada uno haya vivido independientemente, pero sí es necesario que tengan un sentido de la responsabilidad que solo puede aportar el hacerse cargo de sí mismo. Entre adultos, nadie debe recargar sus deberes en otra persona.

Tienen todo lo material necesario para vivir juntos

A veces cuando se toma la decisión de independizarse, esto trae consigo la necesidad de adquirir algunas cosas de casa que no poseemos, si bien puedes encontrar lugares equipados con todo, también hay casos donde debes completar esos utensilios o muebles esenciales del hogar; por tanto, es conveniente tomarse el tiempo para adquirir esas cosas faltantes para no dejar este cabo suelto.

Están económicamente estables

Para ser claro te diré lo siguiente: básicamente no solo se vive de amor, esto solo es una metáfora mal formulada porque, por más que amemos, el amor no nos proveerá de todo lo que necesitamos para sobrevivir; la realidad es que al ser individuos parte de esta sociedad, debemos contribuir en las dinámicas económicas para generar los ingresos que necesitamos.

Si logramos esa estabilidad económica, ya estaríamos dando un paso trascendental para vivir y emprender en pareja.

No tienen problemas con la familia del otro

Es primordial tener en cuenta que tú no estás en una relación amorosa con la familia de tu pareja, sino con tu pareja como tal. Ya dicho esto, te quiero decir que la familia de tu pareja es el núcleo emocional primario que sintió amor y aprecio por él antes que nadie; en este aspecto, lo mejor es que no compitas por el cariño con estas personas.

Tu pareja puede ser consciente de que su familia tiene actitudes tóxicas, o bien puede no saberlo: si puedes llevarte bien con ellos, es una ventaja para ti y para su convivencia futura; si no pueden llevarse bien, basta con que evites los conflictos.

Tu pareja te quiere a ti, y también quiere a su familia; esfuérzate por llevar un trato amable con ellos, apóyalo cuando las situaciones familiares sean complicadas y dale espacio para compartir con ellos como es debido.

Todos tenemos una familia que amamos; piensa en el amor que tienes por tu propia familia para entender la libertad que tu pareja desearía para compartir con sus seres queridos; ahora, si te llevas bien con ellos, matas dos pájaros de un solo tiro: comparten y disfrutan tanto su familia como ustedes en pareja.

Cuestiones internas a tomar en cuenta antes de irse a vivir juntos

Si saben cuidar su relación, tendrán un gran comienzo viviendo juntos

Estas cuestiones hacen referencia a las condiciones internas; es decir, las que dependen de nosotros mismos y de la pareja, las cuales ayudan a determinar nuestra preparación para emprender esta nueva experiencia.

Aquí sí juega el deseo y la motivación de hacer que las cosas funcionen; en esta sección, se encuentran los acuerdos que, como pareja, les pueden ayudar a asegurar su éxito en la convivencia. Son señales de sus compatibilidades, deseos y metas.

Si ya se te hacen familiares dichas señales, es muy probable que tengan las cosas a su favor al interior de la relación; pero, si no se ajustan a los hábitos que ya tienen, no te preocupes, dependen de ustedes mismos y pueden poner de su parte para alcanzarlos.

Cooperan en las labores de casa

Es complicado cuando las tareas del hogar se recargan en una sola persona, nunca subestimes la importancia de las labores domésticas. Si ambos cumplen con funciones equitativas en el hogar, muchas de las discusiones cotidianas se pueden evitar.

Es cuestión de iniciativa: si ambos aman que su hogar sea un lugar limpio y hermoso, les gusta comer cosas ricas y que la ropa siempre huela bien, entonces es lógico que los dos aporten para lograr ese fin.

Ya se conocen los defectos y no les molesta

Todas las personas tenemos defectos y aunque intentemos ocultarlos, siempre salen a flote en algún punto. No debes temer mostrar algunos de tus defectos, si se tienen la confianza suficiente, podrán superar las incomodidades que estos pueden generar.

En algunos momentos, uno puede ayudar al otro a superar las inconformidades; en otros casos, puede que sean insignificantes para tu pareja y no le molesten. Recuerden que son un equipo, no enemigos.

Se respetan como iguales

En este caso, es importante aclarar que el respeto es indispensable en toda ocasión y no solo como pareja.

El punto específico aquí es entender que ambos estarán juntos como igual, no importa si uno de los dos, por ejemplo, tiene más ingresos que el otro; no se trata de una sociedad en la que cada uno posee acciones, ¡no!, es una unión donde hay apoyo mutuo sin reproches o un dominador.

Saben resolver sus conflictos

Como pareja deben evaluar si tienen la suficiente capacidad y madurez para enfrentar y resolver los conflictos que surjan dentro y fuera de la relación; si nos ahogamos en un vaso de agua cada vez que surge algún problema, tal vez sea demasiado pronto para asumir el reto de la convivencia juntos.

Sería mejor y más adecuado responder primero a estas falencias porque, si las llevamos con nosotros a la nueva casa, serán, sin lugar a dudas, un motivo de discordia haciendo que nos hastiemos rápidamente de esta experiencia.

Tienen estilos de vida similares

No deben ser estrictamente parecidos en los gustos o prácticas diarias, solo basta con tener afinidad entre sí, que se acepten y convivan tanto con sus diferencias como con sus similitudes; de igual manera, pueden sacar ventaja de ello y compartir juntos.

Por ejemplo, puede ser muy provechoso si alguno practica algún deporte, porque así podría invitar al otro a hacer caminatas, ir al gimnasio o simplemente empezar con rutinas saludables; también puede ser que practiquen juntos la meditación o disfruten de maratones de películas fortaleciendo así los momentos juntos, no solo por fuera sino en casa.

Tienen proyecto de vida juntos

Otra señal que indica si están o no listos para irse a vivir juntos es la construcción de un proyecto de vida que los involucre a ambos; no se trata solo de estar juntos sino de crear un propósito por el cual los dos se esfuercen. Solo así podrán impulsar todos esos sueños juntos sin dejar que los obstáculos les impidan cumplirlos.

Si aún no tienen definido este punto, es muy conveniente empezar a erigirlo; de otra manera, la solidez de la unión se verá afectada, pues ni siquiera saben por qué están juntos.

Un gran ejemplo es crear tu misión personal y luego compartirla con tu pareja para ver qué tan alineados están en sus deseos personales, en este post de Gabriela & Yeyo tienes un gran ejemplo. 

Ya han hablado de compromiso

El tema del compromiso es crucial en una relación; es necesario abordarlo y tomar decisiones para ofrecerse fidelidad y cooperación mutua.

Si aún no lo han hecho, o no sabes cómo hablar de compromiso con tu pareja, te diré que solo es cuestión de confianza entre ambos: no es necesario ser muy drásticos, solo dejar las cosas claras y hablar con amor de lo que desean alcanzar en un futuro juntos.

Como te dije al principio de esta sección, las señales internas dependen de ustedes mismos: ustedes pueden actuar y hacer algo al respecto para mejorar el panorama interno de su relación y alistarse para vivir juntos en el futuro.

Ahora que te he revelado las señales que te ayudarán a descubrir si están listos para vivir juntos, no dudes en compartirlas con tu pareja para así iniciar el plan de vida juntos y evaluar si están preparados para enfrentar este maravilloso reto.

Источник: https://www.caminitoamor.com/vivir-juntos-como-saber-si-estas-listo/

VIVIR JUNTOS. 9 cosas que tenéis que hablar antes

Vivir juntos

Por supuesto, si tú y tu pareja habéis decidido iros a vivir juntos es porque os queréis mucho (como la trucha al trucho) y os morís de ganas de desayunar, comer, merendar, cenar y dormir juntos. La convivencia puede ser maravillosa, pero no es una solución a los problemas de la relación (si es que los hay) y es que puede crear incluso nuevos conflictos…

Todas sabemos que no existen los cuentos de hadas.

Irse a vivir juntos es un gran paso en cualquier relación y, a menos que comuniques tus objetivos y deseos de antemano, incluso cosas tan pequeñas como encontrar pelos en el lavabo o tus cremas y kits de manicura desordenados, pueden causar una crisis. Hay varias cosas que tenéis que hablar antes de iros a vivir juntos… Y hoy os las contamos. Sí, cariño, tenemos que hablar ;)

Dinero

Hablar de dinero no es plato de buen gusto, ni tarea fácil. Puede que te sientas avergonzada o juzgada en comparación. Por eso cuando habléis de dinero es importante tener cuidado e ir despacio. Tener diferentes maneras de ver el uso del dinero no debería ser un problema pero si hay algo en concreto que te preocupe, cuanto antes mejor para hablar de ello.

¿Cuenta conjunta? ¿Tarjetas de crédito? ¿Ahorros? ¿Cuánto dinero queréis dedicar a cada cosa? Hablad de dinero en profundidad. Callarse las cosas solo provoca resentimiento… Es importante que queden claras las prioridades de cada uno a la hora de gastar dinero.

Quizás tu pareja prefiere ahorrar para viajar que gastarlo en copas y tú prefieres comprarte ropa. Incluso podríais tener una reunión mensual para hablar de las finanzas.

Parece exagerado pero los problemas con el dinero contribuyen a las separaciones más que el sexo, los hijos o las tareas del hogar.

Discusiones

Las parejas felices se van a vivir juntas precisamente porque son felices. Sin embargo, una vez os encontréis 24 horas al día juntos entre 4 paredes pueden surgir problemas como nunca.

Sentaos a hablar sobre qué creéis que vais a discutir, intentando anticipar los acontecimientos. Aseguraros de que ambos sois capaces de llegar a acuerdos y que habéis encontrado una manera asertiva de discutir cuando no estáis de acuerdo. Una pareja que no solucione los problemas rápido, sin hacerse daño y sin guardar resentimientos, tendrá problemas.

Sexo

Las buenas noticias: ¡Compartiréis cama cada noche! ¡Yuju! Las malas noticias: compartiréis cama cada noche. No solo después de las citas o los fines de semana después de un buen revolcón… También cuando estés cansada, de mal humor y sin ganas de nada.

Ir a vivir juntos significa que es hora de hablar de sexo sin problemas y no esperar que nuestra pareja nos lea la mente y adivine cuándo tenemos ganas y cuándo no. Si estás preocupada porque el tema se vuelva monótono, piensa que una casa nueva significa nuevas habitaciones y horas del día para ponerse a ello. YES! 

Tareas del hogar

¿Cómo os repartiréis las tareas? A nadie le gusta limpiar el baño, ni a los hombres ni a las mujeres, por eso es muy importante que las tareas queden divididas equitativamente antes de firmar el contrato de alquiler. Habrá que ordenar habitaciones, pasar la aspiradora, sacar la basura, cocinar… ¿Cada uno tendrá una tarea o irán rotando?

Podéis crear un plan de tareas para empezar e ir modificándolo a medida que vayan surgiendo pequeñas cosas con la convivencia. No todo el mundo se acuerda de mencionar si le gusta sacar la basura una vez al día o solo cuando está llena. Lo importante es que os vayáis conociendo y haciendo cambios que os funcionen a los dos.

Dónde vais a vivir

Que tu chico se mude a tu piso es algo muy diferente a buscar piso juntos, escoger un nidito de amor y empezar los dos desde cero en un nuevo hogar, así que ve pensando en si sentirás tu espacio invadido…

Si vais a vivir juntos, sois un equipo y tendréis que llegar a un acuerdo con la decoración. Si eres tú la que se muda a su apartamento, no tendrás otro remedio que respetar su estilo de interiorismo y los pósters de sus paredes. También podéis tener una cita en Ikea y comprar muebles que os gusten a los dos. ¿Suena bien? 

Vuestro espacio

Puede sonar contradictorio pero vivir juntos no significa convertirse en hermanos siameses y estar pegados las 24/7. Hablad de cuánto tiempo necesitáis para vosotros mismos, será clave para vuestra salud mental.

Y no, no pasa nada porque cada uno quiera salir con sus amigos una vez a la semana (o dos o tres). Uno más uno siguen siendo dos. 

Invitar gente a casa

Si tú y tu hermana tenéis la tradición de ver juntas cada capítulo de vuestra serie favorita, informa a tu pareja. Más que nada porque a partir de ahora tu casa será su casa y está bien que todo el mundo sepa cuándo hay invitados. 

Como lleváis ya un tiempo juntos, seguramente sabéis qué programas os gustan, qué tipo de actividad social tiene cada uno y si sois más de mañana o de noche. A lo mejor uno es súper espontáneo y el otro necesita planearlo todo. Hablad sobre todo esto: ¿qué es imprescindible y qué no soportáis?

Vuestras citas

Cuando viváis juntos os veréis todo el rato, ¿verdad? Pues quizás llega a sorprenderte el poco tiempo de calidad que pasáis juntos si no hacéis planes especiales (no, preparar los tuppers del día siguiente a la vez no cuenta). Vivir juntos no elimina la necesidad de hacer cosas juntos fuera de casa. Al contrario, más que nunca necesitaréis crear momentos para los dos en el exterior.

Quizás planear noches de cita no suena demasiado sexy pero si cuando no vivíais juntos salíais los sábados por la noche, seguid haciéndolo. Si no teníais fecha fija, los domingos podéis ver cómo tenéis la agenda y quedar en una día diferente cada semana (¡pero que no falte la cita!). Además, seguro que así pensáis en planes incluso más originales para no caer en la rutina… 

A dónde va la relación

Y por último, la pregunta más importante: ¿Por qué os vais a vivir juntos? ¿Es para ahorrar gastos y pagar menos de alquiler? ¿Porque todos vuestros amigos y conocidos lo están haciendo? La respuesta debería ser: “Porque creemos que es hora de dar un paso más en nuestra relación”.

Deberíais estar los dos completamente seguros de que estáis preparados para este momento y que vuestra relación es suficientemente estable como para superar los retos de la convivencia. Haz caso a tu intuición y si no te sientes preparada, frena. Siempre es mejor ir más despacio que tener que arrepentirse más tarde… Seguro que no quieres hacer mudanzas de más, ¿verdad?    

Redacción Vanidad 

Imágenes: Giphy

Источник: https://vanidad.es/mixed-up/117759/vivir-juntos-9-cosas-teneis-hablar.html

Juntos pero no revueltos: por qué cada vez más parejas deciden vivir cada uno en su casa

Vivir juntos

Sharon y David son novios desde hace 21 años, pero nunca han vivido juntos. Cuando se ven, hacen lo mismo que cualquier pareja: salir a cenar, ver películas juntos, quedar con amigos… Pero nunca discuten sobre quién saca la basura o cómo casar los calcetines.

Se ven sobre todo los fines de semana, mientras que de lunes a viernes duermen y hacen vida en sus respectivas casas, a 25 minutos en coche de distancia. “Nos cuidamos y estamos el uno para el otro como cualquier pareja comprometida, en la salud y en la enfermedad. Simplemente, lo hacemos desde direcciones diferentes.

No creo que necesites compartir el espacio físico para compartir espacio emocional”, explica Sharon, cineasta canadiense de 57 años.

Son una pareja LAT, acrónimo de ‘living apart together’ (vivir separados juntos), una opción cada vez más extendida en los países desarrollados, como Reino Unido o los países nórdicos, donde se calcula que cerca del 10% de las parejas vive en casas distintas. Una parte de ese porcentaje lo hace por elección: no quieren perder su independencia y espacio, pero tampoco renunciar a las ventajas de tener un compañero sentimental.

No creo que necesites compartir el espacio físico para compartir espacio emocional

“Surgen como consecuencia de la desinstitucionalización del matrimonio, la independencia de la mujer y el impacto de las nuevas tecnologías, que no solo han cambiado la forma de conocernos, sino que también han disminuido el impacto de la distancia física”, explica Luis Manuel Ayuso, sociólogo de la Universidad de Málaga, que se encontró con este fenómeno investigando sobre el emparejamiento en personas viudas en España. “Hablaba con mujeres que me decían que ya no querían lavar los calzoncillos de nadie, sino alguien con quien ir a bailar o de crucero, y luego cada uno a su casa”.

En los países donde está más extendido, como Estados Unidos, Francia o Suecia, los estudios apuntan precisamente a que es la gente mayor, viuda o divorciada, la que más prefiere estar junta pero no revuelta, puesto que ya han vivido la experiencia de convivir con alguien. De hecho, en estos países, hasta un 64% de parejas LAT mayores de 60 años están dispuestos a continuar viviendo separados.

Es lo que le pasó a Jeni, una trabajadora social retirada de Vancouver que lleva siete años con Cameron, un profesor de bajo de 60 años al que ve unos cuatro días por semana. Antes de eso, Jeni había vivido con su exmarido durante 16 años, hasta que se fue de casa.

“Los dos habíamos vivido solos durante varios años y teníamos vidas divergentes e independientes que a lo largo del tiempo quisimos mantener”, cuenta a este diario sobre su pareja actual.

“No teníamos intención de formar una familia, ni de juntar las nuestras (yo tengo un hijo), así que no le vimos sentido”. Incluso cuando duermen juntos, tienen dos habitaciones, porque él ronca y ella sufre de insomnio. Cuando no se ven, se escriben antes de irse a dormir y al despertarse.

Según un estudio, el 86% de las parejas LAT se comunica a diario por teléfono o 'e-mail' y suele vivir cerca.

Jeni y Cameron llevan juntos siete años y viven a 10 minutos de distancia. (Cedida)

De Simone de Beauvoir a Gwyneth Paltrow

La paulatina evolución de las parejas LAT es una consecuencia de la segunda transición demográfica marcada por el control de la fertilidad, los mayores niveles educativos y el aumento de la igualdad.

O dicho de otra manera: la forma en que concebimos el amor no tiene nada que ver con cómo lo veíamos hace unas décadas.

Primero, fueron los matrimonios sin amor; luego, los matrimonios con amor pero de por vida; más tarde, la cohabitación previa al matrimonio, y, posteriormente, la desinstitucionalización del matrimonio como paso necesario en la trayectoria de una pareja.

“Querer es muy subjetivo, pero es que las parejas son cada vez más subjetivas: son tolerados más modos de vida distintos si es lo que cada uno quiere y le funciona, como pasa también con el poliamor o la bisexualidad”, apunta Ayuso.

En España, se calcula que el 8% de las mujeres no vive con su pareja

Sin embargo, vivir bajo distinto techo no es nada nuevo. Los primeros en practicarlo fueron Simone de Beauvoir y Jean-Paul Sartre, quienes además tenían una relación abierta.

Curiosamente, ahora ambos comparten tumba en el cementerio de Montparnasse, en París.

Más recientemente, famosos como Woody Allen y Mia Farrow también lo practicaron (vivían en diferentes lados de Central Park), así como el director Tim Burton y la actriz Helena Bonham Carter o Gwyneth Paltrow y su segundo marido.

Según las experiencias de parejas LAT, además de para mantener su independencia al margen de la relación, también les ayuda a mantener la llama encendida: “Nos vemos mucho, pero no demasiado.

No nos sacamos de quicio ni discutimos sobre temas cotidianos como el dinero o dejarse abierta la tapa de la pasta de dientes.

Estamos más frescas, románticas y más dispuestas a aceptar nuestras diferencias”, cuenta Penny, una ejecutiva de Toronto que empezó a salir con su futura mujer después de 10 años viviendo con su exmarido.

“Hace poco, nos hemos prometido y mucha gente da por hecho que al final nos vamos a mudar juntas, pero no lo vemos necesario. Otras veces, piensan que nuestra relación no es seria o que tenemos fobia al compromiso, pero tampoco es verdad”.

Penny y su prometida quieren vivir más cerca, pero no se plantean hacerlo juntas. (Cedida)

En el caso de Penny, por su trabajo, necesita vivir cerca de un aeropuerto, mientras que su novia prefiere la vida en el campo. “Pero sé que nosotras somos afortunadas, porque tenemos una posición económica que nos permite mantener dos hogares, y no todo el mundo puede”, afirma.

En España, las parejas LAT están teniendo menos recorrido que en otros países, precisamente por la precariedad entre los jóvenes, aunque también por cuestiones culturales: “Por un lado, nos emancipamos mucho más tarde y los procesos de emparejamiento son más tardíos. Y cuando lo hacemos, la vivienda es muy cara como para mantener dos casas”, apunta Ayuso. “Pero también porque tenemos redes familiares más fuertes que en otros países, no nos gusta tanto estar o vivir solos como en los países nórdicos”.

Según un estudio de Ayuso, en España, el 8% de las mujeres tiene pareja y no convive con ella, frente al 14,7% de parejas LAT de Francia, o el 11,8% de Alemania, aunque por encima de otros países más tradicionales como Rumanía (4,6%).

Sin embargo, faltan estudios para saber cuánto de ese porcentaje lo hace por propia voluntad o son personas que, por circunstancias como la distancia o el cuidado de personas dependientes, no pueden vivir juntas. O hasta qué punto vivir separados porque ninguno quiere renunciar a su carrera es elección u obligación.

“Antes, uno de los dos —casi siempre la mujer— seguía al marido, y no había más”, apunta el sociólogo.

Lucía (nombre cambiado) forma parte de ese 8% español. Hace cuatro años que mantiene una relación sentimental con su pareja y nunca se ha planteado vivir con él. “El proyecto de futuro, por el momento, es vivir separados”, zanja.

Ella tiene 30 años, él 37, y sus casas de Madrid están a media hora andando la una de la otra. “Me gusta tener mi espacio, con mis cosas, y poder volver a él cuando lo necesito.

Además, por mi casa pasa mucha gente, se quedan a dormir… Y yo me sigo nutriendo de relacionarme con otras personas, lo que creo que también favorece a la pareja porque entra más aire y nuevos puntos de vista”, explica esta residente de Psiquiatría.

“Pero reconozco que también tiene un punto individualista, y no en el buen sentido; a algunas personas nos cuesta más compartir espacios, y eso antes era impensable”.

El surgimiento de estas relaciones tiene también mucho que ver con la sociedad líquida de Bauman. “La vida en pareja es un proceso cada vez más fluido: los vínculos son más débiles y el riesgo de ruptura en estos casos es muy alto, porque no hay ni que cambiar los armarios.

O te enfadas y estás 15 días sin hablar porque no te ves”, apunta Ayuso. “Queremos tener pareja, pero no el desgaste que supone tenerla.

Claro que también habrá quien te diga que por qué hay que aguantar a nadie, o que hay matrimonios que llevan 40 o 50 años juntos pero cada uno duerme en un dormitorio porque no se aguantan, ¿y es eso lo ideal? Igual tampoco”, reflexiona.

Para Sharon, sin embargo, se trató más bien de un proceso natural: “Siempre nos han enseñado que el amor es conocerse, enamorarse, casarse y convivir, pero yo no entendía por qué había que vivir juntos. Y simplemente, nunca lo he necesitado”.

Queremos tener pareja, pero no el desgaste que supone tenerla

Según un estudio de la Universidad de Misuri, el motivo para vivir separados en las parejas LAT es distinto entre hombres y mujeres. Mientras que ellos quieren proteger su tiempo de ocio, ellas quieren preservar su autonomía.

Además, otra investigación en Suecia entre 116 parejas de entre 60 y 90 años descubrió que ellas disfrutaban más de este tipo de forma de vida que ellos porque “no tienen que sacrificar su libertad para experimentar la intimidad”.

Ni plan familiar ni beneficios

Pero vivir cada uno en su casa también tiene sus desventajas. Al margen del rechazo y el escepticismo que pueden despertar en su entorno, a nivel burocrático, todavía queda camino para que los gobiernos los reconozcan como pareja si no comparten ni dirección.

“No podemos acogernos a ningún ‘plan familiar’, de teléfono o servicios de internet.

Tampoco podemos ser beneficiarios de nada ni cumplimos el criterio de ‘acompañante familiar’ en el médico, por ejemplo, porque en la mayoría de instituciones no hay todavía una casilla que recoja nuestra circunstancia”, apunta Jeni.

No podemos acogernos a ningún ‘plan familiar’, de teléfono o servicios de internet

Tampoco la sociedad, cuentan, les entiende muchas veces: les califican de egoístas, temerosos del compromiso o lo ven como una excentricidad pasajera.

Sin embargo, Jeni y Sharon no se ven viviendo de otra forma, mientras que Lucía no se cierra las puertas si, por ejemplo, algún día, decide tener hijos.

Penny, por su parte, está más cerca de comprarse una casa con su mujer en Costa Rica que en compartir vivienda todo el año en Canadá.

Si vivir cada uno en su casa y dios en la de todos es una moda pasajera o una forma de vida que ha venido para quedarse, se verá con el paso del tiempo: “Dentro de unos años, tendremos la primera generación de viudos que vivieron la primera revolución sexual, y van a estar todavía más abiertos a estas formas de emparejamiento”, apunta Ayuso. Sharon, quien está preparando actualmente un documental sobre el tema, no tiene dudas de que aumentarán con el tiempo: “Con las elevadas tasas de divorcio que tenemos actualmente, ¿no es tiempo de empezar a pensar fuera del molde… o de la casa?”.

Источник: https://www.elconfidencial.com/espana/2020-01-17/parejas-vivir-separados-casa-lat_2415391/

¿Vivir juntos o seguir en pareja cada uno en su casa?

Vivir juntos

Cuando una relación de pareja se consolida, un paso muy habitual es decidir irse a vivir juntos. ¿Cómo saber si estáis listos para empezar a convivir? ¿Se puede tener una pareja exitosa sin vivir juntos? Vamos a analizar esa problemática, y dar unas pistas para reconocer si ha llegado el momento de iniciar la aventura en común bajo el mismo techo.

Algunas señales que muestran que vuestra relación es madura y podéis dar el paso

  1. Lleváis juntos mucho tiempo. No es recomendable irse a vivir con la pareja al principio de la relación, por una razón psicológica simple: al inicio de la relación, estáis en la fase del enamoramiento, este estado de locura leve que os desconecta de la realidad.

    Todo parece maravilloso, pero buena parte de esa sensación está basada en la química del cerebro. El amor es como un río: impetuoso en su nacimiento, y más tranquilo cuando va progresando hacia la llanura. Mejor esperar a pasar los rápidos y decidirse cuando el caudal sea más imponente, pero más lento.

    No hay una norma escrita, pero esperarse al menos un año no es mala idea.

  2. Las cosas van bien. Suena obvio, pero a veces las parejas toman decisiones muy extrañas para solucionar sus problemas. Si os estáis peleando o distanciando, vivir juntos no os va a acercar.

    La convivencia es un reto, implica renunciar a parte del espacio, y adaptarse al otro (al mismo tiempo que el otro hace lo propio). Vivir juntos complica la relación, y solamente las más sólidas lo superan. Dicho así parece algo negativo, pero al contrario. La convivencia permite conocerse más y hacer evolucionar el amor.

  3. Sois conscientes de las dificultades de convivir y estáis dispuestos a superarlas. No hay que subestimar el impacto que pueden tener cosas tan triviales como bajar la basura, limpiar o no dejar desorden por todas partes.

    Al principio las diferencias se toleran, pero con el tiempo hay que encontrar soluciones para un reparto equitativo de las tareas, o contratar personal para la limpieza. Otro elemento crucial es el ritmo de vida.

    Si uno madruga y el otro se acuesta tarde, no es imposible tener una relación, pero hay que aceptar las diferencias del otro, y respetar su sueño, con todo lo que implica.

  4. Tenéis vuestro propio espacio, más allá de la casa. Hace tiempo hablé de la importancia del espacio personal en la relación.

    Si pasas todo tu tiempo con tu pareja y el único espacio libre que tienes es tu casa, entonces te arriesgas a no tener ningún espacio cuando empecéis a vivir juntos. Es recomendable que cada uno tenga algunas actividades por su cuenta.

  5. No os asusta la rutina.

    Muchas personas temen esa palabra, pero la verdad es que la rutina es inevitable, al menos hasta cierto punto. Si quieres tener una relación a largo plazo, no pienses que cada día va a ser completamente diferente del anterior, que haréis miles de planes y nunca caeréis en la rutina, porque no es cierto. La rutina llega, y no siempre es algo malo.

    Hacer noches de series o pelis con la pareja no tiene por qué ser aburrido. Pero claro, tampoco hay que dejarse llevar y olvidarse de sorprender e innovar. Hay un término medio.

  6. El dinero no tiene nada que ver en la decisión.

    Es cierto que vivir en pareja sale mucho más barato: un solo alquiler (o una sola hipoteca), un solo recibo de luz, agua e internet, comes más a menudo en casa que cuando estás soltero, y al final eso se nota mucho en el presupuesto. Pero es un motivo malísimo para decidir irse a vivir juntos.

    Que sea un beneficio colateral, nunca una razón para mudarse juntos.

  7. Ya vivís prácticamente juntos. Tienes tu cepillo de dientes en su casa. Un pijama que no es tuyo está en tu armario. Pasáis juntos varias noches cada semana. Los pequeños defectos y las pequeñas manías de la otra persona ya no son un secreto.

    De allí a vivir juntos hay un paso grande. No es lo mismo quedar, arreglarse y verse 3 veces a la semana y despertar juntos cada día, en la salud y en la enfermedad, en los días buenos y en los malos. Pero es un primer paso que sirve de prueba para conocerse mejor.

  8. Os vais a un sitio neutral. Realmente, en mi opinión eso no es tan importante, pero depende mucho de las personas. La ventaja de mudarse a la vez a un nuevo sitio elegido por los dos es que se evitan las reacciones posesivas que podrían ocurrir si uno se muda a la casa del otro. En efecto, en algunas relaciones, la persona que “acoge” a la otra tiene cierta dificultad a darse cuenta que su casa ya no es su casa, sino de los dos, y que tiene que actuar como tal. Por eso digo que depende mucho de la persona. Para algunos, no existe este sentimiento de propiedad, para otros es intenso y problemático.

 ¿Se puede tener una relación de pareja plena sin vivir juntos?

Aunque lo habitual sea que dos personas enamoradas que están en pareja acaben conviviendo, no tiene por qué ser una norma. Está claro, que si el objetivo es fundar una familia y tener hijos, vivir bajo el mismo techo facilita bastante las cosas. También la experiencia de convivir con una pareja es enriquecedora para cualquier persona.

Sin embargo, algunas relaciones pueden funcionar muy bien manteniendo dos casas separadas. Algunas personas necesitan su propio espacio más que otras.

Y si dos de esas personas se encuentran y se enamoran, probablemente no mudarse juntos es la mejor decisión que pueden tener.

La gran ventaja de este tipo de relación es que se mantienen a raya la rutina y los pequeños detalles del día a día.

Artículos relacionados

Источник: https://blogdebienestar.com/vivir-juntos-o-seguir-en-pareja-cada-uno-en-su-casa/

Embarazo y niños
Deja una respuesta

;-) :| :x :twisted: :smile: :shock: :sad: :roll: :razz: :oops: :o :mrgreen: :lol: :idea: :grin: :evil: :cry: :cool: :arrow: :???: :?: :!: